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Infantil – Pediatria

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Cualquier nivel de ejercicio beneficia a la salud cardiaca de los niños, según un estudio

La actividad mejora la presión arterial, el colesterol y el peso, independientemente del tiempo de sedentarismo

Aunque los niños pasen el resto del tiempo sentados, una hora de actividad física al día beneficia a su salud cardiaca, informan investigadores ingleses.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con [la mejora de] muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

Por ejemplo, los niños que estaban en el grupo más activo tenían una cintura más pequeña que los del grupo menos activo, apuntó.

“En los adultos, esta diferencia se asocia con un aumento de alrededor de 15 por ciento en el riesgo relativo de muerte prematura”, comentó Ekelund.

El tipo de actividad no es importante siempre y cuando la intensidad equivalga al menos a una caminata a paso vivo, dijo Ekelund. Entre las posibilidades se encuentran jugar al aire libre, montar bicicleta, bailar, hacer aeróbicos, caminar y jugar deportes en equipo.

Sin embargo, los beneficios positivos del ejercicio no necesariamente contrarrestan los efectos nocivos de un estilo de vida sedentario, advirtió. “Podrían haber ciertas conductas sedentarias, como ver la tele, que planteen riesgos de salud, ya que ver televisión se relaciona con otras conductas malsanas [como comer entre comidas]. Por tanto, limitar el tiempo frente a la televisión sigue siendo importante para la salud y bienestar de los niños”, aseguró Ekelund.

El informe aparece en la edición del 15 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, los investigadores reunieron información de 14 estudios en que participaron más de 20,000 niños entre los 4 y los 18 años de edad, obtenidos de una base de datos internacional sobre niños. Un sensor de movimientos midió la actividad total y el tiempo que pasaban en sedentarismo, y en actividad de intensidad moderada y vigorosa. No se registraron las actividades específicas en que participaban.

En general, tres cuartas partes de los niños tenían peso normal, 18 por ciento tenían sobrepeso y 7 por ciento eran obesos. Pasaban en promedio 30 minutos al día en alguna forma de ejercicio de moderado a vigoroso, y 354 minutos al día (o sea, casi seis horas) sedentarios.

Los niños de ambos sexos que hacían ejercicio por más de 35 minutos al día tenían una presión arterial, un colesterol, una glucemia y unos triglicéridos más bajos, y eran más delgados que los niños que hacían menos de 18 minutos de ejercicio al día, señaló el grupo de Ekelund.

El tamaño promedio de la cintura difirió en más de dos pulgadas entre los niños adolescentes más activos y los menos activos. Y los que tenían las cinturas más grandes al inicio del estudio eran los menos activos a los dos años de seguimiento.

Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “no hay absolutamente ningún motivo para que nuestros niños sean gordos y sedentarios, y estén en riesgo de enfermedad cardiovascular”.

“El ejercicio, en cualquier forma, es fantástico para niños, adolescentes, y adultos”, comentó.

Incluso los niños que no son aptos para los deportes competitivos tienen la necesidad innata de ser físicamente activos, aseguró Heller.

“Los padres y cuidadores deben limitar el tiempo que pasan con la tecnología (como computadoras, iPads y la tele) y dejar que los niños sean niños, que corran y jueguen”, aconsejó.

Los adultos también deben involucrarse, aseguró Heller. “Pueden saltar a la cuerda, jugar al escondite y tirar el frisbee con los niños. A los niños les irá mejor en la escuela, desarrollarán habilidades sociales, mejorarán la coordinación, [y] estarán más felices y sanos”.

 

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Apendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatríaApendicitis en niños: La primera causa de cirugía de urgencia en pediatría

Alejandro Aravena, cirujano pediátrico especialista en emergencias – Hospital Regional Coyhaique

eldivisadero.cl

La apendicitis es la primera causa de cirugía de urgencia en Pediatría, siendo la edad de mayor frecuencia entre los 10 y 12 años. Rara vez ocurre en niños menores a los 8 meses. En efecto, hace pocas semanas se realizó la primera cirugía pediátrica en la ciudad de Puerto Aysén, la que justamente fue una apendicectomía. Pero, ¿cómo detectarla?

El cuadro clásico se inicia con un dolor abdominal poco definido y oscilante, el que posteriormente se vuelve más intenso, constante y localizado. En la mayoría de los casos, el dolor es máximo en el cuadrante inferior derecho (abdomen). Las molestias también se pueden sentir en otras zonas del abdomen, e incluso en los genitales.

Dentro de los síntomas más comunes, están los “vómitos no biliosos transitorios”, los cuales se presentan en el 90% de los casos. También es importante considerar que el uso de antibióticos y antiespasmódicos durante la evolución de esta enfermedad puede retardar el diagnóstico.

La fiebre alta no es un síntoma común en las primeras horas, aunque los niños menores de 5 años pueden presentarla (38,5°C o más). En la medida en que el diagnóstico es más tardío, la fiebre es más frecuente.

En primera instancia, el primer paso es comenzar con el examen físico del paciente, donde la presencia de dolor abdominal en el cuadrante inferior derecho sugiere fuertemente una apendicitis aguda.

Es esencial darse el tiempo necesario y distraer al niño durante el examen, y en caso de duda esta revisión física debe repetirse en forma sucesiva, sobre todo en los niños menores de cuatro años, quienes en general no son capaces de lateralizar el dolor.

El dolor que se produce al soltar el abdomen luego de presionar el cuadrante inferior derecho se conoce como “signo de rebote”, siendo éste el síntoma de mayor valor al momento de evaluar al paciente.

Cuando se ha roto el apéndice, el niño puede verse comprometido, pálido, ojeroso, deshidratado e incluso taquicárdico.

Si bien el examen físico y la historia son los elementos más importantes para llegar al diagnóstico, en ciertos casos es necesario recurrir a la toma de muestras.

Los exámenes de sangre pueden apoyar un diagnóstico de apendicitis cuando están alterados, sin embargo, no son específicos y tienen más valor cuando son normales y pueden con relativa seguridad descartar una inflamación del apéndice.

En algunos casos, es necesario tomar exámenes de orina para descartar infección urinaria.

En lo que a estudios de imagenología se refiere, la radiografía abdominal aporta pocos elementos concluyentes, pero se puede solicitar en casos poco claros.

En ese sentido, la ecografía abdominal se usa con más frecuencia porque no genera efecto secundario y puede mostrar la inflamación del apéndice. Sin embargo depende de la habilidad y experiencia del radiólogo y no siempre está disponible. El scanner o TAC es francamente mejor, pero requiere usar altas dosis de radiación, equivalentes al menos al de 150 radiografías.

Otros diagnósticos que pueden simular una apendicitis son la faringoamigdalitis aguda, neumonía, infección urinaria y gastroenteritis aguda.

¿Cómo se maneja esta enfermedad? Básicamente, para intervenir a un niño con inflamación del apéndice, el primer paso es la hospitalización, instalación de suero, uso de antibióticos –una vez confirmado el diagnóstico- y posteriormente se resuelve quirúrgicamente.

Se puede realizar una apendicectomía con cirugía abierta o laparóscopica, en Pediatría es claramente superior a la cirugía abierta en pacientes obesos, en el resto de los pacientes está en evaluación.

Tras la intervención, el menor es dado de alta cuando: el niño cuenta con una tolerancia oral adecuada, tanto en el consumo de alimentos como de medicamentos; hay ausencia de dolor o bien éste es manejable con analgésicos orales; y por último, cuando ya no hay rastro de fiebre.

La apendicitis es una enfermedad que no sólo puede afectar a los niños cuando se encuentran en sus hogares, sino también mientras están en el colegio o realizando una actividad física, por lo que es muy importante que quienes trabajen con niños y jóvenes sepan cómo detectar los primeros síntomas, lo que sin duda permitirá al equipo médico entregar una ayuda oportuna y resolutiva.

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Los problemas de lenguaje son comunes en los niños con TDAH, según un estudio

La ansiedad a menudo va también de la mano con el trastorno de la atención

Los niños que sufren el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen casi 3 veces más probabilidades de sufrir problemas con el lenguaje que los niños que no tienen el TDAH, según una nueva investigación.

Y esas dificultades lingüísticas pueden tener consecuencias académicas de largo alcance, descubrió el estudio.

El estudio, publicado en línea el 21 de abril en la revista Pediatrics, observó a niños de 6 a 8 años con y sin TDAH en Australia.

“Descubrimos que el 40 por ciento de los niños del grupo del TDAH tenían problemas de lenguaje, en comparación con el 17 por ciento del grupo de ‘control'”, señaló Emma Sciberras, psicóloga clínica e investigadora postdoctoral en el Instituto de Investigación Pediátrica Murdoch, en Victoria, Australia. “Las tasas de problemas del lenguaje eran parecidas en los chicos y las chicas con TDAH”, añadió.

Los niños con TDAH normalmente tienen problemas con el rendimiento escolar y la socialización. El impacto que los problemas de lenguaje podrían tener en estos factores no se han estudiado bien, indicaron los autores del estudio.

“Las diferencias en el rendimiento académico entre los niños con TDAH y problemas del lenguaje, en comparación con los que solo tienen TDAH, eran muy grandes y clínicamente significativas”, dijo Sciberras.

Los problemas de lenguaje se refieren al lenguaje hablado, tanto al lenguaje receptivo como al expresivo. El lenguaje receptivo es la capacidad de escuchar y comprender lo que se ha dicho; el expresivo es la capacidad de hablar y de que los demás comprendan.

En un estudio distinto sobre el mismo tema que aparece en la revista, Sciberras y sus colaboradores observaron a casi 400 niños con TDAH, de 5 a 13 años de edad, y hallaron que casi dos tercios tenían uno o más trastornos de ansiedad.

Cuando los niños con TDAH que tenían dos o más trastornos de ansiedad (esto sucedió para un tercio de los niños) su calidad de vida, su conducta y la rendimiento diario se vieron perjudicados, indicaron los investigadores.

“Es muy habitual que los niños con TDAH experimenten dificultades adicionales”, dijo Sciberras. “Ambos estudios demuestran que las dificultades adicionales que aparecen en conjunción con el TDAH, en este caso la ansiedad y los problemas de lenguaje, pueden hacer que el funcionamiento diario resulte todavía más difícil para los niños con TDAH”.

El estudio sobre el lenguaje contó con 179 niños a los que habían diagnosticado TDAH y con 212 sin el trastorno de atención. Menos de la mitad de los niños con TDAH estaban tomando medicamentos como ayuda para controlar sus síntomas.

Después de tener en cuenta los factores sociodemográficos y otras afecciones, como los trastornos del espectro autista, los investigadores descubrieron que el riesgo de tener problemas de lenguaje era 2.8 veces más alto en los niños con TDAH.

Cuando los investigadores observaron cómo estos problemas del lenguaje afectaban al trabajo escolar, hallaron unas puntuaciones más bajas en matemáticas, lectura y académicas.

No obstante, los investigadores no hallaron que los problemas del lenguaje tuvieran un impacto en la socialización.

“Nos sorprendió que los problemas del lenguaje no estuvieran asociados con una conducta social más deficiente en los niños con TDAH”, dijo Sciberras. “Podría ser que los niños con TDAH ya tengan una conducta social más deficiente debido a otros factores, incluyendo los síntomas de su TDAH u otras dificultades asociadas”.

Pero Sciberras advirtió que los problemas de lenguaje podrían complicarse más a medida que estos niños crecen porque las relaciones sociales se hacen más complejas con la edad.

Un experto que no participó en el estudio dijo que éste es un buen recordatorio para los padres y los médicos.

“Si un niño tiene un TDAH y no le va bien en la escuela, aunque los síntomas de su TDAH estén bien controlados, además de realizar pruebas para los problemas de aprendizaje, también debería evaluarse si también sufren problemas de lenguaje. Y eso no es algo que siempre tengamos en cuenta”, dijo el Dr. Bradley Berg, director médico del Centro Pediátrico McLane de Baylor Scott & White Healthcare en Round Rock, Texas.

Pero no está claro si las intervenciones sobre el lenguaje y el habla ayudarán a los jóvenes con TDAH.

Berg también indicó que este problema es como el de “la gallina y el huevo”. “¿Tienen estos niños un trastorno del lenguaje que hace que no comprendan lo que se hace en la escuela y eso les hace estar inquietos y nerviosos porque se aburren? ¿O tienen un TDAH y eso es lo que dificulta la comprensión del lenguaje? ¿O sucede algo en esa zona del cerebro que crea ambos problemas?”, planteó. “No lo sabemos”.

Es posible que los hallazgos de este estudio australiano no sean trasladables a la población estadounidense. Por un lado, las tendencias de los medicamentos podrían ser distintas, dijo Berg.

Para los niños con TDAH que también sufren ansiedad, Sciberras dijo que los medicamentos pueden ser útiles, y un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual también podría ser de utilidad. Los investigadores están realizando un estudio sobre el tratamiento de la ansiedad en los niños con TDAH.

“Si a los padres les preocupa que su niño con TDAH tenga ansiedad, dificultades con el lenguaje o cualquier otro tipo de problemas que no se están manejando, les animamos a que comenten sus preocupaciones con el médico que trata a su hijo”, señaló.

 

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 Los niños son menos obesos cuando cocina la madre

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han confirmado que existe una asociación significativa y directa entre el estado nutricional de los niños y quién les prepara la comida en casa. Así, los hijos cuyos menús son preparados por sus madres están mejor alimentados y sufren menos obesidad, mientras que el estado nutricional de los pequeños «empeora cuando una persona diferente a la madre les prepara el menú familiar».

Este trabajo, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, ha revelado que la cuestión de quién elabora el menú familiar a diario es «muy importante», según sus autores. Así, los científicos han observado que, a medida que el menú familiar es elaborado por personas diferentes a la madre, el estado nutricional de los hijos empeora considerablemente.

Y es que en la actualidad «continúa siendo la madre la figura familiar que mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos y la mejor preparada, en términos de conocimientos alimentarios, para la elaboración y el mantenimiento de una óptima alimentación familiar», según pone de manifiesto la UGR en un comunicado.

En esta investigación, los científicos emplearon una muestra constituida por 718 niños y adolescentes escolares de entre 9 y 17 años de trece centros educativos públicos y privados de la ciudad de Granada y de su provincia. Mediante el uso de técnicas de antropometría, se valoraron las variables de peso y talla de los sujetos y, con ello, el índice de masa corporal; se efectuaron según edad y sexo. También fueron valorados seis pliegues cutáneos (pliegue tricipital, bicipital, subescapular, suprailíaco, pliegue del muslo y de la pantorrilla), así como cuatro perímetros corporales, esto es, de la cintura, de la cadera, del brazo y del muslo.

Por otra parte, y con objeto de analizar la influencia del entorno familiar en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad entre la población de alumnos, los científicos de la UGR emplearon un cuestionario específicamente elaborado por el equipo investigador, en el que no sólo se recogía información relativa a aspectos de su entorno familiar, sino también a la frecuencia de consumo de determinados alimentos y a la práctica de alguna actividad física.

Ocio sedentario

Los investigadores han encontrado asimismo una relación entre la práctica del ocio sedentario y los valores de índice de masa corporal (IMC), encontrando diferencias estadísticamente significativas para IMC de aquellos individuos con actitudes ociosas eminentemente sedentarias, frente a aquellos otros que no las mantenían. Así pues, a medida que aumenta el número de horas que los alumnos ven la televisión, juegan con los videojuegos o simplemente están conectados a Internet, sus puntuaciones en el índice de masa corporal se incrementan exponencialmente.

A la luz de los resultados de este trabajo, los científicos han concluido que existe «una imperiosa necesidad» de fomentar prácticas y estilos de vida saludables entre las familias, entre las cuales es altamente recomendable la práctica de ejercicio físico a través de «juegos clásicos». Se trata de la mejor herramienta para mantener un adecuado estado nutricional y, en definitiva, un óptimo estado de salud, máxime cuando los principales implicados son sujetos de corta edad, en este caso población en edad escolar.

 

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Tratamiento con imanes para curar la escoliosis

Los niños que nacen con curvatura de la espalda podrían beneficiarse de un nuevo tratamiento que utiliza varillas magnetizadas para enderezar la columna vertebral, aseguran las directrices clínicas provisionales recién publicadas en el Reino Unido.

El Instituto Nacional para la Salud y la Atención de Excelencia (Nice, en inglés) afirmó que el tratamiento sería una buena alternativa a la terapia de varillas convencionales que requieren más cirugía.

Pero las varillas magnetizadas se podrían ajustar en una consulta clínica por medio de un control remoto. Los imanes del control remoto se comunican con los de las varillas implantadas, permitiendo al médico estirar el armazón que corrige la curvatura de una manera no invasiva, según el sitio BBC Mundo.

Esto significa que el paciente solo requeriría un par de operaciones -una para implantar las varillas y otra para retirarlas al final del tratamiento- y se descartarían los otros procedimientos quirúrgicos de “estiramiento” que normalmente se deben realizar cada seis meses.

Menos visitas al quirófano

El tratamiento con varillas implica varias operaciones para extenderlas y corregir la curvatura de la espalda. La escoliosis es una condición en la que la columna vertebral se desvía anormalmente hacia un lado.

En la mayoría de los casos no se necesita un tratamiento porque la columna se corrige por sí sola a medida que el individuo crece.  Otros pueden necesitar una faja dorsal para mantener la columna vertebral recta mientras crece. Otros van a tener que someterse a una operación. “Esto tiene el potencial de eliminar algunos de los momentos angustiantes del tratamiento con varillas”, expresó Laura Counsell, de la Asociación de Escoliosis de Reino Unido.

El uso de las varillas magnetizadas significa que los niños pueden, en cambio, entrar en una sesión clínica para el ajuste y salir inmediatamente después, dijo Counsell, aunque expresó cautela ante el procedimiento.

“Todavía se trata de una nueva tecnología que está en sus inicios”, advirtió. “Es útil para un grupo específico de niños, así que no es una cura mágica”, añadió. Nice señala que las varillas magnéticas pueden ser aplicadas a pacientes elegibles entre los 2 y 11 años.

Jane Clarke, consejera experta de pacientes sobre la junta de directrices de Nice, cuyo nieto de 10 años está siendo tratado con las varillas magnetizadas aseguró que “las varillas ya le han ahorrado unas tres operaciones”.

“Hizo falta una cirugía para implantarle las varillas en mayo del 2012, pero no ha necesitado más”, manifestó. “Eso quiere decir, no más cicatrices adicionales y no más cánulas (entubaciones), cosa que odiaría”. Clarke añadió que la extensión de las varillas magnetizadas puede ser incómoda, pero no dolorosa. “Él se ríe porque los imanes le hacen cosquillas. Poco después está saltando por ahí otra vez

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Cómo debe ser el aseo personal de los niños

okdiario

Una de las primeras cosas que debemos tratar con los niños debe ser su aseo personal. Una adecuada higiene implica una mejor salud general. Se tratan de pequeños gestos como lavarse las manos antes de comer o cepillarnos los dientes al menos tres veces al día. A continuación te explicamos cómo debe ser el aseo personal de los niños.

Desde edades bien tempranas los niños no se dan cuenta de lo sucios que llegan a casa después de jugar en el patio o en la calle. Y en muchos casos, tampoco aceptan con agrado pasar por la bañera. Debemos concienciarles de que una buena higiene evita la aparición de infecciones y enfermedades.

Consejos de higiene para niños

Uno de los primeros aspectos a tratar con los más pequeños de la casa debe ser el lavado de manos. Hay que hacerlo siempre antes de cada comida, al acabar de jugar, tocar un animal, toser o acudir al baño. Además de enjabonarnos las manos, también hay que usar una técnica correcta. Invertiremos al menos 15 segundos en el enjabonamiento y a continuación lavaremos con agua tibia y las secaremos con una toalla limpia.

Otro aspecto a tratar es la ducha diaria. Puede que no les resulte agradable, pero es necesario hacerlo. Procura convertir la hora del baño en un rato agradable, así que procura fijar una rutina para que lo identifique con algo divertido. Desde edades tempranas les enseñaremos a lavarse cada una de las partes del cuerpo.

El pelo de la cabeza no hace falta lavarlo a diario, aunque sí lo cepillaremos para acabar con las células muertas y lucir un aspecto más limpio. Los piojos que parecen a estas edades no se deben a una falta de higiene, sino que se contagian de unos niños a otros por la proximidad.

En lo referente a la limpieza bucal, hay que mostrarles cómo hacerlo y cuándo. Son al menos tres veces al día. Uno de los olores más desagradables es el de los pies. Procura que mantengan el calzado seco y limpio y usar polvos de talco si el sudor es excesivo.

Son algunos de los aspectos a tener en cuenta del aseo personal de los niños.

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Muchos padres que fuman exponen a los niños al humo en casa

Cuatro de cada 10 hogares de EE. UU. donde uno de los padres fuma no contaban con normas ‘libres de humo’, encuentra un estudio

En casi el 40 por ciento de los hogares de EE. UU. donde los padres fuman, esos padres no tienen normas libres de humo para sus hijos, encuentra un estudio reciente.

Tener una casa libre de humo (donde siempre se fuma fuera de casa) protege a los niños de la exposición al humo de segunda mano, y también reduce el riesgo de que luego comiencen a fumar, dijeron los investigadores.

Otra experta estuvo de acuerdo.

“Las normas libes de humo son un aspecto muy importante del control del tabaco, sobre todo para los niños, ya que, a diferencia de los adultos, ellos tienen menos control sobre su medioambiente”, comentó Patricia Folan, directora del Centro para el Control del Tabaco del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.

En el nuevo estudio, un equipo dirigido por Ana Martínez Donate, de la Universidad de Wisconsin en Madison, observó datos de una encuesta del gobierno federal de 2010-2011. Los investigadores encontraron que alrededor del 60 por ciento de los hogares con hijos y al menos un padre que fumaba contaban con una norma libre de humo voluntaria.

Esas normas eran más probables en los hogares con dos padres, en contraste con los hogares monoparentales, encontraron los investigadores. Las normas eran más probables si los padres tenían una educación universitaria, y si los ingresos familiares equivalían a 50,000 dólares o más. Era más probable que hubiera normas libres de humo en los hogares donde había bebés que en los que no, halló el estudio.

La mayoría de los padres se mostraron de acuerdo en que nunca se debe permitir fumar dentro del coche cuando hay niños dentro, incluso el 72 por ciento de los que no contaban con una norma libre de humo en casa, encontró el equipo de Wisconsin.

Por otro lado, apenas el 61 por ciento de los padres que no tenían normas libres de humo en casa respaldaban unas áreas de juego al aire libre libres de humo para los niños.

Folan cree que se debe hacer más por lograr que los padres que fuman se lo piensen dos veces antes de fumar cerca de sus hijos.

“Para aumentar las normas libres de humo, sobre todo en los hogares, se necesita una campaña antitabaco nacional, que resalte el impacto del humo de segunda y tercera mano sobre los niños”, enfatizó Folan. “Una campaña educativa en las guarderías y escuelas también podría ser útil”.

Pero un experto cree que el problema real es que todavía haya padres que fumen.

“Aunque quizá parezca alentador que la mayoría de adultos respalden los hogares libres de humo, eso no aborda el modelamiento de rol del mensaje que transmiten los padres que todavía fuman, ya sea dentro o fuera de la casa”, planteó el Dr. Howard Selinger, catedrático de medicina familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut.

“Lo que importa es si esos niños crecen y se convierten o no en adultos que fumen”, planteó.

Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de junio de la revista Preventing Chronic Disease.

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Los carritos de supermercado pueden suponer un grave peligro para los niños

Un estudio halló que un niño se lesiona gravemente en una caída o vuelco cada 22 minutos

Cuando monte a su niño en un carrito de supermercado en su próxima visita, tenga mucho cuidado.

Una nueva investigación de EE. UU. halla que un niño termina en la sala de emergencias cada 22 minutos debido a una lesión relacionada con esos carritos.

Caerse de los carritos de supermercado provocaron la mayoría de las lesiones (alrededor del 70 por ciento), seguido de chocar con un carrito o caerse encima del mismo, que el carrito se vuelque, y que dedos, piernas o brazos queden atrapados en un carrito de supermercado, según el estudio, que aparece en la edición de enero de la revista Clinical Pediatrics.

En general, los investigadores hallaron que más de 500,000 niños menores de 15 años fueron tratados en las salas de emergencias por lesiones relacionadas con los carritos de supermercado entre 1990 y 2011, un promedio de más de 24,000 al año.

La cabeza fue el área del cuerpo que resultó lesionada con más frecuencia en los accidentes con los carritos de supermercado, con un 78 por ciento. Las lesiones en los tejidos blandos fueron el tipo más común de lesión de la cabeza, pero la tasa anual de conmociones cerebrales y lesiones internas de la cabeza aumentó en más del 200 por ciento en el periodo del estudio, de 3,483 en 1990 a 12,333 en 2011. La mayor parte de este aumento ocurrió en bebés y niños pequeños.

En 2004, EE. UU. introdujo unos estándares voluntarios de seguridad de los carritos de supermercado, pero no han logrado mucho, anotaron los investigadores.

“Los hallazgos de nuestro estudio muestran que los estándares voluntarios actuales para la seguridad de los carritos no son adecuados”, lamentó en un comunicado de prensa del Hospital Pediátrico Nacional el Dr. Gary Smith, director de Investigación y Políticas de las Lesiones del hospital en Columbus, Ohio.

“El número general de lesiones infantiles asociadas con los carritos de supermercado no solo no se ha reducido desde la implementación de los estándares de seguridad, sino que el número de conmociones cerebrales y de lesiones de cabeza cerrada en realidad está en aumento”, advirtió Smith. “Ha llegado el momento de tomar medidas para proteger a los niños al fortalecer los estándares de seguridad de los carritos de supermercado, con requisitos para que sean más efectivos en la prevención de los vuelcos y de las caídas desde los carritos”.

Las sugerencias incluyen mejorar los sistemas de sujeción, colocar los asientos de los niños en los carritos de supermercado más cerca del suelo, enseñar a los padres sobre la seguridad de los carritos, y hacer que las tiendas fomenten el uso de cinturones de seguridad para los carritos.

Los investigadores añadieron que los padres pueden hacer incluso más por mantener a sus hijos seguros cerca de los carritos de supermercado. Esto incluye no usar carritos que carezcan de cinturones de seguridad o que tengan ruedas rotas, siempre permanecer con el carrito y el niño, y no colocar las sillitas de bebés encima de los carritos de supermercado. Los padres deben también pensar en colocar a los bebés en sus cochecitos o en portabebés que se sujetan al pecho o a la espalda del padre.

“Es importante que los padres comprendan que los carritos de supermercado pueden ser una fuente de lesiones graves para sus hijos”, enfatizó Smith, profesor de pediatría del Colegio de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. “Sin embargo, pueden reducir el riesgo de lesión mediante unas sencillas medidas de precaución, como siempre usar los cinturones de seguridad del carrito de supermercado si su hijo tiene que estar en el carrito”.

 

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