Embarazo y Fertilidad

sábado, marzo 11, 2006

Sobrepeso materno y obesidad infantil

En los últimos años, diversos estudios han puesto de manifiesto la posible relación entre las exposiciones prenatales y en los primeros años de la vida con el posterior desarrollo de diferentes enfermedades crónicas. Es ampliamente reconocido que el sobrepeso en la infancia es un trastorno multifactorial que afecta a las vías o mecanismos genético, biológico, social y del medio que nos rodea. Las características prenatales y los factores de alimentación en los primeros años de vida, que incluyen el peso materno antes y durante el embarazo, fumar durante el embarazo, la alimentación infantil y el peso en el momento del nacimiento se han asociado con sobrepeso durante la infancia.

Las autoras de este estudio, Dinámica del sobrepeso en la infancia precoz, se plantearon como objetivos estudiar los procesos dinámicos que conducen al desarrollo de sobrepeso en la infancia examinando los efectos de las características prenatales y de la alimentación en las primeras etapas de la vida (lactancia materna frente a lactancia artificial) sobre los estados del peso a la edad de 7 años. Fueron estudiados 3.000 niños.

Los resultados mostraron que el desarrollo precoz de sobrepeso en la infancia se asociaba con la raza, la etnia, la obesidad materna antes de quedarse embarazada y el hábito de fumar de la madre durante el embarazo y los años posteriores al nacimiento. En los años siguientes, el factor que más contribuyó para presentar sobrepeso fue haber tenido sobrepeso en el período de observación previo.

Las investigadoras concluyen que su investigación sugiere que las características prenatales, especialmente la raza, la etnia, el tabaquismo de la madre durante el embarazo y la obesidad de la madre antes de quedarse embarazada ejercen una influencia sobre el estado de peso del niño a través de una tendencia precoz hacia el sobrepeso que es perpetuada a medida que el niño se hace mayor.

Para finalizar, sugieren que la prevención del sobrepeso debería empezar antes del embarazo y en la infancia más temprana.

Futuras mamás: ¡guerra al sobrepeso y al tabaco!

Dynamics of early childhood overweight. Pamela J. Salsberry y Patricia B. Reagan. Pediatrics2005; 116:1329-1338




Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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La mejor leche para el embarazo

El embarazo es un estado fisiológico en el que la mujer requiere un mayor aporte de nutrientes entre los que se encuentra el calcio. La leche es un alimento rico en este nutriente, por lo que resulta interesante saber si existe algún tipo de leche que destaque por su contenido en calcio, y si es necesario que la tome la mujer embarazada. Cada vez es mayor la oferta de tipos de leche que hay en el mercado, por lo que en ocasiones no se tiene claro cuál elegir, y más aún si se tienen dudas acerca de su composición nutritiva, o si una confía en los mensajes que aparecen en muchos envases; "rica en calcio", "especial para el embarazo", etc.

Conviene conocer las características de cada una de ellas para poder adquirir la que más se ajuste a las necesidades del momento.


Leche desnatada, ¿la mejor?

La única diferencia nutritiva destacable entre la leche desnatada y la leche entera es la cantidad de grasa de una y de otra. La leche entera contiene 3,5 g de grasa por 100 ml, mientras que la desnatada apenas tiene grasa (0,2 g/100 ml), lo que hace que la leche desnatada aporte la mitad de calorías. Por este motivo, la leche desnatada puede ser interesante para la mujer embarazada que tiene que controlar su peso, o aquella que deba seguir una dieta con control de grasas por distintos motivos de salud (colesterol o triglicéridos elevados, problemas digestivos...).
Hay quien duda de que la leche desnatada tenga las mismas vitaminas. Lo cierto es que al retirar la grasa de la leche para obtener la leche desnatada, se pierden las vitaminas liposolubles disueltas en ella (A y D). Muchos fabricantes restituyen las vitaminas perdidas, por lo que al final, la leche desnatada contiene similar cantidad de dichos nutrientes, aunque para comprobarlo habrá que leer la etiqueta nutricional y comparar distintas marcas.


Leches enriquecidas, ¿son necesarias?

Según la norma, una leche enriquecida en un nutriente es aquella que por 100 mililitros cubre el 15% de la ingesta recomendada del nutriente al que hace alusión. A la hora de enriquecer una leche, es muy frecuente que se añada una cantidad extra de calcio.

Si sabemos que la ingesta diaria recomendada de calcio es de 800 miligramos; el 15% de esta cantidad son 120 miligramos. Por tanto, 100 mililitros de leche enriquecida han de aportar esta cantidad de calcio. No obstante, 100 mililitros de leche normal, es decir, sin calcio añadido, ya aportan esos 120 miligramos de calcio, por lo que en principio el consumo de leche enriquecida en calcio no sería imprescindible.


Durante el embarazo las necesidades de calcio aumentan a 1200 miligramos.. Esta cantidad se consigue aumentando a cuatro las raciones de lácteos a consumir en un día, por lo que si se toma la cantidad indicada de leche o derivados, no sería necesario recurrir a las leches enriquecidas.

Leche para mujeres embarazadas

Las leches dirigidas a mujeres embarazadas se caracterizan por estar enriquecidas en diferentes vitaminas y minerales, basándose en el hecho de que la gestación es una etapa fisiológica en la que las necesidades de nutrientes aumentan. Muchas leches añaden hierro y ácido fólico. En nuestro país, en las revisiones ginecológicas y tras un análisis de sangre completo, el médico estima si es necesario tomar un suplemento de hierro. Y en cuanto al ácido fólico, la suplementación con esta vitamina es sistemática, es decir, se recomienda que toda la mujer embarazada tome un suplemento de dicho nutriente durante los primeros meses de embarazo. Por tanto, no hay una necesidad real de incluir este tipo de lácteos, y menos todavía si se sigue una dieta variada.


En el caso de que la mujer embarazada opte por consumir "leches vegetales" como el batido de soja, conviene que éste se asemeje los más posible a la composición nutricional de la leche de vaca, por lo que es aconsejable que la bebida esté enriquecida en calcio y vitaminas A y D; y para comprobarlo es necesario revisar el etiquetado.




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Embarazo y aerofagia

Recomendaciones generales en caso de aerofagia

* Fraccionar la alimentación en tomas de pequeño volumen para no sobrecargar el estómago y que las digestiones sean mejores.

* Masticar bien los alimentos, comer y beber despacio.

* Comer en ambiente relajado y tranquilo, sin distracciones (radio, televisión) y sin prisas.

* Evitar los condimentos fuertes y emplear en su lugar especias suaves o carminativas (que facilitan la expulsión de los gases) o hierbas aromáticas que ayudan a la digestión: romero, salvia, semillas de hinojo o hinojo fresco, comino…


* Prescindir de los alimentos o platos muy grasos: alimentos fritos y rebozados mal elaborados (con exceso de aceite), guisos y estofados con carnes o pescados grasos (por ejemplo, tipo cordero al chilindrón), salsas con exceso de grasa (con nata, mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes…), pastelería y bollería.

* Las carnes guisadas dos veces, primero fritas y luego guisadas o estofadas con caldo o salsa, no suelen sentar bien; hay que probar su tolerancia.


* Cocer bien la pasta y procurar evitar comer el pan recién horneado tipo baguette, ya que de no ser así, fermentan en el estómago y dan lugar a molestias digestivas.

* Suprimir temporalmente de la dieta las verduras flatulentas, así como las legumbres cocinadas enteras con ingredientes grasos de origen animal; mejor tomarlas sólo con verduras y arroz o patata. Un remojo prolongado (mayor de 8 h) y romper el hervor a mitad de cocción, disminuye la posibilidad de que las legumbres causen flatulencia. Si aún así sientan mal, añadir comino o tomar una infusión digestiva al final de la comida.


* El yogur contiene bacterias (lactobacilos) que ayudan a equilibrar la flora del intestino por lo que están especialmente recomendados; ayudan a evitar las fermentaciones intestinales, también responsables en algunos casos del exceso de gases.


* Sustituir el café, el descafeinado y el té, por infusiones como menta o manzanilla, a las que se puede añadir unos granos de anís verde, hinojo o comino, ya que ayudan a la digestión, y de hierbabuena, que relaja los músculos del colon (intestino grueso), lo que ayuda a aliviar la molestia del exceso de gases.

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Operan con éxito del corazón a un feto de apenas 25 semanas

Por primera vez en el país, un equipo de profesionales operó el corazoncito de un feto de 25 semanas de gestación: a través del abdomen de la mamá le hicieron una angioplastia de una válvula. La intervención, realizada en el Hospital Italiano de Buenos Aires, fue todo un éxito.

La historia comenzó cuando la mujer, una psicóloga de 32 años, fue a una ecografía de control. Era la semana 14. Las noticias no fueron buenas: el ecógrafo sospechó que había una malformación en el corazón y la derivó a un especialista. Ahí entró en escena el cardiólogo infantil Pablo Marantz, que hizo una ecocardiografía fetal. Su diagnóstico: estenosis aórtica severa con fibroelastosis del ventrículo izquierdo.

En palabras simples quiere decir que la válvula aórtica del feto tenía una obstrucción muy importante y que esa obstrucción le impedía el crecimiento del ventrículo izquierdo. La consecuencia es que al nacer podría sufrir una patología conocida como hipoplasia del ventrículo izquierdo. El síndrome es una de las enfermedades más severas que afectan al corazón. Constituyen un 5% de las cardiopatías congénitas, que afectan al 1% de la población. Los bebés con este síndrome tienen el sector izquierdo del corazón mucho menos desarrollado que el derecho. Si bien el nivel de desarrollo puede variar según cada caso particular, nunca llega a ser suficiente para el funcionamiento adecuado.

Una alternativa es la técnica llamada Norwood, que consiste en tres operaciones (ver El caso de Felipe...). Este sistema ya se aplica en el país. Pero lo que decidió Marantz fue diferente. Como es el jefe de Cardiología Pediátrica en el Italiano, llevó el caso al hospital y lo sometió a consideración de todos los profesionales de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Fetal. "Discutimos y logré el apoyo para realizar la intervención", relató a Clarín.

Los padres aceptaron y la operación se hizo en el Italiano durante la mañana del sábado 30 de julio. Participaron los doctores Marantz, Lucas Otaño, jefe de Obstetricia y Medicina Fetal, Miguel Granja y Luis Trentacoste, de Hemodinamia Pediátrica. También participaron varios miembros de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Fetal.

"Es la primera vez que se realiza este procedimiento en el país, y en el mundo existen reportados aproximadamente otros 45 casos", informó orgulloso Marantz.

¿En qué consistió la intervención? Se introdujo una aguja guiada por ecografía a través del abdomen materno que llegó hasta el interior del ventrículo izquierdo fetal. Luego, a través de la aguja, se introdujo un catéter con un balón en su punta que fue inflado a presión a nivel de la raíz aórtica. Una vez que se dilató la válvula (valvuloplastia), se desinfló el balón y se retiró.

"Se estima que la realización de este procedimiento en un momento oportuno de la gestación permite un mejor desarrollo del ventrículo izquierdo y en consecuencia mejora notablemente el pronóstico y la sobrevida del recién nacido", explicó Marantz.

La intervención fue exitosa: no hubo complicaciones fetales ni maternas. La mujer estuvo internada 48 horas en observación, fue dada de alta y hace su vida normal. Está atravesando la semana 28 de su embarazo, le faltan diez semanas más para que su bebé (un varón... ¿Santino?) nazca. Y no hay ninguna razón para que no sea un parto natural.

Un consejo de Marantz: "Lo más importante en el diagnóstico fetal de las cardiopatías congénitas, ya que por lo general no es necesaria la intervención prenatal, es la elección del centro médico para el nacimiento, que debe contar con facilidades cardiovasculares y el equipo médico especializado para recibir al bebé con patología crítica y preparado para la realización de una cirugía o un cateterismo precoz evitando el traslado y el deterioro."

"Este tipo de tratamiento fetal abre una nueva esperanza para mejorar el pronóstico de esta cardiopatía congénita severa. Sin embargo, es necesario una mayor experiencia mundial para establecer el verdadero beneficio de la técnica. Ya se demostró que abriendo la aorta, el ventrículo izquierdo se desarrolla bien, pero el éxito no está garantizado en un 100%", admitió el especialista.

El bebé es controlado mediante ecocardiografías fetales. Pero en el caso de que nazca con la cardiopatía, una de las posibilidades es la técnica Norwood. Otra es la técnica híbrida: en lugar de tres, son dos las intervenciones. Pero los médicos son optimistas.




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Desnutrición en el embarazo y riesgo de esquizofrenia

Un estudio publicado en JAMA y dirigido por el neurólogo David St Clair, de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, analiza la incidencia de esquizofrenia en un grupo de personas de China afectadas por una peculiar característica: todas son de la provincia china de Anhui y nacieron entre los años 1959 y 1961.

Durante 1959 y 1961, una combinación de mal tiempo con los cambios asociados a la transición denominada «Gran Salto adelante» (en la que zonas rurales del país se transformaron en industriales en su transición al capitalismo) dio lugar a una de las peores hambrunas que se recuerdan en aquel país. Una de las zonas más afectadas fue la provincia de Anhui.
Los investigadores han seleccionado una zona de la provincia y han comparado la incidencia de esquizofrenia en los gestados y nacidos en ese período de hambruna con la que se da entre los nacidos antes o después. Para ello, han contrastado todos los registros de 1971 a 2001 del único hospital psiquiátrico que atiende la zona estudiada.

Entre los nacidos durante los años de la hambruna, «el riesgo de desarrollar esquizofrenia más tarde se incrementó significativamente, desde un 0,84% para los nacidos en 1959 hasta un 2,15% para los nacidos en 1960 y un 1,81% en 1961», explican los investigadores en su artículo.

El riesgo es algo más del doble si se compara entre los nacidos entre 1959 y los nacidos en plena hambruna, en 1960. De cualquier forma, las cifras de por sí no dan ninguna explicación y los investigadores lo saben. «Nadie sabe qué es lo que sucede, pero estamos empezando a pensar que se trata de una interacción genética y ambiental», afirma Feng Zhang, uno de los firmantes del trabajo. Y la contribución ambiental al origen de la esquizofrenia podría ser, afirman, la malnutrición en la gestación de la persona afectada.

La hipótesis del ácido fólico

Una hipótesis popular es que se trataría de la deficiencia de ácido fólico, nutriente que se halla en buenas cantidades en el hígado, espárragos, espinacas, lentejas, judías, cacahuetes, setas y salvado, y que está implicado en el desarrollo del sistema nervioso central. El feto lo necesita especialmente en las primeras semanas de gestación porque sin este micronutriente puede desarrollar espina bífida, dolencia caracterizada por el desarrollo inadecuado del tubo neural. Los niños con espina bífida tienen la medula espinal al descubierto y los daños asociados pueden ser suficientemente importantes como para causar parálisis en las piernas.

Los expertos aseguran que el ácido fólico también está asociado a otros mecanismos del cuerpo humano, como la mayor resistencia al dolor, aunque todavía no se entiende bien de qué forma se relaciona uno con otro. De cualquier forma, que la carencia de ácido fólico esté implicada en el mayor riesgo de esquizofrenia es sólo una hipótesis y probablemente se trate sólo de un factor. Si fuera «el factor» habría que ver si todos los niños nacidos con espina bífida también desarrollan esquizofrenia y por otro lado, la pregunta lógica es qué sucede en los países donde la desnutrición es habitual.

Aunque la causa de este trastorno sigue siendo un misterio, son varias las hipótesis que se barajan para el conjunto de factores: la genética, la estación y el lugar de nacimiento, las complicaciones en la gestación, la exposición prenatal a virus y la malnutrición prenatal.

El precedente holandés

La primera relación entre hambruna y esquizofrenia se vio en un estudio de investigadores del Instituto Psquiátrico del Estado de Nueva York sobre los efectos de la hambruna el invierno de 1944-45, cuando los nazis bloquearon el suministro de alimentos en Holanda. Fueron apenas unos meses pero determinantes para los bebés de las mujeres que en aquel momento estaban embarazadas. Los investigadores que revisaron los registros años después trabajaban con la hipótesis de que la privación de comida durante el primer trimestre de embarazo es un factor de riesgo para el desarrollo del trastorno.

Tres regiones del país, al oeste, norte y sur, sufrieron las penurias en diferentes grados. En el oeste, la región más afectada, la población se vio expuesta a una grave malnutrición con dietas inferiores a los 4.200 kilojulios, unas 1.008 calorías, la mitad más o menos de una dieta normal. En el norte y en el sur las restricciones fueron moderadas, con raciones diarias inferiores a 6.300 kilojulios (unas 1.512 calorías).

Entre los que estuvieron expuestos en los tres primeros meses de su gestación a esa privación importante de alimentos, sobre todo en el norte, se dio posteriormente un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia aunque, y esto es llamativo, sólo en el caso de mujeres. En las zonas norte y sur, de restricción moderada de alimentos, el riesgo era menor. Este trabajo, decía Ezra Susser, que dirigió el trabajo, «hace plausible la hipótesis de que la nutrición prenatal temprana puede tener un efecto específico sobre un género en el riesgo de esquizofrenia».

Susser, psiquiatra en la Universidad de Nueva York, declaraba al servicio de noticias Nature News que se alegraba de que los nuevos resultados reforzasen su trabajo previo. «Es difícil disponer de experimentos naturales en los cuales realizar este tipo de estudios, ya que las hambrunas deben haber sucedido al menos 40 años atrás para que la esquizofrenia haya tenido tiempo de desarrollarse».


NUTRICIÓN EN EL EMBARAZO Y EL FACTOR BDNF



La desnutrición en el embarazo puede tener consecuencias en el feto

A nadie se le escapa que la desnutrición severa durante el embarazo debe tener consecuencias sobre el desarrollo del feto. La demostración de que trastornos mentales como la esquizofrenia, que se desarrollan siendo el individuo ya adulto, puedan tener en su origen esa causa dependerá de que se demuestre el vinculo físico, la base física que explique, ni que sea parcialmente, el trastorno. Y eso es algo de lo que aún se está lejos.
De cualquier forma, cada vez hay más evidencias sobre la importancia de las deficiencias sufridas en el entorno intrauterino en el desarrollo del sistema nervioso central, incluyendo la nutrición. Así lo recuerda un trabajo de los investigadores F.Gomez-Pinilla y S. Vaynman que se acaba de publicar en la revista Experimental Neurology. Los expertos recuerdan la importancia del periodo prenatal en el desarrollo estructural del hipocampo, una región importante para el aprendizaje y la memoria, y en el factor neurotrófico BDNF, una neurotrofina implicada en la plasticidad del hipocampo (las neurotrofinas promueven el desarrollo y la supervivencia de las neuronas durante el desarrollo).

En trabajos con modelos animales se ha podido ver que mientras una dieta rica en ácidos grasos omega-3 es esencial para el desarrollo neurológico normal, una dieta rica en grasas saturadas disminuía los niveles del factor neurotrófico BDNF lo que comprometía posteriormente el desarrollo cognitivo. En ratas alimentadas con la mitad de la dieta normal, se ha visto que el tamaño del hipocampo en las crías era menor que en las crías de roedores alimentados normalmente. Pero quizás «lo más llamativo», dicen estos científicos, es que la alteración en los niveles normales del factor BDNF «es una característica que se puede ver y se repite en muchos trastornos de la función cognitiva que ocurren posteriormente a lo largo de la vida, como la esquizofrenia, la demencia o la enfermedad de Alzheimer».




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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