Embarazo y Fertilidad

domingo, abril 30, 2006

Embarazadas con depresión deben continuar tratamiento

Muchas embarazadas tratadas por depresión grave corren el riesgo de sufrir una recaída si dejan de tomar los medicamentos, divulgó la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) en su último número.

Las conclusiones del estudio contradicen la creencia general de que los cambios hormonales durante la gravidez protegen contra ese trastorno.

"Las mujeres que interrumpieron el tratamiento farmacológico sufrieron una recaída con una frecuencia significativamente mayor durante el embarazo en comparación con las que continuaron medicándose", escribieron los investigadores en la revista.

El equipo dirigido por Lee S Cohen, de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, comparó las probabilidades de sufrir una recaída en las embarazadas que abandonaron el consumo de antidepresivos y las que continuaron con el tratamiento.

Los investigadores seleccionaron a las voluntarias en centros especializados en la atención de mujeres encintas con depresión grave.

Las pacientes tenían cuatro meses de embarazo y estaban tomando antidepresivos desde los hacía tres meses.

Según el estudio, el 68 por ciento de las féminas que suspendieron la medicación al inicio del embarazo sufrieron una recaída, concluyó la investigación.

http://www.prensalatina.com.mx



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, abril 23, 2006

Los intervalos entre embarazos de menos de 18 meses y más de 5 años aumentan riesgo de complicaciones

Los estudios revisados por los autores de la investigación, incluyeron los datos de más de once millones de partos


Madrid, 23 abril 2006 (azprensa.com)

Los intervalos entre los embarazos de menos de 18 meses y más de 59 meses están asociados con un aumento del riesgo de peso bajo al nacer, parto prematuro y pequeño tamaño para la edad gestacional, según un estudio de la Fundación Santa Fe de Bogotá (Colombia) que se publica en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA).

Los científicos dirigieron un análisis de estudios publicados entre los años 1996 y 2006 para examinar la asociación de los intervalos entre partos y el riesgo de complicaciones natales. Los investigadores identificaron 67 artículos para este análisis que incluían el estatus socioeconómico y la edad de las madres e informaban sobre el intervalo entre los partos y las características que los rodeaban. Estos estudios incluían datos de más de once millones de partos.

Según los resultados, los recién nacidos cuyas madres habían experimentado un intervalo a los seis meses entre su anterior parto y el último tenían niveles mayores de riesgo en partos prematuros (un 40 por ciento más), recién nacidos con bajo peso (un 61 por ciento más), y de que fueran pequeños para su edad gestacional (un 26 por ciento más), en comparación con niños cuyas madres tenían entre 18 y 23 meses de diferencia entre los partos.

Según los científicos, en el caso de aquellas mujeres que superaban los 59 meses de diferencia entre los embarazos existía un riesgo entre el 20 y el 43 por ciento superior en relación con las complicaciones sufridas.

Los investigadores señalan que estos resultados podrían ser útiles para que los especialistas aconsejen a las mujeres sobre los beneficios de retrasar un embarazo posterior durante entre dos y cinco años para mejorar la salud tanto de la madre como del futuro recién nacido.

http://www.azprensa.com

 

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La depresión mayor puede reaparecer durante el embarazo

En contra de la idea, bastante extendida, de que los cambios hormonales del embarazo tienen un efecto protector frente a la depresión, las mujeres con esta dolencia que interrumpen el tratamiento farmacológico durante el embarazo tienen riesgo de recaida. Es la conclusión de un trabajo realizado conjuntamente por investigadores del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Para establecer el riesgo de recidiva en estas circunstancias, el director del equipo de investigación, Lee S. Cohen, llevó a cabo un estudio en mujeres embarazadas a las que se había diagnosticado depresión mayor. Las pacientes abandonaron durante la gestación la terapia farmacológica (o bien lo intentaron) con antidepresivos y su evolución se comparó con la de un grupo de similares características que mantuvo el tratamiento durante el embarazo. En total, se trataba de 201 gestantes, reclutadas entre marzo de 1999 y abril de 2003 en centros con experiencia en el manejo de las enfermedades psiquiátricas durante el embarazo.

Las participantes tenían en común historias clínicas de depresión mayor previas al embarazo, estaban en el primer trimestre del embarazo y recibían antidepresivos en el momento de reclutarlas o bien inmediatamente antes (menos de 12 semanas antes de la fecha de la última menstruación). A partir de sus datos, los investigadores vieron que el 43 por ciento de las mujeres incluidas en la muestra experimentaba una recaida de la depresión a lo largo del embarazo, y que la mitad de esas recaídas se producía en el primer trimestre. Entre las enfermas que mantuvieron su régimen medicamentoso, la tasa de reaparición de la enfermedad fue del 26 por ciento, mientras que en el grupo que dejó la terapia, el índice alcanzó el 68 por ciento.

Los autores consideran que "dada la prevalencia de la depresión entre las mujeres en edad reproductiva, el consumo de antidepresivos en este segmento de población y la frecuencia de embarazos no deseados, la habilidad para informar a las pacientes sobre el riesgo de una recaída depresiva, ya se mantenga o abandone el tratamiento, es una intervención clínica con implicaciones significativas". Esta apreciación acompaña a los datos que han divulgado en la última edición de The Journal of the American Medical Association (JAMA. 2006;295:499-507).

A su modo de ver, dado el mejor conocimiento y el creciente tratamiento de la depresión en la comunidad, un número de mujeres cada vez mayor se encuentra ante la posibilidad de tener que adoptar una decisión clínica sobre el uso de antidepresivos en el embarazo. "Pasar por este proceso puede ser más fácil si se delimita con precisión el riesgo relativo de la exposición prenatal a la medicación, por una parte, y si por otra, se evalúa el riesgo de recaída de la patología psiquiátrica", escriben.

Cuantificar estos riesgos supone para los facultativos la oportunidad de adoptar decisiones terapéuticas mediante la colaboración, de forma coherente con las necesidades y deseos de sus pacientes. Esta información puede contribuir, además, a perfeccionar las recomendaciones terapéuticas para mujeres con una historia de depresión cuando se planteen tener descendencia o para las que experimentan trastornos del estado de ánimo durante el embarazo.

http://www.gacetamedica.com


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, abril 18, 2006

La anemia, una enfermedad que afecta al 56 % de las embarazadas

La anemia es una enfermedad silenciosa que se produce por la falta de hierro y es muy frecuente durante el embarazo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de mujeres afectadas por estas condiciones durante la gestación promedia el 56 por ciento en los países dearrollados.

En el embarazo, la anemia por deficiencia de hierro aumenta el riesgo de restricción del crecimiento fetal y puede acarrear prematurez, pérdida del embarazo, mortalidad materna posparto, prolongación del período de expulsión del bebé (esto debido a la falta de fuerza muscular), cansancio y apatía.

“Durante el embarazo el cuadro de anemias asciende un 90 por ciento, porque aumenta el volumen sanguíneo y hace que se incrementen las demandas de hierro. Por otra parte, al tener que alimentar al bebé, en general el consumo de alimentos ricos en hierro terminan siendo insuficientes”, explicó a El Territorio Javier Del Longo, especialista en ginecología y obstetricia.

Un estudio realizado en nueve hospitales públicos de diferentes provincias del país reveló que el 39,5 por ciento de las embarazadas llega al parto con anemia por falta de hierro, lo que implica riesgos para el bebé y para la propia madre. “Algo no se está cubriendo lo suficientemente bien”, señaló a un matutino porteño la doctora María Gabriela Berta, directora de Planeamiento de la Fundación Argentina contra la Anemia (Fundanemia).

Esta institución encaró la investigación con la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO), entre octubre de 2004 y abril de 2005. De las cifras del estudio se extrajo que la anemia incide en el adelantamiento del parto disminuyendo el tiempo de formación del bebé. Para las mujeres que presentaron esa condición, el tiempo promedio de gestación fue de 38,1 semanas, mientras que aquellas que no eran anémicas gestaron sus “bebitos” durante 38,5 semanas.

La anemia se define como la disminución del número de glóbulos rojos (eritrocitos) en la sangre, usualmente medida a través de la reducción en la concentración de hemoglobina, el pigmento rojo encargado de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo. Este parámetro no es un valor fijo, porque depende de distintos factores como la edad, el sexo y, en el caso de las mujeres, depende también de circunstancias especiales como el período menstrual y el embarazo.

Existen numerosos tipos de anemia, que se diferencian a partir de las causas que la originan. Entre los factores de riesgo, se destacan la pérdida de sangre, las deficiencias nutricionales, las enfermedades, la edad avanzada, el período menstrual abundante y el embarazo.

Esta condición puede manifestarse a través de la fatiga, el dolor torácico y la dificultad para respirar. Sin embargo, uno de los principales indicadores de la presencia de la afección es la palidez y la frecuencia cardíaca rápida. Por otra parte, la mujer pierde al menos 500 mililitros de sangre durante el parto, lo que eleva el déficit de hierro. Otra pérdida de hierro, aunque menor, se registra cuando amamanta.

Consultado acerca de las señales más evidentes, Del Longo señaló: “En el caso de las embarazadas se presenta un cuadro de cansancio y desgano, porque sus glóbulos rojos están disminuidos. El paciente se agota fácilmente y le cuesta mucha más realizar actividades cotidianas”, indicó.

“Otro de los signos es la palidez tanto de la piel como de las mucosas. Finalmente, algunas personas pueden sentir falta de aire”, indicó el doctor Alberto Locatelli, presidente de la Fundación Argentina Contra la Anemia (Fundanemia).

“La detección de la anemia se da a través de un hemograma, que es un estudio de sangre que mide la hemoglobina, los hematocritos y las características de los glóbulos rojos para determinar de qué tipo de anemia se trata”, indicó Locatelli.

Diferentes tratamientos

Una vez detectada la enfermedad es importante comenzar el tratamiento que, dependiendo de las causas que la hayan generado, será diferente en cada caso. A menudo basta con la corrección de ciertos hábitos y la incorporación de determinados alimentos a la dieta.

En este sentido, Javier Del Longo indicó que “en el caso de la anemia por deficiencia de hierro, se soluciona con la incorporación de alimentos a la dieta y, si eso no es suficiente, se trata con comprimidos”. “Si la paciente ingresa al embarazo con buenos depósitos de hierro y tiene una dieta variada, difícilmente tenga anemia”, dijo. Y se mostró crítico al señalar que “hoy está la cultura del ser flaco y eso acarrea graves consecuencias”.

La relevancia de esta sustancia radica en el rol fundamental que ocupa en el funcionamiento del organismo, pues “trabaja” como productor de hemoglobina. Cuando la ausencia de hierro se debe a deficiencias de la alimentación, sobreviene la anemia por falta de hierro.

“Los períodos más característicos de la falta de hierro se dan durante el primer año de vida, la pubertad y el embarazo”, destacó Del Longo. Asimismo, el especialista advirtió que “hay un alto índice de anemia en niños por falta de una buena alimentación. “Para evitar la falta de hierro hay que comer legumbres, especialmente las lentejas, algunas verduras como la espinaca, y los lácteos como la leche y los huevos”.


Un problema nutricional

* Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la anemia está situada entre las diez principales enfermedades que afectan a la población.
* Constituye el problema nutricional de mayor gravedad en el mundo.
* Alrededor del 50% de las mujeres y los niños en los países en desarrollo padece de anemia.
* Se estima que el 30% de la población mundial es anémico, y más de un 50% deficiente en hierro.


http://www.territoriodigital.com


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, abril 16, 2006

Embarazo en adolescentes

El embarazo en adolescentes refleja la deficiente educación sexual y falta de voluntad política que priva en México para cumplir con los compromisos que el gobierno mexicano asumió al ratificar la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), la Convención sobre los Derechos de la Niñez, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y la 12 Conferencia sobre vih/sida.
Para una mujer adolescente el embarazo temprano significa, además de un problema de salud, una serie de conflictos económicos, sicosociales y de educación que impiden la culminación de sus proyectos de vida, debido fundamentalmente a la deserción escolar a la que se ven obligadas y a reducir sus oportunidades para capacitarse académicamente o trabajar.

No menos importante son los problemas de salud que el embarazo en adolescentes provoca, como la descalcificación crónica, la anemia perniciosa y el alto riesgo de muerte durante el parto.

Esta realidad muestra la importancia de que el Estado cumpla de forma cabal los compromisos asumidos internacionalmente y que señalan, como obligación, el diseño de programas educativos dirigidos a las y los adolescentes; programas cuya base debe ser la información científica, oportuna y sin prejuicios a fin de permitirles a las y los adolescentes el acceso a la información, la orientación y los servicios de salud sexual y reproductiva.

Por su parte, las y los adolescentes deben saber que tienen derecho a ejercer su sexualidad de forma responsable e informada, contar con información sobre salud sexual y reproductiva, y tener acceso a los métodos anticonceptivos que mejor les convenga.

Los proveedores de atención de salud, por su parte, deben mostrarse sensibles a las necesidades de las y los jóvenes brindándoles la información que ellos les soliciten, sin importar su sexo, edad o estado civil.

Exigir el cumplimiento de estos derechos es el paso inicial para establecer mecanismos de atención y tratamiento de uno de los grandes desafíos de la salud reproductiva y los sistemas educativos: el creciente número de embarazos adolescentes.

http://www.cimacnoticias.com



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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, abril 15, 2006

Gestación y nutrición

Probablemente uno de los procesos de mayor requerimiento energético sea la gestación. Respecto de las 38 a 40 semanas en que se desarrolla dicho proceso en condiciones normales, estudios científicos serios indican que un son poco más de 50.000 kilocalorías, la necesidad de ingesta energética de la mujer embarazada que ha expresado el total potencial genético de crecimiento físico.

El primer trimestre no es tan demandante en términos de cantidad sino de calidad nutricional, por lo que no se requiere de aportes extra de energía, pero sí se debe cuidar y asegurar la ingesta de macro y micronutrientes esenciales. En este período, ocurre el desarrollo del sistema nervioso central.

También se debe considerar que no son iguales las necesidades de las adolescentes gestantes, quienes no han finalizado su proceso de crecimiento y desarrollo físico.

El embarazo, es uno de los mejores períodos de la vida para cuidar y regular el estado nutricional propio y de la persona en gestación. Dicho estado fisiológico ofrece la posibilidad natural -a aquellas mujeres adultas, que inician su embarazo con sobrepeso, no así con obesidad-, y saludable de transferir los kilos en exceso [recordar que 1 kilo de grasa corporal, tiene un valor de seis mil kilocalorías] hacia el costo energético que requiere la gestación.

Obviamente no es un proceso exento de complejidad: se debe regular y monitorear concienzudamente la alimentación. En el primer trimestre es posible mantener la dieta levemente restringida en energía y el nivel de actividad física en intensidad moderada, lo que favorecerá una disminución saludable de peso, y prevendrá alzas innecesarias en este período.

A partir del inicio del segundo trimestre de gestación y hasta el parto, la embarazada deberá sumar a sus necesidades diarias de energía una 300 calorías. Estas pueden ser seleccionadas según estado de salud, y preferencias. La actividad física no está contraindicada en ningún período del proceso: Si el embarazo tiene curso normal, como por ejemplo entre bailarinas y atletas, estas se mantienen en la práctica de su oficio hasta muy poco antes de dar a luz.

En condiciones normales, la mayoría de las personas nacen con peso adecuado. Sin embargo, en la etapa de formación de los hábitos, antes de los 6 años, algunos adultos introducen costumbres alimentarias basadas en mitos, los cuales generan actitudes inadecuadas frente a los alimentos y comidas, la alimentación y la nutrición.

De ahí la relevancia de hacer realidad el tan manido slogan; “invertir en capital humano”. Ello significa educar a las nuevas generaciones de chilenos. Esto resultará menos costoso que financiar o subsidiar tratamientos, rehabilitación y secuelas, de las epidemias de enfermedades crónicas que afectan a un importante grupo de chilenos.


Mónica Jiménez M. Nutricionista,
Magíster en Políticas de Alimentación y Nutrición,
Directora Carrera Nutrición y Dietética, Campus Viña del Mar
Universidad Andrés Bello


http://www.diarioelgong.cl/

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, abril 14, 2006

El embarazo y la maternidad mejoran la función cerebral

Es un período de falta de sueño, de cansancio permanente y de una incapacidad constante para llevar a cabo la tarea más simple. Pero ahora los científicos descubrieron que el embarazo también confiere beneficios asombrosos: en realidad, estimula la actividad cerebral.

Durante el embarazo, la capacidad de aprendizaje y de memoria aumentan marcadamente, dicen los investigadores, lo que da por tierra con el mito popular de que es un momento de entorpecimiento. También se altera el tamaño de algunas zonas cerebrales clave y estos cambios persisten durante décadas. "Muchos beneficios parecen surgir de la maternidad", dicen los profesores Craig Kinsley, de la Richmond University, y Kelly Lambert, del Randolph Macon College, ambos en Virginia, en la última edición de Scientific American. "En otras palabras, cuando la caminata se vuelve difícil, el cerebro se pone a andar".

El estudio revela que, inmediatamente después del parto, mejoran las habilidades sensoriales, lo que le permite a las mujeres reconocer a sus hijos por el mínimo olor o sonido. También dice que las mujeres que tienen hijos después de los 40 tienen cuatro veces más probabilidades de sobrevivir hasta los 100 años que las mujeres que dieron a luz antes. El embarazo mejora el cerebro de las mujeres justo cuando empieza a percibirse una pérdida de memoria en la mediana edad, dicen los investigadores, lo que genera una mejor salud mental y longevidad.

Detrás de estos cambios hay dos procesos clave. El primero tiene que ver con las fluctuaciones hormonales del embarazo, el parto y la lactancia, que remodelan el cerebro, aumentado el tamaño de las neuronas en algunas regiones. Las mujeres se vuelven más alertas y los beneficios parecen duraderos, dicen Kinsley y Lambert.

En segundo lugar, criar un hijo es un desafío tal que estimula la actividad cerebral. Tener un bebé es "una revolución para el cerebro", dice el doctor Michael Merzenich de la Universidad de California en San Francisco. El cerebro crea células que proliferan cuanto más se las usa y la experiencia emocional de criar un hijo es el mayor estímulo de todos.

La idea parece reveladora porque todavía se considera que la pérdida de intensidad de la energía cerebral es un efecto secundario de la maternidad. Ahora bien, si las madres reciben un estímulo cuando tienen un hijo, ¿lo mismo es válido para los padres?

Lambert dice que sí, pero de un modo más limitado. "Un hombre no va a experimentar un estímulo hormonal, pero si es un padre comprometido, se verá beneficiado al compartir la experiencia de la crianza de un hijo".

http://www.clarin.com/


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, abril 11, 2006

Alimentos sanos, embarazo saludable

Una mujer embarazada debe tener una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, vegetales y cereales. Es un error creer que hay que comer hasta el triple o el doble al llevar en el vientre a un bebé. Lo importante en este caso es incrementar el consumo de determinados nutrientes, como el ácido fólico, por ejemplo, que es de vital importancia para el crecimiento del bebé durante los primeros meses de embarazo.

Las proteínas son fundamentales para desarrollar tejidos nuevos, así como la ingesta de calcio para el fortalecimiento de los huesos del chico.

Un combinado saludable

Necesitará una zanahoria, dos gajos de espinaca trozada, dos hojas de berza y una toronja, naranja o mandarina. Todo esto lo deberá poner en la licuadora hasta lograr una masa semilíquida. Puede agregar una cucharadita de germen de trigo. Esto lo debe tomar todos los días en los primeros meses de embarazo.


Arándanos y kiwis

El jugo de arándanos y de kiwis es beneficioso para la circulación y evita que a las mujeres se les inflamen los tobillos. Además, el kiwi y los cereales evitan el estreñimiento.

Por otra parte, consumir guineos o plátanos evitan los calambres, esto gracias a su contenido de potasio. Y no hay que olvidarse de la leche, porque proporciona calcio y hierro.

Memoria para estudiantes

La flor de romero posee muchas propiedades estimulantes y, sobre todo, es un gran potenciador de la memoria. En farmacias venden también la miel de romero (fabricada por las abejas), la que también sirve para la memoria. En algunos países, las personas suelen comer cada día unas cinco o seis flores de romero.

Dicen que esto les ayuda a la concentración. Aseguran que les brinda resultados excelentes, ¿se anima a probarla?

http://www.laprensagrafica.com/


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, abril 09, 2006

Embarazo y educación

Era necesaria una declaración oficial del Ministerio de Educación que prohíbe expulsar o negar matrícula a adolescentes embarazadas. Ya lo dice el respectivo Código y, sin embargo, hay colegios que no lo respetan y que, utilizando innumerables subterfugios, rechazan a las estudiantes embarazadas porque las consideran manzanas dañadas en el cesto de las bondades.

Hace un par de años, la rectora de un colegio fiscal de muchachas solicitó muy comedidamente a una de sus profesoras que apareció en octubre con su embarazo incipiente que, hasta que dé a luz, no fuera a clases. “El colegio pondrá un reemplazo y usted seguirá recibiendo su sueldo normalmente. Es que no quiero que su embarazo se convierta en un mal ejemplo para las chicas que seguramente se van a embarazar como usted”.

Historias interminables de atropellos a los derechos de las mujeres adolescentes que tienen en sus profesoras a sus más enconadas detractoras.

Porque parecería incomprensible que sean las mujeres, rectoras, inspectoras, quienes más persiguen a las chicas, mujeres como ellas, pero que en ese instante dejan de serlo para aparecer como la Eva de los mitos y de las leyes, la Eva transgresora, capaz de dar cuenta de su sexualidad. La Eva de la religión, la causante de todos los males que han asolado a los mortales a lo largo de todas las historias y de todas las persecuciones.

El embarazo ha sido tratado como un delito que merece que se expulse de las aulas a esa pobre muchacha de 14 años que apenas si alcanza a hilvanar unas cuantas ideas que proporcionen alguna explicación de lo que le acontece, cuando ese puñado de afectos contradictorios que le invaden tan solo le confunde más y más. A esa muchacha que, presa de la pasión y los deseos, se entregó a los goces sin pensar más allá de ese instante mágico e infinito que ahora querría que no se hubiese producido nunca.

Con su Acuerdo, el Ministerio de Educación da cuenta de que el problema sigue vigente pese a las leyes y pese a los cambios que se han producido.

Por cierto, existen nuevas actitudes y nuevos saberes pues el trabajo realizado en torno al tema de los derechos no ha significado arar en el mar.

Sin embargo, el maltrato persiste en toda la extensión de nuestra geografía, de los discursos revolucionarios, de las proclamas de igualdad que, en estos y en muchos otros temas, no dan cuenta de otra cosa que de la necesidad de la grandilocuencia, de la urgencia de parecer libertarios en público cuando en los órdenes particulares las cosas no cambian gran cosa.

El Ministerio pide a los colegios poner en juego estrategias destinadas a mejorar las condiciones de vida de la embarazada. Propuesta invalorable e indispensable. Sin embargo, ¿cómo hacerlo sin involucrar al resto de chicas y muchachos en una tarea de la que los varones, por principio, quedan fuera del escenario como si ellos nada tuviesen que ver en el problema?

http://www.hoy.com.ec/

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, abril 08, 2006

El consumo de sal e el embarazo influye en el peso de los niños al nacer

Entre las recomendaciones más "populares" que reciben las futuras mamás se encuentran la conveniencia de evitar el exceso de trabajo o tareas que demanden esfuerzo físico, limitar el consumo de alcohol y prescindir del cigarrillo.

No obstante, ahora se suma una nueva limitación, ya que especialistas del Centro de Investigación Química Monell en Filadelfia, Estados Unidos, según informó Pro Salud News, determinaron que el gusto de las mamás por la sal influye en el peso de los bebés al nacer y en la preferencia por el consumo de dicha sustancia que los niños desarrollan durante su infancia.

"En principio, salvo que la futura mamá tenga antecedentes de hipertensión durante embarazos anteriores o preeclampsia en el último lapso del actual, en general, no se puntualiza acerca de la imposibilidad de consumir sal, es decir, que no es una de las recomendaciones más frecuentes como lo es evitar el cigarrillo o el alcohol. Sin embargo, la sal colabora en la retención de líquidos, situación que no es recomendable ni cómoda durante el embarazo y que también puede provocar que el bebé nazca con menos peso, especificó el doctor Carlos Wahren, médico pediatra del servicio de pediatría del Hospital Italiano.

De acuerdo con el estudio, que consistió en el seguimiento de 80 embarazos y nacimientos de bebés sanos, los hijos de madres consumidoras de sal presentaron menor peso al momento del alumbramiento.

Asimismo, teniendo en cuenta las conclusiones de la investigación, que forma parte de la publicación European Journal of Clinical Nutrition, los bebés nacidos con un peso máximo de 2 kilos y medio mostraron durante los primeros seis meses de vida preferencia por las bebidas y alimentos con sal agregada.

En este sentido, el doctor Wahren explicó que "se recomienda retrasar lo máxomo posible el agregado de sal en las comidas de los bebés, en primer lugar, para prevenir la posible hipertensión del niño y, en segundo término, para evitar el acostumbramiento. Si bien casi todas las personas sufren en algún momento de su vida problemas de hipertensión, lo más conveniente es que durante los primeros años de vida se opte por una alimentación rica en potasio, contenido en frutas y vegetales, y no en alimentos que contengan sodio".

El sodio es, junto con el cloro, el elemento principal de la sal. Si bien la pérdida de sodio por parte del organismo se regula a través, por ejemplo, de la transpiración y la orina, en general se recomienda no excederse en el consumo de esta sustancia, pues contribuye a elevar los niveles de presión arterial.

Hay tres formar principales de controlar la ingesta de sal. La primera es evitar su utilización al momento de cocinar los alimentos. La segunda tiene que ver con desterrar el salero de la mesa y la última es eliminar o disminuir el consumo de ciertos alimentos como las aceitunas, los embutidos, las conservas y los frutos secos, entre otros.

Por otra parte, hay alternativas que ayudan a condimentar las comidas y pueden suplir muy bien la función de la sal. Entre las más comunes se encuentran las especias, el ajo, la cebolla, las hierbas aromáticas, el aceite de oliva y el jugo de limón.

Para alcanzar el objetivo de la investigación, que era determinar la incidencia del consumo de sal por parte de las madres, durante el embarazo, en el peso al nacer y la preferencia por los alimentos salados, los especialistas del centro norteamericano desarrollaron cuestionarios que fueron completados por las mamás y también por niños en edad preescolar.

En cuanto a la relevancia de los hechos determinados por el estudio, el doctor Gary Beauchamp, director del centro Monell señaló que "esta investigación podría ayudar a determinar los factores que influyen en el gusto por la sal y, de esa manera, contribuir al desarrollo de programas que informen sobre las ventajas y desventajas de la utilización de este condimento".

http://www.bariloche2000.com


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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