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Adicciones

La adicción laboral crece

by salud on 15/03/2017

in Adicciones,Salud

La adicción laboral crece

En las últimas dos décadas se ha incrementado en más del 20% la población trabajadora que presenta este tipo de dolencia en América Latina.

losandes.com.ar

Según explica la psicóloga laboral Viviana Imperiale “la adicción al trabajo se define como la implicación excesiva y progresiva de la persona en su actividad laboral y control de la misma, sumada al abandono de actividades sociales, de ocio y familiares que antes realizaba. Esto implica una conducta desadaptativa que conlleva riesgos”.

Lejos de lo que pueda pensarse es un tipo de adicción y de conducta desadaptativa, que cada vez aumenta mucho más.

“En las últimas dos décadas se ha incrementado en más del 20% la población trabajadora que presenta esta adicción en América Latina”, detalla Imperiale.

– ¿Qué sintomatología aparece?

– Los síntomas más comunes son las dificultades o relaciones familiares descuidadas, la tendencia al aislamiento, y el mal humor; sobre todo si no se está en el ámbito de trabajo. Por ejemplo son personas que están de vacaciones y no toleran estar con algo que no sea laboral.

Se suman dificultades en las relaciones interpersonales no productivas, problemas de salud como trastornos del sueño, alimentación, relaciones sexuales, problemas cardíacos o accidentes cerebro-vasculares.

Los perfiles de estas personas se orientan al perfeccionamiento excesivo, en donde aparecen distintas clasificaciones.  Por un lado aparece la figura del sobreadaptado, que es el trabajador más valorado por las empresas.

Se trata de aquella persona que no reconoce su grado de sufrimiento y se sobreadapta a todas las situaciones, trabajando mucho, sin poder modificar nada, ni decir que “no”.

Esto le genera problemas de salud severos, enfermedades psicosomáticas y tendencia al burnout (quemado, fundido, agotado). Los excesos nunca son buenos, hablan de una patología, y de esa necesidad de tener el control en ese ámbito, en donde la incomodidad para esperar, para comunicarse y delegar tareas, se hace muy fuerte.

– ¿Es complejo llegar al diagnóstico?

– Sí, porque los sujetos no piden ayuda y sólo en la detección de enfermedades es que se decanta qué es lo que las motivó.

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 La adicción a internet puede enmascarar una fuerte depresión

Perder la noción del tiempo, conectarse de madrugada o estar ansioso si no se navega, síntomas de que existe un problema · Esta patología se caracteriza por la inexistencia de un componente químico al que engancharse

Perder la noción del tiempo en la red, conectarse a altas horas de la noche o sentirse ansioso cuando no se navega pueden ser síntomas de que una persona es adicta a internet, pero además en algunos casos esa adicción puede enmascarar una profunda depresión.

En España, entre el 80% y el 90% de la población adulta navega por internet, y un 5% de ellos abusan o hacen un mal uso de esta actividad; entre este porcentaje figuran los adictos a la red, cuyas estadísticas resultan difíciles de determinar por ser ésta una de las nuevas adicciones, conocidas como “adicciones sin sustancia”.

Este tipo de patologías se caracterizan por la inexistencia de un componente químico al que engancharse. Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, ha dedicado su carrera a estudiarlas, y analiza en una entrevista esos síntomas y sus repercusiones. Además de escribir libros sobre el tema como ¿Adicciones sin drogas? Las nuevas adicciones y Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes, es el autor de más de 50 artículos sobre esta materia.

En su opinión, esta adicción no se diagnostica sólo según el número de horas que se navega. Más de tres puede considerarse un síntoma pero los especialistas prefieren guiarse por otras señales de alarma, como perder la noción del tiempo, levantarse al baño en medio de la noche y conectarse a internet, o reaccionar negativamente si un familiar sugiere que tiene un problema.

Pero, ¿qué tiene internet que lo hace tan atractivo para estas personas? Echeburúa consideró que la red permite “crear un mundo de fantasía, una identidad ficticia y un tipo de relaciones sociales” que mejoran el estado de ánimo de la persona con baja autoestima, hasta el punto de que puede llegar a sentirse “eufórica”.

Por ello, el perfil más frecuente de estos adictos es de una persona que se rechaza a sí misma y que es solitaria o aburrida. Echeburúa también incluyó a aquellos con relaciones sociales o familiares pobres, que se han divorciado o no se llevan bien con sus hijos.

Las aplicaciones más interactivas actúan como vía de escape de estos problemas: videojuegos multijugador, redes sociales y chats son las que crean más adicción.

Sin embargo, este problema puede ocultar una depresión. En este sentido, Echeburúa cree que internet puede funcionar como una “autoterapia a corto plazo” que mejora el estado de ánimo del paciente, pero que, con el tiempo, empeora su situación.

Según la experta, depresión y adicción funcionan como un mecanismo circular: en algunos casos, la dependencia de internet puede ser resultado de una depresión previa, mientras que en otras ocasiones, conectarse de una forma abusiva puede degenerar en una depresión.

De una forma u otra, el paciente termina percatándose de que se ha convertido en un “esclavo de la red” y que ese mundo que ha construido es ficticio, lo que le genera un sentimiento de culpa o vergüenza. Y es precisamente este remordimiento el que le impide pedir ayuda.

Como explicó Echeburúa, cuando los adictos por fin acuden a la consulta “ya sufren un nivel de deterioro muy grande: su pareja les ha abandonado, han perdido su trabajo o se han metido en un problema económico serio”.

Como el resto de las adicciones, el reconocimiento del problema es el primer paso del tratamiento. Para ello, Echeburúa recomienda a los familiares que no les recriminen esa conducta, sino que les ayuden a ver que tienen un problema, señalándoles los datos objetivos.

El tratamiento consiste en generar nuevos hábitos en el adicto, como fomentar la realización de otras actividades en los horarios en los que solía conectarse, y entre ellas apunta la oportunidad de ir al gimnasio o de apuntarse a un taller.

En el caso de que la adicción aparezca con una depresión, los expertos recomiendan tratar primero la depresión y prevenir consecuencias dramáticas como el suicidio, y enfrentar la adicción cuando el estado de ánimo del paciente vaya mejorando.

 

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Dormir 9 horas al día aumenta el riesgo de alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer afecta a millones de personas en todo el mundo.

muyinteresante.es

Las cifras asociadas a la enfermedad de Alzheimer no paran de crecer en todo el planeta y el futuro no parece muy halagüeño. Ahora, un estudio sugiere que puede haber un vínculo entre dormir mucho y el riesgo de desarrollar demencia.

La investigación, dirigida por Sudha Seshadri, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE. UU.) examinó los datos del Framingham Heart Study, un gran estudio de cohortes que comenzó en 1948 con 5.209 hombres y mujeres de entre 30 y 62 años que vivían en la ciudad de Framingham, Massachusetts. El propósito original del estudio era identificar los factores de riesgo para la  enfermedad cardiovascular.

Para este experimento, los investigadores preguntaron a los participantes cuánto tiempo dormían cada noche, realizando un seguimiento clínico durante 10 años para ver quién desarrollaba finalmente la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Con los datos sobre la duración del sueño, los expertos calcularon el riesgo de demencia.

Los datos son tajantes: dormir 9 horas al día o más aporta el doble de probabilidades de desarrollar alzhéimer en 10 años, en comparación con los que duermen habitualmente menos de 9 horas.

 
La educación también cuenta

“Los participantes sin un título de escuela secundaria que dormían más de 9 horas cada noche tenían seis veces el riesgo de desarrollar demencia en 10 años en comparación con los participantes que dormían menos. Estos resultados sugieren que tener una educación superior puede proteger contra la demencia en relación a una larga duración del sueño”, afirma Seshadri.

Los investigadores también descubrieron que las personas que dormían más horas cada noche parecían tener volúmenes cerebrales más pequeños, por lo que sospechan que el sueño excesivo es probablemente un síntoma más bien que una causa de los cambios neuronales que acontecen con la demencia. Como consecuencia, especulan que la reducción de la duración del sueño no tiene por qué reducir el riesgo de demencia.

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Relaciones tormentosas, una adicción silenciosa

Carlos no contaba con que su pareja lo maltrataría, gritaría y sería capaz hasta de pegarle. Tampoco que una relación pudiera consumirlo hasta el punto de terminar pidiendo siempre perdón, aunque tuviera la razón. Pero mucho menos, que esas circunstancias lo hicieran sentirse tranquilo.

Tenía 23 años cuando, viviendo en Estados Unidos, conoció a una mujer 13 años mayor que él. Trabajaba en un restaurante y los fines de semana se ganaba la vida en un bar nocturno. Le costaba creer que una mujer profesional, colombiana también, bella y que podía estar con un ejecutivo de una prestigiosa empresa estadounidense, se hubiera fijado en él.

Todo inició bien, pero siempre, relata Carlos, la relación dependía de la intimidad: se peleaban con mucha frecuencia, pero terminaban arreglando las cosas en la cama. “Hubo como 15 días en los que no peleamos. Y yo decía: ‘esta vieja está saliendo con otro, tiene otro tipo, pero no me quiere decir a mí porque dirá que pobrecito’. Uno de esos días me desesperé de saber que llevábamos tantos días sin pelear y le busqué la pelea. Me empezó a gritar de madrazo para arriba y ahí dije: ‘¡Gracias Dios mío gracias, ella sí me quiere, no está con otro!”.

Fue así como sin saberlo, Carlos se iba adentrando en una relación que lo convirtió en un adicto. Y no de una sustancia ingerida. Según Martha Suescún, maestra en Prevención y Tratamiento de Conductas Adictivas de la Universidad de Valencia, y directora general de la Fundación Libérate, existen adicciones no tóxicas, que no obedecen a dependencias de sustancias externas o químicas, pero que llegan a ser tan nocivas que “representan una de las formas más absurdas de atentado contra la libertad personal”.

Estas dependencias, explica la experta, comparten características con las de las sustancias tóxicas denominadas drogodependencias, hasta el punto que la persona llega a perder el control de sus emociones y pasa por encima de su voluntad. Según Suescún, el Manual de Diagnóstico de Enfermedad Mental define el concepto de adicciones no tóxicas y se explica que dentro de ellas por ejemplo, se encuentra el juego patológico. Carlos no empezaba a ser un ludópata, pero sí un dependiente de una relación peligrosa.

De golpes y amores

Carlos vivió tres años bajo las mismas circunstancias con su novia. Tenían peleas fuertes. Tanto que no entendía por qué seguía con ella, la situación era insoportable, pero estar unos días separado de ella le causaba un dolor espiritual más fuerte que el físico, producido por los golpes de ella.

El momento que sobrepasó todos los límites fue cuando cansados de tanto pelear, ella le dijo que terminaran sanamente, así que lo invitó a almorzar en su casa un domingo para que se despidiera de la hija que ella tenía. Concluyeron su relación en buenos términos.

Carlos tenía una amiga cubana a la que le contaba todo lo que pasaba con su novia y quien, cuando terminaron, fue su compañía. “Nos cuadramos y nos estábamos conociendo. Pero el nuevo noviazgo me duró 8 días, porque a la semana siguiente llegué a mi casa y en el buzón había una llamada de mi exnovia gritándome, diciéndome que eso era lo que yo quería, que yo ya tenía otra…”

Carlos se dio cuenta también que entre sus mensajes tenía uno de la cubana en el que le decía que lo extrañaba y le hacía falta verlo. Entonces fue cuando entendió que su exnovia había ingresado desde una clave externa al buzón de mensajes de su casa y que había escuchado también el mensaje de su amiga.

Inmediatamente supo que ella no tardaría en llegar a su casa a reclamarle y llamó a la cubana a advertirle: “ella viene para acá y yo sé que te va a llamar. Por favor dile todo lo que hemos hecho tú y yo en estos ocho días, en qué lugares hemos estado, todo tal cual”.

Unos minutos después llegó la exnovia, empezó a gritarlo, a pegarle y a preguntarle que qué había hecho con la cubana. Él le contó todo el recorrido que había dado con la cubana en esa semana. Luego ella le dijo que la llamaran para confirmarlo. Y todo iba bien hasta que le preguntó a la cubana que si ellos habían tenido relaciones sexuales. Ella le contestó: “sí, cuatro veces”.

Pero eso era mentira, cuenta Carlos, y ahí empezó la batalla campal. Golpes, daños y gritos atrajeron a la policía, que al llegar encontró el lugar destrozado. “Ella había volteado el comedor de la rabia, lo dejó patas arriba. Estaba despelucada y me preguntaban que por qué estaba así. Yo les decía que era una mujer muy celosa”, dice él.

Después de eso, ella demandó a Carlos por lesiones personales y lo citaron a dar declaraciones el 4 de febrero de 2004. Pero él no tenía papeles, estaba como ilegal, así que lo más probable era que fuera a una cárcel. “Los papeles legales tampoco los había podido sacar porque ella no me dejaba, me decía que no me fuera a casar con otra por papeles, que como ella era legal me ayudaba y nos casábamos, pero siempre se dilató la cosa”.

Así fue, como el mismo día que Carlos tenía la cita, tomó un avión de regreso a Colombia y se “auto deportó”.

Reconoció su adicción

Vino la depresión, la soledad, las ganas de volver con ella y los pensamientos de que ellos se querían y que debían volver. La mamá de Carlos vio la situación y lo llevó con la sicóloga Suescún, quien vio en Carlos la sintomatología de un adicto.

Tuvo síndrome de abstinencia, pérdida de control de los impulsos, pérdida de interés por otras actividades gratificantes e interferencias con otras actividades cotidianas: lo que Carlos reconoció como adicción a una relación poco sana.

Estuvo casi un mes y medio internado, superando su abstinencia, reconociendo que aunque es una situación por la que pasan sobre todo mujeres, él como hombre la vivió y que son muchas las personas a las que les cuesta reconocer que pasan por circunstancias parecidas o peores y en las que son presas de situaciones que no los deja ser felices y desarrollarse como seres humanos.

Hoy, pese a estar casado, tener una familia y un trabajo estable, reconoce que le cuesta trabajo estar solo, que le molesta salir a bailar y que cuando alguien grita, realmente se descompone. Aún así, piensa que su experiencia puede servir para que otros reconozcan sus apegos emocionales.

Otras adicciones no tóxicas

Según Martha Suescún, hay otras adicciones no químicas como la adicción a los videojuegos, al Internet, al celular, al sexo o a las relaciones de pareja. Todas ellas, aunque no producen un deterioro físico notable como lo sería el de una sustancia psicoactiva, ni ponen en riesgo inmediato la vida, sí son causantes de serias disfuncionalidades en el entorno laboral, familiar y social del sujeto que las padece y pueden convertir la vida de cualquier ser humano en un caos.

Reconozca la adicción

La doctora Suescún da algunos tips para saber identificar cuándo una relación atraviesa lo normal.

1. ¿Usted cree y siente que es responsable por otras personas; por sus sentimientos, pensamientos, acciones, decisiones, deseos, necesidades, bienestar o malestar, incluso por lo que les ocurra en el futuro?
2. ¿Se siente usted instintivamente impulsado a ayudar a otras personas a resolver sus problemas, aún cuando ellos no le hayan pedido ayuda?
3. ¿Se encuentra a usted mismo diciendo sí, cuando en realidad quería decir no, haciendo cosas que realmente no desea hacer, o haciendo cosas para otras personas que ellos pueden hacer por ellos mismos y entonces sitiendose resentido y victimizado?
4. ¿Se siente aburrido, vacío y sin valor, si no existe una crisis en su vida, un problema que resolver, o alguien a quien ayudar?
5. ¿Usted cree que alguien es responsable de cuidarlo y de hacerlo feliz?
6. ¿Usted cree y siente que alguien, o el problema de alguien está controlando su vida?
7. ¿Se siente usted culpable por lo que piensa y siente y lo niega?
8. ¿Cree usted que no puede ser feliz hasta que otra persona – padre, hijo, amigo, amante o pareja – cambie su conducta? ¿Está usted esperando que otra persona cambien para poder ser usted feliz?
9. ¿Le permite usted a alguien que lo abuse física o emocionalmente?
10. ¿Siente que tiene que ponerse furioso y gritar para que lo oigan?
11. ¿Busca usted la aprobación de otras personas por su conducta o decisiones?
12. ¿Usualmente usted no dice lo que siente?

Si responde positivo a mas de cinco preguntas es momento de buscar ayuda.

 

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 Los pacientes de cáncer que fuman refieren dolor más intenso

Los que dejaron de fumar experimentaron menos incomodidad con el tiempo, según un estudio

Los pacientes de cáncer que fuman sufren de peor dolor que los no fumadores, han encontrado investigadores.

En el estudio reciente participaron 224 pacientes con una amplia variedad de diagnósticos de cáncer, a quienes se pidió que suministraran información sobre la intensidad del dolor, las molestias relacionadas con el dolor y la interferencia relacionada con el dolor.

Los pacientes que fumaban en la actualidad refirieron dolor más intenso que los que nunca habían fumado, así como más interferencia del dolor que los que nunca habían fumado o habían dejado de hacerlo. Entre los ex fumadores, mientras más tiempo hacía que habían abandonado el hábito, menos dolor tenían, según el investigador líder Joseph W. Ditre, del departamento de psicología de la Universidad de Texas A&M, y colegas.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de enero de 2011 de la revista Pain.

“Los médicos deben hacer más por ayudar a los pacientes de cáncer a dejar de fumar tras su diagnóstico”, escribió en un comentario que acompaña al informe la Dra. Lori Bastian, del departamento de medicina interna de la Universidad de Duke en Durham en Carolina del Norte y del Centro Médico de la VA de Durham.

“Aunque se necesita más investigación para comprender los mecanismos que relacionan a la nicotina y el dolor, los médicos deben promover agresivamente la cesación del tabaquismo entre los pacientes de cáncer”, anotó en el comunicado de prensa de la revista. “Los hallazgos preliminares sugieren que dejar de fumar mejorará la respuesta general al tratamiento y la calidad de vida”.

 

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El humo de segunda mano provoca una hospitalización más larga en niños con infecciones respiratorias

Los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica con infecciones de las vías respiratorias inferiores que están expuestos al humo de segunda mano tienen riesgo de estancias hospitalarias más largas, según concluye un estudio publicado este martes en la edición de junio de la revista ‘Annals of Allergy, Asthma & Immunology’, la revista científica de la Universidad Americana de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI, en sus siglas en inglés).

Se estima que entre el 20 y el 30 por ciento de los niños por lo demás sanos desarrollan anualmente infecciones respiratorias en las vías bajas, como la bronquiolitis, de los cuales, el 3 por ciento es hospitalizado. “Las infecciones respiratorias en los niños son comunes, pero si el niño tiene antecedentes familiares de problemas respiratorios como el asma, están en mayor riesgo de infección y hospitalización”, dijo el especialista en alergias Meghan Lemke, miembro de ACAAI y autor principal del estudio.

“Nuestra investigación encontró que los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica que también están expuestos al humo de segunda mano tenían una estancia en el hospital un 23 por ciento más prolongada que aquellos sin exposición al humo de segunda mano”, resalta este experto.

Los investigadores examinaron a 451 madres y niños matriculados en un estudio centrado en el asma infantil y el desarrollo de enfermedades atópicas asociadas a infecciones respiratorias virales. En este grupo, el 57 por ciento de los menores estaban expuestos al humo de segunda mano, mientras que el 36 por ciento tenía una madre con enfermedad atópica y alergia y el 68 por ciento, una relación inmediata con una enfermedad alérgica.

“Los niños que son hospitalizados por bronquiolitis tienen hasta un 30 por ciento de posibilidad de desarrollar sibilancias persistentes o asma en la primera década de vida”, dijo el especialista en alergias James Sublett, presidente de la Comisión de Medio Ambiente Interior ACAAI. “El humo de segunda mano es muy perjudicial para los niños con asma y otras enfermedades respiratorias, y se ha demostrado que contribuye al asma no controlada”, agrega.

7.000 SUSTANCIAS QUÍMICAS

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) norteamericanos, el humo de segunda mano contiene más de 7.000 sustancias químicas, cientos de las cuales son tóxicas y 70 que pueden causar cáncer. “El humo de segunda mano puede provocar ataques de asma en los niños pequeños, que pueden ser potencialmente mortales”, dijo Sublett, quien aconsejó a los adultos no fumar cerca de los niños, jóvenes o viejos, sobre todo en el interior de la casa y el coche.

 

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Relacionan la ‘adicción’ a los videojuegos con la depresión y la ansiedad en niños

Un estudio sugiere que los niños impulsivos o socialmente ineptos son más propensos a engancharse

La adicción a los videojuegos entre niños y adolescentes podría llevar al desarrollo de trastornos psicológicos como la depresión, afirman investigadores.

El nuevo estudio encontró que los niños que son más propensos a volverse adictos a los videojuegos (lo que los investigadores llaman jugar videojuegos “patológicamente”) son los que pasan mucho tiempo jugándolos, tienen problemas para encajar con otros niños y son más impulsivos que los niños no adictos. En cuanto se vuelven adictos a los videojuegos, los niños son más propensos a deprimirse, a sufrir ansiedad u otras fobias sociales. No sorprende, entonces, que los niños adictos a los videojuegos experimentaron un descenso en su rendimiento escolar.

“A partir de otros estudios sabíamos que la adicción a los videojuegos se parece a otras adicciones. Pero lo que no estaba claro es qué sucedía luego. Los juegos podrían ser un problema secundario. Tal vez los niños que son socialmente torpes, a quienes no les va bien en la escuela, se deprimen y entonces se refugian en los videojuegos. En realidad no sabíamos si los juegos eran importantes en sí, o qué ponía a los niños en riesgo de adicción”, apuntó Douglas A. Gentile, profesor asociado de psicología de la Universidad Estatal de Utah en Ames.

El estudio no sólo reveló los factores de riesgo del juego patológico, “la sorpresa real vino de observar los resultados, porque habíamos supuesto que la depresión podía ser el problema real”, explicó Gentile. “Pero encontramos que en los niños que comenzaban a jugar patológicamente, la depresión y la ansiedad empeoraban. Y cuando dejaban de jugar, la depresión se iba. Tal vez estos trastornos [coexistan], pero los juegos parecen empeorar el problema”.

Los resultados del estudio aparecen en línea y se publicarán en la edición de febrero de la revista Pediatrics.

El estudio incluyó a 3,034 niños y adolescentes de Singapur. 743 estaban en tercer curso, 711 en cuarto, 916 en séptimo y 664 en octavo. Los niños provenían de seis escuelas primarias y seis secundarias. A cinco de las escuelas participantes sólo asistían chicos. Casi 2,200 de los participantes del estudio eran de sexo masculino.

Los niños, aunque no sus padres ni profesores, fueron encuestados anualmente de 2007 a 2009.

El 83 por ciento de los voluntarios del estudio reportaron jugar videojuegos a veces, y otro diez por ciento dijo que habían jugado videojuegos antes. El tiempo promedio que pasaban jugando videojuegos era de 20.5 a 22.5 horas por semana.

Pero Gentile señaló que “jugar muchos videojuegos no es lo mismo que ser adicto. Algunos niños pueden jugar mucho sin que tenga un efecto sobre sus vidas. Podría ser adicción cuando se observan otras áreas de la vida del niño en que sufre. Los padres podrían notar que un niño no tiene los mismos amigos ya, o que juega videojuegos en su habitación todo el tiempo. O tal vez el rendimiento escolar sufra”, comentó.

En el estudio, alrededor de nueve por ciento de los niños encuestados calificaban como jugadores patológicos de videojuegos, y Gentile señaló que esa cifra es bastante coherente con el índice de juego patológico de la población de EE. UU.

Jugar videojuegos más de treinta horas por semana, la falta de competencia social, empatía inferior al promedio y una mayor impulsividad contribuían a la adicción, encontraron los investigadores.

Gentile apuntó que los investigadores no están seguros de cómo los juegos contribuyen a la depresión, la ansiedad y otras fobias sociales, pero en este estudio “jugar precede a la depresión. No sabemos si en realidad es causal, pero jugar tiene un efecto propio, y no se puede simplemente ignorar el juego y tratar la depresión”, apuntó.

Aunque jugar videojuegos patológicamente parece compartir varias características con otras conductas de adicción, como las apuestas patológicas, los investigadores señalaron que las “apuestas patológicas” aún no se han establecido como trastorno psicológico.

“Participar mucho en videojuegos puede hacerse adictivo, y los padres deben ser cautos sobre cuántas horas juegan los niños”, aconsejó el Dr. Richard Gallagher, director del Instituto de la Crianza del Centro de Estudios Infantiles de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad.

“En este estudio, parece que los niños que jugaban menos de 19 horas por semana no lo hacían de forma patológica, así que no más de dos horas al día”, sugirió.

Pero Gallagher también enfatizó que el tiempo que pasan jugando es menos importante que el efecto de los juegos sobre el niño. “Si los juegos los atraen tanto que no participan en otras cosas, o hablan sobre los juegos y nada más, tal vez haya un problema”, comentó.

Tanto Gallagher como Gentile dijeron que el hallazgo de que los videojuegos pueden conducir a un peor rendimiento escolar probablemente se deba al tiempo que consumen. “Jugar se toma un tiempo que podría pasarse en actividades con un beneficio educativo”, dijo Gentile.

Gentile también recomienda no más de dos horas de “tiempo de pantalla” al día, lo que concuerda con las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría. Y el tiempo frente a pantalla incluye la televisión, la computadora, los videojuegos e incluso los últimos reproductores de música y teléfonos electrónicos que tienen funciones parecidas a las computadoras.

 

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Muchos adolescentes fuman para perder peso, sugiere un estudio

Los investigadores ofrecen nuevos modos para disuadir a los adolescentes de que fumen

healthfinder.gov

Muchos adolescentes estadounidenses podrían fumar para controlar el peso o para perderlo, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los datos de casi 10,500 jóvenes de entre 11 y 15 años de edad. Entre los que fumaban con frecuencia, el 46 por ciento de las chicas y el 30 por ciento de los chicos dijeron que una de las razones por las que fumaban era el control del peso.

El estudio también reveló que fumar para perder peso era mucho más habitual entre los adolescentes que sentían que necesitaban perder peso. Las chicas que creían que estaban “demasiado gordas” tenían casi un 225 por ciento más de probabilidades de fumar para perder peso que las chicas que sentían que su peso era el adecuado.

Los chicos que creían que estaban “demasiado gordos” tenían casi un 145 por ciento más de probabilidades de fumar para perder peso que los chicos que estaban felices con su peso, según el estudio.

Los investigadores también encontraron que los adolescentes blancos tenían más del doble de probabilidades de fumar para perder peso que los adolescentes negros.

Los hallazgos nos ayudan a “comprender mejor por qué las personas deciden realizar conductas riesgosas para la salud. No siempre se trata del placer o el disfrute inmediato; a veces es un medio para otro fin”, dijo el autor del estudio, John Cawley, profesor de análisis y administración de políticas en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, en un comunicado de prensa de la universidad.

También se podrían cambiar las políticas antitabaco para que fueran más efectivas, añadieron los investigadores.

Por ejemplo, sugirió Cawley, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. podría prohibir a los fabricantes de cigarrillos que fomenten la idea de que fumar puede ayudar a las personas a controlar el peso o a perderlo. Hacerlo podría hacer que menos adolescentes fueran propensos a comprar cigarrillos, si se aumentan los impuestos, comentó.

“Hay razones económicas de peso para poner impuestos a los cigarrillos. Quizá los impuestos no reduzcan el consumo entre las chicas tanto como esperamos o pensamos”, dijo. “Pero si se acaba con la conexión percibida entre fumar y la pérdida de peso, quizá se aumente su respuesta ante la subida de impuestos”.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Health Economics.

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