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Familia

¿La edad del padre tiene un impacto en la salud del bebé?

elsoldetampico.com.mx

Mucho se habla sobre los riesgos asociados al embarazo y la maternidad tardía, sin embargo, poco se habla de los problemas relacionados a la paternidad tardía. Recientemente fue anunciado que Amal Clooney, de 39 años, abogada de derechos humanos y esposa del actor estadounidense George Clooney, de 55 años, está embarazada de gemelos. La noticia hace que las dudas se incrementen. La edad del padre, ¿puede causar algún impacto en la salud del bebé? Aunque el tema sea poco estudiado, la respuesta es sí.

Y, si las mujeres se están embarazando cada vez más tarde, para los hombres, esa edad es aún más avanzada, ya que su fertilidad no disminuye tanto como la de la mujer. Así como Clooney, diversas celebridades han tenido hijos casi en la tercera edad. Ellos son: Alec Baldwin, que tuvo a su segundo hijo a los 55 años. Al igual que el actor Steve Martin, que se convirtió padre por primera vez a los 67 años, el cineasta Clint eastwood tuvo su séptimo hijo a los 66 años, entre otros.

“Está bien documentado: los hombres están teniendo hijos más tarde”, dice Mary Samplaski, especialista en fertilidad humana en la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, a la red estadounidense CNN.

Eso es común porque la fertilidad de los hombres no cae tan fuertemente como cuando las mujeres envejecen. Por lo tanto, muchos pueden tener hijos biológicos al igual que cuando están más viejos sin la necesidad de intervención de recursos de la medicina moderna, como técnicas de fertilización.

Problemas psiquiátricos y genéticos

Aunque sea biológicamente que un hombre tenga un hijo en la tercera edad sin mayores problemas, algunas investigaciones apuntan a riesgos asociados a ese hecho. Un estudio sueco en 2014, por ejemplo, mostró que los hombres que se convierten en padres con más de 45 años corren más riesgo de tener un niño con esquizofrenia, autismo y otros problemas psiquiátricos.

De acuerdo con los investigadores, ello ocurriría debido a mutaciones del ADN del esperma conforme los hombres ebvejecen. Otro estudio publicado en 2016 en la revista Nature Genetics relacionó el aumento de probabilidad de enfermedades psiquiátricas en hijos de padres más viejos a problemas genéticos y no en mutaciones en el ADN.

Varias otras condiciones de salud han estado asociadas a la paternidad tardía. Una de las más comunes es un tipo de enanismo llamado acondroplasia. Felizmente, hay una prueba genética para analizar esa probabilidad.

Posible beneficio

Por otro lado, algunos médicos han propuesto que el envejecimiento del esperam pueda tener un beneficio: telómeros más largos y, por lo tanto, mayor longevidad. Los telómeros son los extremos de los cromosomas que protegen el ADN cuando él está siendo copiado. Sin embargo, no hay datos consistentes de que los hijos de padres de más edad vivan más tiempo, en comparción con aquellos de padres más jóvenes.

¿Padre o abuelo?

Samplaski resalta que los riesgos que preocupan a sus pacientes no siempre son genéticos. “Si usted tenía 55 años cuando su bebé nació, usted tendrán 65 años cuando él tenga 10 años”, dijo añadiendo que la edad de las personas no siempre es la mejor forma de prever su expectativa de vida, ya que “la mayoría de los casados que están teniendo bebés más tarde en la vida se están cuidando más.”

Sin embargo, las preocupaciones son inevitables. Luego del anuncio del embarazo de Amal, varias publicaciones en internet hicieron bromas con el hecho de Clooney será abuelo y no padre de los niños, en alusión a su edad considerada “avanzada” por esas personas.

Más experimentados

Felizmente todo tiene dos lados y a pesar de que algunos hijos de padres más viejos hayan comentado sobre las dificultades de cuidar de sus padres enfermos y ancianos, otros hablan de las valiosas lecciones que aprendieron de sus padres con una mayor expectativa de vida.

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Cómo debe ser el aseo personal de los niños

okdiario

Una de las primeras cosas que debemos tratar con los niños debe ser su aseo personal. Una adecuada higiene implica una mejor salud general. Se tratan de pequeños gestos como lavarse las manos antes de comer o cepillarnos los dientes al menos tres veces al día. A continuación te explicamos cómo debe ser el aseo personal de los niños.

Desde edades bien tempranas los niños no se dan cuenta de lo sucios que llegan a casa después de jugar en el patio o en la calle. Y en muchos casos, tampoco aceptan con agrado pasar por la bañera. Debemos concienciarles de que una buena higiene evita la aparición de infecciones y enfermedades.

Consejos de higiene para niños

Uno de los primeros aspectos a tratar con los más pequeños de la casa debe ser el lavado de manos. Hay que hacerlo siempre antes de cada comida, al acabar de jugar, tocar un animal, toser o acudir al baño. Además de enjabonarnos las manos, también hay que usar una técnica correcta. Invertiremos al menos 15 segundos en el enjabonamiento y a continuación lavaremos con agua tibia y las secaremos con una toalla limpia.

Otro aspecto a tratar es la ducha diaria. Puede que no les resulte agradable, pero es necesario hacerlo. Procura convertir la hora del baño en un rato agradable, así que procura fijar una rutina para que lo identifique con algo divertido. Desde edades tempranas les enseñaremos a lavarse cada una de las partes del cuerpo.

El pelo de la cabeza no hace falta lavarlo a diario, aunque sí lo cepillaremos para acabar con las células muertas y lucir un aspecto más limpio. Los piojos que parecen a estas edades no se deben a una falta de higiene, sino que se contagian de unos niños a otros por la proximidad.

En lo referente a la limpieza bucal, hay que mostrarles cómo hacerlo y cuándo. Son al menos tres veces al día. Uno de los olores más desagradables es el de los pies. Procura que mantengan el calzado seco y limpio y usar polvos de talco si el sudor es excesivo.

Son algunos de los aspectos a tener en cuenta del aseo personal de los niños.

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Asesorar a las nuevas madres puede influir en los hábitos alimenticios de los niños

Investigadores hallan que los niños del grupo de intervención consumían más frutas y verduras y eran menos propensos a tener sobrepeso

El asesoramiento nutricional de las nuevas madres puede ayudar a reducir el riesgo de obesidad infantil, según plantea un nuevo estudio.

Investigadores estadounidenses y brasileños estudiaron a 345 parejas de madres e hijos de bajos ingresos en Brasil que fueron asignados de manera aleatoria a un grupo de control o de intervención.

Las madres del grupo de intervención recibieron 10 sesiones de asesoramiento en sus hogares al año después de tener un hijo. Durante las visitas, las madres recibieron consejos sobre lactancia materna y la correcta introducción de alimentos complementarios. También recibieron consejos para que evitaran los alimentos ricos en energía y pobres en nutrientes como refrescos, dulces, refrigerios salados y alimentos fritos.

Los niños fueron evaluados a los 6, 12 y 16 meses, y luego a los 3 y 4 años de edad. Al final del estudio, sólo el 10 por ciento de todos los niños del estudio tenían hábitos alimenticios saludables.

Sin embargo, los del grupo de intervención consumían más frutas y verduras y tenían una dieta más variada. También consumieron menos cantidades de alimentos ricos en colesterol.

Los niños que tenían las dietas menos saludables eran más propensos a tener sobrepeso que los que tenían las dietas más saludables, 34 frente a 20 por ciento.

Los investigadores concluyeron que el asesoramiento nutricional de las madres durante el primer año de vida del niño puede influir fuertemente en los hábitos alimenticios de los niños. Estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la política de salud pública.

El estudio aparece en la edición de noviembre de la The Journal of Nutrition.

 

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Muchos padres que fuman exponen a los niños al humo en casa

Cuatro de cada 10 hogares de EE. UU. donde uno de los padres fuma no contaban con normas ‘libres de humo’, encuentra un estudio

En casi el 40 por ciento de los hogares de EE. UU. donde los padres fuman, esos padres no tienen normas libres de humo para sus hijos, encuentra un estudio reciente.

Tener una casa libre de humo (donde siempre se fuma fuera de casa) protege a los niños de la exposición al humo de segunda mano, y también reduce el riesgo de que luego comiencen a fumar, dijeron los investigadores.

Otra experta estuvo de acuerdo.

“Las normas libes de humo son un aspecto muy importante del control del tabaco, sobre todo para los niños, ya que, a diferencia de los adultos, ellos tienen menos control sobre su medioambiente”, comentó Patricia Folan, directora del Centro para el Control del Tabaco del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.

En el nuevo estudio, un equipo dirigido por Ana Martínez Donate, de la Universidad de Wisconsin en Madison, observó datos de una encuesta del gobierno federal de 2010-2011. Los investigadores encontraron que alrededor del 60 por ciento de los hogares con hijos y al menos un padre que fumaba contaban con una norma libre de humo voluntaria.

Esas normas eran más probables en los hogares con dos padres, en contraste con los hogares monoparentales, encontraron los investigadores. Las normas eran más probables si los padres tenían una educación universitaria, y si los ingresos familiares equivalían a 50,000 dólares o más. Era más probable que hubiera normas libres de humo en los hogares donde había bebés que en los que no, halló el estudio.

La mayoría de los padres se mostraron de acuerdo en que nunca se debe permitir fumar dentro del coche cuando hay niños dentro, incluso el 72 por ciento de los que no contaban con una norma libre de humo en casa, encontró el equipo de Wisconsin.

Por otro lado, apenas el 61 por ciento de los padres que no tenían normas libres de humo en casa respaldaban unas áreas de juego al aire libre libres de humo para los niños.

Folan cree que se debe hacer más por lograr que los padres que fuman se lo piensen dos veces antes de fumar cerca de sus hijos.

“Para aumentar las normas libres de humo, sobre todo en los hogares, se necesita una campaña antitabaco nacional, que resalte el impacto del humo de segunda y tercera mano sobre los niños”, enfatizó Folan. “Una campaña educativa en las guarderías y escuelas también podría ser útil”.

Pero un experto cree que el problema real es que todavía haya padres que fumen.

“Aunque quizá parezca alentador que la mayoría de adultos respalden los hogares libres de humo, eso no aborda el modelamiento de rol del mensaje que transmiten los padres que todavía fuman, ya sea dentro o fuera de la casa”, planteó el Dr. Howard Selinger, catedrático de medicina familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut.

“Lo que importa es si esos niños crecen y se convierten o no en adultos que fumen”, planteó.

Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de junio de la revista Preventing Chronic Disease.

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Los carritos de supermercado pueden suponer un grave peligro para los niños

Un estudio halló que un niño se lesiona gravemente en una caída o vuelco cada 22 minutos

Cuando monte a su niño en un carrito de supermercado en su próxima visita, tenga mucho cuidado.

Una nueva investigación de EE. UU. halla que un niño termina en la sala de emergencias cada 22 minutos debido a una lesión relacionada con esos carritos.

Caerse de los carritos de supermercado provocaron la mayoría de las lesiones (alrededor del 70 por ciento), seguido de chocar con un carrito o caerse encima del mismo, que el carrito se vuelque, y que dedos, piernas o brazos queden atrapados en un carrito de supermercado, según el estudio, que aparece en la edición de enero de la revista Clinical Pediatrics.

En general, los investigadores hallaron que más de 500,000 niños menores de 15 años fueron tratados en las salas de emergencias por lesiones relacionadas con los carritos de supermercado entre 1990 y 2011, un promedio de más de 24,000 al año.

La cabeza fue el área del cuerpo que resultó lesionada con más frecuencia en los accidentes con los carritos de supermercado, con un 78 por ciento. Las lesiones en los tejidos blandos fueron el tipo más común de lesión de la cabeza, pero la tasa anual de conmociones cerebrales y lesiones internas de la cabeza aumentó en más del 200 por ciento en el periodo del estudio, de 3,483 en 1990 a 12,333 en 2011. La mayor parte de este aumento ocurrió en bebés y niños pequeños.

En 2004, EE. UU. introdujo unos estándares voluntarios de seguridad de los carritos de supermercado, pero no han logrado mucho, anotaron los investigadores.

“Los hallazgos de nuestro estudio muestran que los estándares voluntarios actuales para la seguridad de los carritos no son adecuados”, lamentó en un comunicado de prensa del Hospital Pediátrico Nacional el Dr. Gary Smith, director de Investigación y Políticas de las Lesiones del hospital en Columbus, Ohio.

“El número general de lesiones infantiles asociadas con los carritos de supermercado no solo no se ha reducido desde la implementación de los estándares de seguridad, sino que el número de conmociones cerebrales y de lesiones de cabeza cerrada en realidad está en aumento”, advirtió Smith. “Ha llegado el momento de tomar medidas para proteger a los niños al fortalecer los estándares de seguridad de los carritos de supermercado, con requisitos para que sean más efectivos en la prevención de los vuelcos y de las caídas desde los carritos”.

Las sugerencias incluyen mejorar los sistemas de sujeción, colocar los asientos de los niños en los carritos de supermercado más cerca del suelo, enseñar a los padres sobre la seguridad de los carritos, y hacer que las tiendas fomenten el uso de cinturones de seguridad para los carritos.

Los investigadores añadieron que los padres pueden hacer incluso más por mantener a sus hijos seguros cerca de los carritos de supermercado. Esto incluye no usar carritos que carezcan de cinturones de seguridad o que tengan ruedas rotas, siempre permanecer con el carrito y el niño, y no colocar las sillitas de bebés encima de los carritos de supermercado. Los padres deben también pensar en colocar a los bebés en sus cochecitos o en portabebés que se sujetan al pecho o a la espalda del padre.

“Es importante que los padres comprendan que los carritos de supermercado pueden ser una fuente de lesiones graves para sus hijos”, enfatizó Smith, profesor de pediatría del Colegio de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. “Sin embargo, pueden reducir el riesgo de lesión mediante unas sencillas medidas de precaución, como siempre usar los cinturones de seguridad del carrito de supermercado si su hijo tiene que estar en el carrito”.

 

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El primer trimestre parece ser crucial para la salud cardiaca del bebé

Un estudio halla que un desarrollo fetal lento se vincula con problemas cardiovasculares posteriores

Los niños que son pequeños en las primeras etapas del desarrollo fetal podrían tener un mayor riesgo de problemas cardiacos, indica un estudio reciente.

Los hallazgos sugieren que los primeros tres meses del embarazo podrían ser un periodo esencial para la salud cardiaca más adelante, apuntaron los investigadores holandeses. Anotaron que el primer trimestre incluye un periodo de desarrollo rápido en que el corazón y otros órganos importantes comienzan a formarse.

Los investigadores evaluaron a casi 1,200 niños a los seis años respecto a los factores de riesgo cardiovascular, como la cantidad y la distribución de la grasa corporal, la presión arterial y los niveles de colesterol e insulina.

En comparación con los niños que tenían el mayor tamaño en el primer trimestre del embarazo, los que tenían el menor tamaño presentaban significativamente más grasa total y grasa abdominal, una presión arterial más alta y unos niveles malsanos de colesterol, halló el estudio.

Tener un menor tamaño en el primer trimestre también se asoció con un aumento en el riesgo de tener varios de estos factores de riesgo cardiovascular en la niñez, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 23 de enero de la revista bmj.com.

Pero el estudio solo descubrió un vínculo entre el tamaño pequeño en el primer trimestre y los problemas cardiacos potenciales. No probó una conexión causal.

Se necesitan más estudios para identificar por qué un tamaño más pequeño en el primer trimestre parece asociarse con un mayor riesgo de problemas cardiacos en la niñez, además de las consecuencias a largo plazo, concluyeron Vincent Jaddoe, profesor de epidemiología pediátrica del Centro Médico de la Universidad de Erasmus en Róterdam, y sus colaboradores.

Este estudio amplía la creciente evidencia de que un crecimiento fetal lento se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y otros problemas en un futuro, escribieron Gordon Smith y Catherine Aiken, de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, en un editorial acompañante.

Pero antes de apresurarnos a intervenir, “necesitamos una comprensión más profunda de la potencia, la naturaleza y los mecanismos de las asociaciones reportadas”, añadieron los investigadores.

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“No se puede banalizar que un niño tarde en hablar”, advierten médicos y logopedas

Los profesionales inciden en que un menor de dos años debe tener, al menos, 50 palabras en su vocabulario y unir algunas

lne.es

Pediatras y logopedas coincidieron ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés en que “no se puede banalizar que un niño tarde en hablar”. “Suele haber muchos logopedas de parque y habitualmente se justifica que un niño tarde en hablar argumentando que no está estimulado, es vago o necesita estar con otros niños. Con estas creencias sociales hay que acabar ya, porque que un niño tarde en hablar es un síntoma de alerta”, advirtió ayer el logopeda Juan Ángel Fernández durante la charla que se celebró en el Valdecarzana en colaboración con la Asociación de Logopedas del Principado.

Pero, ¿dónde está el límite? A juicio de los profesionales, un niño con dos años debe pronunciar con claridad cincuenta palabras y unir algunas de ellas. “Si no cumple esto el niño debería pasar por un servicio especializado. Esto no quiere decir que tenga un trastorno, pero se está haciendo nada más y nada menos que prevención”, manifestaron los especialistas, que destacaron que más allá de los cuatro años un cuarenta por ciento de los críos suele tener algún problema con el lenguaje. De estos, según la logopeda Laura Martínez, hay niños que no entienden y no hablan, que solo dicen la parte final de las palabras, utilizan “frases hechas” o se “comen” palabras.

“Estos niños son los que más riesgo tienen de padecer trastorno del lenguaje siempre a partir de los cuatro años”, sentenció la profesional, que destacó que de 6.600 nacidos en el año 2014 en Asturias se estima que 264 podrían tener riesgo de presentar un trastorno persistente del lenguaje en 2018. Para todos estos niños y sus familias están abiertas las puertas de la unidad de atención infantil temprana.

Isela Fernández, pediatra del centro de salud de Luarca, señaló por su parte que la detección precoz de los trastornos del lenguaje se sustenta en tres pilares: la familiar, las guarderías hasta los tres años y los pediatras de Atención Primaria. Destacó a su vez los factores que influyen en el lenguaje, que van desde antecedentes familiares a antecedentes personales, situaciones conflictivas o factores sanitarios. Su colega José María Barroso, foniatra del HUCA, hizo a su vez un llamamiento a los pediatras para que deriven a los niños que lo necesiten a las unidades de atención infantil temprana. “Todo lo que no hagamos a edades tempranas lo vamos a pagar en etapas futuras”, dijo el médico.

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 Mantenga a los niños en el asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás hasta los dos años

Un grupo de pediatría señala que colocar a los niños de este modo y por más tiempo es más seguro

Los niños están mejor protegidos si van en el asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás hasta los dos años o hasta que alcancen la altura y el peso máximos establecidos por el fabricante del asiento, según las nuevas recomendaciones del grupo de pediatría.

Este es un cambio significativo en comparación con las recomendaciones anteriores, que sugerían mantener a los niños en el asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás al menos hasta el año de edad o hasta que alcanzaran un peso de 9 kilos (20 libras). Los asientos para automóviles orientados hacia atrás protegen mejor la cabeza, el cuello y la columna de los bebés y niños pequeños durante un accidente, de acuerdo con el Dr. Dennis Durbin, autor del informe y médico de emergencia pediátrica del Hospital Infantil de Filadelfia.

Las nuevas directrices, redactadas por la Academia Estadounidense de Pediatría, aparecen en la edición del 11 de abril de Pediatrics.

Aunque las recomendaciones estaban destinadas a animar a los padres a mantener a los niños en los asientos para automóviles más, tiempo, muchos padres interpretaron esa redacción en el sentido de que debían colocar sus hijos en un asiento orientado hacia delante desde su primer cumpleaños, demasiado pronto, señaló el Dr. Benjamin Hoffman, profesor asociado de pediatría en la Universidad de Nuevo México y técnico e instructor certificado en seguridad del pasajero que no colaboró con el informe.

“Existe esta percepción de que es una buena idea pasar al bebé del asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás al asiento de seguridad para automóvil orientado hacia adelante”, apuntó Hoffman. “Pero si los padres quieren proporcionar a su hijo la mejor protección posible contra las principales causas de muerte infantil, quizá prefieran postergar este paso tanto como puedan”.

La mayoría de los asientos para automóvil orientados hacia atrás pueden proteger a los niños y adaptarse a las nuevas directrices, señaló el informe.

La tasa de mortalidad por accidentes automovilísticos en los niños menores de 16 años descendió 45 por ciento entre 1997 y 2009, según la información de respaldo del artículo.

Aún así los accidentes de tráfico siguen siendo la causa principal de muerte de los niños a partir de los cuatro años. Cada año, más de 1,500 niños menores de 16 años mueren por accidentes de tránsito cada año. Y por cada muerte, unos 18 niños son hospitalizados y 400 sufren heridas graves que requieren atención médica, de acuerdo con el artículo.

Un estudio de 2007 de la revista Injury Prevention encontró que los niños menores de dos años son 75 por ciento menos propensos a morir o a sufrir lesiones graves en un accidente si van en el asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás.

Sin embargo, los dos años no deberían interpretarse como la edad límite, apuntó Durbin. Si tiene un hijo pequeño para su edad, quizá desee postergar cambiar al niño al asiento orientado hacia adelante, mientras que si el niño es más grande quizá deba hacerlo antes de los dos años.

Las recomendaciones también dicen que un asiento de seguridad orientado hacia adelante con arnés ofrece más protección que un asiento elevado, mientras que un asiento elevado es mejor que usar solamente el cinturón de seguridad.

Los niños deben colocarse en los asientos orientados hacia adelante, tanto como se pueda, incluso hasta los ocho años si el peso o la altura están por debajo del límite permitido por los asientos de seguridad para niños, de acuerdo con las nuevas directrices. Los estudios demuestran que los asientos de seguridad para automóviles reducen el riesgo de lesiones en niños hasta en 82 por ciento y el riesgo de muerte en 28 por ciento, en comparación con el uso de los cinturones de seguridad.

“Los asientos de seguridad tienen más estructura, sobre todo lateral que la mayoría de los asientos elevados”, apuntó Durbin. “Esta estructura añadida podría ofrecer protección adicional, sobre todo en los impactos laterales durante accidente. Además, la mayoría de los asientos de seguridad que se venden en la actualidad utiliza un sistema de arnés de cinco puntos que sujetan mejor a los niños en caso de accidente que los cinturones de seguridad de tres puntos, aun cuando el asiento elevado esté en la posición correcta”.

A los padres también se les recomienda mantener a los niños mayores en un asiento elevado, con el cinturón de seguridad ajustado de manera correcta, hasta que alcancen una altura de 1.45 m (4 pies y 9 pulgadas) de alto o tengan entre 8 y 12 años. El niño promedio alcanza esa estatura en algún momento después de los 10 años de edad, señaló Hoffman.

Refuerce la posición del cinturón de seguridad de modo que el cinturón del hombro se encuentre en la parte central del pecho y del hombro y alejado del cuello o la cara, mientras que mantenga el cinturón del regazo bajo y ajustado en las caderas y los muslos, y lejos de los tejidos blandos del vientre.

Una investigación anterior muestra que los asientos elevados pueden reducir el riesgo de lesiones en 45 por ciento en los niños de 4 a 8 años, en comparación con los niños de esa edad que usan cinturones de seguridad.

“Mantenga a sus niños lo más seguro posible en cada viaje que haga al retrasar la transición entre los distintos tipos de asientos de seguridad para automóviles el mayor tiempo posible”, apuntó Durbin. “Con cada transición que haga, de un asiento de seguridad para automóviles orientado hacia atrás a un asiento de seguridad orientado hacia adelante, desde el asiento elevado al cinturón de seguridad, usted prescinde de cierto nivel de protección y su hijo es más propenso a sufrir lesiones en un accidente”.

Los niños deben ir sentados en el asiento de atrás hasta los 13 años, ya que los estudios muestran que esto reduce el riesgo de lesión entre 40 y 70 por ciento, agregó la AAP.

El grupo de pediatría también recomendó que los asientos de seguridad para niños no se deben usar fuera del automóvil, como a menudo sucede, ya que pueden volcar y caer de una mesa, mostradores y otras superficies. Más de 8,000 niños se lesionan cada año cuando los asientos de seguridad se utilizan de forma incorrecta o para fines no deseados, advirtió un informe complementario.

“El seguimiento de estas directrices dará a los padres la tranquilidad de que están haciendo lo mejor posible para proteger a sus hijos de las lesiones en caso de un accidente de tráfico”, apuntó Durbin.

El típico asiento de seguridad para automóvil orientado hacia atrás es ideal para niños de hasta 40 libras (18.4 kilos), aunque hay más de 40 modelos que pueden adaptarse a niños de hasta 60, 65 o incluso 85 libras (27.2, 29.5 y 38.6 kilos, respectivamente), apuntó Hoffman.

 

 

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