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Infantil – Pediatria

Los carritos de supermercado pueden suponer un grave peligro para los niños

Un estudio halló que un niño se lesiona gravemente en una caída o vuelco cada 22 minutos

Cuando monte a su niño en un carrito de supermercado en su próxima visita, tenga mucho cuidado.

Una nueva investigación de EE. UU. halla que un niño termina en la sala de emergencias cada 22 minutos debido a una lesión relacionada con esos carritos.

Caerse de los carritos de supermercado provocaron la mayoría de las lesiones (alrededor del 70 por ciento), seguido de chocar con un carrito o caerse encima del mismo, que el carrito se vuelque, y que dedos, piernas o brazos queden atrapados en un carrito de supermercado, según el estudio, que aparece en la edición de enero de la revista Clinical Pediatrics.

En general, los investigadores hallaron que más de 500,000 niños menores de 15 años fueron tratados en las salas de emergencias por lesiones relacionadas con los carritos de supermercado entre 1990 y 2011, un promedio de más de 24,000 al año.

La cabeza fue el área del cuerpo que resultó lesionada con más frecuencia en los accidentes con los carritos de supermercado, con un 78 por ciento. Las lesiones en los tejidos blandos fueron el tipo más común de lesión de la cabeza, pero la tasa anual de conmociones cerebrales y lesiones internas de la cabeza aumentó en más del 200 por ciento en el periodo del estudio, de 3,483 en 1990 a 12,333 en 2011. La mayor parte de este aumento ocurrió en bebés y niños pequeños.

En 2004, EE. UU. introdujo unos estándares voluntarios de seguridad de los carritos de supermercado, pero no han logrado mucho, anotaron los investigadores.

“Los hallazgos de nuestro estudio muestran que los estándares voluntarios actuales para la seguridad de los carritos no son adecuados”, lamentó en un comunicado de prensa del Hospital Pediátrico Nacional el Dr. Gary Smith, director de Investigación y Políticas de las Lesiones del hospital en Columbus, Ohio.

“El número general de lesiones infantiles asociadas con los carritos de supermercado no solo no se ha reducido desde la implementación de los estándares de seguridad, sino que el número de conmociones cerebrales y de lesiones de cabeza cerrada en realidad está en aumento”, advirtió Smith. “Ha llegado el momento de tomar medidas para proteger a los niños al fortalecer los estándares de seguridad de los carritos de supermercado, con requisitos para que sean más efectivos en la prevención de los vuelcos y de las caídas desde los carritos”.

Las sugerencias incluyen mejorar los sistemas de sujeción, colocar los asientos de los niños en los carritos de supermercado más cerca del suelo, enseñar a los padres sobre la seguridad de los carritos, y hacer que las tiendas fomenten el uso de cinturones de seguridad para los carritos.

Los investigadores añadieron que los padres pueden hacer incluso más por mantener a sus hijos seguros cerca de los carritos de supermercado. Esto incluye no usar carritos que carezcan de cinturones de seguridad o que tengan ruedas rotas, siempre permanecer con el carrito y el niño, y no colocar las sillitas de bebés encima de los carritos de supermercado. Los padres deben también pensar en colocar a los bebés en sus cochecitos o en portabebés que se sujetan al pecho o a la espalda del padre.

“Es importante que los padres comprendan que los carritos de supermercado pueden ser una fuente de lesiones graves para sus hijos”, enfatizó Smith, profesor de pediatría del Colegio de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. “Sin embargo, pueden reducir el riesgo de lesión mediante unas sencillas medidas de precaución, como siempre usar los cinturones de seguridad del carrito de supermercado si su hijo tiene que estar en el carrito”.

 

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“No se puede banalizar que un niño tarde en hablar”, advierten médicos y logopedas

Los profesionales inciden en que un menor de dos años debe tener, al menos, 50 palabras en su vocabulario y unir algunas

lne.es

Pediatras y logopedas coincidieron ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés en que “no se puede banalizar que un niño tarde en hablar”. “Suele haber muchos logopedas de parque y habitualmente se justifica que un niño tarde en hablar argumentando que no está estimulado, es vago o necesita estar con otros niños. Con estas creencias sociales hay que acabar ya, porque que un niño tarde en hablar es un síntoma de alerta”, advirtió ayer el logopeda Juan Ángel Fernández durante la charla que se celebró en el Valdecarzana en colaboración con la Asociación de Logopedas del Principado.

Pero, ¿dónde está el límite? A juicio de los profesionales, un niño con dos años debe pronunciar con claridad cincuenta palabras y unir algunas de ellas. “Si no cumple esto el niño debería pasar por un servicio especializado. Esto no quiere decir que tenga un trastorno, pero se está haciendo nada más y nada menos que prevención”, manifestaron los especialistas, que destacaron que más allá de los cuatro años un cuarenta por ciento de los críos suele tener algún problema con el lenguaje. De estos, según la logopeda Laura Martínez, hay niños que no entienden y no hablan, que solo dicen la parte final de las palabras, utilizan “frases hechas” o se “comen” palabras.

“Estos niños son los que más riesgo tienen de padecer trastorno del lenguaje siempre a partir de los cuatro años”, sentenció la profesional, que destacó que de 6.600 nacidos en el año 2014 en Asturias se estima que 264 podrían tener riesgo de presentar un trastorno persistente del lenguaje en 2018. Para todos estos niños y sus familias están abiertas las puertas de la unidad de atención infantil temprana.

Isela Fernández, pediatra del centro de salud de Luarca, señaló por su parte que la detección precoz de los trastornos del lenguaje se sustenta en tres pilares: la familiar, las guarderías hasta los tres años y los pediatras de Atención Primaria. Destacó a su vez los factores que influyen en el lenguaje, que van desde antecedentes familiares a antecedentes personales, situaciones conflictivas o factores sanitarios. Su colega José María Barroso, foniatra del HUCA, hizo a su vez un llamamiento a los pediatras para que deriven a los niños que lo necesiten a las unidades de atención infantil temprana. “Todo lo que no hagamos a edades tempranas lo vamos a pagar en etapas futuras”, dijo el médico.

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Los niños con asma pueden tener más riesgo de obesidad

Son un 51 por ciento más propensos a convertirse en obesos en la siguiente década en comparación con los niños que no tenían asma, según un estudio

larazon.es

Los niños con asma pueden ser más propensos a ser obesos más tarde durante la infancia o en la adolescencia, según revela una nueva investigación publicada en la edición digital de ‘American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine’, una revista de la Sociedad Torácica Americana, informa Europa Press.

Los investigadores informan que los niños pequeños con asma eran un 51 por ciento más propensos a convertirse en obesos en la siguiente década en comparación con los niños que no tenían asma. Los investigadores también encontraron que el uso de medicamentos de rescate de asma redujo el riesgo de convertirse en obesos en un 43 por ciento.

«El asma y la obesidad a menudo ocurren juntos en los niños, pero no está claro si los niños con asma tienen mayor riesgo de aparición de obesidad o si los niños obesos desarrollan asma, o ambos», señala el autor del estudio, Zhanghua Chen, profesor de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos. «Nuestros hallazgos se suman a la literatura de que la historia del asma en la primera infancia puede conducir a un mayor riesgo de obesidad infantil», añade.

En su estudio prospectivo, el doctor Chen y sus colegas analizaron los registros de 2.171 estudiantes del jardín de infancia (5-6 años)

y primer grado (6-7 años) que no eran obesos en el momento en el que se inscribieron en el ‘Southern California Children’s Health Study’ (CHS). En el momento de inscribirse en el análisis, el 13,5 por ciento de los niños tenía asma.

Los niños fueron seguidos durante hasta diez años (un promedio de 6,9 años). Durante ese tiempo, el 15,8 por ciento de todos los niños inscritos en el estudio desarrolló obesidad. Los investigadores confirmaron los resultados del análisis en un grupo diferente de niños de cuarto grado reclutados para participar en el CHS.

Los autores tuvieron en cuenta una serie de factores que podrían provocar resultados sesgados, incluyendo si los niños tenían seguro de salud o sufrían sobrepeso al inscribirse, el origen étnico, el ingreso familiar, la exposición al tabaquismo en el hogar y la actividad física. Estos factores de confusión tampoco explican el hallazgo de que el uso de medicamentos de asma de rescate parecía reducir el riesgo de desarrollar obesidad.

El coautor Frank D. Gilliland, profesor de Medicina Preventiva en la universidad, señala que el hecho de que los medicamentos de rescate, pero no controladores, para el asma reducen la obesidad fue una sorpresa y planteó la necesidad de un estudio más detenido. Sin embargo, agrega que los hallazgos generales refuerzan la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento del asma para frenar «el círculo vicioso del asma aumentando el desarrollo de la obesidad y la obesidad causando síntomas de asma».

Las limitaciones del estudio incluyen confiar en la información de los padres sobre el diagnóstico de asma, información limitada sobre la práctica de ejercicio y la ausencia de datos sobre la dieta. Sin embargo, los autores consideran que los resultados de su trabajo sugieren la puesta en marcha de estrategias de sentido común para los niños con asma que pueden mejorar su salud en general, mientras que se reduce el riesgo de obesidad. Entre ellas, proponen llevar una dieta saludable, aumentar la actividad física y lograr el control del asma a través de la medicación y una mejor comprensión de los desencadenantes de los síntomas.

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Los niños con enfermedad de Crohn y colitis podrían beneficiarse de una dieta especial

El plan de alimentación se enfoca en alimentos naturales y no procesados, como las frutas, las verduras y los frutos secos

healthfinder.gov

Los niños con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa podrían lograr un alivio sin medicamentos al comer una dieta especial, sugiere un pequeño estudio.

La dieta incluye alimentos no procesados, como frutas, verduras, carnes y frutos secos. A lo largo de 12 semanas, la dieta pareció aliviar todas las señales de esas enfermedades intestinales inflamatorias en ocho de los 10 niños afectados, informan los investigadores.

“El estudio muestra que sin ninguna otra intervención u otros cambios, podemos mejorar los marcadores clínicos de un individuo, y también los de laboratorio”, dijo el autor del estudio, el Dr. David Suskind, profesor de pediatría y director de gastroenterología clínica del Hospital Pediátrico de Seattle.

“No me sorprende”, añadió Suskind, “sobre todo porque los estudios preliminares… abrieron nuestros ojos a la idea de que la dieta tenía un impacto”.

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) afecta a alrededor de 1.6 millones de estadounidenses, según la Crohn’s and Colitis Foundation of America. Se cree que tanto el Crohn como la colitis son enfermedades autoinmunes. Ambas afecciones comparten síntomas como calambres abdominales, diarrea, sangrado rectal y/o estreñimiento.

Los tratamientos estándar para el Crohn y la colitis ulcerosa pueden incluir esteroides y otros fármacos inmunosupresores. A veces se necesita cirugía para extirpar las partes dañadas del intestino.

Los 10 niños del estudio tenían entre 10 y 17 años de edad.

Suskind y su equipo asignaron a los 10 pacientes a una dieta especial. La dieta se conoce como dieta de carbohidratos específicos. No se utilizaron otras medidas para tratar el Crohn o la colitis ulcerante activos de los participantes del estudio.

La dieta elimina los granos, la mayoría de productos lácteos, y los alimentos procesados y los azúcares, excepto la miel. Los que siguen la dieta de carbohidratos específicos pueden comer alimentos ricos en nutrientes como las frutas, las verduras, las carnes y los frutos secos.

Suskind anotó que los científicos no están completamente seguros sobre cómo los cambios en la dieta podrían controlar el daño en el revestimiento intestinal por la EII, pero hay varias teorías posibles. En primer lugar, se sabe que la dieta afecta al microbioma intestinal, que es la variedad de bacterias en el tracto digestivo que contribuyen a la digestión y al sistema inmunitario subyacente.

“Uno de los motivos probables de que la terapia de dieta funcione es que cambia el microbioma, de pro inflamatorio a no inflamatorio”, planteó.

“Otro [motivo] posible es que hay muchos aditivos en los alimentos que comemos que pueden tener un efecto en el revestimiento de los intestinos. Esta dieta elimina cosas que son nocivas para el revestimiento mucoso del tracto intestinal”, dijo Suskind.

El Dr. James Lewis es el científico principal del Programa del Plexo de la EII de la Crohn’s and Colitis Foundation of America. Ayuda a dirigir una investigación nacional en curso que compara la efectividad de la dieta de carbohidratos específicos con la llamada dieta mediterránea para inducir la remisión en los pacientes con enfermedad de Crohn. La dieta mediterránea enfatiza comer sobre todo alimentos vegetales.

Lewis alabó el nuevo estudio de Suskind, y anotó que a pesar de su tamaño reducido, amplía la investigación creciente que sugiere un beneficio terapéutico posible de la dieta de carbohidratos específicos para los pacientes de EII.

“Incluso nuestras terapias [estándar] más efectivas dejan a una parte de los pacientes con una enfermedad persistentemente activa o la incapacidad de sanar el intestino del todo”, lamentó Lewis. “Tan solo por esto, necesitamos otros métodos terapéuticos”.

Lewis también es profesor de medicina y epidemiología clínica de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia.

Suskind y Lewis concordaron en que las mejoras experimentadas por los niños con enfermedad intestinal inflamatoria con la dieta de carbohidratos específicos también deberían ser posibles para los adultos.

La nueva investigación aparece en una edición reciente de la revista Journal of Clinical Gastroenterology.

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Advierten por riesgo de sobrepeso en mochilas

El peso de una mochila no debe exceder el 10% del peso corporal del menor, pese a que los niños de primaria y secundaria cargan hasta 12 kilos.

Reynosa, Tamaulipas.- Ante el inicio del nuevo ciclo escolar 2013-2014, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) alertó a padres de familia, directores y maestros de escuelas, así como a los alumnos para que eviten el sobrepeso en las mochilas al asistir a sus estudios.

El jefe de consulta externa de la Unidad de medicina física y de rehabilitación región norte del IMSS, Jaime Alfredo Castellanos Romero advirtió que los daños que el sobre peso causa a la salud son irreversibles.

Dijo que el peso de una mochila no debe exceder el 10 por ciento del peso corporal del menor, pese a que en la actualidad los niños de primaria y secundaria cargan hasta 12 kilos de peso en sus mochilas.

Exhortó a los padres de familia a revisar el horario del niño y las materias de cada día, a fin de evitar que lleve material que no necesita, además de exhortar al uso de las mochilas con ruedas.

Mencionó el galeno que el exceso de carga causa sobrepeso y obesidad en uno de cada tres niños mexicanos, entre uno y 10 años de edad, provoca la degeneración rápida y progresiva de la columna, que comienza a manifestarse con dolor desde que el infante estudia cuarto o quinto año de primaria.

 

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Tras una conmoción, quizá el reposo no sea lo mejor para los niños

Un estudio sugiere que la actividad ligera podría ayudar a acelerar la recuperación

healthfinder.gov

El reposo completo es la piedra angular del tratamiento de las conmociones, pero un nuevo estudio indica que la actividad física en un plazo de una semana tras la lesión en la cabeza de un niño podría acelerar la recuperación.

Los niños y adolescentes con una conmoción cerebral eran menos propensos a tener síntomas persistentes cuatro semanas más tarde si participaban en ejercicio aeróbico ligero en un plazo de los siete primeros días, según una nueva investigación de Canadá.

Según las directrices actuales para la gestión de las conmociones, los pediatras recomiendan un periodo de reposo físico y mental hasta que los síntomas, como el dolor de cabeza, se resuelvan.

Los nuevos hallazgos “cuestionan el procedimiento operativo estándar en que los deportistas tienen que estar libres de síntomas antes de que se les permita comenzar a esforzarse”, comentó el Dr. John Kuluz.

Kuluz es director de lesiones cerebrales traumáticas y neurorehabilitación del Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami. No formó parte del estudio.

Aunque los investigadores encontraron un vínculo entre la actividad física temprana y menos síntomas a largo plazo, Kuluz señaló que no puede probar causalidad.

“No voy a cambiar mi práctica en base a esto”, dijo. En realidad, comentó, muchos médicos ya siguen este método en lugar de aconsejar reposo total hasta que los síntomas desaparezcan.

Y nadie aconseja que se haga un ejercicio vigoroso, enfatizó Kuluz.

Tras una conmoción, “creo que pararse del sofá y moverse, con una intensidad baja y durante poco tiempo, una o dos veces al día, es importante”, explicó. “También ayuda a reducir la pérdida de la condición física”.

También añadió que “debe hacerse de forma individualizada”.

Basándose en el hallazgo, el autor del estudio, el Dr. Roger Zemek, dijo que trotar de forma ligera, caminar o la actividad leve en una bicicleta estacionaria probablemente sería adecuado tras una conmoción.

Zemek es científico principal y director de la unidad de investigación clínica del Hospital Pediátrico del Este de Ontario, en Ottawa.

Más allá de las opiniones de los expertos “hay muy pocas evidencias” que respalden el consejo de evitar la actividad física tras una conmoción, dijo.

Para ver qué efecto podría tener la actividad sobre la recuperación, el equipo de Zemek analizó datos sobre más de 2,400 niños canadienses de 5 a 17 años de edad que sufrieron una conmoción.

Los investigadores revisaron los síntomas postconmocionales persistentes (SPCP) y los niveles de actividad física en el mes tras la lesión en la cabeza. Los SPCP se definieron como tres o más síntomas, como el dolor de cabeza o problemas con el pensamiento o el aprendizaje.

Tras 28 días, un 25 por ciento de los que hicieron actividad física temprana seguían teniendo síntomas persistentes o peores, dijo Zemek. En el grupo sin actividad, un 44 por ciento seguían teniendo síntomas. Esa diferencia fue estadísticamente significativa, aseguró.

El estudio aparece en la edición del 20 de diciembre de la revista Journal of the American Medical Association.

Zemek no sugiere que los niños vuelvan rápido al deporte después de una conmoción.

“Lo que no quiero es que alguien lea esto y piense ‘Ah, dejaré que Juanito juegue fútbol americano mañana [inmediatamente después de una conmoción] porque no es dañino'”, enfatizó.

La actividad física ligera temprana podría ayudar a reducir la persistencia de los síntomas, anotó Zemek.

Aunque el estudio no evaluó la intensidad o duración óptimas del ejercicio, Zemek cree que participar en una actividad física ligera antes de lo que muchos expertos recomiendan ahora podría tener beneficios físicos y psicológicos.

Los niños no se sienten tan encarcelados en casa, por ejemplo, dijo.

Este método se usa con éxito en pacientes tras un accidente cerebrovascular, añadió Zemek, explicando que los médicos desean que salgan de la cama y se muevan lo antes posible.

¿Por qué parece que esto ayuda? Zemek no pudo decirlo con certeza, pero sospecha que la actividad podría aumentar el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede ayudar en la curación.

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El humo de segunda mano provoca una hospitalización más larga en niños con infecciones respiratorias

Los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica con infecciones de las vías respiratorias inferiores que están expuestos al humo de segunda mano tienen riesgo de estancias hospitalarias más largas, según concluye un estudio publicado este martes en la edición de junio de la revista ‘Annals of Allergy, Asthma & Immunology’, la revista científica de la Universidad Americana de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI, en sus siglas en inglés).

Se estima que entre el 20 y el 30 por ciento de los niños por lo demás sanos desarrollan anualmente infecciones respiratorias en las vías bajas, como la bronquiolitis, de los cuales, el 3 por ciento es hospitalizado. “Las infecciones respiratorias en los niños son comunes, pero si el niño tiene antecedentes familiares de problemas respiratorios como el asma, están en mayor riesgo de infección y hospitalización”, dijo el especialista en alergias Meghan Lemke, miembro de ACAAI y autor principal del estudio.

“Nuestra investigación encontró que los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica que también están expuestos al humo de segunda mano tenían una estancia en el hospital un 23 por ciento más prolongada que aquellos sin exposición al humo de segunda mano”, resalta este experto.

Los investigadores examinaron a 451 madres y niños matriculados en un estudio centrado en el asma infantil y el desarrollo de enfermedades atópicas asociadas a infecciones respiratorias virales. En este grupo, el 57 por ciento de los menores estaban expuestos al humo de segunda mano, mientras que el 36 por ciento tenía una madre con enfermedad atópica y alergia y el 68 por ciento, una relación inmediata con una enfermedad alérgica.

“Los niños que son hospitalizados por bronquiolitis tienen hasta un 30 por ciento de posibilidad de desarrollar sibilancias persistentes o asma en la primera década de vida”, dijo el especialista en alergias James Sublett, presidente de la Comisión de Medio Ambiente Interior ACAAI. “El humo de segunda mano es muy perjudicial para los niños con asma y otras enfermedades respiratorias, y se ha demostrado que contribuye al asma no controlada”, agrega.

7.000 SUSTANCIAS QUÍMICAS

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) norteamericanos, el humo de segunda mano contiene más de 7.000 sustancias químicas, cientos de las cuales son tóxicas y 70 que pueden causar cáncer. “El humo de segunda mano puede provocar ataques de asma en los niños pequeños, que pueden ser potencialmente mortales”, dijo Sublett, quien aconsejó a los adultos no fumar cerca de los niños, jóvenes o viejos, sobre todo en el interior de la casa y el coche.

 

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Relacionan la ‘adicción’ a los videojuegos con la depresión y la ansiedad en niños

Un estudio sugiere que los niños impulsivos o socialmente ineptos son más propensos a engancharse

La adicción a los videojuegos entre niños y adolescentes podría llevar al desarrollo de trastornos psicológicos como la depresión, afirman investigadores.

El nuevo estudio encontró que los niños que son más propensos a volverse adictos a los videojuegos (lo que los investigadores llaman jugar videojuegos “patológicamente”) son los que pasan mucho tiempo jugándolos, tienen problemas para encajar con otros niños y son más impulsivos que los niños no adictos. En cuanto se vuelven adictos a los videojuegos, los niños son más propensos a deprimirse, a sufrir ansiedad u otras fobias sociales. No sorprende, entonces, que los niños adictos a los videojuegos experimentaron un descenso en su rendimiento escolar.

“A partir de otros estudios sabíamos que la adicción a los videojuegos se parece a otras adicciones. Pero lo que no estaba claro es qué sucedía luego. Los juegos podrían ser un problema secundario. Tal vez los niños que son socialmente torpes, a quienes no les va bien en la escuela, se deprimen y entonces se refugian en los videojuegos. En realidad no sabíamos si los juegos eran importantes en sí, o qué ponía a los niños en riesgo de adicción”, apuntó Douglas A. Gentile, profesor asociado de psicología de la Universidad Estatal de Utah en Ames.

El estudio no sólo reveló los factores de riesgo del juego patológico, “la sorpresa real vino de observar los resultados, porque habíamos supuesto que la depresión podía ser el problema real”, explicó Gentile. “Pero encontramos que en los niños que comenzaban a jugar patológicamente, la depresión y la ansiedad empeoraban. Y cuando dejaban de jugar, la depresión se iba. Tal vez estos trastornos [coexistan], pero los juegos parecen empeorar el problema”.

Los resultados del estudio aparecen en línea y se publicarán en la edición de febrero de la revista Pediatrics.

El estudio incluyó a 3,034 niños y adolescentes de Singapur. 743 estaban en tercer curso, 711 en cuarto, 916 en séptimo y 664 en octavo. Los niños provenían de seis escuelas primarias y seis secundarias. A cinco de las escuelas participantes sólo asistían chicos. Casi 2,200 de los participantes del estudio eran de sexo masculino.

Los niños, aunque no sus padres ni profesores, fueron encuestados anualmente de 2007 a 2009.

El 83 por ciento de los voluntarios del estudio reportaron jugar videojuegos a veces, y otro diez por ciento dijo que habían jugado videojuegos antes. El tiempo promedio que pasaban jugando videojuegos era de 20.5 a 22.5 horas por semana.

Pero Gentile señaló que “jugar muchos videojuegos no es lo mismo que ser adicto. Algunos niños pueden jugar mucho sin que tenga un efecto sobre sus vidas. Podría ser adicción cuando se observan otras áreas de la vida del niño en que sufre. Los padres podrían notar que un niño no tiene los mismos amigos ya, o que juega videojuegos en su habitación todo el tiempo. O tal vez el rendimiento escolar sufra”, comentó.

En el estudio, alrededor de nueve por ciento de los niños encuestados calificaban como jugadores patológicos de videojuegos, y Gentile señaló que esa cifra es bastante coherente con el índice de juego patológico de la población de EE. UU.

Jugar videojuegos más de treinta horas por semana, la falta de competencia social, empatía inferior al promedio y una mayor impulsividad contribuían a la adicción, encontraron los investigadores.

Gentile apuntó que los investigadores no están seguros de cómo los juegos contribuyen a la depresión, la ansiedad y otras fobias sociales, pero en este estudio “jugar precede a la depresión. No sabemos si en realidad es causal, pero jugar tiene un efecto propio, y no se puede simplemente ignorar el juego y tratar la depresión”, apuntó.

Aunque jugar videojuegos patológicamente parece compartir varias características con otras conductas de adicción, como las apuestas patológicas, los investigadores señalaron que las “apuestas patológicas” aún no se han establecido como trastorno psicológico.

“Participar mucho en videojuegos puede hacerse adictivo, y los padres deben ser cautos sobre cuántas horas juegan los niños”, aconsejó el Dr. Richard Gallagher, director del Instituto de la Crianza del Centro de Estudios Infantiles de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad.

“En este estudio, parece que los niños que jugaban menos de 19 horas por semana no lo hacían de forma patológica, así que no más de dos horas al día”, sugirió.

Pero Gallagher también enfatizó que el tiempo que pasan jugando es menos importante que el efecto de los juegos sobre el niño. “Si los juegos los atraen tanto que no participan en otras cosas, o hablan sobre los juegos y nada más, tal vez haya un problema”, comentó.

Tanto Gallagher como Gentile dijeron que el hallazgo de que los videojuegos pueden conducir a un peor rendimiento escolar probablemente se deba al tiempo que consumen. “Jugar se toma un tiempo que podría pasarse en actividades con un beneficio educativo”, dijo Gentile.

Gentile también recomienda no más de dos horas de “tiempo de pantalla” al día, lo que concuerda con las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría. Y el tiempo frente a pantalla incluye la televisión, la computadora, los videojuegos e incluso los últimos reproductores de música y teléfonos electrónicos que tienen funciones parecidas a las computadoras.

 

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