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Asma

Una pastilla para curar el asma

Durante la investigación probaron el medicamento 60 voluntarios que empleaban inhaladores de esteroides y tras el tratamiento experimentaron menos inflamación en sus vías respiratorias

republica.com

El asma es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Leicester (Inglaterra) y publicado en la revista The Lancet Respiratory Medicine ofrece una nueva esperanza para los adultos con asma grave: una pastilla experimental llamada Fevipiprant para tratar el asma severo.

Y es que para la mayoría de las personas, los tratamientos con inhaladores o similares pueden ayudarles a mantener esta enfermedad del sistema respiratorio bajo control pero, para otras, con síntomas mucho más persistentes, los tratamientos no son tan positivos.

Los investigadores contaron con la participación de 60 pacientes con asma severo que empleaban inhaladores de esteroides y acudían regularmente a sus visitas con especialistas en el material. A la mitad del grupo, 30 voluntarios, se les administró la nueva pastilla durante tres meses junto a su medicación habitual; la otra mitad de los participantes continuó tomando su medicación normal además de un placebo como grupo de control en el experimento.

La cantidad de medicamento administrada fue de 225 miligramos vía oral dos veces al día durante doce semanas. Los pacientes que recibieron el fármaco Fevipiprant experimentaron menos inflamación en sus vías respiratorias. Otros pacientes con asma no controlado sintieron que sus síntomas también mejoraron.

Así, los resultados revelaron que el porcentaje de presencia de eosinófilos -asociado con la inflamación de las vías respiratorias- en los pacientes que sí recibieron el fármaco cambió del 5,4% al 1,1%. En los que fueron tratados con placebo, tan solo se redujo del 4,6 % al 3,9 %.

Los científicos creen que “la posibilidad de tomar una píldora en lugar de utilizar un inhalador será muy bienvenida, especialmente para las personas que desarrollan la enfermedad en la edad adulta, ya que algunos encuentran dificultades para utilizar un inhalador”.

“Se necesita más investigación y estamos muy lejos de que una píldora para el asma esté disponible en el mostrador de la farmacia, pero es un desarrollo emocionante”, aclara Samantha Walker, coautora del trabajo.

Como toda investigación en proceso, los resultados han de verse con optimismo pero con cautela.

“Los datos apoyan firmemente la realización de más estudios para ver si Fevipiprant también puede reducir la frecuencia de los ataques de asma, evitar los efectos secundarios de los esteroides y reducir los costes sociales en el manejo de estos pacientes gravemente enfermos”, concluye la experta.

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La extirpación de las amígdalas mejora el control del asma

Los niños a los que se les practicó la cirugía presentaban durante el primer año después de la operación un 30% menos de exacerbaciones de asma aguda y además, se redujeron en un 36% las hospitalizaciones por asma

La extirpación quirúrgica de las amígdalas y las adenoides en los niños que sufren de apnea del sueño se asocia con una disminución de la gravedad del asma, según el primer estudio a gran escala sobre esta conexión, publicado en la revista Plos Medicine.

Investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, encontraron que los niños a los que se les practicó la cirugía presentaban en el primer año después de la operación un 30 por ciento menos de exacerbaciones de asma aguda y un 38 por ciento menos de un estado asmático agudo.

También vieron que los pacientes pediátricos que se sometieron a la cirugía tuvieron una reducción del 36 por ciento de las hospitalizaciones relacionadas con asmay una disminución del 26 por ciento en las visitas a las urgencias hospitalarias asociadas con asma. Los niños sin operar no presentaron mejoras significativas.

«Varios estudios pequeños han descrito una fuerte vinculación entre la apnea obstructiva del sueño y el asma, dos condiciones inflamatorias comunes que impiden la respiración en los niños. Pero queríamos probar la fuerza de la relación al analizarla en una población mucho más grande», destaca el autor principal del estudio, Rakesh Bhattacharjee, profesor asistente de Pediatría en la Universidad de Chicago y una autoridad en la medicina pediátrica del sueño.

Disminuir la dependencia de medicamentos

«Nuestro trabajo añade peso a la creciente sensación de que la apnea obstructiva del sueño agrava el asma e inclina la balanza hacia la identificación temprana de la apnea obstructiva del sueño», afirma. «Esto ayudará a los médicos a apostar por la intervención quirúrgica, no sólo para erradicar trastornos respiratorios del sueño, sino también para reducir la severidad del asma y disminuir la dependencia de los medicamentos en los niños asmáticos», agrega.

No obstante, Bhattacharjee señala la necesidad de un ensayo prospectivo, aleatorio y controlado en la clínica para demostrar una relación causal directa. El asma es una enfermedad respiratoria común y costosa y se sitúa como la tercera patología pediátrica crónica más frecuente en Estados Unidos, afectando a unos 7,1 millones de niños menores de 18 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

También es la tercera causa más común de hospitalización de los niños estadounidenses menores de 15 años, con 770.000 visitas a las salas de urgencia pediátrica en 2009. Los costes sanitarios directos del asma infantil superan los 50.000 millones de dólares al año, según un estudio de 2011.

Cientos de veces cada noche

La apnea obstructiva del sueño también es común, afectando a entre un 2 y un 3 por ciento de todos los niños. Se trata de la inflamación de las amígdalas y las adenoides, una hinchazón que estrecha la vía aérea superior de un niño, que se colapsa episódicamente por la noche, interrumpiendo la respiración y el sueño, a menudo cientos de veces cada noche. La cirugía adenoamigdalectomía, la extirpación de las adenoides y las amígdalas, es la terapia estándar.

El estudio incluyó datos de más de 40.000 niños con edades de entre 3 y 17 años, obtenidos a partir de las bases de datos de Truven Health’s MarketScan. Se incluyeron 13.506 niños estadounidenses con asma que se sometieron a la extracción de sus adenoides y amígdalas como tratamiento para la apnea obstructiva del sueño y los investigadores compararon los síntomas del asma el año antes de la cirugía con el de después.

Los autores de este trabajo también compararon esos resultados con los datos de 27.012 niños con asma cuidadosamente emparejados en una proporción de 2:1 por edad, sexo y ubicación que no fueron sometidos a la cirugía y, por tanto, conservaron sus amígdalas y adenoides.

Mejoras significativas

La adenoamigdalectomía produjo mejoras significativas en varias medidas clave: la frecuencia de estatus asmático (episodios agudos de asma grave que no responden a ciclos repetidos de terapia) cayó un 38 por ciento, de 562 en el año antes de la cirugía a 349 en el año siguiente. En los niños a los que no se les practicó la cirugía, este tipo de ataques de asma grave también disminuyeron, pero sólo en un 7 por ciento, de 837 durante el año antes de la cirugía a 778 en el año siguiente a la operación.

Las exacerbaciones de asma agudo cayeron un 30 por ciento, de 2.243 antes de la cirugía a 1.566, mientras que las exacerbaciones en el caso de los niños que no habían sido operados bajaron sólo un 2 por ciento, de 3403 a 3.336. La incidencia de resultados secundarios del asma, como broncoespasmos agudos y sibilancias, disminuyó significativamente para aquellos que se sometieron a cirugía pero se mantuvo sin cambios en los no operados.

Los autores señalan varias preocupaciones sobre sus resultados: la base de datos MarketScan incluye sólo a pacientes con seguro privado, no los que tienen cobertura del gobierno o que no poseen seguro de salud, y tampoco está claro a partir de los datos disponibles por qué los enfermos se sometieron a la adenoamigdalectomía, aunque la gran mayoría de estos procedimientos se llevan a cabo para la apnea del sueño.

Conexiones plausibles

A pesar de las limitaciones, los científicos hacen hincapié en las muchas conexiones plausibles que vinculan la apnea obstructiva del sueño con el asma: ambas son enfermedades inflamatorias, comparten factores de riesgo, como las alergias, la obesidad y la exposición al humo de tabaco, y la apnea obstructiva del sueño severa se asocia a menudo con el asma mal controlado.

Los editores de la revista, en un breve resumen, destacan que la adenoamigdalectomía se relaciona con algunos riesgos y señalan que los resultados del estudio «sugieren que la detección y el tratamiento de la hipertrofia amigdalar pueden ayudar a mejorar el control del asma en los niños».

 

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Las fórmulas especiales para bebés no protegen del asma

laprensa.hn

Muchos padres que se preocupan de que su bebé está en riesgo de asma, de alergias o de diabetes tipo 1 podrían recurrir a las fórmulas especiales de leche de vaca que se afirma que reducen el riesgo.

Pero una nueva revisión de los datos sobre estas fórmulas “hidrolizadas” para bebés no ha encontrado ninguna evidencia buena de que realmente protejan a los niños de los trastornos autoinmunes.

“No encontramos evidencias consistentes que respalden que la fórmula parcial o extensamente hidrolizada tenga un papel protector”, concluyó un equipo dirigido por Robert Boyle, del Colegio Imperial de Londres, en Inglaterra.

“Nuestros hallazgos están en conflicto con las directrices internacionales actuales, en las que se recomienda ampliamente la fórmula hidrolizada para los bebés alimentados con fórmula con antecedentes familiares de alergias”, añadieron los autores del estudio.

Un experto en Estados Unidos dijo que el hallazgo plantea dudas sobre la utilidad de estos productos especiales de fórmula.

“Las alergias y las enfermedades autoinmunes [como el asma y la diabetes tipo 1] están en aumento y sería muy adecuado si tuviéramos un camino claro para prevenirlas”, dijo el doctor Ron Marino, presidente asociado de pediatría en el Hospital de la Universidad de Winthrop en Mineola, Nueva York.

“Desgraciadamente, a pesar del respaldo [a la fórmula hidrolizada] por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, los datos no son concluyentes”, dijo.

Según los investigadores británicos, muchas directrices sobre la alimentación de los bebés de todo el mundo (incluyendo América del Norte, Australasia y Europa) recomiendan la fórmula hidrolizada de leche de vaca en lugar de la fórmula infantil estándar para evitar los trastornos autoinmunes durante los primeros meses de vida.

La doctora Punita Ponda, jefa asistente de alergias e inmunología en Northwell Health en Great Neck, Nueva York, enfatizó que con respecto a la alimentación infantil, la leche materna es la mejor opción con diferencia.

Pero “las directrices principales actuales sobre la fórmula infantil recomiendan a los padres que piensen .en usar una fórmula hipoalergénica si un familiar cercano (como un hermano o hermana mayor) tiene una alergia alimentaria”, dijo. Eso se basó en estudios anteriores que respaldaban algún tipo de efecto protector, dijo Ponda.

Pero el equipo del Reino Unido no halló evidencias consistentes que respaldaran las recomendaciones, según su revisión publicada el 8 de marzo en la revista BMJ.

En el estudio, el equipo de Boyle observó los datos de 37 estudios que incluían juntos a más de 19,000 participantes y que se realizaron entre 1946 y 2015.

Los investigadores hallaron que los bebés a los que se alimentó con fórmula hidrolizada de leche de vaca no tenían un riesgo más bajo de sufrir asma, alergias (como el eczema, la fiebre del heno y las alergias alimentarias) o diabetes tipo 1 que los que se alimentaron de leche materna humana o de una fórmula estándar de leche de vaca.

Los investigadores tampoco encontraron evidencias que respaldaran la afirmación aprobada por la FDA de que la fórmula hidrolizada podría reducir el riesgo de eczema (un trastorno de la piel) u otra conclusión de que la fórmula hidrolizada podría evitar la alergia a la leche de vaca.

Tanto Marino como Ponda creen que, basándose en el nuevo informe, quizá sea un buen momento para revisar las directrices que recomiendan la fórmula hidrolizada.

“Es interesante que esta [revisión] también haya encontrado un conflicto de interés y un sesgo en muchos de los estudios publicados” que respaldaban la efectividad de las fórmulas hidrolizadas, señaló Marino.

¿Cuál es su opinión? “La mayoría de los niños tendrán más probabilidades de tener una vida sana si se les alimenta con leche materna”, dijo Marino.

Ponda se mostró de acuerdo en que “quizá sea necesario revisar las recomendaciones actuales”. “Incluso si usar estas fórmulas no resulta dañino, a menudo son más caras y difíciles de encontrar en las tiendas”, añadió.

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El estrés y la interferencia de la madre podrían empeorar el asma de un niño

Los niños menores de siete años son afectados por las emociones maternas, pero los niños mayores reaccionan a la sobreprotección, según un estudio

Las emociones o conductas negativas de una madre pueden empeorar la gravedad del asma de su hijo, sugiere una investigación reciente.

En el estudio, investigadores japoneses dieron seguimiento a 223 madres durante un año para evaluar cómo sus niveles de estrés, sus habilidades de afrontamiento y sus estilos de crianza influenciaban los síntomas de asma de sus hijos, que tenían entre dos y doce años de edad.

Entre los niños mayores de siete años, un empeoramiento del asma se asoció con una interferencia excesiva de parte de las madres, debido a que eran sobreprotectoras. Entre los niños menores de siete años, los síntomas más graves de asma se asociaron con la irritación y enojo crónicos de la madre, o una tendencia a suprimir expresiones de emoción, encontraron los investigadores.

El estudio aparece en línea en la edición del 7 de octubre de la revista BioPsychoSocial Medicine.

“El estrés (o bienestar) de una madre podría transmitirse de forma verbal o no verbal al niño, y afectar el estado asmático del niño a través de una vía psicológica y fisiológica, como la inmunorreactividad a los alérgenos o una vulnerabilidad a infecciones de las vías respiratorias”, explicó en un comunicado de prensa del editor de la revista Jun Nagano, del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de Kyushu en Fukuoka, Japón.

“Nuestros resultados sugieren que se debe aconsejar a las madres de niños más pequeños no preocuparse por caer en estilos de crianza ‘no favorables’, sino prestar más atención a la reducción de su propio estrés. A las madres de niños mayores, se les podría animar a aumentar su propio bienestar”, concluyó Jun.

 

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Cómo controlar el asma de su hijo

A pesar de esto, la cantidad de casos de asma reportados en niños ha ido en aumento. En 2010, había 7 millones de niños asmáticos, 9.4% de norteamericanos menores de 18 años, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en comparación con 6.5 millones, u 8.9%, en 2005.

Una razón puede ser que los médicos están diagnosticando a más niños; las enfermedades que antes se conocían como bronquitis o tos perruna actualmente se diagnostican como asma.

Sus síntomas pueden incluir tos, sibilancias (un sonido como un silbido al respirar), opresión en el pecho y dificultad para respirar, de acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI).

El asma no controlada puede conducir a la enfermedad pulmonar crónica y a una mala calidad de vida y lentamente puede empeorar.

Recomendaciones

El Dr. Benjamin Ortiz, director de la Oficina de Tratamientos Pediátricos de la FDA, recomienda que los padres trabajen con un pediatra y un alergista o neumonólogo (especialista en pulmones) en caso de ser necesario, para desarrollar y seguir un plan de acción para combatir el asma y que detalle las opciones de tratamiento cuando ocurran ciertos síntomas.

“La intervención temprana da como resultado una mejor salud en la edad adulta”, dice.

Factores desencadenantes del asma

“Nosotros conocemos cuáles son las cosas que empeoran o mejoran el asma, pero no conocemos cuál es la causa principal”, dice Ortiz. Las cosas que hacen que el asma empeore se conocen como “desencadenantes”. Estos incluyen:

  • Cambios de estación y cambios climáticos
  • Altos niveles de contaminantes del aire
  • Humo de tabaco
  • Moho
  • Ácaros, cucaracha
  • Polen de las plantas
  • Caspa de mascotas
  • Fragancias fuertes, como perfumes
  • Además, ciertos factores pueden aumentar en un niño el riesgo de desarrollar asma:
  • Antecedentes familiares de asma

CONTEXTO

  • Episodios múltiples de sibilancias antes de los 2 años de edad
  • Habitar en una vivienda llena de gente
  • Un miembro de la familia que fume
  • Obesidad
  • Desarrollo temprano de alergias o eczema

Tratamiento

¿Qué hace que el asma mejore? Aunque el asma nunca se “cura,” una variedad de medicamentos aprobados por la FDA pueden contribuir a controlar los síntomas.

Para aliviar rápidamente los síntomas severos, los médicos prescribirán medicamentos “de rescate” o de “alivio rápido”, tal como albuterol, que abren los bronquios de los pulmones. “El objetivo es no utilizarlo, pero sí tenerlo disponible-en la casa, en la escuela, en el campamento-por las dudas”, dice el Dr. Anthony Durmowicz, , director médico del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.

Para estabilizar los síntomas crónicos y persistentes, los médicos prescribirán medicamentos “de control”. Los medicamentos de control más comunes, seguros y efectivos son los corticosteroides inhalados (ICS). Con el tratamiento regular, mejoran la función pulmonar y previenen los síntomas y los brotes, reduciendo la necesidad de recurrir a los medicamentos de rescate, de acuerdo con el NHLBI.

Los niños cuya asma es provocada por los alergenos que se transmiten por el aire (sustancias que provocan alergia), o que no pueden o no van a usar ICS, podrían tomar un tipo de medicamento llamado modificador de leucotrienos. Estos medicamentos vienen en forma de comprimidos y de goma de mascar, aunque para muchas personas tienden a ser menos efectivos que los ICS, especialmente para el asma más severa, dice Ortiz.

Para los casos más severos que no se controlan con ICS o con modificadores de leucotrienos solamente, podría recomendarse agregar agonistas beta de acción prolongada (LABA) como el salmeterol o el formoterol. La FDA advierte sobre el uso de LABA solos sin un ICS, y recomienda que en caso de tener que utilizar uno, debe utilizarse durante el menor tiempo posible.

La mayoría de los medicamentos para el asma son inhalados. Los bebés y los niños más pequeños usan nebulizadores, una máquina que libera medicamento líquido como una fina bruma a través de un tubo ajustado a una máscara facial. Los niños más grandes pueden usar un inhalador de dosis medida o un inhalador de polvo seco.

Para asegurarse de que las dosis adecuadas de medicamento ingresen en los pulmones de los niños, los médicos también podrían prescribir un dispositivo denominado espaciador, o cámaras de inhalación que se ajustan al inhalador.

“El uso de espaciadores ofrece ventajas prácticas para los niños más pequeños- la regulación y la coordinación necesarias para usar un inhalador es difícil para ellos”, dice Durmowicz. Una vez que el niño puede usar el inhalador sin problemas, ya no resulta tan crítico, agrega. Los ensayos clínicos han demostrado que “la dosis relativa liberada a los pulmones con y sin el espaciador es la misma”.

Los proveedores de cuidados para la salud también podrían recomendar el uso de un medidor de flujo máximo para verificar en qué medida el asma de un niño es controlada por el tratamiento a través del tiempo. Los medidores de flujo máximo miden la cantidad de aire que el niño expele desde los pulmones.

El tipo y la combinación de medicamentos y dispositivos que un médico prescribe dependen de la severidad, la frecuencia de los brotes de síntomas, de la edad del niño, del esquema de actividades y a veces del costo.

La adolescencia es un desafío

En la adolescencia, dice Durmowicz, los síntomas de la niñez podrían desaparecer, pero es probable que vuelvan o que sean diferentes. Cuando desaparecen, los adolescentes podrían pensar que ya no necesitan cargar con medicamentos cuando viajan, ni llevarlos a la escuela.

Otras dificultades incluyen menor supervisión por parte de los padres y la resistencia a ser vistos por sus pares al tomar medicamentos. Los médicos pueden ayudar con un horario de medicación que les permita tener la privacidad. También, los inhaladores de polvo seco pueden ser lo suficientemente pequeños cómo para guardarlos en el bolsillo o en un bolso y usarlos discretamente.

Ortiz dice que luego de prescribir el tratamiento cuando los síntomas están presentes – en cualquier edad – es fundamental decir a los padres, “Su hijo va a llevar una vida normal si su asma se controla correctamente”.

 

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Extirpar las amígdalas mejora el control del asma

La extirpación quirúrgica de las amígdalas y las adenoides en los niños que sufren de apnea del sueño se asocia con una disminución de la gravedad del asma, según el primer estudio a gran escala sobre esta conexión, publicado en la revista ‘Plos Medicine’.

Investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, encontraron que los niños a los que se les practicó la cirugía presentaban en el primer año después de la operación un 30 por ciento menos de exacerbaciones de asma aguda y un 38 por ciento menos de un estado asmático agudo.

También vieron que los pacientes pediátricos que se sometieron a la cirugía tuvieron una reducción del 36 por ciento de las hospitalizaciones relacionadas con asma y una disminución del 26 por ciento en las visitas a las urgencias hospitalarias asociadas con asma. Los niños sin operar no presentaron mejoras significativas.

“Varios estudios pequeños han descrito una fuerte vinculación entre la apnea obstructiva del sueño y el asma, dos condiciones inflamatorias comunes que impiden la respiración en los niños. Pero queríamos probar la fuerza de la relación al analizarla en una población mucho más grande”, destaca el autor principal del estudio, Rakesh Bhattacharjee, profesor asistente de Pediatría en la Universidad de Chicago y una autoridad en la medicina pediátrica del sueño.

“Nuestro trabajo añade peso a la creciente sensación de que la apnea obstructiva del sueño agrava el asma e inclina la balanza hacia la identificación temprana de la apnea obstructiva del sueño”, afirma. “Esto ayudará a los médicos a apostar por la intervención quirúrgica, no sólo para erradicar trastornos respiratorios del sueño, sino también para reducir la severidad del asma y disminuir la dependencia de los medicamentos en los niños asmáticos”, agrega.

No obstante, Bhattacharjee señala la necesidad de un ensayo prospectivo, aleatorio y controlado en la clínica para demostrar una relación causal directa. El asma es una enfermedad respiratoria común y costosa y se sitúa como la tercera patología pediátrica crónica más frecuente en Estados Unidos, afectando a unos 7,1 millones de niños menores de 18 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

También es la tercera causa más común de hospitalización de los niños estadounidenses menores de 15 años, con 770.000 visitas a las salas de urgencia pediátrica en 2009. Los costes sanitarios directos del asma infantil superan los 50.000 millones de dólares al año, según un estudio de 2011.

La apnea obstructiva del sueño también es común, afectando a entre un 2 y un 3 por ciento de todos los niños. Se trata de la inflamación de las amígdalas y las adenoides, una hinchazón que estrecha la vía aérea superior de un niño, que se colapsa episódicamente por la noche, interrumpiendo la respiración y el sueño, a menudo cientos de veces cada noche. La cirugía adenoamigdalectomía, la extirpación de las adenoides y las amígdalas, es la terapia estándar.

El estudio incluyó datos de más de 40.000 niños con edades de entre 3 y 17 años, obtenidos a partir de las bases de datos de Truven Health’s MarketScan. Se incluyeron 13.506 niños estadounidenses con asma que se sometieron a la extracción de sus adenoides y amígdalas como tratamiento para la apnea obstructiva del sueño y los investigadores compararon los síntomas del asma el año antes de la cirugía con el de después.

Los autores de este trabajo también compararon esos resultados con los datos de 27.012 niños con asma cuidadosamente emparejados en una proporción de 2:1 por edad, sexo y ubicación que no fueron sometidos a la cirugía y, por tanto, conservaron sus amígdalas y adenoides.

La adenoamigdalectomía produjo mejoras significativas en varias medidas clave: la frecuencia de estatus asmático (episodios agudos de asma grave que no responden a ciclos repetidos de terapia) cayó un 38 por ciento, de 562 en el año antes de la cirugía a 349 en el año siguiente. En los niños a los que no se les practicó la cirugía, este tipo de ataques de asma grave también disminuyeron, pero sólo en un 7 por ciento, de 837 durante el año antes de la cirugía a 778 en el año siguiente a la operación.

Las exacerbaciones de asma agudo cayeron un 30 por ciento, de 2.243 antes de la cirugía a 1.566, mientras que las exacerbaciones en el caso de los niños que no habían sido operados bajaron sólo un 2 por ciento, de 3403 a 3.336. La incidencia de resultados secundarios del asma, como broncoespasmos agudos y sibilancias, disminuyó significativamente para aquellos que se sometieron a cirugía pero se mantuvo sin cambios en los no operados.

Los autores señalan varias preocupaciones sobre sus resultados: la base de datos MarketScan incluye sólo a pacientes con seguro privado, no los que tienen cobertura del gobierno o que no poseen seguro de salud, y tampoco está claro a partir de los datos disponibles por qué los enfermos se sometieron a la adenoamigdalectomía, aunque la gran mayoría de estos procedimientos se llevan a cabo para la apnea del sueño.

A pesar de las limitaciones, los científicos hacen hincapié en las muchas conexiones plausibles que vinculan la apnea obstructiva del sueño con el asma: ambas son enfermedades inflamatorias, comparten factores de riesgo, como las alergias, la obesidad y la exposición al humo de tabaco, y la apnea obstructiva del sueño severa se asocia a menudo con el asma mal controlado.

Los editores de la revista, en un breve resumen, destacan que la adenoamigdalectomía se relaciona con algunos riesgos y señalan que los resultados del estudio “sugieren que la detección y el tratamiento de la hipertrofia amigdalar pueden ayudar a mejorar el control del asma en los niños”.

 

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Asma en tiempos de lluvia: cuidados de niños y ancianos

hoy.com.do

El asma es una una condición que afecta a miles de personas, grandes y pequeños en todo el mundo. La neumóloga y catedrática Fiolkis Familia explica que es una enfermedad caracterizada por un proceso crónico inflamatorio de las vías aéreas.

A raíz de que estas vías, por donde el aire entra a los pulmones, se estrechan, la persona que padece esta condición presenta dificultades para respirar, que es el síntoma más distintivo del asma. También pueden ocurrir presión torácica y tos, entre otros.

Las lluvias, ¿empeoran el asma? La respuesta a esta pregunta es afirmativa. Según la especialista, los cambios de temperatura que se producen a consecuencia de la lluvia favorecen la aparición de hongos y ácaros que pueden llevar a que se produzcan infecciones respiratorias y también exacerbaciones en los que padecen de rinitis alérgicas.

Pero también hay otros factores que pueden desencadenar crisis asmáticas y alérgicas como son las sustancias irritantes y algunos productos químicos.

Factores de riesgo. El principal factor de riesgo para desencadenar esta enfermedad es genético. Es por eso que no existe nada que podamos hacer para prevenir el asma. Sin embargo, se pueden tomar medidas para controlarla y prevenir los síntomas asociados a ella.

Además, la exposición a ciertas sustancias y partículas se involucran en un cuadro de asma. Familia señala las siguientes: “Alergenos presentes dentro de las viviendas, como ácaros del polvo doméstico que se encuentran en las ropas de cama, las alfombras y los muebles, contaminación del aire, alergenos que se encuentran fuera de casa, como los pólenes o los mohos, humo del tabaco, irritantes químicos en el lugar de trabajo”, etc.

Otros factores desencadenantes que señala la neumóloga incluyen el frío, las emociones fuertes (como la ira y el miedo) y el ejercicio físico.

“Algunos medicamentos también pueden desencadenar ataques de asma, como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINES) o los betabloqueantes (fármacos utilizados en el tratamiento de la hipertensión arterial, algunas enfermedades cardiacas o la migraña)”, expresa.

Cuidados especiales. Todos estos elementos que afectan a una persona asmática de inmediato nos llevan a considerar los cuidados y precauciones que deben tomarse con los niños y ancianos, especialmente durante esta temporada, pero que también pueden aplicarse a los asmáticos en general, en mayor o menor medida.

La doctora Fiolkis explica que estas precauciones pueden ser: protegerlos de la humedad y el polvo, mantenerlo abrigados en los días de lluvia; tratar de acondicionar su dormitorio y evitar que los niños consuman alimentos con colorantes.

“Si el niño padece de reflujo gastroesofágico, medicarlo para esto, ya que éste puede desencadenar una crisis de asma. Y concienciar al niño de su enfermedad, hay que enseñarle qué factores le pueden provocar las crisis”, añade. Además, la especialista señala que es importante mantener siempre limpio y ventilado el hogar, lo que implica evitar el uso de alfombras, peluches, plantas, muebles, animales “y todo aquello que guarde polvo”. Por otra parte, evitar a toda costa fumar en presencia de un asmático.

“En cuanto a la alimentación, el consumir comidas fermentadas, comidas con colorantes y el dejar alimentos descubiertos en el refrigerador”, son otras prácticas que debe evitar..

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Relacionan la obesidad con el asma en los niños

La asociación varió según la raza y la etnia, señala un estudio

Los niños y adolescentes con sobrepeso u obesos son más propensos a sufrir de asma que sus pares de peso sano, halla un estudio reciente.

La firmeza de la asociación entre el asma y la obesidad varió según la raza y la etnia. La asociación más firme entre el índice de masa corporal (IMC), una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso, y el asma se halló en los jóvenes hispanos, mientras que la relación entre el sobrepeso o la obesidad y sufrir de asma fue más débil en los niños negros.

“Esta investigación contribuye a la creciente evidencia de que hay una relación entre la obesidad infantil y el asma, y sugiere que factores relacionados con la raza y la etnia, particularmente entre los jóvenes hispanos, podrían [influir] en esta relación”, apuntó en un comunicado de prensa de Kaiser Permanente la autora del estudio Mary Helen Black, del Departamento de Investigación y Evaluación de Kaiser Permanente del Sur de California.

El estudio aparece en la edición en línea de la revista Obesity.

Mediante el uso de expedientes electrónicos de salud, los investigadores examinaron el peso y la estatura, los diagnósticos de asma y los medicamentos específicos para el asma en 681,000 niños entre los 6 y los 19 años de edad. Alrededor del 18 por ciento de los jóvenes, que eran de diversas razas y etnias, sufrían de asma.

Los niños obesos y con sobrepeso que sufrían de asma hacían visitas más frecuentes al médico y al departamento de emergencias por problemas relacionados con la afección. Esos niños con sobrepeso también usaban más corticosteroides inhalados y orales para el asma que sus pares de peso normal.

Aunque el estudio halló una asociación entre el asma y la obesidad o el sobrepeso, todavía no ha probado que el peso en exceso provoque el asma.

 

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