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Embarazo

 

Las alteraciones del sueño durante el embarazo pueden ser peligrosas

La Dra. Lisa Shives es fundadora de la clínica de sueño Northshore Sleep Medicine en Evaston, Illinois.

La falta de sueño es una de las quejas más comunes durante el embarazo, a tal grado que muchas mujeres, e incluso médicos, consideran esta situación una parte normal de la maternidad.

Aunque es cierto que el embarazo tiene un impacto significativo en la cantidad y calidad del sueño, muchos de los problemas de sueño que surgen durante éste pueden ser tratados o mejorados.

Es común que las mujeres sientan mucho sueño y fatiga en el primer trimestre, que se supone se debe al aumento de los niveles de progesterona, que se sabe puede tener un efecto hipnótico.

Los niveles de progesterona continúan a la alza durante en el embarazo, aunque en el segundo trimestre la mayoría de las mujeres dicen sentirse más alertas durante el día y sienten que su calidad de sueño mejoró en comparación con el primer trimestre.

El tercer trimestre ofrece una gran cantidad de problemas que están conectados al aumento de la circunferencia. Durante los últimos meses, las mujeres suelen experimentar falta de aliento y reflujo porque su diafragma está elevado, presionando pulmones y estómago. También deben orinar más durante la noche, situaciones que afectan el sueño.

Estos son conflictos normales durante el embarazo, pero hay otros problemas de sueño que sí podrían ser un desorden y pueden ser tratados.

Existen muchos factores que aumentan las posibilidades de apnea de sueño en mujeres embarazadas.

La apnea es la interrupción completa del flujo nasobucal, lo que provoca que la persona haga pausas en la respiración.

No todo gira en torno al aumento de peso, aunque la obesidad pre-gestacional aumenta significativamente el riesgo de padecer apnea obstructiva de sueño, pues un estudio concluyó que cerca del 40% de las pacientes obesas y embarazadas desarrollaron apnea obstructiva en el tercer trimestre.

Los cambios hormonales en el embarazo crean el escenario perfecto para la apnea obstructiva de sueño. Mientras que la progesterona aumenta la inflamación en los tejidos de la garganta, el estrógeno relaja los vasos sanguíneos, lo que propicia una mayor inflamación. Incluso se libera una hormona sólo durante el embarazo, llamada relaxina, y como muestra su nombre, relaja los músculos.

La apnea de sueño sin tratamiento durante el embarazo ha sido asociada al aumento del riesgo de padecer presión sanguínea alta, preeclampsia y bajo peso en el recién nacido, así como malos resultados en la prueba de APGAR (que evalúa la salud de recién nacidos).

Un estudio interesante publicó que el movimiento fetal en las mujeres que tenían apnea obstructiva del sueño disminuyó 50% durante el sueño no-REM y en 65% durante el sueño REM (etapa del sueño donde hay relajación muscular casi total). Los movimientos fetales aumentaron significativamente cuando la respiración de las mujeres se normalizaba con una máquina de ventilación a presión.

Algunos estudios sugieren que la apnea obstructiva sin tratamiento en una madre pone al niño en riesgo cardiovascular y metabólico. Se necesita una mayor investigación sobre la prevalencia de la apnea obstructiva en mujeres embarazadas y sobre las consecuencias que podría tener para ellas y sus hijos.

Por ahora, las mujeres con factores de riesgo de apnea obstructiva de sueño gestacional deberían relizarse una prueba de sueño. Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad pregestacional, aumento excesivo de peso durante el embarazo, cuello largo, garganta pequeña, ronquidos, fatiga y sueño durante el día, alta presión sanguínea y desarrollo de preeclampsia.

La apnea obstructiva de sueño es uno de los pocos desórdenes que, si se diagnostican en mujeres embarazadas, pueden aprovechar tratamientos seguros para ellas y para el bebé. Dos terapias principales, el CPAP y las terapias orales, son sin medicamentos y seguras en el embarazo. Dado que la apnea obstructiva de sueño gestacional se resuelve por sí sola después del nacimiento del bebé, la mayoría de las mujeres no quieren gastar miles de dólares en tratamientos.

El CPAP, la terapia más veloz para cualquiera con este padecimiento, es quizás el mejor tratamiento para la apnea obstructiva de sueño durante el embarazo. La terapia puede comenzar justo después de que se interprete la prueba de sueño y la máquina puede ser regresada en caso de que la apnea obstructiva de sueño de las mujeres se resuelva después del parto.

 

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Relacionan el hecho de beber alcohol poco antes y después de quedar embarazada con los bebés prematuros

Las mujeres blancas con un nivel alto de educación son las más propensas a ir más allá de las recomendaciones para la bebida, halla un estudio británico

Las mujeres que beben antes de quedar embarazadas o durante los tres primeros meses de embarazo podrían tener un riesgo más alto de tener un bebé prematuro o de tamaño pequeño, halla una nueva investigación.

El estudio contó con más de 1,200 mujeres embarazadas de Reino Unido que proporcionaron información sobre sus hábitos de bebida poco antes y durante el embarazo.

El Departamento de Salud del Reino Unido, al igual que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., recomienda que las mujeres embarazadas y las que intentan quedar embarazadas no beban nada de alcohol. Si lo hacen, deberían limitar el alcohol a no más de una o dos unidades a la semana, según las directrices de Reino Unido.

El contenido alcohólico varía. En general, no obstante, una copa grande de vino puede contener más de 3 unidades de alcohol, más del límite semanal.

Los investigadores de la Universidad de Leeds hallaron que el 53 por ciento de las mujeres bebieron más del máximo recomendado de dos unidades de alcohol a la semana durante los primeros tres meses de embarazo. Casi el 40 por ciento bebían más de 10 unidades a la semana justo antes de quedar embarazadas.

Las que bebían más de dos unidades a la semana tenían más probabilidades de ser blancas, mayores, de tener un nivel más alto de educación y de vivir en barrios más ricos, indicaron los investigadores.

Aproximadamente el 13 por ciento de los bebés de las mujeres del estudio tenían un peso bajo, un 4.4 por ciento eran más pequeños de los normal y el 4.3 por ciento nacieron de forma prematura. Las mujeres que bebieron más de dos unidades de alcohol a la semana durante los tres primeros meses de embarazo tenían el doble de probabilidades de tener un bebé pequeño o de forma prematura que las que no bebieron, halló el estudio.

Pero incluso las mujeres que bebieron menos de dos unidades a la semana durante los tres primeros meses tenían más probabilidades de tener un bebé prematuro que las que no bebieron, indicaron los investigadores.

Las mujeres que bebían justo antes de quedar embarazadas también tenían más probabilidades de tener bebés con un tamaño menor al normal, según el estudio, que fue publicado en línea recientemente en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Los hallazgos muestran que beber durante el embarazo durante los primeros tres meses de embarazo tiene el mayor impacto para los bebés, señalaron los investigadores. El estudio también hizo hincapié en la necesidad de enfatizar a las mujeres que no deberían beber justo antes de o durante el embarazo.

Aunque el estudio encontró una asociación entre el consumo de alcohol y el parto prematuro, no estableció causalidad.

 

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La lactancia reduce el riesgo de artritis en la madre

Muchas mujeres en todo el mundo apuestan por la lactancia materna natural frente a biberones. Y es que dar el pecho aporta muchos beneficios no solo para el bebé sino también para la madre. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Rheumatology ha demostrado que las mujeres que amamantan a sus hijos tienen menos riesgo de padecer artritis reumatoide en el futuro.

Para llegar a esta conclusión los investigadores encuestaron a unas 7.000 mujeres de más de 50 años de edad procedentes del sur de China de las cuales, aproximadamente una de cada diez sufrían artritis. De este modo recopilaron desde el historial sanitario y el estilo de vida y el número de embarazos aparte, claro está, de la cantidad de tiempo que habían dado el pecho a cada uno de sus bebés. Los resultados mostraron que las mujeres que habían dado de mamar tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de sufrir artritis reumatoide que aquellas que no lo habían hecho.

Según las hipótesis de los expertos, la enfermedad puede verse afectada por factores hormonales. En concreto, durante el embarazo y la lactancia se incrementan los niveles de progesterona, una hormona con efectos antiinflamatorio y que podría proteger de algunas enfermedades. Otra de las hipótesis que manejan los investigadores es que en las mujeres que dan el pecho se reducen los niveles de Contaminantes Orgánicos Persistentes, también conocidos como COP’s, que son sustancias químicas tóxicas que se acumulan en el organismo y afectan a nuestro sistema inmunitario.

 

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El ibuprofeno y el Aleve no aumentan el riesgo de pérdida del embarazo, según un estudio

Pero los AINE no deben tomarse en el tercer trimestre del embarazo, avisan los autores

Los analgésicos de una clase de fármacos conocidos como antiinflamatorios no esteroides (AINE) no aumentan el riesgo de una mujer de perder el embarazo, según un estudio reciente.

Los AINE de venta libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB) y el naproxeno (Aleve), no afectaron el riesgo de pérdida del embarazo, hallaron los investigadores israelíes.

“No hallamos un mayor riesgo de pérdida del embarazo en las mujeres que tomaron estos fármacos en el primer trimestre, aunque sí observamos un mayor riesgo tras el uso de indometacina”, apuntó la autor líder, la Dra. Sharon Daniel, residente pediátrico del Centro Médico Soroka en Beersheva, Israel.

La indometacina, un AINE recetado, se vinculó con una tasa mucho mayor de pérdida del embarazo, halló el estudio. Los fármacos recetados conocidos como inhibidores de la Cox-2, como celecoxib (Celebrex), se asociaron con un riesgo ligeramente mayor de aborto espontáneo, halló el estudio.

“Los AINE son frecuente y crecientemente utilizados por las mujeres embarazadas, tanto porque los fármacos se indican para síntomas comunes como el dolor y la fiebre como porque en las últimas dos décadas algunos de los medicamentos se venden de forma libre, sin necesidad de una receta médica”, apuntó la autora principal del estudio, Amalia Levy, epidemióloga y directora del departamento de salud pública de la Universidad Ben-Gurion del Negev, en Beersheva.

Los hallazgos deben tranquilizar a las mujeres que han tomado AINE de venta libre a principios del embarazo, apuntaron los autores.

Los autores del estudio señalaron que la indometacina se usa con frecuencia como tratamiento para el parto prematuro, y que muchas pérdidas del embarazo asociadas con el fármaco ocurrieron a finales de los embarazos. Además, las dosis diarias promedio de indometacina fueron más altas que las de otros AINE, según el estudio.

En cuanto al aumento del riesgo con los inhibidores de la Cox-2, los autores anotaron que dado que contaban con tan pocas mujeres que tomaron esos fármacos en el estudio, sus hallazgos deben ser confirmados por un estudio de mayor tamaño.

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 3 de febrero de la revista CMAJ (Canadian Medical Association Journal).

El aborto espontáneo es algo que ocurre comúnmente a principios del embarazo. Alrededor del 15 por ciento de todos los embarazos terminan en una pérdida, según la información de respaldo del estudio. El 80 por ciento de las pérdidas ocurren antes de las 12 semanas de embarazo, añadieron los autores del estudio.

Se sabe que varios factores aumentan el riesgo de pérdida del embarazo, entre ellos anomalías genéticas, enfermedades maternas, la obesidad, fumar y el consumo de alcohol. Varios estudios anteriores habían sugerido que el uso de AINE también podría aumentar el riesgo de aborto espontáneo.

Para ver si ese era el caso, los investigadores revisaron los expedientes de más de 65,000 mujeres que habían concebido entre enero de 2003 y diciembre de 2009. Poco más de 6,500 de las mujeres abortaron de forma espontánea en algún momento del embarazo, según el informe.

4,495 mujeres usaron AINE en algún momento del embarazo. El ibuprofeno fue el AINE más comúnmente usado. 132 mujeres utilizaron indometacina, y solo 71 usaron inhibidores de la Cox-2, halló el estudio.

En general, el riesgo de aborto espontáneo en las mujeres que tomaban AINE que no eran inhibidores de la Cox-2 (que incluyen a la indometacina) aumentó en un 10 por ciento. Cuando los investigadores observaron a las mujeres que tomaban indometacina sola, hallaron un riesgo 2.8 veces mayor de pérdida del embarazo. Entre las que tomaban inhibidores de la Cox-2, el riesgo aumentó en un 43 por ciento, reportó el estudio.

“Nuestros resultados muestran que el uso de estos fármacos en el primer trimestre no se asoció con el aborto espontáneo”, afirmó Levy.

Levy añadió que este mismo grupo de investigación realizó un estudio anterior que halló que los AINE en el embarazo tampoco aumentaban el riesgo de malformaciones fetales.

Pero Levy y Daniel advirtieron que los AINE no se deben tomar en el tercer trimestre del embarazo.

La Dra. Jill Rabin, obstetra y ginecóloga y jefa de atención ambulatoria y salud de las mujeres del Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York, dijo que no se sabía si los AINE aumentaban o no el riesgo de aborto espontáneo dado que no ha habido muchos estudios, y los que se han hecho han dado resultados conflictivos. Apuntó que era bueno ver un estudio con una muestra tan grande.

“Si una mujer tiene un motivo clínicamente importante para tomar un AINE, probablemente esto no aumente el riesgo de pérdida del embarazo”, planteó Rabin. “Pero es importante recordar que en el embarazo menos es más. La mayoría de médicos dicen que no pasa nada si toma un Tylenol para un dolor de cabeza. Pero no tome nada sin informar al médico. Siempre hable sobre todo lo que tome con su proveedor”. (El Tylenol es un analgésico, pero no es un AINE).

 

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No dejes que tu salud decaiga aunque hayas tenido un bebé

Las madres, que usualmente se encargan de preparar las comidas muchas veces, tienen poco tiempo para preparar comidas saludables

Un estudio publicado en la revista Pediatrics asegura que los padres primerizos, en especial las madres, descuidan su salud por dedicar gran parte de su tiempo y energía al cuidado de sus pequeños, según Health.com.

Los investigadores estudiaron a 1,500 personas y descubrieron que los jóvenes que se convierten en padres hacen menos ejercicio que los que no tienen hijos.

El estudio también descubrió que son las mujeres quienes presentan mayor Índice de Masa Corporal (IMC) y dietas menos saludables.

Las madres consumían en promedio 400 calorías más por día que aquellas que aún no habían tenido hijos. Además su consumo de grasas saturadas, azúcares y refrescos es mayor.

Las madres, que usualmente se encargan de preparar las comidas muchas veces, tienen poco tiempo para preparar comidas saludables para ellas mismas y para sus hijos, por lo que también son propensas a consumir alimentos procesados sencillos de preparar como los macarrones con queso, dice Jerica Berge, autora principal del estudio y profesora de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis, en entrevista para Health.

“Las mamás pueden tener múltiples exigencias de tiempo y tienen que sacrificar la preparación de comidas saludables. Cocinan alimentos con mayor grasa porque no tienen tiempo de hacerlo de otra manera”, dijo Berge.

Eso no significa que estén comiendo solamente comida chatarra, agrega Berge. Las madres comen tanta fruta, granos enteros, calcio y fibra como sus contrapartes sin hijos. “Descubrimos que están tratando (de comer sanamente), pero no son capaces de hacerlo todo el tiempo”, dijo Berge.

En el estudio participaron personas de distintos condiciones socioeconómicas con hijos menores a un año.

En lo que respecta al ejercicio, el cuidado de los hijos parece afectar en el tiempo destinado a esa actividad en padres y madres. Cada semana, los papás y las mamás perdían alrededor de 60 a 90 minutos de actividad física, frente a los adultos sin hijos, según Health.

Fran Biagoli, médico de familia en Portland, no participó en la investigación, pero asegura que los hallazgos refuerzan lo que ella dice a muchos padres jóvenes y futuros padres: “Hablo con ellos y les digo que deben sentar cabeza. Es una conversación que tengo a menudo y desde el principio”, dice.

Lograr que entiendan la importancia de una buena dieta y ejercicio regular es necesario antes de la llegada del bebé, pues lo más seguro es que después no tengan tiempo para adoptar esos hábitos, según Biagoli.

“Cuando tienen un recién nacido, no descansan lo suficiente y ningún mensaje les llegará”, dice Biagoli.

Los meses después de convertirse en padres son ciertamente un “periodo de alto riesgo” para los adultos jóvenes, agrega Berges. “Es una nueva fase en la vida, están aprendiendo a ser padres, existe una concesión entre ser padres y cuidar de sí mismos, y tienen que ser capaces de balancearlo”.

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Claves para lograr un embarazo saludable

La salud de los progenitores resulta fundamental a la hora de pensar en formar una familia. Tanto las mujeres como los hombres deberán tener en cuenta que existen algunos factores de riesgo que pueden afectar la salud del bebé por nacer.

La salud de los progenitores resulta fundamental a la hora de pensar en formar una familia. Tanto las mujeres como los hombres deberán tener en cuenta que existen algunos factores de riesgo que pueden afectar la salud del bebé por nacer. Cuanto más saludable sea la vida de los progenitores, mayor probabilidades de que el embarazo se desarrolle normalmente.

En tal sentido, el especialista en fertilidad Sergio Papier, Director de CEGYR, explicó que ciertos hábitos de consumo o conductas “pueden convertirse en factores de riesgo y algunas enfermedades crónicas y de base en los progenitores (diabetes, hipertensión, enfermedades de origen genético) pueden afectar el normal desarrollo del embarazo como la salud del bebé por nacer”.

Factores de Riesgo: todo lo que hay que saber

– Enfermedades de origen genético: Actualmente se estima que existen entre 6000 y 7000 enfermedades genéticas, responsables del 20% de muertes en la infancia. Afortunadamente los avances de la ciencia y la reprogenética (combinación de las técnicas de reproducción asistida y de la biología molecular) permiten disminuir los riesgos de enfermedades de origen genético. Existen diversos tipos de estudios preconcepcionales y prenatales que permiten estudiar a las parejas que buscan procrear para desarrollar un embarazo saludable.

“Los estudios preconcepcionales detectan la probabilidad de una pareja de transmitir aproximadamente 180 enfermedades genéticas a sus hijos que puedan tener un significativo impacto en la expectativa y calidad de vida, incluyendo algunas enfermedades que requieran cuidados especiales. Los prenatales y del recién nacido analizan la presencia de genes que producen o predisponen a diversas enfermedades que pueden aparecer durante la infancia. Conocer anticipadamente esta información permitirá, en algunos casos, la prevención de la manifestación de la enfermedad o la detección antes que se manifieste clínicamente lo que permite estar alerta para un diagnóstico y tratamiento temprano de la enfermedad”, indicó Papier.

– Vinculados con hábitos de consumo: El consumo de tabaco, alcohol y drogas afectan la salud del bebé por nacer. Mientras que el cigarrillo puede promover partos prematuros, nacimientos de bebés de bajo peso, síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), asma y otros problemas respiratorios, el consumo de alcohol y drogas expone a los bebés a múltiples riesgos, incluyendo el parto prematuro, el retraso del crecimiento, diversas anomalías congénitas y problemas de aprendizaje y de conducta.

– Enfermedades de los progenitores:

Diabetes: el exceso de glucosa en el organismo de la madre afecta al feto durante su maduración y crecimiento dentro del útero. Los hijos de mujeres con niveles elevados de azúcar son dos veces más propensos que otros niños a convertirse en obesos durante la infancia. Además puede provocar macrosomía (crecimiento excesivo del feto) que puede traer aparejados numerosos problemas obstétricos.

Obesidad: la obesidad tiene serias consecuencias en la salud reproductiva tanto para la madre (problemas de fertilidad para lograr el embarazo) como para el bebé por nacer. Padecer obesidad durante el embarazo puede ocasionar preeclampsia (enfermedad que provoca hipertensión arterial, retención de líquidos, e inflamación durante el embarazo), diabetes gestacional (tipo de diabetes que se desarrolla durante el embarazo), cesáreas (las mujeres obesas corren un alto riesgo de experimentar problemas durante el trabajo de parto) e infecciones postparto. En tanto, para el bebé los riesgos incluyen: macrosomía y obesidad Infantil (los bebés de madres obesas son más propensos a padecer obesidad para cuando cumplen cuatro años).

Hábitos saludables – embarazos saludables

“Existen ciertos hábitos saludables que beneficiarán y harán a las mujeres llevar adelante un embarazo placentero”, dijo el experto.

– Consulta preconcepcional especialmente para aquellas mujeres que tienen una enfermedad de base y es necesario tomar medidas sobre su tratamiento durante la gestación
– Buena alimentación e hidratación.
– Mantener un peso saludable.
– Hacer ejercicio.
– Controles médicos periódicos.

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Usar celular en embarazo causaría hiperactividad en niños

Un estudio demostró que las madres que no usaron celular en en embarazo, tuvieron niños más tranquilos

debate.com.mx

El uso del teléfono móvil durante el embarazo se asocia con riesgo de hiperactividad y falta de atención en niños, según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) hecho a 83.884 madres e hijos de España, Dinamarca, Corea, Holanda y Noruega.

El estudio, el mayor hecho hasta ahora sobre conductas madre e hijo, ha constatado que las mujeres embarazadas que utilizan teléfonos móviles con una frecuencia media y alta tienen más probabilidades de tener un hijo con problemas de conducta, en especial con hiperactividad y falta de atención.

Método de estudio.

El estudio, que forma parte del proyecto europeo Gerónimo, se ha llevado a cabo a partir del análisis del comportamiento de las madres embarazadas y de sus hijos en edades comprendidas entre 5 y 7 años.

Entre las principales conclusiones, el estudio destaca que las madres que no usaron el teléfono móvil durante el embarazo tuvieron hijos con menos problemas generales de conducta, como hiperactividad, falta de atención o dificultades emocionales.

El 39 % de las madres que no usó el teléfono móvil durante el embarazo -la mayoría del grupo danés- fueron reclutadas antes para el estudio -entre 1996 y 2002-, un tiempo en el que el móvil se utilizaba mucho menos que ahora.

Por otro lado, el 29 % de las madres usó poco el móvil, el 27 % tuvo un uso medio, y el 5,7 % fueron clasificadas como usuarias con una frecuencia alta.

Laura Birks, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, destacó que los resultados muestran “una evidencia consistente del riesgo de problemas de hiperactividad y falta de atención por un uso medio y alto del teléfono móvil por parte de las mujeres durante el embarazo”.

De todos los niños analizados, el 6,6 % tuvo dificultades generales de conducta, un 8,3 % mostró hiperactividad y falta de atención, y un 12 % presentó problemas emocionales.

En futuras investigaciones es necesario estudiar también “de qué manera afecta al feto la exposición a las radiofrecuencias de los móviles”, puntualizó Martine Vrijheid, investigadora de ISGlobal y coordinadora del estudio.

Además, es posible que las madres con problemas de hiperactividad fueran más propensas a hacer más llamadas telefónicas o que la hiperactividad se heredara por genética. EFE

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El primer trimestre parece ser crucial para la salud cardiaca del bebé

Un estudio halla que un desarrollo fetal lento se vincula con problemas cardiovasculares posteriores

Los niños que son pequeños en las primeras etapas del desarrollo fetal podrían tener un mayor riesgo de problemas cardiacos, indica un estudio reciente.

Los hallazgos sugieren que los primeros tres meses del embarazo podrían ser un periodo esencial para la salud cardiaca más adelante, apuntaron los investigadores holandeses. Anotaron que el primer trimestre incluye un periodo de desarrollo rápido en que el corazón y otros órganos importantes comienzan a formarse.

Los investigadores evaluaron a casi 1,200 niños a los seis años respecto a los factores de riesgo cardiovascular, como la cantidad y la distribución de la grasa corporal, la presión arterial y los niveles de colesterol e insulina.

En comparación con los niños que tenían el mayor tamaño en el primer trimestre del embarazo, los que tenían el menor tamaño presentaban significativamente más grasa total y grasa abdominal, una presión arterial más alta y unos niveles malsanos de colesterol, halló el estudio.

Tener un menor tamaño en el primer trimestre también se asoció con un aumento en el riesgo de tener varios de estos factores de riesgo cardiovascular en la niñez, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 23 de enero de la revista bmj.com.

Pero el estudio solo descubrió un vínculo entre el tamaño pequeño en el primer trimestre y los problemas cardiacos potenciales. No probó una conexión causal.

Se necesitan más estudios para identificar por qué un tamaño más pequeño en el primer trimestre parece asociarse con un mayor riesgo de problemas cardiacos en la niñez, además de las consecuencias a largo plazo, concluyeron Vincent Jaddoe, profesor de epidemiología pediátrica del Centro Médico de la Universidad de Erasmus en Róterdam, y sus colaboradores.

Este estudio amplía la creciente evidencia de que un crecimiento fetal lento se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y otros problemas en un futuro, escribieron Gordon Smith y Catherine Aiken, de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, en un editorial acompañante.

Pero antes de apresurarnos a intervenir, “necesitamos una comprensión más profunda de la potencia, la naturaleza y los mecanismos de las asociaciones reportadas”, añadieron los investigadores.

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