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Familia

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Cualquier nivel de ejercicio beneficia a la salud cardiaca de los niños, según un estudio

La actividad mejora la presión arterial, el colesterol y el peso, independientemente del tiempo de sedentarismo

Aunque los niños pasen el resto del tiempo sentados, una hora de actividad física al día beneficia a su salud cardiaca, informan investigadores ingleses.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con [la mejora de] muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

Por ejemplo, los niños que estaban en el grupo más activo tenían una cintura más pequeña que los del grupo menos activo, apuntó.

“En los adultos, esta diferencia se asocia con un aumento de alrededor de 15 por ciento en el riesgo relativo de muerte prematura”, comentó Ekelund.

El tipo de actividad no es importante siempre y cuando la intensidad equivalga al menos a una caminata a paso vivo, dijo Ekelund. Entre las posibilidades se encuentran jugar al aire libre, montar bicicleta, bailar, hacer aeróbicos, caminar y jugar deportes en equipo.

Sin embargo, los beneficios positivos del ejercicio no necesariamente contrarrestan los efectos nocivos de un estilo de vida sedentario, advirtió. “Podrían haber ciertas conductas sedentarias, como ver la tele, que planteen riesgos de salud, ya que ver televisión se relaciona con otras conductas malsanas [como comer entre comidas]. Por tanto, limitar el tiempo frente a la televisión sigue siendo importante para la salud y bienestar de los niños”, aseguró Ekelund.

El informe aparece en la edición del 15 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, los investigadores reunieron información de 14 estudios en que participaron más de 20,000 niños entre los 4 y los 18 años de edad, obtenidos de una base de datos internacional sobre niños. Un sensor de movimientos midió la actividad total y el tiempo que pasaban en sedentarismo, y en actividad de intensidad moderada y vigorosa. No se registraron las actividades específicas en que participaban.

En general, tres cuartas partes de los niños tenían peso normal, 18 por ciento tenían sobrepeso y 7 por ciento eran obesos. Pasaban en promedio 30 minutos al día en alguna forma de ejercicio de moderado a vigoroso, y 354 minutos al día (o sea, casi seis horas) sedentarios.

Los niños de ambos sexos que hacían ejercicio por más de 35 minutos al día tenían una presión arterial, un colesterol, una glucemia y unos triglicéridos más bajos, y eran más delgados que los niños que hacían menos de 18 minutos de ejercicio al día, señaló el grupo de Ekelund.

El tamaño promedio de la cintura difirió en más de dos pulgadas entre los niños adolescentes más activos y los menos activos. Y los que tenían las cinturas más grandes al inicio del estudio eran los menos activos a los dos años de seguimiento.

Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “no hay absolutamente ningún motivo para que nuestros niños sean gordos y sedentarios, y estén en riesgo de enfermedad cardiovascular”.

“El ejercicio, en cualquier forma, es fantástico para niños, adolescentes, y adultos”, comentó.

Incluso los niños que no son aptos para los deportes competitivos tienen la necesidad innata de ser físicamente activos, aseguró Heller.

“Los padres y cuidadores deben limitar el tiempo que pasan con la tecnología (como computadoras, iPads y la tele) y dejar que los niños sean niños, que corran y jueguen”, aconsejó.

Los adultos también deben involucrarse, aseguró Heller. “Pueden saltar a la cuerda, jugar al escondite y tirar el frisbee con los niños. A los niños les irá mejor en la escuela, desarrollarán habilidades sociales, mejorarán la coordinación, [y] estarán más felices y sanos”.

 

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Un aumento excesivo de peso en el embarazo se relaciona con bebés gordos

Investigadores señalan que los bebés con más grasa corporal podrían tener un mayor riesgo de obesidad infantil

Las mujeres que aumentan una cantidad excesiva de peso en el embarazo tienden a tener bebés más gordos, un posible factor de riesgo de la obesidad infantil, sugiere una investigación reciente.

El Instituto de Medicina recomienda que las mujeres de peso normal aumenten de 11 a 16 kilos (25 a 35 libras) en el embarazo. Las mujeres con sobrepeso deben mantener el aumento de peso entre 7 y 11 kilos (15 a 25 libras), mientras que las obesas deben limitarlo a entre 5 y 9 kilos (11 a 20 libras).

El estudio incluyó a 56 mujeres, de las cuales 31 aumentaron peso en el embarazo según las directrices, y 25 que aumentaron demasiado. Ninguna de las mujeres sufría de diabetes gestacional.

Los investigadores evaluaron la grasa corporal de los bebés en un plazo de 48 horas tras el parto usando una técnica más reciente y precisa.

Los bebés nacidos de mujeres que excedieron las directrices tenían 496 gramos (17.5 onzas) de grasa corporal, frente a 394 gramos (13.9 onzas) de los recién nacidos de madres cuyo peso caía dentro de las directrices.

Los investigadores señalaron a la relación entre el aumento de peso del embarazo y la grasa corporal del bebé, independientemente del peso de la mujer antes de quedar embarazada, aunque las mujeres que eran obesas antes del embarazo eran más propensas a exceder las directrices de aumento.

Alrededor del 70 por ciento de las mujeres obesas se excedieron de las recomendaciones de aumento de peso, frente a 31 por ciento de las mujeres de peso normal.

El estudio fue presentado el martes en la reunión anual 93 de la Endocrine Society, en Boston.

“El aumento excesivo de peso durante el embarazo, independientemente del peso antes del embarazo, es un importante factor de riesgo para la obesidad del recién nacido”, apuntó en un comunicado de prensa de la Endocrine Society la investigadora principal del estudio, la Dra. Jami Josefson, endocrinóloga pediátrica del Hospital Pediátrico Conmemorativo y profesora asistente de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern. “Se necesita más investigación para determinar si las grandes cantidades de grasa al nacer se asocian con grandes cantidades de grasa en la niñez”.

Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por colegas.

 

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Un hogar bilingüe ayuda a los bebés a ejercitar el cerebro, según un estudio

La flexibilidad cerebral dura más cuando se habla más de un idioma en casa, muestra una investigación

Los bebés que viven en hogares bilingües tienen un periodo más prolongado en que sus cerebros son flexibles a distintos idiomas que los bebés que viven en una casa donde solo se habla un idioma, afirman investigadores.

El nuevo estudio observó a bebés que vivían en hogares bilingües (inglés y español) o monolingües (inglés o español), y halló que los cerebros de los bebés en hogares bilingües seguían siendo flexibles a los idiomas hasta que tenían entre diez y doce meses de edad, en comparación con seis a nueve meses entre los bebés en hogares monolingües.

La flexibilidad cerebral prolongada de los bebés bilingües podría deberse a su exposición a una mayor variedad de sonidos lingüísticos en casa, sugirieron los investigadores de la Universidad de Washington.

Los investigadores también hallaron que la cantidad relativa de inglés o español a la que los bebés eran expuestos afectaba su vocabulario cuando eran niños pequeños. Por ejemplo, mientras más español escuchaban en la infancia, más palabras sabían de ese idioma cuando tenían 15 meses.

El estudio aparece en la edición en línea del 17 de agosto de la revista Journal of Phonetics.

“El cerebro bilingüe es fascinante porque refleja la capacidad humana de pensamiento flexible. Los bebés bilingües aprenden que los objetos y eventos del mundo tienen dos nombres, y la flexibilidad para cambiar entre esas etiquetas, dando al cerebro mucho ejercicio”, aseguró en un comunicado de prensa de la UW la coautora Patricia Kuhl, directora del Instituto de Aprendizaje y Ciencias Cerebrales de la Universidad.

Saber más sobre los mecanismos cerebrales que permiten a los bebés aprender varios idiomas podría ayudar al bilingüismo en los adultos, afirmaron Kuhl y colegas.

 

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Identificados los guardianes de la fertilidad masculinafertilidad masculina hombres

Las células inmunes responsables de ‘defender’ a los espermatozoides son clave para entender la infertilidad masculina y hallar un posible tratamiento.

muyinteresante.es

Un nuevo hallazgo realizado por científicos de la Universidad de Marsella puede ser clave para entender ciertos tipos de infertilidad masculina y, lo que es más importante, encontrar un tratamiento efectivo para ellas. La investigación, publicada en el Journal of Experimental Medicine, ha descrito el origen, desarrollo y características de las células inmunes que “defienden” a los espermatozoides. Una especie de “guardianes de la fertilidad”, que impiden que otros agentes del sistema inmune entren en los testículos.

En concreto, se ha analizado un tipo de células: los macrófagos testiculares. Estos no sólo migran a los lugares de infección y patógenos, sino que también modulan la actividad del sistema inmune para asegurar la función orgánica y la regeneración adecuadas. La investigación con ratones ha permitido describir las poblaciones de macrófagos testiculares en profundidad.

Desde el comienzo de la vida, el sistema inmune de un individuo aprende a distinguir el “yo”, es decir, las células nativas, de otras células potencialmente patógenas. Pero en los hombres, como el esperma no aparece hasta la pubertad, puede ser confundido con células externas por ciertos elementos del sistema inmune. Los macrófagos testiculares son células inmunes especiales que tienen una función de defensa de los espermatozoides. Al liberar moléculas específicas, impiden que otros agentes del sistema inmune entren en los testículos.

El testículo se divide en dos compartimentos. Un tipo de macrófago testicular se encuentra en los espacios intersticiales, donde también están localizadas células productoras de testosterona. Estos macrófagos intersticiales son de origen embrionario: están presentes desde el principio de la vida del individuo. El otro tipo está situado en la zona donde se forman y maduran los espermatozoides (túbulos seminíferos). Cada población de macrófagos tiene distintivos marcadores celulares. Los macrófagos pueden surgir de progenitores embrionarios o células de médula ósea en adultos.

Imagen: corte transversal del testículo del ratón recién nacido, donde podemos ver los túbulos seminíferos en rojos, rodeados de macrófagos testiculares, en verde./ Noushine Mossadegh-Keller y Sébastien Mailfert.

Los investigadores, liderados por Michael Sieweke, del Centre de Inmunología Luminy de Marseille, utilizaron un nuevo método de seguimiento celular para seguir el movimiento de los macrófagos de la médula ósea a los testículos. Descubrieron que estos macrófagos aparecen solo dos semanas después de que los ratones nacen, lo que corresponde a la etapa pubescente en los machos humanos. Sorprendentemente, una vez que se han establecido en los testículos, los macrófagos de ambas poblaciones permanecen allí durante el resto de su vida.

Los macrófagos testiculares son las principales células inmunes de los testículos de mamíferos. Más allá de las funciones inmunes clásicas, se ha demostrado que son importantes para la fabricación de espermatozoides y la producción de hormonas masculinas. Pese a que en el estudio se han identificado dos poblaciones de macrófagos diferentes en el testículo adulto en función de su localización y morfología de tejidos distintos, su origen evolutivo y su modo de mantenimiento son aún desconocidos.

El equipo de Sieweke enfocará ahora sus esfuerzos de investigación en las relaciones entre los macrófagos, los espermatozoides y la producción de testosterona, que pueden conducir a tratamientos innovadores para ciertos tipos de infertilidad masculina.

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¿La obesidad de los papás podría aumentar el riesgo de autismo de los niños?

Un estudio halla un ligero aumento relacionado con el peso de los padres, no de las madres

Los niños con papás obesos, pero cuyas madres no son obesas, podrían tener un riesgo ligeramente más alto de autismo que los niños con papás más delgados, según sugiere un estudio reciente de gran tamaño.

Los investigadores descubrieron que de los casi 93,000 niños noruegos a los que realizaron un seguimiento, los que tenían papás obesos al nacer tenían el doble de riesgo de ser autistas. Pero las probabilidades seguían siendo pequeñas: se diagnosticó autismo a un poco menos del 0.3 por ciento, frente al 0.14 por ciento de los niños con papás con un peso normal.

Los hallazgos, publicados en línea el 7 de abril en la revista Pediatrics, son los primeros que relacionan la obesidad de los papás con el riesgo de autismo. Y los expertos hicieron hincapié en que no está claro que el exceso de peso de los papás, por sí mismo, provoque el aumento.

Una posibilidad es que haya una asociación “indirecta”, afirmó el investigador principal, el Dr. Pal Suren, del Instituto Noruego de Salud Pública en Oslo.

Ciertas variaciones genéticas, por ejemplo, podrían estar relacionadas con riesgos más altos de obesidad y de autismo, explicó Suren. O, dijo, los hombres obesos podrían ser más propensos a ciertas exposiciones ambientales que contribuyen al riesgo de autismo.

Por otra parte, comentó Suren, es posible que la obesidad de los papás tenga un efecto directo, al alterar la calidad del esperma, por ejemplo. Pero, por ahora, todo es especulación.

Lo que fue sorprendente, dijeron los investigadores, es que la obesidad de las madres no estuviera relacionada con un aumento del riesgo de autismo. Alguna investigación anterior ha señalado tal conexión.

Pero en este estudio, cualquier vínculo entre el peso de las mamás y el riesgo del trastorno del desarrollo despareció una vez tomaron en cuenta el peso de los papás.

Esto ofrece pistas de que el peso de los papás podría ser realmente más importante, aunque no está claro por qué, dijo Suren. Se necesitan muchas más investigaciones para comprender qué sucede, comentó.

“Sin duda sería beneficioso el que se replicaran nuestros análisis en estudios de población en otros países, para ver si la asociación es generalizable a otras poblaciones”, dijo Suren.

Un experto en autismo que revisó el estudio se mostró de acuerdo. Y si se confirma el vínculo, “entonces es necesario comprender por qué existe esta asociación”, dijo el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven and Alexandra Cohen de Nueva York.

De momento, Adesman enfatizó que el riesgo vinculado a la obesidad de los papás era pequeño.

De los casi 93,000 niños a los que se realizó un seguimiento durante un promedio de hasta los 7 años edad, a 419 se les diagnosticó un trastorno del espectro autista. Esa cifra incluyó a 25 niños con un trastorno autista con papás obesos.

“De modo que la mayoría de los casos de autismo no estaban relacionados con la obesidad parental”, dijo Adesman. Además, añadió, “más del 99.5 por ciento de los niños con papás obesos no tenían autismo. Eso es esperanzador”.

Aun así, dijo Adesman, incluso si la obesidad de los papás tuviera solo un pequeño impacto en el riesgo de autismo, seguiría siendo preocupante a nivel de población general, ya que la obesidad se ha vuelto muy habitual en todo el mundo.

Según las últimas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., a aproximadamente uno de cada 68 niños estadounidenses les han diagnosticado un trastorno del espectro autista. El término se refiere a un grupo de trastornos del desarrollo que, en distinto grado, alteran la capacidad de las personas de comunicarse y socializar con los demás.

Nadie sabe cuáles son las causas exactas del autismo, pero los expertos están de acuerdo en general en que se trata de una combinación compleja de vulnerabilidad genética y exposición ambiental.

Los investigadores han conseguido encontrar unos pocos centenares de genes que están vinculados con el riesgo de autismo. Todavía no hay responsables ambientales definitivos, pero hay estudios que han sugerido que ciertos factores durante el embarazo podrían ser importantes, como la exposición de las madres al aire contaminado, la ingesta baja de folato (una vitamina B) y las infecciones virales.

 

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Las alteraciones del sueño durante el embarazo pueden ser peligrosas

La Dra. Lisa Shives es fundadora de la clínica de sueño Northshore Sleep Medicine en Evaston, Illinois.

La falta de sueño es una de las quejas más comunes durante el embarazo, a tal grado que muchas mujeres, e incluso médicos, consideran esta situación una parte normal de la maternidad.

Aunque es cierto que el embarazo tiene un impacto significativo en la cantidad y calidad del sueño, muchos de los problemas de sueño que surgen durante éste pueden ser tratados o mejorados.

Es común que las mujeres sientan mucho sueño y fatiga en el primer trimestre, que se supone se debe al aumento de los niveles de progesterona, que se sabe puede tener un efecto hipnótico.

Los niveles de progesterona continúan a la alza durante en el embarazo, aunque en el segundo trimestre la mayoría de las mujeres dicen sentirse más alertas durante el día y sienten que su calidad de sueño mejoró en comparación con el primer trimestre.

El tercer trimestre ofrece una gran cantidad de problemas que están conectados al aumento de la circunferencia. Durante los últimos meses, las mujeres suelen experimentar falta de aliento y reflujo porque su diafragma está elevado, presionando pulmones y estómago. También deben orinar más durante la noche, situaciones que afectan el sueño.

Estos son conflictos normales durante el embarazo, pero hay otros problemas de sueño que sí podrían ser un desorden y pueden ser tratados.

Existen muchos factores que aumentan las posibilidades de apnea de sueño en mujeres embarazadas.

La apnea es la interrupción completa del flujo nasobucal, lo que provoca que la persona haga pausas en la respiración.

No todo gira en torno al aumento de peso, aunque la obesidad pre-gestacional aumenta significativamente el riesgo de padecer apnea obstructiva de sueño, pues un estudio concluyó que cerca del 40% de las pacientes obesas y embarazadas desarrollaron apnea obstructiva en el tercer trimestre.

Los cambios hormonales en el embarazo crean el escenario perfecto para la apnea obstructiva de sueño. Mientras que la progesterona aumenta la inflamación en los tejidos de la garganta, el estrógeno relaja los vasos sanguíneos, lo que propicia una mayor inflamación. Incluso se libera una hormona sólo durante el embarazo, llamada relaxina, y como muestra su nombre, relaja los músculos.

La apnea de sueño sin tratamiento durante el embarazo ha sido asociada al aumento del riesgo de padecer presión sanguínea alta, preeclampsia y bajo peso en el recién nacido, así como malos resultados en la prueba de APGAR (que evalúa la salud de recién nacidos).

Un estudio interesante publicó que el movimiento fetal en las mujeres que tenían apnea obstructiva del sueño disminuyó 50% durante el sueño no-REM y en 65% durante el sueño REM (etapa del sueño donde hay relajación muscular casi total). Los movimientos fetales aumentaron significativamente cuando la respiración de las mujeres se normalizaba con una máquina de ventilación a presión.

Algunos estudios sugieren que la apnea obstructiva sin tratamiento en una madre pone al niño en riesgo cardiovascular y metabólico. Se necesita una mayor investigación sobre la prevalencia de la apnea obstructiva en mujeres embarazadas y sobre las consecuencias que podría tener para ellas y sus hijos.

Por ahora, las mujeres con factores de riesgo de apnea obstructiva de sueño gestacional deberían relizarse una prueba de sueño. Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad pregestacional, aumento excesivo de peso durante el embarazo, cuello largo, garganta pequeña, ronquidos, fatiga y sueño durante el día, alta presión sanguínea y desarrollo de preeclampsia.

La apnea obstructiva de sueño es uno de los pocos desórdenes que, si se diagnostican en mujeres embarazadas, pueden aprovechar tratamientos seguros para ellas y para el bebé. Dos terapias principales, el CPAP y las terapias orales, son sin medicamentos y seguras en el embarazo. Dado que la apnea obstructiva de sueño gestacional se resuelve por sí sola después del nacimiento del bebé, la mayoría de las mujeres no quieren gastar miles de dólares en tratamientos.

El CPAP, la terapia más veloz para cualquiera con este padecimiento, es quizás el mejor tratamiento para la apnea obstructiva de sueño durante el embarazo. La terapia puede comenzar justo después de que se interprete la prueba de sueño y la máquina puede ser regresada en caso de que la apnea obstructiva de sueño de las mujeres se resuelva después del parto.

 

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Apendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatríaApendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatría

Alejandro Aravena, cirujano pediátrico especialista en emergencias – Hospital Regional Coyhaique

eldivisadero.cl

La apendicitis es la primera causa de cirugía de urgencia en Pediatría, siendo la edad de mayor frecuencia entre los 10 y 12 años. Rara vez ocurre en niños menores a los 8 meses. En efecto, hace pocas semanas se realizó la primera cirugía pediátrica en la ciudad de Puerto Aysén, la que justamente fue una apendicectomía. Pero, ¿cómo detectarla?

El cuadro clásico se inicia con un dolor abdominal poco definido y oscilante, el que posteriormente se vuelve más intenso, constante y localizado. En la mayoría de los casos, el dolor es máximo en el cuadrante inferior derecho (abdomen). Las molestias también se pueden sentir en otras zonas del abdomen, e incluso en los genitales.

Dentro de los síntomas más comunes, están los “vómitos no biliosos transitorios”, los cuales se presentan en el 90% de los casos. También es importante considerar que el uso de antibióticos y antiespasmódicos durante la evolución de esta enfermedad puede retardar el diagnóstico.

La fiebre alta no es un síntoma común en las primeras horas, aunque los niños menores de 5 años pueden presentarla (38,5°C o más). En la medida en que el diagnóstico es más tardío, la fiebre es más frecuente.

En primera instancia, el primer paso es comenzar con el examen físico del paciente, donde la presencia de dolor abdominal en el cuadrante inferior derecho sugiere fuertemente una apendicitis aguda.

Es esencial darse el tiempo necesario y distraer al niño durante el examen, y en caso de duda esta revisión física debe repetirse en forma sucesiva, sobre todo en los niños menores de cuatro años, quienes en general no son capaces de lateralizar el dolor.

El dolor que se produce al soltar el abdomen luego de presionar el cuadrante inferior derecho se conoce como “signo de rebote”, siendo éste el síntoma de mayor valor al momento de evaluar al paciente.

Cuando se ha roto el apéndice, el niño puede verse comprometido, pálido, ojeroso, deshidratado e incluso taquicárdico.

Si bien el examen físico y la historia son los elementos más importantes para llegar al diagnóstico, en ciertos casos es necesario recurrir a la toma de muestras.

Los exámenes de sangre pueden apoyar un diagnóstico de apendicitis cuando están alterados, sin embargo, no son específicos y tienen más valor cuando son normales y pueden con relativa seguridad descartar una inflamación del apéndice.

En algunos casos, es necesario tomar exámenes de orina para descartar infección urinaria.

En lo que a estudios de imagenología se refiere, la radiografía abdominal aporta pocos elementos concluyentes, pero se puede solicitar en casos poco claros.

En ese sentido, la ecografía abdominal se usa con más frecuencia porque no genera efecto secundario y puede mostrar la inflamación del apéndice. Sin embargo depende de la habilidad y experiencia del radiólogo y no siempre está disponible. El scanner o TAC es francamente mejor, pero requiere usar altas dosis de radiación, equivalentes al menos al de 150 radiografías.

Otros diagnósticos que pueden simular una apendicitis son la faringoamigdalitis aguda, neumonía, infección urinaria y gastroenteritis aguda.

¿Cómo se maneja esta enfermedad? Básicamente, para intervenir a un niño con inflamación del apéndice, el primer paso es la hospitalización, instalación de suero, uso de antibióticos –una vez confirmado el diagnóstico- y posteriormente se resuelve quirúrgicamente.

Se puede realizar una apendicectomía con cirugía abierta o laparóscopica, en Pediatría es claramente superior a la cirugía abierta en pacientes obesos, en el resto de los pacientes está en evaluación.

Tras la intervención, el menor es dado de alta cuando: el niño cuenta con una tolerancia oral adecuada, tanto en el consumo de alimentos como de medicamentos; hay ausencia de dolor o bien éste es manejable con analgésicos orales; y por último, cuando ya no hay rastro de fiebre.

La apendicitis es una enfermedad que no sólo puede afectar a los niños cuando se encuentran en sus hogares, sino también mientras están en el colegio o realizando una actividad física, por lo que es muy importante que quienes trabajen con niños y jóvenes sepan cómo detectar los primeros síntomas, lo que sin duda permitirá al equipo médico entregar una ayuda oportuna y resolutiva.

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La licencia por maternidad de mayor duración aumenta las tasas de lactancia materna

Según un estudio, permanecer en casa al menos tres meses disminuye mucho las probabilidades de uso de biberón

Las mujeres que se quedan más tiempo en casa tras tener un bebé son más propensas a darles el pecho, indica un estudio reciente.

Los investigadores encontraron que las nuevas madres que permanecían en casa tres meses o más eran casi el doble de propensas a alimentar al bebé predominantemente con el seno más allá de los tres meses. Los resultados del estudio aparecen en la edición de junio de la revista Pediatrics.

“Hay que ayudar a las mujeres. Si el gobierno pudiera hacer cambios, como extender la Ley de licencia familiar y médica, las mujeres sabrían que cuentan con seguridad laboral, y eso las ayudaría a desear amamantar a sus bebés”, afirmó la autora del estudio, la Dra. Chinelo Ogbuanu, epidemióloga principal de salud materna e infantil de la división de salud pública del Departamento de Salud Comunitaria de Georgia, en Atlanta.

Dijo que algo incluso mejor sería que la licencia por maternidad con disfrute de pago estuviera disponible para todas las mujeres. “Eso podría ayudar a las mujeres a permanecer más tiempo en casa”, aseguró Ogbuanu. “Algunas mujeres no se toman una licencia porque no les pagan”.

La Ley de licencia familiar y médica de EE. UU., promulgada en 1993, obliga a las empresas a ofrecer doce semanas de licencia sin disfrute de sueldo tras el nacimiento de un niño. Pero dicha ley no aplica para todas las empresas. Las empresas con menos de 50 empleados están exentas, y en todos los casos, las mujeres deben de haber estado en el puesto durante un año o más y haber trabajado al menos 1,250 horas en los últimos doce meses para ser elegibles. Apenas cinco estados ofrecen licencia por maternidad que sobrepasa a la ley federal. California, Hawái, Nueva Jersey, Nueva York y Rhode Island proveen a las mujeres con una compensación salarial parcial tras el nacimiento de un niño.

En comparación, Canadá por lo general provee 17 semanas de licencia por maternidad con disfrute de sueldo, con el 55 por ciento del salario de la mujer, aunque esto varía según la provincia, de acuerdo con la División de Estadísticas de las Naciones Unidas. Suecia ofrece 16 meses de licencia por paternidad o maternidad, con el 80 por ciento del salario del trabajador, y Japón ofrece catorce semanas, con dos tercios del salario, según las Naciones Unidas.

Investigaciones anteriores han señalado que la duración de la licencia por maternidad es un factor significativo en la decisión de una mujer sobre intentar amamantar al bebé, y también en la cesación precoz de la lactancia materna, según la información de respaldo del estudio.

“Muchas mujeres tienen que volver a trabajar en un plazo de seis semanas tras dar a luz”, lamentó la Dra. Deborah Campbell, directora de neonatología del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York. “Pero establecer la lactancia conlleva tiempo. No todos los bebés nacen sabiendo cómo amamantarse. Las madres pueden tener desafíos para la lactancia. Madre y bebé necesitan tiempo para sincronizarse. Incluso con tasas altas de iniciación de la lactancia materna, cuando las mujeres tienen que volver al trabajo, con frecuencia eligen alimentar con una combinación de biberón y leche materna, y el biberón socava la lactancia materna”.

Para tener una mejor idea sobre el impacto de la duración de la licencia por maternidad sobre la lactancia materna, los investigadores revisaron datos de la Cohorte de nacimiento del Estudio longitudinal de la niñez temprana. Ese grupo incluyó a una muestra nacionalmente representativa de 6,510 mujeres que habían dado a luz a un solo niño. Todas las mujeres habían trabajado en los doce meses anteriores al nacimiento de su hijo.

Poco más de dos tercios de las mujeres iniciaron la lactancia materna, según el estudio. Alrededor del 74 por ciento de las que se tomaron una licencia por maternidad de al menos trece semanas iniciaron la lactancia materna, frente a alrededor del 65 por ciento de las que se tomaron entre una y seis semanas de licencia.

Entre las mujeres que se quedaron en casa más de tres meses, el 34 por ciento siguió amamantando de forma predominante durante más de tres meses, frente a 18 por ciento de las mujeres que volvieron al trabajo entre una y seis semanas tras el parto, encontró el estudio.

“Este estudio provee más evidencia de que necesitamos tener más licencia por maternidad para que las mujeres establezcan la lactancia materna, y para fomentar su continuación”, aseguró Campbell.

 

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