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Neurologia

¿Puedo morir de un chupetón?

Las marcas que surgen tras un beso-succión son inocuas normalmente, pero no siempre.

muyinteresante.es

Científicamente hablando, la sugilación, más conocida como chupetón, es un tipo de hematoma llamado equimosis que surge debido a una fuerte succión realizada con la boca sobre alguna parte del cuerpo, normalmente el cuello. Su evolución de colores suele ir desde el negro y el morado hasta el anaranjado y el amarillo, pasando por el azul y el verde; y dura en torno a unos quince días. A priori son bastante inocuos, pero en ocasiones pueden dar problemas más graves que los puramente estéticos.

El verano pasado se publicó la noticia de que un joven de diecisiete años había muerto en México a causa de un chupetón que le había dado su novia. Al parecer, había vuelto a casa porque estaba sufriendo convulsiones tras besarse con ella, y allí murió de una embolia ante la mirada impotente de sus padres.

Sin embargo, muchos médicos se apresuraron a aclarar que la posibilidad de este tipo de accidentes –un coágulo en una arteria cerebral– es muy remota. Charles Abrams, presidente de la Sociedad Estadounidense de Hematología, afirmó que los coágulos en venas o arterias se suelen formar cuando el flujo sanguíneo es lento, algo que difícilmente puede producir un beso y que, según este científico, requeriría un trauma muy potente.

Aun así, no es el primer accidente descrito en la literatura médica por una succión amatoria. En 2010, el New Zealand Medical Journal destapó el caso de una mujer que sufrió parálisis de un brazo durante varios días a causa de un chupetón.

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El sonambulismo se asocia a la epilepsia

En un 40 por ciento de los casos, el sonambulismo se asocia a la epilepsia.

Guadalajara, Jalisco.- La neuróloga María Ingrid Alanís Guevara, señaló que hasta en un 40 por ciento de los casos, el sonambulismo se asocia a la epilepsia.

Dijo que “resulta fundamental que, quien padece dicha parasomnia, se estudie a profundidad, no sólo con la polisomnografía, sino también con electroencefalogramas que permitan un diagnóstico preciso”.

La experta indicó que el sonambulismo es una parasomnia caracterizada por una alteración en la conducta durante el ciclo superficial del sueño.

Explicó que es expresada a través de conductas automáticas que pueden ser tan breves como sentarse y hablar o dar unos pasos, hasta casos extremos como salir del domicilio e incluso conducir un vehículo.

“Por mucho tiempo se le veía como algo chistoso y no se le daba mayor importancia”; sin embargo, recientemente se han establecido aspectos muy interesantes sobre el sonambulismo, como el que ya se señaló, que hasta en un 40 por ciento tiene una asociación con la epilepsia, reiteró.

Detalló que cuando la persona es sonámbula, se ha observado que presenta alteraciones en la conducción eléctrica cerebral, lo cual se concluyó cuando este trastorno dejó de tratarse solamente como una parasomnia y se realizaron estudios aparte de la polisomnografía que incluyeron el ya referido electroencefalograma.

Además, destacó, dentro del sinfín de formas de epilepsia, existen las llamadas nocturnas, dentro de las cuales están las frontales y las temporales caracterizadas no tanto por convulsiones, sino por trastornos conductuales como los que se expresan en el sonambulismo.

Destacó que cuando se establece el diagnóstico de sonambulismo, el tratamiento es farmacológico y se administra como mínimo durante seis meses y tanto al administrarlo como al retirarlo, se hace de manera progresiva “nunca de un día para otro” para evitar se produzca dependencia.

Detalló que el sonambulismo suele ser más común en la infancia y también en la adolescencia, en el primer caso debido al proceso de conocimiento y capacidad de asombro propio de los niños, mientras que en los adolescentes, puede deberse a la ‘explosión hormonal’ característica de esta etapa.

Luego, dijo, suele haber otro pico de aparición en individuos entre los 40 y los 50 años, pero lo común es que, si hubo sonambulismo durante la niñez, es prácticamente un hecho que éste reaparecerá.

Asimismo indicó que al margen del tratamiento, las personas con este tipo de parasomnia, idóneamente deben evitar el consumo de café, té, refrescos oscuros, así como bebidas alcohólicas y tabaquismo.

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Una actividad mental y social activa retrasa los síntomas del Alzheimer

Entre las muchas frustraciones que rodean el diagnóstico de Alzheimer, una de las que más preocupan es el hecho de que poco pueden hacer los pacientes, ni los médicos, para detener o tratar la enfermedad. Mientras algunos de los fármacos más prometedores están en desarrollo, los únicos asesoramientos que los médicos ofrecen a los pacientes es que traten de mantenerse mentalmente activos como puedan –por ejemplo con el aprendizaje de nuevas lenguas, lectura, juegos mentales de destreza y, sobre todo, lograr mantener todo lo activamente posible su vida social-. Lo ideal es que la estimulación sea constante, para así lograr mantener las partes sanas del cerebro no afectadas por la enfermedad todo el tiempo tiempo que sea posible. También hay evidencia de que toda una vida repleta de actividad puede acumularse en las llamadas “reservas”, que pueden compensar las funciones del cerebro en las primeras etapas del Alzheimer.

En un informe publicado en la revista Neurology, el Dr. Keith Johnson del Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, y sus colegas, revelan que mantenerse mentalmente y socialmente activo puede retrasar la aparición de problemas de memoria y otros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Así, mientras que los resultados no muestran que la actividad mental puede afectar a la biología de la enfermedad de Alzheimer en modo alguno, sí que puede tener un impacto significativo en los síntomas. “Y eso es enorme”, como confirma el el doctor David Knopman, profesor de neurología, que fue quien revisó el documento y lo recomendó para su publicación. “Si mantener la actividad mental activa se tradujera en un año o dos de retraso de los síntomas en la población, estaríamos ante un avance enorme.”

En el estudio participaron 186 voluntarios sanos con una edad media de 74 años que accedieron a informar de sus actividades cognitivas actuales y anteriores, así como a someterse a un escáner cerebral para medir los niveles de la proteína llamada amiloide, asociada con el Alzheimer y la memoria. El grupo con una mayor actividad intelectual durante su vida no mostró niveles más bajos de la progresión de Alzheimer que los que reportaron menos estimulación cognitiva. Pero sí que fueron capaces de retrasar la aparición de los síntomas, presumiblemente debido a una base intelectual más fuerte, compensada por los efectos de la enfermedad durante un período de tiempo más largo.

“Si dos personas tienen la misma cantidad ante la enfermedad de Alzheimer, y uno de ellos está comprometido con actividades más cognitivamente estimulantes y el otro no, los síntomas de la enfermedad de Alzheimer aparecerían antes en la persona con una menor actividad y estímulo cognitivo “, tal y como confirma Knopman.

Este es uno de los primeros estudios en investigar la conexión de las personas que sanas mediante el uso de técnicas de imagen con tecnología de última generación, para recoger los depósitos de proteínas en el cerebro.

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Prevención y cuidados para atender pacientes de Parkinson

Recomendaciones sencillas que facilitan la rutina diaria

Este lunes 18 de abril se celebra el día del Paciente de parkinson. Son muchas las personas que sufren de esta enfermedad y que podrían beneficiarse de atenciones especiales para contrarrestar los efectos de la condición.

Por otra parte, cuidar de estos pacientes puede representar un reto para los familiares o personas encargadas por lo que proveemos unas guías para poder hacerlo de una manera más eficaz:

1. Edúquese sobre la enfermedad. Concer los síntomas y qué esperar mientras la enfermedad progresa es muy importante. Muchas personas saben sobre los síntomas físicos del Parkinson, pero ignoran los síntomas psiquiátricos, tales como demencia, depresión y alucinasiones. En realidad, bregar con los síntomas psiquiátricos es lo que más estrés le causa al cuidador.

2. Evite caídas. Uno de los síntomas principales de la enfermedad del Parkinson es la inestabilidad y las caídas. Estas últimas, especialmente en una persona mayor, pueden llevar a fracturas y otras lesiones serias. Algunas maneras en que puede ayudar son: motivar al paciente a utilizar su bastón o andador, asegurarse de que el lugar donde vive esté bien alumbrado y sin demasiados muebles, instalando barras protectoras, especialmente en el baño y la cama, y poner una silla en la bañera.

3. Proveer una dieta adecuada. El paciente de parkinson es muy propenso a constiparse. Asegúrese de incluir muchos líquidos y mucha fibra en su dieta. También, preste atención a su habilidad para tragar. A medida que progresa la enfermedad, el paciente puede desarrollar dificultad al tragar y correr el peligro de ahogarse. Comida blanda y líquidos sería lo más apropiado en las etapas avanzadas de la enfermedad.

4. Velar la medicación. Esté al tanto que las medicinas para el parkinson tienen potencial de interacción con otras drogas, incluyendo medicinas sin receta. Siempre consulte con el médico antes de empezar con cualquier medicamento.

5. Ayude la memoria. El parkinson también afecta la memoria, así que ponga etiquetas a gavetas, alacenas y tablillas.

6. Cuídese. Los cuidadores pueden fácilmente olvidar que tienen su propia vida e intereses. Mientras más tiempo esté cuidando de alguien, más propenso estará a “quemarse”. Incluya interacción social y tiempo para usted mismo/a en su agenda. Busque ayuda, aunque sea para parte del día. También existen grupos de apoyo para cuidadores.

 

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Las grasas trans empeoran la memoria

Las grasas “trans” las que se producen al inyectar hidrógeno a aceites vegetales y son las responsables del colesterol “malo” o LDL (y que encontramos en alimentos como la bollería industrial, las pizzas, la comida rápida…) producen una reducción en el funcionamiento de la memoria, según un estudio llevado a cabo por la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.) y que recoge la revista Plos One.

Los investigadores examinaron los datos de 1.018 hombres y mujeres quienes cumplimentaron una encuesta dietética y una prueba de memoria. Los resultados revelaron que, de media, los hombres menores de 45 años recordaron 86 palabras en la prueba de memoria, pero por cada gramo adicional de grasas trans que consumían cada día, su media de palabras recordadas se reducía en 0,76 términos menos, sin influir etnia, sexo, estado de ánimo, cantidad de ejercicio realizado o educación del participante.

“Las grasas trans estuvieron más fuertemente vinculadas a una peor memoria en los hombres durante sus años de alta productividad. El consumo de grasas trans ha demostrado previamente asociaciones adversas con el comportamiento y estado de ánimo, otros pilares de la función cerebral. Sin embargo, a nuestro entender, no se había demostrado una relación con la memoria o la cognición”, aclara Beatrice Golomb A., líder del estudio.

Con todo, La Agencia Alimentaria de Estados Unidos (FDA) ha anunciado que estas grasas artificiales son una amenaza para la salud pública y ha decidido prohibir su uso de manera gradual de aquí a tres años. Solo en Estados Unidos, la reducción del consumo de estas grasas podría prevenir entre 10.000 y 20.000 ataques al corazón y de 3.000 a 7.000 muertes por enfermedad coronaria al año en el país, según los Centros para el Control de Enfermedades de este país.

“Como les digo a los pacientes, aunque las grasas trans aumentan la vida útil de los alimentos, reducen la vida útil de la gente”, concluye Golomb.

 

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Caminar: una buena manera de frenar el Alzheimer

Caminar es muy recomendable para las personas en riesgo de desarrollar el mal de Alzheimer. Este buen hábito disminuye el declive cognitivo de los individuos que sufren de un impedimento cognitivo leve o de la enfermedad de Alzheimer, concluyó una nueva investigación

“Como todavía no contamos con una cura para el Alzheimer, esperamos encontrar maneras de aliviar la progresión de la patología o sus síntomas”, dijo Cyrus Raji, de la Universidad de Pittsburgh.

El mal de Alzheimer

El mal de Alzheimer es una patología neurodegenerativa que va progresivamente afectando la memoria y las habilidades cognitivas. La Organización Mundial de la Salud calcula que 24 millones de personas padecen actualmente esta patología y se espera que este número aumente en la próxima década.

El impedimento cognitivo leve, por su parte, se presenta cuando una persona sufre de dificultades cognitivas o de memoria que son mayores a las que sobrevienen naturalmente con la edad. Alrededor del 50% de los individuos con este problema desarrollan posteriormente un Alzheimer.

Caminar para el cerebro

Los investigadores trabajaron con 426 personas, incluyendo a adultos mayores sanos, con impedimento cognitivo leve y con Alzheimer. Raji averiguó cuanto caminaba cada uno por día y evaluó los cambios en su volumen cerebral utilizando equipos de resonancia magnética funcional. A su vez los voluntarios realizaron, en sucesivas ocasiones a lo largo del tiempo, exámenes mentales destinados a evaluar sus habilidades cognitivas.

Y resultó que los participantes que hacían actividad física tenían un mayor volumen cerebral. “El volumen es un signo vital para el cerebro. Cuando disminuye, eso significa que las células cerebrales están muriendo. Cuando permanece es su tamaño, la salud cerebral se mantiene”, dijo Raji.

“Encontramos que caminar ocho kilómetros por semana protege a la estructura cerebral durante 10 años en las personas con Alzheimer e impedimento cognitivo leve, especialmente en las áreas claves para la memoria y el aprendizaje. También encontramos que estos individuos muestran una menor pérdida de memoria por de cinco años”, agregó el especialista.

Raji aclaró que caminar no es una cura para el Alzheimer pero “puede mejorar la resistencia del cerebro a la enfermedad y disminuir la pérdida de memoria a lo largo del tiempo”.

 

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 Arándanos, ciruelas y otras frutas podrían prevenir el Alzheimer

Comer un poco de frutas como ciruelas, cerezas, moras o fresas podría ayudar a prevenir el mal de Alzheimer y detener el exceso de envejecimiento del cerebro, según indica un estudio científico.

Los estudiosos explicaron, en una conferencia de la American Chemical Society, que estas frutas podrían contrarrestar el desorden en la mente y combatir los efectos mentales del envejecimiento.

Estos efectos pueden conseguirse con sólo un puñado diario de estas frutas, además de las nueces, que también ayudan contra los males cardiacos, el cáncer y la diabetes, según el estudio.

Un estudio determinó que las microglias (células que destruyen o reciclan los desechos bioquímicos que pueden ser dañinos para la actividad cerebral) limpian con menor eficiencia y los desechos se acumulan. “Las microgilas se vuelven hiperactivas y comienzan a dañar las células sanas del cerebro. Nuestro estudio sugiere que las ciruelas tienen un efecto de rescate”, aseguró el investigador Shibu Poulose integrante del equipo de esta investigación del U.S. Department of Agriculture.

Las cerezas, ciruelas, moras y otras frutas de colores intensos pueden estimular un mecanismo en las microglias corrigiendo fallos en la memoria y otros signos de decaimiento mental, manteniendo a la mente aguda en la vejez.

Antocianina

Las ciruelas y arándanos son ricas fuentes de antocianinas, que son antioxidantes con efectos saludables contra el cáncer, males cardiacos, Alzheimer y diabetes.

Las berenjenas, remolacha, col roja y arándanos también las recomendaron por su contenido de antioxidantes de colores rojo y púrpura.

En el Perú además tenemos productos ricos en antocianinas como el maíz morado, el camote morado, la quinua negra y otros vegetales con estos colores.

 

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El estrés puede producir Alzheimer

La investigadora de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra Maite Solas ha descubierto que “factores ambientales como el estrés pueden estar influyendo ya en un aumento de la incidencia de la enfermedad de Alzheimer en la sociedad”.

El trabajo de Solas, que ha formado parte de su tesis doctoral, se ha centrado en estudios con modelos murinos (ratones) expuestos tanto a estrés postnatal -en las primeras etapas de la vida- como en la vida adulta. “En ambos casos el estrés contribuía al desarrollo de un déficit cognitivo y al aumento de marcadores presentes en los enfermos de Alzheimer”, ha señalado la investigadora.

Aunque todavía hoy no se conocen los mecanismos que subyacen al desarrollo de Alzheimer, Solas ha aclarado que van descubriéndose algunas conexiones, como la relación entre la hipersecreción de glucocorticoides y la pérdida neuronal en el hipocampo, una lesión característica de la dolencia degenerativa.

También diabetes

“Asimismo, la exposición a niveles altos de glucocorticoides produce respuestas fisiológicas propias de la diabetes mellitus de tipo 2, como la resistencia periférica a la insulina. Por eso parece que podría existir una relación entre ambas dolencias”, ha explicado la nueva doctora.

Además, agentes endógenos -como la edad y la genética- podrían ser determinantes en el inicio y la progresión del Alzheimer, por lo que, sostiene que si se pude “controlar el estrés o intervenir con fármacos en la hipersecreción de glucocorticoides y la producción de insulina, quizá se esté ante una diana terapéutica fundamental para tratar la enfermedad”. Parte de la tesis doctoral de Maite Solas se ha desarrollado en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, uno de los centros más importantes del mundo en la investigación sobre Alzheimer.

 

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