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Artrtitis – artrosis – osteoporosis

 El consumo excesivo de café sube el riesgo de artritis reumatoide

El consumo excesivo de café a diario aumenta la posibilidad de padecer artritis reumatoide en el futuro, según varios estudios realizados sobre la incidencia del consumo de café sobre este tipo de patologías.

“La cantidad ingerida es directamente proporcional al incremento del riesgo y de la gravedad de esta enfermedad. De este modo, cuanto más café se tome, mayor es la probabilidad de desarrollar esta patología, que en la actualidad afecta a unas 250.000 personas en España”, explicó el reumatólogo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, Antonio Naranjo.

Y es que se sabe que la artritis reumatoide viene determinada por factores genéticos, pero también ambientales.

De hecho y como concreta Naranjo, “hasta el 4 por ciento de los casos de artritis reumatoide tiene un familiar de primer grado con la enfermedad, cifra que puede llegar al 15% en el caso de gemelos idénticos. Por su parte, los factores ambientales más conocidos son el tabaco y, en menor medida, el café”, manifestó el doctor.

 

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Artrosis: ¿qué tratamientos hay?

dmedicina.com

Uno de los principales deseos de un paciente con artrosis es volver a tener sanas las articulaciones y, aunque en los últimos años los tratamientos para esta enfermedad han evolucionado mucho, todavía no podemos hablar de fármacos que puedan curar la artrosis. Sin embargo, lo que sí está a disposición de los pacientes son opciones que podrían frenar la degradación que ocurre a nivel articular, estabilizar la enfermedad y evitar una posible prótesis, o retrasar el recambio quirúrgico.

Los principales objetivos de las terapias actuales son controlar los síntomas, especialmente el dolor, evitar la incapacidad funcional y, en lo posible, el proceso de deterior o articular. Además de mejorar la calidad de vida del paciente. De hecho, tal y como pone de manifiesto el Estudio para evaluar la comorbilidad en pacientes afectos de artrosis sintomática de rodilla (Emartro), dirigido por Sergio Giménez, coordinador del grupo de Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), más del 50 por ciento de los pacientes con artrosis no está controlado a nivel de dolor y hasta un 30 por ciento de aquellos pacientes con artrosis de rodilla presenta un estado de ánimo alterado, junto a una pésima calidad de vida. en relación a aquellos pacientes que no tenían artrosis. “Es evidente que el control de los síntomas es crucial para que el paciente pueda realizar sus actividades cotidianas, disfrute, se encuentre emocionalmente bien y, por tanto, tenga una buena calidad de vida”, afirma Giménez.

¿Cómo han cambiado los tratamientos?

Giménez señala que en los últimos años se han producido dos factores importantes que han favorecidos las innovaciones en los tratamientos:

“Por un lado, se habla ya de medicina personalizada o individualizada, de tal manera que las terapias han de ir encaminadas a grupos de pacientes homogéneos o de las mismas características. Así, podríamos hablar de grupos de pacientes con artrosis de tipo genético, de pacientes con artrosis degenerativa o senil, de artrosis del deportista o de artrosis postmenopáusica, por citar ejemplos”, -señala y continúa-, “es lógico pensar que no es lo mismo tratar a un paciente de 80 años que a un paciente de 35 años que se acaba de retirar de una práctica profesional como deportista activo”.

Por otra parte, el experto incide en el rol que desempeña cada paciente: deben ser responsables con su enfermedad, aprender todo sobre ella y tienen que darle prioridad al autocuidado. Es decir, deben convertirse en pacientes expertos y activos.

¿Y cuáles son los tratamientos actuales? Giménez distingue dos tipos:

Tratamientos clásicos sintomáticos de acción rápida: entre los que se encuentran los analgésicos y antiinflamatorios o lentos, como los condroprotectores. (básicamente sulfato de glucosamina o condroitín sulfato).
Fármacos modificadores del curso de la enfermedad: los denominados condroprotectores, que podrían frenar el progresivo deterioro articular.

Sin embargo, el especialista insiste en que los fármacos que se utilizarán dependerán de las características individuales de cada paciente y de factores como la edad, el grado de dolor, la localización, la comorbilidad o la tolerabilidad de la medicación, entre otros.

“Básicamente el tratamiento inicial para una artrosis leve sería el uso de paracetamol (sin pasar jamás de 3gr diarios). En la mayoría de las ocasiones este tratamiento no sirve por lo que se podrían administrar antiinflamatorios, siempre adecuados a la comorbilidad y edad del paciente y a la menor dosis eficaz posible y durante un tiempo muy limitado”, explica. “En pacientes que requieren un tratamiento crónico se podrían establecer tratamientos con fármacos sintomáticos de acción lenta (solos o mejor combinados)”, afirma Giménez, quien señala que estos medicamentos no presentan ningún riesgo y en general son inocuos a nivel de toxicidad. De hecho, existen diversos estudios que avalan su uso para el control del dolor e incluso para la evolución de la artrosis.

Otras medidas que tiene que tener en cuenta el paciente

El tratamiento farmacológico es clave para mejorar la vida de una persona con artrosis, por eso Giménez hace hincapié en la importancia de no abandonarlo. Además, recomienda llevar un estilo de vida saludable simultáneamente.

Éste debe incluir la vigilancia y la actuación sobre los factores de riesgo, fundamentalmente el control del peso antes de que pueda desarrollar la enfermedad, y la práctica habitual de deporte. “Principalmente al aire libre o en piscinas, hacer ejercicios básicos de recuperación de movilidad, de flexo extensión, de fortalecimiento muscular y aeróbicos. Andar, como rutina diaria, es genial”, concluye.

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La osteoporosis llega a ellas luego de los 50 y a ellos a los 70

La menopausia causa la pérdida anual de 3% de la masa ósea. La densitometría debe hacerse cada año

Después de los 50 años de edad se incrementa el riesgo de padecer diversos patologías de salud, entre ellas la osteoporosis. Esta enfermedad, en la que los huesos se vuelven más frágiles y aumenta el riesgo de fracturas, es más frecuente en las mujeres pero ambos sexos la padecen.

El doctor Gregorio Riera, internista y ex presidente de la Sociedad Venezolana de Menopausia y Osteoporosis, recuerda que entre 18% y 20% de la población venezolana tiene más de 50 años, 1 de cada 5 personas, por lo que es un problema importante en la salud pública.

Las causas varían en el hombre y en la mujer. En ellas, la fundamental es la menopausia, por ello se le conoce como osteoporosis posmenopáusica. Al no ocurrir menstruaciones tampoco se producen estrógenos y esto libera las células que reabsorben el hueso y se va perdiendo el tejido ósea. “En los primeros 10 años de la menopausia las mujeres pueden perder hasta 3% de masa ósea por año, es decir 30% en 10 años. Todas pierden un porcentaje que va de 1% hasta 3%”, explicó Riera.

En el caso de los hombres, influyen no sólo la pérdida de las hormonas sexuales masculinas sino también el alcoholismo, sedentarismo, uso de cortisona (un tipo de esteroide de uso médico) y consumo de dietas pobres en calcio.

“En el hombre la pérdida de hueso ocurre después de los 70 años, mientras que en la mujer es más temprano, después de los 50 años, porque la edad promedio de la menopausia en Venezuela es 48 años”, detalló Riera, quien también forma parte del comité de asesores científicos de la Fundación Internacional de Osteoporosis.

Reducir fracturas

Aunque siempre se asocia a la osteoporosis con las mujeres, el especialista recalca que también es una enfermedad de hombres, pues por cada tres fracturas de cadera en mujeres, se registra una en hombres.

Riera precisa que las fracturas también tienen sus edades de mayor ocurrencia, por ejemplo, las fracturas vertebrales son más frecuentes después de los 50 años, y las de cadera después de los 70 años, en ambos sexos.

“Sin embargo, hay un mensaje positivo, y es que si bien la osteoporosis es la primera causa de fracturas, ya existe un medicamento que puede frenar hasta en 70% esas fracturas, es decir, evita que las personas mayores usen bastón o sillas de ruedas. Todos queremos vivir bastante pero con dignidad, y ahora lo podemos lograr. Hace 25 años no había cómo evitarlo, ahora hay ocho grupos de drogas que previenen 70% de las fracturas”, comentó Riera.

La efectividad de estos medicamentos (del grupo bifosfonato, específicamente el rifedronato) fue estudiada por médicos venezolanos, en un grupo de 80 venezolanas con baja masa ósea, que no estaban tomando tratamiento.

Se les hizo seguimiento durante año y medio en la Unidad Metabólica del Centro Policlínico Valencia, y el resultado fue que más de 90% de las pacientes respondieron positivamente al fármaco, pues suprimieron el proceso que causa la osteoporosis, denominado resorción ósea. El hallazgo lo presentaron en el Congreso europeo de osteoporosis y osteoartritis, informó el especialista.

 

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El 70% de las mujeres en edad menopáusica padece osteoporosis

Los cambios hormonales en la mujer con la llegada de la menopausia, junto con otros factores de riesgo, motivan que la prevalencia de la osteoporosis sea mayor que en los hombres a partir de los 45 años, ya que afecta hasta al 70 por ciento de las mujeres en edad menopáusica.

Los cambios hormonales en la mujer con la llegada de la menopausia, junto con otros factores de riesgo, motivan que la prevalencia de la osteoporosis sea mayor que en los hombres a partir de los 45 años, ya que afecta hasta al 70 por ciento de las mujeres en edad menopáusica.

Así lo ha alertado la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), que ha elaborado una serie de manuales prácticos, denominados ‘Menoguías’, sobre algunas de las patologías asociadas a la menopausia, como es el caso de la osteoporosis, para unificar las recomendaciones de los especialistas y mejorar la información que éstos dirigen a la mujer.

Dada su prevalencia e impacto sobre la calidad de vida de la mujer, consideran fundamental fomentar la formación e información entre los especialistas y potenciar la comunicación con las pacientes para poder detectar cuanto antes las primeras manifestaciones.

El doctor Eloy Moral Santamarina, coordinador del taller de ‘Menoguías’, que se ha celebrado en Pontevedra, defiende que el ginecólogo “se encuentra en una situación privilegiada para detectar la enfermedad en la mujer al realizarle un seguimiento exhaustivo a lo largo de toda su vida reproductiva y durante la menopausia”.

Por tanto, puede colaborar en la detección de la osteoporosis y orientar a la mujer sobre la adopción de medidas “para prevenir la enfermedad y que se deben mantener durante toda la vida”.

La prevalencia de la osteoporosis en España se ha incrementado en los últimos años debido a una mayor concienciación tanto de la población general como de los profesionales sanitarios, que ha provocado el aumento de pruebas diagnósticas, principalmente densitometrías.

De hecho, se ha descubierto que la pérdida de masa ósea está acelerando su aparición y cada vez afecta a mujeres de más temprana edad, sobre todo entre los 30 y 40 años, lo que se conoce como osteopenia, y que representa la antesala de la osteoporosis.

En este sentido, el doctor insiste en la importancia de la prevención desde la adolescencia y hace hincapié en que desde la niñez se deben introducir medidas preventivas, por ejemplo mediante la práctica de ejercicio y llevando una dieta rica en calcio y vitamina D.

 

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El sulfato de condroitina se muestra como alternativa segura y eficaz para el tratamiento de la artrosis

Una investigación comparó la seguridad y eficacia del sulfato de condroitina, el antinflamatorio celecoxib y placebo, mostrando los resultados igual eficacia entre sulfato de condroitina y celecoxib y superior a la de placebo, en la reducción del dolor y la mejora de la discapacidad funcional en pacientes con artrosis de rodilla.

miradaprofesional.com

En el debate recurrente sobre el tratamiento de elección de la artrosis, tradicionalmente centrado en analgésicos y antinflamatorios, cada vez cobra más peso la alternativa que supone el sulfato de condroitina, del que se acumulan las evidencias de su buen perfil de eficacia y seguridad.

En el marco del 4º Congreso Mundial de Debates y Consensos de Enfermedades Óseas, Musculares y Articulares (BMJD), celebrado en Barcelona, se presentaron los resultados del estudio Concept, que demuestran la seguridad y eficacia del Sulfato de condroitina en artrosis.

Para el investigador principal del estudio, Tomasz Blicharski, profesor del Departamento de Rehabilitación y Ortopedia de la Universidad de Lublin (Polonia), “estos resultados muestran de forma estadísticamente significativa que el tratamiento con sulfato de condroitina de grado farmacéutico es una alternativa eficaz y segura para el alivio a largo plazo de la artrosis de rodilla”.

El Concept (Chondroitin vs celecoxib vs placebo trial) es un estudio en fase III, aleatorio, doble ciego y de tipo doble dummy, en el que han participado 604 pacientes con artrosis de rodilla (criterios ACR, grados 1-3 KL) de 16 centros de Bélgica, República Checa, Italia, Polonia y Suiza. Siguiendo las directrices de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para la evaluación de un sysadoa (Symptomatic Slow Action Drug for Osteoarthritis), tiene como criterios principales el dolor y la función, así como un diseño de tres brazos, con sulfato de condroitina altamente purificado, un comparador activo (celecoxib) y placebo. Los pacientes bajo tratamiento activo recibieron 800 mg/d de sulfato de condroitina o 200 mg/d de celecoxib.

Resultados a 6 meses Tras un seguimiento de seis meses, el análisis por intención de tratar mostró que el dolor, medido en una escala EVA, se redujo significativamente en los grupos de sulfato de condroitina y de celecoxib, en ambos casos un 52 por ciento, en comparación con placebo (-42 por ciento), en ambos casos p<0,05. El índice de Lequesne, que evalúa el dolor y la función, mostró resultados muy similares de sulfato de condroitina (-37 por ciento) y celecoxib (-36 por ciento), así como significativamente distintos del placebo (-28 por ciento), p<0,05 en ambos casos. Por otro lado, los análisis de seguridad no mostraron diferencias significativas entre los tres grupos en estudio.

“Era un estudio necesario para demostrar que sulfato de condroitina puede ser usado como fármaco de primera elección en el tratamiento de la artrosis de rodilla”, destaca Blicharski, “ya que el efecto positivo de la administración de sulfato de condroitina permite tener un paciente con una mejora de sus articulaciones y menor dolor durante un periodo de tiempo más largo que el paciente que recibe AINE”.

En esta misma línea, Maritza Quintero, presidenta de la Sociedad Venezolana de Reumatología y profesora de la especialidad en la Universidad de Los Andes en Mérida (Venezuela), que participó en el simposio de presentación de resultados del Concept en el congreso BMJD, admite que el estudio tiene unas implicaciones prácticas evidentes.

Fármaco más seguro De entrada, “porque sulfato de condroitina es un fármaco más seguro, que no presenta los efectos adversos cardiovasculares, gastrointestinales y renales asociados a los inhibidores selectivos COX-2”. Por consiguiente, “se puede administrar a un mayor número de pacientes, como los que tienen comorbilidad o están polimedicados, incluso de forma crónica, mientras que, en general, se aconseja que los AINE e inhibidores selectivos COX-2 se administren sólo en episodios agudos de la enfermedad y durante el menor tiempo posible”.

Tratándose de un sysadoa, Quintero reconoce que puede esperarse una mejora de los resultados con sulfato de condroitina más allá de los seis meses de tratamiento del estudio Concept, “ya que el fármaco ejerce un efecto anabólico que en algunos pacientes podría suponer una mejora de su patología a largo plazo. De hecho -añade-, en otros ensayos de mayor duración, de hasta 2 y 3 años, como el Mosaic, también presentado en Barcelona, se ha observado una mejora progresiva de los síntomas”.

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Fármacos para lupus o artritis podrían reducir la depresión

europeamedia.es

350 millones de personas en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecerían cuadros psicológicos depresivos y se podrían beneficiar con esta variación en el uso de fármacos para tratar enfermedades inflamatorias.

“Cada vez nos resulta más claro que la inflamación juega un papel en la depresión, al menos en el caso de algunas personas. Y ahora nuestro trabajo sugiere que podría ser posible tratar a estos pacientes con fármacos antiinflamatorios. Lógicamente, estos no son los antiinflamatorios que la población consume a diario, sino una nueva clase de fármacos”, explica Golam Khandaker, director de la investigación publicada en “Molecular Psychiatry”, la cual señala que uno de los efectos secundarios relacionados al tratamiento con inhibidores de las citoquinas en las enfermedades autoinmunes (como la artritis o el lupus) provocarían una disminución de la sintomatología de la depresión.

Las citoquinas son una clase de proteínas que el sistema inmune elimina en el torrente sanguíneo en casos en donde el organismo se siente amenazado por un virus o por una bacteria. Esta reacción ocurre en las patologías autoinmunes, la manera de tratar inhibir este proceso es lo que se estudia como manera de aliviar los cuadros depresivos en el futuro.

En España se calcula que 2,6 millones de pacientes padecen de depresión. Aunque es una de las enfermedades psicológicas cuyas características más se conocen a lo largo de la población, se estima que es una patología no siempre diagnosticada a tiempo y/o tratada con los protocolos necesarios para garantizar el bienestar del individuo afectado. Se estima que un tercio de quienes se encuentran afectados por este trastorno psicológico, no obtiene beneficios al consumir los fármacos hoy en día comercializados para tratar esta complicación. Los antidepresivos que actualmente se prescriben funcionan sobre un neurotransmisor, pero lo que hoy se busca es generar alternativas personalizadas para aquellos pacientes que no responden a ese tipo de tratamiento.

Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge arroja como resultado que la depresión tiene una clara conexión con la inflamación, de la misma manera que las enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn o la psoriasis, afectan al cuerpo humano.

“Aún es muy pronto para decir cuándo se podrían usar estos inhibidores de citoquinas en el manejo clínico de la depresión. Necesitamos ensayos clínicos para evaluar la eficacia de estos fármacos en los pacientes que no tienen las enfermedades crónicas para los que fueron desarrollados…Además algunos de estos medicamentos pueden tener efectos adversos muy graves, por lo que deben ser previamente estudiados”, menciona ante la posibilidad de prontamente comenzar a utilizar estos medicamentos para tratar la depresión, el co-autor del estudio Peter Jones.

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Nueve mitos sobre el tratamiento de la artritis reumatoidea

La farmacéutica Enma Pinzón de Torres aclara mitos que se tienen sobre el tratamiento de la artritis. Los avances de la ciencia hoy permiten afirmar que tener artritis no debe ser sinónimo de dolor permanente.

prensa.com

1 Los corticoides son malos y no debes tomarlos bajo ningún concepto.

Falso. Los corticoides, como todos los medicamentos, no son ni buenos ni malos, lo malo es su uso incorrecto. Sabemos que los corticoides a dosis bajas, como usamos en la artritis reumatoidea (AR), provocan pocos efectos adversos si se usan por el menor tiempo y la menor dosis posible. La demonización del corticoide viene de épocas remotas, cuando no existían otros tratamientos para las artritis y se usaban dosis muy altas de corticoides y por tiempo muy prolongado, ya que no existían los medicamentos para frenar la artritis. Ante cualquier duda debe discutirlo con su reumatólogo. No se automedique ni aumente su dosis, a la vez que no los suspenda abruptamente sin el plan que le proponga su médico.

2 Las infiltraciones con corticoides hacen daño en las articulaciones.

Falso. Ningún estudio serio demostró que las infiltraciones de corticoides sean malas para las articulaciones si se usan con criterio, es decir, máximo tres o cuatro al año en la misma articulación. Se las reserva para pacientes que tienen una o a lo sumo dos articulaciones doloridas e inflamadas. En caso de ser muchas las articulaciones inflamadas, se deberá optimizar el tratamiento. La necesidad de infiltrar repetidamente al paciente significa que el tratamiento que está recibiendo no es suficientemente enérgico y se deberá pensar en cambiarlo.

3 Las drogas estándar del tratamiento de la artritis reumatoidea son ‘quimioterapias’.

Falso. Si bien algunas de las drogas estándar se han usado en quimioterapias, puntualmente el metotrexato, no tienen nada que ver las dosis de metotrexato que usamos en reumatología (máximo 20 o 25 mg por semana), con las dosis “quimioterápicas” que se usaban para ciertos tumores o leucemias (1000 mg por día por 3 a 5 días seguidos, es decir, 40 a 50 veces más que en la artritis reumatoidea). El uso en cáncer y su efecto beneficioso en pacientes que además de cáncer tenían artritis reumatoidea, propició la autorización de ese medicamento en nuestro padecimiento.

4 Como los corticoides son malos, lo mejor es tomar antiinflamatorios, que son más seguros y son de venta libre.

Falso. Se trata de un error clásico de los pacientes pensar que los antiinflamatorios son más seguros. Pueden producir daño en el tubo digestivo como gastritis, úlceras, hemorragia digestiva, etc., pero también problemas cardiovasculares como hipertensión arterial, aumento de la tasa de infarto y accidente cerebrovascular, y también pueden inducir insuficiencia renal. Por ello, todo tratamiento debe ser indicado por su reumatólogo, respetando las dosis y el tiempo que corresponda.

5 Los medicamentos de la artritis reumatoidea tienen muchos efectos adversos y es peligroso tomarlos.

Falso. Los medicamentos de la artritis reumatoidea son en general muy bien tolerados por los pacientes. Por supuesto, todos los medicamentos pueden tener y tienen posibles efectos adversos y muchas veces su reumatólogo se verá obligado a cambiar de tratamiento por algun efecto no deseado. Al leer el prospecto del medicamento, en general, encontrará efectos adversos terribles, pero tenga en cuenta que en su mayoría son de frecuencia extremadamente rara. Su médico le indicará cuáles son los efectos adversos habituales y a qué síntomas realmente le debe prestar atención. Por otro lado, hay pacientes obsesivos de estudiar los efectos adversos de sus medicamentos, al punto de que muchas veces los sufren al sugestionarse continuamente. Es importante recordar también que la artritis reumatoidea también tiene sus propios “efectos adversos” que aparecerán si no se la trata, y son los efectos de dejar sin tratamiento una enfermedad crónica y discapacitante, que son mucho más dañinos que los efectos adversos de los medicamentos. No se ahogue en un vaso de agua, no lea los prospectos obsesivamente, discuta cualquier duda con su reumatólogo y, sobre todo, concurra asiduamente a la consulta y hágase los análisis de rigor para detectar precozmente cualquier efecto adverso.

6 Los medicamentos biológicos son medicamentos de experimentación y los médicos usan a los pacientes de conejillos de Indias.

Falso. Todos los medicamentos que están disponibles en las farmacias han pasado por todas las etapas de lo que se llama investigación clínica. Es decir, primero se desarrolla el medicamento, luego se prueba en animales, en seres humanos sanos y finalmente en grandes cantidades de pacientes con artritis reumatoidea. Para que ese medicamento llegue a usted tiene que pasar todas esas etapas y demostrar que es útil en el tratamiento y que no tiene efectos adversos importantes. Los tratamientos más modernos y eficaces de la artritis reumatoidea han surgido de ensayos clínicos con estas características.

7 Los medicamentos de la artritis reumatoidea son todos inmunodepresores.

Falso. La mayoría de los tratamientos estándar no producen una caída significativa de las defensas y son más inmunomoduladores que inmunodepresores. Los medicamentos biológicos, por otra parte, sí pueden elevar levemente el riesgo de ciertas infecciones, por lo cual deberá discutir con su reumatólogo la pertinencia de su utilización y las medidas para disminuir la tasa de complicaciones infecciosas (vacunas, antibióticos, etc). El análisis de riesgo-beneficio inclina la balanza a su uso. Le recomiendo estudiar los riesgos y evitar las situaciones que le incrementen la posibilidad de adquirir infecciones. Por ejemplo, visitas innecesarias a hospitales, saludos de abrazos y besos a extraños, practicar el lavado de manos, etc.

8 Si tengo artritis reumatoidea es normal tener dolor e inflamación todos los días.

Falso. El objetivo del tratamiento es disminuir los síntomas, si es posible a cero. Esto es, cero dolor, cero inflamación y cero discapacidad. Si nota que la enfermedad está estancada, debe decírselo a su médico y se debe intensificar el tratamiento. Cierto es que muchas veces no se puede alcanzar el objetivo del cero, pero su reumatólogo no debe dejar de intentarlo, incluso usando los tratamientos más modernos. Los avances de la ciencia hoy me permiten afirmar que tener artritis no debe ser sinónimo de dolor permanente.

9 La acción de los antiinflamatorios no cambia la acción de otros medicamentos.

Falso. La acción de los antiinflamatorios sí puede variar la acción de otros medicamentos, aumentando o disminuyendo su eficacia. A este efecto se le llama interacción medicamentosa. Una de las interacciones más importantes es la que se produce con fármacos que se usan para disminuir la coagulación, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado. En los pacientes que estén bajo tratamiento con fármacos antidiabéticos debe tenerse en cuenta que, al tomar antiinflamatorios, pueden disminuir las cifras de glucosa. Otros medicamentos con los que también puede ser necesario modificar la dosis son la digoxina, fármacos contra la epilepsia y para control de la presión arterial, antibióticos y litio. Siempre siga las indicaciones de su médico. Nunca se automedique, lleve y comparta con su reumatólogo una lista de todos los medicamentos que toma, sobre todo si acude a distintos médicos.

 

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Una dieta para reducir la presión arterial podría ayudar a tratar la gota
El plan de alimentación DASH reduce la presión arterial y parece aliviar el problema inflamatorio de las articulaciones
healthfinder.gov
Una dieta que ayuda a las personas a reducir la hipertensión también podría ofrecer un tratamiento sin medicamentos para la gota, un tipo de artritis inflamatoria, sugiere un nuevo estudio.
El ensayo clínico incluyó a más de 400 personas que comieron la dieta DASH (que cuenta con grandes cantidades de fruta, verduras, productos lácteos bajos en grasa y pocas cantidades de grasas y grasas saturadas), o una dieta típica estadounidense.
Junto con la reducción de la presión arterial, la dieta DASH también reduce significativamente el nivel de ácido úrico. Se sabe que los cristales de ácido úrico provocan la gota, según la Arthritis Foundation.
El efecto de la dieta DASH para algunas personas con gota fue tan fuerte que casi igualó la efectividad de los medicamentos que normalmente se usan para el tratamiento de esta afección dolorosa, según los autores del estudio.
Los hallazgos sugieren que los cambios dietéticos podrían ofrecer un modo efectivo y seguro de reducir el nivel de ácido úrico. Eso posiblemente prevendría los ataques de gota en las personas con gota entre leve y moderada que no pueden o no quieren tomar medicamentos, explicaron los investigadores.
“Los resultados de este ensayo son una buena noticia para los pacientes con un nivel alto de ácido úrico en la sangre o que estén en riesgo de sufrir gota. Un método dietético para prevenir la gota debería considerarse una terapia de primera línea”, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Edgar Miller III, profesor de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.
“Este estudio sugiere que el consejo dietético estándar para la reducción del ácido úrico (que implica la reducción del consumo de alcohol y proteínas) debería incluir ahora que se siga la dieta DASH”, señaló Miller en un comunicado de prensa de la universidad.
El estudio aparece en la revista Arthritis and Rheumatology.
La gota afecta a 8.3 millones de personas en Estados Unidos. Este trastorno cuesta al sistema de atención de salud de EE. UU. unos 7.7 mil millones de dólares, según los investigadores.

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