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Obesidad

liposuccion obesidad

La liposucción no se aplica en obesos

Este método quirúrgico es uno de los preferidos de los hondureños que buscan moldear su cuerpo

¿Usted es de las personas que constantemente se somete a rigurosas dietas y practica incesantes ejercicios que lo dejan exhausto y sin ningún resultado? Si pesa 25 libras más de su talla ideal, pero está inconforme con los rollitos que se le forman en el abdomen, cuello, caderas o cintura, es candidato a la liposucción, también conocida como lipoescultura.

Éste no es un tratamiento para las personas obesas, sino una técnica quirúrgica destinada a corregir áreas del cuerpo en las que persiste la grasa. Cada año en San Pedro Sula, decenas de personas, hombres y mujeres, se someten a este procedimiento para verse y sentirse mejor. Unos lo hacen por salud, otros por estética.

“Esto les mejora la autoestima. Me interesa que la gente se vea bien y esté conforme con su cuerpo, que haga vida social sin problema”, dijo el cirujano Guillermo Peña Cabús.

Se trata de moldear el cuerpo del paciente, extrayendo el tejido adiposo solamente de algunas zonas del cuerpo, que incluso en algunos casos se “reinyecta” en zonas en las que se necesita, como los glúteos.

En los hombres

La vanidad de lucir ante los demás un cuerpo de modelo no es exclusivo de las mujeres. Los hombres también se someten a esta cirugía, pero para corregirse la papada y alrededor de las caderas y reducir las tetillas.

“Tengo muchos pacientes que se han acomplejado por tener pechos iguales o más grandes que las mujeres, aunque no sean demasiado obesos”, expresó Peña Cabús.

El experto asegura que la liposucción no sólo se utiliza para moldear la figura; también es una técnica empleada en las personas con problemas de exceso de sudoración y tumores benignos de grasa. Además se puede aplicar en pacientes con diabetes controlada a fin que disminuyan los niveles de insulina en la sangre.

Estudios mostraron efectos beneficiosos en pacientes con presión arterial alta y la diabetes, que se sometieron a la liposucción. Los niveles de azúcar en la sangre han disminuido, así como el riesgo de desarrollar estos males.

La liposucción es ideal para las mujeres que perdieron la glándulas mamarias, pues se les colocan implantes y recuperan su autoestima.
“Este método tiene múltiples usos, pero lastimosamente la gente sólo piensa verse bien”, comenta. La recuperación de quien se somete a la liposucción es gradual y para no interrumpirla no debe hacer actividades intensas durante 2 a 4 semanas.

Una de las ventajas para los pacientes es que no es una cirugía invasiva; o sea que quedan pocas aberturas después de la operación y se puede hacer la actividad normal como mucho dos semanas después de la intervención, según la extensión de la liposucción.

La hinchazón y los hematomas desaparecerán en el primer o segundo mes; sin embargo, una mínima inflamación puede mantenerse seis o más meses, aunque con los avances, este procedimiento ha quedado atrás. En muchos casos se utilizan las prensas de compresión o fajas, y si es necesario se usan máquinas que previenen la formación de coágulos mediante la compresión secuencial.

Uno de los últimos avances es la cirugía ultrasónica y se practica en San Pedro Sula y Tegucigalpa. Esta técnica tiene muchos beneficios, como menor sangrado, mayor facilidad y la recuperación es más rápida.

“Ése es uno de los beneficios que tenemos. Esta técnica es utilizada desde hace algunos años y sabemos que ayuda tanto al paciente como a nosotros los cirujanos porque simplifica el proceso”, indicó.

Quiénes son candidatos

El mejor candidato es una persona cuyo peso actual no supera en más de 25 libras a su peso ideal, que goza de un excelente estado de salud y tiene depósitos de grasa que no respondieron a dietas ni ejercicios.

Lo más importante para obtener un resultado óptimo es tener piel firme y elástica, ya que la que “cuelga” no se redistribuirá sobre el nuevo contorno corporal y podría requerir algún procedimiento quirúrgico adicional para eliminar su exceso.

Esta técnica no está recomendada si se ha tenido una cirugía reciente en la zona por tratar, se tiene mala circulación en ella o se padecen problemas de tiroides, cardíacos o respiratorios.

La cirugía de liposucción puede hacerse en cualquier etapa de la vida, desde la juventud hasta la edad madura. En las mujeres, las áreas más susceptibles de una liposucción son la papada, las caderas, los muslos, el abdomen (liposucción abdominal), la zona bajo los brazos y alrededor de la mama.

Los riesgos

La liposucción es una técnica segura, siempre que el paciente cumpla los requisitos necesarios, que el quirófano esté bien equipado y la haga un cirujano plástico certificado. Sin embargo, en algunos casos se pueden producir complicaciones graves, sobre todo cuando se succionan múltiples o extensas áreas al mismo tiempo o por la acumulación de líquidos que deben ser drenados, causando lesiones en la piel.

Otros posibles riesgos son las infecciones, la pérdida excesiva de líquidos o problemas estéticos como las ondulaciones sobre la piel tratada y los cambios de pigmentación que pueden ser permanentes al exponerse al sol.

En ciertos casos, las personas pueden perder sensibilidad en esas zonas y tener cicatrices.

Durante el procedimiento se utiliza anestesia local o general. Si el área por tratar es pequeña, generalmente se usa anestesia local.

El dolor se percibe después de la cirugía y comúnmente se siente ardor, inflamación, algunas veces hemorragia y malestar general.

Normalmente, el médico receta analgésicos para prevenir o disminuir el dolor.

Mito y verdad

La liposucción adelgaza

MITO El contorno corporal y la pérdida de peso son sólo el resultado de la eliminación de grasa. Por ejemplo, con 2 litros de liposucción la persona pierde, en promedio, 1 kilogramo y medio.

Después de la liposucción, la persona nunca engorda

MITO Si usted come demasiado, aumentará de peso. El paciente que se somete a la liposucción tiene predisposición a acumular grasa. Además contribuyen factores psicológicos como la depresión, la muerte y los problemas de la familia.

* Alivia el dolor en las mujeres con senos grandes

VERDAD La liposuccion también beneficia a las personas que necesitan realizarse una reducción mamaria. Sobre todo las mujeres que sufren de dolores en la espalda por el tamaño de sus senos.

* La celulitis disminuye con la liposucción

MITO Hay mejoras en la apariencia de la piel, pero el problema no se elimina.

Es posible la liposucción en las rodillas

VERDAD Las personas pueden realizarse una liposucción en las rodillas. Es posible eliminar los cúmulos que aparecen en la parte interna de las rodillas y por encima de la rótula.

Debería reducir el humo del tabaco

VERDAD El fumador se debe encargar de reducir la adicción para no correr el riesgo de problemas cardiopulmonares. La verdad es que fumar es perjudicial para la salud durante el postoperatorio de la liposucción y la vida en general.

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pareja dieta

Animar a la pareja a que haga una dieta podría resultar contraproducente

La respuesta podría ser malsana, como los ayunos, tomar pastillas de dieta o los atracones de comida, halla un estudio

Instar a la pareja a que haga una dieta podría parecer la manera adecuada de ofrecer respaldo, pero un estudio reciente halla que puede desencadenar hábitos malsanos como los ayunos y tomar pastillas de dieta, medidas que pueden llevarles a trastornos alimentarios graves.

Tanto las mujeres como los hombres tendían a reaccionar negativamente a las exhortaciones bien intencionadas de sus parejas, señaló la investigadora, Marla Eisenberg, profesora asociada de salud y medicina adolescentes de la Universidad de Minnesota.

“Las parejas sentimentales proveen una retroalimentación importante sobre el peso del otro”, aclaró Eisenberg. “Sin embargo, exhortar a su ser querido a que haga una dieta podría hacer más mal que bien”.

En 2008 y 2009, encuestó a casi 1,300 adultos jóvenes en Minnesota de 20 a 31 años de edad y que estaban en una relación de pareja.

Más del 40 por ciento de los encuestados habían realizado conductas extremas de dieta en el año anterior, halló. Los atracones de comida casi se duplicaron entre las mujeres cuyas parejas las animaban “mucho” a hacer dieta, en comparación con “nada en absoluto”. Mientras que alrededor del 14 por ciento de las mujeres a quienes no se animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, lo mismo sucedió en más del 25 por ciento de aquellas a quienes se animó “mucho” a hacer una dieta.

El 4 por ciento de los hombres a quienes su pareja no animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, frente al 14 por ciento de aquellos que recibían ruegos constantes para que hicieran dieta, hallaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de julio y agosto de la revista American Journal of Health Promotion.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres dijeron que sus parejas los animaban a hacer dieta con poca, cierta o mucha frecuencia. Más del 56 por ciento dijeron que sus parejas hacían dieta para perder peso.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres tenían un peso normal o poco peso, el 27 por ciento tenían sobrepeso y el 22 por ciento eran obesos, según el informe.

Eisenberg no le preguntó a los hombres ni a las mujeres por qué recurrían a conductas malsanas si les instaba a hacer dieta, pero tiene una idea. “Podríamos especular que al sugerirle a la pareja que deben perder peso o hacer dieta se implica que el otro tiene sobrepeso, no es atractivo ni sexy, etc., lo que puede ser un mensaje muy doloroso”, planteó.

“Los comentarios negativos, aunque sean bien intencionados, podrían contribuir a una peor imagen corporal y a unas conductas alimentarias malsanas”, explicó Eisenberg.

Los hallazgos se sostuvieron en ambos sexos, dijo, pero fueron ligeramente más pronunciados y constantes en las mujeres. Que los hombres también se vieran afectados no sorprendió a Eisenberg. “Claro, los hombres también tienen problemas con la imagen corporal”, añadió.

Edward Abramson, psicólogo clínico en Chico, California, quien ha escrito sobre la alimentación emocional, no se mostró sorprendido de que exhortar a las personas a que hagan dieta no lleve a conductas saludables. “Casi el 100 por ciento de las personas con sobrepeso lo sabe”, afirmó. “Saben que el tocino y las rosquillas tienen más calorías que el apio”.

Cuando dirige grupos de control de peso, Abramson halla que aquellos a quienes instan constantemente a hacer dieta y perder peso a veces hacen todo lo posible por comer en exceso, un tipo de rebelión contra la pareja, cree.

Abramson comentó que “no soy un fan de las dietas”. En vez de ello, anima a las parejas a trabajar juntas con los problemas de peso. Por ejemplo, si salen a comer, podrían compartir un plato principal. Si están cocinando juntos en casa, podrían enfocarse en que sea saludable.

Eisenberg, autora del estudio, sugirió que “si alguien realmente está preocupado por el peso de su pareja, la recomendación es que lo discuta, enfatizando la salud en lugar de la apariencia, y enfocándose en la adopción de un estilo de vida más saludable a largo plazo en lugar de hacer dieta, que generalmente se caracteriza por unas restricciones que son difíciles de mantener y que no son efectivas para perder peso a largo plazo”.

La pareja debe tener cuidado sobre cómo expresarse al animar a perder peso, dijo. “Escuchar una invitación para dar un paseo después de la cena porque a la pareja le encantaría estar acompañado probablemente sea mejor recibido que un consejo de no comer helado como postre”.

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Edulcorantes artificiales “despistan” el metabolismo y son peores que el azúcar
 
Las intensas campañas públicas en Estados Unidos procurando que la población deje de beber tantas bebidas azucaradas, una de las principales causas de la epidemia de obesidad, impulsó a los fabricantes a sustituir con edulcorantes artificiales la glucosa natural.

Sin embargo un reciente informe de la Universidad Purdue, en Indiana, afirma haber descubierto que los edulcorantes pueden hacer “peor el remedio que la enfermedad”, en tanto alteran a fondo el metabolismo de la gente, provocando distintas afectaciones cardíacas, hipertensión e incluso un efecto rebote en la pérdida de peso.

El estudio desarrollado en laboratorio demostró que la ingesta de edulcorantes provoca en el organismo la respuesta que sería adecuada cuando se toma azúcar , esto es, la producción de insulina y otros procesos metabólicos. Pero todas esas hormonas se encuentran con que no tienen sobre lo qué actuar cuando no descubren glucosa, lo que causa un desajuste metabólico. Al adaptarse el organismo a ese fenómeno, cuando llega una ingesta de azúcar de verdad, el organismo, maleducado por las experiencias anteriores, no reacciona como lo debería hacer naturalmente y los compuestos azucarados persisten sin degradarse en el cuerpo.

Cuando la ciencia linda con las decisiones políticas

Los investigadores han expresado su preocupación en la página web de la Universidad, por cuanto entienden que la industria norteamericana está reaccionando solamente con visión comercial al problema sanitario de la epidemia de obesidad, sustituyendo glucosa por edulcorantes y generando un problema que podría ser aún más grave que el actual. Asimismo las presiones de la misma gente, por soluciones inmediatas a su obesidad, están fomentando la difusión de las nuevas bebidas de bajas calorías.

“Hay una gran presión por parte del sector público para encontrar soluciones que contrarresten el aumento de la obesidad y las enfermedades crónicas, y hay mucho dinero y negocio en juego para la industria alimentaria que desarrolla y promueve estos productos. Las bebidas se están convirtiendo en un asunto clave en la política sanitaria, y más a medida que los Gobiernos implantan impuestos para evitar el consumo de bebidas azucaradas, pero la mayoría de estas medidas excluyen las bebidas con otros edulcorantes porque se consideran sanas. A la hora de tomar decisiones políticas, es más importante que nunca que se tenga en cuenta lo que dice la ciencia”, enfatizan los autores del informe.

 

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tips para bajar de peso

Tips y consejos para Adelgazar

  • En Fiestas: Evite las bebidas ricas en calorías de las fiestas, como el ponche de huevo y la cidra de manzana. Beba un solo vaso
  • Sea selectivo con los alimentos — No desperdicie las preciadas calorías en papitas o galletas comunes. Sea selectivo y elija solamente los alimentos que realmente le gustan, o los que relaciona con la temporada
  • Ayuna una vez a la semana: Haz una ayuno desintoxicante. Prueba a estar un día a la semana solo fruta y verdura
  • Queso bajo en grasa. 30 gramos de queso cheddar regular aportan 6 gramos de grasa saturada mientras que 30 gramos de queso cheddar bajo en grasa aportan 1 gramo.
  • No te compares con otras personas

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Saltarse el desayuno: consecuencias

Saltarse el desayuno: consecuencias

¿Cómo afecta al organismo tener hábitos alimenticios irregulares como no desayunar?

muyinteresante.es.-Sarah Romero

¿El desayuno nos ayuda a perder peso o tiene el efecto opuesto? Lo cierto es que existen estudios contradictorios en este sentido. Así, un gran estudio poblacional publicado en la revista The Journal of Nutrition, sugiere que un desayuno abundante nos ayuda a evitar tomar otros bocados durante el día, lo que mantiene a raya el aumento de peso. Otro estudio, publicado en la revista British Journal of Nutrition, exponía que saltarse el desayuno no afecta a nuestra ingesta de calorías a lo largo del día. Sin embargo, la mayoría de estos estudios son observacionales y no pueden decirnos mucho sobre los mecanismos que están detrás de la pérdida de peso, nuestro metabolismo y el desayuno.

Una nueva investigación desarrollada por la Universidad de Bath (Reino Unido) y publicada en la revista Journal of Physiology ha explorado los efectos metabólicos de tomar o de saltarse el desayuno. El estudio, dirigido por Javier González, examina cómo afecta el desayuno al metabolismo y a las células grasas de las personas delgadas y obesas.

Los expertos pidieron a 49 participantes adultos que desayunaran o ayunaran hasta el mediodía, todos los días, durante 6 semanas. De los participantes, 29 se clasificaron como “delgados” y 20 como “obesos”, de acuerdo con su índice de masa corporal (IMC). Los participantes en el grupo de desayuno consumieron 350 kilocalorías dentro de las 2 horas posteriores al despertar, mientras que los del grupo de ayuno no consumieron nada hasta el mediodía.

Tanto antes como después, el equipo examinó los marcadores de salud cardiometabólica de los voluntarios, sus respuestas al apetito y su distribución de grasa corporal. Además, monitorearon la actividad de 44 genes que regulan proteínas clave, y la capacidad de las células grasas para usar glucosa en respuesta a la insulina.

Los delgados obtienen beneficios por saltarse el desayuno

Los resultados determinaron que, en las personas delgadas, saltarse el desayuno durante 6 semanas aumentó la actividad de los genes que ayudaron a quemar grasa, por lo tanto, mejoró el metabolismo. Sin embargo, este efecto no se observó en los adultos obesos.

Así, en los individuos obesos, las células de grasa no podían tomar tanta glucosa en respuesta a la insulina como lo hicieron las personas delgadas. Este efecto parece ser proporcional a la grasa de todo el cuerpo del individuo.

Los investigadores creen que este es un mecanismo de adaptación en las personas con obesidad, donde su cuerpo está tratando de limitar la cantidad de glucosa que pueden tomar sus células adiposas, por lo que evita almacenar grasa adicional.

“Al entender mejor cómo responde la grasa a qué y cuándo comemos, nos puede ayudar a centrarnos más en esos mecanismos. Podemos descubrir nuevas formas de prevenir las consecuencias negativas de tener una gran cantidad de cuerpo graso, incluso si no podemos deshacernos de ella “, explica González.

El estudio, sin embargo, tiene limitaciones, pues los participantes tomaron desayunos con alto contenido de carbohidratos, de ahí que no sea posible extrapolar estos hallazgos a otros tipos de desayunos, especialmente aquellos con alto contenido de proteínas.

“Nuestros estudios futuros también explorarán cómo el desayuno interactúa con otros factores del estilo de vida como el ejercicio”, finaliza González.

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Vinculan peso y asma

Adelgazar reduce la gravedad del mal respiratorio

Perder peso podría ayudar a reducir la gravedad del asma en los adultos obesos, encuentra un nuevo estudio canadiense.

“Nos alegró observar una mejora significativa en los síntomas del asma, y en la calidad de vida de estos individuos. Este estudio ofrece más respaldo a la necesidad de gestionar (los trastornos crónicos) para mejorar la vida de los pacientes”, comentó en un comunicado de prensa del Colegio Americano de Médicos del Tórax (American College of Chest Physicians) la autora del estudio, la Dra. Smita Pakhale, del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa.

Las personas que son obesas tienen alrededor de 1.5 veces más probabilidades de sufrir asma que las que no lo son. Un aumento de tres unidades en el índice de masa corporal (IMC), un cálculo de la grasa corporal que se basa en la estatura y el peso, se asocia con un aumento del 35 por ciento en el riesgo de asma, señalaron los investigadores.

Un IMC de 18.5 a 24.9 se considera como un peso normal, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. Un IMC de 25 a 29.9 es sobrepeso, y a partir de 30 se considera obesidad, dicen los CDC.

El estudio encontró que cuando las personas obesas con asma perdieron peso, mostraron una mejora significativa en la gravedad del asma, el control del asma y la calidad de vida.

Los hallazgos sugieren que perder peso puede ayudar a aliviar el asma en las personas obesas, según los autores del estudio.

 

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Sedentarismo y obesidad, asesinos en serie

La obesidad constituye un factor de riesgo para contraer enfermedades crónicas, causantes de 1.9 millones de muertes cada año alrededor del mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta en su página web que el incremento de la inactividad física propicia obesidad, un factor de riesgo para enfermedades crónicas, que causan 1.9 millones de muertes anuales en el mundo.

Si usted está tranquilamente sentado o acostado mientras lee este artículo y no pretende realizar ningún ejercicio el día de hoy, piénselo dos veces: su vida corre peligro. En efecto, la falta de actividad física es, según los médicos, un síndrome de consecuencias muy graves para la salud. Obesidad, padecimientos cardiovasculares, hemorroides y problemas óseos, entre otras muchas enfermedades, son el resultado directo de un estilo de vida sedentario.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como al estudio Entendiendo el sobrepeso y la obesidad, efectuado por la Unidad de Factores de Riesgo Cardiovascular del Hospital General de México, la obesidad constituye un factor de riesgo para contraer enfermedades crónicas, causantes de 1.9 millones de muertes cada año alrededor del mundo.

El doctor David Oliva Herver, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, subrayó que 30 minutos diarios de actividad física moderada son suficientes para reducir o eliminar las posibilidades de sufrir afecciones cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2, osteoporosis, cáncer de colon y de mama, entre otras.

En efecto, el ejercicio no es sólo una condición para conservar la buena salud y alcanzar un mayor equilibrio físico, mental y emocional; también juega un papel fundamental en la prevención de enfermedades graves. “La evidencia de que la actividad física reduce dramáticamente el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y diversas afecciones cardiovasculares es asombrosa”, señalan investigadores de la Universidad de Queens en la publicación académica, Obesity.

Para acabar con el sedentarismo y evitar sus terribles consecuencias -la obesidad en primer lugar-, basta ejercitarse durante 30 minutos diariamente o, cuando menos, tres veces por semana. Además, esos 30 minutos pueden repartirse a lo largo del día, en sesiones de 10 minutos cada una. Y otra buena noticia: no es necesario que el ejercicio consista en algún deporte. Caminar a buen ritmo, subir y bajar escaleras, andar en bicicleta, bailar, hacer jardinería o realizar tareas domésticas es suficiente para obtener los mismos beneficios.

Ahora mismo puede salir a pasear, por ejemplo. Mediante la práctica constante de alguna actividad física, usted evitará los riesgos del sedentarismo -obesidad, diabetes, osteoporosis y demás peligros que continuarán al acecho mientras usted no se decida a abandonar su sillón favorito.

Causas que favorecen la baja actividad de los niños y adultos en la sociedad desarrollada

Transporte:

  • Uso preferencial de vehículos de motor en vez de caminar o usar bicicleta (automóvil, autobus).
  • Uso preferencial de elevadores, escaleras eléctricas, entre otros.

Casa:

  • Equipamientos tecnológicos para la mayoría de las tareas del hogar: lavar, limpiar, cocinar.
  • Uso de elevadores en vez de escaleras.

Trabajo:

  • Mecanización, robótica, computarización y sistemas de control.

Escuela:

  • Limitaciones de espacio y equipamiento para la actividad física y deporte.
  • Poca importancia curricular de la educación física y de vida saludable.

Actividades sedentarias de ocio en el hogar:

  • Visión de la televisión, videos, videojuegos, Internet, computadoras.

Actividades recreativas fuera del hogar:

  • Prácticas deportivas o juegos: limitadas por falta de seguridad y de espacios.
  • Transporte en vehículos al lugar de su realización.
  • Actividades de ocio sedentarias.

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Contra el sobrepeso, una hora de ejercicio físico al día

La clave para mantener un peso adecuado y evitar los kilos de más es practicar una actividad física durante 60 minutos al día. Así lo demuestran las conclusiones de un trabajo que publica esta semana la revista ‘Journal of the American Medical Association (JAMA).

No queda más remedio que sudar la camiseta, aseguran los autores de este trabajo, que realizaron un seguimiento a 34.079 mujeres durante aproximadamente 13 años.

Las participantes, ninguna de las cuales realizaba una dieta especial, fueron divididas en función de la actividad física que realizaban. Así, se establecieron tres grupos: el de las que practicaban un equivalente a 150 minutos de ejercicio moderado a la semana; las que entrenaban de 150 a 420 minutos y, finalmente, quienes realizaban más de 420 minutos semanales de ejercicio de moderado a intenso.

Los investigadores, miembros de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), evaluaron los cambios producidos en el peso y la actividad de las mujeres estudiadas cada tres años. Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que el grupo que mejor consiguió mantener su peso a lo largo del seguimiento, –ganaron menos de 2,3 kilos- fue el formado por las participantes que realizaban unos 420 minutos semanales de ejercicio, lo que equivale a aproximadamente una hora de actividad física diaria.

“Estos datos sugieren que la recomendación federal [del gobierno de EEUU] de realizar 150 minutos de actividad semanal es suficiente para reducir el riesgo de enfermedades crónicas, pero es insuficiente para prevenir las ganancias de peso en ausencia de una restricción calórica”, comentan los investigadores en las páginas de la revista médica.

En sus conclusiones, estos autores también remarcan que, en su trabajo, el ejercicio sólo era efectivo para controlar el peso en mujeres con un índice de masa corporal normal. En aquellas que ya padecían obesidad, la actividad física parecía menos efectiva. “Esto enfatiza la importancia de controlar la ingesta de calorías para mantener el peso en este grupo”, comentan.

 

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