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Nutricion

 Arándanos, ciruelas y otras frutas podrían prevenir el Alzheimer

Comer un poco de frutas como ciruelas, cerezas, moras o fresas podría ayudar a prevenir el mal de Alzheimer y detener el exceso de envejecimiento del cerebro, según indica un estudio científico.

Los estudiosos explicaron, en una conferencia de la American Chemical Society, que estas frutas podrían contrarrestar el desorden en la mente y combatir los efectos mentales del envejecimiento.

Estos efectos pueden conseguirse con sólo un puñado diario de estas frutas, además de las nueces, que también ayudan contra los males cardiacos, el cáncer y la diabetes, según el estudio.

Un estudio determinó que las microglias (células que destruyen o reciclan los desechos bioquímicos que pueden ser dañinos para la actividad cerebral) limpian con menor eficiencia y los desechos se acumulan. “Las microgilas se vuelven hiperactivas y comienzan a dañar las células sanas del cerebro. Nuestro estudio sugiere que las ciruelas tienen un efecto de rescate”, aseguró el investigador Shibu Poulose integrante del equipo de esta investigación del U.S. Department of Agriculture.

Las cerezas, ciruelas, moras y otras frutas de colores intensos pueden estimular un mecanismo en las microglias corrigiendo fallos en la memoria y otros signos de decaimiento mental, manteniendo a la mente aguda en la vejez.

Antocianina

Las ciruelas y arándanos son ricas fuentes de antocianinas, que son antioxidantes con efectos saludables contra el cáncer, males cardiacos, Alzheimer y diabetes.

Las berenjenas, remolacha, col roja y arándanos también las recomendaron por su contenido de antioxidantes de colores rojo y púrpura.

En el Perú además tenemos productos ricos en antocianinas como el maíz morado, el camote morado, la quinua negra y otros vegetales con estos colores.

 

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Un mayor consumo de vitamina D podría reducir el riesgo de cáncer

Un estudio sugiere que los adultos necesitan al menos 4,000 UI al día

Un estudio reciente señala que se necesita más vitamina D de la que inicialmente se pensaba para reducir de forma drástica el riesgo de varias enfermedades graves, incluido el cáncer de mama.

“Encontramos que los adultos necesitan consumir diariamente entre 4,000 y 8,000 UI para mantener los niveles sanguíneos de metabolitos de la vitamina D en el rango necesario para reducir el riesgo de varias enfermedades, tales como cáncer de mama, cáncer de colon, esclerosis múltiple y diabetes tipo 1, a la mitad”, apuntó el coautor del estudio, el Dr. Cedric Garland, profesor de medicina familiar y preventiva de la Universidad de California en San Diego, en un comunicado de prensa de la universidad.

Garland admitió que le sorprendió que los niveles requeridos eran mucho más alto que las 400 UI al día necesarias para vencer el raquitismo en el siglo XX.

Los complementos de vitamina D a menudo vienen en pastillas o cápsulas que contienen entre 1,000 y 2,000 unidades internacionales. Pero tomar entre 4,000 y 8.000 UI al día es todavía mucho menor que el rango considerado seguro por la Academia Nacional de Ciencias del Instituto de Medicina, señalaron los investigadores.

El estudio, en el que también participó la Facultad de medicina de la Universidad de Creighton en Omaha, se basó en una encuesta de varios miles de personas que tomaron complementos que iban desde 1,000 a 10,000 UI por día. Los voluntarios también se sometieron a análisis de sangre para determinar los niveles de metabolitos de la vitamina D que circulan en la sangre.

Algunos estudios sugieren que apenas el 10 por ciento de la población de Estados Unidos tiene el nivel apropiado de la forma relacionada con la vitamina D en la sangre que evita la enfermedad asociada con una deficiencia de esta vitamina. Estas personas tienden a trabajar en exteriores, así que sus niveles de vitamina D aumentan con la exposición al sol.

El año pasado, un comité de la Academia Nacional de Ciencias y el Instituto de Medicina (IOM) anunció que tomar 4,000 UI al día de vitamina D parece seguro para los adultos y niños desde los 9 años en adelante.

Sin embargo, el nivel mínimo diario recomendado por el IOM es de 600 UI, además el Instituto señaló que había señales preliminares de que podría haber algunos daños asociados con consumir altos niveles de vitamina D al día, incluso en cantidades inferiores al límite superior recomendado como seguro.

Garland y sus colegas sugirieron que 4,000 IU al día es un nivel seguro.

“Ahora que contamos con los resultados de este estudio, tomar 4000 UI al día se convertirá en algo común para casi todos los adultos”, pronosticó Garland en el comunicado de prensa. “Esto está por debajo de las 10,000 UI al día que el Informe del Comité del IOM considera como límite inferior de riesgo, y los beneficios son sustanciales”.

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Según la ciencia, la pasta no engorda

Un estudio italiano asocia el alimento a menos riesgo de obesidad general y abdominal

elobservador.com.uy

Ponerse a dieta es prescindir de ciertos alimentos que son considerados bombas de calorías. La pasta es uno de esos nutrientes que se ha ganado mala fama entre los regímenes alimenticios y que la mayoría de gente se esfuerza por eliminar de sus vidas.

Ahora, un nuevo estudio realizado por el Instituto Neurológico Mediterráneo Neuromed en Pozzilli (Italia) hace justicia a este elemento fundamental de la dieta mediterránea y demuestra que el consumo de pasta está asociado, en realidad, con la reducción del riesgo a padecer obesidad general y abdominal.

La investigación, publicada en la revista Nutrition and Diabetes, ha examinado más de 23.000 personas inscritas en dos grandes estudios epidemiológicos: el proyecto Moli-sani y la Encuesta de Nutrición y Salud italiana, llevada a cabo también por el Neuromed.

“Mediante el análisis de los datos antropométricos de los participantes y sus hábitos alimenticios hemos visto que el consumo de pasta, al contrario de lo que muchos piensan, no se asocia con un aumento en el peso corporal”, explica George Pounis, autor principal del artículo.

“Los resultados muestran que la pasta contribuye a tener un índice de masa corporal saludable, una menor circunferencia de la cintura y una mejor relación cintura-cadera”, añade.

La pasta contribuye a tener una menor circunferencia de la cintura

La evidencia científica ya señalaba la dieta mediterránea –con el pan, la pasta, arroz y cereales en la base de su pirámide– como una de las más saludables.

“La pasta a menudo se considera poco adecuada cuando se desea bajar de peso y algunas personas la descartan por completo de sus comidas”, subraya Licia Iacoviello, jefe del laboratorio de biología molecular y epidemiología nutricional del Instituto Neuromed. “A la luz de esta investigación podemos decir que la dieta mediterránea es buena para la salud siempre que se respete toda la variedad que abarca su pirámide, con la pasta en primer lugar”, concluye Lacoviello.

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Los huevos, los zumos y el aceite de palma parecen dañar nuestra salud cardiovascular

Los mayores beneficios para nuestra salud cardiovascular se obtienen de las dietas en las que predominan las verduras, los cereales integrales, las legumbres y la fruta

abc.es

Las enfermedades cardiovasculares constituyen, con cerca de 17,5 millones de decesos anuales, la primera causa de mortalidad en todo el planeta. Todo ello a pesar de que la carga asociada con estas enfermedades se puede prevenir en gran medida con la adopción de hábitos de vida saludables. Es el caso, fundamentalmente, de no fumar y hacer ejercicio. Y asimismo, de seguir una alimentación adecuada. Pero cuidado: quizás no todos los hábitos dietéticos que creemos cardiosaludables sean buenos para nuestro corazón. Por ejemplo, más allá del aceite de oliva, ¿los aceites vegetales ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares? O asimismo, ¿qué pasa con los suplementos nutricionales o las dietas libres de gluten? Pues para responder a estas preguntas, investigadores del Centro Nacional Judío de Medicina e Investigación en Denver (Reino Unido) han evaluado el efecto de los distintos tipos de alimentos sobre nuestra salud cardiovascular.

Como explica Andrew Freeman, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American College of Cardiology», «hay una gran desinformación sobre las ‘modas’ alimenticias, caso de las píldoras antioxidantes, los zumos o las dietas libres de gluten. Sin embargo, también existen algunos patrones dietéticos que han demostrado disminuir el riesgo de muchas patologías crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares».

Más allá de las frutas y verduras

Para llevar a cabo su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados de multitud de estudios llevados a cabo con diferentes tipos de dieta, así como las ‘expectativas exageradas’ y ‘controversias’ surgidas en torno a los diferentes patrones de alimentación. Y como confirma Andrew Freeman, «hay un consenso cada vez mayor de que una dieta en la que predominen los vegetales de hoja verde, los cereales integrales, las legumbres y la fruta es la que presenta los mayores beneficios para nuestra salud cardiovascular».

Sin embargo, y contrariamente a como sucede con las frutas y verduras, hay otros alimentos cuyas presentas bondades cardiovasculares no resultan tan claras. Todo ello a pesar de que también han sido objeto de numerosos estudios. Es el caso, por ejemplo, de los aceites vegetales. ¿Y qué concluye la nueva revisión al respecto? Pues, en primer lugar, que el consumo de aceite de coco y de palma debe ser ‘desalentado’ porque el número de evidencias que apoyan su uso habitual son mínimas. Y en segundo lugar, como destacan los autores, «que el aceite más cardiosaludable es el aceite de oliva, si bien debe recomendarse su uso con moderación dado que es alto en calorías».

Es más; si bien las frutas y verduras son muy cardiosaludables, no lo son tanto cuando son consumidos en forma líquida. Es decir, en zumo. Y es que lo que hace el proceso de licuado de estas frutas y verduras es concentrar las calorías, por lo que al tomar un zumo es muy fácil que acabemos tomando demasiadas calorías. Así, refiere Andrew Freeman, «es preferible tomar las frutas y verduras, dejando los zumos como primera opción para aquellas situaciones en las que la ingesta diaria de frutas y verduras sea inadecuada. Y si se va a hacer un zumo, evite añadirle azúcar».

Por su parte, y en relación con los suplementos con antioxidantes, el estudio recuerda que tanto las frutas como los vegetales constituyen la fuente más saludable y beneficiosa de antioxidantes para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Y asimismo, como apuntan sus autores, «que no hay ninguna evidencia concluyente de que la adición de suplementos ricos en antioxidantes a la dieta suponga ningún beneficio para la salud del corazón»

En el caso de las dietas libres de gluten, los resultados son concluyentes: las personas con celiaquía u otros tipos de sensibilidad al gluten deben evitar la ingesta de esta proteína. O lo que es lo mismo, el trigo, la cebada y el centeno. Pero, ¿qué sucede con las personas que, aun no siendo celiacas, optan por este tipo de dieta? Y es que los alimentos libres de gluten son cada vez más populares. Pues de una forma igual de contundente, los autores indican que «muchos de los supuestos beneficios atribuidos a las dietas libres de gluten no tienen ninguna base científica».

Finalmente, y entre otros alimentos, el estudio resalta las bondades de las nueces como parte de una dieta cardiosaludable. Pero también advierte que el consumo de nueces, dado que contienen una gran cantidad de calorías, debe llevarse a cabo con moderación. Una recomendación que resulta mucho más categórica en el caso de los huevos y el colesterol, pues «debe aconsejarse a los pacientes que limiten tanto como sea posible la ingesta diaria de colesterol en forma de huevos o de otros alimentos ricos en colesterol».

Publicidad, no ciencia

En definitiva, es posible que nuestros conocimientos sobre el efecto cardiovascular de los distintos alimentos no sean tan buenos como creíamos. Pero, ¿por qué algunos estudios muestran, cuando no exageran, los beneficios de algunos alimentos que, en realidad, distan mucho de ser cardiosaludables? Pues básicamente porque, como denuncian los autores, muchos de estos estudios están financiado y/o influenciados por la industria alimentaria, por lo que sus resultados están sesgados.

Como concluye Andrew Freeman, «Hipócrates, fundador de la medicina moderna, dijo ‘Deja que tu alimento sea tu medicina’. Pero la gran mayoría de los médicos tienen muy poca formación en materia de nutrición. Si logramos que los médicos, y muy especialmente los cardiólogos, comprendan el valor de la nutrición en la práctica clínica, entonces se podrá conseguir un mayor impacto a la hora de reducir las enfermedades del corazón. Y además, se trata de una medida coste-efectiva».

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Qué comer cuando se practica deporte habitualmente

El consumo de proteínas y carbohidratos dependen de la actividad y la composición corporal de cada persona.

Los nutrientes que una persona necesita para tener una práctica deportiva dependen del tipo de actividad que realiza y de su estado nutricional, es decir cantidad de grasa y masa muscular que presenta.

Efectivamente quien busca modificar el peso corporal, debe fijarse en la cantidad total de energía que consume, para facilitar la disminución de la masa corporal. “Si existe déficit baja la masa, y si sobra energía aumenta el peso. Lo anterior en combinación a un programa de ejercicios, favorece una tendencia a la disminución de la grasa y al aumento de la masa muscular”, explica Juan Tejo, académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.

Si el objetivo es aumentar la masa muscular, el nutricionista y profesor de educación física sostiene, que se debe generar un balance positivo de energía y de proteínas, para lo cual la persona debe aumentar la ingesta de alimentos como pescado, carnes bajas en grasa, huevos y lácteos.

En caso de tener poca grasa corporal, se debe aumentar la ingesta de energía. En cambio, si posee grandes depósitos de grasa, un régimen bajo en calorías pero alto en proteínas favorecerá la construcción muscular.

Según explica el especialista, cuando se desarrollan actividades aeróbica, aumenta la necesidad de algunas vitaminas ligadas a la generación de energía y a la capacidad antioxidante, tal como las vitaminas C y E.

“En general es importante considerar que cada vez que modificamos nuestro nivel de actividad física, deberemos modificar la alimentación para optimizar el cumplimiento de los objetivos”, subraya Tejo.

Importancia el agua

“Cada persona debe tomar en cuenta su alimentación para realizar un trabajo físico. Así, por ejemplo, si alguien va a media tarde a pedalear debe almorzar. Si es en la mañana, debe consumir algo que rompa el ayuno nocturno, ya sea un desayuno completo o al menos una fruta o una caja de leche o una barrita de cereal”, dice el experto.

Otro tema importante es la hidratación. Es vital mantener la cantidad de agua que permita regular la temperatura corporal y las funciones metabólicas básicas. “Hay que estar atento a la sensación de sed, pero eso sucede cuando ya hace falta agua, por eso es importante consumir de forma regular durante la sesión de ejercicio fuentes de líquidos como jugos, agua o bebidas isotónicas”, comenta el académico de la U. Andrés Bello.

Riesgos

Uno de los riesgos de muchas personas que practican actividad física es realizarla arduamente y saltándose las comidas. Lo más probable es que esta persona baje de peso, dice el profesional, pero poniendo en riesgo su salud, es decir, puede perder una gran cantidad de masa muscular. Esto es lo que genera el efecto de rebote.

Cuando esto sucede también se pueden producir alteraciones de ánimo, disminución de la concentración, de la calidad de los aprendizajes, de la resistencia, del brillo del pelo y de la calidad de la piel, entre muchos efectos.

“En el mediano plazo aparecen típicamente cuadros de anemia por la falta de fierro y algunas enfermedades vinculadas a la disminución de las vitaminas. Si restringimos la ingesta de hidratos de carbono o masas, bajaremos de peso sobre la base de la deshidratación, peso que rápidamente se recupera”, advierte Tejo

 

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 El consumo excesivo de café sube el riesgo de artritis reumatoide

El consumo excesivo de café a diario aumenta la posibilidad de padecer artritis reumatoide en el futuro, según varios estudios realizados sobre la incidencia del consumo de café sobre este tipo de patologías.

“La cantidad ingerida es directamente proporcional al incremento del riesgo y de la gravedad de esta enfermedad. De este modo, cuanto más café se tome, mayor es la probabilidad de desarrollar esta patología, que en la actualidad afecta a unas 250.000 personas en España”, explicó el reumatólogo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, Antonio Naranjo.

Y es que se sabe que la artritis reumatoide viene determinada por factores genéticos, pero también ambientales.

De hecho y como concreta Naranjo, “hasta el 4 por ciento de los casos de artritis reumatoide tiene un familiar de primer grado con la enfermedad, cifra que puede llegar al 15% en el caso de gemelos idénticos. Por su parte, los factores ambientales más conocidos son el tabaco y, en menor medida, el café”, manifestó el doctor.

 

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Los 9 alimentos que hay que evitar para tener una boca saludable

Según un informe de American Dental Association, ciertos alimentos que se consumen diariamente pueden dañar la salud bucal.

diariopanorama.com

Es de común conocimiento que los alimentos que contienen gran cantidad de azúcar son los principales responsables de la aparición de caries tanto en niños como en adultos. Pero el consumo de ciertos alimentos que parecen inofensivos pueden dañar dientes, encías y hasta ser causantes de enfermedades de mayor riesgo como cáncer de boca.

El odontólogo Jorge D’Amato afirmó a Infobae que “todo consiste en saber cuidar el esmalte dental. Esa capa nos ayuda a proteger a la boca de la llamada placa bacteriana para así mantener protegidos a los dientes. Hay muchas prácticas comunes que se disfrazan de una buena acción para la salud bucal, pero en realidad son perjudiciales”

A continuación la lista de alimentos que se deben evitar según el informe de American Dental Association:

Caramelos duros: Parecen inofensivos pero pueden provocar grandes inconvenientes a la salud bucal. Se piensa que solo los caramelos blandos provocan daños en la dentadura pero de echo, todo caramelo que contenga un alto porcentaje de azúcar puede generar las odiosas caries. Por otro lado, se corre peligro de astillar y hasta lograr la ruptura de alguno de los dientes con solo intentar romperlos.

Masticar hielo: En verano es común tomar bebidas frías con amplias cantidades de hielo, terminar la bebida consumida con un hielo en la boca es un clásico a la hora de hacerle frente al calor. Masticar sustancias sólidas puede dañar el esmalte y hasta provocar una emergencia dental. Disfrutar de un vaso de agua fresca puede resultar menos peligroso para la dentadura.

Los cítricos, aliados no tan bueno: Imposible resistir a un jugo de frutas bien frío en el verano, pero también tiene sus contras. Los alimentos ácidos pueden provocar la erosión del esmalte y como consecuencia, la aparición de caries en corto plazo. Por otro lado, si se sufre de llagas esto solo empeora la irritación.

Cafe, te y mate: Estas infusiones, al consumirlas varias veces en el día, pueden provocar manchas en los dientes. Pasar de tener una dentadura radiante a una boca que, a simple vista, parece poco saludable, es solo cuestión de meses. Si además se agrega azúcar, no solo se obtiene una fea sonrisa sino aun más caries de las cuales preocuparse. Tratar de mantener la ingesta de estos componentes al mínimo como el consumo de abundante agua, son factores fundamentales para una dentadura saludable.

Frutas secas y/o deshidratadas: Muchos son los beneficios que las frutas secas otorgan a nuestro organismo. Comúnmente se los denominan los “caramelos saludables”. Para los dientes poco tiene de verdad esta denominación. Su característica pegajosa tiende a permanecer en los dientes por mucho más tiempo que lo habitual, es fundamental el cepillado continuo a la hora de ingerir estas frutas.

Alimentos crujientes: Las papa fritas son el snack ideal en el verano, pero tampoco resultan una opción acorde para la salud bucal. El alto porcentaje de almidón que contienen, tiende a quedarse atrapado entre los dientes fácilmente. El uso de hilo dental es primordial para eliminar las partículas que pueden derivar en la acumulación de placas.

Gaseosas, fuera de la rutina alimentaria diaria: Como es de común conocimiento, las gaseosas son el peor enemigo de los dientes. Pero ¿Que es lo que verdaderamente ocurre cuando se consumen esas bebidas en grande proporciones?. Las bacterias alojadas en la placa usan el azúcar y producen ácidos que atacan el esmalte. Las gaseosas, incluyendo las lights, ademas de tener alto porcentaje de azúcar, son los principales culpables de la boca seca.

Un enemigo peor que las gaseosas… el alcohol: Un clásico en el verano pero que no deja de dañar la salud con su excesivo consumo. Es el primer responsable de sequedad bucal; con su consumo en el tiempo se puede llegar notar la reducción de el flujo de salivar, lo que provoca caries y demás infecciones orales. Su ingesta diaria también puede aumentar el riesgo de cáncer de boca.

Bebidas deportivas: Luego de un intenso entrenamiento, es muy común recurrir a bebidas deportivas que ayudan a recuperar la deshidratación  perdida. El problema es que muchas de ellas tienen altas proporciones de azúcar, en muchos casos mayores que una gaseosa común. Recomendación: observar detenidamente las etiqueta para corroborar de que sea baja en calorías y de lo contrario tomar agua, esta siempre resulta ser la opción más saludable.

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Las tostadas muy pasadas son un peligro para la salud

La agencia británica de seguridad alimentaria advierte que brasear mucho el pan y las patatas podría ser cancerígeno

abc.es

Nada se salva. Las tostadas de pan bien horneadas, de color marrón, o las patatas a la brasa podrían ser cancerígenas, según advierte la Food Standards Agency, el organismo del Gobierno británico para la seguridad alimentaria. Desaconseja su consumo frecuente y ha lanzado una campaña titulada «Ve por el dorado», como un modo gráfico de recomendar que los alimentos con alto contenido en almidón, como las patatas, el pan o los cereales del desayuno, no se pasen demasiado.

La advertencia atiende a un estudio que ha probado en animales que una sustancia llamada acrilamida, que se produce al cocinar a altas temperaturas alimentos almidonados, puede causar cáncer y daños neuronales. En los seres humanos todavía no se ha demostrado de manera fehaciente.

Controlar el riesgo

Steve Wearne, el director de la agencia alimentaria, explica que «no podemos decir que una persona contraiga cáncer por exceso de acrilamida, pero no podemos asegurar que no ocurra en humanos lo que sucede en los animales». Con todo, intenta no sonar alarmista: «No hay que preocuparse por una pieza ocasional esté demasiado pasada, sino por tratar de variar la dieta. Se trata de controlar el riesgo a lo largo de toda la vida».

Lo de las patatas a la brasa puede ser todo un golpe para los británicos, grandes aficionados. Cada año se sirven en el Reino Unido 900 millones de comidas con ese tubérculo como guarnición. Además se venden patatas congeladas por importe de 400 millones de libras al año. Los científicos también desaconsejan meter las patatas en la nevera y luego freírlas u hornearlas. Deben ser guardadas en una zona oscura y a más de seis grados. Entre la relación de alimentos que ha dado la agencia figuran los populares cereales del desayuno, galletas, patatas fritas y hasta el café.

Mejor hervido o al vapor

Los riesgos de evitan cocinando la comida hervida, al vapor o con el microondas, tantas veces condenado y esta vez por lo visto benéfico. La alerta sobre los posibles riesgos de la la acrilamida es diferente a la que advirtió sobre los riesgos de la carne a la brasa, que se basaba en una sustancia llamada benzopireno.

Un estudio suizo de 2002, llevado a cabo en animales, dio el primer aviso delos riesgos de la acrilamida. La Agencia de Protección Medioambiental de EE UU estima que «es probable que sea cancerígena» y también la OMS. La acrilamida se forma por una reacción entre el aminoácido natural asparagina y los azúcares de ciertos alimentos.

Como siempre, todo radica en la moderación y la variedad de la dieta. «Si vives a base de pan muy tostado y patatas fritas está claro que corres un riesgo», concluye la agencia británica.

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