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Infantil – Pediatria

Los niños deprimidos podrían ser objeto de acoso escolar, sugiere un estudio

Una nueva investigación desafía la idea de que el acoso lleva a problemas de salud mental

Los niños deprimidos están en mayor riesgo de acoso escolar, sugieren los resultados de un estudio reciente.

El hallazgo desafía la creencia común de que el acoso lleva a problemas psicológicos como la depresión, según investigadores de la Universidad Estatal de Arizona.

“Con frecuencia, la suposición es que las relaciones paritarias problemáticas fomentan la depresión. Hallamos que los síntomas de depresión predecían relaciones paritarias negativas”, apuntó en un comunicado de prensa de la universidad Karen Kochel, profesora asistente de investigación de la Facultad de Dinámicas Sociales y Familiares.

“Examinamos el tema desde ambas direcciones, pero no hallamos evidencia que sugiriera que las relaciones paritarias predicen la depresión en esta muestra escolar de adolescentes”, añadió.

Los investigadores analizaron datos recolectados de 486 niños de cuarto a sexto curso, y hallaron que estar deprimido en cuarto curso predecía el acoso en el quinto y la falta de aceptación paritaria en el sexto.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 7 de febrero de la revista Child Development.

“Los maestros, administradores y padres deben estar conscientes de las señales y síntomas de depresión, y de la posibilidad de que la depresión sea un factor de riesgo de relaciones paritarias problemáticas”, señaló Kochel.

Anotó que las relaciones paritarias positivas son esenciales para adaptarse a aspectos de la vida que incluyen el éxito académico y una buena salud mental.

“Si la depresión adolescente predice problemas en las relaciones paritarias, entonces reconocer la depresión es muy importante a esta edad en particular. Esto es especialmente verdad dado que el ajuste social en la adolescencia parece tener implicaciones sobre el funcionamiento durante toda la vida del individuo”, enfatizó Kochel.

Ya que por lo general los niños comienzan a pasar más tiempo con sus compañeros y menos tiempo con sus padres en la adolescencia, la escuela podría ser el mejor lugar para descubrir y abordar las señales de depresión en esos niños, anotaron los investigadores.

 

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Es necesario lavar los juguetes para que los chicos estén sanos

Con la higiene de los elementos de juego es posible evitar diarreas, alergias y enfermedades como gastroenteritis y hepatitis A, según la Sociedad Argentina de Pediatría.

El juego es la actividad esencial de los bebés y de los niños, y deben ejercerlo con libertad, según aseguran los pediatras, ya que es fundamental para su desarrollo.

Pero jugar implica la mayoría de las veces que niños y/o juguetes anden por el piso y, por lo tanto, se ensucien de manera significativa.

De hecho, un juego típico de los bebés de meses es agarrar un objeto y tirarlo al suelo y volver a tirarlo todas las veces que vuelve a sus manos, y sólo interrumpir su entretenimiento de tanto en tanto con el único propósito de llevarse el chiche a la boca.

“Sin embargo, es un mito que de esa manera los chicos se inmunizan y crean anticuerpos”, advirtió la médica Silvia Ferreyra, directora del Hospital Pediátrico del Niño Jesús.

“Por el contrario, esa es una de las formas en la que entran en contacto con toda la población de virus y bacterias que conocemos y también con los que no conocemos, y que pueden enfermarlos”, señaló.

Y es que los juguetes, en especial si son compartidos con otros niños, pueden ser una fuente de infecciones si no son limpiados como corresponde y con la periodicidad adecuada.

Diarreas, gastroenteritis, infecciones respiratorias, hepatitis A, enfermedades dermatológicas y también broncoespasmos, son algunas de las patologías que pueden adquirir los chicos a través de juguetes contaminados con virus, bacterias o ácaros en el caso de los peluches, según explicó la pediatra.

“Es totalmente lógico y esperable que los chicos se ensucien cuando juegan, y lo mismo pasa con los juguetes. Por eso, así como hay que bañar a los chicos todas las noches antes de llevarlos a dormir, también hay que ocuparse de lavar los juguetes con cierta periodicidad”, indicó Ferreyra, al tiempo que precisó que para esto hay que diferenciar entre juguetes de goma o plástico y los peluches y muñecos de tela.

De acuerdo con la directora del Pediátrico, lo ideal es lavar los juguetes de goma una vez a la semana con agua y jabón, en tanto que para los peluches se puede usar el lavarropas, aunque con la precaución de no ponerle suavizante.

“Los peluches juntan muchísimo polvo y ácaros, por lo cual, además de lavarlos una vez a la semana, también es necesario sacudirlos un par de veces a la semana, en un ambiente ventilado donde no estén presentes los niños”, recomendó.

Limpiar y desinfectar

Por el riesgo que pueden implicar para la salud infantil los juguetes sucios, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) elaboró una serie de recomendaciones para limpiarlos de manera adecuada y así eliminar saliva, restos de comida, gérmenes y todo tipo de suciedad.

De acuerdo con la SAP, los juguetes deben primero lavarse y después desinfectarse, y en general es suficiente hacerlo cada 15 días o una vez al mes, pero si son compartidos con otros niños la limpieza debe ser semanal.

Además, cuando los chicos están enfermos o se están recuperando de una infección, los juguetes deben ser limpiados y desinfectados cada día para evitar recaídas.

Los de plástico deben lavarse con agua caliente, jabón blanco y un cepillo de cerdas, y después enjuagarse con agua tibia y dejarlos a secar en un lugar limpio al aire libre.

Si se trata de juguetes de madera o metal, la indicación es lavar la superficie con un paño o rejilla de tela humedecida en agua jabonosa escurrida, para después secarlos con otro paño o rejilla de tela seco y limpio.

Los peluches, juguetes de tela y la ropa de los muñecos se lavan e el lavarropas con agua caliente y el jabón habitual.

Lavandina diluida

Para desinfectarlos, en el caso de los juguetes de plástico la SAP recomienda hacerlo con agua y lavandina diluida, a razón de dos gotas por litro.

Es necesario sumergirlos y dejarlos en remojo durante cinco minutos. Después se los enjuaga con agua tibia y se los deja secar en un lugar limpio al aire libre.

Los juguetes de metal o madera, entretanto, se deben rociar con agua con lavandina diluida (también con dos gotas por litro de agua), y secarlos con un paño limpio.

Otra alternativa para limpiarlos es usar vinagre, según recomienda la Sociedad de Pediatría.

En el caso de los de plástico, se añade un chorro de vinagre (100 ml.) a la mezcla de agua con jabón, lo que lava y desinfecta los objetos en forma simultánea. Luego los juguetes deben enjuagarse con mucho cuidado y dejar secar en un lugar limpio al aire libre.

La SAP advierte, no obstante, que nunca deben usarse lavandina y vinagre en forma simultánea ya que la mezcla genera gases tóxicos.

Tener en cuenta

Zona de juego. En el lugar donde habitualmente juegan los niños, el piso debe ser limpiado y desinfectado en forma diaria, con una solución que contenga una cucharada sopera de lavandina por litro de agua.

Alfombras infantiles. Las alfombras infantiles de goma también deben ser lavadas en forma periódica con una solución que contenga una cucharada de té de lavandina por litro de agua, y si la alfombra es ranurada, debe usarse un cepillo de cerdas.

Recipiente para juguetes. Los recipientes en los que se guardan los juguetes deben ser lavados con agua y lavandina (una cucharada sopera por litro de agua) en la misma oportunidad en que se limpian aquellos.

Mascotas. En la medida de lo posible, es recomendable evitar que las mascotas de la casa tengan contacto con los juguetes de los niños.

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Cualquier nivel de ejercicio beneficia a la salud cardiaca de los niños, según un estudio

La actividad mejora la presión arterial, el colesterol y el peso, independientemente del tiempo de sedentarismo

Aunque los niños pasen el resto del tiempo sentados, una hora de actividad física al día beneficia a su salud cardiaca, informan investigadores ingleses.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con [la mejora de] muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

Por ejemplo, los niños que estaban en el grupo más activo tenían una cintura más pequeña que los del grupo menos activo, apuntó.

“En los adultos, esta diferencia se asocia con un aumento de alrededor de 15 por ciento en el riesgo relativo de muerte prematura”, comentó Ekelund.

El tipo de actividad no es importante siempre y cuando la intensidad equivalga al menos a una caminata a paso vivo, dijo Ekelund. Entre las posibilidades se encuentran jugar al aire libre, montar bicicleta, bailar, hacer aeróbicos, caminar y jugar deportes en equipo.

Sin embargo, los beneficios positivos del ejercicio no necesariamente contrarrestan los efectos nocivos de un estilo de vida sedentario, advirtió. “Podrían haber ciertas conductas sedentarias, como ver la tele, que planteen riesgos de salud, ya que ver televisión se relaciona con otras conductas malsanas [como comer entre comidas]. Por tanto, limitar el tiempo frente a la televisión sigue siendo importante para la salud y bienestar de los niños”, aseguró Ekelund.

El informe aparece en la edición del 15 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, los investigadores reunieron información de 14 estudios en que participaron más de 20,000 niños entre los 4 y los 18 años de edad, obtenidos de una base de datos internacional sobre niños. Un sensor de movimientos midió la actividad total y el tiempo que pasaban en sedentarismo, y en actividad de intensidad moderada y vigorosa. No se registraron las actividades específicas en que participaban.

En general, tres cuartas partes de los niños tenían peso normal, 18 por ciento tenían sobrepeso y 7 por ciento eran obesos. Pasaban en promedio 30 minutos al día en alguna forma de ejercicio de moderado a vigoroso, y 354 minutos al día (o sea, casi seis horas) sedentarios.

Los niños de ambos sexos que hacían ejercicio por más de 35 minutos al día tenían una presión arterial, un colesterol, una glucemia y unos triglicéridos más bajos, y eran más delgados que los niños que hacían menos de 18 minutos de ejercicio al día, señaló el grupo de Ekelund.

El tamaño promedio de la cintura difirió en más de dos pulgadas entre los niños adolescentes más activos y los menos activos. Y los que tenían las cinturas más grandes al inicio del estudio eran los menos activos a los dos años de seguimiento.

Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “no hay absolutamente ningún motivo para que nuestros niños sean gordos y sedentarios, y estén en riesgo de enfermedad cardiovascular”.

“El ejercicio, en cualquier forma, es fantástico para niños, adolescentes, y adultos”, comentó.

Incluso los niños que no son aptos para los deportes competitivos tienen la necesidad innata de ser físicamente activos, aseguró Heller.

“Los padres y cuidadores deben limitar el tiempo que pasan con la tecnología (como computadoras, iPads y la tele) y dejar que los niños sean niños, que corran y jueguen”, aconsejó.

Los adultos también deben involucrarse, aseguró Heller. “Pueden saltar a la cuerda, jugar al escondite y tirar el frisbee con los niños. A los niños les irá mejor en la escuela, desarrollarán habilidades sociales, mejorarán la coordinación, [y] estarán más felices y sanos”.

 

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Apendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatríaApendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatría

Alejandro Aravena, cirujano pediátrico especialista en emergencias – Hospital Regional Coyhaique

eldivisadero.cl

La apendicitis es la primera causa de cirugía de urgencia en Pediatría, siendo la edad de mayor frecuencia entre los 10 y 12 años. Rara vez ocurre en niños menores a los 8 meses. En efecto, hace pocas semanas se realizó la primera cirugía pediátrica en la ciudad de Puerto Aysén, la que justamente fue una apendicectomía. Pero, ¿cómo detectarla?

El cuadro clásico se inicia con un dolor abdominal poco definido y oscilante, el que posteriormente se vuelve más intenso, constante y localizado. En la mayoría de los casos, el dolor es máximo en el cuadrante inferior derecho (abdomen). Las molestias también se pueden sentir en otras zonas del abdomen, e incluso en los genitales.

Dentro de los síntomas más comunes, están los “vómitos no biliosos transitorios”, los cuales se presentan en el 90% de los casos. También es importante considerar que el uso de antibióticos y antiespasmódicos durante la evolución de esta enfermedad puede retardar el diagnóstico.

La fiebre alta no es un síntoma común en las primeras horas, aunque los niños menores de 5 años pueden presentarla (38,5°C o más). En la medida en que el diagnóstico es más tardío, la fiebre es más frecuente.

En primera instancia, el primer paso es comenzar con el examen físico del paciente, donde la presencia de dolor abdominal en el cuadrante inferior derecho sugiere fuertemente una apendicitis aguda.

Es esencial darse el tiempo necesario y distraer al niño durante el examen, y en caso de duda esta revisión física debe repetirse en forma sucesiva, sobre todo en los niños menores de cuatro años, quienes en general no son capaces de lateralizar el dolor.

El dolor que se produce al soltar el abdomen luego de presionar el cuadrante inferior derecho se conoce como “signo de rebote”, siendo éste el síntoma de mayor valor al momento de evaluar al paciente.

Cuando se ha roto el apéndice, el niño puede verse comprometido, pálido, ojeroso, deshidratado e incluso taquicárdico.

Si bien el examen físico y la historia son los elementos más importantes para llegar al diagnóstico, en ciertos casos es necesario recurrir a la toma de muestras.

Los exámenes de sangre pueden apoyar un diagnóstico de apendicitis cuando están alterados, sin embargo, no son específicos y tienen más valor cuando son normales y pueden con relativa seguridad descartar una inflamación del apéndice.

En algunos casos, es necesario tomar exámenes de orina para descartar infección urinaria.

En lo que a estudios de imagenología se refiere, la radiografía abdominal aporta pocos elementos concluyentes, pero se puede solicitar en casos poco claros.

En ese sentido, la ecografía abdominal se usa con más frecuencia porque no genera efecto secundario y puede mostrar la inflamación del apéndice. Sin embargo depende de la habilidad y experiencia del radiólogo y no siempre está disponible. El scanner o TAC es francamente mejor, pero requiere usar altas dosis de radiación, equivalentes al menos al de 150 radiografías.

Otros diagnósticos que pueden simular una apendicitis son la faringoamigdalitis aguda, neumonía, infección urinaria y gastroenteritis aguda.

¿Cómo se maneja esta enfermedad? Básicamente, para intervenir a un niño con inflamación del apéndice, el primer paso es la hospitalización, instalación de suero, uso de antibióticos –una vez confirmado el diagnóstico- y posteriormente se resuelve quirúrgicamente.

Se puede realizar una apendicectomía con cirugía abierta o laparóscopica, en Pediatría es claramente superior a la cirugía abierta en pacientes obesos, en el resto de los pacientes está en evaluación.

Tras la intervención, el menor es dado de alta cuando: el niño cuenta con una tolerancia oral adecuada, tanto en el consumo de alimentos como de medicamentos; hay ausencia de dolor o bien éste es manejable con analgésicos orales; y por último, cuando ya no hay rastro de fiebre.

La apendicitis es una enfermedad que no sólo puede afectar a los niños cuando se encuentran en sus hogares, sino también mientras están en el colegio o realizando una actividad física, por lo que es muy importante que quienes trabajen con niños y jóvenes sepan cómo detectar los primeros síntomas, lo que sin duda permitirá al equipo médico entregar una ayuda oportuna y resolutiva.

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Los problemas de lenguaje son comunes en los niños con TDAH, según un estudio

La ansiedad a menudo va también de la mano con el trastorno de la atención

Los niños que sufren el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen casi 3 veces más probabilidades de sufrir problemas con el lenguaje que los niños que no tienen el TDAH, según una nueva investigación.

Y esas dificultades lingüísticas pueden tener consecuencias académicas de largo alcance, descubrió el estudio.

El estudio, publicado en línea el 21 de abril en la revista Pediatrics, observó a niños de 6 a 8 años con y sin TDAH en Australia.

“Descubrimos que el 40 por ciento de los niños del grupo del TDAH tenían problemas de lenguaje, en comparación con el 17 por ciento del grupo de ‘control'”, señaló Emma Sciberras, psicóloga clínica e investigadora postdoctoral en el Instituto de Investigación Pediátrica Murdoch, en Victoria, Australia. “Las tasas de problemas del lenguaje eran parecidas en los chicos y las chicas con TDAH”, añadió.

Los niños con TDAH normalmente tienen problemas con el rendimiento escolar y la socialización. El impacto que los problemas de lenguaje podrían tener en estos factores no se han estudiado bien, indicaron los autores del estudio.

“Las diferencias en el rendimiento académico entre los niños con TDAH y problemas del lenguaje, en comparación con los que solo tienen TDAH, eran muy grandes y clínicamente significativas”, dijo Sciberras.

Los problemas de lenguaje se refieren al lenguaje hablado, tanto al lenguaje receptivo como al expresivo. El lenguaje receptivo es la capacidad de escuchar y comprender lo que se ha dicho; el expresivo es la capacidad de hablar y de que los demás comprendan.

En un estudio distinto sobre el mismo tema que aparece en la revista, Sciberras y sus colaboradores observaron a casi 400 niños con TDAH, de 5 a 13 años de edad, y hallaron que casi dos tercios tenían uno o más trastornos de ansiedad.

Cuando los niños con TDAH que tenían dos o más trastornos de ansiedad (esto sucedió para un tercio de los niños) su calidad de vida, su conducta y la rendimiento diario se vieron perjudicados, indicaron los investigadores.

“Es muy habitual que los niños con TDAH experimenten dificultades adicionales”, dijo Sciberras. “Ambos estudios demuestran que las dificultades adicionales que aparecen en conjunción con el TDAH, en este caso la ansiedad y los problemas de lenguaje, pueden hacer que el funcionamiento diario resulte todavía más difícil para los niños con TDAH”.

El estudio sobre el lenguaje contó con 179 niños a los que habían diagnosticado TDAH y con 212 sin el trastorno de atención. Menos de la mitad de los niños con TDAH estaban tomando medicamentos como ayuda para controlar sus síntomas.

Después de tener en cuenta los factores sociodemográficos y otras afecciones, como los trastornos del espectro autista, los investigadores descubrieron que el riesgo de tener problemas de lenguaje era 2.8 veces más alto en los niños con TDAH.

Cuando los investigadores observaron cómo estos problemas del lenguaje afectaban al trabajo escolar, hallaron unas puntuaciones más bajas en matemáticas, lectura y académicas.

No obstante, los investigadores no hallaron que los problemas del lenguaje tuvieran un impacto en la socialización.

“Nos sorprendió que los problemas del lenguaje no estuvieran asociados con una conducta social más deficiente en los niños con TDAH”, dijo Sciberras. “Podría ser que los niños con TDAH ya tengan una conducta social más deficiente debido a otros factores, incluyendo los síntomas de su TDAH u otras dificultades asociadas”.

Pero Sciberras advirtió que los problemas de lenguaje podrían complicarse más a medida que estos niños crecen porque las relaciones sociales se hacen más complejas con la edad.

Un experto que no participó en el estudio dijo que éste es un buen recordatorio para los padres y los médicos.

“Si un niño tiene un TDAH y no le va bien en la escuela, aunque los síntomas de su TDAH estén bien controlados, además de realizar pruebas para los problemas de aprendizaje, también debería evaluarse si también sufren problemas de lenguaje. Y eso no es algo que siempre tengamos en cuenta”, dijo el Dr. Bradley Berg, director médico del Centro Pediátrico McLane de Baylor Scott & White Healthcare en Round Rock, Texas.

Pero no está claro si las intervenciones sobre el lenguaje y el habla ayudarán a los jóvenes con TDAH.

Berg también indicó que este problema es como el de “la gallina y el huevo”. “¿Tienen estos niños un trastorno del lenguaje que hace que no comprendan lo que se hace en la escuela y eso les hace estar inquietos y nerviosos porque se aburren? ¿O tienen un TDAH y eso es lo que dificulta la comprensión del lenguaje? ¿O sucede algo en esa zona del cerebro que crea ambos problemas?”, planteó. “No lo sabemos”.

Es posible que los hallazgos de este estudio australiano no sean trasladables a la población estadounidense. Por un lado, las tendencias de los medicamentos podrían ser distintas, dijo Berg.

Para los niños con TDAH que también sufren ansiedad, Sciberras dijo que los medicamentos pueden ser útiles, y un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual también podría ser de utilidad. Los investigadores están realizando un estudio sobre el tratamiento de la ansiedad en los niños con TDAH.

“Si a los padres les preocupa que su niño con TDAH tenga ansiedad, dificultades con el lenguaje o cualquier otro tipo de problemas que no se están manejando, les animamos a que comenten sus preocupaciones con el médico que trata a su hijo”, señaló.

 

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 Los niños son menos obesos cuando cocina la madre

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han confirmado que existe una asociación significativa y directa entre el estado nutricional de los niños y quién les prepara la comida en casa. Así, los hijos cuyos menús son preparados por sus madres están mejor alimentados y sufren menos obesidad, mientras que el estado nutricional de los pequeños «empeora cuando una persona diferente a la madre les prepara el menú familiar».

Este trabajo, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, ha revelado que la cuestión de quién elabora el menú familiar a diario es «muy importante», según sus autores. Así, los científicos han observado que, a medida que el menú familiar es elaborado por personas diferentes a la madre, el estado nutricional de los hijos empeora considerablemente.

Y es que en la actualidad «continúa siendo la madre la figura familiar que mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos y la mejor preparada, en términos de conocimientos alimentarios, para la elaboración y el mantenimiento de una óptima alimentación familiar», según pone de manifiesto la UGR en un comunicado.

En esta investigación, los científicos emplearon una muestra constituida por 718 niños y adolescentes escolares de entre 9 y 17 años de trece centros educativos públicos y privados de la ciudad de Granada y de su provincia. Mediante el uso de técnicas de antropometría, se valoraron las variables de peso y talla de los sujetos y, con ello, el índice de masa corporal; se efectuaron según edad y sexo. También fueron valorados seis pliegues cutáneos (pliegue tricipital, bicipital, subescapular, suprailíaco, pliegue del muslo y de la pantorrilla), así como cuatro perímetros corporales, esto es, de la cintura, de la cadera, del brazo y del muslo.

Por otra parte, y con objeto de analizar la influencia del entorno familiar en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad entre la población de alumnos, los científicos de la UGR emplearon un cuestionario específicamente elaborado por el equipo investigador, en el que no sólo se recogía información relativa a aspectos de su entorno familiar, sino también a la frecuencia de consumo de determinados alimentos y a la práctica de alguna actividad física.

Ocio sedentario

Los investigadores han encontrado asimismo una relación entre la práctica del ocio sedentario y los valores de índice de masa corporal (IMC), encontrando diferencias estadísticamente significativas para IMC de aquellos individuos con actitudes ociosas eminentemente sedentarias, frente a aquellos otros que no las mantenían. Así pues, a medida que aumenta el número de horas que los alumnos ven la televisión, juegan con los videojuegos o simplemente están conectados a Internet, sus puntuaciones en el índice de masa corporal se incrementan exponencialmente.

A la luz de los resultados de este trabajo, los científicos han concluido que existe «una imperiosa necesidad» de fomentar prácticas y estilos de vida saludables entre las familias, entre las cuales es altamente recomendable la práctica de ejercicio físico a través de «juegos clásicos». Se trata de la mejor herramienta para mantener un adecuado estado nutricional y, en definitiva, un óptimo estado de salud, máxime cuando los principales implicados son sujetos de corta edad, en este caso población en edad escolar.

 

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Tratamiento con imanes para curar la escoliosis

Los niños que nacen con curvatura de la espalda podrían beneficiarse de un nuevo tratamiento que utiliza varillas magnetizadas para enderezar la columna vertebral, aseguran las directrices clínicas provisionales recién publicadas en el Reino Unido.

El Instituto Nacional para la Salud y la Atención de Excelencia (Nice, en inglés) afirmó que el tratamiento sería una buena alternativa a la terapia de varillas convencionales que requieren más cirugía.

Pero las varillas magnetizadas se podrían ajustar en una consulta clínica por medio de un control remoto. Los imanes del control remoto se comunican con los de las varillas implantadas, permitiendo al médico estirar el armazón que corrige la curvatura de una manera no invasiva, según el sitio BBC Mundo.

Esto significa que el paciente solo requeriría un par de operaciones -una para implantar las varillas y otra para retirarlas al final del tratamiento- y se descartarían los otros procedimientos quirúrgicos de “estiramiento” que normalmente se deben realizar cada seis meses.

Menos visitas al quirófano

El tratamiento con varillas implica varias operaciones para extenderlas y corregir la curvatura de la espalda. La escoliosis es una condición en la que la columna vertebral se desvía anormalmente hacia un lado.

En la mayoría de los casos no se necesita un tratamiento porque la columna se corrige por sí sola a medida que el individuo crece.  Otros pueden necesitar una faja dorsal para mantener la columna vertebral recta mientras crece. Otros van a tener que someterse a una operación. “Esto tiene el potencial de eliminar algunos de los momentos angustiantes del tratamiento con varillas”, expresó Laura Counsell, de la Asociación de Escoliosis de Reino Unido.

El uso de las varillas magnetizadas significa que los niños pueden, en cambio, entrar en una sesión clínica para el ajuste y salir inmediatamente después, dijo Counsell, aunque expresó cautela ante el procedimiento.

“Todavía se trata de una nueva tecnología que está en sus inicios”, advirtió. “Es útil para un grupo específico de niños, así que no es una cura mágica”, añadió. Nice señala que las varillas magnéticas pueden ser aplicadas a pacientes elegibles entre los 2 y 11 años.

Jane Clarke, consejera experta de pacientes sobre la junta de directrices de Nice, cuyo nieto de 10 años está siendo tratado con las varillas magnetizadas aseguró que “las varillas ya le han ahorrado unas tres operaciones”.

“Hizo falta una cirugía para implantarle las varillas en mayo del 2012, pero no ha necesitado más”, manifestó. “Eso quiere decir, no más cicatrices adicionales y no más cánulas (entubaciones), cosa que odiaría”. Clarke añadió que la extensión de las varillas magnetizadas puede ser incómoda, pero no dolorosa. “Él se ríe porque los imanes le hacen cosquillas. Poco después está saltando por ahí otra vez

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Cómo debe ser el aseo personal de los niños

okdiario

Una de las primeras cosas que debemos tratar con los niños debe ser su aseo personal. Una adecuada higiene implica una mejor salud general. Se tratan de pequeños gestos como lavarse las manos antes de comer o cepillarnos los dientes al menos tres veces al día. A continuación te explicamos cómo debe ser el aseo personal de los niños.

Desde edades bien tempranas los niños no se dan cuenta de lo sucios que llegan a casa después de jugar en el patio o en la calle. Y en muchos casos, tampoco aceptan con agrado pasar por la bañera. Debemos concienciarles de que una buena higiene evita la aparición de infecciones y enfermedades.

Consejos de higiene para niños

Uno de los primeros aspectos a tratar con los más pequeños de la casa debe ser el lavado de manos. Hay que hacerlo siempre antes de cada comida, al acabar de jugar, tocar un animal, toser o acudir al baño. Además de enjabonarnos las manos, también hay que usar una técnica correcta. Invertiremos al menos 15 segundos en el enjabonamiento y a continuación lavaremos con agua tibia y las secaremos con una toalla limpia.

Otro aspecto a tratar es la ducha diaria. Puede que no les resulte agradable, pero es necesario hacerlo. Procura convertir la hora del baño en un rato agradable, así que procura fijar una rutina para que lo identifique con algo divertido. Desde edades tempranas les enseñaremos a lavarse cada una de las partes del cuerpo.

El pelo de la cabeza no hace falta lavarlo a diario, aunque sí lo cepillaremos para acabar con las células muertas y lucir un aspecto más limpio. Los piojos que parecen a estas edades no se deben a una falta de higiene, sino que se contagian de unos niños a otros por la proximidad.

En lo referente a la limpieza bucal, hay que mostrarles cómo hacerlo y cuándo. Son al menos tres veces al día. Uno de los olores más desagradables es el de los pies. Procura que mantengan el calzado seco y limpio y usar polvos de talco si el sudor es excesivo.

Son algunos de los aspectos a tener en cuenta del aseo personal de los niños.

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