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Alergia

Mayoría de casos de asma no se diagnóstica a tiempo, según Asociación Colombiana de Neumología

En Colombia cerca de cinco millones de personas padecen de asma, enfermedad que sigue pasando desapercibida y que se confunde con otras, según explicó el coordinador nacional de Asma de la Asociación Colombiana de Neumología, Ricardo Durán.

El neumólogo explicó que algunas de las recomendaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad está el evitar el contacto con mascotas, no fumar y tener una adecuada vacunación, especialmente en esta época invernal.

“Comentarles a los pacientes que hay que perderle temor a la utilización de inhaladores, que no es que se generen fenómenos de adicción, sino que cuando un paciente requiere utilizar inhaladores, es la mejor alternativa terapéutica”, dijo el especialista.

La Asociación Colombiana de Neumología advirtió la importancia del diagnóstico precoz y el adecuado tratamiento para prevenir la progresión de este mal. Los principales síntomas son la tos frecuente, la sensación de apretamiento del pecho y episodios de falta de aire.

El doctor Ricardo Durán aseguró que un cuadro asmático severo mal tratado puede llegar a provocar la muerte del paciente.

 

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Cómo evitar que tu hijo nazca con alergia a los frutos secos
 
Investigadores estadounidenses revelan la relación entre la exposición precoz durante el embarazo y la tolerancia

Los niños parecen presentar menor riesgo de desarrollar alergias al cacahuete o los frutos secos en general si sus madres no son alérgicas y los comían en mayor cantidad durante el embarazo, según un estudio publicado en ‘JAMA Pediatrics’.

En Estados Unidos, la prevalencia de la alergia al cacahuete en infancia se ha más que triplicado desde el 0,4 por ciento en 1997 a 1,4 por ciento en 2010. La aparición de estas alergias se producen generalmente en la infancia y, con mayor frecuencia, con la primera exposición al alimento.

La investigadora A. Lindsay Frazier, del Centro Infantil de Cáncer Dana-Farber en Boston, Estados Unidos, y sus colegas examinaron la asociación entre las mujeres embarazadas que comían cacahuetes o frutos secos y el riesgo de alergias a estos alimentos en sus hijos.

Los participantes del estudio fueron niños nacidos de madres que informaron previamente de su dieta durante o poco antes o después de su embarazo como parte del ‘Segundo Estudio de Salud de las Enfermeras’. Entre 8.205 niños, los investigadores identificaron 308 casos de alergia a los alimentos, incluyendo 140 casos de alergia a los cacahuetes o los frutos secos.

Los resultados del análisis indican que los niños cuyas madres no alérgicas tuvieron un mayor consumo de estos alimentos (cinco veces por semana o más) registraron el menor riesgo de alergia, algo que no se observó entre los hijos de madres que eran alérgicas a alguno de estos productos.

“Nuestro estudio apoya la hipótesis de que la exposición precoz al alérgeno aumenta la probabilidad de tolerancia y, de ese modo, reduce el riesgo de alergia alimentaria infantil. Son necesarios estudios prospectivos adicionales para replicar este hallazgo”, concluyen los autores, quienes consideran que las madres no tienen por qué evitar el consumo de estos alimentos durante el embarazo y la lactancia.

 

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El asma provocada por el ejercicio puede ser controlada

A Chandra Sekhar le encanta montar bicicleta con sus hijos, ir al gimnasio, nadar, trotar y jugar volibol. Pero comenzó a evitar hacer ejercicio porque se quedaba sin aire. El ingeniero informático fue a Cleveland Clinic y allí supo que sufría de asma provocada por el ejercicio.

Durante los pasados nueve meses utilizó un inhalador todas las noches y pudo volver a hacer todos los deportes que quiso. “Ahora soy una persona perfectamente normal”, dice Sekhar, quien reside en Pembroke Pines con su esposa y dos hijos.

“Recomiendo encarecidamente a cualquier persona que padece de asma provocada por ejercicio, que visite al médico y utilice algún tipo de medicamento porque no hay razón por la que deba mantenerse en el hogar y no tener alguna actividad”.

El asma es una condición inflamatoria crónica de las vías respiratorias asociada con episodios recurrentes de tos, sibilancias y dificultad para respirar. De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, la misma puede ser provocada por factores ambientales, particularmente el humo del tabaco, contaminación del aire exterior, el polvo, alérgeno de la cucaracha, pelo de animales, moho, químicos, fragancias y humedad, así como por ejercicio físico.

Pero cerca del 80 por ciento de las personas con asma la padecen a causa del ejercicio, dice el Dr. Gustavo Ferrer, neumólogo y director del Centro de Tos de Cleveland Clinic en Weston. Para algunas personas, el ejercicio es el único detonador.

Cuando niños o adultos hacen ejercicios tienden a inhalar haciendo respiraciones cortas y poco profundas. Estas llevan el frío y el aire seco a los pulmones resultando en la contracción de los músculos de las vías respiratorias. Las vías respiratorias se estrechan, provocando síntomas asmáticos como toser, sibilancias y dificultad al respirar.

“La nariz es el portero de los pulmones y su trabajo es tener preparado el aire que respiramos para la absorción. La nariz filtra el polvo y calienta el aire, entonces el aire entra suavemente a los pulmones”, explica Ferrer.

“Cuando nos ejercitamos, respiramos con poca profundidad, corto y rápido, así que no permitimos que la nariz haga su trabajo calentando el aire (a la temperatura del cuerpo)”, nos dice. “Así que estamos inhalando una gran cantidad de aire que está algo frío”, lo que puede producir inflamación.

El asma provocada por ejercicio puede ser diagnosticada utilizando pruebas de respiración que miden la función pulmonar y puede encontrarse tanto en niños como en adultos.

“En algunas ocasiones los niños comienzan a padecer de asma a edades tempranas y mejoran cuando llegan a la adolescencia. Pero puede suceder que el asma, provocada por ejercicio, regrese cuando se está en los 20”, dice Ferrer. “El asma no se cura, usted mantiene la predisposición para que regrese en cualquier momento. Pero se puede controlar”.

Los médicos utilizan tanto la terapia de rescate como la preventiva para tratar el asma. Las terapias de rescate incluyen broncodilatadores, como Albuterol, que se utiliza para relajar los tubos bronquiales y aliviar el espasmo en las vías respiratorias cuando una persona tiene un ataque de asma.

Hay otros medicamentos preventivos, como los corticosteroides inhalados, que incluyen Flovent, QVAR, Pulmicort y otros, que están diseñados para usarse diariamente.

Bill Cox, corredor de 69 años de edad, comenzó a tener síntomas asmáticos hace año y medio. Dice que tenía contracciones bronquiales y sentía que no podía recibir suficiente oxígeno cuando corría.

Visitó a Ferrer en Cleveland Clinic y descubrió que padecía de asma provocada por el ejercicio.

Ahora ha vuelto a correr entre 20 y 30 millas, cinco días a la semana. Utiliza inhaladores: Advair dos veces al día y Albuterol 30 minutos antes de correr.

“Ha estado funcionando”, dice Cox, quien está retirado y vive la mayor parte del año en Tamarac aunque los veranos los pasa en Pensilvania. “Soy realmente feliz. Odiaría si hubiese tenido que dejar de correr”.

De hecho, los médicos tienen un arsenal de medicamentos que pueden ayudar a los asmáticos a continuar haciendo ejercicios, dice la Dra. Agueda Hernández, directora médica del Centro de Medicina de Familia del Baptist Health Medical Group en el Baptist Hospital en West Kendall.

“Lo que pretendemos hacer en el tratamiento de asma es que los síntomas del paciente se controlen para que no necesiten el inhalador de rescate con frecuencia”, dice Hernández, quien es también directora asociada de la residencia de medicina familiar en West Kendall Baptist Hospital de la Universidad Internacional de Florida (FIU). “Queremos que continúen ejercitándose porque a largo plazo, el ejercicio es bueno por muchas razones”.

Hernández misma es una “asmática leve, intermitente”, por lo que conoce esto de primera mano.

“Por suerte, tenemos mejores medicinas ahora que cuando yo era niña, y estas pueden mantener los síntomas y el asma bajo control”, menciona.

En efecto, el Dr. Moises Simpser, neumólogo pediátrico y director del Centro de Asma del Miami Children’s Hospital dice que es importante que los padres de niños que sufren de síntomas de asma cuando hacen ejercicio, no impidan que los mismos practiquen deportes creyendo equivocadamente que los están protegiendo. En su lugar, el niño debe utilizar medicamento y continuar con sus actividades, expresa.

“Para los niños que sienten que no pueden respirar, esto no debe ser una excusa para no asistir a educación física o hacer ejercicio”, dice Simpser, quien también es director de VACC Camp, un campamento libre de costo para niños dependientes de medicamentos.

Los medicamentos ayudarán al niño a respirar mejor y a participar en los ejercicios, comenta.

“Creo que todos debemos hacer ejercicio”, dice Simpser. “Y si comienza temprano es aun mejor”.

 

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Urticaria a frigore: vivir con alergia al frío

La alergia al frío es un tipo de urticaria crónica caracterizada por la reacción de la piel de los pacientes a las bajas temperaturas o cambios bruscos en el termostato. Aún no existe tratamiento, más allá de paliar los síntomas.

webconsultas.com

Los meses invernales suponen un inconveniente para algunas personas, y no solo por el frío en sí mismo, sino por los efectos que éste produce en su piel: enrojecimiento, habones, sensación de picazón y quemazón y, en los casos más extremos, también problemas respiratorios e, incluso, anafilaxia. Son los síntomas y las consecuencias más evidentes de la urticaria a frigore: la alergia al frío, una urticaria crónica de baja prevalencia para la que aún no existe tratamiento, salvo la toma de antihistamínicos para controlar los síntomas y evitar exponerse a bajas temperaturas.

Y es que, si bien el invierno puede convertirse en una auténtica pesadilla para quienes padecen de alergia al frío, tampoco el resto del año pueden bajar la guardia, ya que el contacto de la piel con objetos fríos, los cambios bruscos de temperatura generados por el aire acondicionado, las inmersiones en agua fría o el consumo de productos refrigerados o congelados (refrescos, helados, alimentos de la nevera…) también desencadena episodios de urticaria a frigore. En función del grado de alergia, variará el frío necesario para desencadenar reacción en el organismo; una reacción que puede ser desde leve hasta en casos más graves la muerte.

Causas, diagnóstico y tratamiento de la alergia al frío

Hasta la fecha se sabe que la urticaria a frigore afecta de forma especial a niños, adolescentes y adultos jóvenes menores de 30, pero se desconoce la causa de su aparición. En algunos casos desaparece tal y como ha llegado, de forma espontánea, en cuestión de semanas o meses, pero hay pacientes para los que se convierte en una alergia crónica y que conviven con ella durante años e incluso décadas.

Para su diagnóstico, una vez que constatamos que padecemos alguno de los síntomas, se lleva a cabo el test del cubito de hielo, que consiste en colocar un trozo de hielo envuelto en plástico en el antebrazo durante un periodo de tiempo de entre 5 y 10 minutos para ver la reacción que provoca en la piel. Otras pruebas exponen también el antebrazo a diferentes temperaturas para evaluar a partir de cuál de ellas se sitúa el umbral de resistencia al frío del paciente.

Hasta la fecha no existe un tratamiento específico para combatir la alergia al frío, aunque ya se están llevando a cabo tratamientos experimentales para disminuir sus síntomas. No en vano, una de estas terapias, llevado a cabo por especialistas del Hospital Municipal de Badalona y el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona ha conseguido controlar un caso de urticaria a frigore grave con la mezcla de un antihistamínico y un inhibidor leucotrieno.

Ante esta situación, y mientras estos nuevos tratamientos demuestran su eficacia en estudios comparativos más amplios, lo único que pueden hacer los pacientes afectados por este tipo de urticaria es tomar medidas de precaución y prevención, como abrigarse bien, dejar las mínimas partes del cuerpo expuestas al frío, evitar los cambios bruscos de temperatura y procurar no ingerir alimentos fríos o helados, así como bañarse en piscinas, mares o lagos donde el agua puede estar a temperatura muy baja y causarles un shock grave. Incluso puedes llevar un termómetro digital que te indique si tu bebida o la zona donde quieren lanzarte al agua están a una temperatura que podrás soportar. Eso sí, prohibida la nieve.

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Alergia: Plan nutricional para prevenirla

Alergia: Plan nutricional para prevenirla. Zumos de cítricos, hortalizas crujientes como la zanahoria, la cebolla o el puerro y raciones de pescado azul son los ingredientes esenciales de un plan nutricional para prevenir la aparición de alergias elaborado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Un plan que tiene en la alimentación la clave y que los expertos aconsejaban acompañar de la práctica de varias sesiones semanales de yoga. Un plan para poner en marcha antes de la inminente aparición de los episodios alérgicos.

La alimentación como herramienta para prevenir las alergias, cuya aparición, con la llegada de la primavera, será inminente. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, ha lanzado un plan nutricional, y multidisciplinar, para combatir los efectos, los cuales pueden llegar a ser muy molestos, de una patología que, según datos médicos, pueden llegar a padecer hasta 5,5 millones de personas en nuestro país. La alimentación se convierte, por tanto, en una herramienta preventiva para reforzar el sistema inmunitario. Un plan que se incluye dentro de una guía de consejos básicos y que, puestos en práctica, nos ayudarán a combatir las alergias.

Estas son las recomendaciones del Instituto Europeo de la Obesidad para prevenir las alergias:

  • Desayuno con zumo de naranja y zanahoria.
  • Tomar entre 3 y 7 raciones semanales de pescado (pescado azul).
  • Merienda con zumo de naranja y fresas.
  • Incluir en la dieta cebollas, ajos y puerros.
  • Practicar, al menos, 2 sesiones semanales de yoga.

La inminente llegada de la primavera pone en alerta a los pacientes alérgicos. A este respecto, los médicos recuerdan que los factores estacionales (temperaturas cambiantes y el frío que puede llegar a retrasar la entrada de la primavera) tienen efectos directos sobre nuestro organismo. En concreto, esto puede provocar una disminución de las defensas de nuestro sistema inmunológico, lo que nos hará más vulnerables a padecer algunos tipos de alergias relacionados con dificultades para respirar, como pueden ser la rinitis o el asma.

Si a estos factores le sumamos otros hábitos poco saludables –sedentarismo, dieta desequilibrada, estrés o bajo estado de ánimo-, las probabilidades de desarrollar y padecer alergias aumentan. De ahí la importancia de revisar nuestros hábitos y prestar especial atención a nuestra alimentación. Unos sencillos cambios en nuestro menú semanal nos ayudarán a sentirnos mejor, tanto por dentro como por fuera, y a prevenir mejor las alergias. Cambios tan sencillos como los apuntados anteriormente. Entre los alimentos aliados, los cítricos, las zanahorias y las fresas, fuentes extraordinarias de vitaminas A y C con efectos antioxidantes y antiinfecciosos. Por su parte, el ajo y la cebolla evitan la congestión nasal y el pescado azul es antiinflamatorio. Los especialistas en nutrición también aconsejan tomar probióticos como por ejemplo el kéfir, rico en bacterias que refuerzan las defensas naturales de nuestro organismo.

El estrés, por último aunque no menos importante, también nos puede jugar una mala pasada en el caso de las alergias. Reducir los niveles de estrés nos hará menos vulnerables a esta patología, por lo que los especialistas recomiendan apostar por la ritmonutrición, por ejemplo, respetando los horarios de las comidas (no hay que saltarse ninguna) y realizando actividad física para reducir la grasa de la zona abdominal.

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¿Qué te produce alergia?

by salud on 26/10/2016

in Alergia,Salud

¿Qué te produce alergia?

¿Congestión, estornudos o picazón? La lista de los alergenos causantes es amplia: desde la polución ambiental, alimentos, y ácaros hasta el látex. Conocé cuántos más.

tn.com.ar

Conjuntivitis, picazón, dificultad para respirar pueden ser reacciones de defensa del organismo frente a sustancias externas llamadas alergenos, capaces de llegar al aparato respiratorio, las vías aéreas superiores, la piel y el sistema digestivo.

Se estima que el 25 % de la población padece algún tipo de alergia, 17 % de los chicos entre 6 y 7 años y 12,4 % en los niños de entre 12 y 13 años tienen asma.

El sistema inmune del cuerpo reconoce a los alergenos como extraños e intenta neutralizarlos originando síntomas y enfermedades que van desde rinitis, conjuntivitis, y urticarias hasta reacciones a alimentos y medicamentos.

Los más comunes son polen, ácaros del polvo doméstico, hongos aérogenos, alimentos, picaduras de insectos, medicamentos y látex.

Los contaminantes del aire agravan enfermedades como asma, bronquitis y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y también tienen efectos negativos sobre rinitis, sinusitis y otitis media.

“La polución ambiental, contaminantes atmosféricos, cambios climáticos y aumento de la temperatura, entre otros, estarían relacionados con una mayor prevalencia de asma y alergia y un empeoramiento de los síntomas. La evidencia científica señala que la polución ambiental empeora las afecciones respiratorias, especialmente en las metrópolis. Además, muchas plantas alergénicas modificaron y extendieron su época de floración, aumentando la carga de polen en el aire”, dice Anahí Yáñez, especialista en alergia y directora médica del centro de Investigación en Alergia y Enfermedades Respiratorias (InAER).

“Entre los síntomas principales sobresalen picazón de garganta, estornudos, rinorrea (secreción acuosa), congestión nasal, ojos irritados, ronchas, conjuntivitis alérgica, sensación de pecho apretado, sibilancias (ruidos al respirar) e, incluso, asma alérgica”, agrega Yáñez.

En adultos, los alimentos que desencadenan más reacciones alérgicas son pescado, mariscos, maní y frutas secas como las nueces. En los niños, en tanto, pueden ser leche, huevos, soja y trigo, y, también, maní y frutas secas.

Los síntomas de una alergia alimentaria incluyen picazón e hinchazón de la boca, vómito, diarrea o cólicos abdominales y dolor, sarpullido o eccema, dificultad para respirar y disminución de la presión sanguínea.

En el caso del látex, cientos de productos de uso cotidiano lo contienen. La exposición repetida a una proteína del látex natural puede aumentar las probabilidades de desarrollar alergia a este producto.

Si el sistema inmunitario detecta esta proteína, puede causar una reacción en minutos y podría aparecer salpullido, asma y, ocasionalmente, shock anafiláctico (la reacción alérgica más grave que existe) por exposición al látex.

Guantes, preservativos, globos, bandas elásticas, juguetes, pintura, suelas de zapatos y chupetes suelen contener látex, si bien hay versiones sin él. Se da la paradoja de que el medio hospitalario es el lugar más riesgoso dada la cantidad de productos con látex.

Los medicamentos pueden tener efectos secundarios no deseados causados. La mayoría son leves (dolor de estómago o mareos) y se van si se suspende. También están las alergias, que pueden ser leves o graves. Reacciones en la piel como urticaria y erupciones cutáneas, son el tipo más común.

La principal indicación en el caso de alergia es evitar el contacto con el agente causal, aunque con el polen es casi imposible porque habría que aislar al paciente. Detectado el alérgeno, el profesional medicará en consecuencia y si es severo, posiblemente, sugerirá inmunoterapia (vacunas).

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Cómo identificar las alergias

by salud on 13/08/2016

in Alergia,Salud

Cómo identificar las alergias

elcolombiano.com.-daniel bravo andrade

Años atrás, algunos alérgicos no podían disfrutar de ciertos eventos de la Feria de las Flores. Cuando la cabalgata era todavía un evento de la Feria, sectores completos del Valle de Aburrá quedaba inundados de pelos de los animales, y con base en la severidad de la reacción salir a la calle era imposible para algunos. Tanto así que, si no recibían tratamiento, tenían que salir de la ciudad o encerrarse por completo en sus viviendas.

Por supuesto, esto se trata de casos extremos. Sin embargo, lo cierto es que las enfermedades alérgicas pueden producir este tipo de reacciones en la gente.

Desde el 2013, la Organización Mundial de las Alergias (WAO por sus siglas en inglés) alertó el aumento de las enfermedades alérgicas en los países desarrollados y en vía de desarrollo. El Libro blanco sobre alergia indica que “el aumento en la prevalencia de las alergias ha continuado en el mundo industrializado por más de 50 años. Este incremento es especialmente problemático en los niños, sobre quienes recae la mayor carga de esta tendencia”.
El origen de todo

En términos sencillos, una alergia es una reacción exagerada del sistema de defensas del cuerpo frente a un agente externo.

“Se trata de una respuesta excesiva frente a un estímulo que normalmente no produce enfermedad, como un medicamento, alimento, el polen de las plantas, cosas regularmente inofensivas pero que ante el alérgico generan reacciones variadas”, explica María Victoria Moreno, alergóloga clínica.

¿Por qué se dan estas respuestas excesivas en una persona y en otra no? Aunque los elementos relacionados pueden ser muchos, en general se considera que las causas de las alergias están divididas en dos grandes grupos: factores genéticos y ambientales.

“Hay una predisposición genética frente a desarrollar una cierta alergia, pero no es que se nazca con ella”, indica Ingrid Bissinger, alergóloga.

“Realmente uno se puede volver alérgico a algo a cualquier edad. Lo más común es detectarlo en ciertos tiempos, como cuando se es un niño, pero [así se haya comido antes] podés desarrollar una alergia al maní, por decir algo, a los 50 años”, añade.
Lo más común

Los elementos que pueden generar una reacción alérgica en una persona son múltiples, e inclusive un solo individuo puede tener varias enfermedades alérgicas distintas.

Sin embargo, una forma de entender las causas más comunes es dividirlas según la forma como llegan a los alérgicos: por ingesta, alimentos como el pescado, los mariscos o ciertas nueces; por inhalación, como el polvo, polen o pelo de algunos animales; por contacto, como el látex o algunas plantas; y mediante el torrente sanguíneo, como los medicamentos o el veneno de la picadura de ciertos insectos.

“Desde un punto de vista clínico las manifestaciones de la alergia en una persona se dan en los órganos que están en contacto con ese medio ambiente: ojos, nariz, sistema respiratorio, sistema gastrointestinal o piel. Esos son los órganos más afectados por procesos alérgicos”, aclara Moreno.

Esto no quiere decir que sean los únicos órganos afectados. Algunos estudios han indagado si, por ejemplo, una persona alérgica al maní puede sufrir una reacción grave si su piel entra en contacto con este, en vez de ingerirlo. Se ha encontrado que, en general, es poco probable que ocurra. Sin embargo, no puede descartarse por completo.

Flores, frío, caballos

Con todo esto, las reacciones alérgicas son un tema con asuntos todavía por estudiar por la ciencia.

Por ejemplo, un mito común entre la gente es pensar que porque cuando disminuye la temperatura y se les congestionan la nariz o los ojos, tienen alergia al frío.

“La única alergia al frío es la urticaria que puede producir el contacto con bajas temperaturas, como el agua o frío extremo”, comenta Moreno.

Algo diferente, añade la experta, es que el frío es un irritante ambiental, que puede desencadenar manifestaciones de otras enfermedades respitarorias, como una gripa.

En el mismo sentido de los mitos comunes, Bissinger suma que: “la gente le dice rinitis a la alergia, cuando puedes tener rinitis no alérgica. Puede ser, inclusive, una rinitis que se desencadene con elementos ambientales como el cigarrillo o el cambio de temperatura, pero no es una alergia como tal”.

También está el tema de las generalizaciones. Ocurre, por ejemplo, con el asma, donde: “los bioenergéticos dicen que los niños con asma o rinitis no deben tomar lácteos porque producen alergia. Esto es un fenómeno supremamente raro, el síndrome de Heiner, pero en general no hay problema”, expone la experta.

En el mismo sentido se expresa el Consejo Nacional de Asma de Australia, que indica no disminuir el consumo de estos alimentos: “hay muy poca evidencia científica que apoye el mito de que los lácteos sean un desencadenante común”.

Sobre la Feria y la historia de la cabalgata, Bissinger cuenta que, en efecto, los alérgicos a los pelos del animal que no recibían terapia debían buscar una forma de evitar salir de sus hogares. “Pero se trata de personas que no querían recibir inmunoterapia, pues pacientes con ella podían asistir”, esclarece.

¿Y las flores y aquellos alérgicos al polen? La experta ilustra que si bien son plantas con polen, el de estas es muy pesado (“tanto que debe ser transportado en las patas de los insectos”) y no corre el riesgo de ser llevado por el viento. Por su parte, Moreno ratifica que las plantas que en verdad significan un riesgo para los alérgicos al polen son otras, como árboles o malezas.

No obstante, existe un fenómeno particular: la alergia a las flores, que suele desarrollarse por la exposición prolongada a las plantas y se considera un riesgo ocupacional de, entre otros, los floricultores.

El reto para la ciencia a futuro será estudiar los factores modernos que han hecho que los enfermos de alergias aumenten en las últimas décadas. Ambiente, genética, o ambos, en algún lado podrá estar la respuesta.

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Los niños que se muerden las uñas desarrollan menos alergias

El mal hábito de morderse las uñas o chuparse el pulgar podría tener un efecto beneficioso para los niños.

muyinteresante.es

Según una nueva investigación llevada a cabo por la Universidad de Otago en Dunedin (Nueva Zelanda), los niños que se muerden las uñas y se chupan el pulgar podrían ser menos propensos a desarrollar alergías a medida que van creciendo. El estudio ha sido publicado en la revista Pediatrics.

La explicación a este efecto beneficioso de un mal hábito, es que los niños quedan expuestos a más microbios, lo que a su vez altera su sistema inmune y los hace tener menos probabilidades de desarrollar alergias.

Para llegar a esta conclusión, los expertos utilizaron los datos del estudio multidisciplinar de Dunedin que realizó un seguimiento a 1.037 participantes desde su nacimiento hasta la edad adulta en un periodo no inferior a 40 años. Los voluntarios se sometieron a pruebas de punción cutánea a los 13 y 32 años de edad donde un resultado positivo indica que esa persona está en mayor riesgo de desarrollar una alergia a la fuente del alérgeno en particular, como pueden ser los gatos, el polvo doméstico, plantas…

Los resultados a los 13 años mostraron que sólo el 38% de los participantes que se solía chupar el pulgar o morderse las uñas , dio positivo en al menos un alérgeno, en comparación con el 49% que no tenía ninguno de estos hábitos. Si poseían ambas conductas, el porcentaje disminuía al 31%.

Los resultados, cuando los participantes contaban con 32 años, seguían siendo igual de llamativos aun teniendo en cuenta factores como el sexo, antecedentes de alergia en los padres, tener una mascota en la infancia, el hábito de fumar de los padres y la lactancia materna.

El estudio sugiere así que la exposición de un niño a los microbios -por el gesto de chuparse el pulgar o morderse las uñas- reduce su riesgo de desarrollar alergias. Sin embargo, “aunque los resultados apoyen esta hipótesis no hay que animar a los niños a hacerlo”, explica Bob Hancox, líder del trabajo.

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