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Adicciones

Buena capacidad respiratoria de fumadores no es sinónimo de estar sanos

Un estudio reveló que a pesar de que sus pulmones se vean saludables, muchos fumadores como ex fumadores probablemente están en las primeras etapas de alguna enfermedad pulmonar obstructiva crónica, como enfisema

Más de la mitad de los fumadores y ex fumadores que se consideran sanos por haber superado con éxito una prueba de capacidad respiratoria, en realidad sufren de enfermedades pulmonares crónicas, según un estudio divulgado.

“Los efectos del tabaquismo crónico en los pulmones y la salud en general son enormemente subestimados”, dijo James Crapo, profesor de medicina en el National Jewish Health (NJH) de Denver (Colorado).

“Las enfermedades pulmonares son frecuentes entre los fumadores cuyas pruebas de capacidad pulmonar dieron resultados normales”, comentó el doctor, a propósito de un estudio publicado hoy en la revista especializada estadounidense JAMA Internal Medicine.

Al tomar en consideración otros criterios clínicos relacionados con algunas funciones físicas y respiratorias, y tras realizar exámenes con un escáner, los autores determinaron que 55% de los participantes del estudio que habían sido declarados sanos, en realidad padecían diversas formas de enfermedades pulmonares crónicas.

El estudio se basó en 8.872 sujetos de entre 45 y 80 años de edad que fumaron al menos un paquete de cigarrillos al día durante diez años. La mayoría de ellos fumó durante un promedio de 35 años, e incluso algunos hasta 50 años.

El escáner determinó que 42% de los participantes -cuyos pulmones parecían sanos con la prueba de capacidad respiratoria- padecía enfisema o un engrosamiento de sus vías respiratorias.

Un 23% de ellos tenía un marcado engrosamiento en sus paredes respiratorias, en comparación con 3,7% de las personas que jamás han fumado.

En términos generales, tanto los fumadores como los ex fumadores tienen una calidad de vida bastante peor que aquellos que quienes no fumaron nunca.

Muchas de estas personas están, probablemente, en las primeras etapas de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica como el enfisema y la bronquitis crónica. Ambas son la tercera causa de muerte en Estados Unidos, según los investigadores.

Estas patologías incurables aparecen raramente en personas menores de 55 años.

Investigaciones recientes han demostrado que someter a un escáner a las personas que han fumado un paquete de cigarrillos durante al menos 30 años, puede permitir detectar claramente un cáncer de pulmón precoz y reducir la mortalidad en 20%.

Un examen más temprano de enfermedades pulmonares crónicas también puede permitir mejorar los síntomas y la calidad de vida, señalan los investigadores.

“Esperamos que este estudio ayude a desacreditar el mito del fumador que está con buena salud y cree conciencia sobre la importante de la prevención del tabaquismo”, dijo Elisabeth Regan, profesora adjunta de medicina en el NJH.

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Millones de fumadores podrían tener enfermedades pulmonares sin diagnosticar

Un estudio muestra que los escáneres y otras pruebas pueden ayudar a detectar pronto los problemas respiratorios

Millones de fumadores a largo plazo podrían tener una enfermedad pulmonar no diagnosticada, encuentra un estudio reciente.

El 55 por ciento de las personas que pasan las pruebas de la función pulmonar de cualquier forma tienen una afección respiratoria, informan los investigadores.

Pero, mediante el uso de unas técnicas avanzadas de imágenes junto con pruebas en cinta caminadora y de la calidad de vida, se pueden revelar las señales tempranas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La EPOC, una enfermedad progresiva e incurable, se asocia con el tabaquismo, y es la tercera causa principal de muerte en Estados Unidos, añadieron los investigadores.

“Los fumadores que tienen resultados ‘normales’ en las pruebas de función pulmonar con frecuencia tienen una enfermedad respiratoria significativa. Muchos de esos fumadores probablemente estén en las etapas tempranas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica”, señaló en un comunicado de prensa de National Jewish Health la autora del estudio, la Dra. Elizabeth Regan, profesora asistente de medicina en el hospital.

“Esperamos que estos hallazgos ayuden a desacreditar el mito del fumador sano y que resalten la importancia de la prevención y la cesación del tabaquismo para prevenir las enfermedades pulmonares y otros efectos a largo plazo de fumar”, añadió Regan.

En el estudio participaron casi 9,000 personas de 45 a 80 años que fumaban al menos un paquete de cigarrillos al día durante 10 años. La mayoría fumaban más de un paquete al día, pero más o menos la mitad se consideraron libres de enfermedad según los resultados de sus pruebas de la función pulmonar.

Para diagnosticar la EPOC, los pacientes deben soplar tan fuertemente como puedan durante todo el tiempo posible en un dispositivo llamado espirómetro. Éste mide la cantidad de aire que pueden expulsar de los pulmones y cuánto pueden expulsar en un solo segundo dependiendo de su edad, tamaño y sexo.

Cuando los investigadores usaron criterios adicionales para evaluar la función pulmonar de los participantes, como escáneres por TC, el uso de medicamentos para respirar y los problemas en la calidad de vida, encontraron que la mayoría de los que se consideraban como “libres de enfermedad” presentaban algún tipo de problema pulmonar.

El estudio aparece en la edición del 22 de junio de la revista JAMA Internal Medicine.

Los escáneres pulmonares encontraron enfisema o engrosamiento en las vías respiratorias del 42 por ciento de los que se pensaba que estaban libres de enfermedad pulmonar. Por otro lado, el 23 por ciento de los participantes tenían una falta significativa de aliento, en comparación con casi un 4 por ciento de los que nunca han fumado.

Los investigadores también encontraron que el 15 por ciento de los participantes del estudio tardaban seis minutos en caminar unos mil pies (0.30 km), en comparación con el 4 por ciento de los no fumadores. Los fumadores que pensaban que sus pulmones funcionaban del todo también tenían una calidad de vida mucho peor que los no fumadores.

Las pruebas de imágenes de los pulmones pueden ayudar a detectar el cáncer de pulmón, y reducir las muertes por cáncer entre los ex fumadores empedernidos en un 20 por ciento, señalaron los investigadores. Diagnosticar y tratar enfermedades como la EPOC temprano también puede mejorar la calidad de vida a largo plazo de las personas, añadieron.

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Muchos padres que fuman exponen a los niños al humo en casa

Cuatro de cada 10 hogares de EE. UU. donde uno de los padres fuma no contaban con normas ‘libres de humo’, encuentra un estudio

En casi el 40 por ciento de los hogares de EE. UU. donde los padres fuman, esos padres no tienen normas libres de humo para sus hijos, encuentra un estudio reciente.

Tener una casa libre de humo (donde siempre se fuma fuera de casa) protege a los niños de la exposición al humo de segunda mano, y también reduce el riesgo de que luego comiencen a fumar, dijeron los investigadores.

Otra experta estuvo de acuerdo.

“Las normas libes de humo son un aspecto muy importante del control del tabaco, sobre todo para los niños, ya que, a diferencia de los adultos, ellos tienen menos control sobre su medioambiente”, comentó Patricia Folan, directora del Centro para el Control del Tabaco del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.

En el nuevo estudio, un equipo dirigido por Ana Martínez Donate, de la Universidad de Wisconsin en Madison, observó datos de una encuesta del gobierno federal de 2010-2011. Los investigadores encontraron que alrededor del 60 por ciento de los hogares con hijos y al menos un padre que fumaba contaban con una norma libre de humo voluntaria.

Esas normas eran más probables en los hogares con dos padres, en contraste con los hogares monoparentales, encontraron los investigadores. Las normas eran más probables si los padres tenían una educación universitaria, y si los ingresos familiares equivalían a 50,000 dólares o más. Era más probable que hubiera normas libres de humo en los hogares donde había bebés que en los que no, halló el estudio.

La mayoría de los padres se mostraron de acuerdo en que nunca se debe permitir fumar dentro del coche cuando hay niños dentro, incluso el 72 por ciento de los que no contaban con una norma libre de humo en casa, encontró el equipo de Wisconsin.

Por otro lado, apenas el 61 por ciento de los padres que no tenían normas libres de humo en casa respaldaban unas áreas de juego al aire libre libres de humo para los niños.

Folan cree que se debe hacer más por lograr que los padres que fuman se lo piensen dos veces antes de fumar cerca de sus hijos.

“Para aumentar las normas libres de humo, sobre todo en los hogares, se necesita una campaña antitabaco nacional, que resalte el impacto del humo de segunda y tercera mano sobre los niños”, enfatizó Folan. “Una campaña educativa en las guarderías y escuelas también podría ser útil”.

Pero un experto cree que el problema real es que todavía haya padres que fumen.

“Aunque quizá parezca alentador que la mayoría de adultos respalden los hogares libres de humo, eso no aborda el modelamiento de rol del mensaje que transmiten los padres que todavía fuman, ya sea dentro o fuera de la casa”, planteó el Dr. Howard Selinger, catedrático de medicina familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut.

“Lo que importa es si esos niños crecen y se convierten o no en adultos que fumen”, planteó.

Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de junio de la revista Preventing Chronic Disease.

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La adicción laboral crece

by salud on 15/03/2017

in Adicciones,Salud

La adicción laboral crece

En las últimas dos décadas se ha incrementado en más del 20% la población trabajadora que presenta este tipo de dolencia en América Latina.

losandes.com.ar

Según explica la psicóloga laboral Viviana Imperiale “la adicción al trabajo se define como la implicación excesiva y progresiva de la persona en su actividad laboral y control de la misma, sumada al abandono de actividades sociales, de ocio y familiares que antes realizaba. Esto implica una conducta desadaptativa que conlleva riesgos”.

Lejos de lo que pueda pensarse es un tipo de adicción y de conducta desadaptativa, que cada vez aumenta mucho más.

“En las últimas dos décadas se ha incrementado en más del 20% la población trabajadora que presenta esta adicción en América Latina”, detalla Imperiale.

– ¿Qué sintomatología aparece?

– Los síntomas más comunes son las dificultades o relaciones familiares descuidadas, la tendencia al aislamiento, y el mal humor; sobre todo si no se está en el ámbito de trabajo. Por ejemplo son personas que están de vacaciones y no toleran estar con algo que no sea laboral.

Se suman dificultades en las relaciones interpersonales no productivas, problemas de salud como trastornos del sueño, alimentación, relaciones sexuales, problemas cardíacos o accidentes cerebro-vasculares.

Los perfiles de estas personas se orientan al perfeccionamiento excesivo, en donde aparecen distintas clasificaciones.  Por un lado aparece la figura del sobreadaptado, que es el trabajador más valorado por las empresas.

Se trata de aquella persona que no reconoce su grado de sufrimiento y se sobreadapta a todas las situaciones, trabajando mucho, sin poder modificar nada, ni decir que “no”.

Esto le genera problemas de salud severos, enfermedades psicosomáticas y tendencia al burnout (quemado, fundido, agotado). Los excesos nunca son buenos, hablan de una patología, y de esa necesidad de tener el control en ese ámbito, en donde la incomodidad para esperar, para comunicarse y delegar tareas, se hace muy fuerte.

– ¿Es complejo llegar al diagnóstico?

– Sí, porque los sujetos no piden ayuda y sólo en la detección de enfermedades es que se decanta qué es lo que las motivó.

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 La adicción a internet puede enmascarar una fuerte depresión

Perder la noción del tiempo, conectarse de madrugada o estar ansioso si no se navega, síntomas de que existe un problema · Esta patología se caracteriza por la inexistencia de un componente químico al que engancharse

Perder la noción del tiempo en la red, conectarse a altas horas de la noche o sentirse ansioso cuando no se navega pueden ser síntomas de que una persona es adicta a internet, pero además en algunos casos esa adicción puede enmascarar una profunda depresión.

En España, entre el 80% y el 90% de la población adulta navega por internet, y un 5% de ellos abusan o hacen un mal uso de esta actividad; entre este porcentaje figuran los adictos a la red, cuyas estadísticas resultan difíciles de determinar por ser ésta una de las nuevas adicciones, conocidas como “adicciones sin sustancia”.

Este tipo de patologías se caracterizan por la inexistencia de un componente químico al que engancharse. Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, ha dedicado su carrera a estudiarlas, y analiza en una entrevista esos síntomas y sus repercusiones. Además de escribir libros sobre el tema como ¿Adicciones sin drogas? Las nuevas adicciones y Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes, es el autor de más de 50 artículos sobre esta materia.

En su opinión, esta adicción no se diagnostica sólo según el número de horas que se navega. Más de tres puede considerarse un síntoma pero los especialistas prefieren guiarse por otras señales de alarma, como perder la noción del tiempo, levantarse al baño en medio de la noche y conectarse a internet, o reaccionar negativamente si un familiar sugiere que tiene un problema.

Pero, ¿qué tiene internet que lo hace tan atractivo para estas personas? Echeburúa consideró que la red permite “crear un mundo de fantasía, una identidad ficticia y un tipo de relaciones sociales” que mejoran el estado de ánimo de la persona con baja autoestima, hasta el punto de que puede llegar a sentirse “eufórica”.

Por ello, el perfil más frecuente de estos adictos es de una persona que se rechaza a sí misma y que es solitaria o aburrida. Echeburúa también incluyó a aquellos con relaciones sociales o familiares pobres, que se han divorciado o no se llevan bien con sus hijos.

Las aplicaciones más interactivas actúan como vía de escape de estos problemas: videojuegos multijugador, redes sociales y chats son las que crean más adicción.

Sin embargo, este problema puede ocultar una depresión. En este sentido, Echeburúa cree que internet puede funcionar como una “autoterapia a corto plazo” que mejora el estado de ánimo del paciente, pero que, con el tiempo, empeora su situación.

Según la experta, depresión y adicción funcionan como un mecanismo circular: en algunos casos, la dependencia de internet puede ser resultado de una depresión previa, mientras que en otras ocasiones, conectarse de una forma abusiva puede degenerar en una depresión.

De una forma u otra, el paciente termina percatándose de que se ha convertido en un “esclavo de la red” y que ese mundo que ha construido es ficticio, lo que le genera un sentimiento de culpa o vergüenza. Y es precisamente este remordimiento el que le impide pedir ayuda.

Como explicó Echeburúa, cuando los adictos por fin acuden a la consulta “ya sufren un nivel de deterioro muy grande: su pareja les ha abandonado, han perdido su trabajo o se han metido en un problema económico serio”.

Como el resto de las adicciones, el reconocimiento del problema es el primer paso del tratamiento. Para ello, Echeburúa recomienda a los familiares que no les recriminen esa conducta, sino que les ayuden a ver que tienen un problema, señalándoles los datos objetivos.

El tratamiento consiste en generar nuevos hábitos en el adicto, como fomentar la realización de otras actividades en los horarios en los que solía conectarse, y entre ellas apunta la oportunidad de ir al gimnasio o de apuntarse a un taller.

En el caso de que la adicción aparezca con una depresión, los expertos recomiendan tratar primero la depresión y prevenir consecuencias dramáticas como el suicidio, y enfrentar la adicción cuando el estado de ánimo del paciente vaya mejorando.

 

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Dormir 9 horas al día aumenta el riesgo de alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer afecta a millones de personas en todo el mundo.

muyinteresante.es

Las cifras asociadas a la enfermedad de Alzheimer no paran de crecer en todo el planeta y el futuro no parece muy halagüeño. Ahora, un estudio sugiere que puede haber un vínculo entre dormir mucho y el riesgo de desarrollar demencia.

La investigación, dirigida por Sudha Seshadri, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE. UU.) examinó los datos del Framingham Heart Study, un gran estudio de cohortes que comenzó en 1948 con 5.209 hombres y mujeres de entre 30 y 62 años que vivían en la ciudad de Framingham, Massachusetts. El propósito original del estudio era identificar los factores de riesgo para la  enfermedad cardiovascular.

Para este experimento, los investigadores preguntaron a los participantes cuánto tiempo dormían cada noche, realizando un seguimiento clínico durante 10 años para ver quién desarrollaba finalmente la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Con los datos sobre la duración del sueño, los expertos calcularon el riesgo de demencia.

Los datos son tajantes: dormir 9 horas al día o más aporta el doble de probabilidades de desarrollar alzhéimer en 10 años, en comparación con los que duermen habitualmente menos de 9 horas.

 
La educación también cuenta

“Los participantes sin un título de escuela secundaria que dormían más de 9 horas cada noche tenían seis veces el riesgo de desarrollar demencia en 10 años en comparación con los participantes que dormían menos. Estos resultados sugieren que tener una educación superior puede proteger contra la demencia en relación a una larga duración del sueño”, afirma Seshadri.

Los investigadores también descubrieron que las personas que dormían más horas cada noche parecían tener volúmenes cerebrales más pequeños, por lo que sospechan que el sueño excesivo es probablemente un síntoma más bien que una causa de los cambios neuronales que acontecen con la demencia. Como consecuencia, especulan que la reducción de la duración del sueño no tiene por qué reducir el riesgo de demencia.

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Relaciones tormentosas, una adicción silenciosa

Carlos no contaba con que su pareja lo maltrataría, gritaría y sería capaz hasta de pegarle. Tampoco que una relación pudiera consumirlo hasta el punto de terminar pidiendo siempre perdón, aunque tuviera la razón. Pero mucho menos, que esas circunstancias lo hicieran sentirse tranquilo.

Tenía 23 años cuando, viviendo en Estados Unidos, conoció a una mujer 13 años mayor que él. Trabajaba en un restaurante y los fines de semana se ganaba la vida en un bar nocturno. Le costaba creer que una mujer profesional, colombiana también, bella y que podía estar con un ejecutivo de una prestigiosa empresa estadounidense, se hubiera fijado en él.

Todo inició bien, pero siempre, relata Carlos, la relación dependía de la intimidad: se peleaban con mucha frecuencia, pero terminaban arreglando las cosas en la cama. “Hubo como 15 días en los que no peleamos. Y yo decía: ‘esta vieja está saliendo con otro, tiene otro tipo, pero no me quiere decir a mí porque dirá que pobrecito’. Uno de esos días me desesperé de saber que llevábamos tantos días sin pelear y le busqué la pelea. Me empezó a gritar de madrazo para arriba y ahí dije: ‘¡Gracias Dios mío gracias, ella sí me quiere, no está con otro!”.

Fue así como sin saberlo, Carlos se iba adentrando en una relación que lo convirtió en un adicto. Y no de una sustancia ingerida. Según Martha Suescún, maestra en Prevención y Tratamiento de Conductas Adictivas de la Universidad de Valencia, y directora general de la Fundación Libérate, existen adicciones no tóxicas, que no obedecen a dependencias de sustancias externas o químicas, pero que llegan a ser tan nocivas que “representan una de las formas más absurdas de atentado contra la libertad personal”.

Estas dependencias, explica la experta, comparten características con las de las sustancias tóxicas denominadas drogodependencias, hasta el punto que la persona llega a perder el control de sus emociones y pasa por encima de su voluntad. Según Suescún, el Manual de Diagnóstico de Enfermedad Mental define el concepto de adicciones no tóxicas y se explica que dentro de ellas por ejemplo, se encuentra el juego patológico. Carlos no empezaba a ser un ludópata, pero sí un dependiente de una relación peligrosa.

De golpes y amores

Carlos vivió tres años bajo las mismas circunstancias con su novia. Tenían peleas fuertes. Tanto que no entendía por qué seguía con ella, la situación era insoportable, pero estar unos días separado de ella le causaba un dolor espiritual más fuerte que el físico, producido por los golpes de ella.

El momento que sobrepasó todos los límites fue cuando cansados de tanto pelear, ella le dijo que terminaran sanamente, así que lo invitó a almorzar en su casa un domingo para que se despidiera de la hija que ella tenía. Concluyeron su relación en buenos términos.

Carlos tenía una amiga cubana a la que le contaba todo lo que pasaba con su novia y quien, cuando terminaron, fue su compañía. “Nos cuadramos y nos estábamos conociendo. Pero el nuevo noviazgo me duró 8 días, porque a la semana siguiente llegué a mi casa y en el buzón había una llamada de mi exnovia gritándome, diciéndome que eso era lo que yo quería, que yo ya tenía otra…”

Carlos se dio cuenta también que entre sus mensajes tenía uno de la cubana en el que le decía que lo extrañaba y le hacía falta verlo. Entonces fue cuando entendió que su exnovia había ingresado desde una clave externa al buzón de mensajes de su casa y que había escuchado también el mensaje de su amiga.

Inmediatamente supo que ella no tardaría en llegar a su casa a reclamarle y llamó a la cubana a advertirle: “ella viene para acá y yo sé que te va a llamar. Por favor dile todo lo que hemos hecho tú y yo en estos ocho días, en qué lugares hemos estado, todo tal cual”.

Unos minutos después llegó la exnovia, empezó a gritarlo, a pegarle y a preguntarle que qué había hecho con la cubana. Él le contó todo el recorrido que había dado con la cubana en esa semana. Luego ella le dijo que la llamaran para confirmarlo. Y todo iba bien hasta que le preguntó a la cubana que si ellos habían tenido relaciones sexuales. Ella le contestó: “sí, cuatro veces”.

Pero eso era mentira, cuenta Carlos, y ahí empezó la batalla campal. Golpes, daños y gritos atrajeron a la policía, que al llegar encontró el lugar destrozado. “Ella había volteado el comedor de la rabia, lo dejó patas arriba. Estaba despelucada y me preguntaban que por qué estaba así. Yo les decía que era una mujer muy celosa”, dice él.

Después de eso, ella demandó a Carlos por lesiones personales y lo citaron a dar declaraciones el 4 de febrero de 2004. Pero él no tenía papeles, estaba como ilegal, así que lo más probable era que fuera a una cárcel. “Los papeles legales tampoco los había podido sacar porque ella no me dejaba, me decía que no me fuera a casar con otra por papeles, que como ella era legal me ayudaba y nos casábamos, pero siempre se dilató la cosa”.

Así fue, como el mismo día que Carlos tenía la cita, tomó un avión de regreso a Colombia y se “auto deportó”.

Reconoció su adicción

Vino la depresión, la soledad, las ganas de volver con ella y los pensamientos de que ellos se querían y que debían volver. La mamá de Carlos vio la situación y lo llevó con la sicóloga Suescún, quien vio en Carlos la sintomatología de un adicto.

Tuvo síndrome de abstinencia, pérdida de control de los impulsos, pérdida de interés por otras actividades gratificantes e interferencias con otras actividades cotidianas: lo que Carlos reconoció como adicción a una relación poco sana.

Estuvo casi un mes y medio internado, superando su abstinencia, reconociendo que aunque es una situación por la que pasan sobre todo mujeres, él como hombre la vivió y que son muchas las personas a las que les cuesta reconocer que pasan por circunstancias parecidas o peores y en las que son presas de situaciones que no los deja ser felices y desarrollarse como seres humanos.

Hoy, pese a estar casado, tener una familia y un trabajo estable, reconoce que le cuesta trabajo estar solo, que le molesta salir a bailar y que cuando alguien grita, realmente se descompone. Aún así, piensa que su experiencia puede servir para que otros reconozcan sus apegos emocionales.

Otras adicciones no tóxicas

Según Martha Suescún, hay otras adicciones no químicas como la adicción a los videojuegos, al Internet, al celular, al sexo o a las relaciones de pareja. Todas ellas, aunque no producen un deterioro físico notable como lo sería el de una sustancia psicoactiva, ni ponen en riesgo inmediato la vida, sí son causantes de serias disfuncionalidades en el entorno laboral, familiar y social del sujeto que las padece y pueden convertir la vida de cualquier ser humano en un caos.

Reconozca la adicción

La doctora Suescún da algunos tips para saber identificar cuándo una relación atraviesa lo normal.

1. ¿Usted cree y siente que es responsable por otras personas; por sus sentimientos, pensamientos, acciones, decisiones, deseos, necesidades, bienestar o malestar, incluso por lo que les ocurra en el futuro?
2. ¿Se siente usted instintivamente impulsado a ayudar a otras personas a resolver sus problemas, aún cuando ellos no le hayan pedido ayuda?
3. ¿Se encuentra a usted mismo diciendo sí, cuando en realidad quería decir no, haciendo cosas que realmente no desea hacer, o haciendo cosas para otras personas que ellos pueden hacer por ellos mismos y entonces sitiendose resentido y victimizado?
4. ¿Se siente aburrido, vacío y sin valor, si no existe una crisis en su vida, un problema que resolver, o alguien a quien ayudar?
5. ¿Usted cree que alguien es responsable de cuidarlo y de hacerlo feliz?
6. ¿Usted cree y siente que alguien, o el problema de alguien está controlando su vida?
7. ¿Se siente usted culpable por lo que piensa y siente y lo niega?
8. ¿Cree usted que no puede ser feliz hasta que otra persona – padre, hijo, amigo, amante o pareja – cambie su conducta? ¿Está usted esperando que otra persona cambien para poder ser usted feliz?
9. ¿Le permite usted a alguien que lo abuse física o emocionalmente?
10. ¿Siente que tiene que ponerse furioso y gritar para que lo oigan?
11. ¿Busca usted la aprobación de otras personas por su conducta o decisiones?
12. ¿Usualmente usted no dice lo que siente?

Si responde positivo a mas de cinco preguntas es momento de buscar ayuda.

 

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 Los pacientes de cáncer que fuman refieren dolor más intenso

Los que dejaron de fumar experimentaron menos incomodidad con el tiempo, según un estudio

Los pacientes de cáncer que fuman sufren de peor dolor que los no fumadores, han encontrado investigadores.

En el estudio reciente participaron 224 pacientes con una amplia variedad de diagnósticos de cáncer, a quienes se pidió que suministraran información sobre la intensidad del dolor, las molestias relacionadas con el dolor y la interferencia relacionada con el dolor.

Los pacientes que fumaban en la actualidad refirieron dolor más intenso que los que nunca habían fumado, así como más interferencia del dolor que los que nunca habían fumado o habían dejado de hacerlo. Entre los ex fumadores, mientras más tiempo hacía que habían abandonado el hábito, menos dolor tenían, según el investigador líder Joseph W. Ditre, del departamento de psicología de la Universidad de Texas A&M, y colegas.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de enero de 2011 de la revista Pain.

“Los médicos deben hacer más por ayudar a los pacientes de cáncer a dejar de fumar tras su diagnóstico”, escribió en un comentario que acompaña al informe la Dra. Lori Bastian, del departamento de medicina interna de la Universidad de Duke en Durham en Carolina del Norte y del Centro Médico de la VA de Durham.

“Aunque se necesita más investigación para comprender los mecanismos que relacionan a la nicotina y el dolor, los médicos deben promover agresivamente la cesación del tabaquismo entre los pacientes de cáncer”, anotó en el comunicado de prensa de la revista. “Los hallazgos preliminares sugieren que dejar de fumar mejorará la respuesta general al tratamiento y la calidad de vida”.

 

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