From the category archives:

Pareja – Romance

 Las 10 peores formas de terminar una relación de pareja

La mayoría de los mortales ha debido enfrentar una ruptura sentimental alguna vez en su vida, una situación difícil que se puede volver aún peor cuando el quiebre se da por los medios inadecuados.

Algunas personas tienen poco ‘tacto’ a la hora de comunicar a sus parejas que quieren terminar, provocando un dolor adicional …y totalmente innecesario.

Conoce 10 formas MUY inapropiadas de decirle a alguien que ‘se acabó’ :

1. En un mensaje de texto: Una forma (muy cobarde) de no enfrentar a la otra persona es enviando un mensaje de texto a su celular. Y es que nadie espera recibir un SMS con tal noticia.

2. Por Facebook: Se asemeja a la anterior. Debe ser muy frustrante ingresar a revisar tu perfil de Facebook y encontrarte con un mensaje diciendo que la relación llegó a su fin.

3. Frente a la familia: A muchas parejas les gusta compartir diversos aspectos de su relación con la familia, pero comunicar el término del romance frente a los padres, hermanos o cualquier otra persona por muy cercana que sea, debe ser realmente bochornoso.

4. En ‘ese’ lugar especial: El restaurante donde tuvieron su primera cita, el lugar donde se conocieron, el banco de la plaza en donde se reunían siempre, etc. Cualquiera de esas locaciones no son adecuadas para comunicar aquella triste determinación.

5. En la cama: Si vas a arruinarle el estado de ánimo a alguien, al menos espera a que esté vestido y en otro contexto. Definitivamente éste es uno de los peores escenarios para ponerle fin a una relación.

6. En el Día de los Enamorados o en su cumpleaños: Hay otros 363 días del año para decirle a alguien que ya no quieres estar con él o ella. En el caso del día de San Valentín, debe ser muy doloroso finalizar una relación cuando todo el entorno está rodeado de corazones, peluches y cartas de amor. Y en el Cumpleaños, por favor, no es necesario arruinar una celebración.

7. Desapareciendo sin dar explicaciones: Hay personas que no se atreven a terminar con su pareja y simplemente se esfuman. Debe ser muy difícil que tu amado te abandone sin dejar rastro, ni avisar por teléfono o dar una explicación. Siempre es mejor enfrentar las cosas.

8. Pidiéndole a un amigo que lo diga por ti: Otra forma cobarde de terminar es pidiéndole a alguien más que haga lo que tu no quieres hacer por cobardía. Ten un poco de respeto por quien estuvo a tu lado.

9. Presentando a la nueva pareja sin terminar ‘oficialmente’ la relación anterior: Debe ser muy doloroso que quien creías tu ‘media naranja’ de repente aparezca con alguien ‘nuevo’ sin siquiera dar explicaciones. Esta acción no sólo es muy cruel, sino que también muy irrespetuosa.

10. Haciendo que el otro te deje: Ésta es una de las más comunes. Haces algo muy malo (como ser infiel) y esperas que tu pareja se entere, con el fin de que sea él o ella quien te deje y no tengas que ser tú el que de el corte definitivo. ¡Pésimo!

 

{ Comments on this entry are closed }

 Las parejas ahora van a terapia antes de que surjan los problemas

AÚN SON POCOS, pero su aumento ha sido sostenido y ya están bien identificados. Diversos especialistas consultados por Tendencias lo confirman: si hasta hace una década sólo una de cada 10 parejas solicitaba una “terapia preventiva”, que la ayudara a esclarecer qué conflictos podría enfrentar una vez casada, hoy ese número ha aumentado en, por lo menos, un 20%. ¿El denominador común? La creencia de que esperar que surja un conflicto para luego “remediarlo” es una estrategiademasiado tardía y que, en esos términos, lo que hay que hacer es buscar a un especialista para que detecte el problema antes de que se manifieste y proponga soluciones. Y esto es válido para casarse o para irse a vivir juntos.

Los que están consultando por este tipo de tratamiento son jóvenes profesionales de entre 25 y 33 años, de los segmentos medios y altos, que viven en torno a una enorme expectativa de éxito en sus vidas. Y en ese escenario, la relación de pareja aparece como una dimensión más de éxito.

Son los representantes de la generación Y, la más preparada académicamente, la que decidió postergar la maternidad, el matrimonio y, en general, la estabilidad que conocieron y persiguieron desde muy temprano otras generaciones.

De hecho, son los mismos que han experimentado varias relaciones de pareja y, muy probablemente, con más de alguna de ellas han convivido, pero por eso mismo, necesitan de mayores garantías cuando quieren llegar a formalizar. Y si bien tienen claro que ningún contrato les asegura que la persona que están eligiendo sea la definitiva, a pesar de eso, quieren que lo sea, y en ese empeño prefieren prevenir.

Para ellos, sostiene la experta en terapia de parejas y subdirectora del Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa, Verónica Bagladi, “está siendo cada vez más notorio que iniciar una relación comprometida no asegura que ésta vaya a terminar bien”, a pesar de todo el esfuerzo que se ponga en ella.

Un ejemplo de la necesidad de buscar ayuda antes de que surja el problema es el caso de Paula, una sicóloga de 28 años que junto a su pareja consultó a una especialista sólo cuatro meses antes de casarse. En ese momento, ellos no tenían grandes conflictos, pero ella quería estar segura de poder ayudar en el proceso a la hija de su pareja, en ese entonces de cuatro años. Como él se había separado hace tres años y se había quedado con la tuición de la niña, para Paula era “bueno consultar esto antes, plantear el tema, saber que venía un cambio, una transición grande y que teníamos que aprender a abordarlo”. Para ella, la preocupación más grande era asumir la maternidad, porque implicaba un enorme desafío. Además, no sabía qué dificultades podría traerles el proceso de formar una nueva familia.

Este es uno de los temores de estas parejas, asegura Bagladi, que muchas veces vienen de otro matrimonio o tienen hijos de otras parejas. En estos casos, dice la especialista, está la necesidad de prevenir un conflicto que podría afectar a más personas, no sólo a los dos más involucrados. Uno de los grandes temas, sostiene, es el miedo a que, cuando hay niños, “la pareja no los acepte o que a los niños les resulte muy difícil adaptarse”.

Cuestión de bienestar

El sicólogo clínico y académico de la U. Central, Fernando Urra, asegura que las parejas que llegan a este tipo de terapia están seguras de querer asumir un compromiso importante, pero viven con el fantasma del fracaso rondando y buscan asesoría, tal como lo harían para comprar una casa o un auto. Sin embargo, el mismo especialista cree que hay otro factor en juego, que también es un signo de los tiempos modernos: la necesidad de bienestar en todo ámbito.

Hoy, dice Urra, queremos vivir en pareja para pasarlo bien. “Trabajamos mucho y nos vemos muy poco, por lo que queremos asegurarnos que en esos momentos en que nos veamos, lo pasemos bien”. Algo que le parece más sano que lo que, a su juicio, se vivía hace una década, cuando las parejas aplicaban lo que él llama la “técnica del chicle”, esa que indicaba que la goma de mascar debía botarse apenas perdiera el sabor. Una forma de ejemplificar a las parejas que, ante el primer problema, decidían divorciarse. Hoy, dice el especialista, las parejas jóvenes tienen muy claro que asumir la responsabilidad de una vida en pareja es algo importante y quieren enfocarse en lo esencial.

Renay Cleary, directora de investigación del Instituto de Investigación de Relaciones de Pareja, en EE.UU., comenta a La Tercera que no le extraña esta tendencia que se está dando en Chile y que también se aprecia hace algunos años en ese país, porque, por su experiencia, lo más lógico que pueden hacer estos adultos jóvenes es consultar y, ante la duda, abstenerse. “El divorcio es más común en la generación actual que en, por ejemplo, la 50, por lo tanto, es plausible que los individuos que estén considerando la idea de casarse puedan estar preocupados del divorcio. Además, más individuos que antaño son hijos de padres divorciados, lo que también puede predisponerlos a considerar seriamente las implicancias de casarse”.

Ahora, esta tendencia no ha anulado la mayoritaria manera en que las parejas comiezan a convivir: uno de ellos se empieza a quedar frecuentemente en la casa del otro, sin que eso signifique estrictamente, “vivir juntos”. La ropa se va acumulando junto al cepillo de dientes y el secador de pelo, hasta que un día parece infinitamente más conveniente dejar de “hacerse los lesos” y comenzar a convivir.

Sin embargo, todo parece indicar que esta inercia podría comenzar a tener otra dinámica. De acuerdo con los especialistas, estas consultas “preventivas” de los jóvenes están asociadas a todos aquellos temas que impliquen un aumento del nivel de compromiso, como compartir la casa, tener un hijo o irse a vivir juntos a otro país. Cada vez más, la “teoría de la inercia”, propuesta por diferentes estudios, la misma que hace que se pase de un estado de compromiso a otro sin reflexionarlo mucho, parece el camino menos seguro para afianzar una relación, frente a la que se tienen diferentes temores.

Según Verónica Bagladi, uno de los temas principales que las parejas buscan trabajar es la forma de resolver los conflictos, pero hay diferencias entre hombres y mujeres. La experta explica que en este tipo de terapias participan ambos integrantes, pero que hay una parte que se realiza de manera individual. En esas ocasiones, “cuando sale el tema de pareja, las mujeres tienden a preguntarse si su pareja será el hombre indicado para formar una familia, mientras que ellos suelen preocuparse de qué tan buenos compañeros llegarán a ser en el largo plazo”.

Para Paula, sólo beneficios han quedado después de esta consulta preventiva: “Sin la terapia hubiera sido muy dificil. Yo creo que no hubiera resultado, porque había temas bien fuertes que revisar, sobre todo la relación con mis suegros, y esto me permitió vivir el proceso sin un desgaste tan tremendo”.

 

{ Comments on this entry are closed }

¿Puedo morir de un chupetón?

Las marcas que surgen tras un beso-succión son inocuas normalmente, pero no siempre.

muyinteresante.es

Científicamente hablando, la sugilación, más conocida como chupetón, es un tipo de hematoma llamado equimosis que surge debido a una fuerte succión realizada con la boca sobre alguna parte del cuerpo, normalmente el cuello. Su evolución de colores suele ir desde el negro y el morado hasta el anaranjado y el amarillo, pasando por el azul y el verde; y dura en torno a unos quince días. A priori son bastante inocuos, pero en ocasiones pueden dar problemas más graves que los puramente estéticos.

El verano pasado se publicó la noticia de que un joven de diecisiete años había muerto en México a causa de un chupetón que le había dado su novia. Al parecer, había vuelto a casa porque estaba sufriendo convulsiones tras besarse con ella, y allí murió de una embolia ante la mirada impotente de sus padres.

Sin embargo, muchos médicos se apresuraron a aclarar que la posibilidad de este tipo de accidentes –un coágulo en una arteria cerebral– es muy remota. Charles Abrams, presidente de la Sociedad Estadounidense de Hematología, afirmó que los coágulos en venas o arterias se suelen formar cuando el flujo sanguíneo es lento, algo que difícilmente puede producir un beso y que, según este científico, requeriría un trauma muy potente.

Aun así, no es el primer accidente descrito en la literatura médica por una succión amatoria. En 2010, el New Zealand Medical Journal destapó el caso de una mujer que sufrió parálisis de un brazo durante varios días a causa de un chupetón.

{ Comments on this entry are closed }

Los buenos matrimonios tienen más beneficios para los hombres, aparte de para su corazón

Un estudio halló que los hombres que se casaban tenían unos huesos más fuertes, pero solo si daban el sí a mediados de la veintena o más tarde

El matrimonio podría ser bueno para la salud ósea de los hombres, pero solo si se casan cuando están a mediados de la veintena o después, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores analizaron datos de casi 300 hombres y unas 340 mujeres de distintos puntos de EE. UU., y hallaron que los hombres que se casaban por primera vez después de cumplir los 25 tenían unos huesos más fuertes que los hombres que se casaban antes.

También hallaron que los hombres en matrimonios o relaciones de convivencia estables que nunca se habían separado ni divorciado antes tenían una mayor fuerza ósea que los que habían pasado por el rompimiento de un matrimonio.

Los hombres en relaciones estables también tenían unos huesos más fuertes que los que nunca se habían casado, según el estudio, que aparece en una edición en línea de la revista Osteoporosis International.

No se hallaron vínculos similares entre la salud ósea y el matrimonio o la convivencia en las mujeres. Pero hubo evidencia de que las mujeres con unas parejas que las respaldaban tenían unos huesos más fuertes que aquellas cuyas parejas no las apreciaban, apuntaron los investigadores de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA).

Esta es la primera vez que el historial y la calidad del matrimonio se ha vinculado con la salud ósea, aseguró la autora principal del estudio, la Dra. Carolyn Crandall, profesora de medicina de la UCLA.

“Se sabe muy poco sobre la influencia de los factores sociales (aparte de los socioeconómicos) sobre la salud ósea”, comentó Crandall en un comunicado de prensa de la UCLA. “Una buena salud depende no solo de las conductas sanitarias, como mantener una dieta saludable y no fumar, sino también de otros aspectos sociales de la vida, como las historias vitales del matrimonio y la calidad de las relaciones”.

Casarse a una edad más temprana podría ser nocivo para la salud de los hombres debido al estrés de tener que mantener una familia tan pronto, plantearon los investigadores. Los que se casan jóvenes tienden a tener un nivel de educación más bajo y unos trabajos con un peor salario, apuntaron.

El próximo paso en esta área de investigación es precisar con exactitud la forma en que el matrimonio afecta a la salud ósea, comentó el equipo de la UCLA.

Aunque los investigadores hallaron una asociación entre el estado civil y la salud ósea, no probaron causalidad.

 

{ Comments on this entry are closed }

La violencia de pareja puede dañar a ambos miembros, halla un estudio

La experiencia aumentó el riesgo de depresión a medida que la víctima y el agresor pasaron a la adultez temprana, informan unos investigadores

Los adolescentes y adultos jóvenes involucrados en la violencia de pareja son más propensos a sufrir de depresión, indica un estudio reciente.

Los sociólogos de la Universidad Estatal de Bowling Green hallaron que tanto los hombres como las mujeres que perpetraban o eran víctimas de violencia de pareja tenían más síntomas de depresión.

Los investigadores señalaron que el motivo de que esa violencia dañe la salud mental de las víctimas está claro, pero que este estudio mostraba que también tiene un efecto nocivo sobre los perpetradores de la violencia.

Los autores del estudio dijeron que las personas que perpetran violencia de pareja saben que se les considera de forma negativa.

Los investigadores también dijeron que el daño mental provocado por la violencia de pareja puede dañar la autoestima y la autoconfianza de los jóvenes dificultando que hagan una transición fluida a la adultez.

Esto significa que el impacto de cualquier tipo de violencia en la relación de pareja entre los adolescentes y los adultos jóvenes podría ser a largo plazo, e interferir con cosas como la educación, encontrar un buen trabajo y comenzar y gestionar una familia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos de jóvenes que fueron entrevistados por primera vez cuando tenían de 12 a 19 años, una vez más un año más tarde, y después de eso, cada dos años. En la última entrevista, los participantes tenían entre 17 y 24 años.

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista Journal of Health and Social Behavior.

 

{ Comments on this entry are closed }

Los nueve ‘pecados’ del primer mes de relación

Un chispazo desencadena todo lo demás. Las relaciones deben superar la frontera de las primeras semanas para consolidarse y dar un paso hacia el compromiso, pero a veces esa frontera es una diabólica carrera de obstáculos. El ansia por sentirnos queridas o la inseguridad pueden hacer que nos comportemos como auténticas psicópatas y echemos a perder justo aquello que andábamos persiguiendo.

Muchas veces ser natural es lo más difícil. Como decía Fernando Pessoa, “amar es pensar”, y pensar demasiado hace perder el norte a cualquiera. Para evitar los errores en los albores de una relación, el portal de citas EHarmony ha elaborado una lista con los nueve pecados más frecuentes durante la primera toma de contacto con una posible media naranja.

  1. Llegar tardePuede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto. Hacer esperar a la otra persona no es solo una falta de educación, sino también una falta total de respeto. A nadie le gusta sentirse despreciado, y menos durante el comienzo de la relación. De modo que, si eres de las que deja todo para el último momento, ponte las pilas y organízate para llegar con 20 minutos de antelación.
  2. Pasarte con las copasUn par de vinos pueden ayudarte a sentirte más a gusto y hacer que la cita fluya mejor. Sin embargo, parecer una ebrio durante la cena no hará que él o ella te mire con buenos ojos. Si piensa que no eres capaz de moderarte, podría entender que también eres irresponsable en otras áreas de tu vida. La emoción está bien, pero vivir junto a un torbellino incontrolable no es divertido. Por tanto, un persona que valga la pena preferirá una pareja tímida y sobria -al menos en la primera fase- que alguien que se líe la manta a la cabeza mientras agita el quinto cubata.
  3. Hacer ‘la búsqueda’ en internetEs un clásico: conoces a alguien y te lanzas a investigarle en las redes sociales. Te sientes Sherlock por unos minutos (o incluso unas horas). Al final del día sabes dónde estudió, quiénes son sus padres y cuáles son sus cinco grupos de música favoritos. Lo de ‘La Búsqueda’ es una auténtica droga, sí, pero debes dejarla. De modo que bloquea tus instintos y espera para conocer a tu cita por los cauces normales: cena y conversación, de esa forma resultará mucha más natural y divertido para ambos.
  4. Hablarle de tu exProbablemente te marcó para siempre, pero no es el momento de hablar de él o de ella. Cuando comienzas una relación tienes que centrarte en el futuro, no en el pasado. En caso de que sigas siendo amigo/a de tu ex pareja, tampoco deberías compartir los detalles de esa amistad con tu nueva conquista, porque podría crear inseguridad y hacerle creer que tiene un competidor demasiado cerca. El tema de los amoríos pasados debe quedarse en el cajón, por lo menos hasta que tu nueva relación sea un poco más sólida.
  5. Decirle que te estás enamorandoHablar de esa clase de sentimientos demasiado pronto puede estropear la relación. Durante las primeras semanas, la pareja aún no es lo suficientemente fuerte como para decir ‘te quiero’. Al principio, los sentimientos de cada uno evolucionan a ritmos diferentes, de manera que siempre habrá una parte más ‘colgada’ que la otra. Dar a entender que estás enamorado hará sentir incómoda a tu pareja y podría arruinar lo vuestro. Es mejor esperar y disfrutar de su compañía, ver cómo se van desarrollando los acontecimientos y dejar el ‘te quiero’ para cuando sea una expresión real y correspondida.
  6. Soltar la ‘bomba’ del matrimonioPuede que comiences a quedar con alguien con la idea de terminar teniendo una relación seria. Quizá planeas, en un futuro no muy lejano, casarte y tener hijos. Sin embargo, las primeras semanas de una relación no son el mejor momento para poner ese tipo de cartas sobre la mesa, ya que una declaración así podría asustar a tu pretendiente. Interrogarle sobre su opinión acerca del matrimonio no es buena opción tampoco. La mejor estrategia es esperar, porque entre conversación y conversación, sus perspectivas respecto al compromiso quedarán claras sin necesidad de ponerle contra la espada y la pared.
  7. CriticarLa línea entre preocuparse y criticar a alguien es peligrosamente fina. Si no te gusta cómo le queda la barba o el vestido que se ha puesto, no es buena idea dejárselo caer en la tercera cita. De la misma manera, debes tener mucho cuidado con las personas que vierten críticas sobre ti demasiado pronto, puesto que es una actitud que seguramente empeorará con el tiempo. Si te dice que debes perder un par de kilos o que no le gusta cómo vistes, posiblemente no sea para ti.
  8. Poner verde a alguienTodos tenemos nuestra opinión sobre los demás. Hay personas que nos hacen hervir por dentro y rasgos que no soportamos. Sin embargo, con un puñado de citas con alguien en nuestro haber, no sabemos lo suficiente como para ensañarnos con alguien. Podemos detestar ciertas ideas políticas o algún tipo de acento, pero cuidado, no sabemos si su hermano, por ejemplo, cumple con nuestro objeto de rechazo. Ser moderado puede evitar un comentario muy desafortunado para el que no estáis preparados.
  9. El sexoEse arma de doble filo. Cuando conocemos a alguien que nos gusta, a las pocas citas sentimos la tentación de intimar en todos los sentidos. El deseo aparece enseguida y es difícil decir que no a los instintos naturales. El problema es que ir a la cama sin estar preparados puede abrir una brecha grande en la pareja. Estar seguros de los sentimientos y que fluya cierta confianza es importante para que los juegos sexuales actúen como un vínculo y no un motivo de distanciamiento.

{ Comments on this entry are closed }

Llamar a tu pareja con sobrenombres cariñosos mejora la relación

Lejos de ser ridículos, son una forma de mantener el amor latente.

nuevamujer.com.-Por Karen Hernández

La comunicación es una de las claves para tener éxito con tu pareja y aunque suene extraño, llamarla “cosita”, “chiquito” u “osito”  puede asegurarte una relación más duradera, según los expertos.

Por más que digamos que los apodos son para parejitas melosas y ridículas, todas en algún momento hemos llamado a nuestro amado con el nombre de algún animalito o término que denote algo esponjoso. Lo peor/mejor del caso es que entre broma y broma, estas palabras salen de lo más profundo de nuestro corazón e incluso nos hacen sentir mariposas en el estómago cuando el otro se dirige a nosotras de la misma forma.

De acuerdo expertos, las parejas más felices tienden a utilizar este extraño lenguaje como una forma de comunicación positiva pues establece niveles de confianza.  Pat Love y Steven Stosny, autores de ‘Cómo mejorar su matrimonio sin hablar de ello’, dice que esto “es una manera de identificar la relación como exclusiva”, una especia de “marcador auditivo de territorio”, pues cuando otros alrededor escuchan una conversación entre la pareja, saben que están comprometidos el uno con el otro.

Con los apodos se crea una especie de lenguaje inventado entre ambos que los conecta de forma única. “Es una manera fácil de inyectar comunicación positiva en la vida cotidiana”, explica Jamie Turndorf, psicoterapeuta de relaciones en Nueva York y autor del libro ‘Kiss Your Fights Good-bye: Dr. Love’s 10 Simple Steps to Cooling Conflict and Rekindling Your Relationship’. Esto a su vez permite tener bromas internas que alivian la tensión al momento de argumentar o discutir.

Lillian Glass, experta en lenguaje corporal y consultora de comunicaciones, de la Universidad de Minnesota explica que los apodos también manifiestan niveles de contento o descontento entre las personas así como el nivel en el que se encuentra la relacion sin necesidad de hacer o decir de más. No es casualidad que las parejas que están empezando se apoden con cosas que recuerden a algo muy dulce (como “algodón de azúcar” o “corazón de melón”) ya que ante los ojos de cada uno, el otro es una delicia y algo muy atractivo.

A medida que la relación avanza, la pareja ya habrá creado todo un lenguaje propio y los apodos pasarán a reflejar más las experiencias compartidas.

{ Comments on this entry are closed }

Cómo no morir de amor

Hay vida después de un querer incomprendido,  asegura el psicólogo clínico Walter Riso, quien nos ofrece los diez principios de supervivencia afectiva pensados para no morir de amor.

1. Retírate dignamente. “Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente, ya que luchar  por  un amor imposible, nuevo o viejo, deja muchas secuelas”. Este es el primer  principio de este psicólogo italiano.

2. Ten espíritu guerrero. “Cuando realmente ya no te aman, con independencia  de las razones y causas posibles, hay que deponer el espíritu guerrero y no librar una batalla inútil y desgarradora; es mejor sufrir la pérdida de una vez que someterse a una incertidumbre sostenida y cruel”, aconseja el psicólogo.

3. No te cases con un amante. El segundo consejo de este experto es que nunca te cases con el amante, “porque es como echarle sal al postre. Solamente un pequeño porcentaje de amantes que acaban casándose o se van a vivir juntos, mantienen una relación que funcione”, mantiene el experto.

“Despertar del éxtasis, reestructurar la locura simpática que mantenía viva la relación tiene sus consecuencia y contraindicaciones;  es muy difícil reglamentar el amor pasional y que el hechizo no se rompa”, remacha Riso.

4. Sácalo de tu vida de raíz. “En ocasiones, los ex se convierten en una especie de apéndice: no cumplen ninguna función, son incómodos  y habría que extraerlos de raíz si  se quiere tener una vida saludable y en paz”, aconseja el especialista.

Para aquellos enamorados a quienes su pareja martiriza con la frase “ni contigo ni sin ti”, Riso aconseja que corran con todas las fuerzas  lo más lejos posible y no salten  al compás del otro, sino que sean rotundos y contundentes en el “se acabó”.

5. Las emociones dependen de ti. Muchos creen que el poder afectivo lo tiene quien necesita menos del otro y no faltan quienes intentan sacarle provecho con el mensaje implícito de que se irán si no le dan lo que desea.

“Si decides seriamente salirte del juego, notarás que, poco a poco, tus emociones empezarán a depender de ti: este proceso se conoce como ‘autorregulación’ y permitirá que la actitud dubitativa del otro te afecte menos, que te mueva, pero no te tumbe”, enfatiza este psicólogo clínico.

6. Aprende a estar solo. “Ensaya la soledad”, es el consejo del experto, en el bien  entendido de que la soledad afectiva no tiene porqué ser una tortura y que no se define por  sustracción (estar “sin ella o sin él”) sino por la multiplicación del ‘yo’, que se recrea en el autodescubrimiento.

“Invítate a ti mismo a salir y conversa de ‘tu a tú’ o de “’yo a yo’ y tendrás que reconocer, aunque sea a regañadientes, que la persona a la que quieres, a veces, sobra y molesta,  a pesar de que la ames”, añade Riso.

7. Un clavo no siempre saca a otro. “Un clavo no saca  otro clavo y, a veces, pueden  quedar dentro los dos”, advierte el psicólogo para quienes suelen recurrir a este proceso, bien por la necesidad de ser amado, la baja tolerancia al dolor afectivo, o el revanchismo.

“Con esta idea en la cabeza, los dolientes se lanzan al mundo  del mercado afectivo en busca de un ”clavo” más grande y más potente que desplace y retire el anterior, sin pensar que en el mundo emocional  hay una leyes que subsisten antes deben ser asimiladas y diluidas por  el organismo”, asegura Riso, en relación con el duelo amoroso.

En su opinión, lo mejor sería un proceso a la inversa: primero hay que sacar  el viejo clavo y luego, si tienes suerte, hallarás una persona que valga la pena y que pueda a entrar en tu vida tranquila y sin estorbos del exterior.

8. No te autocastigues. Otro principio de supervivencia afectiva pasa por evitar el sacrificio irracional e intentar anularte para que tu pareja sea feliz “porque autocastigarte para levantarle la moral a otro es matar el amor en nombre del amor; ésa es la paradoja”, apunta Riso.

9. Reencuentra la pasión. Otra máxima a tener en cuenta es que “si el amor no te ve, ni te siente, no existe o no te sirve” y  abomina de quienes no son capaces de expresar amor porque “no es suficiente sentir el amor, sino que hay que sacarlo a relucir, hay que probarlo”.

“Necesitamos algo de locura, un poco de desorden, una chispa que nos recuerde que la pasión no ha muerto y el juego no ha terminado; entre un estilo afectivo  apocado y preciso y otro locuaz y explícito,  la mayoría  preferimos el segundo”, enfatiza el experto.

10. Una separación te enseña. Y, por último, concluye que algunas separaciones son instructivas ya que “permiten saber lo que no quieres del amor”.

 

{ Comments on this entry are closed }


Estadisticas