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Familia

Ejercicios durante el embarazo mejoran salud cardíaca de los hijos

Actividad física regular logró modelar corazón de los niños in útero, volviéndolo más fuerte y sano. Beneficio se mantuvo después del parto.

Muchas mujeres reducen o prácticamente eliminan la actividad física cuando están embazadas, por temor a que se produzcan problemas durante la gestación. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que es un gran error: en 2010, un estudio de la U. de Auckland demostró que los hijos de madres que hicieron ejercicio aeróbico hasta las 36 semanas de gestación tenían menos posibilidades de tener obesidad en el futuro. Y ahora, una nueva investigación, realizada por científicos de la U. de Arkansas, comprobó que hacer ejercicios como caminar, trotar, hacer yoga o levantar pesas livianas, tres veces a la semana, tiene un impacto directo en la salud cardíaca de los fetos. Un beneficio que se prolonga después del nacimiento.

Así lo comprobó la fisióloga de la Facultad de Medicina y Biociencias de la U. de Arkansas, Linda E. May, quien ha estudiado por más de cuatro años la relación entre actividad física en el embarazo y salud cardíaca fetal. En este estudio, dado a conocer recientemente en un congreso en Washinton, analizó a un grupo de 61 mujeres en estado de gestación, de entre 20 y 35 años. Cerca de la mitad de ellas había hecho ejercicio regularmente durante su embarazo, la mayoría de tipo aeróbico, como trotar o caminar, aunque otras practicaban yoga o levantaban pesas livianas. La otra mitad de las madres era normalmente activa, pero no practicaba ningún ejercicio de manera formal.

En las semanas 28, 32 y 36 de gestación, la doctora May sometió a ambos grupos a exámenes no invasivos, para evaluar la salud cardíaca de los fetos. Lo que encontró es que el ejercicio de la madre logra modelar el corazón del feto y transformarlo en un órgano más sano y resistente. Su ritmo cardíaco era más lento, pero con mayor variabilidad (variaciones entre latidos), lo que es reconocido como un indicador de buena respuesta de entrenamiento y considerada una evidencia de que el corazón de una persona es más fuerte y más eficiente.

Los test se replicaron un mes después de nacidos los niños y los beneficios permanecían. “Básicamente, tanto el feto y (luego) el niño logran los mismos beneficios que reporta a su madre el entrenamiento, aunque ha-ya sido sólo ella la que hizo el ejercicio”, explica a La Tercera Linda E. May.

Aunque los expertos no midieron qué tipo de ejercicio era el que lograba mejores resultados, sí establecieron que a mayor actividad física semanal, mayor es el fortalecimiento del corazón del feto.

Tampoco saben qué mecanismo opera en este proceso, aunque creen que algunas hormonas que liberan las personas cuando hacen ejercicios cruzan la placenta, logrando potenciar la salud cardíaca del feto.

Programación prenatal

Para la experta, este hallazgo avala la importancia que tiene la programación prenatal, pues comprueba que el ambiente en el que crece el feto puede influir en la forma en que se desarrollarán sus órganos, algo que puede impactar en la salud del individuo en la adultez. “Nuestros resultados muestran que los comportamientos maternos saludables pueden conducir a un crecimiento beneficioso del feto, que dura después del nacimiento y, probablemente, más allá. Esto sugiere que el embarazo es el primer período de tiempo para influir positivamente en la promoción de la salud y prevención de enfermedades”, explica.

El próximo paso de la investigación, dice la experta de la U. de Arkansas, es volver a examinar a los bebés involucrados en el estudio más adelante, para ver si los efectos cardíacos continuarán en la niñez temprana e incluso, más allá.

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Los niños deprimidos podrían ser objeto de acoso escolar, sugiere un estudio

Una nueva investigación desafía la idea de que el acoso lleva a problemas de salud mental

Los niños deprimidos están en mayor riesgo de acoso escolar, sugieren los resultados de un estudio reciente.

El hallazgo desafía la creencia común de que el acoso lleva a problemas psicológicos como la depresión, según investigadores de la Universidad Estatal de Arizona.

“Con frecuencia, la suposición es que las relaciones paritarias problemáticas fomentan la depresión. Hallamos que los síntomas de depresión predecían relaciones paritarias negativas”, apuntó en un comunicado de prensa de la universidad Karen Kochel, profesora asistente de investigación de la Facultad de Dinámicas Sociales y Familiares.

“Examinamos el tema desde ambas direcciones, pero no hallamos evidencia que sugiriera que las relaciones paritarias predicen la depresión en esta muestra escolar de adolescentes”, añadió.

Los investigadores analizaron datos recolectados de 486 niños de cuarto a sexto curso, y hallaron que estar deprimido en cuarto curso predecía el acoso en el quinto y la falta de aceptación paritaria en el sexto.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 7 de febrero de la revista Child Development.

“Los maestros, administradores y padres deben estar conscientes de las señales y síntomas de depresión, y de la posibilidad de que la depresión sea un factor de riesgo de relaciones paritarias problemáticas”, señaló Kochel.

Anotó que las relaciones paritarias positivas son esenciales para adaptarse a aspectos de la vida que incluyen el éxito académico y una buena salud mental.

“Si la depresión adolescente predice problemas en las relaciones paritarias, entonces reconocer la depresión es muy importante a esta edad en particular. Esto es especialmente verdad dado que el ajuste social en la adolescencia parece tener implicaciones sobre el funcionamiento durante toda la vida del individuo”, enfatizó Kochel.

Ya que por lo general los niños comienzan a pasar más tiempo con sus compañeros y menos tiempo con sus padres en la adolescencia, la escuela podría ser el mejor lugar para descubrir y abordar las señales de depresión en esos niños, anotaron los investigadores.

 

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[27-8-15]

Los varones muy prematuros sobreviven menos que las mujeres

Un equipo de Australia descubrió entre más de 2.500 bebés muy prematuros que los varones solían tener una tasa de supervivencia más baja que las mujeres y eran más propensos a desarrollar problemas neurológicos crónicos, como ceguera, sordera o parálisis cerebral.

El 23 por ciento de 1.394 bebés varones nacidos antes de la semana 28 de gestación murió en el hospital, comparado con el 19 por ciento de las niñas, según publica la revista Pediatrics.

A los tres años, el 20 por ciento de los varones extremadamente prematuros y el 12 por ciento de las mujeres habían desarrollado alguna “discapacidad funcional” moderada a grave, como ceguera, sordera, parálisis cerebral y retraso mental.

Estas diferencias de género desaparecieron en los bebés nacidos en la semana 27 ó 28 de gestación. Aunque el equipo aclara que eso “debería interpretarse con cautela”.

Los resultados demuestran que, aunque “se ha avanzado mucho” en ayudar a sobrevivir a los prematuros más pequeños, esos bebés siguen enfrentando riesgos considerables, según indicó la doctora Alison L. Kent, del Hospital de Canberra y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Australia.

Un embarazo a término dura unas 40 semanas. Los bebés que nacen antes de la semana 37 son prematuros; los que nacen antes de la 34 semana son “muy prematuros”. En Estados Unidos, entre el 3 y el 4 por ciento de los partos son de bebés muy prematuros.

El cromosoma Y, que determina el sexo masculino, también influye en la salud, como explicó Kent. Por ejemplo, se pierden espontáneamente más embarazos de bebés varones que mujeres.

“También hay pruebas de diferencias sexuales en la respuesta cerebral a las lesiones, lo que explicaría las diferencias en los resultados neurológicos”, dijo Kent.

Otra posibilidad, señaló, serían las diferencias en “las respuestas cardiovasculares” de varones y mujeres. Los problemas del sistema cardiovascular, como la disfunción de la presión, son más comunes cuanto más prematuro sea el parto.

Si los varones son menos propensos a superarlos, eso explicaría las diferencias de género registradas en los bebés muy prematuros, pero no en los nacimientos a partir de la semana 27 de gestación.

Para Kent, lo más importante es que las mujeres lleguen al embarazo con el mejor estado de salud posible, con el peso adecuado y sin fumar.

También recomendó realizar los controles prenatales y, si una mujer advierte cambios que podrían predecir un trabajo de parto prematuro, debe informárselo de inmediato a su médico.

“Si podemos tratar a las embarazadas con esteroides (prenatales) 48 horas antes del parto y con sulfato de magnesio cuatro horas antes, podemos reducir la mortalidad y los riesgos neurológicos crónicos”, aseguró Kent.

Los resultados surgen de las historias clínicas de 2.549 bebés internados entre 1998 y el 2004 en 10 unidades de terapia intensiva neonatal (UTIN) de Australia.

La autora consideró que los resultados podrían aplicarse a otros países con servicios de UTIN similares a los de Australia, pero dado que la mayoría de los bebés estudiados eran blancos, se desconoce si los resultados podrían extrapolarse a una población étnicamente más diversa.

 

 

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Es necesario lavar los juguetes para que los chicos estén sanos

Con la higiene de los elementos de juego es posible evitar diarreas, alergias y enfermedades como gastroenteritis y hepatitis A, según la Sociedad Argentina de Pediatría.

El juego es la actividad esencial de los bebés y de los niños, y deben ejercerlo con libertad, según aseguran los pediatras, ya que es fundamental para su desarrollo.

Pero jugar implica la mayoría de las veces que niños y/o juguetes anden por el piso y, por lo tanto, se ensucien de manera significativa.

De hecho, un juego típico de los bebés de meses es agarrar un objeto y tirarlo al suelo y volver a tirarlo todas las veces que vuelve a sus manos, y sólo interrumpir su entretenimiento de tanto en tanto con el único propósito de llevarse el chiche a la boca.

“Sin embargo, es un mito que de esa manera los chicos se inmunizan y crean anticuerpos”, advirtió la médica Silvia Ferreyra, directora del Hospital Pediátrico del Niño Jesús.

“Por el contrario, esa es una de las formas en la que entran en contacto con toda la población de virus y bacterias que conocemos y también con los que no conocemos, y que pueden enfermarlos”, señaló.

Y es que los juguetes, en especial si son compartidos con otros niños, pueden ser una fuente de infecciones si no son limpiados como corresponde y con la periodicidad adecuada.

Diarreas, gastroenteritis, infecciones respiratorias, hepatitis A, enfermedades dermatológicas y también broncoespasmos, son algunas de las patologías que pueden adquirir los chicos a través de juguetes contaminados con virus, bacterias o ácaros en el caso de los peluches, según explicó la pediatra.

“Es totalmente lógico y esperable que los chicos se ensucien cuando juegan, y lo mismo pasa con los juguetes. Por eso, así como hay que bañar a los chicos todas las noches antes de llevarlos a dormir, también hay que ocuparse de lavar los juguetes con cierta periodicidad”, indicó Ferreyra, al tiempo que precisó que para esto hay que diferenciar entre juguetes de goma o plástico y los peluches y muñecos de tela.

De acuerdo con la directora del Pediátrico, lo ideal es lavar los juguetes de goma una vez a la semana con agua y jabón, en tanto que para los peluches se puede usar el lavarropas, aunque con la precaución de no ponerle suavizante.

“Los peluches juntan muchísimo polvo y ácaros, por lo cual, además de lavarlos una vez a la semana, también es necesario sacudirlos un par de veces a la semana, en un ambiente ventilado donde no estén presentes los niños”, recomendó.

Limpiar y desinfectar

Por el riesgo que pueden implicar para la salud infantil los juguetes sucios, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) elaboró una serie de recomendaciones para limpiarlos de manera adecuada y así eliminar saliva, restos de comida, gérmenes y todo tipo de suciedad.

De acuerdo con la SAP, los juguetes deben primero lavarse y después desinfectarse, y en general es suficiente hacerlo cada 15 días o una vez al mes, pero si son compartidos con otros niños la limpieza debe ser semanal.

Además, cuando los chicos están enfermos o se están recuperando de una infección, los juguetes deben ser limpiados y desinfectados cada día para evitar recaídas.

Los de plástico deben lavarse con agua caliente, jabón blanco y un cepillo de cerdas, y después enjuagarse con agua tibia y dejarlos a secar en un lugar limpio al aire libre.

Si se trata de juguetes de madera o metal, la indicación es lavar la superficie con un paño o rejilla de tela humedecida en agua jabonosa escurrida, para después secarlos con otro paño o rejilla de tela seco y limpio.

Los peluches, juguetes de tela y la ropa de los muñecos se lavan e el lavarropas con agua caliente y el jabón habitual.

Lavandina diluida

Para desinfectarlos, en el caso de los juguetes de plástico la SAP recomienda hacerlo con agua y lavandina diluida, a razón de dos gotas por litro.

Es necesario sumergirlos y dejarlos en remojo durante cinco minutos. Después se los enjuaga con agua tibia y se los deja secar en un lugar limpio al aire libre.

Los juguetes de metal o madera, entretanto, se deben rociar con agua con lavandina diluida (también con dos gotas por litro de agua), y secarlos con un paño limpio.

Otra alternativa para limpiarlos es usar vinagre, según recomienda la Sociedad de Pediatría.

En el caso de los de plástico, se añade un chorro de vinagre (100 ml.) a la mezcla de agua con jabón, lo que lava y desinfecta los objetos en forma simultánea. Luego los juguetes deben enjuagarse con mucho cuidado y dejar secar en un lugar limpio al aire libre.

La SAP advierte, no obstante, que nunca deben usarse lavandina y vinagre en forma simultánea ya que la mezcla genera gases tóxicos.

Tener en cuenta

Zona de juego. En el lugar donde habitualmente juegan los niños, el piso debe ser limpiado y desinfectado en forma diaria, con una solución que contenga una cucharada sopera de lavandina por litro de agua.

Alfombras infantiles. Las alfombras infantiles de goma también deben ser lavadas en forma periódica con una solución que contenga una cucharada de té de lavandina por litro de agua, y si la alfombra es ranurada, debe usarse un cepillo de cerdas.

Recipiente para juguetes. Los recipientes en los que se guardan los juguetes deben ser lavados con agua y lavandina (una cucharada sopera por litro de agua) en la misma oportunidad en que se limpian aquellos.

Mascotas. En la medida de lo posible, es recomendable evitar que las mascotas de la casa tengan contacto con los juguetes de los niños.

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El cerebro de los nacidos prematuros envejece antes

El cerebro de los nacidos prematuros envejece antes

Nacer prematuramente equivale a un envejecimiento cerebral acelerado, según un estudio.

muyinteresante.es.-Sarah Romero

Los adolescentes y los adultos que nacieron de forma prematura pueden tener un cerebro ‘más viejo’ que los que nacieron a término. Es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por científicos del Instituto de Psiquiatría de Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres (Reino Unido) y que recoge la revista Neuroimage.

El cerebro de un bebé se desarrolla completamente en las últimas semanas de gestación, por lo que nacer muy pronto interrumpe este proceso; de ahí que los bebés prematuros corran mayor riesgo de desarrollar discapacidades, incluyendo problemas con el aprendizaje, el lenguaje y el comportamiento.

Pero, ¿cómo afecta el nacimiento prematuro al cerebro en la edad adulta?

El cerebro no madura completamente hasta que alcanzamos los 25 años de edad, e incluso hay zonas del cerebro que no maduran hasta los 36 años (concretamente la corteza que se encarga de la percepción visual), evidenciando que este magnífico órgano plástico está cambiando y desarrollándose durante toda la vida.

Sin embargo, los expertos quisieron investigar cómo el parto prematuro podría afectar al proceso de maduración cerebral del adulto.

Usando la resonancia magnética, los investigadores analizaron la estructura cerebral de 328 adultos que habían nacido antes de las 33 semanas de gestación. Los sujetos fueron evaluados en dos momentos: adolescencia (edad media 19,8 años) y edad adulta (edad media 30,6 años).

Las exploraciones cerebrales de estos participantes se compararon con las de 232 adultos que nacieron a término (sujetos de control), junto con 1.210 escáneres cerebrales obtenidos de archivos de acceso abierto de resonancia magnética.

Específicamente, los investigadores examinaron el volumen de materia gris en el cerebro de los participantes, como un marcador de la “edad cerebral”.

 

Aceleración de la maduración cerebral

En comparación con los sujetos de control, el equipo encontró que los sujetos nacidos de forma prematura tenían un menor volumen de materia gris en la adolescencia y la edad adulta, particularmente en las regiones cerebrales asociadas con la memoria y el procesamiento emocional.

También señalaron una serie de alteraciones cerebrales estructurales que demostraron resistencia a los efectos del parto prematuro. Por ejemplo, identificaron aumento en el volumen de materia gris en las regiones asociadas con el control del comportamiento.

“Aunque sólo se puede especular sobre el significado funcional de estas alteraciones, estudios previos sugirieron que los mecanismos compensatorios pueden apoyar el procesamiento cognitivo y del lenguaje en muestras de los nacidos muy prematuros”, escriben los autores.

Tras una investigación más profunda, los científicos descubrieron que el volumen reducido de materia gris identificado en los prematuros se asoció con la maduración cerebral acelerada. Como resultado, los cerebros de los sujetos prematuros parecían más viejos que los de los sujetos de control.

“El hallazgo de signaturas estructurales de maduración cerebral acelerada en los nacidos prematuramente fue inesperado”, explica Vjaceslavs Karolis, líder del trabajo.

Los autores no pueden explicar de qué manera se traducen estos cambios estructurales cerebrales identificados en adolescentes y adultos prematuros en el funcionamiento cotidiano, pero creen que esto es algo que debe investigarse en el futuro.

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Déficit de nutrientes en embarazadas influye en la salud de los niños a largo plazo

Los resultados de dos encuestas argentinas muestran que tanto en los mayores niveles socioeconómicos, como en los más bajos, existen carencias en la alimentación de las futuras mamás que más tarde mostrarán sus consecuencias

Una de las problemáticas más frecuentes en el embarazo, es la deficiencia de nutrientes, sobre todo vitaminas y minerales, que tanto la mamá como el bebé necesitan para estar bien.

La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS) realizada en Argentina en 2007 demostró que un porcentaje importante de mujeres embarazadas presentaba déficit de calorías, proteínas, calcio, hierro, vitamina B12 y ácido fólico.

“Lo mismo ocurrió en el marco de una encuesta alimentaria realizada por nuestro grupo hace algunos años, gracias a la cual encontramos que hay déficit de vitamina A. Lo más interesante es que si bien la mayoría de las embarazadas que tenían déficit de nutrientes provenía de hogares pobres o indigentes, la diferencia no fue tan importante respecto de los hogares no pobres o mejor posicionados”, comentó la doctora Susana Salzberg, médica especialista en Nutrición y Diabetes y asesora del Comité de Diabetes y Embarazo de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) en una entrevista concedida a ProSalud News.

“Los datos de ambas encuestas nos dan que pensar porque en el embarazo la madre tiene mayor requerimiento energético y proteico, especialmente a partir del segundo trimestre. También hay una mayor necesidad de aporte de otros nutrientes tales como vitaminas y minerales. Inclusive, los datos bibliográficos indican que en aquellas embarazadas que tienen una alimentación adecuada y no presentan carencias previas, la ingesta alimentaria es insuficiente para cubrir las recomendaciones de hierro y de ácido fólico establecidas para el embarazo. Esto quiere decir que la suplementación medicamentosa de estos nutrientes es necesaria”, agregó la especialista.

En cuanto a la importancia de la alimentación, y sobre todo de la presencia de determinados nutrientes que son vitales, si bien la doctora Salzberg se refirió a lo fundamental que es contar con una adecuada nutrición durante la gestación, “dado que eso permitirá que el bebé se forme correctamente”, hizo particular hincapié en el después, en lo que ocurre a futuro.

“Indudablemente los primeros meses de vida son muy importantes, pero lo que debemos tener particularmente en vista es que cuando un niño no recibe la cantidad y calidad de alimento que necesita durante la gestación, podría verse perjudicado luego en su vida adulta cuando por la adaptación que su metabolismo realizó frente a la falta de nutrientes desarrolle una mayor predisposición a tener patologías complejas y crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias”, puntualizó Salzberg.

Para prevenir esta situación, en ocasiones es necesario recurrir a la suplementación farmacológica de vitaminas y minerales para prevenir los déficits en el embarazo, sobre todo en aquellas embarazadas consideradas “de alto riesgo nutricional” entre las que se cuentan las que tienen carencias previas, las que cursaron embarazos muy seguidos, las fumadoras, las vegetarianas y las adolescentes.

“Durante muchos años, se tuvo el criterio de que las vitaminas engordan, algo que no es cierto porque se trata de una sustancia que aporta nutrientes, no calorías. También en los últimos años se restringió mucho la ingesta alimentaria durante el embarazo para evitar que la mamá engorde de más. Frente a eso podemos decir que si bien es importante que no haya una ganancia de peso desmedida, lo fundamental es que se lleguen a cubrir los requerimientos del crecimiento fetal”, consignó la doctora y concluyó: “Por ejemplo, es conocido por todos el aporte del ácido fólico desde tres a cuatro semanas previas a la concepción, ya que este nutriente favorece la reducción de la incidencia de malformaciones congénitas del tubo neural (anencefalia, hidrocefalia, espina bífida y otras). Cuando esto no está disponible de manera biológica, se recurre a los suplementos”.

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Cualquier nivel de ejercicio beneficia a la salud cardiaca de los niños, según un estudio

La actividad mejora la presión arterial, el colesterol y el peso, independientemente del tiempo de sedentarismo

Aunque los niños pasen el resto del tiempo sentados, una hora de actividad física al día beneficia a su salud cardiaca, informan investigadores ingleses.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con [la mejora de] muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

Por ejemplo, los niños que estaban en el grupo más activo tenían una cintura más pequeña que los del grupo menos activo, apuntó.

“En los adultos, esta diferencia se asocia con un aumento de alrededor de 15 por ciento en el riesgo relativo de muerte prematura”, comentó Ekelund.

El tipo de actividad no es importante siempre y cuando la intensidad equivalga al menos a una caminata a paso vivo, dijo Ekelund. Entre las posibilidades se encuentran jugar al aire libre, montar bicicleta, bailar, hacer aeróbicos, caminar y jugar deportes en equipo.

Sin embargo, los beneficios positivos del ejercicio no necesariamente contrarrestan los efectos nocivos de un estilo de vida sedentario, advirtió. “Podrían haber ciertas conductas sedentarias, como ver la tele, que planteen riesgos de salud, ya que ver televisión se relaciona con otras conductas malsanas [como comer entre comidas]. Por tanto, limitar el tiempo frente a la televisión sigue siendo importante para la salud y bienestar de los niños”, aseguró Ekelund.

El informe aparece en la edición del 15 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, los investigadores reunieron información de 14 estudios en que participaron más de 20,000 niños entre los 4 y los 18 años de edad, obtenidos de una base de datos internacional sobre niños. Un sensor de movimientos midió la actividad total y el tiempo que pasaban en sedentarismo, y en actividad de intensidad moderada y vigorosa. No se registraron las actividades específicas en que participaban.

En general, tres cuartas partes de los niños tenían peso normal, 18 por ciento tenían sobrepeso y 7 por ciento eran obesos. Pasaban en promedio 30 minutos al día en alguna forma de ejercicio de moderado a vigoroso, y 354 minutos al día (o sea, casi seis horas) sedentarios.

Los niños de ambos sexos que hacían ejercicio por más de 35 minutos al día tenían una presión arterial, un colesterol, una glucemia y unos triglicéridos más bajos, y eran más delgados que los niños que hacían menos de 18 minutos de ejercicio al día, señaló el grupo de Ekelund.

El tamaño promedio de la cintura difirió en más de dos pulgadas entre los niños adolescentes más activos y los menos activos. Y los que tenían las cinturas más grandes al inicio del estudio eran los menos activos a los dos años de seguimiento.

Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “no hay absolutamente ningún motivo para que nuestros niños sean gordos y sedentarios, y estén en riesgo de enfermedad cardiovascular”.

“El ejercicio, en cualquier forma, es fantástico para niños, adolescentes, y adultos”, comentó.

Incluso los niños que no son aptos para los deportes competitivos tienen la necesidad innata de ser físicamente activos, aseguró Heller.

“Los padres y cuidadores deben limitar el tiempo que pasan con la tecnología (como computadoras, iPads y la tele) y dejar que los niños sean niños, que corran y jueguen”, aconsejó.

Los adultos también deben involucrarse, aseguró Heller. “Pueden saltar a la cuerda, jugar al escondite y tirar el frisbee con los niños. A los niños les irá mejor en la escuela, desarrollarán habilidades sociales, mejorarán la coordinación, [y] estarán más felices y sanos”.

 

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Un aumento excesivo de peso en el embarazo se relaciona con bebés gordos

Investigadores señalan que los bebés con más grasa corporal podrían tener un mayor riesgo de obesidad infantil

Las mujeres que aumentan una cantidad excesiva de peso en el embarazo tienden a tener bebés más gordos, un posible factor de riesgo de la obesidad infantil, sugiere una investigación reciente.

El Instituto de Medicina recomienda que las mujeres de peso normal aumenten de 11 a 16 kilos (25 a 35 libras) en el embarazo. Las mujeres con sobrepeso deben mantener el aumento de peso entre 7 y 11 kilos (15 a 25 libras), mientras que las obesas deben limitarlo a entre 5 y 9 kilos (11 a 20 libras).

El estudio incluyó a 56 mujeres, de las cuales 31 aumentaron peso en el embarazo según las directrices, y 25 que aumentaron demasiado. Ninguna de las mujeres sufría de diabetes gestacional.

Los investigadores evaluaron la grasa corporal de los bebés en un plazo de 48 horas tras el parto usando una técnica más reciente y precisa.

Los bebés nacidos de mujeres que excedieron las directrices tenían 496 gramos (17.5 onzas) de grasa corporal, frente a 394 gramos (13.9 onzas) de los recién nacidos de madres cuyo peso caía dentro de las directrices.

Los investigadores señalaron a la relación entre el aumento de peso del embarazo y la grasa corporal del bebé, independientemente del peso de la mujer antes de quedar embarazada, aunque las mujeres que eran obesas antes del embarazo eran más propensas a exceder las directrices de aumento.

Alrededor del 70 por ciento de las mujeres obesas se excedieron de las recomendaciones de aumento de peso, frente a 31 por ciento de las mujeres de peso normal.

El estudio fue presentado el martes en la reunión anual 93 de la Endocrine Society, en Boston.

“El aumento excesivo de peso durante el embarazo, independientemente del peso antes del embarazo, es un importante factor de riesgo para la obesidad del recién nacido”, apuntó en un comunicado de prensa de la Endocrine Society la investigadora principal del estudio, la Dra. Jami Josefson, endocrinóloga pediátrica del Hospital Pediátrico Conmemorativo y profesora asistente de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern. “Se necesita más investigación para determinar si las grandes cantidades de grasa al nacer se asocian con grandes cantidades de grasa en la niñez”.

Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por colegas.

 

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