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Asma

 

Vinculan peso y asma

Adelgazar reduce la gravedad del mal respiratorio

Perder peso podría ayudar a reducir la gravedad del asma en los adultos obesos, encuentra un nuevo estudio canadiense.

“Nos alegró observar una mejora significativa en los síntomas del asma, y en la calidad de vida de estos individuos. Este estudio ofrece más respaldo a la necesidad de gestionar (los trastornos crónicos) para mejorar la vida de los pacientes”, comentó en un comunicado de prensa del Colegio Americano de Médicos del Tórax (American College of Chest Physicians) la autora del estudio, la Dra. Smita Pakhale, del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa.

Las personas que son obesas tienen alrededor de 1.5 veces más probabilidades de sufrir asma que las que no lo son. Un aumento de tres unidades en el índice de masa corporal (IMC), un cálculo de la grasa corporal que se basa en la estatura y el peso, se asocia con un aumento del 35 por ciento en el riesgo de asma, señalaron los investigadores.

Un IMC de 18.5 a 24.9 se considera como un peso normal, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. Un IMC de 25 a 29.9 es sobrepeso, y a partir de 30 se considera obesidad, dicen los CDC.

El estudio encontró que cuando las personas obesas con asma perdieron peso, mostraron una mejora significativa en la gravedad del asma, el control del asma y la calidad de vida.

Los hallazgos sugieren que perder peso puede ayudar a aliviar el asma en las personas obesas, según los autores del estudio.

 

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 Los enfermos de asma bronquial desarrollan síntomas más acentuados de su patología si además son obesos

Un estudio realizado por neumólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha confirmado la influencia negativa que la obesidad tiene en los pacientes afectados por asma bronquial, un hallazgo que han detectado a través de espirometrías, test de control de asma, volumen de oxido nítrico exhalado y de corticoides inhalados.

Un estudio realizado por neumólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha confirmado la influencia negativa que la obesidad tiene en los pacientes afectados por asma bronquial, un hallazgo que han detectado a través de espirometrías, test de control de asma, volumen de oxido nítrico exhalado y de corticoides inhalados.

Según la investigación, realizada durante un año en 242 pacientes afectados con asma bronquial, aquellos pacientes que tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 desarrollan síntomas más acentuados de la enfermedad que aquellas situadas en normopeso.

El trabajo señala además que el grupo de los enfermos asmáticos con obesidad (41%), necesita inhalar una mayor cantidad de corticoides y presenta un peor control del asma (valorado con el ACT y menor componente inflamatorio medido con óxido nítrico exhalado).

En ellos, la evolución de la enfermedad es distinta a la de los asmáticos que no presentan sobrepeso y para controlarla son necesarias mayores dosis de corticoides inhalados, y aún así, el control de la enfermedad es peor.

 

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Los niveles de vitamina D no están relacionados con el asma o la dermatitis

Los autores del estudio sugieren que las asociaciones anteriores entre la baja vitamina D y la enfermedad atópica podrían deberse a vinculaciones espurias con otros factores

elmedicointeractivo.com

La suplementación con vitamina D es poco probable que reduzca el riesgo de asma en niños o adultos, dermatitis atópica o alergias, según las conclusiones de un nuevo estudio publicado en ‘PLOS Medicine’ por Brent Richards, de la Universidad McGill, Canadá, y el Instituto Lady Davis en el Hospital General Judío, en Canadá, y colegas.

Algunos estudios epidemiológicos previos han sugerido que los niveles bajos de vitamina D se asocian con un aumento de las tasas de asma, dermatitis atópica –una inflamación de la piel con picazón– y niveles elevados de IgE, una molécula inmune ligada a la enfermedad atópica (alergias). En el nuevo trabajo, los científicos analizaron los datos genéticos y de salud de más de 100.000 individuos de grandes estudios previos para determinar si las alteraciones genéticas vinculadas con los niveles de vitamina D predisponen al asma, la dermatitis o los altos niveles de IgE.

Los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las tasas de asma (incluyendo asma infantil), dermatitis atópica o niveles de IgE en personas con o sin ninguno de los cuatro cambios genéticos asociados con los niveles más bajos de 25-hidroxivitamina D. Sin embargo, los resultados no excluyen una relación entre los resultados y los niveles de 1,25-dihidroxivitamina D, la forma activa de la vitamina, y hará falta más trabajo para determinar si los resultados son válidos en las poblaciones no europeas y en personas con deficiencia de vitamina D.

“Nuestros resultados sugieren que las asociaciones anteriores entre la baja vitamina D y la enfermedad atópica podrían deberse a vinculaciones espurias con otros factores”, señala el autor principal, Despoina Manousaki, un estudiante de doctorado en el Instituto Lady Davis del Hospital General Judío. “Los esfuerzos para aumentar los niveles de vitamina D probablemente no resultarán en un menor riesgo de asma en adultos y niños, dermatitis atópica o niveles elevados de IgE”, agrega.

Estos hallazgos contrastan con un estudio reciente del mismo grupo que utilizó métodos similares para proporcionar evidencia que apoya un papel causal de la vitamina D en el riesgo de esclerosis múltiple, un trastorno neurológico común. “Nuestros resultados previos sugieren que los niveles bajos de vitamina D aumentan el riesgo de algunas enfermedades inflamatorias como la esclerosis múltiple, pero estos efectos no se traducen en otras patologías inflamatorias como el asma y la dermatitis atópica”, aclara Richards.

El riesgo de esclerosis múltiple es elevado en algunos grupos de población, incluidos los blancos de ascendencia europea y las mujeres, y estos resultados sugieren que las personas en riesgo de esclerosis múltiple deben asegurarse de que tienen niveles adecuados de vitamina D, pero no se debe esperar que estos esfuerzos para aumentar la vitamina D protejan contra el asma.

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Mayoría de casos de asma no se diagnóstica a tiempo, según Asociación Colombiana de Neumología

En Colombia cerca de cinco millones de personas padecen de asma, enfermedad que sigue pasando desapercibida y que se confunde con otras, según explicó el coordinador nacional de Asma de la Asociación Colombiana de Neumología, Ricardo Durán.

El neumólogo explicó que algunas de las recomendaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad está el evitar el contacto con mascotas, no fumar y tener una adecuada vacunación, especialmente en esta época invernal.

“Comentarles a los pacientes que hay que perderle temor a la utilización de inhaladores, que no es que se generen fenómenos de adicción, sino que cuando un paciente requiere utilizar inhaladores, es la mejor alternativa terapéutica”, dijo el especialista.

La Asociación Colombiana de Neumología advirtió la importancia del diagnóstico precoz y el adecuado tratamiento para prevenir la progresión de este mal. Los principales síntomas son la tos frecuente, la sensación de apretamiento del pecho y episodios de falta de aire.

El doctor Ricardo Durán aseguró que un cuadro asmático severo mal tratado puede llegar a provocar la muerte del paciente.

 

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Polución y asma

Un equipo de investigación dirigido por científicos de la Universidad de California destacó que la exposición en la vida temprana de un niño a altos y permanentes niveles de contaminación atmosférica, está vinculada al asma infantil.

El grupo de científicos determinó el peligro en la infancia del Dióxido de Nitrógeno (NO2), componente de la contaminación atmosférica proveniente de los vehículos con motores de combustión y otros procesos de combustión, que está fuertemente vinculado al desarrollo del asma infantil.

Los óxidos de nitrógeno están considerados como los compuestos químicos más peligrosos de los contaminantes del aire, principalmente por daños en los pulmones, problemas respiratorios e irritación de ojos y garganta.

En el estudio se encontró que por cada aumento de cinco partes por mil millones en la exposición al Dióxido de Nitrógeno durante el primer año de vida del bebé, hubo un incremento del 17 por ciento en el riesgo de desarrollar asma más adelante.

Los niños que viven y/o asisten a escuelas ubicadas en avenidas y calles con tráfico constante, las llamadas “zonas peligrosas de contaminación del aire superior”, tienen riesgo mayor de desarrollar asma y esa enfermedad puede ser relacionada con el asma infantil.

La actitud en la ciudad de México con respecto a la norma del Dióxido de Nitrógeno es demasiado laxa. Es un acto político con el fin de aparentar que los niveles son aceptables y que no dañan.

También se encontró que los niños que crecen en ambientes con alta contaminación constante como en el DF, presentan reducción del crecimiento de la función pulmonar o enfermedades crónicas por los altos niveles de NO2. Todo ello ha sido ligado con el incremento de admisiones en los hospitales por asma, incrementando además la mortalidad.

El Dióxido de Nitrógeno puede interactuar con un número importante de otros contaminantes hasta crear especies de “oxígeno reactivo”: moléculas químicamente reactivas que contienen oxígeno que ocasionan daños en el desarrollo de los pulmones.

La obligación de los padres ante el creciente incremento del asma, es presionar al gobierno para que construya suficientes rutas seguras, eficientes y limpias de transporte público, cobrando una cuota a vehículos que penetran al centro de la ciudad.

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El asma provocada por el ejercicio puede ser controlada

A Chandra Sekhar le encanta montar bicicleta con sus hijos, ir al gimnasio, nadar, trotar y jugar volibol. Pero comenzó a evitar hacer ejercicio porque se quedaba sin aire. El ingeniero informático fue a Cleveland Clinic y allí supo que sufría de asma provocada por el ejercicio.

Durante los pasados nueve meses utilizó un inhalador todas las noches y pudo volver a hacer todos los deportes que quiso. “Ahora soy una persona perfectamente normal”, dice Sekhar, quien reside en Pembroke Pines con su esposa y dos hijos.

“Recomiendo encarecidamente a cualquier persona que padece de asma provocada por ejercicio, que visite al médico y utilice algún tipo de medicamento porque no hay razón por la que deba mantenerse en el hogar y no tener alguna actividad”.

El asma es una condición inflamatoria crónica de las vías respiratorias asociada con episodios recurrentes de tos, sibilancias y dificultad para respirar. De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, la misma puede ser provocada por factores ambientales, particularmente el humo del tabaco, contaminación del aire exterior, el polvo, alérgeno de la cucaracha, pelo de animales, moho, químicos, fragancias y humedad, así como por ejercicio físico.

Pero cerca del 80 por ciento de las personas con asma la padecen a causa del ejercicio, dice el Dr. Gustavo Ferrer, neumólogo y director del Centro de Tos de Cleveland Clinic en Weston. Para algunas personas, el ejercicio es el único detonador.

Cuando niños o adultos hacen ejercicios tienden a inhalar haciendo respiraciones cortas y poco profundas. Estas llevan el frío y el aire seco a los pulmones resultando en la contracción de los músculos de las vías respiratorias. Las vías respiratorias se estrechan, provocando síntomas asmáticos como toser, sibilancias y dificultad al respirar.

“La nariz es el portero de los pulmones y su trabajo es tener preparado el aire que respiramos para la absorción. La nariz filtra el polvo y calienta el aire, entonces el aire entra suavemente a los pulmones”, explica Ferrer.

“Cuando nos ejercitamos, respiramos con poca profundidad, corto y rápido, así que no permitimos que la nariz haga su trabajo calentando el aire (a la temperatura del cuerpo)”, nos dice. “Así que estamos inhalando una gran cantidad de aire que está algo frío”, lo que puede producir inflamación.

El asma provocada por ejercicio puede ser diagnosticada utilizando pruebas de respiración que miden la función pulmonar y puede encontrarse tanto en niños como en adultos.

“En algunas ocasiones los niños comienzan a padecer de asma a edades tempranas y mejoran cuando llegan a la adolescencia. Pero puede suceder que el asma, provocada por ejercicio, regrese cuando se está en los 20”, dice Ferrer. “El asma no se cura, usted mantiene la predisposición para que regrese en cualquier momento. Pero se puede controlar”.

Los médicos utilizan tanto la terapia de rescate como la preventiva para tratar el asma. Las terapias de rescate incluyen broncodilatadores, como Albuterol, que se utiliza para relajar los tubos bronquiales y aliviar el espasmo en las vías respiratorias cuando una persona tiene un ataque de asma.

Hay otros medicamentos preventivos, como los corticosteroides inhalados, que incluyen Flovent, QVAR, Pulmicort y otros, que están diseñados para usarse diariamente.

Bill Cox, corredor de 69 años de edad, comenzó a tener síntomas asmáticos hace año y medio. Dice que tenía contracciones bronquiales y sentía que no podía recibir suficiente oxígeno cuando corría.

Visitó a Ferrer en Cleveland Clinic y descubrió que padecía de asma provocada por el ejercicio.

Ahora ha vuelto a correr entre 20 y 30 millas, cinco días a la semana. Utiliza inhaladores: Advair dos veces al día y Albuterol 30 minutos antes de correr.

“Ha estado funcionando”, dice Cox, quien está retirado y vive la mayor parte del año en Tamarac aunque los veranos los pasa en Pensilvania. “Soy realmente feliz. Odiaría si hubiese tenido que dejar de correr”.

De hecho, los médicos tienen un arsenal de medicamentos que pueden ayudar a los asmáticos a continuar haciendo ejercicios, dice la Dra. Agueda Hernández, directora médica del Centro de Medicina de Familia del Baptist Health Medical Group en el Baptist Hospital en West Kendall.

“Lo que pretendemos hacer en el tratamiento de asma es que los síntomas del paciente se controlen para que no necesiten el inhalador de rescate con frecuencia”, dice Hernández, quien es también directora asociada de la residencia de medicina familiar en West Kendall Baptist Hospital de la Universidad Internacional de Florida (FIU). “Queremos que continúen ejercitándose porque a largo plazo, el ejercicio es bueno por muchas razones”.

Hernández misma es una “asmática leve, intermitente”, por lo que conoce esto de primera mano.

“Por suerte, tenemos mejores medicinas ahora que cuando yo era niña, y estas pueden mantener los síntomas y el asma bajo control”, menciona.

En efecto, el Dr. Moises Simpser, neumólogo pediátrico y director del Centro de Asma del Miami Children’s Hospital dice que es importante que los padres de niños que sufren de síntomas de asma cuando hacen ejercicio, no impidan que los mismos practiquen deportes creyendo equivocadamente que los están protegiendo. En su lugar, el niño debe utilizar medicamento y continuar con sus actividades, expresa.

“Para los niños que sienten que no pueden respirar, esto no debe ser una excusa para no asistir a educación física o hacer ejercicio”, dice Simpser, quien también es director de VACC Camp, un campamento libre de costo para niños dependientes de medicamentos.

Los medicamentos ayudarán al niño a respirar mejor y a participar en los ejercicios, comenta.

“Creo que todos debemos hacer ejercicio”, dice Simpser. “Y si comienza temprano es aun mejor”.

 

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Los niños con asma pueden tener más riesgo de obesidad

Son un 51 por ciento más propensos a convertirse en obesos en la siguiente década en comparación con los niños que no tenían asma, según un estudio

larazon.es

Los niños con asma pueden ser más propensos a ser obesos más tarde durante la infancia o en la adolescencia, según revela una nueva investigación publicada en la edición digital de ‘American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine’, una revista de la Sociedad Torácica Americana, informa Europa Press.

Los investigadores informan que los niños pequeños con asma eran un 51 por ciento más propensos a convertirse en obesos en la siguiente década en comparación con los niños que no tenían asma. Los investigadores también encontraron que el uso de medicamentos de rescate de asma redujo el riesgo de convertirse en obesos en un 43 por ciento.

«El asma y la obesidad a menudo ocurren juntos en los niños, pero no está claro si los niños con asma tienen mayor riesgo de aparición de obesidad o si los niños obesos desarrollan asma, o ambos», señala el autor del estudio, Zhanghua Chen, profesor de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos. «Nuestros hallazgos se suman a la literatura de que la historia del asma en la primera infancia puede conducir a un mayor riesgo de obesidad infantil», añade.

En su estudio prospectivo, el doctor Chen y sus colegas analizaron los registros de 2.171 estudiantes del jardín de infancia (5-6 años)

y primer grado (6-7 años) que no eran obesos en el momento en el que se inscribieron en el ‘Southern California Children’s Health Study’ (CHS). En el momento de inscribirse en el análisis, el 13,5 por ciento de los niños tenía asma.

Los niños fueron seguidos durante hasta diez años (un promedio de 6,9 años). Durante ese tiempo, el 15,8 por ciento de todos los niños inscritos en el estudio desarrolló obesidad. Los investigadores confirmaron los resultados del análisis en un grupo diferente de niños de cuarto grado reclutados para participar en el CHS.

Los autores tuvieron en cuenta una serie de factores que podrían provocar resultados sesgados, incluyendo si los niños tenían seguro de salud o sufrían sobrepeso al inscribirse, el origen étnico, el ingreso familiar, la exposición al tabaquismo en el hogar y la actividad física. Estos factores de confusión tampoco explican el hallazgo de que el uso de medicamentos de asma de rescate parecía reducir el riesgo de desarrollar obesidad.

El coautor Frank D. Gilliland, profesor de Medicina Preventiva en la universidad, señala que el hecho de que los medicamentos de rescate, pero no controladores, para el asma reducen la obesidad fue una sorpresa y planteó la necesidad de un estudio más detenido. Sin embargo, agrega que los hallazgos generales refuerzan la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento del asma para frenar «el círculo vicioso del asma aumentando el desarrollo de la obesidad y la obesidad causando síntomas de asma».

Las limitaciones del estudio incluyen confiar en la información de los padres sobre el diagnóstico de asma, información limitada sobre la práctica de ejercicio y la ausencia de datos sobre la dieta. Sin embargo, los autores consideran que los resultados de su trabajo sugieren la puesta en marcha de estrategias de sentido común para los niños con asma que pueden mejorar su salud en general, mientras que se reduce el riesgo de obesidad. Entre ellas, proponen llevar una dieta saludable, aumentar la actividad física y lograr el control del asma a través de la medicación y una mejor comprensión de los desencadenantes de los síntomas.

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Las personas obesas tienen más riesgo de padecer asma inducido por ejercicio

Las personas obesas tienen más riesgo de padecer asma inducido por ejercicio (ETA, en sus siglas en inglés), una afección que está presente en el 90 por ciento de los asmáticos. Así lo asegura una investigación publicada en The Physician and Sportsmedicine.

“Los pacientes con sobrepeso o obesidad tienen mayor posibilidad de padecer asma inducido por ejercicio”, afirma Simon Bacon, investigador del Hospital du Sacré-Coeur de Montréal en Canadá y autor principal del estudio.

“Cada punto de aumento en el índice de masa corporal (IMC) se asocia con un nueve por ciento de incremento de la posibilidad de padecer este tipo de asma”, puntualiza el experto.

La investigación ha evaluado a 673 asmáticos intermitentes afectados en grado leve, moderado y grave. Su IMC ha sido calculado teniendo en cuenta los datos de peso y altura.

Además, también se han valorado, entre otros, factores como el ejercicio, la presencia de animales o polén y el nivel de estrés, que pueden desencadenar la aparición de asma.

 

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