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Diabetes

Cinco daños de la diabetes que pocos conocen

noticiassin.com

La diabetes es una de las enfermedades crónicas que más afecta a los adultos, aunque también a los niños debido a los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física.

Cuando se tiene diabetes, ya sea del tipo 1 o 2, se deben tener cuidados especiales en la dieta, la actividad física y sobre todo la medicación, pues un mal control puede ocasionar complicaciones como amputaciones, infartos e incluso la muerte.

Además de estos problemas, se pueden presentar otros que muy pocos conocen pero que a continuación te decimos:

Problemas bucales

Al tener diabetes, se incrementa el riesgo de padecer problemas bucales, de encías y enfermedades gingivales, por lo que se debe visitar al odontólogo con frecuencia.

Entre los problemas más comunes se encuentran los siguientes:

Periodontitis: enfermedad que afecta al hueso que sostiene a los dientes y que puede provocar la pérdida de éstos.
Caries: también puede ocasionar sensibilidad y mal aliento.
Infecciones fúngicas: al tener un exceso de azúcar, la boca es más susceptible de padecer infecciones de todo tipo.
Perturbaciones en el paladar.

Problemas de sordera

Se ha encontrado una asociación de la diabetes y la pérdida auditiva en uno o ambos oídos, sobre todo si se tiene más de 40 años de edad.

Algunos de los síntomas que se pueden tener por esto, son:

  • Vértigos
  • Zumbidos
  • Hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva)
  • Problemas de equilibrio

 

Infecciones de la piel

Los problemas se clasifican en cuatro tipos:

  • Lesiones
  • Infecciones cutáneas
  • Reacciones medicamentosas
  • Pie diabético

De igual manera se produce sequedad de la piel debido a que el cuerpo se intenta librar del exceso de azúcar a través de la orina, lo que representa una gran pérdida de líquidos que deben reponerse. En casos graves, se pueden formar lesiones de color rojo que pican y descaman.

Apnea obstructiva del sueño

Se caracteriza cuando hay colapso intermitentes y repetidos de las vías aéreas durante el sueño y se presenta en el 2% de las mujeres y el 4%, siendo la obesidad y diabetes los principales causantes.

Debido a que es un problema respiratorio común, muchas personas lo pasan por alto; sin embargo, es necesario dar tratamiento para combatir las molestias.

Disfunción sexual

Las personas con diabetes, tanto hombres como mujeres, suelen presentar problemas en su desempeño sexual.

En los hombres, se aumenta hasta tres veces el riesgo de sufrir disfunción eréctil y en las mujeres, aumenta la probabilidad de padecer hiperglucemia, lesiones en la zona genital, depresión e infecciones en el área genital.

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La dieta mediterránea podría ayudar a combatir la diabetes tipo 2, según un estudio

Las dietas bajas en carbohidratos también se asociaron con un riesgo más bajo

Una dieta al estilo mediterráneo y las dietas bajas en carbohidratos podrían ayudar a reducir el riesgo de contraer la diabetes tipo 2, según un estudio reciente.

En función de los hábitos alimenticios en Grecia, el sur de Italia y España, una dieta mediterránea consiste en gran medida en pescado, fruta, verdura, frijoles, pan rico en fibra, granos integrales y aceite de oliva. Este plan alimenticio también limita la ingesta de carne roja, queso y dulces.

Para realizar el estudio, publicado el 15 de agosto en la revista Diabetologia, los investigadores dieron seguimiento a más de 22,000 personas en Grecia durante aproximadamente 11 años. Durante ese periodo, alrededor de 2,300 de esas personas contrajeron diabetes.

Los investigadores examinaron los hábitos alimenticios de los participantes y elaboraron una escala de 10 puntos con respecto al seguimiento de la dieta mediterránea. Los participantes con una puntuación mayor de 6 tenían un 12 por ciento menos de probabilidades de contraer diabetes que los que tenían una puntuación de 3 o menor en la dieta mediterránea, hallaron.

Las personas con los niveles más altos de carbohidratos en su dieta tenían un 21 por ciento más de probabilidades de contraer diabetes que los que tomaban la menor cantidad de carbohidratos. Las personas con una puntuación alta en la dieta mediterránea y una ingesta baja de carbohidratos tenían un 20 por ciento menos de probabilidades de contraer diabetes que las que tenían una puntuación baja en la dieta mediterránea y una ingesta alta de carbohidratos, según el estudio.

“El papel que tiene la dieta mediterránea en el control del peso sigue siendo objeto de controversia, y en la mayoría de los estudios realizados en países con una dieta mediterránea, el hecho de seguir una dieta mediterránea no estaba relacionado con el sobrepeso”, afirmaron el Dr. Carlo La Vecchia y sus colaboradores del Instituto Mario Negri de Investigación Farmacológica de Milán, Italia.

“Esto sugiere que la protección que la dieta mediterránea proporciona contra la diabetes no es mediante el control del peso, sino a través de varias características dietéticas de la dieta mediterránea”, señalaron un comunicado de prensa de la revista. “No obstante, esta cuestión es difícil de examinar en los estudios de cohorte, debido a la falta de información sobre los cambios de peso durante el seguimiento, ya que rara vez se registran”.

Aunque el estudio mostró una asociación aparente entre una dieta mediterránea y un riesgo menor de sufrir de diabetes tipo 2, no probó causalidad.

 

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Mitos sobre la diabetes

by salud on 28/10/2016

in Diabetes,Salud

Mitos sobre la diabetes

fernandafamiliar.soy.-Norma Rábago

Hay muchos mitos sobre la diabetes que hacen más difícil que la gente tome en serio los hechos, como que la diabetes es una enfermedad grave y potencialmente mortal. Estos mitos pueden crear una imagen de la diabetes incorrecta y llena de estereotipos y negativismo.

Entérese de la verdad sobre la diabetes y aprenda cómo puede poner fin a los mitos y malentendidos sobre la diabetes.

Mito: La diabetes no es una enfermedad grave

Realidad: La diabetes causa más muertes al año que el cáncer de seno y el SIDA juntos. Dos de 3 personas con diabetes mueren por una enfermedad cardíaca o derrame cerebral.

Mito: Las personas obesas o con sobrepeso van a tener diabetes tipo 2.

Realidad: El sobrepeso es un factor de riesgo para tener esta enfermedad, pero otros factores de riesgo también influyen como los antecedentes familiares, raza y edad. Desafortunadamente, muchas personas no le prestan importancia a los otros factores de riesgo y piensan que el peso es el único factor de riesgo para la diabetes tipo 2. La mayoría de la gente con sobrepeso no tiene diabetes tipo 2, y mucha gente que tiene diabetes tipo 2 tiene un peso normal o muy poco sobrepeso.

Mito: Comer demasiados dulces causa diabetes.

Realidad: La respuesta no es tan simple. La causa de la diabetes de tipo 1 son factores genéticos y desconocidos que desencadenan el inicio de la enfermedad; la causa de la diabetes de tipo 2 son factores genéticos y de estilo de vida.

El sobrepeso aumenta el riesgo de tener diabetes tipo 2, y una dieta rica en calorías de cualquier tipo produce un aumento de peso. Los estudios demuestran que tomar bebidas azucaradas está asociado con diabetes tipo 2.

La Asociación Americana de la Diabetes recomienda que las personas limiten su consumo de bebidas azucaradas para ayudar a prevenir la diabetes. Entre las bebidas azucaradas están:

  • bebidas gaseosas regulares
  • ponche de frutas
  • jugos de fruta
  • bebidas energéticas
  • bebidas deportivas
  • té dulce
  • otras bebidas azucaradas.

¡Una sola porción de estas bebidas eleva la glucosa en la sangre y contiene varios cientos de calorías!

Vea usted mismo:

Una lata de gaseosa regular de 12 onzas tiene aproximadamente 150 calorías y 40 gramos de carbohidratos. Esta cantidad de carbohidratos equivale a ¡10 cucharitas de azúcar!
Una taza de ponche de frutas y otros jugos de fruta tienen aproximadamente 100 calorías (o más) y 30 gramos de carbohidratos.

Mito: La gente con diabetes debe comer alimentos especiales para diabéticos.

Realidad: Un plan saludable de alimentación para personas con diabetes generalmente es igual al plan de comidas saludables de cualquier persona: bajo en grasa (especialmente grasas saturadas y trans), consumo moderado de sal y azúcar, alimentos con granos integrales, vegetales y fruta. La comida para diabéticos y “dietética” en general no ofrece ningún beneficio especial. La mayoría eleva igual el nivel de glucosa en la sangre, usualmente es más cara y puede tener un efecto laxante si tienen alcoholes de azúcar.

Mito: Si alguien tienes diabetes, solo puede comer pequeñas cantidades de alimentos con carbohidratos como pan, papa y fideos.

Realidad: Los alimentos con carbohidratos pueden ser parte de un plan de alimentación saludable, pero la clave es el tamaño de la porción. Los panes, cereales, fideos y arroz de grano integral, y las verduras con carbohidratos como las papas, batatas (boniatos, camotes), arvejas (guisantes) y maíz pueden ser parte de sus comidas y meriendas. ¿Quiere saber cuántos carbohidratos puede comer? Empiece por 45-60 gramos de carbohidratos por comida o tres a cuatro porciones de alimentos que contengan carbohidratos. Sin embargo, puede necesitar más o menos carbohidratos en las comidas según cómo se controla la diabetes. Usted y su equipo de salud pueden encontrar la cantidad apropiada para usted. Una vez que sepa cuántos carbohidratos puede comer en una comida, escoja los alimentos y la porción correcta.

Mito: Las personas con diabetes no pueden comer dulces ni chocolate.

Realidad: Las personas con diabetes pueden comer dulces y postres si los comen como parte de un plan de alimentación saludable o en combinación con ejercicio. Estos alimentos no están prohibidos para las personas con o sin diabetes. La clave es comer una porción muy pequeña de dulces y reservarlos para ocasiones especiales, de modo que las comidas se enfoquen en alimentos más saludables.

Mito: La diabetes es contagiosa.

Realidad: No. Si bien no sabemos exactamente por qué la gente tiene diabetes, sabemos que la diabetes no es contagiosa. No se contagia como un resfriado o gripe. Parece haber ciertos factores genéticos en la diabetes, especialmente del tipo 1. El estilo de vida también cumple una función.

Mito: Las personas con diabetes tienden a enfermarse y resfriarse.

Realidad: Las personas con diabetes no son más propensas a enfermarse o resfriarse que los demás. Sin embargo, se recomienda que las personas con diabetes se pongan la vacuna contra la gripe. Esto se debe a que cualquier enfermedad puede dificultar el control de la diabetes, y las personas con diabetes que se resfrían tienen una mayor probabilidad que los demás de tener complicaciones serias.

Mito: Si usted tiene diabetes de tipo 2 y su médico le dice que necesita empezar a usar insulina, eso significa que no está cuidándose correctamente.

Realidad: Para la mayoría de personas, la diabetes tipo 2 es una enfermedad progresiva. Apenas reciben el diagnóstico, muchas personas con diabetes tipo 2 pueden mantener la glucosa en la sangre en un nivel saludable sin medicamentos orales. Pero con el tiempo, el cuerpo gradualmente produce menos insulina, hasta que llega un punto en que los medicamentos orales no bastan para mantener la glucosa dentro de niveles normales. El uso de insulina para mantener la glucosa en la sangre en un nivel saludable es positivo, no algo negativo.

Mito: La fruta es un alimento saludable. Por lo tanto, está bien comer todo lo que se le antoje.

Realidad: La fruta es un alimento saludable. Contiene fibra y muchas vitaminas y minerales. Pero las frutas contienen carbohidratos que se deben contar dentro del plan de comidas. Consulte con su nutricionista sobre la cantidad, frecuencia y tipos de frutas que debe comer.

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EL EJERCICIO PODRÍA MANTENER LA DIABETES A RAYA DURANTE EL EMBARAZO

magallanesdeportes.cl

Unas caminatas cortas y algo de entrenamiento de fuerza cada semana plantearon una diferencia para las mujeres obesas, afirman unos investigadores.

Las mujeres obesas pueden reducir el riesgo de diabetes gestacional (la diabetes durante el embarazo) y bajar su presión arterial haciendo ejercicio incluso apenas tres veces por semana, encuentra un estudio reciente.

“Es importante reducir las complicaciones del embarazo relacionadas con la obesidad, porque pueden tener consecuencias a largo plazo tanto para la madre como para el niño”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad Noruega de Ciencias y Tecnología la líder del estudio, la Dra. Trine Moholdt, que trabaja en la universidad.

“Aconsejamos a todas las mujeres que hagan ejercicio durante el embarazo, siempre y cuando no haya motivos médicos que prevengan que hagan ejercicio”, añadió Moholdt.

Las mujeres obesas se enfrentan a unos riesgos más altos de complicaciones como la diabetes y la hipertensión gestacionales. También pueden aumentar más de peso durante el embarazo que sus pares más delgadas. Las mujeres obesas embarazadas también son más propensas a necesitar una cesárea y a dar a luz a bebés grandes, dijeron los investigadores.

En el nuevo estudio, se asignaron al azar a 91 mujeres embarazadas a uno de dos grupos. Un grupo hizo ejercicio tres veces por semana bajo supervisión, caminando a paso moderado en una cinta durante 35 minutos, y realizando un entrenamiento de fuerza durante 25 minutos. El otro grupo recibió la atención prenatal estándar.

Dos mujeres del grupo de ejercicio desarrollaron diabetes gestacional, frente a nueve mujeres en el grupo de atención estándar, mostraron los hallazgos. Además, las mujeres que hicieron ejercicio tenían unos niveles más bajos de presión arterial antes de dar a luz.

Los investigadores anotaron que no todas las mujeres del grupo de ejercicio asistieron a todas las sesiones, y que la cantidad de ejercicio que hicieron no fue extenuante.

Kirsti Krohn Garnaes, una estudiante de postgrado que participó en el estudio, dijo que los hallazgos mostraron que “incluso un poco de entrenamiento durante el embarazo puede ser beneficioso”.

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Mitos y verdades sobre la diabetes

EL UNIVERSAL

Pareciera mentira, pero  en nuestra sociedad muchas veces le creemos más al vecino o a algún familiar que a los médicos, y por eso es que muchas enfermedades resultan peor de lo que se llegó a imaginar. La diabetes no es la excepción, se tejen muchas teorías frente a esta enfermedad, que de no tratarse puede llegar a complicaciones crónicas como: ceguera, píe diabético, insuficiencia renal, o problemas del corazón.

El doctor Richard Giovanni Buendía, Médico Internista, Endocrinólogo y Epidemiólogo Clínico quien asistió al taller de diabetes organizado por la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, nos aclaró algunos mitos frente a la enfermedad.

Mito: La medicina alternativa, el ejercicio y la dieta pueden reemplazar los medicamentos prescritos por mi médico.

Rta: La medicina alternativa como tés, hierbas y jugos nunca reemplazarán el tratamiento prescrito por el médico. Muchas personas abandonan su tratamiento, provocando que su condición empeore. Es importante mantener una dieta saludable, hacer ejercicio constantemente, medir los niveles de glucosa y seguir el tratamiento indicado por el médico. Puede ser una opción pero nunca reemplaza el medicamento.

Mito: Los medicamentos tendrán un impacto en mi peso.

Rta: Controlar el peso es un factor importante del plan integral de atención de la diabetes. Si se usan según las indicaciones, los medicamentos orales para controlar la diabetes tipo 2 pueden ayudar a los pacientes a alcanzar el peso objetivo indicado por su médico. Sin embargo, el exceso de calorías y el sedentarismo hacen que las células del organismo reciban más glucosa de la necesaria acumulándose en forma de grasa.

Mito Las personas con diabetes no pueden comer dulces ni chocolates.

Rta: Es un mito. El paciente diabético que cuenta lo que come en carbohidratos (porción de arroz 45 gramos, 1 pan 15 gramos), ellos pueden darse pequeños gustos de vez en cuando de comer otras cosas. Y si cuentan carbohidratos, saben que un helado te da 30 gramos de carbohidratos y lo puedo bajar con una dosis adicional de insulina, se maneja así.

Los dulces, chocolates y postres pueden ser consumidos por personas con diabetes siempre y cuando sus niveles de glucosa en la sangre sean adecuados. La clave es tener una pequeña porción y guardarlos para ocasiones especiales, no como parte principal de la dieta.

Mito:  Los medicamentos funcionan para todos los pacientes.

Rta: Cada paciente es un mundo aparte, no todos los medicamentos responden de la misma forma en todos los pacientes. Hay más de 20 tipos de insulina y diferentes clases de medicamentos orales que trabajan en diferentes formas para reducir los niveles de glucosa en la sangre.

Mito: “Si no tengo síntomas, mi diabetes está bajo control”.

Rta: La diabetes tipo 2 puede no presentar síntomas físicos pero eso no quiere decir que está bajo control. El monitoreo constante de la glucosa en la sangre es la única manera de asegurarse de que su diabetes está controlada. Este monitoreo es primordial en el autocuidado y control de la diabetes. La Asociación de Diabetes sugiere los siguientes niveles:

1) Antes de las comidas: 80 a 130 mg/dl.

2) 1-2 horas después de la comida: menos de 180 miligramo por decilitro, mg/dl.

Revise con su médico cuáles son los niveles óptimos de acuerdo a su perfil.

Mito Las ‘aguas benditas’ sí funcionan.

Rta: En Bogotá se consigue una mata que se llama ‘la mata de la insulina’, la efectividad de este tipo de medicamentos (hablando de medicamento naturales) es muy limitada. Hay un tubérculo, el yacón, no es mito, lo utilizan los pacientes. Hay estudios básicos, no sabemos por qué pero hay una disminución de los niveles de glicemia, pero eso no tiene estudios clínicos, no es de recomendación, nada de aguitas y matas. Siga su dieta, ejercicios y su terapia farmacológica, estamos jugando con el tiempo,  en la diabetes tipo 2 si no se mejora termina ciego, infartado, amputado y en diálisis.

Mito

“Los medicamentos para controlar la diabetes pueden dañar mis ojos y riñones”

Rta: Esto es una creencia muy común. La aparición de complicaciones de la enfermedad a menudo coincide con la prescripción de medicamentos orales o insulina. Esto no se debe a la utilización de estos fármacos, sino a prolongados niveles de glucosa fuera de control que han estado afectando diferentes órganos de nuestro cuerpo.

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¿Está la diabetes tipo 1 vinculada con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer?

Un estudio sugiere, aunque no prueba, que las probabilidades de ciertos tipos de tumores aumentan y que las de otros se reducen

healthfinder.gov

Sufrir de diabetes tipo 1 podría aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer, pero reducir el riesgo de otros, sugiere un estudio reciente.

Se observó un riesgo más elevado de cánceres del estómago, el hígado, el páncreas, el endometrio, los ovarios y los riñones. Sin embargo, se observó un riesgo más bajo de cáncer de próstata y de mama, reportaron los investigadores.

En la diabetes tipo 1, el cuerpo no puede producir la hormona insulina, que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre. Las personas con diabetes tipo 1 deben ser tratadas con insulina para sobrevivir.

La buena noticia de este estudio, según la investigadora Sarah Wild, es que no parece que el tratamiento con insulina sea responsable del aumento en el riesgo de ciertos cánceres, algo que había sido una preocupación.

“Este patrón de riesgo de cáncer [observado en este estudio] es similar al que se ve en las personas con diabetes tipo 2 y en las personas con sobrepeso”, comentó Wild, profesora de epidemiología de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido. “Esto sugiere que el tratamiento con insulina para la diabetes tipo 1 en sí no aumenta el riesgo de cáncer”.

Y Wild señaló que los nuevos hallazgos solo muestran una asociación entre la diabetes tipo 1 y un mayor riesgo de cáncer, no que la diabetes tipo 1 sea una causa directa del aumento en el riesgo.

Otro experto en diabetes dijo que no está claro que haya una relación causal entre la diabetes tipo 1 y el riesgo de cáncer.

“Debemos considerar los hallazgos [de los autores del nuevo estudio] con precaución”, dijo el Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York. “Los pacientes con diabetes tienen suficientes problemas, no necesitan que el cáncer sea otra de sus complicaciones”.

Dijo que la falta de un motivo plausible de que la diabetes tipo 1 pudiera provocar un aumento en ciertos tipos de cáncer le hace sospechar que los hallazgos del estudio podrían tener otra explicación.

Zonszein planteó que es posible que los pacientes del estudio fueran mal diagnosticados o mal clasificados en los registros nacionales utilizados para la investigación. Algunos podrían haber tenido diabetes tipo 2, en lugar de diabetes tipo 1, sugirió. Esta confusión podría haber ocurrido porque todos los pacientes que los investigadores observaron recibían insulina, dijo.

Los hallazgos del informe aparecen en la edición del 29 de febrero de la revista Diabetologia.

Para el estudio, Wild y sus colaboradores recolectaron datos de registros nacionales sobre más de 9,000 cánceres que sufrían personas que tenían diabetes tipo 1 de Australia, Dinamarca, Finlandia, Escocia y Suecia. Compararon a las personas con diabetes tipo 1 con personas de la población general de cada país.

Al observar todos los cánceres en combinación, el equipo de Wild no encontró un aumento en el riesgo de cáncer en los hombres con diabetes tipo 1. Pero las mujeres con diabetes tipo 1 experimentaron un aumento del 7 por ciento en el riesgo de cáncer, señalaron los autores del estudio.

La falta de un riesgo general de cáncer en los hombres con diabetes tipo 1 se debió sobre todo a una reducción aparente del 44 por ciento en el riesgo de cáncer de próstata, apuntó Wild.

Cuando se eliminaron del análisis los datos de los cánceres específicos según el sexo (como el de próstata y de mama), se observó un aumento en el riesgo de cáncer tanto en los hombres como en las mujeres con diabetes tipo 1. El aumento en el riesgo fue de un 15 por ciento en los hombres y de un 17 por ciento en las mujeres, dijeron los investigadores.

La diabetes tipo 1 se vinculó con un riesgo de cáncer de estómago un 23 por ciento más alto en los hombres, y con un aumento del 78 por ciento en las mujeres, halló el estudio. En cuanto al cáncer de hígado, el riesgo de los hombres con diabetes tipo 1 se duplicó, mientras que el riesgo fue un 55 por ciento más alto en las mujeres, señalaron los autores del estudio.

Pero las mujeres con diabetes tipo 1 tenían un 10 por ciento menos de probabilidades de desarrollar un cáncer de mama, dijo Wild.

Dado que muchos de esos cánceres son poco comunes, el riesgo real es leve, añadió Wild.

Además, el riego de cáncer pareció ser más alto poco después del diagnóstico de diabetes tipo 1, comentó. En el primer año tras un diagnóstico de diabetes, el riesgo de cáncer aumentó en más del doble en ambos sexos. Cuanto más tiempo había sufrido una persona de diabetes tipo 1, más bajas eran las probabilidades de un diagnóstico de cáncer, señaló.

Después de unos 20 años, el riesgo de cáncer bajó hasta equipararse con el de la población general en los hombres. En las mujeres, el riesgo se redujo casi a la normalidad en apenas cinco años, según el estudio.

El aumento reportado en el riesgo de cáncer poco después de un diagnóstico de diabetes tipo 1 podría deberse a la detección de cánceres que ya existían, sugirieron los investigadores.

Aunque la diabetes tipo 1 no se ha vinculado con factores del estilo de vida como la diabetes tipo 2, Wild anotó que los cambios en el estilo de vida podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer.

“Los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de cáncer, como evitar fumar [y mejorar] la gestión del peso y la actividad física, son importantes para las personas con diabetes tipo 1, sobre todo porque esos factores afectan al riesgo de varios de esos cánceres”, dijo Wild.

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Tres o cuatro tazas de café al día ayudan a reducir el riesgo de diabetes

El consumo de café de forma moderada, de tres a cuatro tazas diarias, pueden tener distintos efectos beneficiosos para la salud a largo plazo y, según asegura la especialista en Endocrinología y Nutrición Pilar Riobó, puede incluso “reducir el riesgo de desarrollar diabetes mellitus”.

Así lo ha asegurado la doctora Riobó durante la presentación del lubro ‘Café y estilo de vida saludable’, promovido por el Centro de Información Café y Salud, añadiendo también que el consumo de esta bebida ayuda a mejorar el control metabólico de la glucosa, “incluso en pacientes diabéticos”.

La mayoría de estudios epidemiológicos realizados hasta el momento con los consumidores habituales de café han encontrado una menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, lo que demuestra que “los efectos beneficiosos en la prevención de la neurodegeneración parecen claros”, señala el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Rafael Franco, coautor de este libro junto con la doctora Riobó.

Las evidencias científicas disponibles sostienen que la capacidad antioxidante del café puede ser un factor protector frente a un gran número de enfermedades en las que está implicado el estrés oxidativo de las células, como las de tipo cardiovascular y las de carácter neurodegenerativo.

Igualmente, el café también ha demostrado tener efectos beneficiosos sobre el aparato digestivo, especialmente en la incidencia de algunas de las enfermedades más frecuentes del hígado y de la vesícula biliar, mientras que también hay diversos estudios que han puesto de manifiesto el carácter protector del café frente a las enfermedades hepáticas, como la cirrosis o el hepatocarcinoma, o la litiasis biliar.

En función de las investigaciones científicas realizadas sobre café y cáncer, los autores del libro también apuntan a que beber café no aumenta el riesgo general de desarrollar la enfermedad y que, en cambio, puede ser un factor protector frente a algunos tipos de cáncer, como el de faringe, esófago, hígado o colon.

NO AFECTA A LA SALUD CARDIOVASCULAR

Por otro lado, en la presentación de este libro también se ha desmentido que haya una relación entre el consumo de café y las enfermedades coronarias, ni cardiopatía isquémica en general, infarto de miocardio o angina de pecho en particular, así como tampoco un mayor riesgo de hipertensión arterial.

En cambio, algunos estudios señalan cierto carácter protector del café en la salud cardiovascular y, tomando como variable la mortalidad, las evidencias científicas señalan una asociación inversa entre consumo de café y mortalidad en general, debida, principalmente, a una reducción moderada de las muertes de origen cardiovascular entre los bebedores de café.

 

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Prevenir la enfermedad renal podría reducir las muertes por diabetes, señala un estudio

La mortalidad a los diez años entre los que sufrían de ambas afecciones fue del 31 por ciento

La clave para que las personas con diabetes tipo 2 vivan una vida larga y saludable podría ser evitar la enfermedad renal, ahora que una investigación reciente halla que la combinación es particularmente letal.

El estudio halló que las tasas de mortalidad a diez años entre las personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal superan el 31 por ciento. Pero para las personas que solo sufrían de diabetes tipo 2, la tasa de mortalidad tras una década fue del doce por ciento. Entre las personas sin ninguna de las dos afecciones, la tasa de mortalidad a los diez años fue de alrededor del ocho por ciento.

“A todos nos han entrenado para pensar que la diabetes tipo 2 es algo malo, pero es particularmente mala cuando también se sufre de enfermedad renal”, advirtió la autora del estudio, la Dra. Maryam Afkarian, especialista renal y profesora asistente de medicina de la Universidad de Washington, en Seattle.

Por otro lado, “hallamos que la diabetes tipo 2 podría no afectar tanto la mortalidad si no se contrae enfermedad renal”, señaló.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de febrero de la revista Journal of the American Society of Nephrology.

Las personas con diabetes tipo 2 no producen suficiente insulina ni usan la insulina de forma adecuada. La insulina es una hormona necesaria para transformar la comida en energía. En EE. UU., alrededor de 26 millones de personas tienen diabetes, y ese número está en aumento. Hace mucho que se asocia la diabetes tipo 2 con un mayor riesgo de muerte, sobre todo debido a la enfermedad cardiovascular. Y la enfermedad renal es común entre las personas con diabetes tipo 2.

Para comprender mejor cómo ambas enfermedades se comportan en conjunto, los investigadores revisaron diez años de datos de la Encuesta nacional de salud y nutrición de EE. UU., sobre más de 15,000 personas. Alrededor del 42 por ciento de las personas con diabetes tipo 2 tenían enfermedad renal, hallaron.

Cuando los investigadores controlaron los datos para tomar en cuenta factores como la edad, el sexo y el índice de masa corporal (un cálculo que se basa en el peso y en la estatura) además de la duración de la diabetes, las tasas de mortalidad siguieron siendo altas para las personas con enfermedad renal y diabetes, de alrededor del 23 por ciento. La mortalidad a los diez años entre los que solo tenían diabetes tipo 2 fue de alrededor del 9 por ciento cuando los datos se ajustaron por esos factores, mientras que la tasa de mortalidad entre las personas que no sufrían ni de diabetes ni de enfermedad renal fue de más o menos el tres por ciento.

“Como esperábamos, los que sufrían de diabetes y enfermedad renal tenían un riesgo de mortalidad mucho más elevado”, comentó Afkarian.

“Claramente, no hemos llegado al punto de poder detener la diabetes tipo 2”, planteó, “así que la próxima pregunta es qué sucede si podemos mantener los riñones sanos”.

Apuntó que los esfuerzos de prevención se deben enfocar en las personas que tienen diabetes pero no enfermedad renal. “Hay que intentar controlar los factores de riesgo para prevenir la enfermedad renal”, sugirió. Y el mayor factor de riesgo es la glucemia fuera de control.

Sin embargo, el desarrollo de la enfermedad renal también tiene un componente genético, dijo. Así que si se portan esos genes, quizás se desarrolle enfermedad renal aunque la glucemia esté bien controlada. Pero para la mayoría de personas con diabetes tipo 2, controlar los niveles de glucemia puede ayudar a prevenir la enfermedad renal, o al menos ralentizar su avance, aseguró.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York, dio su visto bueno al análisis. “Muestra que si alguien está enfermo, se trata de un mal marcador”, comentó.

“Siempre tenemos que enfatizar la prevención mucho más. Hay una correlación firme entre la A1C (una medida a largo plazo del control de la glucemia) y la enfermedad renal. Y a las personas sin hipertensión tiende a irles mejor”, anotó.

Dijo que con frecuencia el problema es que “pasa mucho tiempo antes de que las personas sean diagnosticadas con diabetes tipo 2, y cuando son diagnosticadas, con frecuencia no se les trata lo suficiente, lo que lleva a una diabetes fuera de control”.

Zonszein dijo que muchas personas con diabetes tipo 2 que deberían tomar fármacos contra el colesterol y para la presión arterial no los toman. Afkarian señaló que las personas que tienen tanto diabetes tipo 2 como enfermedad renal deben ser vigiladas más de cerca por sus médicos.

Es importante recordar que es mucho más fácil prevenir la enfermedad renal que detenerla una vez aparece, enfatizó Afkarian.

“Hay mucho tiempo para intervenir antes de que aparezca la enfermedad renal”, comentó. “Puede hacer que las cosas sean muy distintas”.

 

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