Más de tres mil doscientos niños y adolescentes reciben atención del sistema de educación especial de la SEP en La Laguna de Coahuila; cerca de 450 de ellos son discapacitados. Todos por igual se esfuerzan por integrarse al proceso educativo y aprender como cualquier otro niño que asiste a clases.
De la población infantil escolar discapacitada, 93% presenta algún grado de discapacidad intelectual, el resto se divide entre pequeños con deficiencias auditivas, de lenguaje y motoras. Los niños no discapacitados que reciben educación especial, son pequeños víctimas de maltrato familiar o con muy alto grado de déficit de atención.
El reto es lograr que cada vez sea mayor el número de niños con capacidades diferentes que se integran a los sistemas regulares de educación, es decir, que asistan a las escuelas catalogadas como “normales” sin distinción alguna, explicó Gil Carlos García Reyna, jefe regional de Educación Especial de la SEP en la Región Lagunera de Coahuila.
Visitar escuelas de educación especial es admirar los grandes esfuerzos que un niño discapacitado hace cada vez que asiste a clases. También resalta la solidaridad de los educadores, quienes con experiencia y paciencia van marcando metas a los niños y padres de familia.
El salón de clases es igual a cualquier aula, con trabajos escolares en la pared, ilusiones que se comparten a viva voz, risas, juegos y discusiones infantiles por un lápiz o un juguete.
En La Laguna se ofrecen servicios educativos a través de cuatro modelos: mediante la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), que otorga asesoría a los docentes y proporciona orientación a los padres de familia dentro de las escuelas de educación básica.
En los Centros de Atención Múltiple (CAM) se ofrece educación básica en todos los niveles y modalidades para alumnos con discapacidad que presentan necesidades educativas especiales, así como en el Centro de Recursos para la Integración Educativa (CRIT) que atiende a zonas en donde no se cuenta con cobertura de educación especial.
Además funciona el Centro de Integración Laboral que busca capacitar a los jóvenes en un oficio para que se incorporen al mercado de trabajo.
Para puntualizar los avances de la educación especial en Coahuila, García Reyna indicó que de acuerdo al Encuentro Internacional de Educación Especial, que se efectuó a finales de mayo en la ciudad de Saltillo, Coahuila ya destaca como la entidad con mayor número de alumnos integrados.
La integración no ha sido sencilla, reconoce García Reyna quien admite que algunos maestros se resisten a este proceso. “No por no aceptar a los niños, sino por no saber cómo manejarlos en el aula”.
Sin embargo, añade, con capacitación y orientación a los docentes se ha convencido a gran parte de ellos. “Nosotros tratamos de estar cerca de ellos y de conocer cómo manejan a cada niño”.
La atención que en Coahuila se brinda a estos niños ha destacado, fue en este estado en donde se propuso al gobernador Enrique Martínez llamar a los discapacitados, “personas con capacidades diferentes” tal y como ahora se les denomina nacionalmente.
A la siguiente administración estatal ya le espera la propuesta de que la población discapacitada se le llame “personas con talentos múltiples”.
Faltan sillas de ruedas
Ahí conviven niños con discapacidad intelectual, con problemas de audición, lenguaje u otras alteraciones motoras, pero hay una marcada diferencia con los salones de clases regular: cada niño demanda atención especializada y las maestras deben ser capaces y sensibles para brindarla.
En el Centro de Atención Múltiple número 30, instalado en la Colonia Las Margaritas, se atiende a 65 niños con requerimientos especiales de educación. Un alto porcentaje de ellos proviene de ejidos cercanos y colonias de la periferia que en ocasiones no asiste a clases por falta de dinero para el camión.
Adriana Torres Flores está rodeada por sus estudiantes. Ella no trabaja desde su escritorio, permanece sentada junto a sus alumnos en las pequeñas mesas de trabajo y se esfuerza por mantener la concentración de cada uno de ellos. Se contagia con facilidad con la sonrisa de sus alumnos.
Trabaja con pequeños con autismo, problemas de lenguaje, discapacidad intelectual y parálisis cerebral. Admite que todos requieren una atención personal, pero sostiene que todos tienen capacidad para aprender y salir adelante. “Quienes los hacemos y vemos diferentes somos nosotros”.
Torres Flores es maestra normalista y luego estudió la licenciatura en educación, posee 20 años de experiencia en el manejo de educación especial y durante este período ha visto con gran alegría que algunos de sus alumnos han logrado obtener un empleo y formar su propia familia.
En la actualidad uno de los alumnos con parálisis cerebral que asiste al CAM 30 carece de silla de ruedas y se dificulta su desplazamiento dentro y fuera de las aulas. La directora del plantel, Leticia García Favila pide ayuda para este pequeño de las personas que estén en condiciones de donar una silla de ruedas. El CAM está ubicado en calle Armando Meléndez número 555 norte y su teléfono es 7 18-03-67.
A pesar de todo, historias de triunfo
Con gran valentía y sin que la voz se quiebre, Susana Reyes habla al micrófono de su experiencia como madre de un niño con parálisis cerebral. No muestra huellas de tristeza y es que en realidad no tiene motivo, su hijo de 12 años de edad obtuvo el segundo lugar en el examen de admisión a la Secundaria Técnica 92.
Junto a otras madres de familia, Susana participó en la Universidad Pedagógica Nacional en la presentación de la revista Puntos, editada semestralmente por el gobierno de Coahuila para tratar temas ligados con la educación especial. Sus palabras alentaron a otros padres que con atención la escucharon.
Durante los primeros días de nacido, a su hijo Juan José se le detectó que su nivel de bilirrubina era demasiado elevado, su vida entró en riesgo y a los padres se les advirtió que de sobrevivir presentaría parálisis cerebral. Y así sucedió.
Pero el logro ha sido el resultado de un esfuerzo conjunto. Durante la educación primaria, su madre acudió diariamente al salón de clases para terminar con el miedo que a los maestros les causaba el riesgo de que el niño se cayera, de no poder moverlo de su lugar o de asistirlo para ir al baño.
En el proceso se presentaron momentos en los que los padres se llenaron de enojo, ira o tristeza. Algunas persona miraba a su hijo con miedo o desconfianza, pero la decisión familiar fue apoyarlo para que él mismo demostrara su capacidad e hiciera evidente sus talentos.
El trabajo entre maestros, personal de apoyo de educación especial y miembros de familia ha dado frutos. A la secundaria ya asiste sin la presencia de su madre, ha logrado integración con sus compañeros, el control de su cabeza y cuerpo ha mejorado y, empieza a dar sus primeros pasos.
Aun se dan rechazos
Pero las experiencias de los padres de familia con hijos discapacitados no siempre son positivas. Silvia Adriana Mata, es madre de Monse, una niña con problemas de audición que le fueron detectados a los cuatro años de edad.
Nació con una audición normal, pero al año y medio de vida sufrió convulsiones generadas por problemas infecciosos de garganta y estómago que se combinaron con la aplicación de una fuerte dosis de ampicilina. Nadie notó la sordera, hasta dos años y medio después.
En el jardín de niños las maestras trataron de ayudar, pero debido a sus problemas de audición, su lenguaje no se desarrolló. “Sus compañeras no le entendían, no querían jugar con ella y la pequeña poco a poco se fue aislando”. Al ingresar a primaria, la maestra de plano le rechazó y dijo que no había nada que hacer por ella, que en la escuela no se había presentado un problema así y, simplemente la dejó cursando el primer grado.
Silvia y su esposo entraron en desesperación. El optó por renunciar a su trabajo y con su liquidación compró aparatos auditivos para su hija que le permitieron un avance en aprendizaje y lenguaje. Por primera vez, Monse escuchó algunos sonidos y su integración escolar mejoró.
En la actualidad, cursa secundaria. Al inicio tampoco fue bien recibida, los maestros señalaban que no sabían como hablarle a esa niña, no entendían como iban a comunicarse con ella para que aprendieran.
Sin embargo, la maestra de apoyo escolar ayudó, y los maestros y compañeros de clase están ahora apoyando. Aún con los rechazos que ha enfrentado, Monse está decidida a seguir una carrera profesional.
Coahuila, segundo lugar en atención a los derechos de los niños
De acuerdo con una publicación del Consejo Consultivo de Unicef México, Coahuila (7.91) es el segundo en el índice de los derechos de la niñez mexicana de cero a cinco años de edad. En el indicador, tan sólo es superado por Nuevo León (8.10) y, Sonora (7.41) aparece en el tercer lugar.
En cambio, Guerrero (2.90), Chiapas (2.95) y Oaxaca (3.68), se encuentra en los tres últimos lugares de la tabla. El organismo valora tres derechos fundamentales para calcular el índice: el derecho a vivir, el derecho a crecer saludable y bien nutrido y, el derecho a la educación.
La clasificación deja en claro que existen tres méxicos para los niños. Las niñas y niños del norte tienen mejores condiciones de vida, mientras que en el sur se sufren las peores; y los del centro y oriente, se encuentran en un nivel intermedio.
Población con discapacidad México, INEGI 2000
Entidad / Total
Estados Unidos / 1,795,300
Mexicanos
Coahuila / 46,558
Nuevo León / 69,765
Tamaulipas / 52,484
Promedio de escolaridad de personas discapacitadas
Entidad / Años / Promedio
Estados Unidos
Mexicanos / 3.8
Distrito Federal / 6.2
Coahuila / 4.5 /
Nuevo León / 4.9
Tamaulipas / 4.0
Población discapacitada, según tipo de discapacidad *
Tipo / %
Motriz / 51.3
Auditiva / 13.8
Del lenguaje / 3.4
Visual / 21.4
Mental / 16.1
Otra / 0.6
*La suma no es 100% debido a que una parte de la población presenta más de una discapacidad
http://www.milenio.com/torreon/nota.asp?id=38873
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra