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Pareja – Romance

separacion hijos

El 81% de separados con mediación tiene una relación excelente con sus hijos

El 81 por ciento de las parejas que han acudido en los últimos años a la mediación antes de separarse asegura que tiene una relación excelente con sus hijos y que el temor inicial a perder el contacto con ellos no se ha cumplido porque estos se han adaptado perfectamente a la nueva vida.

El 81 por ciento de las parejas que han acudido en los últimos años a la mediación antes de separarse asegura que tiene una relación excelente con sus hijos y que el temor inicial a perder el contacto con ellos no se ha cumplido porque estos se han adaptado perfectamente a la nueva vida.

Así lo constata un estudio de la Asociación de Atención y Mediación a la Familia (ATYME) que analiza cómo ha influido la mediación en las personas que han optado en los últimos veinte años por este sistema de intervención para dejar la convivencia, y cómo esta alternativa extrajudicial ha cambiado la forma de experimentar uno de los duelos más complejos que vive el ser humano, la ruptura de pareja.

Los personas que utilizaron la mediación para divorciarse hace quince o veinte años, cuando no se conocía apenas este programa y la sociedad no estaba preparada para la separación, eran todas parejas casadas, con más años de convivencia que las que eligen este procedimiento ahora, con más hijos y llevaban también más tiempo pensando en separarse sin atreverse a hacerlo.

Son ya exparejas que tienen más desacuerdos, más conflictos y sobre todo hay muchas que se siguen encontrando mal porque han vivido con “un dramatismo mayor” la ruptura, según explica a Efe la directora de ATYME, Trinidad Bernal.

Y en buena medida lo han sufrido así porque se han sentido estigmatizadas por esta decisión, sobre la que han mantenido muchas dudas.

La tristeza que sufrieron ante la separación se agudizaba con pensamientos negativos, como “no voy a poder vivir sin él o ella”, “no puedo seguir viviendo mi vida, no tiene sentido”, con lo que “les cuesta más salir del hoyo al no resolver las emociones”.

Sin embargo, la parejas actuales tienen unos pensamientos “mucho más motivadores para el cambio, para salir adelante”, ideas que reflejan “distinto talante”: “esto es muy duro pero saldré adelante”.

Pero a pesar de estas diferencias entre estas parejas que han utilizado la mediación en tiempos diferentes, el estudio revela que el cese de la convivencia ha repercutido a nivel personal de manera positiva en todas y ha mejorado su calidad de vida, especialmente en las que se han separado recientemente, un 80% de ellas.

Unas y otras han tenido que sobrellevar, con mayor o menor dramatismo, una serie de inconvenientes, desde tener que renovar el círculo social hasta ajustar las cuentas para llegar a fin de mes, pero la mayor preocupación de todos ellos han sido los niños.

No obstante, el 81% de las parejas que se han separado con mediación recientemente no ha visto cumplidos esos temores y dice tener una “relación excelente” con sus hijos, e incluso el 72% de los que se separaron hace más tiempo también opinan en el mismo sentido, aunque la ruptura haya sido más complicada.

Estos datos reflejan que esas personas han decidido separarse “haciéndolo bien”, según Bernal, que ha comprobado que cada vez son más las que eligen la mediación para llegar a acuerdos con su pareja, que luego trasladan, a través de un abogado, a un juzgado o bien se quedan en el ámbito privado.

Para llegar hasta ahí, para comenzar la mediación, al menos una de las partes tiene que haber decidido separarse. Un mediador trabajará con la pareja para manejar el conflicto y amortiguar las emociones para que puedan llegar a sus propios acuerdos.

“No se busca la verdad -continúa-, ni quién tiene la razón. De lo que se trata es de ver de qué manera pueden llegar a un acuerdo que no les parezca mal o muy mal a ninguno de ellos”.

El 84% de las parejas que aceptan el programa consiguen acuerdos y el 93% de ellas mantienen los acuerdos al menos al cabo de un año.

Una de ellas es Marisol, de 48 años, que decidió separarse hace ocho. Acudió en un primer momento sola a ATYME, pero luego su ya ex marido, con la ayuda de los mediadores, se dio cuenta de que “la cosa iba más en serio de lo que suponía” y que no estaba dispuesta a vivir “toda la vida peleada y encima teniendo dos niños”.

Antes, ella había acudido a una abogada, pero no funcionó: “Me sentí mal, me dije: ‘¡no!, yo tengo que buscar otra cosa, no puedo hacerlo así, venir aquí con toda mi vida, ponerla en un papel, firmar y adiós buenas’. No lo soportaba emocionalmente y no hubiera sido bueno para mi pareja, porque el que la relación no fuera como tu quieres no significa que tengas especial interés en hacer daño a alguien que has querido y con quien has compartido tu vida”.

Marisol ha recomendado a algunos amigos este programa: “Te ayuda a calmarte, a minimizar el dolor, aclararte las ideas, y después a poder abordar las cosas prácticas de la situación, como quién se queda con esto o aquello”.

Los niños, en este caso, forman parte de ese 81% que mantiene una muy buena relación con los dos padres y con las actuales parejas de ambos, pero hasta llegar aquí, aunque te ayuden, como dice ella, “hay que poner voluntad” y “una buena disposición” para que todo salga lo mejor posible.
(Agencia EFE)

 

 

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pareja dieta

Animar a la pareja a que haga una dieta podría resultar contraproducente

La respuesta podría ser malsana, como los ayunos, tomar pastillas de dieta o los atracones de comida, halla un estudio

Instar a la pareja a que haga una dieta podría parecer la manera adecuada de ofrecer respaldo, pero un estudio reciente halla que puede desencadenar hábitos malsanos como los ayunos y tomar pastillas de dieta, medidas que pueden llevarles a trastornos alimentarios graves.

Tanto las mujeres como los hombres tendían a reaccionar negativamente a las exhortaciones bien intencionadas de sus parejas, señaló la investigadora, Marla Eisenberg, profesora asociada de salud y medicina adolescentes de la Universidad de Minnesota.

“Las parejas sentimentales proveen una retroalimentación importante sobre el peso del otro”, aclaró Eisenberg. “Sin embargo, exhortar a su ser querido a que haga una dieta podría hacer más mal que bien”.

En 2008 y 2009, encuestó a casi 1,300 adultos jóvenes en Minnesota de 20 a 31 años de edad y que estaban en una relación de pareja.

Más del 40 por ciento de los encuestados habían realizado conductas extremas de dieta en el año anterior, halló. Los atracones de comida casi se duplicaron entre las mujeres cuyas parejas las animaban “mucho” a hacer dieta, en comparación con “nada en absoluto”. Mientras que alrededor del 14 por ciento de las mujeres a quienes no se animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, lo mismo sucedió en más del 25 por ciento de aquellas a quienes se animó “mucho” a hacer una dieta.

El 4 por ciento de los hombres a quienes su pareja no animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, frente al 14 por ciento de aquellos que recibían ruegos constantes para que hicieran dieta, hallaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de julio y agosto de la revista American Journal of Health Promotion.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres dijeron que sus parejas los animaban a hacer dieta con poca, cierta o mucha frecuencia. Más del 56 por ciento dijeron que sus parejas hacían dieta para perder peso.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres tenían un peso normal o poco peso, el 27 por ciento tenían sobrepeso y el 22 por ciento eran obesos, según el informe.

Eisenberg no le preguntó a los hombres ni a las mujeres por qué recurrían a conductas malsanas si les instaba a hacer dieta, pero tiene una idea. “Podríamos especular que al sugerirle a la pareja que deben perder peso o hacer dieta se implica que el otro tiene sobrepeso, no es atractivo ni sexy, etc., lo que puede ser un mensaje muy doloroso”, planteó.

“Los comentarios negativos, aunque sean bien intencionados, podrían contribuir a una peor imagen corporal y a unas conductas alimentarias malsanas”, explicó Eisenberg.

Los hallazgos se sostuvieron en ambos sexos, dijo, pero fueron ligeramente más pronunciados y constantes en las mujeres. Que los hombres también se vieran afectados no sorprendió a Eisenberg. “Claro, los hombres también tienen problemas con la imagen corporal”, añadió.

Edward Abramson, psicólogo clínico en Chico, California, quien ha escrito sobre la alimentación emocional, no se mostró sorprendido de que exhortar a las personas a que hagan dieta no lleve a conductas saludables. “Casi el 100 por ciento de las personas con sobrepeso lo sabe”, afirmó. “Saben que el tocino y las rosquillas tienen más calorías que el apio”.

Cuando dirige grupos de control de peso, Abramson halla que aquellos a quienes instan constantemente a hacer dieta y perder peso a veces hacen todo lo posible por comer en exceso, un tipo de rebelión contra la pareja, cree.

Abramson comentó que “no soy un fan de las dietas”. En vez de ello, anima a las parejas a trabajar juntas con los problemas de peso. Por ejemplo, si salen a comer, podrían compartir un plato principal. Si están cocinando juntos en casa, podrían enfocarse en que sea saludable.

Eisenberg, autora del estudio, sugirió que “si alguien realmente está preocupado por el peso de su pareja, la recomendación es que lo discuta, enfatizando la salud en lugar de la apariencia, y enfocándose en la adopción de un estilo de vida más saludable a largo plazo en lugar de hacer dieta, que generalmente se caracteriza por unas restricciones que son difíciles de mantener y que no son efectivas para perder peso a largo plazo”.

La pareja debe tener cuidado sobre cómo expresarse al animar a perder peso, dijo. “Escuchar una invitación para dar un paseo después de la cena porque a la pareja le encantaría estar acompañado probablemente sea mejor recibido que un consejo de no comer helado como postre”.

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Vivir juntos podría ser más mentalmente sano que el matrimonio, según un estudio

Una vez termina la luna de miel, las parejas casadas se vuelven menos felices y sociales, afirma una investigación

El matrimonio ofrece pocas ventajas para el bienestar en comparación con la cohabitación, afirma un estudio reciente.

El estudio también halló que los beneficios del matrimonio se reducen con el tiempo, mientras que las parejas no casadas que viven juntas experimentan una mayor felicidad y autoestima.

Investigadores examinaron datos de 2,737 hombres y mujeres solteros que participaron en la Encuesta nacional de familias y hogares de EE. UU. De esas personas, 896 se casaron o se mudaron con su pareja en un periodo de seis años.

Tanto el matrimonio como la cohabitación llevaron a aumentos a corto plazo en los niveles de felicidad y a menos síntomas depresivos, en comparación con ser soltero.

Pero las personas que estaban recién casadas o cohabitaban hacía poco tiempo tenían menos contacto con sus padres y familiares que las personas solteras, y ese efecto continuó con el tiempo, según un estudio que aparece en la edición de febrero de la revista Journal of Marriage and Family.

“Hallamos que las diferencias entre el matrimonio y la cohabitación tienden a ser pequeñas y a disiparse después de un periodo de luna de miel. Además, aunque las parejas casadas experimentaron mejoras de salud (relacionadas con los beneficios formales del matrimonio, como los planes de atención de salud compartidos), las parejas que cohabitaban experimentaban mayores mejoras en la felicidad y la autoestima”, señaló en un comunicado de prensa de la revista la autora del estudio Kelly Musick, profesora asociada de análisis y gestión de políticas del Colegio de Ecología Humana de la Universidad de Cornell. “Para algunos, la cohabitación podría conllevar menos obligaciones no deseadas que el matrimonio y permitir más flexibilidad, autonomía y crecimiento personal”.

“En comparación con la mayoría de países industrializados, EE. UU. sigue valorando el matrimonio por encima de otras formas de familia”, señaló. “Sin embargo, nuestra investigación muestra que el matrimonio no es de ningún modo singular en la promoción del bienestar y que otras formas de relaciones románticas pueden proveer los mismos beneficios”.

 

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9 actividades que puedes hacer en pareja para innovar tu relación

Te vamos a compartir 9 buenas ideas que puedes tener en cuenta con tu amor para transformar tu relación y fortalecer esos lazos que los unen. ¡No te las pierdas!

Tener una relación de pareja es una experiencia increíble, en especial cuando ambos se han encontrado mutuamente y han tomado la decisión de compartir emociones únicas.

El amor es un sentimiento muy especial que nos cambia la vida y nos hace querer ser mejores cada día para construir un futuro al lado de esa persona; sin embargo, para que nuestra relación sea fuerte y duradera también requiere de otros ingredientes que faciliten la convivencia.

El compartir momentos agradables, hábitos y gustos es uno de esos elementos que fortalecen la vida en pareja al innovar la relación y aportarle una chispa de diversión.

Son muchas las cosas que se pueden hacer para salir de la rutina, disfrutar de una grata experiencia y construir recuerdos que serán únicos para ambos.

1. Cocinar juntos

Cocinar para la persona que amas o que deseas conquistar es un gesto romántico que de seguro le encantará.

Pero atreverse a cocinar juntos es algo que no tiene comparación y ayuda a fortalecer de forma significativa la relación.

Te aseguramos que este momento será inolvidable, divertido y querrás repetirlo en otra ocasión.

2. Dormir juntos

Cuando aún no vives con tu pareja pero compartís momentos de intimidad, el dormir juntos es una de las experiencias más enriquecedoras y hermosas que se pueden experimientar.

Más que tener relaciones sexuales, el poder recostarse uno en el otro, descansar abrazados y despertar juntos es, sin duda, un plan muy romántico.

Por supuesto al tomar la decisión de vivir juntos o formalizar la relación, esta actividad no debe olvidarse.

3. Viajar

Descubrir nuevos lugares y tomar un descanso, juntos, os permitirá salir de la rutina, os ayudará a revivir el romanticismo y os dará la posibilidad de reencontrarse, en especial cuando en los últimos días las cosas no han marchado tan bien.

No se necesita ir muy lejos o hacer un superplan de viaje para disfrutar esta experiencia; considerad la posibilidad de ir al campo o un poblado cercano donde os podáis alejar por un rato del pesado aire de la ciudad.

4. Leer juntos un libro

Ya sea en casa, en un parque o incluso en los momentos libres en la universidad, el leer en pareja es algo que también puede ayudar.

La lectura es un hábito mágico que lleva a recorrer nuevos mundos y lugares, donde los lectores pueden apropiarse de los personajes y dar su punto de vista de la historia.

Al hacer dicha actividad en pareja, los dos podrán ponerle más suspense y hacer un compromiso para estar conectados a través de esta.

5. Criar una mascota

No puedes imaginar lo hermoso y fortalecedor que puede llegar a ser el criar una mascota juntos.

Elegir la ideal para los dos y asumirlo con la mayor responsabilidad posible os hará crecer juntos y, de paso, os preparará para un futuro como papás.

6. Practicar algún hobby juntos

Al coincidir con una persona no todo tiene que ser igual y cada uno puede tener gustos y pasatiempos diferentes.

Parte de conocerse bien es compartir esas aficiones juntos y convertirlos en experiencias inolvidables en la relación.

¿Te gusta bailar? ¿Montar bicicleta? ¿Otra actividad? No dejes de hacer lo que te gusta y aprende a compartirlo con tu pareja.

7. Ver un amanecer

No hay que esperar a un día en especial para disfrutar de este hermoso momento que ofrece la naturaleza. Cualquier amanecer es perfecto para volverlo una actividad romántica en pareja.

8. Hacer ejercicio

¿Están pasando de kilos últimamente? Hacer ejercicio, juntos, los motivará a ser más disciplinados y les permitirá adoptar un estilo de vida más sano.

Los dos pueden tomar la decisión de adoptar un plan de alimentación saludable y una rutina de ejercicios en el gimnasio o sin salir de casa.

De hecho, este hábito servirá para fortalecer todo lo que tiene que ver con los momentos de intimidad y el sexo.

¿Ya han decidido tener su propio hogar? Esta decisión es compartida y, por tanto, ambos deben disfrutarla construyendo el “nido de amor” de sus sueños.

Pueden ir a comprar todo juntos, llegar a un acuerdo con respecto a los elementos que deseáis para la decoración y, luego, poneros manos a la obra.

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[28-8-15]

7 cosas que matan la relación de pareja

Cuando la comunicación comienza a fracturarse, otras cuestiones que eran menos evidentes comienzan a tornarse en verdaderos problemas.

aztecanoticias.com.mx

Tanto el noviazgo como el matrimonio pasan por diferentes etapas, en donde la más bonita suele ser siempre la del enamoramiento, pues todo es perfecto y no hay discusiones.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo los conflictos comienzan y todo llega a su fin. Es entonces cuando surge la duda de qué se hizo mal o por qué se mueren las relaciones de pareja.

De acuerdo con Terri Orbuch, psicóloga clínica del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Michigan, cuando se piensa que una relación debe ser de cierta manera, pero en el día a día no lo es, comienza a generarse una gran frustración que termina por destruir a la pareja.

Cuando la comunicación comienza a fracturarse, otras cuestiones que eran menos evidentes comienzan a tornarse en verdaderos problemas.

1. Críticas. Después de muchos años de estudios, el psicólogo profesor de la University of Washington, John Gottman, apunta que si bien todos tenemos defectos, cuando las críticas se vuelven reiteradas afectan la autoestima de la persona lo que hará que ya no quiera esa pareja.

2. Desprecio. Gottman asegura que cuando una persona exterioriza sarcasmo, insultos o una mala mirada hacia su pareja está provocando que ésta se sienta inútil, incluso afectando su salud; nadie quiere una relación así, es por ello que se llega incluso al divorcio.

3. Actitud defensiva. Una persona presenta este comportamiento de manera natural en la vida, pero dentro de una relación de pareja suele incrementarse cuando una de las dos partes intenta justificarse de sus fracasos o “deslices”, si se hace un tema persistente puede indicar el fin.

4. Obstruir. Más allá de una mala comunicación, menciona el psicólogo, existe un momento es donde se levanta metafóricamente una “barrera”, no hay muestras de interés o esfuerzo por conectar de nuevo, y la decepción de quien aún quiere continuar se torna profunda.

5. No tener sexo. La terapeuta familiar y autora del libro “How to Be a Couple and Still Be Free”, Tina B. Tessina, explica que la intimidad con la pareja es esencial para mantenerlos unidos, aunque muchas veces se deja de lado por el cansancio de las actividades diarias.

6. Descuidarse. Si bien con el paso del tiempo, el amor se vuelve más profundo y el exterior es lo menos importante, es bueno para la relación que sigan buscando atraerse mutuamente. Poner un poco de esfuerzo para verse como se “gustan” es algo que hará la diferencia.

7. Olvidarse de los detalles. Los signos cotidianos de afecto son los que mantienen la intimidad y el romance vivo, pero muchas parejas se olvidan de mostrarlos lo que desgasta la relación.

La mejor manera de evitar que se mueran las relaciones de pareja es fomentar la buena comunicación, además de recordar (y decirse) día con día las razones por las cuales se enamoraron. Las personas cambian, pero eso no tiene que ser forzosamente un mal factor.

 

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Consejos para tener una relación de pareja saludableConsejos para tener una relación de pareja saludable

Descubre las claves para mantener una relación sana y duradera en pareja.

eldia.es

Mantener una buena relación de pareja no es tarea fácil, y requiere tiempo y esfuerzo por parte de ambos. Para que el amor sobreviva en una relación, es necesario implicarse y esforzarse a diario.

A continuación, te mostramos una serie de hábitos que pueden ayudar a que una relación crezca y se vuelva más sólida.

 

La Comunicación

Una de las claves para que una relación funcione es, sin duda, la comunicación. No se trata simplemente de hablar, sino de la calidad de lo que se habla, del esfuerzo que realiza la pareja por escuchar al otro y por expresar lo que siente y lo que piensa, tanto los aspectos positivos como los negativos, sin ignorar los problemas que puedan surgir. Todo ello, de una manera adecuada, intentando no discutir y poniendo interés en el diálogo.

Este es uno de los aspectos en los que más suelen fallar las parejas, y que pueden hacer que una relación termine en fracaso. Gracias a una comunicación adecuada, la pareja podrá evolucionar y no quedarse estancada y conseguirán entablar un lazo entre ambos duradero y genuino.

Es cierto que no todas las parejas saben comunicarse de forma adecuada. Sin embargo, es un hábito que se puede aprender, poniendo el interés suficiente, expresando los sentimientos, escuchando a los demás y esforzándose por ponerse en el lugar del otro.

 

Pasar Más Tiempo en Pareja

Para que una relación de pareja funcione es necesario pasar tiempo con la pareja. Sin embargo, lo más importante no es la cantidad, sino que sea tiempo de calidad. Conviene esforzarse porque los momentos que se pasen juntos sean agradables y ayuden a conocerse mejor y a disfrutar juntos, teniendo una conversación profunda, viendo un episodio de vuestra serie favorita, yendo a cenar juntos, o practicando un deporte que os guste.

 

La Importancia De Los Detalles En La Pareja

Tener detalles con la pareja puede ayudar a expresar lo que sentimos y a que el otro perciba que lo valoramos y que lo seguimos queriendo. Es muy fácil caer en la rutina y pensar en que nuestra pareja estará ahí siempre. Sin embargo, es necesario cuidar una relación para que esta funcione, y tener detalles con ella ayudará a que se sienta valorada y a salir de la rutina de vez en cuando, haciendo que la ilusión se mantenga día a día.

No se trata de hacer grandes regalos, de gastarse elevadas sumas de dinero o de hacer grandiosas demostraciones de amor. Los pequeños detalles pueden funcionar muy bien y beneficiar mucho a la pareja, como preparar una cena romántica, dedicarle frases de amor o dejarle mensajes cariñosos en su bolso o distribuidos por la casa.

 

Confiar En La Pareja

La confianza en la pareja es un aspecto indispensable para que una relación funcione y tenga una base sólida sobre la que crecer.

Una de las razones que hacen que las relaciones acaben es la desconfianza y los celos. Si se quiere construir una relación saludable y equilibrada, es muy importante confiar en el otro y comprender que los celos no son positivos y que pueden llegar a destruir una relación.

 

Respetar A Tu Pareja

El respeto es un elemento básico en cualquier tipo de relación, y más aún cuando se trata de una relación amorosa. Una relación saludable debe basarse en el respeto mutuo y nunca se deben sobrepasar los límites y faltar al respeto del otro, ni siquiera en momentos de discusión o de enfado, ya que lo único que se logrará es perder la confianza e ir destruyendo la relación.

 

Tolerancia Y Comprensión Hacia La Pareja

Comprender y tolerar a la pareja también es muy importante para construir una relación sólida. Es necesario comprender que nadie es perfecto y aprender a tolerar los defectos de la otra persona de forma paciente, sin intentar cambiarla y aceptando cómo es.

Para ello, conviene ponerse en el lugar del otro e intentar conocerlo, queriéndolo con todas sus virtudes y con sus defectos.

Muchas parejas caen en el error de ofender a su pareja y de criticarlo constantemente, con la finalidad de hacerlo cambiar. Sin embargo, las únicas consecuencias de esta actitud pueden ser, o que la relación acabe deteriorándose o rompiéndose, o bajar la autoestima del otro.

 

Respetar La Independencia De La Pareja

Es conveniente pasar tiempo de calidad con la pareja, como hemos comentado. Sin embargo, también es muy importante respetar la independencia del otro y pasar tiempo solos.

Una relación de pareja sana implica tener un espacio propio, intereses propios, amigos, aficiones particulares y una vida independiente fuera de la relación. De lo contrario, se podría llegar a crear una relación demasiado dependiente y poco saludable, llegando a olvidarse incluso de uno mismo.

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Si tu pareja quiere bajar de peso, ¡preocúpate!

La gente que de repente comienza a luchar en contra de sus rollitos mientras está en una relación aparentemente estable se prepara en secreto para dejar a su otra mitad, asegura un estudio, según publica Daily Mail Reporter.

Las parejas felices no se preocupan por sus cinturas en expansión porque tienen menos presión de verse atractivas, sugieren los sociólogos a cargo del reporte.

El profesor Thomas Klein estudió la conexión entre la felicidad y el peso y dijo que las señales de alerta incluyen una repentina obsesión con el gimnasio o con envolverse en dietas y deportes.

“Cuando las personas están en la búsqueda de una nueva pareja, tratan de verse lo más delgadas y atractivas posible”, aseguró Klein, de la Universidad de Heidelberg, en Alemania.

Consecuentemente, cuando uno de los dos comienza a bajar de peso puede interpretarse como que está preparándose para el mercado de encontrar pareja.

“Las personas dentro una relación sienten menos presión y con frecuencia ganan libras porque no velan mucho su peso”, añadió Klein.

Pero una crisis en la relación puede acabar con la glotonería, dice el sociólogo.

Los investigadores estudiaron a más de 2,000 personas entre las edades de 16 y 55 años. Entre los hallazgos está que las personas en relaciones por lo general pesan más que las solteras que tratan de atraer a una pareja en el competitivo mercado de las citas.

La experta en relaciones Leslie Seppinni, de Los Ángeles, reaccionó al estudio al manifestar a ABC que la pérdida de peso puede ser señal de muchas cosas y una aventura es una posibilidad.

“Toda vez que tu pareja hace un cambio frente a ti, no lo pases por alto”, dice. “Si de repente tu pareja no está tirada todo el día viendo la televisión, deberías querer saber la razón”.

 

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Relaciones: los de afuera ¿son de palo?

Muchas veces, solemos contar nuestros problemas sentimentales a amigos, familiares y compañeros de trabajo exponiendo a nuestra pareja.

Cuando nos encontramos en una relación de pareja, es normal que usemos como confidentes a todos los que nos rodean: padres, amigos, compañeros de trabajo, etc. Un poco porque necesitamos consejos y otro poco porque inexorablemente necesitamos comparar nuestra relación con las demás, para buscar acciones ajenas, ejemplos que nos den la razón en supuestos problemas de amores.

En esa búsqueda desesperada de una opinión externa, solemos contar nuestros problemas a boca de jarro, sin darnos cuenta que no solo exponemos a nuestra pareja, sino que aparte exponemos nuestra relación. “¿A vos te parece bien lo que me dijo mi novio?”, “¿Qué harías si te hace esto?”, pasando por alto que todas las personas son distintas y todas las relaciones son diferentes. Entonces seguimos buscando desesperadamente un parámetro de cordura que nos guíe, como si las relaciones de amor fuesen un mueble que trae instrucciones y encaja perfectamente.

Es en esa misma búsqueda en la que cometemos el peor de los errores: mostrar las miserias de la persona que amamos.

Primero comenzamos contando un par de diferencias. Más tarde, plasmamos en los demás las actitudes y esencias de la persona que amamos como erróneas. Con el correr del tiempo, pasamos a relatar nuestra relación como una novela de televisión a los televidentes, dándole, y casi exigiéndoles una opinión. Como si ellos fuesen a decir qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.

Cuando contamos todas las peleas y diferencias que tenemos con nuestra pareja, es normal que obviemos todos nuestros errores, y solo contemos la parte en la que la otra persona es casi un demonio que nos está haciendo mal. Entonces, finalmente, la gente que nos rodea comienza a engancharse con la historia y a participar activamente de la misma, opinando y diciéndonos lo malvada que es la persona que tenemos al lado.

Ignorantes de quiénes somos nosotros mismos, nos juzgan como amigos, primos, hijos y otras yerbas, sin pensar que para juzgar a una persona como amante, hay que amarla. Así que nuestros confidentes comienzan a ser nuestros socios en esto de destruir nuestra relación y comienzan a remarcarnos nuestras cualidades, dejando a relucir las miserias de quien tenemos al lado: “Vos sos una excelente persona, no te mereces que te corten el teléfono”, dice un amigo sin saber que antes de que nos corten el teléfono nosotros le estábamos gritando a nuestra pareja. “¿Cómo te va a tratar así?”, dice una amiga sin saber que para que nos traten así, nosotros estábamos portándonos peor. “Ubicalo porque no tiene limites”, opina un familiar sin saber que nosotros nunca pusimos límites.

Y en esa búsqueda desesperante, seguimos siendo juzgados como hijos, hermanos, amigos y primos, por personas que no saben de nuestros celos, de nuestra forma de amar, de nuestro accionar ante una indiferencia, y de quiénes somos en el amor.

Es en este momento cuando nos encontramos con lo que fuimos tejiendo inconscientemente de a poco: “Dejalo”, “Cortale”, “Abrite”. Y esas palabras nos suenan a nosotros como una locura. En ningún momento nos percatamos de que le estábamos dando un poder innecesario a quienes creíamos nuestros consejeros. Ahora, nuestros amigos, familiares, y demás, piensan de nuestra pareja lo que nosotros reflejamos. Nuestra visión, nuestro sentir, nuestro descontento, pero desconocer lo que hicimos nosotros, lo que nos equivocamos, y desde el amor que sienten por nuestra persona, nos recomiendan que nos alejemos de quien nos está lastimando.

Un pensamiento tan básico y primitivo como la protección maternal. Entonces nos damos cuenta que expusimos a la persona que amamos, que nuestros amigos no la quieren ver más, que nuestra familia no la quiere en su mesa, y que todos los confidentes que antes nos consolaban, hoy se transforman en enemigos íntimos que no están dispuestos a escuchar más relatos, porque como toda serie de televisión, tienen sed de final.

Y aquí nos encontramos, de la mano con la persona que amamos, a quien no supimos cuidar. De la mano de la persona que amamos, a quien no le dimos privacidad. De la mano de la persona que amamos, a quien hoy todos quieren lejos menos nosotros.

Entonces, me pregunto yo: ¿Tan importante es lo que piensan los demás? Si las personas viven llenas de problemas, de guerras, de diferencias. A la hora de hablar todos nos cuentan lo ideal, olvidándose que lo ideal es amigo de lo irreal, y que si ellos fuesen tan exitosos, no podrían siquiera engancharse en nuestros tontos culebrones quinceañeros.

Por eso, sospecho que la mejor manera de cuidar a quien queremos es discutir nuestras diferencias en la privacidad. Confrontar lo que nos molesta cara a cara y hacer lo imposible por resolverlo. Cuando exponemos a la persona que amamos, trazamos una línea imaginaria entre nuestros vínculos sociales y ella, pero por más imaginaria que sea la línea, después es muy difícil de saltar. Y cuando nos encontramos con la directiva de apartarnos de esta relación, nos damos cuenta que en realidad no es lo que queremos, y ahora pretendemos que ellos acepten a nuestra pareja, aquel demonio que tanto mal nos hacia, pero que sin ella no podemos vivir.

Como profeta una frase futbolística: “Los de afuera son de palo”, y siempre es mejor dejarlos siendo palos, a permitir que le den a quien amamos con un palo.

 

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