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Artrtitis – artrosis – osteoporosis

Tabaquismo pasivo aumenta riesgo de artritis reumatoidetabaquismo

En los fumadores que tuvieron exposición pasiva infantil al humo del tabaco, el cociente de riesgo fue de 1,73 en comparación con los no fumadores no expuestos durante la infancia.

telesurtv.net

Investigadores de los Hospitales Universitarios del Sur de París, Francia, confirmaron la vinculación de la artritis reumatoide y el consumo de tabaco y apuntaron a que el tabaquismo pasivo durante la infancia hace que el riesgo sea mayor, según los resultados presentados en el Congreso Europeo Anual de Reumatología (Eular, por su sigla en inglés) que se celebra en Madrid (España).

“Nuestro estudio destaca la importancia de evitar que los niños estén expuestos a cualquier ambiente con tabaco, especialmente en aquellos con antecedentes familiares de artritis reumatoide”, explicó Raphaele Seror, autor principal de la investigación.

En un análisis separado que buscaba una posible asociación entre el desarrollo de la enfermedad y un historial de función intestinal alterada, la diarrea crónica previa se asoció con más del doble de riesgo de adquirir artritis reumatoide (cociente de riesgo de 2,32), mientras que el estreñimiento crónico o el alternar entre diarrea y estreñimiento no afectó al riesgo (cocientes de riesgo de 1,16 y 1,07, respectivamente).

“Una asociación entre un historial de diarrea crónica y el riesgo de desarrollar artritis sostiene la hipótesis de disbiosis (un desequilibrio bacteriano en el intestino) como factor de riesgo para la aparición de una enfermedad inflamatoria mediada por el sistema inmunológico”, indicó Seror.

Estos datos encajan con el esquema preclínico de esta enfermedad reumática, en el que se produce un evento externo en una etapa temprana que provoca la aparición de la llamada autoinmunidad, para ser seguido años después por artritis reumatoide clínica.

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La lactancia reduce el riesgo de artritis en la madre

Muchas mujeres en todo el mundo apuestan por la lactancia materna natural frente a biberones. Y es que dar el pecho aporta muchos beneficios no solo para el bebé sino también para la madre. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Rheumatology ha demostrado que las mujeres que amamantan a sus hijos tienen menos riesgo de padecer artritis reumatoide en el futuro.

Para llegar a esta conclusión los investigadores encuestaron a unas 7.000 mujeres de más de 50 años de edad procedentes del sur de China de las cuales, aproximadamente una de cada diez sufrían artritis. De este modo recopilaron desde el historial sanitario y el estilo de vida y el número de embarazos aparte, claro está, de la cantidad de tiempo que habían dado el pecho a cada uno de sus bebés. Los resultados mostraron que las mujeres que habían dado de mamar tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de sufrir artritis reumatoide que aquellas que no lo habían hecho.

Según las hipótesis de los expertos, la enfermedad puede verse afectada por factores hormonales. En concreto, durante el embarazo y la lactancia se incrementan los niveles de progesterona, una hormona con efectos antiinflamatorio y que podría proteger de algunas enfermedades. Otra de las hipótesis que manejan los investigadores es que en las mujeres que dan el pecho se reducen los niveles de Contaminantes Orgánicos Persistentes, también conocidos como COP’s, que son sustancias químicas tóxicas que se acumulan en el organismo y afectan a nuestro sistema inmunitario.

 

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 Un estudio resalta la carga de la artritis sobre la calidad de vida

La gente que sufre de esta dolorosa afección es menos activa y tiene más ‘días menos saludables’ cada mes

Un estudio reciente ayuda a confirmar lo que muchos estadounidenses que tienen artritis podrían ya saber, que la enfermedad puede disminuir sustancialmente la calidad de vida.

Los investigadores analizaron los datos de un millón de adultos que participaron en la encuesta del Sistema de Vigilancia de los Factores de Riesgo Conductuales en 2003, 2005 y 2007. El 27 por ciento de los encuestados que tenía artritis refirió salud mala o aceptable, frente al 12 por ciento de los que no tenían artritis.

Comparados con otros adultos, los que tienen artritis presentan un promedio superior de días con menos salud física al mes (siete frente a tres), días con menos salud mental al mes (cinco frente a tres), total de días con menos salud (diez frente a cinco) y días de actividad limitada (cuatro frente a uno), según el informe que aparece en línea el 28 de abril en la revista Arthritis Care and Research.

El estudio también halló que las personas que tienen limitaciones en las actividades relacionadas con la diabetes presentaban menos calidad de vida en cuanto a la salud que los que no tenían dichas limitaciones.

Los valores de las cinco medidas de calidad de vida relacionada con la salud fueron tres veces peores en los adultos que tenían artritis, frente a los que no la tenían. Las cinco medidas eran demográfica (edad, sexo, etnia/raza), factores sociales (situación laboral, niveles educativos y de ingreso), factores de atención de la salud (acceso y barreras en el costo para obtener atención), conductas relacionadas con la salud (tabaquismo, uso del alcohol, niveles de actividad física) y afecciones de salud (diabetes, peso, hipertensión).

Los ingresos familiares reducidos, la incapacidad para trabajar, no poder pagar por la atención y tener diabetes se relacionaron de manera intensa con mala calidad de vida relacionada con la salud, según anotaron Sylvia Furner y sus colegas de la facultad de salud pública de la Universidad de Illinois en Chicago.

Además, los adultos que tenían artritis que eran físicamente activos tenían menos probabilidades de referir salud aceptable o mala, según señalaron los autores del estudio.

“Teniendo en cuenta la alta prevalencia proyectada de la artritis en los EE. UU., las intervenciones deberían enfrentar la salud física y la mental”, concluyó Furner. “Incrementar la actividad física, reducir [trastornos coexistentes] y aumentar el acceso a la atención de la salud podrían mejorar la calidad de los adultos que tienen artritis”, explicó en un comunicado de prensa de la revista.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., los médicos le han diagnosticado artritis a cerca de 50 millones de adultos estadounidenses, cifra que podría aumentar a 67 millones para 2030.

 

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La artritis reumatoidea no discrimina por edad

La enfermedad inflamatoria conocida como artritis reumatoidea puede ser diagnosticada tanto en adultos, como en niños.

La artritis reumatoidea es una enfermedad inflamatoria causada por un daño en la regulación de nuestro sistema de defensa interno (enfermedad autoinmune). Esto causa que se   produzcan  anticuerpos contra las articulaciones y otras partes del cuerpo.

Estos anticuerpos comienzan una cascada de eventos internos en los tejidos de  nuestro cuerpo, que producen  inflamación e incluso daño permanente en las áreas afectadas. Las articulaciones son las áreas más comúnmente atacadas y las que podemos  ver con más facilidad.

La artritis en niños

En niños existe una forma de artritis inflamatoria parecida a la artritis reumatoidea, conocida como Artritis Idiopática Juvenil Sistémica (SJIA, por sus siglas en inglés). La misma es también una enfermedad crónica y progresiva. A diferencia de  la población adulta, esta afecta de igual manera a niños y niñas, y se puede presentar  tan temprano como en el primer año de vida.

En los niños y adolescentes, la presentación puede ser diferente y esto puede causar un retraso en que se haga el diagnóstico temprano. Los niños pueden desarrollar fiebre, agrandamiento de los nódulos  linfáticos  y erupciones intermitentes  como un síntoma inicial.  Las articulaciones también se ven afectadas por enrojecimiento, hinchazón, dolor y rigidez.

Es importante comprender que estas formas de artritis inflamatoria necesitan atención temprana para evitar, si es posible, el daño permanente a las articulaciones y la pérdida de función física, lo que sería el curso natural de la condición si no es tratada. Estudios comprueban que con el cuidado de un reumatólogo, pacientes tienen mayor probabilidad de preservar función física y hasta lograr la abolición de sus síntomas (remisión).

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Evite los huesos porosos

La osteoporosis se previene con sencillas medidas que incluyen el consumo de alimentos ricos en calcio y la práctica de ejercicios de impacto.

El presidente de la Fundación Dominicana de Enfermedades Metabólicas, Menopausia y Osteoporosis (Fundemos), Casimiro Velazco, quiere dejar a la sociedad dominicana un mensaje muy claro: “La osteoporosis se puede prevenir, se puede diagnosticar y se puede tratar”.

Las cifras acentúan la importancia de su afirmación. Las fracturas por osteoporosis en el mundo superan en número todos los casos de infartos agudos del miocardio, paro cardíaco y cáncer de mama juntos.

“Si somos sensatos debemos cuidarnos del infarto, cuidarnos del cáncer de mama, pero también debemos cuidarnos de la osteoporosis porque no tiene sentido prevenir una cosa y sufrir la otra”, comenta Velazco.

La osteoporosis se previene con sencillas medidas que incluyen el consumo de alimentos ricos en calcio, la práctica de ejercicio de impacto y un estilo de vida sano que limite la ingesta de alcohol y tabaco.

Suplementos de calcio ¿sí o no?

Respecto al consumo de suplementos de calcio para prevenir la osteoporosis, el médico Casimiro Velazco advierte que cada caso tiene que evaluarse de forma individual.

Hay personas a las que, por condiciones de salud particulares, se les recetan estos suplementos.

Algunas mujeres embarazadas también podrían necesitarlos para promover la formación de los huesos del bebé.

No obstante, a personas sanas Velazco les recomienda obtener el mineral -importante no solo para la formación de huesos- de los alimentos.

Un adulto debe consumir entre 1,000 y 1,200 miligramos de calcio diariamente. Con ocho onzas de leche, un trozo de cuatro onzas de queso y una porción de vegetales verdes en un día, una persona habrá alcanzado este valor.

Prevención: Clave contra la osteoporosis

Alrededor del 5 2por ciento de las dominicanas mayores de 55 años tiene densidad mineral ósea baja. De ese grupo cerca del 28 por ciento padece osteoporosis y el 52 por ciento osteopenia, afirma Casimiro Velazco, especialista en medicina interna, endocrinología y nutrición.

Tratándose de un problema de tal magnitud, ¿por qué no tiene mayor visibilidad? “Todavía las autoridades locales no han hecho conciencia del problema como tal”, asegura Velazco, presidente de la Fundación Dominicana de Enfermedades Metabólicas, Menopausia y Osteoporosis (Fundemos).

Sin embargo, informa, este año Fundemos y el Despacho de la Primera Dama iniciarán un programa nacional de prevención de osteoporosis.

“Países como nosotros todavía tenemos un concepto errado de que las enfermedades infectocontagiosas son las que más relevancia tienen y ya eso no es así”, asevera Velazco.

En un mundo donde la expectativa de vida aumenta y hay cada vez más personas envejecientes, se eleva la incidencia de problemas de salud asociados a la edad, entre ellos la osteoporosis.

Enfermedad

La osteoporosis (literalmente “huesos porosos”) se produce por la pérdida generalizada del contenido mineral del hueso, un problema que se presenta por razones fisiológicas, enfermedades endocrinas o por el uso prolongado de medicamentos como la cortisona, los antiepilépticos y anticoagulantes.

Desde el nacimiento hasta los 20 años el hueso crece y se modela.

Por tanto, si hay un momento crítico en la vida cuando el ser humano debe consumir alimentos ricos en calcio y hacer ejercicio es el desarrollo, especialmente la preadolescencia y la adolescencia.

Entre los 20 y los 35 años el hueso tiende a consolidarse y, a partir de entonces, tanto el hombre como en la mujer empiezan a perder aproximadamente 0.5 por ciento de hueso por año.

En el caso de las mujeres, alrededor de los 50 años llega la menopausia y, con ella, una pérdida brusca de estrógenos, hormonas muy importantes para la protección del hueso.

Por eso, comenta Velazco, en esta etapa las mujeres sufren una pérdida progresiva de densidad ósea.

El hecho de que la mujer alcance un pico de masa ósea menor que el varón y más tarde en la vida atraviese por la menopausia incide en su riesgo frente a la osteoporosis. Pero, más tarde que temprano, los hombres también enfrentarán problemas por la desmineralización del hueso: el proceso que en la mujer comienza a los 55 años, en los hombres se inicia a los 65.

Ejercicio

No subestime las recomendaciones de hacer actividad física.

El hueso se reforma con la práctica de ejercicios de impacto contra gravedad y de pesas.

“No es que si yo no hago nada me quedo igual. No. Es que si yo no hago nada pierdo masa ósea”, advierte Velazco.

El ejercicio -añade el médico- es fundamental para activar el mecanostato.

Por medio de este mecanismo físico-químico, el impacto estimula a los osteocitos para la renovación de los huesos.

“Obviamente, una persona con osteoporosis tiene que asesorarse con su médico sobre qué tipo de aeróbicos debe hacer porque hay de alto impacto, de bajo impacto…”, aclara Velazco.

Fracturas

Los huesos débiles y frágiles, como los de una persona con osteoporosis, tienen propensión a las fracturas.

En la osteoporosis se presentan tres tipos de fracturas: la de colles o de muñeca, la vertebral y la de cadera.

La vertebral es la más común, pero casi siempre pasa inadvertidas.

Normalmente ocurre cuando la persona ejerce una fuerza de forma incorrecta, siente un fuerte dolor y trata de corregirlo con calmantes o cremas, pero no busca ayuda profesional.

“Las vértebras se van aplastando -explica Velazco- y gracias a Dios no compromenten la médula, se queda solamente en un dolor y la persona disminuye de tamaño y se va jorobando”.

La fractura de cadera es la más grave por su alta tasa de mortalidad. La mitad de quienes la sufren fallecen dentro del año siguiente al problema porque por lo general se trata de personas mayores con otras complicaciones.

Además, la intervención quirúrgica y la colocación de una prótesis implica un gran costo económico y emocional para el paciente y su familia.

Velazco dice que una de cada cuatro fracturas de cadera ocurren en Latinoamérica o Asia y que en el año 2050 esa cifra aumentará a una de cada dos.

Para ese mismo año las fracturas de cadera representarán un costo anual de 13 billones de dólares solo en Latinoamérica.

 

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Tratamiento ante los primeros síntomas de la artrosis mejoran la calidad de vida

  • Ocurre con más frecuencia en personas de edad media y adultos mayores
  • La prevención es el mejor elemento que se tiene para evitar las complicaciones de la artrosis, sobre todo con los factores modificables de la enfermedad

La artrosis o enfermedad articular degenerativa, es la más común de las enfermedades articulares. Ocurre con más frecuencia en personas de edad media y adultos mayores; llegando a afectar cuello, región lumbar, rodillas, caderas y articulaciones de los dedos, apuntó el doctor Jacinto Herrera León, especialista en Reumatología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán.

Esta es una enfermedad degenerativa del cartílago hialino -recubre la superficie ósea de las articulaciones-, que progresivamente se erosiona, fisura, adelgaza e incluso, en etapas avanzadas, puede llegar a desaparecer; asimismo, desencadena fenómenos inflamatorios secundarios, que muchas veces son la causa de que la artrosis produzca síntomas como dolor y rigidez.

Todo esto afecta negativamente la movilidad y el funcionamiento normal de la articulación, que conduce al enfermo a una progresiva incapacidad para realizar sus actividades cotidianas.

La artrosis se clasifica en dos formas: la primaria o idiopática, misma que no obedece a una causa conocida y que a su vez se subdivide en localizada, ya sea en manos, pies, caderas, rodillas, hombros o columna, principalmente. La segunda forma es la artrosis secundaria, que se debe a una causa patológica previa conocida, como traumatismos, procesos metabólicos, endocrinos, enfermedades congénitas, entre otras.

Existen factores que tienen una relación muy directa con el desarrollo de la artrosis. Por ejemplo, el sobrepeso y el desarrollo de artrosis tienen una relación bien establecida en las rodillas; la actividad física deportiva prolongada, persistente y repetitiva de una articulación, así como su sobreuso puede llevar a lesiones focales de artrosis, como puede ser el caso de algunos deportistas que practican en exceso.

Otro factor puede ser la actividad laboral pues si una región anatómica está sometida a una acción continua o forzada durante un periodo largo, éste puede ser el origen de una patológica artrósica.

El dolor es el síntoma inicial y más importante pero también se puede presentar rigidez articular matutina o tras inactividad prolongada, que suele mejorar con la movilización y el ejercicio.

El doctor del IMSS indicó que definitivamente la prevención es el mejor elemento que se tiene para evitar las complicaciones de la artrosis, sobre todo con los factores modificables de la enfermedad, como son el control de peso, el ejercicio apropiado y bien administrado, evitar el uso excesivo de determinadas articulaciones y, en el aspecto laboral, mantener las posturas adecuadas.-

 

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 El consumo excesivo de café sube el riesgo de artritis reumatoide

El consumo excesivo de café a diario aumenta la posibilidad de padecer artritis reumatoide en el futuro, según varios estudios realizados sobre la incidencia del consumo de café sobre este tipo de patologías.

“La cantidad ingerida es directamente proporcional al incremento del riesgo y de la gravedad de esta enfermedad. De este modo, cuanto más café se tome, mayor es la probabilidad de desarrollar esta patología, que en la actualidad afecta a unas 250.000 personas en España”, explicó el reumatólogo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, Antonio Naranjo.

Y es que se sabe que la artritis reumatoide viene determinada por factores genéticos, pero también ambientales.

De hecho y como concreta Naranjo, “hasta el 4 por ciento de los casos de artritis reumatoide tiene un familiar de primer grado con la enfermedad, cifra que puede llegar al 15% en el caso de gemelos idénticos. Por su parte, los factores ambientales más conocidos son el tabaco y, en menor medida, el café”, manifestó el doctor.

 

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Artrosis: ¿qué tratamientos hay?

dmedicina.com

Uno de los principales deseos de un paciente con artrosis es volver a tener sanas las articulaciones y, aunque en los últimos años los tratamientos para esta enfermedad han evolucionado mucho, todavía no podemos hablar de fármacos que puedan curar la artrosis. Sin embargo, lo que sí está a disposición de los pacientes son opciones que podrían frenar la degradación que ocurre a nivel articular, estabilizar la enfermedad y evitar una posible prótesis, o retrasar el recambio quirúrgico.

Los principales objetivos de las terapias actuales son controlar los síntomas, especialmente el dolor, evitar la incapacidad funcional y, en lo posible, el proceso de deterior o articular. Además de mejorar la calidad de vida del paciente. De hecho, tal y como pone de manifiesto el Estudio para evaluar la comorbilidad en pacientes afectos de artrosis sintomática de rodilla (Emartro), dirigido por Sergio Giménez, coordinador del grupo de Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), más del 50 por ciento de los pacientes con artrosis no está controlado a nivel de dolor y hasta un 30 por ciento de aquellos pacientes con artrosis de rodilla presenta un estado de ánimo alterado, junto a una pésima calidad de vida. en relación a aquellos pacientes que no tenían artrosis. “Es evidente que el control de los síntomas es crucial para que el paciente pueda realizar sus actividades cotidianas, disfrute, se encuentre emocionalmente bien y, por tanto, tenga una buena calidad de vida”, afirma Giménez.

¿Cómo han cambiado los tratamientos?

Giménez señala que en los últimos años se han producido dos factores importantes que han favorecidos las innovaciones en los tratamientos:

“Por un lado, se habla ya de medicina personalizada o individualizada, de tal manera que las terapias han de ir encaminadas a grupos de pacientes homogéneos o de las mismas características. Así, podríamos hablar de grupos de pacientes con artrosis de tipo genético, de pacientes con artrosis degenerativa o senil, de artrosis del deportista o de artrosis postmenopáusica, por citar ejemplos”, -señala y continúa-, “es lógico pensar que no es lo mismo tratar a un paciente de 80 años que a un paciente de 35 años que se acaba de retirar de una práctica profesional como deportista activo”.

Por otra parte, el experto incide en el rol que desempeña cada paciente: deben ser responsables con su enfermedad, aprender todo sobre ella y tienen que darle prioridad al autocuidado. Es decir, deben convertirse en pacientes expertos y activos.

¿Y cuáles son los tratamientos actuales? Giménez distingue dos tipos:

Tratamientos clásicos sintomáticos de acción rápida: entre los que se encuentran los analgésicos y antiinflamatorios o lentos, como los condroprotectores. (básicamente sulfato de glucosamina o condroitín sulfato).
Fármacos modificadores del curso de la enfermedad: los denominados condroprotectores, que podrían frenar el progresivo deterioro articular.

Sin embargo, el especialista insiste en que los fármacos que se utilizarán dependerán de las características individuales de cada paciente y de factores como la edad, el grado de dolor, la localización, la comorbilidad o la tolerabilidad de la medicación, entre otros.

“Básicamente el tratamiento inicial para una artrosis leve sería el uso de paracetamol (sin pasar jamás de 3gr diarios). En la mayoría de las ocasiones este tratamiento no sirve por lo que se podrían administrar antiinflamatorios, siempre adecuados a la comorbilidad y edad del paciente y a la menor dosis eficaz posible y durante un tiempo muy limitado”, explica. “En pacientes que requieren un tratamiento crónico se podrían establecer tratamientos con fármacos sintomáticos de acción lenta (solos o mejor combinados)”, afirma Giménez, quien señala que estos medicamentos no presentan ningún riesgo y en general son inocuos a nivel de toxicidad. De hecho, existen diversos estudios que avalan su uso para el control del dolor e incluso para la evolución de la artrosis.

Otras medidas que tiene que tener en cuenta el paciente

El tratamiento farmacológico es clave para mejorar la vida de una persona con artrosis, por eso Giménez hace hincapié en la importancia de no abandonarlo. Además, recomienda llevar un estilo de vida saludable simultáneamente.

Éste debe incluir la vigilancia y la actuación sobre los factores de riesgo, fundamentalmente el control del peso antes de que pueda desarrollar la enfermedad, y la práctica habitual de deporte. “Principalmente al aire libre o en piscinas, hacer ejercicios básicos de recuperación de movilidad, de flexo extensión, de fortalecimiento muscular y aeróbicos. Andar, como rutina diaria, es genial”, concluye.

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