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Adulto Mayor

Dieta nutricional, base de salud en el adulto mayor

Oaxaca de Juárez.- La edad avanzada puede comprometer el estado de salud ante ello muchas veces es necesario reorientar el estilo de vida del adulto mayor, pues durante el envejecimiento se producen cambios corporales (aumento de masa grasa, disminución de masa magra), aparecen alteraciones metabólicas y alimentarias que coexisten con enfermedades crónicas y agudas, advierte el área médica de la delegación en Oaxaca del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Durante esta etapa, el apetito así como la cantidad de alimentos ingeridos tiende a declinar debido a la ingesta de comidas con bajo valor nutrimental o energético (caldos, atole de agua, verduras muy cocidas), por lo que se debe tener especial cuidado en proporcionar una dieta que sea atractiva y contenga todos los nutrientes, explicó la coordinadora delegacional de Nutrición y Dietética, Rocío Guadalupe Espinoza Castro.

Entre las recomendaciones generales a seguir para una buena alimentación destaca el evitar alimentos con pocos nutrientes como azúcar de mesa y harinas refinadas, el exceso de hidratos de carbono simples pues pueden producir hiperglucemia; incluir multivitaminas, calcio, vitaminas D, B y ácido fólico; promover una dieta con alimentos naturales; así como promover el ejercicio regular para conservar y favorecer el incremento de la masa muscular y estimular el apetito.

La nutrióloga del IMSS destacó que las enfermedades crónico degenerativas (obesidad, padecimientos del corazón; hipertensión arterial, gota, diabetes y osteoporosis) están relacionadas con una alimentación desequilibrada y la falta de actividad física, sin embargo existen alternativas para cada caso como las dietas de reducción, bajas en colesterol y azúcares, las ricas en fibra y agua, las bajas en sal así como las bajas en purinas y visceras.

Por su parte el encargado de la Coordinación de Información y Análisis Estratégico del IMSS, Antonio Cerero Gudiño, explicó que las Unidades de Medicina Familiar ubicadas en las poblaciones de Cuicatlán, Tamazulapan del Espíritu Santo, Puerto Escondido, Pochutla, Etla y Huitzo son las que reportan un mayor número de adultos mayores con desnutrición.

Ante ello recalcó la importancia de que los adultos mayores incorporen dietas saludables para así revertir o retrasar muchos de los cambios asociados al proceso de envejecimiento, asegurando de este modo que muchos de ellos puedan continuar viviendo de forma independiente y disfrutando de una buena calidad de vida que les permita compartir activamente dentro de la familia y de la comunidad.

 

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Vinculan dormir sin descansar con un dolor generalizado en los adultos mayores

La ansiedad, los problemas de la memoria y la mala salud también tienen que ver, sugiere un estudio

Levantarse sin sentirse descansado no es solo una molestia. Los investigadores advierten que el “sueño no restaurador” es el mayor factor de riesgo para el desarrollo de dolor generalizado en los adultos mayores.

El dolor generalizado en distintas partes del cuerpo, la principal característica de la fibromialgia, afecta al 15 por ciento de las mujeres y al 10 por ciento de los hombres mayores de 50 años, según estudio anteriores.

Para identificar los desencadenantes de ese dolor generalizado, los investigadores británicos recogieron datos demográficos, además de información sobre el dolor físico y la salud mental de más de 4,300 adultos mayores de 50 años. Unos 2,700 sufrían algo de dolor al inicio del estudio, pero ninguno tenía dolor generalizado.

Los resultados, que aparecen en la edición del 13 de febrero de la revista Arthritis & Rheumatology, muestran que el sueño sin descansar y la ansiedad, los problemas de memoria y la mala salud desempeñan un rol en el desarrollo de ese tipo de dolor.

Tres años tras el inicio del estudio, el 19 por ciento de los participantes tenían un dolor generalizado nuevo, hallaron los investigadores.

Este nuevo dolor en varias partes del cuerpo fue peor entre los que habían sufrido de algo de dolor al inicio del estudio. Y de los que tenían algo de dolor previo, el 25 por ciento sufrían de un nuevo dolor generalizado. Mientras tanto, el 8 por ciento de los que no tenían dolor al inicio del estudio tenían un dolor generalizado tres años más tarde.

“Aunque la osteoartritis se vincula con el inicio nuevo de dolor generalizado, nuestros hallazgos también hallaron que el sueño, [la memoria], la salud física y la mental de baja calidad podrían aumentar el riesgo de dolor”, concluyó el líder del estudio, el Dr. John McBeth, del centro de investigación sobre la artritis de la Universidad de Keele en Staffordshire, Inglaterra.

“Se necesitan intervenciones combinadas que traten tanto el dolor en lugares específicos como el dolor generalizado en los adultos mayores”, añadió McBeth en un comunicado de prensa de la revista.

Pero el aumento de la edad se vinculó con unas menores probabilidades de contraer dolor generalizado. El dolor muscular, óseo y nervioso es más común entre las personas mayores. Hasta el 80 por ciento de las personas a partir de los 65 años experimentan alguna forma de dolor a diario, según el comunicado de prensa.

Aunque el estudio encontró una relación entre dormir mal y un dolor generalizado, no demostró una causalidad directa.

 

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El sobrepeso en los mayores dificulta las actividades diarias

Los adultos mayores obesos son más propensos a tener problemas para realizar sus actividades diarias, como darse una ducha, vestirse o ir al baño.

Y a mayor sobrepeso, más discapacidades surgían, según un estudio sobre 20.000 mayores de 65 años.

Lo interesante fue que el sobrepeso no elevaba el riesgo de muerte, excepto en los muy obesos, lo que suma este estudio a otros que habían sugerido que el aumento moderado del peso corporal no afectaría por igual a los adultos mayores que a la población general, comentó la doctora Christina Wee, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

Para conocer mejor ese efecto, el equipo de Wee revisó datos de 20.975 pacientes de la cobertura estatal estadounidense Medicare, obtenidos durante entrevistas realizadas en cuatro años. Más de un tercio tenía sobrepeso y un 18 por ciento era obeso. A todos se los estudió durante 14 años para determinar la mortalidad.

La investigación se concentró en la capacidad de los participantes de realizar actividades diarias, como comer, sentarse y levantarse de una silla o caminar (movimientos básicos), que el equipo distinguió de las instrumentales (usar el teléfono, cocinar, ir de compras o usar dinero).

Según publica Annals of Internal Medicine, entre el 22 y el 32 por ciento de las mujeres con sobrepeso y obesidad, por ejemplo, dijo que le costaba realizar por lo menos una actividad diaria, comparado con el 20 por ciento de las mujeres con peso saludable.

En cuanto a las actividades instrumentales, el 30 a 38 por ciento de los hombres con sobrepeso y obesidad respondió que esas actividades eran cada vez más difíciles desde el inicio del estudio, a diferencia de apenas el 28 por ciento en el grupo sin sobrepeso.

En los afroamericanos, el sobrepeso no causó tanto problema con las actividades diarias, aunque su participación (un 8 por ciento de la cohorte) cuestiona ese resultado.

Se desconoce por qué el sobrepeso influye más en las actividades diarias que en la mortalidad. Una explicación, según la autora, sería el “efecto de supervivencia”, por el que los adultos obesos que viven 65 años o más serían más “resistentes” a la muerte, quizás por genes que los ayudan a contrarrestar los efectos de la obesidad.

“Pero los adultos ya son más propensos a la discapacidad y la obesidad lo potenciaría”, añadió.

De hecho, los participantes con el nivel más bajo de riesgo de morir durante el estudio fueron aquellos con sobrepeso, no con obesidad.

Esto, para Wee, fue especialmente sorprendente. La clasificación se realizó según el índice de masa corporal (IMC), que no es una medición precisa de la grasa corporal en los adultos en general.

“Además, dado que muchas enfermedades crónicas en los adultos mayores causan descenso de peso, ser delgado sería un signo de padecer varias dolencias”, dijo.

Por ahora, la autora recomendó que los adultos mayores con sobrepeso se concentren en no perder las habilidades para realizar las actividades cotidianas: “Puede ser que el tratamiento no sea adelgazar, sino hacer ejercicio para reforzar los músculos y mejorar las funciones generales”.

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La atención coordinada ayuda a los adultos mayores que sufren de enfermedades crónicas

Las probabilidades de complicaciones y de admisiones al hospital se redujeron cuando los pacientes veían a menos médicos, afirma un estudio

Los adultos mayores con enfermedades clínicas con frecuencia acuden a múltiples médicos en distintos centros, y una mala comunicación entre el paciente y el médico es común. Ahora, un nuevo estudio halla que la atención coordinada reduce el riesgo de complicaciones y los costos hospitalarios.

Los investigadores observaron datos de casi 300,000 pacientes de Medicare con diabetes tipo 2, insuficiencia cardiaca congestiva o enfisema. Su análisis reveló que incluso unas mejoras ligeras en la coordinación de la atención de esos pacientes conducía a unas reducciones significativas en las admisiones al hospital y el uso de los departamentos de emergencias, menos complicaciones y unos costos de atención de salud más bajos.

Los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 17 de marzo de la revista JAMA Internal Medicine, sugieren que una mejor coordinación de la atención para los pacientes de esas enfermedades podría ahorrar a Medicare hasta 1.5 mil millones de dólares al año, afirmaron los investigadores de la RAND Corporation, una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación.

“Mejorar la coordinación de la atención de los pacientes con enfermedades crónicas puede ser difícil de lograr, pero nuestros hallazgos sugieren que puede tener beneficios tanto para los pacientes como para el sistema de atención de salud”, aseguró el autor líder del estudio, Peter Hussey, investigador principal de políticas de la RAND.

La atención se consideró mejor coordinada si los pacientes acudían a menos proveedores de atención de salud o si las visitas al médico se concentraban en menos proveedores.

“Nuestros resultados sugieren la importancia potencial de la continuidad de la atención y subrayan los beneficios potenciales que pueden alcanzarse a través de programas que mejoren la coordinación”, añadió Hussey en un comunicado de prensa de la RAND. “A medida que los programas de administración y pago de la atención de salud evolucionen”, comentó, es importante “medir si esas reformas mejoran la continuidad y reducen los costos de la atención de la salud”.

 

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Cambios fisiológicos y cognitivos en el adulto mayor

El envejecimiento trae diversos cambios que pueden afectar el estilo de vida de las personas

elcaribe.com.do

Aunque el envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, de discapacidad ni dependencia, con el pasar de los años el adulto mayor sufre cambios en la mayoría de los sistemas fisiológicos del organismo, así como también en los cognitivos, los cuales pueden afectar en distintas formas a hombres y mujeres.Durante la conferencia “Los aspectos psicosexuales del adulto mayor”, organizada por la Fundación contra el mal de Parkinson, y en la que participaron la neuróloga Marcia Castillo, el terapeuta sexual Hamlet Montero, la geriatria Evelyn Ulloa, el psicólogo Henry Montero y la uróloga Mericarla Pichardo, se debatieron mitos y dificultades que pueden enfrentar las personas de la tercera edad.

La geriatra Evelyn Ulloa explicó que, en primer lugar, se empiezan a ver modificaciones en la estructura corporal. Por ejemplo, el adulto mayor empieza a perder masa muscular, lo que va relacionado con la edad, la talla, el género y el peso del adulto.

“Nos ponemos más bajitos, por la pérdida de la masa ósea; se produce flacidez, debilidad y pérdida de fuerza por atrofia en la masa muscular y el tejido graso”, detalla.
Entre otros cambios que nombró la geriatria, se encuentran la pérdida progresiva de la capacidad visual: síntomas que conducen a la presbicia, miopía, cataratas; pérdida de la elasticidad muscular, de la agilidad y capacidad de reacción refleja. Así como degeneración de estructuras óseas: osteoporosis y artritis reumatoideas.

Además, aumento de la hipertensión arterial, disminución del colágeno de la piel y de la absorción de proteínas, aparición de arrugas, descenso progresivo de los sentidos del gusto; asimismo, en la audición, de la libido y del espermatogénesis en el hombre.

Cambios cognitivos

Ulloa, manifiesta que el adulto mayor también puede presentar trastornos cognitivos. Estos pueden ser: dificultad para concentrarse, enfocar o prestar atención, pérdida de memoria u olvido de ciertas cosas.

También, pueden presentar deficiencia en las habilidades aritméticas, de organización y del lenguaje, lo cual incluye tareas tales como no poder ordenar los pensamientos, inconveniente para encontrar la palabra correcta, problemas para realizar múltiples tareas y mayor lentitud al procesar información. De igual forma, cambios conductuales y emocionales. Esto incluye conducta irritativa y cambios en el estado de ánimo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a lo largo de la vida son muchos los factores sociales, psíquicos y biológicos que determinan la salud mental de las personas. Aparte de las causas generales de tensión con que se enfrenta todo el mundo, muchos adultos mayores se ven privados de la capacidad de vivir de manera independiente por dificultades de movilidad, dolor crónico, fragilidad u otros problemas mentales o físicos, de modo que necesitan asistencia a largo plazo.

La salud mental influye en la del cuerpo, y viceversa. Por ejemplo, los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías muestran tasas más elevadas de depresión que quienes no padecen problemas médicos. Por el contrario, la coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía en una persona mayor puede empeorar esta última.

Aspectos psicosexuales

Con relación a la sexualidad en el adulto mayor, el terapeuta sexual Hamlet Montero sostiene que la mayoría de hombres y mujeres se abstienen de hablar de los problemas que enfrentan en su sexualidad, porque les da vergüenza comentarlo.

Algunos de los cambios que se producen en mujeres y hombres son: disfunción eréctil, la disminución de la libido y falta de lubricación, un tema que se maneja en las consultas, sin embargo, la gran mayoría de parejas se cohíben.

Montero señala que existen múltiples mecanismos que las parejas en edad adulta pueden utilizar para tener una vida sexual activa con su pareja sin tener que llegar al coito.

Asistencia

Algunos de los envejecientes se ven privados de vivir de manera independiente por problemas cognitivos y físicos, de modo que necesitan asistencia por parte de sus familiares.

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El consumo ‘moderado’ de alcohol podría ser nocivo para el corazón de las personas mayores, según un estudio

Una investigación parece cuestionar las recomendaciones actuales sobre el consumo de alcohol

Beber de forma “moderada” podría dañar el corazón de una persona mayor, sugiere un estudio reciente.

Y las mujeres parecen tener un riesgo más alto de daño cardiaco relacionado con el alcohol que los hombres, hallaron los investigadores.

“En una población de mayor edad, aumentar la ingesta de alcohol se asocia con alteraciones sutiles en la estructura y la función del corazón, y las mujeres parecen ser más susceptibles que los hombres a los efectos tóxicos del alcohol”, señaló la investigadora líder, la Dra. Alexandra Goncalves. Goncalves es miembro postdoctoral del Hospital Brigham and Women’s y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

En el estudio participaron 4,400 adultos con una edad promedio de 76 años. Los investigadores encontraron que las mujeres que bebían incluso con moderación (una copa al día) experimentaban una reducción pequeña en la función cardiaca.

Entre los hombres, consumir más de 14 copas a la semana, lo que se considera un consumo empedernido de alcohol, se vinculó con un agrandamiento de la pared del ventrículo izquierdo del corazón, apuntaron los investigadores.

Pero la asociación observada en el estudio no prueba un vínculo causal.

Y un experto cardiaco cuestionó los hallazgos, dado que otras investigaciones han señalado los beneficios de cierto consumo de alcohol en los adultos.

“Aunque un consumo empedernido de alcohol puede resultar en enfermedades del corazón e insuficiencia cardiaca, varios estudios han sugerido que el consumo de alcohol entre ligero y moderado se asocia con un riesgo más bajo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV) en comparación con los abstemios”, comentó el Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Los hallazgos de este nuevo estudio, que vinculan el consumo moderado de alcohol con cambios estructurales en el corazón, contradicen los resultados de otras investigaciones, señaló.

“Cualquier significación clínica de estos hallazgos no está clara en estos momentos”, dijo Fonarow, que no participó en el estudio.

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda que los que beben alcohol lo hagan con moderación. Eso significa un promedio de una a dos copas al día para los hombres, y una copa al día para las mujeres. La asociación advierte que no se debe comenzar a beber alcohol por los posibles beneficios cardiacos.

Una “copa” equivale a 12 onzas (35.5 centilitros) de cerveza, 4 onzas (11.8 centilitros) de vino, 1.5 onzas (4.4 centilitros) de alcohol al 80 por ciento, o 1 onza (casi 3 centilitros) de alcohol al 100 por ciento, apuntó Fonarow.

Goncalves reconoció que el consumo de alcohol entre ligero y moderado podría tener beneficios en la reducción del riesgo de insuficiencia cardiaca. Pero añadió que no se sabe qué cantidad de alcohol puede resultar nociva para el corazón.

Además, “las mujeres podrían ser más sensibles que los hombres a los efectos tóxicos del alcohol sobre la función cardiaca”, dijo. “En comparación con los hombres, las mujeres podrían desarrollar una enfermedad cardiaca relacionada con el alcohol bebiendo mucho menos alcohol en el transcurso de sus vidas”.

Para el estudio, los investigadores observaron el consumo semanal de alcohol de 4,466 adultos mayores que participaron en el Estudio sobre el riesgo de aterosclerosis en las comunidades. Más de la mitad dijeron que nunca bebían. El tamaño, la estructura y el movimiento de varias partes del corazón se evaluaron a través de una ecocardiografía.

A pesar de los beneficios potenciales asociados con una ingesta baja de alcohol, “nuestros hallazgos resaltan los posibles peligros para la estructura y la función cardiacas cuando se aumentan las cantidades de alcohol consumidas por las personas mayores, sobre todo en el caso de las mujeres”, advirtió Goncalves. Esto refuerza las recomendaciones de que las personas que beben no deben exagerar, añadió.

El informe aparece en la edición en línea del 26 de mayo de la revista Circulation: Cardiovascular Imaging.

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 Un calzado adecuado para el adulto mayor

Unos buenos zapatos deben ser flexibles, ligeros y permitir la buena circulación de la sangre y el libre movimiento de tobillos y dedos.

Pocas veces se toma en cuenta que el paso de los años también tiene efectos en los pies, por ello cuanto más avanzada sea la edad, más cuidados hay que tener con esta parte del cuerpo. La búsqueda de un par de zapatos cómodo y “saludable” se hace fundamental.

En diálogo con Salud en RPP, John Polo Urbina, tecnólogo médico en terapia física y rehabilitación,  brindó algunas recomendaciones sobre cómo debe ser el calzado para los adultos mayores.

El contrafuerte del talón debe ser estable y rígido. La caña o altura del soporte del tobillo debe ser lo suficientemente cómoda y de altura adecuada de tal manera que no restrinja el movimiento del tobillo y sin presiones.

La altura del taco no debe ser nula ni tampoco sobrepasar los cuatro centimetros. El material debe absorber los impactos de la descarga de peso al contacto con el suelo.

La suela debe ser lo suficientemente flexible y ligera pero a la vez firme y antideslizante, que permita un adecuado soporte del arco plantar.

Tanto el forro externo como interno deben permitir la respiración del pie, evitando materiales sintéticos. Utilice preferentemente pasadores sobre el empeine para controlar mejor la presión en esta región y tener una adecuada irrigación del pie.

El antepie, donde se ubican los dedos y se descarga el 25 por ciento del peso corporal, debe tener amplitud en espacio de tal manera que los dedos puedan moverse, tanto lateral como anteriormente, en este caso la recomendación es usar una punta redondeada.

 

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Dormir 9 horas al día aumenta el riesgo de alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer afecta a millones de personas en todo el mundo.

muyinteresante.es

Las cifras asociadas a la enfermedad de Alzheimer no paran de crecer en todo el planeta y el futuro no parece muy halagüeño. Ahora, un estudio sugiere que puede haber un vínculo entre dormir mucho y el riesgo de desarrollar demencia.

La investigación, dirigida por Sudha Seshadri, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE. UU.) examinó los datos del Framingham Heart Study, un gran estudio de cohortes que comenzó en 1948 con 5.209 hombres y mujeres de entre 30 y 62 años que vivían en la ciudad de Framingham, Massachusetts. El propósito original del estudio era identificar los factores de riesgo para la  enfermedad cardiovascular.

Para este experimento, los investigadores preguntaron a los participantes cuánto tiempo dormían cada noche, realizando un seguimiento clínico durante 10 años para ver quién desarrollaba finalmente la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Con los datos sobre la duración del sueño, los expertos calcularon el riesgo de demencia.

Los datos son tajantes: dormir 9 horas al día o más aporta el doble de probabilidades de desarrollar alzhéimer en 10 años, en comparación con los que duermen habitualmente menos de 9 horas.

 
La educación también cuenta

“Los participantes sin un título de escuela secundaria que dormían más de 9 horas cada noche tenían seis veces el riesgo de desarrollar demencia en 10 años en comparación con los participantes que dormían menos. Estos resultados sugieren que tener una educación superior puede proteger contra la demencia en relación a una larga duración del sueño”, afirma Seshadri.

Los investigadores también descubrieron que las personas que dormían más horas cada noche parecían tener volúmenes cerebrales más pequeños, por lo que sospechan que el sueño excesivo es probablemente un síntoma más bien que una causa de los cambios neuronales que acontecen con la demencia. Como consecuencia, especulan que la reducción de la duración del sueño no tiene por qué reducir el riesgo de demencia.

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