From the category archives:

Autismo

¿La obesidad de los papás podría aumentar el riesgo de autismo de los niños?

Un estudio halla un ligero aumento relacionado con el peso de los padres, no de las madres

Los niños con papás obesos, pero cuyas madres no son obesas, podrían tener un riesgo ligeramente más alto de autismo que los niños con papás más delgados, según sugiere un estudio reciente de gran tamaño.

Los investigadores descubrieron que de los casi 93,000 niños noruegos a los que realizaron un seguimiento, los que tenían papás obesos al nacer tenían el doble de riesgo de ser autistas. Pero las probabilidades seguían siendo pequeñas: se diagnosticó autismo a un poco menos del 0.3 por ciento, frente al 0.14 por ciento de los niños con papás con un peso normal.

Los hallazgos, publicados en línea el 7 de abril en la revista Pediatrics, son los primeros que relacionan la obesidad de los papás con el riesgo de autismo. Y los expertos hicieron hincapié en que no está claro que el exceso de peso de los papás, por sí mismo, provoque el aumento.

Una posibilidad es que haya una asociación “indirecta”, afirmó el investigador principal, el Dr. Pal Suren, del Instituto Noruego de Salud Pública en Oslo.

Ciertas variaciones genéticas, por ejemplo, podrían estar relacionadas con riesgos más altos de obesidad y de autismo, explicó Suren. O, dijo, los hombres obesos podrían ser más propensos a ciertas exposiciones ambientales que contribuyen al riesgo de autismo.

Por otra parte, comentó Suren, es posible que la obesidad de los papás tenga un efecto directo, al alterar la calidad del esperma, por ejemplo. Pero, por ahora, todo es especulación.

Lo que fue sorprendente, dijeron los investigadores, es que la obesidad de las madres no estuviera relacionada con un aumento del riesgo de autismo. Alguna investigación anterior ha señalado tal conexión.

Pero en este estudio, cualquier vínculo entre el peso de las mamás y el riesgo del trastorno del desarrollo despareció una vez tomaron en cuenta el peso de los papás.

Esto ofrece pistas de que el peso de los papás podría ser realmente más importante, aunque no está claro por qué, dijo Suren. Se necesitan muchas más investigaciones para comprender qué sucede, comentó.

“Sin duda sería beneficioso el que se replicaran nuestros análisis en estudios de población en otros países, para ver si la asociación es generalizable a otras poblaciones”, dijo Suren.

Un experto en autismo que revisó el estudio se mostró de acuerdo. Y si se confirma el vínculo, “entonces es necesario comprender por qué existe esta asociación”, dijo el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven and Alexandra Cohen de Nueva York.

De momento, Adesman enfatizó que el riesgo vinculado a la obesidad de los papás era pequeño.

De los casi 93,000 niños a los que se realizó un seguimiento durante un promedio de hasta los 7 años edad, a 419 se les diagnosticó un trastorno del espectro autista. Esa cifra incluyó a 25 niños con un trastorno autista con papás obesos.

“De modo que la mayoría de los casos de autismo no estaban relacionados con la obesidad parental”, dijo Adesman. Además, añadió, “más del 99.5 por ciento de los niños con papás obesos no tenían autismo. Eso es esperanzador”.

Aun así, dijo Adesman, incluso si la obesidad de los papás tuviera solo un pequeño impacto en el riesgo de autismo, seguiría siendo preocupante a nivel de población general, ya que la obesidad se ha vuelto muy habitual en todo el mundo.

Según las últimas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., a aproximadamente uno de cada 68 niños estadounidenses les han diagnosticado un trastorno del espectro autista. El término se refiere a un grupo de trastornos del desarrollo que, en distinto grado, alteran la capacidad de las personas de comunicarse y socializar con los demás.

Nadie sabe cuáles son las causas exactas del autismo, pero los expertos están de acuerdo en general en que se trata de una combinación compleja de vulnerabilidad genética y exposición ambiental.

Los investigadores han conseguido encontrar unos pocos centenares de genes que están vinculados con el riesgo de autismo. Todavía no hay responsables ambientales definitivos, pero hay estudios que han sugerido que ciertos factores durante el embarazo podrían ser importantes, como la exposición de las madres al aire contaminado, la ingesta baja de folato (una vitamina B) y las infecciones virales.

 

{ Comments on this entry are closed }

El autismo también afecta a las habilidades motoras

Los niños pequeños con formas de autismo más graves tienen más problemas con las habilidades motoras, según un estudio

El autismo afecta al desarrollo de las habilidades motoras de los bebés y los niños pequeños, y cuanto más grave es el trastorno, más lentamente realizan progresos en cosas como agarrar objetos y moverse.

Ese es el hallazgo de un estudio que evaluó a más de 150 niños de entre 12 y 33 meses de edad. 110 niños del estudio tenían autismo, y 49 no tenían dicho trastorno. Los niños con autismo llevaban casi un año de retraso con respecto a los niños normales en las habilidades motoras, como agarrar una cuchara o un juguete pequeño.

Los niños con autismo también tenían un retraso de aproximadamente 6 meses con respecto a las habilidades motoras gruesas, como correr o saltar, según el estudio publicado en la edición de abril de la revista Adapted Physical Activity Quarterly.

El retraso del desarrollo de las habilidades motoras de los niños con autismo no se relacionó con la habilidad intelectual, indicó la autora del estudio, Megan MacDonald, profesora asistente en el Colegio de Ciencias de la Salud y Humanas de la Universidad Estatal de Oregón.

“No es mucho si hablamos de niños más grandes, pero para niños de entre 1 y 3 años de edad, se trata de déficits sustanciales, de casi un tercio del tiempo de su vida”, afirmó en un comunicado de prensa de la universidad. “A esa edad, son como pequeñas esponjas: les podemos enseñar habilidades motoras”, añadió.

Además, la detección temprana de los problemas motores de los niños autistas “nos da más tiempo para ayudar a los niños a que lleguen al nivel de sus compañeros con respecto a las habilidades motoras”, dijo MacDonald.

Los hallazgos muestran que el desarrollo de las habilidades motoras debería incluirse en los programas de tratamiento para los niños autistas, afirmó MacDonald, experta en habilidades motoras de los niños autistas. Los planes de tratamiento para los niños autistas normalmente se centran en la comunicación social.

Los padres de los niños autistas deberían tener en cuenta los programas de educación física adaptativa, que se personalizan según las habilidades y las necesidades de un niño, añadió MacDonald.

{ Comments on this entry are closed }

10 signos para identificar el Síndrome de Asperger

actualidadenpsicologia.com

El Síndrome de Asperger es una perturbación neurológica de la familia de los trastornos del espectro autista que afecta de tres a siete niños por cada 1.000 aproximadamente.    Debido a que cada niño exterioriza un conjunto diferente de síntomas, no existe una checklist precisa de los comportamientos necesarios para el diagnóstico.   En cambio, existen muchas conductas que pueden ser signos de este síndrome.

Aquí se revisan 10 de los comportamientos más comunes que se pueden observar y son de utilidad para todos aquellos que posiblemente convivan con un niño que tenga esta condición.

1. Fijación en una sola actividad

Es común que los niños con Síndrome de Asperger se centren en solo uno o escasos intereses y lo hagan durante horas y horas.   Los niños parecen obsesionados con algo, como puede ser coches, muñecas, libros de cuentos, por lo cual juegan y les dedican una cantidad de tiempo que parece exagerada.

2. Hablar como un “pequeño profesor”

En algunos casos los niños Asperger suenan como si fueran pequeños sabios, pueden tener habilidades verbales avanzadas, pero debido a su componente de espectro autista, su discurso puede estar centrado en un tema que les obsesiona y del cual quieren hablar todo el tiempo, otro aspecto es que su forma de hablar resulta ser muy formal, más de lo normal para su edad y en ocasiones prefieren hablar con adultos.

3. Dificultad para interpretar las señales sociales

Otro signo clave son las dificultades sociales y es el motivo por el cual se consulta más frecuente en busca de ayuda.

Para los niños con asperger descifrar el lenguaje corporal puede resultarles complicado, así como esperar su turno para realizar una actividad o sostener una conversación.

El trabajo grupal en la escuela suele ser muy difícil de asumir, ya que se les dificulta esperar su turno para participar y no tienen la facilidad para aceptar otros puntos de vista que no concuerden con el suyo propio, lo cual dificulta sostener una conversación de dos vías.

Por esta razón y por otros motivos los niños con Asperger suelen resultar aislados de sus compañeros.

4. Necesidad de rutinas

Los niños Asperger frecuentemente necesitan rutinas diarias de lo contrario todo les puede resultar confuso, ducharse a las 8:30 am, desayuno a las 9 am, almuerzo a las 12, cena a las 6, acostarse a las 9:30pm …   la vida muy bien estructurada.

Salirse de la rutina para ir de compras o simplemente salir casualmente, causa un caos y es necesario anunciar este cambio de planes inclusive con días de anticipación para no generar malestar en ellos, aunque se trata de incluir un evento nuevo, es probable que no logren asimilarlo finalmente y sea mejor retirarlo.

5. Rabietas emocionales

Muchos niños con el síndrome de Asperger no pueden manejar sus emociones adecuadamente, cuando se abruman emocionalmente pueden hacer pataletas, los padres lo pueden percibir como una incapacidad para controlar las emociones cuando la situación está fuera de control.

6. Falta de empatía

Otro signo del síndrome de Asperger es una aparente falta de empatía hacia los demás, la incapacidad para reconocer los sentimientos, deseos y necesidades de los otros, pueden parecer como si vivieran en su propia burbuja.

7. No entienden las sutilezas del habla

Los niños con Asperger pueden tener dificultad para comprender lo que trasmite el cambio de tono y acento de la voz de los demás, pueden darle un sentido literal a las palabras y ser incapaces de entender el sarcasmo, las ironías, y el doble sentido, son incapaces de distinguir cuando se les habla en serio o se está bromeando, creyendo todo lo que se les dice así sea inverosímil.

8. Lenguaje corporal insólito

Pueden presentar inexpresión facial, posturas inusuales, ausencia total de contacto visual o fijar inapropiadamente la mirada.

9. Retraso en el desarrollo motor

En ocasiones se puede presentar pobres habilidades motoras o retardos en habilidades básicas motrices, tales como insertar, recortar, pegar o la escritura manual, en las habilidades con la mano y el pie como andar en bicicleta.

10. Sensibilidad sensorial

Algunos niños con Síndrome de Asperger poseen una mayor sensibilidad sensorial, por lo cual pueden fácilmente ser sobre estimulados por ciertas sensaciones, como luces, ruidos fuertes o irritabilidad a las diferentes texturas.

Si usted sospecha que su hijo puede tener el síndrome de Asperger, el mejor camino a seguir es consultar con un experto el cual realizara una evaluación profesional, no se desanime, un diagnóstico de Asperger no es el final del camino, sino el inicio de un camino diferente al de sus compañeros “neurotípicos”, no olvide que muchos personajes geniales como Albert Einstein, Isaac Newton, y músicos destacados como Syd Barrett, fundador de Pink Floyd tienen los síntomas para ser considerados con el Síndrome de Asperger.

{ Comments on this entry are closed }

La sinestesia es más común en personas con autismo

Las personas con autismo son más propensas también a tener sinestesia, según indican los resultados de una nueva investigación.

La sinestesia se caracteriza por experimentar lo que puede describirse como una mezcla de sentidos en cuanto a las percepciones sensoriales. Por ejemplo, una persona con sinestesia puede ver colores cuando oye sonidos, o notar diferentes sabores al escuchar notas musicales.

El autismo, por su parte, se diagnostica cuando una persona tiene problemas psicológicos que le dificultan de manera severa el entablar relaciones sociales e incluso comunicarse con la gente de su entorno más cercano, mostrando intereses inusualmente limitados sobre el mundo a su alrededor, y una gran resistencia a los cambios, incluso pequeños, en su rutina diaria.

En principio, el autismo y la sinestesia no parecen tener nada en común. Pero en el ámbito del cerebro, la sinestesia implica conexiones anormales entre áreas del cerebro que por regla general no están conectadas (por eso un estímulo en un canal automáticamente desencadena una percepción en otro). Se ha postulado también que el autismo implica una hiperconectividad de las neuronas, de modo que la persona se centra demasiado en pequeños detalles pero se le hace muy difícil darle el debido seguimiento a una situación más amplia. Eso implicaría pues que el autismo y la sinestesia se caracterizan por una conectividad neuronal anormalmente elevada.

Los autores del nuevo estudio, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, examinaron a 164 adultos con trastornos del espectro autista, y a 97 adultos sin autismo. Se comprobó en todos los voluntarios si tenían o no sinestesia.

El equipo de Simon Baron-Cohen, del Centro de Investigación del Autismo en la Universidad de Cambridge, puso a prueba y confirmó la predicción de que si tanto el autismo como la sinestesia incluyen más conectividad neuronal, la sinestesia debe ser desproporcionadamente común en las personas con autismo.

Los científicos comprobaron que mientras que la sinestesia sólo se daba en un 7,2 por ciento de los individuos típicos, alcanzaba el 18,9 por ciento de las personas con autismo.

Entre los 31 autistas que también tenían sinestesia, una de las formas más comunes de ésta última era la sinestesia sonido-color. En 21 de ellos, un sonido desencadenaba una experiencia visual de color.

Otra modalidad común de sinestesia entre esos 31 autistas con sinestesia resultó ser la sinestesia grafema-color, que consiste en que ciertas letras o números evocan percepciones de determinados colores. 18 de las personas percibían determinadas letras negras o blancas con un color que no era ninguno de esos dos.

Aparte, hubo 18 de las personas con autismo y sinestesia que padecían una modalidad de ésta última en la que sabores, olores, o incluso dolores, les evocaban experiencias visuales de color.

En la investigación también han trabajado Donielle Johnson, de la Universidad de Cambridge, así como Simon Fisher, Director del Departamento de Lenguaje y Genética en el Instituto Max Planck para la Psicolingüística, en Nijmegen, Países Bajos.

 

{ Comments on this entry are closed }

La normalización de la flora intestinal mejora los síntomas asociados al autismo

El incremento de la variabilidad de las bacterias de la microbiota intestinal mejora algunos de los trastornos gastrointestinales y del comportamiento en los TEA

abc.es

Cada vez es mayor el número de evidencias que demuestran el importante, sino crucial, papel que juega la flora intestinal –esto es, el conjunto de especies bacterianas, en su mayoría beneficiosas, que habitan en nuestros intestinos– sobre la salud de nuestro organismo. De hecho, la composición de este microbioma parece condicionar nuestro riesgo de desarrollo de enfermedades –como la diabetes– y de sus síntomas –como ocurre en el párkinson–. Pero aún hay más; algunas investigaciones han sugerido que la clave para el tratamiento de algunos trastornos del neurodesarrollo, y más específicamente de los trastornos del espectro del autismo (TEA) se encuentra en el intestino, no en el cerebro. Y ahora, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe (EE.UU.) muestra que la normalización de la flora intestinal de las personas con autismo mejora muchos de los síntomas de los TEA.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Microbiome», muestra que el trasplante de materia fecal para mejorar la composición y variabilidad de la microbiota intestinal resulta sumamente eficaz para el tratamiento de algunos de los trastornos gastrointestinales y del comportamiento asociados al autismo.

Desagradable, pero eficiente

Los autores ya habían observado en un estudio previo una asociación entre los síntomas asociados a los TEA y la composición y diversidad de la flora intestinal. Por ello, el objetivo de esta nueva investigación fue evaluar si la mejora de esta microbiota del intestino podía ser efectiva en el tratamiento del autismo.

Para ello, los autores contaron con la participación de 18 niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 7 y los 16 años y diagnosticados de autismo a los que sometieron a un lavado intestinal, a un tratamiento antibiótico durante 10 semanas y a un trasplante fecal diario –a lo largo de dos meses.

Y exactamente, ¿qué es un trasplante fecal? Pues básicamente, la transferencia de las bacterias de la flora intestinal de un donante ‘sano’, en la que se encuentran en torno a un millar de diferentes especies bacterianas, a un paciente. De esta manera se consigue que el receptor pueda tener un microbioma intestinal con una composición y variabilidad ‘normales’.

Los resultados mostraron que el procedimiento conllevó beneficios a largo plazo para los receptores, caso de una mejora promedio de un 80% de los síntomas gastrointestinales asociados a los TEA y de una mejoría de un 20-25% en los trastornos del comportamiento –entre otros, las habilidades sociales y los hábitos del sueño.

Como explica Dae-Wook Kang, co-autor de la investigación, «hemos observado un gran incremento en la diversidad del microbioma y un gran aumento en algunas especies bacterianas específicas, muy especialmente en el caso de las del género ‘Prevotella’, que previamente habíamos visto que se encontraba en baja cantidad en los niños con TEA».

No probar en casa

En definitiva, combinar el trasplante fecal, aun nauseabundo, con enemas y antibioterapia podría ser eficaz para corregir algunos de los síntomas asociados a los TEA. Más aún cuando se contempla que, una vez concluido el tratamiento, las bacterias ‘trasplantadas’ permanecen a largo plazo en la flora del receptor.

Como indica James Adams, director de la investigación, «nuestros resultados son muy convincentes. Hemos completado un ensayo clínico en fase I demostrando la seguridad y la eficacia del procedimiento. Pero para recomendarlo como tratamiento y poder aplicarlo en la práctica clínica se requieren estudios en fases II y III. Así, estamos planificando ampliar nuestra investigación sobre esta estrategia terapéutica mediante un estudio más grande y controlado con placebo que llevaremos a cabo en el futuro».

Es decir, aún habrá que esperar. Tal es así que los autores reclaman cautela a los padres que se vean tentados de reproducir el tratamiento en sus hijos.

Como concluye Rosa Krajmalnik-Brown, co-autora de la investigación, «aunque hemos visto que el tratamiento es prometedor, es importante que los padres lo consulten con sus médicos, dado que el uso de técnicas inadecuadas puede dar lugar a la aparición de infecciones gastrointestinales graves».

{ Comments on this entry are closed }

El síndrome de Asperger ¡aprende a identificarlo!

medicinatv.com

El síndrome de Asperger es, posiblemente, uno de los síndromes menos conocidos por los pacientes, pero su detección es muy importante y debe de ser temprana. Según la psicóloga Isabel Menéndez Benavente, “está englobado dentro de los trastornos del espectro autista, siendo mucho más leve”.

¿Cómo podemos identificarlo?

Se advierte que los niños que muestran esta señal, tienen dificultades en cuatro grandes áreas:

  • Habilidades sociales: no se comunican con otros niños de la misma forma, no interactúan. Por ello, no les es fácil relacionarse socialmente.
  • Comunicación: interpretan literalmente lo que otros les dicen, además de tener un lenguaje alterado que se manifiesta en cambios del tono de voz y en el uso de un lenguaje pedante y superficial.
  • Rutina: tienen una rutina de la cual nunca quieren salir porque no les gustan los cambios.
  • Intereses restringidos: gozan de buenos conocimientos sobre un tema concreto, buscan información sobre él de una manera íntegra y tienen mucha memoria, pero se restringen únicamente a ese área en particular.

Debido a estas características, los niños con el síndrome de Asperger necesitan una ayuda especial. Si su diagnóstico es precoz y se trata, pueden llegar a disfrutar de una vida, más o menos, encauzada. De hecho, podemos estar rodeados de personas con este síndrome y ni siquiera saberlo.

Por ello, es fundamental que los padres identifiquen con rapidez si su hijo tiene alguna de estas señales para que, cuanto antes, puedan tratarle y, así, el niño goce de una vida feliz.

{ Comments on this entry are closed }

El autismo y el TDAH a menudo se dan juntos, muestra una investigación

Un estudio halla que casi un tercio de los niños con autismo también tienen problemas con la atención y la hiperactividad

Casi el 30 por ciento de los niños pequeños con autismo también muestran señales del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), una tasa que es tres veces mayor que la de la población en general, muestra un nuevo estudio.

“No sabemos la causa del TDAH en la mayoría de los casos. Ni sabemos la causa del autismo en la mayoría de los casos. No es ninguna sorpresa que algo que afecta al cerebro y causa algún cambio en el desarrollo podría también causar otro cambio en el desarrollo”, afirmó el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven y Alexandra Cohen, en Lake Success, Nueva York, que no participó en el estudio.

Los niños del estudio que sufrían de ambas afecciones también tendían a tener más dificultades con el aprendizaje y la socialización que los niños que solo tenían autismo.

Los investigadores comentaron que el tratamiento del TDAH podría beneficiar a los niños con autismo en el caso de que no progresen con los programas de tratamiento del autismo, que a menudo requieren que se mantenga la atención en unas habilidades específicas.

“En un niño [con autismo] que tiene grandes dificultades con la atención, la hiperactividad o ambas cosas, realmente habrá que llegar a otro nivel en las estrategias de intervención”, comentó la autora del estudio, Rebeca Landa, directora del Centro del Autismo y Trastornos Relacionados del Instituto Kennedy Krieger, en Baltimore.

Para realizar el estudio, publicado el 5 de junio en la edición en línea de la revista Autism, los investigadores preguntaron a los padres de los niños que participaban en un estudio comunitario del desarrollo infantil sobre los síntomas de atención e hiperactividad: si los niños podían esperar a que les llegara su turno o no, si interrumpían a los demás cuando hablaban, si jugueteaban con cosas durante las comidas o si no podían hacer las cosas con más lentitud, por ejemplo. Todos los niños del estudio tenían de 4 a 8 años de edad.

De los 62 niños a los que se había diagnosticado autismo, 18 (el 29 por ciento) también mostraban señales de TDAH.

Un estudio anterior de niños un poco mayores halló que el 31 por ciento de los niños tenían los dos trastornos a la vez.

“No es sorprendente”, comentó la Dra. Patty Manning-Courtney, directora del Centro Kelly O’Leary de Trastornos del Espectro Autista, del Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati.

“Lo bueno de este estudio es que se tomaron la molestia de ver quién cumplía los criterios del diagnóstico y qué era lo que diferenciaba a esos niños”, señaló Manning-Courtney, que no participó en la investigación.

Todos los niños que sufrían de ambos problemas eran chicos. Los chicos tienen tasas más altas de autismo y de TDAH que las chicas, según la investigación realizada.

Una limitación del estudio fue que los investigadores tuvieron que confiar en los formularios destinados a detectar el TDAH en los niños típicos. Realmente no hay buenas pruebas de atención e hiperactividad para los niños con autismo, y sus problemas podrían parecer distintos de los de los niños típicos en edad escolar.

Los niños que funcionan en mayor medida dentro del espectro autista pueden tener problemas bastante obvios con la atención.

“No se trata de que tengan un déficit de atención. Se trata de que no pueden repartir su atención o cambiarla a allí donde necesita estar”, explicó Manning-Courtney. “Hablo con los padres de los niños con autismo sobre la regulación de la atención más que del déficit de atención”.

En los niños que tienen un autismo más grave, el TDAH puede ser más complicado de detectar.

“Es difícil de decir si su nivel de actividad es diferente porque se retrasan o porque tienen un autismo más grave o si se trata de un TDAH”, indicó Manning-Courtney.

Pero si los padres y los profesores se percatan de que los problemas de atención o de la actividad afectan la habilidad del niño de progresar, entonces ha llegado el momento de pedir ayuda, afirmó.

Los primeros tratamientos de los problemas de atención en los niños autistas tienen que ver con intervenciones en la conducta con la intención de enseñarles a controlar mejor la concentración de la atención.

Si las conductas no mejoran con la ayuda, Landa afirmó que los médicos entonces pasarán a la medicación.

“Si su hijo tiene ese tipo de problemas, vale la pena mencionarlo a su pediatra y también ponerse en contacto con los profesores”, añadió Landa.

 

{ Comments on this entry are closed }

El perro, un animal de confianza para niños autistas

No todos los perros son adecuados para trabajar con niños autistas, son recomendados las razas más dóciles y tranquilas.

telesurtv.net

Tener un perro como mascosta sirve como terapia para la crianza de los niños autistas, estos animales pueden ayudar a los niños con esta condición en sus relaciones de comunicación social, señala el portal web Experto Animal.

Al igual que sucede con la equinoterapia, los niños descubren en el perro un animal de confianza con el que tienen relaciones sociales sencillas que les permiten estar cómodos en su interacción social.

¿Por qué esta indicada la terapia con perros para niños autistas?    

Tener a un niño con autismo es una situación que viven muchos padres, es por ello que es fundamental ayudarlos con terapias que le ayuden y mejoren su relación con un mundo que les puede resultar extraño.

Los niños autistas entienden las relaciones sociales de una forma distinta a la que lo hacen otras personas. Con este tipo de terapias se puede notar una mejoría trabajándolas de forma adecuada.

“Los niños autistas tienen dificultad para relacionarse y poca flexibilidad cognitiva lo que hace que no reaccionen de la misma forma ante un acontecimiento. En los animales encuentran una figura más simple y positiva que les ayuda a trabajar la autoestima, la ansiedad social y la autonomía. Estos factores de la sintomatología secundaria se trabajan en la terapia con perros”, señaló la psicóloga, Elizabeth Reviriego.

En contexto

El autismo es un trastorno neurológico complejo. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por su sigla en inglés).

Actualmente se diagnostica con algún trastorno autista a 1 de cada 68 personas y a 1 de cada 42 niños varones. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.

El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros.

{ Comments on this entry are closed }


Estadisticas