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Alergia

¿Existe la alergia a la playa?

by salud on 29/07/2017

in Alergia,Salud

¿Existe la alergia a la playa?Alergias

La época estival favorece el aumento de ciertas reacciones sobre la piel

lavozdegalicia.es.-maría vidal

Si es de los que recurre a esta disculpa para evitar poner los pies sobre la arena, mejor que vaya buscando otro pretexto. Ni picor, ni ampollas, ni fiebre. Pasar un día en la playa con la familia, a priori, no traerá ninguna consecuencia para tu salud. Los alergólogos confirman que la alergia a la playa no existe. Aunque sí que hay determinadas patologías que se desencadenan de manera especial durante los meses de verano. Los expertos destacan las siguientes alergias:

 

Al frío

Aguas frías del Atlántico. La urticaria por frío aparece al exponerse a bajas temperaturas, por ejemplo, después de darse un chapuzón en las playas de nuestra costa bañadas por el Atlántico. Pero no solo se produce por inmersión, también puede aparecer esta reacción por lavarse con agua fría o ingerir alimentos fríos. «En el Caribe o en el Mediterráneo no tienen este problema, pero aquí sí, sobre todo en verano. No tiene que ser repentina, se pueden notar síntomas previamente, como picor al tomar hielo o una ducha en agua fría», explica Charo López Rico, alergóloga del Chuac.

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 Alergias y exceso de limpieza, dos que van de la mano

Que cada vez haya más cantidad de personas que padecen algún tipo de alergia podría deberse al exceso de limpieza con el que se vive actualmente.

“Hay una relación inversa entre en nivel de higiene y la incidencia de las alergias y de las enfermedades autoinmunes. Cuanto más estéril sea el ambiente donde vive un niño, mayor es el riesgo de que él o ella desarrolle alergias o un problema inmune más tarde en la vida”, asegura el alergólogo Guy de Delespesse, de la Universidad de Montreal (Canadá).

El surgimiento de las alergias está determinado por los genes heredados y por los factores ambientales. El sistema inmune, es decir las defensas, de las personas que sufren de este mal reaccionan exageradamente ante sustancias extrañas (alergenos) que no suelen afectar a otras personas. Los alergenos más comunes son el polen, el polvo y el moho, además de ciertos alimentos y medicamentos, y las picaduras de variados insectos.

Delespesse halló que en 1980 el 10% de la población occidental sufría de alergias, pero esta cifra trepó al 30% en los últimos 12 meses. Y la tasa de mortalidad a causa del asma se incrementó en un 28% entre 1980 y 2010. Delespesse considera que la escasa exposición a las bacterias podría estar detrás de estos aumentos.

Bacterias saludables

De acuerdo con el canadiense, la higiene actual reduce la exposición a las bacterias dañinas, pero también limita el encuentro con los microorganismos que el cuerpo humano necesita. Como consecuencia, disminuyen la cantidad y variedad de las bacterias que viven en el intestino humano y que cumplen funciones beneficiosas para la salud.

“Los microorganismos en el sistema digestivo son esenciales para la digestión y también sirven para educar al sistema inmune -explica Delespesse-. Le enseñan como reaccionar a las sustancias extrañas, y esto es clave en el desarrollo del sistema inmune de los niños.”

Según el especialista, la prevalencia de las alergias permanece estable en las regiones donde las condiciones sanitarias no cambiaron.

 

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Mayoría de casos de asma no se diagnóstica a tiempo, según Asociación Colombiana de Neumología

En Colombia cerca de cinco millones de personas padecen de asma, enfermedad que sigue pasando desapercibida y que se confunde con otras, según explicó el coordinador nacional de Asma de la Asociación Colombiana de Neumología, Ricardo Durán.

El neumólogo explicó que algunas de las recomendaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad está el evitar el contacto con mascotas, no fumar y tener una adecuada vacunación, especialmente en esta época invernal.

“Comentarles a los pacientes que hay que perderle temor a la utilización de inhaladores, que no es que se generen fenómenos de adicción, sino que cuando un paciente requiere utilizar inhaladores, es la mejor alternativa terapéutica”, dijo el especialista.

La Asociación Colombiana de Neumología advirtió la importancia del diagnóstico precoz y el adecuado tratamiento para prevenir la progresión de este mal. Los principales síntomas son la tos frecuente, la sensación de apretamiento del pecho y episodios de falta de aire.

El doctor Ricardo Durán aseguró que un cuadro asmático severo mal tratado puede llegar a provocar la muerte del paciente.

 

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Cómo evitar que tu hijo nazca con alergia a los frutos secos
 
Investigadores estadounidenses revelan la relación entre la exposición precoz durante el embarazo y la tolerancia

Los niños parecen presentar menor riesgo de desarrollar alergias al cacahuete o los frutos secos en general si sus madres no son alérgicas y los comían en mayor cantidad durante el embarazo, según un estudio publicado en ‘JAMA Pediatrics’.

En Estados Unidos, la prevalencia de la alergia al cacahuete en infancia se ha más que triplicado desde el 0,4 por ciento en 1997 a 1,4 por ciento en 2010. La aparición de estas alergias se producen generalmente en la infancia y, con mayor frecuencia, con la primera exposición al alimento.

La investigadora A. Lindsay Frazier, del Centro Infantil de Cáncer Dana-Farber en Boston, Estados Unidos, y sus colegas examinaron la asociación entre las mujeres embarazadas que comían cacahuetes o frutos secos y el riesgo de alergias a estos alimentos en sus hijos.

Los participantes del estudio fueron niños nacidos de madres que informaron previamente de su dieta durante o poco antes o después de su embarazo como parte del ‘Segundo Estudio de Salud de las Enfermeras’. Entre 8.205 niños, los investigadores identificaron 308 casos de alergia a los alimentos, incluyendo 140 casos de alergia a los cacahuetes o los frutos secos.

Los resultados del análisis indican que los niños cuyas madres no alérgicas tuvieron un mayor consumo de estos alimentos (cinco veces por semana o más) registraron el menor riesgo de alergia, algo que no se observó entre los hijos de madres que eran alérgicas a alguno de estos productos.

“Nuestro estudio apoya la hipótesis de que la exposición precoz al alérgeno aumenta la probabilidad de tolerancia y, de ese modo, reduce el riesgo de alergia alimentaria infantil. Son necesarios estudios prospectivos adicionales para replicar este hallazgo”, concluyen los autores, quienes consideran que las madres no tienen por qué evitar el consumo de estos alimentos durante el embarazo y la lactancia.

 

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El asma provocada por el ejercicio puede ser controlada

A Chandra Sekhar le encanta montar bicicleta con sus hijos, ir al gimnasio, nadar, trotar y jugar volibol. Pero comenzó a evitar hacer ejercicio porque se quedaba sin aire. El ingeniero informático fue a Cleveland Clinic y allí supo que sufría de asma provocada por el ejercicio.

Durante los pasados nueve meses utilizó un inhalador todas las noches y pudo volver a hacer todos los deportes que quiso. “Ahora soy una persona perfectamente normal”, dice Sekhar, quien reside en Pembroke Pines con su esposa y dos hijos.

“Recomiendo encarecidamente a cualquier persona que padece de asma provocada por ejercicio, que visite al médico y utilice algún tipo de medicamento porque no hay razón por la que deba mantenerse en el hogar y no tener alguna actividad”.

El asma es una condición inflamatoria crónica de las vías respiratorias asociada con episodios recurrentes de tos, sibilancias y dificultad para respirar. De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, la misma puede ser provocada por factores ambientales, particularmente el humo del tabaco, contaminación del aire exterior, el polvo, alérgeno de la cucaracha, pelo de animales, moho, químicos, fragancias y humedad, así como por ejercicio físico.

Pero cerca del 80 por ciento de las personas con asma la padecen a causa del ejercicio, dice el Dr. Gustavo Ferrer, neumólogo y director del Centro de Tos de Cleveland Clinic en Weston. Para algunas personas, el ejercicio es el único detonador.

Cuando niños o adultos hacen ejercicios tienden a inhalar haciendo respiraciones cortas y poco profundas. Estas llevan el frío y el aire seco a los pulmones resultando en la contracción de los músculos de las vías respiratorias. Las vías respiratorias se estrechan, provocando síntomas asmáticos como toser, sibilancias y dificultad al respirar.

“La nariz es el portero de los pulmones y su trabajo es tener preparado el aire que respiramos para la absorción. La nariz filtra el polvo y calienta el aire, entonces el aire entra suavemente a los pulmones”, explica Ferrer.

“Cuando nos ejercitamos, respiramos con poca profundidad, corto y rápido, así que no permitimos que la nariz haga su trabajo calentando el aire (a la temperatura del cuerpo)”, nos dice. “Así que estamos inhalando una gran cantidad de aire que está algo frío”, lo que puede producir inflamación.

El asma provocada por ejercicio puede ser diagnosticada utilizando pruebas de respiración que miden la función pulmonar y puede encontrarse tanto en niños como en adultos.

“En algunas ocasiones los niños comienzan a padecer de asma a edades tempranas y mejoran cuando llegan a la adolescencia. Pero puede suceder que el asma, provocada por ejercicio, regrese cuando se está en los 20”, dice Ferrer. “El asma no se cura, usted mantiene la predisposición para que regrese en cualquier momento. Pero se puede controlar”.

Los médicos utilizan tanto la terapia de rescate como la preventiva para tratar el asma. Las terapias de rescate incluyen broncodilatadores, como Albuterol, que se utiliza para relajar los tubos bronquiales y aliviar el espasmo en las vías respiratorias cuando una persona tiene un ataque de asma.

Hay otros medicamentos preventivos, como los corticosteroides inhalados, que incluyen Flovent, QVAR, Pulmicort y otros, que están diseñados para usarse diariamente.

Bill Cox, corredor de 69 años de edad, comenzó a tener síntomas asmáticos hace año y medio. Dice que tenía contracciones bronquiales y sentía que no podía recibir suficiente oxígeno cuando corría.

Visitó a Ferrer en Cleveland Clinic y descubrió que padecía de asma provocada por el ejercicio.

Ahora ha vuelto a correr entre 20 y 30 millas, cinco días a la semana. Utiliza inhaladores: Advair dos veces al día y Albuterol 30 minutos antes de correr.

“Ha estado funcionando”, dice Cox, quien está retirado y vive la mayor parte del año en Tamarac aunque los veranos los pasa en Pensilvania. “Soy realmente feliz. Odiaría si hubiese tenido que dejar de correr”.

De hecho, los médicos tienen un arsenal de medicamentos que pueden ayudar a los asmáticos a continuar haciendo ejercicios, dice la Dra. Agueda Hernández, directora médica del Centro de Medicina de Familia del Baptist Health Medical Group en el Baptist Hospital en West Kendall.

“Lo que pretendemos hacer en el tratamiento de asma es que los síntomas del paciente se controlen para que no necesiten el inhalador de rescate con frecuencia”, dice Hernández, quien es también directora asociada de la residencia de medicina familiar en West Kendall Baptist Hospital de la Universidad Internacional de Florida (FIU). “Queremos que continúen ejercitándose porque a largo plazo, el ejercicio es bueno por muchas razones”.

Hernández misma es una “asmática leve, intermitente”, por lo que conoce esto de primera mano.

“Por suerte, tenemos mejores medicinas ahora que cuando yo era niña, y estas pueden mantener los síntomas y el asma bajo control”, menciona.

En efecto, el Dr. Moises Simpser, neumólogo pediátrico y director del Centro de Asma del Miami Children’s Hospital dice que es importante que los padres de niños que sufren de síntomas de asma cuando hacen ejercicio, no impidan que los mismos practiquen deportes creyendo equivocadamente que los están protegiendo. En su lugar, el niño debe utilizar medicamento y continuar con sus actividades, expresa.

“Para los niños que sienten que no pueden respirar, esto no debe ser una excusa para no asistir a educación física o hacer ejercicio”, dice Simpser, quien también es director de VACC Camp, un campamento libre de costo para niños dependientes de medicamentos.

Los medicamentos ayudarán al niño a respirar mejor y a participar en los ejercicios, comenta.

“Creo que todos debemos hacer ejercicio”, dice Simpser. “Y si comienza temprano es aun mejor”.

 

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Urticaria a frigore: vivir con alergia al frío

La alergia al frío es un tipo de urticaria crónica caracterizada por la reacción de la piel de los pacientes a las bajas temperaturas o cambios bruscos en el termostato. Aún no existe tratamiento, más allá de paliar los síntomas.

webconsultas.com

Los meses invernales suponen un inconveniente para algunas personas, y no solo por el frío en sí mismo, sino por los efectos que éste produce en su piel: enrojecimiento, habones, sensación de picazón y quemazón y, en los casos más extremos, también problemas respiratorios e, incluso, anafilaxia. Son los síntomas y las consecuencias más evidentes de la urticaria a frigore: la alergia al frío, una urticaria crónica de baja prevalencia para la que aún no existe tratamiento, salvo la toma de antihistamínicos para controlar los síntomas y evitar exponerse a bajas temperaturas.

Y es que, si bien el invierno puede convertirse en una auténtica pesadilla para quienes padecen de alergia al frío, tampoco el resto del año pueden bajar la guardia, ya que el contacto de la piel con objetos fríos, los cambios bruscos de temperatura generados por el aire acondicionado, las inmersiones en agua fría o el consumo de productos refrigerados o congelados (refrescos, helados, alimentos de la nevera…) también desencadena episodios de urticaria a frigore. En función del grado de alergia, variará el frío necesario para desencadenar reacción en el organismo; una reacción que puede ser desde leve hasta en casos más graves la muerte.

Causas, diagnóstico y tratamiento de la alergia al frío

Hasta la fecha se sabe que la urticaria a frigore afecta de forma especial a niños, adolescentes y adultos jóvenes menores de 30, pero se desconoce la causa de su aparición. En algunos casos desaparece tal y como ha llegado, de forma espontánea, en cuestión de semanas o meses, pero hay pacientes para los que se convierte en una alergia crónica y que conviven con ella durante años e incluso décadas.

Para su diagnóstico, una vez que constatamos que padecemos alguno de los síntomas, se lleva a cabo el test del cubito de hielo, que consiste en colocar un trozo de hielo envuelto en plástico en el antebrazo durante un periodo de tiempo de entre 5 y 10 minutos para ver la reacción que provoca en la piel. Otras pruebas exponen también el antebrazo a diferentes temperaturas para evaluar a partir de cuál de ellas se sitúa el umbral de resistencia al frío del paciente.

Hasta la fecha no existe un tratamiento específico para combatir la alergia al frío, aunque ya se están llevando a cabo tratamientos experimentales para disminuir sus síntomas. No en vano, una de estas terapias, llevado a cabo por especialistas del Hospital Municipal de Badalona y el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona ha conseguido controlar un caso de urticaria a frigore grave con la mezcla de un antihistamínico y un inhibidor leucotrieno.

Ante esta situación, y mientras estos nuevos tratamientos demuestran su eficacia en estudios comparativos más amplios, lo único que pueden hacer los pacientes afectados por este tipo de urticaria es tomar medidas de precaución y prevención, como abrigarse bien, dejar las mínimas partes del cuerpo expuestas al frío, evitar los cambios bruscos de temperatura y procurar no ingerir alimentos fríos o helados, así como bañarse en piscinas, mares o lagos donde el agua puede estar a temperatura muy baja y causarles un shock grave. Incluso puedes llevar un termómetro digital que te indique si tu bebida o la zona donde quieren lanzarte al agua están a una temperatura que podrás soportar. Eso sí, prohibida la nieve.

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Alergia: Plan nutricional para prevenirla

Alergia: Plan nutricional para prevenirla. Zumos de cítricos, hortalizas crujientes como la zanahoria, la cebolla o el puerro y raciones de pescado azul son los ingredientes esenciales de un plan nutricional para prevenir la aparición de alergias elaborado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Un plan que tiene en la alimentación la clave y que los expertos aconsejaban acompañar de la práctica de varias sesiones semanales de yoga. Un plan para poner en marcha antes de la inminente aparición de los episodios alérgicos.

La alimentación como herramienta para prevenir las alergias, cuya aparición, con la llegada de la primavera, será inminente. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, ha lanzado un plan nutricional, y multidisciplinar, para combatir los efectos, los cuales pueden llegar a ser muy molestos, de una patología que, según datos médicos, pueden llegar a padecer hasta 5,5 millones de personas en nuestro país. La alimentación se convierte, por tanto, en una herramienta preventiva para reforzar el sistema inmunitario. Un plan que se incluye dentro de una guía de consejos básicos y que, puestos en práctica, nos ayudarán a combatir las alergias.

Estas son las recomendaciones del Instituto Europeo de la Obesidad para prevenir las alergias:

  • Desayuno con zumo de naranja y zanahoria.
  • Tomar entre 3 y 7 raciones semanales de pescado (pescado azul).
  • Merienda con zumo de naranja y fresas.
  • Incluir en la dieta cebollas, ajos y puerros.
  • Practicar, al menos, 2 sesiones semanales de yoga.

La inminente llegada de la primavera pone en alerta a los pacientes alérgicos. A este respecto, los médicos recuerdan que los factores estacionales (temperaturas cambiantes y el frío que puede llegar a retrasar la entrada de la primavera) tienen efectos directos sobre nuestro organismo. En concreto, esto puede provocar una disminución de las defensas de nuestro sistema inmunológico, lo que nos hará más vulnerables a padecer algunos tipos de alergias relacionados con dificultades para respirar, como pueden ser la rinitis o el asma.

Si a estos factores le sumamos otros hábitos poco saludables –sedentarismo, dieta desequilibrada, estrés o bajo estado de ánimo-, las probabilidades de desarrollar y padecer alergias aumentan. De ahí la importancia de revisar nuestros hábitos y prestar especial atención a nuestra alimentación. Unos sencillos cambios en nuestro menú semanal nos ayudarán a sentirnos mejor, tanto por dentro como por fuera, y a prevenir mejor las alergias. Cambios tan sencillos como los apuntados anteriormente. Entre los alimentos aliados, los cítricos, las zanahorias y las fresas, fuentes extraordinarias de vitaminas A y C con efectos antioxidantes y antiinfecciosos. Por su parte, el ajo y la cebolla evitan la congestión nasal y el pescado azul es antiinflamatorio. Los especialistas en nutrición también aconsejan tomar probióticos como por ejemplo el kéfir, rico en bacterias que refuerzan las defensas naturales de nuestro organismo.

El estrés, por último aunque no menos importante, también nos puede jugar una mala pasada en el caso de las alergias. Reducir los niveles de estrés nos hará menos vulnerables a esta patología, por lo que los especialistas recomiendan apostar por la ritmonutrición, por ejemplo, respetando los horarios de las comidas (no hay que saltarse ninguna) y realizando actividad física para reducir la grasa de la zona abdominal.

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¿Qué te produce alergia?

by salud on 26/10/2016

in Alergia,Salud

¿Qué te produce alergia?

¿Congestión, estornudos o picazón? La lista de los alergenos causantes es amplia: desde la polución ambiental, alimentos, y ácaros hasta el látex. Conocé cuántos más.

tn.com.ar

Conjuntivitis, picazón, dificultad para respirar pueden ser reacciones de defensa del organismo frente a sustancias externas llamadas alergenos, capaces de llegar al aparato respiratorio, las vías aéreas superiores, la piel y el sistema digestivo.

Se estima que el 25 % de la población padece algún tipo de alergia, 17 % de los chicos entre 6 y 7 años y 12,4 % en los niños de entre 12 y 13 años tienen asma.

El sistema inmune del cuerpo reconoce a los alergenos como extraños e intenta neutralizarlos originando síntomas y enfermedades que van desde rinitis, conjuntivitis, y urticarias hasta reacciones a alimentos y medicamentos.

Los más comunes son polen, ácaros del polvo doméstico, hongos aérogenos, alimentos, picaduras de insectos, medicamentos y látex.

Los contaminantes del aire agravan enfermedades como asma, bronquitis y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y también tienen efectos negativos sobre rinitis, sinusitis y otitis media.

“La polución ambiental, contaminantes atmosféricos, cambios climáticos y aumento de la temperatura, entre otros, estarían relacionados con una mayor prevalencia de asma y alergia y un empeoramiento de los síntomas. La evidencia científica señala que la polución ambiental empeora las afecciones respiratorias, especialmente en las metrópolis. Además, muchas plantas alergénicas modificaron y extendieron su época de floración, aumentando la carga de polen en el aire”, dice Anahí Yáñez, especialista en alergia y directora médica del centro de Investigación en Alergia y Enfermedades Respiratorias (InAER).

“Entre los síntomas principales sobresalen picazón de garganta, estornudos, rinorrea (secreción acuosa), congestión nasal, ojos irritados, ronchas, conjuntivitis alérgica, sensación de pecho apretado, sibilancias (ruidos al respirar) e, incluso, asma alérgica”, agrega Yáñez.

En adultos, los alimentos que desencadenan más reacciones alérgicas son pescado, mariscos, maní y frutas secas como las nueces. En los niños, en tanto, pueden ser leche, huevos, soja y trigo, y, también, maní y frutas secas.

Los síntomas de una alergia alimentaria incluyen picazón e hinchazón de la boca, vómito, diarrea o cólicos abdominales y dolor, sarpullido o eccema, dificultad para respirar y disminución de la presión sanguínea.

En el caso del látex, cientos de productos de uso cotidiano lo contienen. La exposición repetida a una proteína del látex natural puede aumentar las probabilidades de desarrollar alergia a este producto.

Si el sistema inmunitario detecta esta proteína, puede causar una reacción en minutos y podría aparecer salpullido, asma y, ocasionalmente, shock anafiláctico (la reacción alérgica más grave que existe) por exposición al látex.

Guantes, preservativos, globos, bandas elásticas, juguetes, pintura, suelas de zapatos y chupetes suelen contener látex, si bien hay versiones sin él. Se da la paradoja de que el medio hospitalario es el lugar más riesgoso dada la cantidad de productos con látex.

Los medicamentos pueden tener efectos secundarios no deseados causados. La mayoría son leves (dolor de estómago o mareos) y se van si se suspende. También están las alergias, que pueden ser leves o graves. Reacciones en la piel como urticaria y erupciones cutáneas, son el tipo más común.

La principal indicación en el caso de alergia es evitar el contacto con el agente causal, aunque con el polen es casi imposible porque habría que aislar al paciente. Detectado el alérgeno, el profesional medicará en consecuencia y si es severo, posiblemente, sugerirá inmunoterapia (vacunas).

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