From the category archives:

Obesidad

Clean eating: la peligrosa tendencia hacia la alimentación “saludable”alimentacion dieta

Clean eating significa dejar a un lado los carbohidratos, proteínas, azúcares, grasas y productos procesados y refinados, según menciona el sitio okchicas.com, para optar en su mayoría por frutas y verduras. Y aunque a simple vista luzca como una dieta “saludable”, la realidad se aleja de esta creencia.

telemundo.com

Las personas que comienzan a “comer limpio” poco a poco van reduciendo sus cantidades de ingesta, lo que llega a desencadenar en desnutrición e incluso en un trastorno alimenticio conocido como ortorexia.

Según el sitio bbc.com el doctor Steven Bratman menciona que la ortorexia podría estar cubriendo a la anorexia, convirtiéndose en una situación realmente preocupante. “Como dejó de ser aceptable que una persona delgada cuente las calorías que consume, mucha gente que de otra manera sería diagnosticada como anoréxica habla de ‘comer sano’ lo que por coincidencia implica elegir solamente alimentos bajos en calorías”.

Por otra se menciona que las redes sociales como Instagram y Twitter también podrían estar fomentando este estilo de alimentación, ya que es normal ver fotos de platos de comida que no contienen los nutrientes que el cuerpo necesita, haciéndolos lucir como el ideal para obtener el físico de quienes los promueven utilizando el hashtag #cleaneating.

En casos extremos, tiene consecuencias que influyen directamente en la vida diaria de las personas, pues ya no pueden ir a comer a un restaurante sin obsesionarse con el hecho de saber de dónde proviene cada ingrediente del platillo que han ordenado.

Es de suma importancia que no olvides que para estar sano tu cuerpo requiere de distintos grupos alimenticios, y para encontrar una dieta saludable lo mejor es acudir con un nutriólogo que adapte una a tu estilo de vida y necesidades.

{ Comments on this entry are closed }

Las mujeres ganan 7 kilos entre los 45 y 54 años con la menopausia

El el caso de los hombres, ellos empiezan a coger kilos a un ritmo aproximado de 0,5 kilos por año a partir de los 35 años

EP / Madrid Durante la perimenopausia y la menopausia las mujeres aumentan su peso una media de 7 kilos y, al menos la mitad de este exceso se concentra en la zona abdominal, según un estudio del Instituto Médico europeo de la Obesidad (IMEO) en base a una muestra de 126 mujeres entre 45 y 54 años, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El supervisor del estudio y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, ha señalado que “la migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa”. Además, han añadido que no es nada alentador que en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa.

En comparación con los hombres, ellos empiezan a coger kilos a un ritmo aproximado de 0,5 kilos por año a partir de los 35 años. En cambio, las mujeres no sufren este deterioro hasta que comienza con la perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años.

Según Bravo, a partir de los 45 años la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, algo que es “imprescindible mantener a cualquier edad” por ser la responsable del 70 por ciento del consumo calórico diario”.

De este modo, la recomendación que este instituto da es ir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

Cambios en la dieta para afrontar mejor esta etapa

Para que las mujeres puedan mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, este instituto ha recomendado también que las mujeres cambien la dieta y tengan una suplementación natural adecuada.

El cese de la menstruación desata cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona, ya que estas dos hormonas tienen un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel, además de sus funciones sexuales y de reproducción.

Además, su efecto sobre el cerebro determina en parte el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva a unos síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental por la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. De este modo, el IMEO señala que para prevenir la osteoporosis hay que aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como el salmón y verduras de hoja verde.

Por ello, han apuntado que los alimentos enriquecidos con calcio no serán útiles si contienen 0 por ciento de materia grasa, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Algunos alimentos que disminuyen la absorción intestinal de calcio son los ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas. También los excitantes como la cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal favorecen la pérdida de calcio a través de la orina.

De este modo, el IMEO recomienda reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o ‘snacks’ para evitar la subida del colesterol, además de beber al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

Tratamientos naturales para hacer la menopausia más llevadera

En muchas ocasiones se suele recomendar un tratamiento hormonal de sustitución para compensar la falta de estrógenos. Aún así, los expertos del IMEO han sugerido optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal.

Entre algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia están el Omega 3, que ayuda a reducir los sofocos durante la menopausia; y el lúpulo, que con su poder antioxidamnte, antiinflamatorio y cardioprotector se utiliza en muchos productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular.

Por otro lado, también han destacado la Cimífuga, que tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. Además en el 80 por ciento de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos.

La Maca Andina contribuye a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual; el Dong Quai e smuy utilizada ne lños problemas hormonales femeninos, aunque está contraindicada en caso de hipertensión.

Por último, el Aceite de Onagra alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos; y las isoflavonas ayudan también a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo.

{ Comments on this entry are closed }

Perder peso y mantener la pérdida son dos cosas muy distintas

Investigadores hallan que estrategias distintas funcionan para cada cosa, pero no para ambas

Muchas personas que hacen dieta se sienten felices cuando alcanzan su meta de peso, pero ese peso se recupera poco después de una forma u otra.

Una investigación reciente podría ayudar a explicar el motivo. Las conductas que ayudan a las personas a perder peso no coinciden mucho con las que ayudan a mantener el nuevo peso, según científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania.

El equipo investigó si dos conjuntos distintos de patrones de pensamiento y conducta se asociaban con la pérdida de peso, que se definió como perder el diez por ciento del peso corporal en un año, y el mantenimiento de la pérdida de peso, que es mantener esa pérdida de diez por ciento durante un año.

Mediante una encuesta telefónica aleatoria de 1,165 adultos, hallaron que ambas cosas coinciden poco. Los que usaban una rutina constante de ejercicio o comían bastante proteína de fuentes bajas en grasa eran más propensos a reportar el mantenimiento de la pérdida de peso, no pérdida de peso. Y los que reportaron hacer distintos tipos de ejercicio o planificar las comidas por adelantado, por ejemplo, eran más propensos a reportar pérdida de peso, pero no el mantenimiento de la pérdida de peso.

Por tanto, concluyeron los investigadores, los programas de dieta tal vez deban guiar a los participantes de manera distinta para gestionar cada fase específica.

“Han comenzado una conversación importante que probablemente se debería haber planteado antes”, aseguró Alice A. Lichtenstein, profesora de nutrición del Centro de Nutrición Humana del USDA en la Universidad de Tufts, en Boston. “Creo que abordan un punto importante, si se debe enfatizar más la estabilización de la pérdida de peso de lo que se hace ahora”.

“Cuando se pierde peso, es emocionante. Hay muchos cambios agradables”, añadió Beth Kitchin, profesora asistente de ciencias de la nutrición de la Universidad de Alabama en Birmingham. “Cuando llegamos al punto que deseamos mantener, la actitud mental cambia. Algunos luchan con añadir más calorías y aprender a comer alimentos que tal vez no estaban en su plan de dieta”.

Según el autor del estudio, el Dr. Christopher Sciamanna, su grupo creó la base de la encuesta al reclutar y entrevistar a personas que tuvieron éxito en su mantenimiento de la pérdida de peso, que se definió como perder un mínimo de 13.5 kilos (30 libras) y mantener la pérdida durante al menos un año.

Entonces, se preguntó a los adultos encuestados por teléfono sobre 36 estrategias en las que podían pensar y hacer para lograr perder peso y mantener la pérdida.

Catorce de las estrategias se asociaron con une pérdida de peso o un mantenimiento de la pérdida exitosos, pero no con ambas cosas, y el solapamiento entre las prácticas no fue mucho más alto de lo que se esperaría del azar, según el estudio.

Los investigadores hallaron que las estrategias que solo se asociaban con la pérdida de peso incluían participar en un programa de dieta; buscar información sobre la pérdida de peso, la nutrición o el ejercicio; limitar la ingesta de azúcar; planificar las comidas por adelantado; evitar saltarse comidas; y pensar sobre lo bien que uno se siente cuando está más delgado.

Las estrategias que solo se asociaban con el mantenimiento de la pérdida de peso incluían comer bastante proteína baja en grasas; seguir una rutina constante de ejercicio; recompensarse a uno mismo por adherirse al plan de alimentación; y recordarse a uno mismo el motivo por el que necesita controlar el peso.

El estudio aparece en la edición en línea del 5 de julio y en la edición impresa de agosto de la revista American Journal of Preventive Medicine.

Kitchin señaló que el estudio no probaba una relación causal entre las prácticas y la pérdida de peso o el mantenimiento de la pérdida, aunque alabó la investigación diciendo que “es una forma novedosa de considerarlo”.

“Definitivamente necesitamos más investigación para estudiar distintos métodos usados por las personas que perdieron peso”, comentó. “Debemos ver distintas estrategias para ver qué funciona a largo plazo. Pasamos tanto tiempo hablando de perder peso, y realmente no nos enfocamos en el mantenimiento del peso”.

Lichtenstein, que también es directora del Laboratorio de Nutrición Cardiovascular de la Tufts y miembro del comité de nutrición de la American Heart Association, dijo que el estudio ofrece información útil pero no determinó qué conductas serán beneficiosas para los individuos.

 

{ Comments on this entry are closed }

 

Aderezar la comida con pimienta roja reduce el apetito

Pimienta CayenaSegún una investigación de la Universidad de Purdue, consumir pimienta roja de Cayena puede “ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente”, explica Richard Mattes. Aunque admite que esta medida por sí sola no basta para reducir el sobrepeso y la epidemia de obesidad que azota a occidente, Mattes está convencido de que “sumar varios pequeños cambios en nuestros hábitos alimentarios puede tener efecto en el control del peso”.

En el estudio, publicado en Physiology & Behavior, los investigadores demuestran los efectos beneficiosos de la especia en 25 sujetos a partir de cantidades tan reducidas como un gramo. En los experimentos, el consumo de pimienta roja produjo en todos los participantes un aumento de la temperatura corporal y les hizo quemar más calorías, aumentando el gasto energético natural. Además, en aquellos poco acostumbrados a consumir la especia reducía considerablemente el apetito, especialmente de comidas saladas, grasas y dulces. No obstante, los autores también observaron que, una vez que nos habituamos a la pimienta roja, ésta pierde su eficacia.

La pimienta roja o de Cayena es el polvo resultante de la molienda de los frutos de una o varias especies de Capsicum, es decir, pimientos chile, previamente secados.

 

{ Comments on this entry are closed }

Conflictos emocionales detrás del sobrepeso y la obesidadsobrepeso

En la actualidad sabemos que el sobrepeso y la obesidad son problemas de salud pública, a veces se cree que el abordaje de esta condición es sencillo: incrementar el gasto de energía haciendo ejercicio y por otro lado, bajar la ingesta calórica modificando la alimentación.

elnuevodiario.com.ni

En la actualidad sabemos que el sobrepeso y la obesidad son problemas de salud pública, a veces se cree que el abordaje de esta condición es sencillo: incrementar el gasto de energía haciendo ejercicio y por otro lado, bajar la ingesta calórica modificando la alimentación.

Sin embargo, hay casos mucho más complejos y hago referencia a aquellas personas que tienen más de 100 libras de sobrepeso, a quienes les cuesta adherirse a un plan de alimentación saludable, a esas personas que por más esfuerzos que hagan, perder una libra es casi como un reto o aquellas que tienen desequilibrios en su parte emocional cuando comienzan a modificar su estilo de vida para lograr bajar de peso.

La obesidad es una enfermedad que debe abordarse de forma multidisciplinaria, es decir que en su tratamiento deben participar distintos profesionales como: médicos, nutricionistas, deportólogos y psicólogos o terapeutas.

Realmente existen muchos conflictos de tipo emocional a nivel inconsciente que influyen en el desarrollo de la obesidad, y mientras no se aborden y se traten, el control del peso será muy difícil.

Recordemos que nuestro cerebro es una gran computadora que tiene como orden principal velar por nuestra sobrevivencia, es por esto que en ocasiones tiene comandos y mandatos que regulan ciertos aspectos que impactan a nivel físico. El tejido adiposo almacena energía en forma de grasa, ayuda a mantener la temperatura y da calor y soporte, entre otras funciones.

Algunos de los aspectos emocionales detrás del sobrepeso son:

Sobrevivencia:

la vivencia de carencias y momentos difíciles pueden hacer que nuestro cerebro genere el comando de “almacenar”, facilitando la acumulación de grasa.

Protección:

Personas que han recibido en su infancia agresiones, han estado expuestos a situaciones pueden almacenar grasa como resguardo físico.

Resistencia :

Vivencias muy tristes como la pérdida de un padre, hermano o la enfermedad de alguien pueden ser situaciones difíciles de asimilar y de forma inconsciente hay resistencia para aceptar. Este resistir puede incidir y alterar mecanismos que alteran los niveles de insulina y se favorece la acumulación de grasa y el deterioro metabólico.

Soledad y Abandono:

Cada uno de nosotros nace en un hogar, muchas veces las situaciones no son las ideales y se pueden generar sentimientos de soledad, al no haber recibido la atención y los cuidados que requeríamos, este sentimiento de abandono puede ser tan grande que nuestro cuerpo se encarga de buscar la manera de darnos acogimiento y calor , el tejido grasoso es buena opción para esta función.

Sexualidad :

Conflictos generados por el abuso sexual, por el maltrato pueden de cierta manera obligarme a tomar distancia y a aislarme de los demás. La gran acumulación de grasa ayuda a cumplir este objetivo.

Culpa:

Para muchas personas cargar la “culpa” de situaciones vividas en la familia es la manera de compensar un poco el daño. Así que comenzamos a cargar la culpa en forma de grasa.

En cuestión de obesidad un tratamiento integral del problema permite tener mayor éxito en los resultados.

{ Comments on this entry are closed }

¡Aceleremos nuestro metabolismo!

¿Ha escuchado del metabolismo acelerado? Si la respuesta es negativa lo primero que debo aclararle es que no es una condición anómala, al contrario, hablar de metabolismo acelerado es una condición que favorece a las personas para la quema de grasa en su cuerpo.

Lo más importante antes de hablar sobre sus beneficios y formas para potenciarlo, es entender más a fondo de qué hablamos al mencionarlo. El metabolismo es un conjunto de procesos físicos y químicos que ocurren en las células, convierten a los nutrientes de los alimentos en la energía necesaria para que el cuerpo cumpla con todas sus funciones vitales como respirar, hacer la digestión, mantener la temperatura corporal y eliminar los desechos del organismo.

¿Por qué acelerar el metabolismo? Un metabolismo acelerado contribuye a una pérdida más rápida de peso pues potencia la quema de grasas, regula la temperatura corporal y la energía que el cuerpo necesita durante el día.

Si usted es una persona activa que desarrolla actividad física, esta es una condición que contribuye a hacer su metabolismo más rápido. Por ejemplo, practicar alrededor de 30 a 45 minutos diarios de ejercicio es el ideal y no se olvide de tomar en cuenta ejercicios de resistencia con pesas, ligas o su peso propio. Recuerde que entre más músculo tenga su cuerpo más calorías quemará durante el día. Una libra de músculo se dice que es mucho más activa que una libra de grasa por la diferencia de calorías que consume una versus la otra.

En el campo de la alimentación, les puedo recomendar una serie de alimentos para ayudar en este proceso de quemar grasa. Por ejemplo, tome de 2 a 4 tazas de té verde o té rojo al día. Si usted no acostumbra a tomar té, el consumo de cafeína moderada le puede ayudar.  Por otro lado, el chile picante  y el jengibre son dos alimentos que diversos estudios señalan como aceleradores del metabolismo.

Para lograr el objetivo que venimos hablando, evite las dietas locas. Las restricciones calóricas extremas pondrán a su cuerpo en un mecanismo de reserva y a mediano y largo plazo le darán los resultados contrarios a los que espera como menos calorías quemadas durante el día y más peso ganado. Sobre todo porque en las dietas locas se pierde mucha masa muscular y se guarda la grasa. Necesitamos esa masa muscular para el metabolismo acelerado. ¡Olvídese de ellas!

¡Pongamos a correr el metabolismo! Para esto no se brinque ninguna de las cinco comidas a cumplir en el día como lo son el desayuno, las meriendas, el almuerzo y la cena. Además, no olvide hidratarse bien, el cuerpo lo requiere y además ayuda a purificar y oxigenar la sangre.

{ Comments on this entry are closed }

El sobrepeso en los mayores dificulta las actividades diarias

Los adultos mayores obesos son más propensos a tener problemas para realizar sus actividades diarias, como darse una ducha, vestirse o ir al baño.

Y a mayor sobrepeso, más discapacidades surgían, según un estudio sobre 20.000 mayores de 65 años.

Lo interesante fue que el sobrepeso no elevaba el riesgo de muerte, excepto en los muy obesos, lo que suma este estudio a otros que habían sugerido que el aumento moderado del peso corporal no afectaría por igual a los adultos mayores que a la población general, comentó la doctora Christina Wee, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

Para conocer mejor ese efecto, el equipo de Wee revisó datos de 20.975 pacientes de la cobertura estatal estadounidense Medicare, obtenidos durante entrevistas realizadas en cuatro años. Más de un tercio tenía sobrepeso y un 18 por ciento era obeso. A todos se los estudió durante 14 años para determinar la mortalidad.

La investigación se concentró en la capacidad de los participantes de realizar actividades diarias, como comer, sentarse y levantarse de una silla o caminar (movimientos básicos), que el equipo distinguió de las instrumentales (usar el teléfono, cocinar, ir de compras o usar dinero).

Según publica Annals of Internal Medicine, entre el 22 y el 32 por ciento de las mujeres con sobrepeso y obesidad, por ejemplo, dijo que le costaba realizar por lo menos una actividad diaria, comparado con el 20 por ciento de las mujeres con peso saludable.

En cuanto a las actividades instrumentales, el 30 a 38 por ciento de los hombres con sobrepeso y obesidad respondió que esas actividades eran cada vez más difíciles desde el inicio del estudio, a diferencia de apenas el 28 por ciento en el grupo sin sobrepeso.

En los afroamericanos, el sobrepeso no causó tanto problema con las actividades diarias, aunque su participación (un 8 por ciento de la cohorte) cuestiona ese resultado.

Se desconoce por qué el sobrepeso influye más en las actividades diarias que en la mortalidad. Una explicación, según la autora, sería el “efecto de supervivencia”, por el que los adultos obesos que viven 65 años o más serían más “resistentes” a la muerte, quizás por genes que los ayudan a contrarrestar los efectos de la obesidad.

“Pero los adultos ya son más propensos a la discapacidad y la obesidad lo potenciaría”, añadió.

De hecho, los participantes con el nivel más bajo de riesgo de morir durante el estudio fueron aquellos con sobrepeso, no con obesidad.

Esto, para Wee, fue especialmente sorprendente. La clasificación se realizó según el índice de masa corporal (IMC), que no es una medición precisa de la grasa corporal en los adultos en general.

“Además, dado que muchas enfermedades crónicas en los adultos mayores causan descenso de peso, ser delgado sería un signo de padecer varias dolencias”, dijo.

Por ahora, la autora recomendó que los adultos mayores con sobrepeso se concentren en no perder las habilidades para realizar las actividades cotidianas: “Puede ser que el tratamiento no sea adelgazar, sino hacer ejercicio para reforzar los músculos y mejorar las funciones generales”.

{ Comments on this entry are closed }

 El biberón después del año fomenta la obesidad infantil

El mejor regalo para el primer cumpleaños de su bebé podría ser un ‘pase’ para prevenir la obesidad infantil. ¿Cómo? Tan sencillo como retirarle el biberón. Un equipo de investigadores estadounidenses afirma que mantener esta práctica más allá de los 12 meses aumenta el riesgo de desarrollar obesidad infantil hasta en un 30%.

Según un artículo publicado en ‘The Journal of Pediatrics’, el 17,6% de los bebés estudiados (un total de 6.750) era obeso a los cinco años y medio y el 22,3% de ellos tomaba biberones de leche hasta los dos años. Algunos (18,9%) mantenían este hábito antes de irse a la cama y el resto utilizaba el biberón de forma regular también durante el día.

“No es que la leche sea perjudicial. Lo que falla es el contexto. En algunos casos, se utiliza el biberón en sustitución del chupete (como tranquilizador) y como inductor del sueño y, al final, lo que consigue es un aporte excesivo de calorías que favorece la obesidad”, argumenta Luis Moreno, coordinador del grupo de investigación sobre nutrición infantil de la Universidad de Zaragoza. Como señalan los autores del estudio, “una niña de 24 meses que se va a la cama con un biberón de leche de casi un cuarto de litro recibe aproximadamente el 12% de sus necesidades calóricas diarias”.

Los resultados lo dejan claro. La prevalencia de obesidad entre los pequeños que mantenían dicha costumbre a los 24 meses era del 23%, frente al 16% de los bebés a los que ya se les había retirado el biberón. En definitiva, concluyen los expertos de la Universidad de Temple y de Ohio (ambas en EEUU), “observamos que el primer grupo era un 30% más propenso a ser obeso a los cinco años que los demás”.

La leche materna protege de la obesidad

Lo ideal, recomienda el doctor Moreno, es “promover durante los primeros seis meses la lactancia materna como principal alimento (se adapta a las necesidades del bebé y protege de la obesidad) y a partir de este momento, empezar a utilizar la cuchara de tal forma que al año ya se vaya retirando el biberón”. Para ir deshabituando poco a poco al pequeño, la Asociación Americana de Pediatría lanza algunas recomendaciones para seguir a partir de los nueve meses: “Que las comidas entre horas no se realicen nunca con biberón, para tomar agua mejor usar vasos o tazas y no dejar que el niño se vaya a la cama con el biberón”.

Como explican los autores del artículo, la prevención de la obesidad debería comenzar antes de que los niños empiecen la escuela. El problema, añaden, es que “apenas hay investigaciones que demuestren qué intervenciones son efectivas durante los primeros años”. La limitación del uso del biberón es la primera.

“Hasta ahora, el biberón se había relacionado con déficit de hierro y más probabilidades de caries, pero no con la obesidad”, recuerdan los científicos. Tras la fase de la lactancia materna, sabe reseñar que “la leche no tiene hierro y por sí sola no suple las necesidades que el pequeño tiene. También necesita cantidades importantes de otros alimentos”, explica Luis Moreno. “Es importante que a partir del cuarto o sexto mes, aproximadamente, se introduzcan los cereales; a los seis, las frutas y las verduras; y a los ocho la carne y el pescado. Al principio, triturado y cuando el niño tenga dientes, a partir de los 10 meses, puede empezar a masticar”.

 

{ Comments on this entry are closed }


Estadisticas