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El tabaco es uno de los agentes externos que más dañan al feto

  • Podría desencadenar malformaciones y problemas evolutivos en el bebé.
  • El tabaco causa un desarrollo neuroevolutivo inferior.
  • La medicina fetal estudia qué tipo de agentes causan problemas en el feto.

El tabaco, según la Organización Mundial de la Salud, causa cada año la muerte de tres millones de personas. Su peligro no se dirige solo a quienes lo consumen. Lo sufren los fumadores pasivos y entre ellos el bebé en gestación. El humo del tabaco es uno de los agentes externos que más daños causan en el feto.

Muchas de las malformaciones fetales y de los problemas más frecuentes en el desarrollo evolutivo de los fetos podrían reducirse evitando el humo del tabaco. Y sin embargo, entre el 25 y el 40% de las embarazadas fuman durante la gestación.

Ello provoca en los fetos un desarrollo neuroevolutivo “discretamente inferior” al de los hijos de las gestantes no fumadoras, ha explicado el jefe de Obstetricia del Hospital Clínic de Barcelona, Eduard Gratacós.

Sincronización entre madre y feto

Según este especialista, los problemas mas frecuentes que interfieren en el correcto desarrollo del feto son el retraso en el crecimiento intrauterino, que afecta al 7-8% de la población gestante, y los problemas de prematuridad, que afectan a otro tanto de los embarazos.

Son resultado de adaptaciones inadecuadas al embarazo. Esto ocurre porque para que un embarazo transcurra con normalidad, debe producirse una “perfecta sincronización” entre la madre y el feto; si no, el cuerpo de la madre “lo rechazaría como si fuera un trasplante de otra persona”.

Cuando ese mecanismo de reconocimento falla, la placenta -que suministra alimento y oxigeno al bebé- no se desarrolla bien.

En esos casos, el feto, “que no deja de construirse”, se adapta a la nueva situación y reprograma sus funciones, lo que después puede producir problemas endocrinólogicos, cardiovasculares, o neurológicos, que el niño arrastrará toda su vida y que no se detectarán hasta que el menor tenga entre cuatro y siete años.

Agentes externos: el tabaco

Sin embargo, también hay agentes externos que, como algunos medicamentos, pueden causar complicaciones durante el embarazo: el peor de todos, el tabaco.

Saber qué tipo de agentes, externos o no, causan problemas en el feto es el reto al que cada día se enfrenta la medicina fetal, una especialidad relativamente nueva (treinta años), que ya permite realizar cirugía fetal y que en poco tiempo será capaz incluso de medir las conexiones cerebrales del feto durante la formación del cerebro.

Este investigador del Clinic de Barcelona afirma que en los próximos años esta disciplina médica conseguirá entender por qué algunos individuos tienen más riesgo de sufrir ciertas enfermedades de adultos, lo que permitirá “intervenir desde que son niños”.

 

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Ejercicios durante el embarazo mejoran salud cardíaca de los hijos

Actividad física regular logró modelar corazón de los niños in útero, volviéndolo más fuerte y sano. Beneficio se mantuvo después del parto.

Muchas mujeres reducen o prácticamente eliminan la actividad física cuando están embazadas, por temor a que se produzcan problemas durante la gestación. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que es un gran error: en 2010, un estudio de la U. de Auckland demostró que los hijos de madres que hicieron ejercicio aeróbico hasta las 36 semanas de gestación tenían menos posibilidades de tener obesidad en el futuro. Y ahora, una nueva investigación, realizada por científicos de la U. de Arkansas, comprobó que hacer ejercicios como caminar, trotar, hacer yoga o levantar pesas livianas, tres veces a la semana, tiene un impacto directo en la salud cardíaca de los fetos. Un beneficio que se prolonga después del nacimiento.

Así lo comprobó la fisióloga de la Facultad de Medicina y Biociencias de la U. de Arkansas, Linda E. May, quien ha estudiado por más de cuatro años la relación entre actividad física en el embarazo y salud cardíaca fetal. En este estudio, dado a conocer recientemente en un congreso en Washinton, analizó a un grupo de 61 mujeres en estado de gestación, de entre 20 y 35 años. Cerca de la mitad de ellas había hecho ejercicio regularmente durante su embarazo, la mayoría de tipo aeróbico, como trotar o caminar, aunque otras practicaban yoga o levantaban pesas livianas. La otra mitad de las madres era normalmente activa, pero no practicaba ningún ejercicio de manera formal.

En las semanas 28, 32 y 36 de gestación, la doctora May sometió a ambos grupos a exámenes no invasivos, para evaluar la salud cardíaca de los fetos. Lo que encontró es que el ejercicio de la madre logra modelar el corazón del feto y transformarlo en un órgano más sano y resistente. Su ritmo cardíaco era más lento, pero con mayor variabilidad (variaciones entre latidos), lo que es reconocido como un indicador de buena respuesta de entrenamiento y considerada una evidencia de que el corazón de una persona es más fuerte y más eficiente.

Los test se replicaron un mes después de nacidos los niños y los beneficios permanecían. “Básicamente, tanto el feto y (luego) el niño logran los mismos beneficios que reporta a su madre el entrenamiento, aunque ha-ya sido sólo ella la que hizo el ejercicio”, explica a La Tercera Linda E. May.

Aunque los expertos no midieron qué tipo de ejercicio era el que lograba mejores resultados, sí establecieron que a mayor actividad física semanal, mayor es el fortalecimiento del corazón del feto.

Tampoco saben qué mecanismo opera en este proceso, aunque creen que algunas hormonas que liberan las personas cuando hacen ejercicios cruzan la placenta, logrando potenciar la salud cardíaca del feto.

Programación prenatal

Para la experta, este hallazgo avala la importancia que tiene la programación prenatal, pues comprueba que el ambiente en el que crece el feto puede influir en la forma en que se desarrollarán sus órganos, algo que puede impactar en la salud del individuo en la adultez. “Nuestros resultados muestran que los comportamientos maternos saludables pueden conducir a un crecimiento beneficioso del feto, que dura después del nacimiento y, probablemente, más allá. Esto sugiere que el embarazo es el primer período de tiempo para influir positivamente en la promoción de la salud y prevención de enfermedades”, explica.

El próximo paso de la investigación, dice la experta de la U. de Arkansas, es volver a examinar a los bebés involucrados en el estudio más adelante, para ver si los efectos cardíacos continuarán en la niñez temprana e incluso, más allá.

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[27-8-15]

Los varones muy prematuros sobreviven menos que las mujeres

Un equipo de Australia descubrió entre más de 2.500 bebés muy prematuros que los varones solían tener una tasa de supervivencia más baja que las mujeres y eran más propensos a desarrollar problemas neurológicos crónicos, como ceguera, sordera o parálisis cerebral.

El 23 por ciento de 1.394 bebés varones nacidos antes de la semana 28 de gestación murió en el hospital, comparado con el 19 por ciento de las niñas, según publica la revista Pediatrics.

A los tres años, el 20 por ciento de los varones extremadamente prematuros y el 12 por ciento de las mujeres habían desarrollado alguna “discapacidad funcional” moderada a grave, como ceguera, sordera, parálisis cerebral y retraso mental.

Estas diferencias de género desaparecieron en los bebés nacidos en la semana 27 ó 28 de gestación. Aunque el equipo aclara que eso “debería interpretarse con cautela”.

Los resultados demuestran que, aunque “se ha avanzado mucho” en ayudar a sobrevivir a los prematuros más pequeños, esos bebés siguen enfrentando riesgos considerables, según indicó la doctora Alison L. Kent, del Hospital de Canberra y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Australia.

Un embarazo a término dura unas 40 semanas. Los bebés que nacen antes de la semana 37 son prematuros; los que nacen antes de la 34 semana son “muy prematuros”. En Estados Unidos, entre el 3 y el 4 por ciento de los partos son de bebés muy prematuros.

El cromosoma Y, que determina el sexo masculino, también influye en la salud, como explicó Kent. Por ejemplo, se pierden espontáneamente más embarazos de bebés varones que mujeres.

“También hay pruebas de diferencias sexuales en la respuesta cerebral a las lesiones, lo que explicaría las diferencias en los resultados neurológicos”, dijo Kent.

Otra posibilidad, señaló, serían las diferencias en “las respuestas cardiovasculares” de varones y mujeres. Los problemas del sistema cardiovascular, como la disfunción de la presión, son más comunes cuanto más prematuro sea el parto.

Si los varones son menos propensos a superarlos, eso explicaría las diferencias de género registradas en los bebés muy prematuros, pero no en los nacimientos a partir de la semana 27 de gestación.

Para Kent, lo más importante es que las mujeres lleguen al embarazo con el mejor estado de salud posible, con el peso adecuado y sin fumar.

También recomendó realizar los controles prenatales y, si una mujer advierte cambios que podrían predecir un trabajo de parto prematuro, debe informárselo de inmediato a su médico.

“Si podemos tratar a las embarazadas con esteroides (prenatales) 48 horas antes del parto y con sulfato de magnesio cuatro horas antes, podemos reducir la mortalidad y los riesgos neurológicos crónicos”, aseguró Kent.

Los resultados surgen de las historias clínicas de 2.549 bebés internados entre 1998 y el 2004 en 10 unidades de terapia intensiva neonatal (UTIN) de Australia.

La autora consideró que los resultados podrían aplicarse a otros países con servicios de UTIN similares a los de Australia, pero dado que la mayoría de los bebés estudiados eran blancos, se desconoce si los resultados podrían extrapolarse a una población étnicamente más diversa.

 

 

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El cerebro de los nacidos prematuros envejece antes

El cerebro de los nacidos prematuros envejece antes

Nacer prematuramente equivale a un envejecimiento cerebral acelerado, según un estudio.

muyinteresante.es.-Sarah Romero

Los adolescentes y los adultos que nacieron de forma prematura pueden tener un cerebro ‘más viejo’ que los que nacieron a término. Es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por científicos del Instituto de Psiquiatría de Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres (Reino Unido) y que recoge la revista Neuroimage.

El cerebro de un bebé se desarrolla completamente en las últimas semanas de gestación, por lo que nacer muy pronto interrumpe este proceso; de ahí que los bebés prematuros corran mayor riesgo de desarrollar discapacidades, incluyendo problemas con el aprendizaje, el lenguaje y el comportamiento.

Pero, ¿cómo afecta el nacimiento prematuro al cerebro en la edad adulta?

El cerebro no madura completamente hasta que alcanzamos los 25 años de edad, e incluso hay zonas del cerebro que no maduran hasta los 36 años (concretamente la corteza que se encarga de la percepción visual), evidenciando que este magnífico órgano plástico está cambiando y desarrollándose durante toda la vida.

Sin embargo, los expertos quisieron investigar cómo el parto prematuro podría afectar al proceso de maduración cerebral del adulto.

Usando la resonancia magnética, los investigadores analizaron la estructura cerebral de 328 adultos que habían nacido antes de las 33 semanas de gestación. Los sujetos fueron evaluados en dos momentos: adolescencia (edad media 19,8 años) y edad adulta (edad media 30,6 años).

Las exploraciones cerebrales de estos participantes se compararon con las de 232 adultos que nacieron a término (sujetos de control), junto con 1.210 escáneres cerebrales obtenidos de archivos de acceso abierto de resonancia magnética.

Específicamente, los investigadores examinaron el volumen de materia gris en el cerebro de los participantes, como un marcador de la “edad cerebral”.

 

Aceleración de la maduración cerebral

En comparación con los sujetos de control, el equipo encontró que los sujetos nacidos de forma prematura tenían un menor volumen de materia gris en la adolescencia y la edad adulta, particularmente en las regiones cerebrales asociadas con la memoria y el procesamiento emocional.

También señalaron una serie de alteraciones cerebrales estructurales que demostraron resistencia a los efectos del parto prematuro. Por ejemplo, identificaron aumento en el volumen de materia gris en las regiones asociadas con el control del comportamiento.

“Aunque sólo se puede especular sobre el significado funcional de estas alteraciones, estudios previos sugirieron que los mecanismos compensatorios pueden apoyar el procesamiento cognitivo y del lenguaje en muestras de los nacidos muy prematuros”, escriben los autores.

Tras una investigación más profunda, los científicos descubrieron que el volumen reducido de materia gris identificado en los prematuros se asoció con la maduración cerebral acelerada. Como resultado, los cerebros de los sujetos prematuros parecían más viejos que los de los sujetos de control.

“El hallazgo de signaturas estructurales de maduración cerebral acelerada en los nacidos prematuramente fue inesperado”, explica Vjaceslavs Karolis, líder del trabajo.

Los autores no pueden explicar de qué manera se traducen estos cambios estructurales cerebrales identificados en adolescentes y adultos prematuros en el funcionamiento cotidiano, pero creen que esto es algo que debe investigarse en el futuro.

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Déficit de nutrientes en embarazadas influye en la salud de los niños a largo plazo

Los resultados de dos encuestas argentinas muestran que tanto en los mayores niveles socioeconómicos, como en los más bajos, existen carencias en la alimentación de las futuras mamás que más tarde mostrarán sus consecuencias

Una de las problemáticas más frecuentes en el embarazo, es la deficiencia de nutrientes, sobre todo vitaminas y minerales, que tanto la mamá como el bebé necesitan para estar bien.

La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS) realizada en Argentina en 2007 demostró que un porcentaje importante de mujeres embarazadas presentaba déficit de calorías, proteínas, calcio, hierro, vitamina B12 y ácido fólico.

“Lo mismo ocurrió en el marco de una encuesta alimentaria realizada por nuestro grupo hace algunos años, gracias a la cual encontramos que hay déficit de vitamina A. Lo más interesante es que si bien la mayoría de las embarazadas que tenían déficit de nutrientes provenía de hogares pobres o indigentes, la diferencia no fue tan importante respecto de los hogares no pobres o mejor posicionados”, comentó la doctora Susana Salzberg, médica especialista en Nutrición y Diabetes y asesora del Comité de Diabetes y Embarazo de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) en una entrevista concedida a ProSalud News.

“Los datos de ambas encuestas nos dan que pensar porque en el embarazo la madre tiene mayor requerimiento energético y proteico, especialmente a partir del segundo trimestre. También hay una mayor necesidad de aporte de otros nutrientes tales como vitaminas y minerales. Inclusive, los datos bibliográficos indican que en aquellas embarazadas que tienen una alimentación adecuada y no presentan carencias previas, la ingesta alimentaria es insuficiente para cubrir las recomendaciones de hierro y de ácido fólico establecidas para el embarazo. Esto quiere decir que la suplementación medicamentosa de estos nutrientes es necesaria”, agregó la especialista.

En cuanto a la importancia de la alimentación, y sobre todo de la presencia de determinados nutrientes que son vitales, si bien la doctora Salzberg se refirió a lo fundamental que es contar con una adecuada nutrición durante la gestación, “dado que eso permitirá que el bebé se forme correctamente”, hizo particular hincapié en el después, en lo que ocurre a futuro.

“Indudablemente los primeros meses de vida son muy importantes, pero lo que debemos tener particularmente en vista es que cuando un niño no recibe la cantidad y calidad de alimento que necesita durante la gestación, podría verse perjudicado luego en su vida adulta cuando por la adaptación que su metabolismo realizó frente a la falta de nutrientes desarrolle una mayor predisposición a tener patologías complejas y crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias”, puntualizó Salzberg.

Para prevenir esta situación, en ocasiones es necesario recurrir a la suplementación farmacológica de vitaminas y minerales para prevenir los déficits en el embarazo, sobre todo en aquellas embarazadas consideradas “de alto riesgo nutricional” entre las que se cuentan las que tienen carencias previas, las que cursaron embarazos muy seguidos, las fumadoras, las vegetarianas y las adolescentes.

“Durante muchos años, se tuvo el criterio de que las vitaminas engordan, algo que no es cierto porque se trata de una sustancia que aporta nutrientes, no calorías. También en los últimos años se restringió mucho la ingesta alimentaria durante el embarazo para evitar que la mamá engorde de más. Frente a eso podemos decir que si bien es importante que no haya una ganancia de peso desmedida, lo fundamental es que se lleguen a cubrir los requerimientos del crecimiento fetal”, consignó la doctora y concluyó: “Por ejemplo, es conocido por todos el aporte del ácido fólico desde tres a cuatro semanas previas a la concepción, ya que este nutriente favorece la reducción de la incidencia de malformaciones congénitas del tubo neural (anencefalia, hidrocefalia, espina bífida y otras). Cuando esto no está disponible de manera biológica, se recurre a los suplementos”.

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Un aumento excesivo de peso en el embarazo se relaciona con bebés gordos

Investigadores señalan que los bebés con más grasa corporal podrían tener un mayor riesgo de obesidad infantil

Las mujeres que aumentan una cantidad excesiva de peso en el embarazo tienden a tener bebés más gordos, un posible factor de riesgo de la obesidad infantil, sugiere una investigación reciente.

El Instituto de Medicina recomienda que las mujeres de peso normal aumenten de 11 a 16 kilos (25 a 35 libras) en el embarazo. Las mujeres con sobrepeso deben mantener el aumento de peso entre 7 y 11 kilos (15 a 25 libras), mientras que las obesas deben limitarlo a entre 5 y 9 kilos (11 a 20 libras).

El estudio incluyó a 56 mujeres, de las cuales 31 aumentaron peso en el embarazo según las directrices, y 25 que aumentaron demasiado. Ninguna de las mujeres sufría de diabetes gestacional.

Los investigadores evaluaron la grasa corporal de los bebés en un plazo de 48 horas tras el parto usando una técnica más reciente y precisa.

Los bebés nacidos de mujeres que excedieron las directrices tenían 496 gramos (17.5 onzas) de grasa corporal, frente a 394 gramos (13.9 onzas) de los recién nacidos de madres cuyo peso caía dentro de las directrices.

Los investigadores señalaron a la relación entre el aumento de peso del embarazo y la grasa corporal del bebé, independientemente del peso de la mujer antes de quedar embarazada, aunque las mujeres que eran obesas antes del embarazo eran más propensas a exceder las directrices de aumento.

Alrededor del 70 por ciento de las mujeres obesas se excedieron de las recomendaciones de aumento de peso, frente a 31 por ciento de las mujeres de peso normal.

El estudio fue presentado el martes en la reunión anual 93 de la Endocrine Society, en Boston.

“El aumento excesivo de peso durante el embarazo, independientemente del peso antes del embarazo, es un importante factor de riesgo para la obesidad del recién nacido”, apuntó en un comunicado de prensa de la Endocrine Society la investigadora principal del estudio, la Dra. Jami Josefson, endocrinóloga pediátrica del Hospital Pediátrico Conmemorativo y profesora asistente de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern. “Se necesita más investigación para determinar si las grandes cantidades de grasa al nacer se asocian con grandes cantidades de grasa en la niñez”.

Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por colegas.

 

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Las alteraciones del sueño durante el embarazo pueden ser peligrosas

La Dra. Lisa Shives es fundadora de la clínica de sueño Northshore Sleep Medicine en Evaston, Illinois.

La falta de sueño es una de las quejas más comunes durante el embarazo, a tal grado que muchas mujeres, e incluso médicos, consideran esta situación una parte normal de la maternidad.

Aunque es cierto que el embarazo tiene un impacto significativo en la cantidad y calidad del sueño, muchos de los problemas de sueño que surgen durante éste pueden ser tratados o mejorados.

Es común que las mujeres sientan mucho sueño y fatiga en el primer trimestre, que se supone se debe al aumento de los niveles de progesterona, que se sabe puede tener un efecto hipnótico.

Los niveles de progesterona continúan a la alza durante en el embarazo, aunque en el segundo trimestre la mayoría de las mujeres dicen sentirse más alertas durante el día y sienten que su calidad de sueño mejoró en comparación con el primer trimestre.

El tercer trimestre ofrece una gran cantidad de problemas que están conectados al aumento de la circunferencia. Durante los últimos meses, las mujeres suelen experimentar falta de aliento y reflujo porque su diafragma está elevado, presionando pulmones y estómago. También deben orinar más durante la noche, situaciones que afectan el sueño.

Estos son conflictos normales durante el embarazo, pero hay otros problemas de sueño que sí podrían ser un desorden y pueden ser tratados.

Existen muchos factores que aumentan las posibilidades de apnea de sueño en mujeres embarazadas.

La apnea es la interrupción completa del flujo nasobucal, lo que provoca que la persona haga pausas en la respiración.

No todo gira en torno al aumento de peso, aunque la obesidad pre-gestacional aumenta significativamente el riesgo de padecer apnea obstructiva de sueño, pues un estudio concluyó que cerca del 40% de las pacientes obesas y embarazadas desarrollaron apnea obstructiva en el tercer trimestre.

Los cambios hormonales en el embarazo crean el escenario perfecto para la apnea obstructiva de sueño. Mientras que la progesterona aumenta la inflamación en los tejidos de la garganta, el estrógeno relaja los vasos sanguíneos, lo que propicia una mayor inflamación. Incluso se libera una hormona sólo durante el embarazo, llamada relaxina, y como muestra su nombre, relaja los músculos.

La apnea de sueño sin tratamiento durante el embarazo ha sido asociada al aumento del riesgo de padecer presión sanguínea alta, preeclampsia y bajo peso en el recién nacido, así como malos resultados en la prueba de APGAR (que evalúa la salud de recién nacidos).

Un estudio interesante publicó que el movimiento fetal en las mujeres que tenían apnea obstructiva del sueño disminuyó 50% durante el sueño no-REM y en 65% durante el sueño REM (etapa del sueño donde hay relajación muscular casi total). Los movimientos fetales aumentaron significativamente cuando la respiración de las mujeres se normalizaba con una máquina de ventilación a presión.

Algunos estudios sugieren que la apnea obstructiva sin tratamiento en una madre pone al niño en riesgo cardiovascular y metabólico. Se necesita una mayor investigación sobre la prevalencia de la apnea obstructiva en mujeres embarazadas y sobre las consecuencias que podría tener para ellas y sus hijos.

Por ahora, las mujeres con factores de riesgo de apnea obstructiva de sueño gestacional deberían relizarse una prueba de sueño. Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad pregestacional, aumento excesivo de peso durante el embarazo, cuello largo, garganta pequeña, ronquidos, fatiga y sueño durante el día, alta presión sanguínea y desarrollo de preeclampsia.

La apnea obstructiva de sueño es uno de los pocos desórdenes que, si se diagnostican en mujeres embarazadas, pueden aprovechar tratamientos seguros para ellas y para el bebé. Dos terapias principales, el CPAP y las terapias orales, son sin medicamentos y seguras en el embarazo. Dado que la apnea obstructiva de sueño gestacional se resuelve por sí sola después del nacimiento del bebé, la mayoría de las mujeres no quieren gastar miles de dólares en tratamientos.

El CPAP, la terapia más veloz para cualquiera con este padecimiento, es quizás el mejor tratamiento para la apnea obstructiva de sueño durante el embarazo. La terapia puede comenzar justo después de que se interprete la prueba de sueño y la máquina puede ser regresada en caso de que la apnea obstructiva de sueño de las mujeres se resuelva después del parto.

 

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Relacionan el hecho de beber alcohol poco antes y después de quedar embarazada con los bebés prematuros

Las mujeres blancas con un nivel alto de educación son las más propensas a ir más allá de las recomendaciones para la bebida, halla un estudio británico

Las mujeres que beben antes de quedar embarazadas o durante los tres primeros meses de embarazo podrían tener un riesgo más alto de tener un bebé prematuro o de tamaño pequeño, halla una nueva investigación.

El estudio contó con más de 1,200 mujeres embarazadas de Reino Unido que proporcionaron información sobre sus hábitos de bebida poco antes y durante el embarazo.

El Departamento de Salud del Reino Unido, al igual que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., recomienda que las mujeres embarazadas y las que intentan quedar embarazadas no beban nada de alcohol. Si lo hacen, deberían limitar el alcohol a no más de una o dos unidades a la semana, según las directrices de Reino Unido.

El contenido alcohólico varía. En general, no obstante, una copa grande de vino puede contener más de 3 unidades de alcohol, más del límite semanal.

Los investigadores de la Universidad de Leeds hallaron que el 53 por ciento de las mujeres bebieron más del máximo recomendado de dos unidades de alcohol a la semana durante los primeros tres meses de embarazo. Casi el 40 por ciento bebían más de 10 unidades a la semana justo antes de quedar embarazadas.

Las que bebían más de dos unidades a la semana tenían más probabilidades de ser blancas, mayores, de tener un nivel más alto de educación y de vivir en barrios más ricos, indicaron los investigadores.

Aproximadamente el 13 por ciento de los bebés de las mujeres del estudio tenían un peso bajo, un 4.4 por ciento eran más pequeños de los normal y el 4.3 por ciento nacieron de forma prematura. Las mujeres que bebieron más de dos unidades de alcohol a la semana durante los tres primeros meses de embarazo tenían el doble de probabilidades de tener un bebé pequeño o de forma prematura que las que no bebieron, halló el estudio.

Pero incluso las mujeres que bebieron menos de dos unidades a la semana durante los tres primeros meses tenían más probabilidades de tener un bebé prematuro que las que no bebieron, indicaron los investigadores.

Las mujeres que bebían justo antes de quedar embarazadas también tenían más probabilidades de tener bebés con un tamaño menor al normal, según el estudio, que fue publicado en línea recientemente en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Los hallazgos muestran que beber durante el embarazo durante los primeros tres meses de embarazo tiene el mayor impacto para los bebés, señalaron los investigadores. El estudio también hizo hincapié en la necesidad de enfatizar a las mujeres que no deberían beber justo antes de o durante el embarazo.

Aunque el estudio encontró una asociación entre el consumo de alcohol y el parto prematuro, no estableció causalidad.

 

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