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Psicologia – Psiquiatria

Un estudio revela una relación entre el estrés y los problemas de salud crónicos

Investigadores hallan que la ira y la ansiedad aumentan la inflamación y la vulnerabilidad a las enfermedades

Según el nuevo estudio, la respuesta emocional de la gente a los retos podría afectar la forma en que el cuerpo reacciona al estrés.

Para llegar a esa conclusión, investigadores de la Universidad de Pittsburgh pidieron a los individuos que dieran un discurso en un laboratorio delante de una videocámara y un panel de jueces. Durante el discurso se monitorizaron las respuestas físicas de los participantes y luego se les preguntó más tarde por las emociones que sintieron mientras daban su discurso.

Los que informaron tener mayores niveles de ira y ansiedad después del discurso experimentaron mayores incrementos en un marcador de inflamación llamado interleucina-6, en comparación con los que se mantuvieron calmados.

Los hallazgos podrían explicar por qué algunas personas con altos niveles de estrés experimentan problemas de salud crónicos, apuntaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de febrero de la revista Brain, Behavior, and Immunity.

“Nuestros resultados plantean la posibilidad de que las personas que se enojan o sienten ansiedad cuando se enfrentan a retos relativamente menores en sus vidas son propensas a tener mayor inflamación”, apuntó Anna Marsland, profesora asociada de psicología y enfermería y autora principal del estudio, en un comunicado de prensa de la revista .

“Con el tiempo, esto puede hacer que estos individuos emocionalmente reactivos sean más vulnerables a las enfermedades inflamatorias, como las enfermedades cardiovasculares”, señaló.

 

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5 claves para desarrollar tu inteligencia emocional

hola.com

La inteligencia emocional (IE) es un concepto muy empleado en el campo de la psicología y tiene que ver con la manera con la que interpretamos el mundo e interactuamos con nuestros propios sentimientos y habilidades sociales: la motivación, la empatía, el entusiasmo, la perseverancia, la autoconciencia y el control de los impulsos… Tal y como nos explica Roser de Tienda, quiropráctica y coach, tener una inteligencia emocional implica ser consciente de uno mismo, lo que significa “reconocer nuestros estados de ánimo y de los pensamientos que tenemos acerca de esos estados de ánimo”. En definitiva, como la autoestima, se trata de una competencia que nos ayudará a vivir saludablemente, a entender nuestros talentos y debilidades y a alcanzar un completo bienestar mental. La experta nos cuenta cómo conseguirlo a través del fitness emocional.

El término de Inteligencia Emocional (IE) fue acuñado por primera vez por los psicólogos Salovey y Mayer (1990), aunque se hizo más popular cuando el psicólogo americano David Goleman publicó su bestseller, ‘Inteligencia Emocional’, en 1996. Según el modelo de Salovey y Mayer, podemos aumentar nuestra IE trabajando, principalmente, estas cinco competencias:

  • Conoce de tus emociones. Es importante estar atentos a los estados de ánimo y a nuestras reacciones ante las situaciones cotidianas, buscando establecer las conexiones con los estímulos que las provocan. Hay que lograr una actitud neutra, sin juzgar o rechazar lo que se siente, eliminando de nuestra percepción los pensamientos negativos.
  • Controla tus emociones. Debemos tratar de controlar nuestros impulsos e inhibir los pensamientos negativos, libres de ansiedad, tristeza o irritabilidad exagerada. No se trata de reprimir los sentimientos, sino de lograr un equilibrio ya que cada sentimiento (miedo, rabia, tristeza, alegría, euforia…) tiene su función y utilidad.
  • Motívate a ti mismo. El optimismo es uno de los requisitos claves para alcanzar nuestras metas. Esta capacidad se pone de manifiesto en las dificultades, en el cansancio, en la frustración, en el fracaso, cuando las cosas negativas abundan, es aquí cuando el hecho de mantener una visión positiva puede significar el éxito o el abandono de la meta. El desarrollo del optimismo y la autoestima está relacionada con las pautas de crianza y educación, por ello es importante establecer mecanismos para reforzar la expectativa de éxito del individuo.
  • Saber reconocer las emociones ajenas. Es la capacidad que posee el individuo de captar los estados emocionales de los demás, es decir, la empatía. Es importante tener conciencia de nuestros propios estados emocionales y lograr percibir los elementos no verbales asociados con las emociones de los demás, logrando detectar qué necesitan o qué quieren. La empatía constituye una habilidad social fundamental. Se trata de ponerse en el lugar del otro, sintonizar con sus sentimientos y necesidades.
  • Control de las relaciones. Esta habilidad consiste en la capacidad de un individuo para relacionarse adecuadamente con las emociones de los otros. El requisito básico para llegar a controlar las emociones de los demás consiste en el desarrollo de dos habilidades: el autocontrol y la empatía. Estas actitudes sociales garantizan la eficacia en el trato a los demás y sin ellas estamos condenados al fracaso e ineptitud social. Al contrario, el desarrollo de estas aptitudes influye en la capacidad de inspirar, persuadir y profundizar en las relaciones con los demás.

¿Qué es el ‘fitness’ emocional?

“El llamado ‘fitness’ emocional tiene como objetivo alcanzar el bienestar integral basado en el modelo anterior. Como quiropráctica no sólo trabajo ajustando a las personas en su columna vertebral. Muchas veces las personas necesitan ajustes también en sus pensamientos. Nadie ha sido educado para ello y en la práctica diaria es una parte fundamental en la consulta, porque todo el mundo busca orientación en un momento en el que la inteligencia emocional se valora más que el coeficiente intelectual. Entrenar a las personas para que interactúen con el mundo basándose en el desarrollo de habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia, entre otros, hace que disfruten de una gran satisfacción personal y profesional basada en la eficacia vital”, explica la experta Roser de Tienda.

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Personas con autoestima baja son menos capaces de romper su relación de pareja aunque esta sea infeliz

Una investigación realizada por el equipo de la psicóloga Megan McCarthy, de la Universidad de Waterloo en Canadá, reveló que las personas con autoestima baja son menos propensas a romper su relación de pareja aunque les resulte negativa.

Según indican los resultados de la investigación, publicado el 27 de febrero del 2015, este tipo de personas no se queja sobre su relación con la pareja porque temen ser rechazadas.

Esto provoca que el cónyuge no deje de hacer las cosas que desagradan a su pareja con poca autoestima, porque ignoran la situación o asumen que la otra persona está conforme.

El estudio también sugiere que el pensamiento de las personas con autoestima baja, le hace creer que enfrentarse a los problemas solo conducirá la situación a resultados negativos en vez de positivos.

De manera que podrían pensar que no pueden manifestar sus quejas sin arriesgarse a que su pareja les eche en cara las cosas por culpa de las cuales estas personas tienen baja su autoestima y que ello dañe su relación, provocando una falta de satisfacción general aún mayor con respecto a dicha situación sentimental.

La psicóloga McCarthy tiene planes para emprender un segundo estudio, en compañía de su equipo de investigación, para buscar cómo incrementar la sensación de poder o influencia en un cónyuge con autoestima baja, y lograr que este pueda exponer a su pareja las quejas que antes no se atrevía a plantearle.

Tener una baja autoestima, o sentirse por debajo de la medida del éxito personal mientras se considera que el cónyuge y otras personas cercanas están por encima, puede provocar que la persona no logre atreverse a presentarle a su pareja las quejas que tiene sobre su forma de ser, y opte por seguir aguantando una relación insatisfactoria con ella.

 

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 Un estudio muestra que el amor por las posesiones puede ser profundo

Los propietarios de vehículos y armas de fuego pueden bautizar a los objetos de sus afectos y comprarles accesorios, señalan investigadores

Un nuevo estudio muestra que, aparentemente, los estadounidenses realmente sienten amor por sus posesiones.

Investigadores visitaron cinco exhibiciones de automóviles en Arizona, y llevaron a cabo entrevistas con entusiastas de ambos sexos de entre 19 y 68 años de edad. Encontraron que los que tenían un vínculo especialmente potente usaban apodos en lugar de los nombres de marca al describir sus coches.

Además, algunas personas usaban esta conexión emocional con sus vehículos para aliviar el dolor y decepción de sus vidas románticas, aseguraron John L. Lastovicka de la Universidad Estatal de Arizona y Nancy J. Sirianni de la Universidad Cristiana de Texas.

El estudio aparece en la revista Journal of Consumer Research.

“Las relaciones con las posesiones materiales podrían reducir las consecuencias negativas del aislamiento social y la soledad, y pueden contribuir al bienestar del consumidor, sobre todo cuando se consideran en relación con respuestas alternativas menos deseables, como el abuso de sustancias, la delincuencia y los efectos secundarios de los antidepresivos”, escribieron en un comunicado de prensa de la revista.

En las relaciones de las personas con sus coches, hubo varias combinaciones de pasión, intimidad y compromiso.

“Los consumidores sentían pasión o un impulso incesante de estar junto a su amada posesión, cosa que con frecuencia se manifestaba mediante miradas y caricias a sus coches, e incluso algunas decisiones de compra a primera vista”, anotaron los investigadores.

También estudiaron a los propietarios de armas de fuego, y encontraron que “los consumidores llenos de amor gastaban casi seis veces más en accesorios y mejoras para sus amadas armas que los propietarios que no mostraban pasión, intimidad o compromiso hacia sus armas de fuego”.

 

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La normalización de la flora intestinal mejora los síntomas asociados al autismo

El incremento de la variabilidad de las bacterias de la microbiota intestinal mejora algunos de los trastornos gastrointestinales y del comportamiento en los TEA

abc.es

Cada vez es mayor el número de evidencias que demuestran el importante, sino crucial, papel que juega la flora intestinal –esto es, el conjunto de especies bacterianas, en su mayoría beneficiosas, que habitan en nuestros intestinos– sobre la salud de nuestro organismo. De hecho, la composición de este microbioma parece condicionar nuestro riesgo de desarrollo de enfermedades –como la diabetes– y de sus síntomas –como ocurre en el párkinson–. Pero aún hay más; algunas investigaciones han sugerido que la clave para el tratamiento de algunos trastornos del neurodesarrollo, y más específicamente de los trastornos del espectro del autismo (TEA) se encuentra en el intestino, no en el cerebro. Y ahora, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe (EE.UU.) muestra que la normalización de la flora intestinal de las personas con autismo mejora muchos de los síntomas de los TEA.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Microbiome», muestra que el trasplante de materia fecal para mejorar la composición y variabilidad de la microbiota intestinal resulta sumamente eficaz para el tratamiento de algunos de los trastornos gastrointestinales y del comportamiento asociados al autismo.

Desagradable, pero eficiente

Los autores ya habían observado en un estudio previo una asociación entre los síntomas asociados a los TEA y la composición y diversidad de la flora intestinal. Por ello, el objetivo de esta nueva investigación fue evaluar si la mejora de esta microbiota del intestino podía ser efectiva en el tratamiento del autismo.

Para ello, los autores contaron con la participación de 18 niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 7 y los 16 años y diagnosticados de autismo a los que sometieron a un lavado intestinal, a un tratamiento antibiótico durante 10 semanas y a un trasplante fecal diario –a lo largo de dos meses.

Y exactamente, ¿qué es un trasplante fecal? Pues básicamente, la transferencia de las bacterias de la flora intestinal de un donante ‘sano’, en la que se encuentran en torno a un millar de diferentes especies bacterianas, a un paciente. De esta manera se consigue que el receptor pueda tener un microbioma intestinal con una composición y variabilidad ‘normales’.

Los resultados mostraron que el procedimiento conllevó beneficios a largo plazo para los receptores, caso de una mejora promedio de un 80% de los síntomas gastrointestinales asociados a los TEA y de una mejoría de un 20-25% en los trastornos del comportamiento –entre otros, las habilidades sociales y los hábitos del sueño.

Como explica Dae-Wook Kang, co-autor de la investigación, «hemos observado un gran incremento en la diversidad del microbioma y un gran aumento en algunas especies bacterianas específicas, muy especialmente en el caso de las del género ‘Prevotella’, que previamente habíamos visto que se encontraba en baja cantidad en los niños con TEA».

No probar en casa

En definitiva, combinar el trasplante fecal, aun nauseabundo, con enemas y antibioterapia podría ser eficaz para corregir algunos de los síntomas asociados a los TEA. Más aún cuando se contempla que, una vez concluido el tratamiento, las bacterias ‘trasplantadas’ permanecen a largo plazo en la flora del receptor.

Como indica James Adams, director de la investigación, «nuestros resultados son muy convincentes. Hemos completado un ensayo clínico en fase I demostrando la seguridad y la eficacia del procedimiento. Pero para recomendarlo como tratamiento y poder aplicarlo en la práctica clínica se requieren estudios en fases II y III. Así, estamos planificando ampliar nuestra investigación sobre esta estrategia terapéutica mediante un estudio más grande y controlado con placebo que llevaremos a cabo en el futuro».

Es decir, aún habrá que esperar. Tal es así que los autores reclaman cautela a los padres que se vean tentados de reproducir el tratamiento en sus hijos.

Como concluye Rosa Krajmalnik-Brown, co-autora de la investigación, «aunque hemos visto que el tratamiento es prometedor, es importante que los padres lo consulten con sus médicos, dado que el uso de técnicas inadecuadas puede dar lugar a la aparición de infecciones gastrointestinales graves».

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10 claves secretas para descifrar el lenguaje corporal

huffingtonpost.com.mx

¿No sería tremendamente útil saber cómo leer el lenguaje corporal de alguien más?

Investigaciones muestran que aproximadamente el 55% de toda la comunicación proviene del lenguaje corporal. ¿Puedes imaginar qué ventaja sería para tu carrera y tus relaciones personales si fueras capaz de escuchar lo que no se dice?

(Chicos, esto podría ser útil algún un día, créanme).

Alta inteligencia emocional y lenguaje corporal

No es casualidad que las personas con alta inteligencia emocional sean muy conscientes de la importancia de la comunicación no verbal. Ellos prestan mucha atención al lenguaje corporal y otras señales no verbales al comunicarse con los demás.

He aquí buenas noticias. Cualquiera puede aprender a “leer” el lenguaje corporal.

A continuación te presento 10 herramientas secretas del intercambio para leer el lenguaje corporal. Con un poco de esfuerzo puedes implementarlas y ganar ventaja (y un gran impulso) para tu carrera profesional y tus relaciones personales.

Comencemos con la cara

1. Cuando alguien está sonriendo mira sus ojos. Una sonrisa verdadera y auténtica crea un arrugamiento de la piel alrededor de la esquina exterior de los ojos. Esto se conoce comúnmente como patas de gallo.

Si la sonrisa de alguien no las produce, esto sugiere que su sonrisa puede no ser genuina. La persona que sonríe puede estar ocultando sus verdaderos sentimientos o pensamientos hacia ti.

Una sonrisa feliz se define por las patas de gallo, ¡y no se puede fingir!

2. Mirada fija. Si alguien te está mirando intencionalmente durante demasiado tiempo… esto generalmente te hace sentir incómodo. Deliberadamente mirar a alguien sugiere una de dos cosas.

La persona que te mira así está tratando de engañarte, o de intimidarte o asustarte. Mantente alerta.

3. Cejas levantadas. Las cejas levantadas indican una de tres emociones: preocupación, sorpresa o miedo. La gente levanta sus cejas cuando se sienten incómoda con algo. Una vez más, las cejas levantadas no son algo que se pueda fingir.

Puede que te tome un tiempo averiguar qué causa ese malestar. Pero puedes tomar ventaja al menos al saber que alguien no está totalmente cómodo y relajado con lo que está sucediendo o se dice.

4. La mandíbula apretada, la frente arrugada o el cuello apretado. Estas respuestas corporales están controladas por el sistema límbico del cerebro. Todos ellos son signos de considerable angustia (es decir, reacciones de estrés).

Cuando veas estas reacciones, asegúrate de buscar la discrepancia entre el mensaje verbal y no verbal que puede estar recibiendo, para que te ayude a averiguar qué puede estar causando la angustia.

Ahora vámonos a otras partes del cuerpo

5. Reflejo del lenguaje corporal. Durante la conversación, si alguien imita lo que tú estás haciendo, eso significa que está de acuerdo contigo y la conversación va bien.

Por ejemplo, si el orador cruza sus piernas y el oyente hace lo mismo, eso representa que ambas partes están comprometidas en un diálogo cómodo.

Cuando las personas se sienten conectadas, inconscientemente reflejan el lenguaje corporal del otro.

6. Piernas y brazos cruzados suelen ser signos de resistencia. Sugieren que el oyente está cerrado a tu mensaje, sin importar si están sonriendo y asintiendo con la cabeza.

De nuevo, estos movimientos del cuerpo son reacciones inconscientes por lo que es importante prestar atención a lo que el oyente reacciona negativamente.

7. Encogerse de hombros es un gesto común que indica una falta de comprensión de lo que se dice o una situación que se está dando.

Si notas a un oyente encogiéndose de hombros, quizás quieras hacer una pausa y descubrir lo que no se se está entendiendo.

8. Abrir las palmas al hablar. Bárbara y Allan Pease afirman que una palma abierta representa históricamente “la verdad, la honestidad, la lealtad y la sumisión”.

Para leer algo interesante sobre esto échale un vistazo al libro de Pease: El libro definitivo del lenguaje corporal.

9. Postura de poder. Todos sabemos quién es el jefe cuando él/ella entra en la habitación. ¿Cómo? Su postura corporal habla alto y claro.

La pasos fuertes, la postura erguida, la cabeza en alto, los hombros hacia atrás, los ojos hacia delante y las palmas abiertas hacia abajo sugieren fuerza, confianza y liderazgo.

Mantener una buena postura exige respeto y poder; su ausencia proyecta falta de poder y de confianza.

10. Un dedo apuntado en una mano cerrada es muestra de que alguien está tratando de dominar y provocar la sumisión de los demás.

A nadie le gusta tener un dedo apuntado hacia ellos, esto crea mucha tensión y sentimientos negativos.

Intenta poner en práctica una o dos de estas herramientas. Antes de que te des cuenta serás un maestro en la lectura del lenguaje corporal.

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Trastornos de Ansiedad: La Agorafobia

psybilbo.com

Introducción

Desde su mera definición, la agorafobia es entendida como el miedo o temor excesivo a estar en espacios abiertos. En muchas ocasiones, se cree que es la antítesis de la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados). Visto así, efectivamente, parecen dos trastornos opuestos y diferentes, pero la realidad es que guardan muchas características comunes y en la agorafobia concretamente, la problemática es más amplia que sólo el simple hecho de estar en un espacio abierto.

Dicho esto, vamos a indagar en este trastorno, ya que muchas veces su entendimiento es bastante limitado e incluso erróneo.

Antes de nada, habría que empezar diciendo que como una gran cantidad de trastornos psicológicos, la agorafobia guarda una fuerte comorbilidad con las denominadas crisis de angustia. Explicado de manera resumida, el trastorno de angustia, es caracterizado por episodios de elevada ansiedad que se acompañan de respuestas somáticas intensas (taquicardias, mareos, sudoración, sequedad de boca, hormigueos en extremidades, etc.).  Estas respuestas fisiológicas se suelen experimentar como señales de peligro inminente para la integridad física o mental de la persona.

En cuanto a una definición más psiquiátrica de la agorafobia, se explica como el miedo a encontrarse en algún lugar donde escapar o recibir ayuda sea difícil.

Mencionadas ambas, la relación existente entre las dos es que cuando una persona padece de agorafobia,  experimenta un temor exacerbado ante diversas situaciones en las que como bien he comentado antes, es difícil escapar o recibir ayuda, y por lo tanto, sufrirá de elevada ansiedad la cual, le puede llegar a tornar en crisis de angustia o pánico.

Características clínicas de la agorafobia

Las personas agorafóbicas, intentan evitar situaciones en las que según su historia de aprendizaje, pueden ser potencialmente peligrosas porque se desencadena ansiedad intensa o pánico y tienen miedo de perder el control. Otra descripción de peligro se referiría a un temor más difuso, sin objeto concreto más que el hecho de que algo pueda ocurrir y el sujeto no pueda escapar de dicha situación.

Sobre los contextos más comunes de la agorafobia, se suelen dar los siguientes: estar alejado de casa, estar solo en casa, uso de algún transporte público, estar en lugares muy concurridos, teatros, museos, ascensores, cines, restaurantes, etc.

La agorafobia es un trastorno que a medida que pasa el tiempo se asocia a un incremento de la dificultad de la persona para llevar a cabo su actividad diaria con normalidad. El temor a que algo pueda suceder se acompaña de conductas de seguridad las cuales se caracterizan básicamente por la evitación de lugares donde, según la teoría cognitiva del paciente, no debería estar dado que si ocurre algo estará en peligro y no podrá ponerse a resguardo.

El paciente agorafóbico desarrolla una sensibilidad elevada al estrés, a las reacciones físicas y al entorno, de tal modo que situaciones/contextos en los que en una primera ocasión la persona ha respondido con malestar, ansiedad o temor ya van a quedar sensibilizados por condicionamiento, y en futuras exposiciones al mismo contexto, la persona reaccionará con ansiedad. Esta respuesta se va a reforzar y a generalizar a otros contextos semejantes tanto física como semánticamente. Además de las conductas de escape y evitación, estos pacientes desarrollan un repertorio amplio de conductas de seguridad.

Las conductas de seguridad son aquellas acciones que ayudan a la persona a enfrentarse a las situaciones que les producen ansiedad. Ejemplos comunes de ellas son: amuletos, presencia de personas o animales, estar cerca de lugares seguros, ansiolíticos, alcohol, etc.

Dichas conductas hacen que persista la agorafobia, ya que refuerzan el sistema de creencias erróneas y catastrofistas del sujeto en dos sentidos.

El primero es que si al realizar la conducta de seguridad no ocurre nada, ello es debido a que había un peligro que gracias a la conducta de seguridad se ha evitado.
El segundo es que si tras realizar la conducta de seguridad no ocurre nada, la conducta de seguridad tiene el poder de que esto no ocurra.

Modelo explicativo de la agorafobia-angustia

Todo el mecanismo tanto cognitivo como fisiológico que produce el malestar emocional en la persona, podemos apreciarlo de forma más visual en el siguiente diagrama:

Agorafobia

Tratamiento del trastorno mediante terapia cognitivo-conductual

Entendiendo las características, la comorbilidad con la angustia, y el proceso que llevan los sujetos aquejados de este trastorno, vamos a ver que estrategias se utilizan en la terapia cognitivo-conductual para abordar la problemática:

Psicoeducación para la comprensión del trastorno. En esta fase inicial, se explicará al paciente de forma detallada qué es la ansiedad, los procesos que intervienen en la activación fisiológica, la naturaleza y función de los síntomas, las consecuencias de las crisis de angustia y pánico, así como los procedimientos terapéuticos que se utilizaran. Sobre todo es importante hacer hincapié en cuatro elementos básicos que son: respuesta fisiológica, respuesta cognitiva, respuesta emocional y respuesta conductual.

Técnicas de regulación fisiológica y reestructuración cognitiva. Aquí hay que dotar al sujeto de diversas técnicas de respiración y relajación. Las más comunes que se suelen usar serían: la respiración diafragmática, la relajación progresiva de Jacobson y la inervación vagal. A nivel cognitivo, habrá que sacar todo el conjunto de creencias y pensamientos que tiene el individuo acerca de las situaciones que le provocan ansiedad, e intentar trasladarlas a otras más reales y sanas mediante por ejemplo la discusión socrática.

Exposición interoceptiva. Este sería el último paso a dar después de todo el trabajo anterior. Es el método que conseguirá que superemos totalmente las situaciones temidas, ya que mediante la exposición al contexto ansiógeno, lograremos derribar todas aquellas creencias disfuncionales que tengamos y fortalecer las adaptativas.

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Las fobias más raras

La fobia es un temor irracional desproporcionado y persistente, que se manifiesta como respuesta a la exposición de ciertos objetos o situaciones. Lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación. Hay muchos tipos de fobias pero, ¿cuáles son las más raras?

madridiario.es.-Patricia Velasco

Madridiario ha hecho una selección de las fobias más raras con la ayuda de Enrique García Huete, psicólogo clínico perteneciente al Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y director de Quality Psicólogos.

Según García Huete, los síntomas de la fobia son parecidos a los de la ansiedad pero más acentuados: aumento del ritmo cardiaco, respiración anormal, tensión muscular, sudoración, temblores o escalofríos.

Hay muchos tipos de fobias pero, ¿Cuáles son las más raras? García Huete nos hace una selección de las más singulares.

Lafabofobia

Se define como el pánico a comer y a tragar por el miedo a atragantarse. Llegado a un caso extremo, los fóbicos sólo quieren tomar líquidos o comida fácil de tragar masticando excesivamente. Se describen los síntomas como una sensación a que la garganta se estrecha, dificultándose de este modo el inicio de la deglución, y produciéndose el temor a que la comida quede atravesada en la garganta o bien se desvíe a la tráquea y produzca ahogo.

Genofobia

La genofobia es el miedo irracional al sexo o a las relaciones sexuales. Es evidente que algunas de las principales causas de genofobia pueden ser originadas por algún asalto sexual o antecedente de abuso sexual. En algunos casos, sin embargo, la causa es médica en vez de postraumática: hombres que sufren impotencia o personas que tienen miedo a contagiarse de alguna enfermedad como el VIH. En ocasiones no existe una causa conocida, pues el desarrollo de la fobia podría haberse originado durante la infancia, a veces debido a material visual sexual gráfico en la televisión, en los libros o en las películas. Algunas fobias relacionadas son la especmatofobia que es el miedo al semen o la merlotofobia que es el miedo a tener erecciones o de ver un pene erecto.

Omfalofobia

Se trata del miedo hacia los ombligos. Los miedos no se manifiestan sólo ante la presencia del ombligo de la persona que padece la fobia, sino también ante la presencia de los ombligos de los demás. También puede producirse al ver a otra persona el tocar su propio ombligo.

Triscaidecafobia

Es el miedo irracional al número 13. Se considera normalmente una superstición. Hay otras fobias relacionadas como la fobia especifica al viernes 13 que se llama parascevedecatriafobia o el miedo al martes 13 que se la conoce como trezidavomartiofobia.

Hexakosioihexekontahexafobia

Se trata del miedo irracional al número del diablo que es el 666. Esta fobia se origina en el Apocalipsis (versículo 13:18), donde se indica que ese número está ligado a Satanás o al Anticristo.

Coulrofobia

Es el miedo irracional a los payasos. Afecta especialmente a los niños, aunque puede aparecer en adolescentes y adultos. Los pacientes coinciden en que lo que más les aterroriza de los payasos es el maquillaje excesivo, la nariz roja y el cabello que llegan a ocultar su verdadera identidad.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

Es el miedo a las palabras largas. Precisamente, es el “miedo irracional a la pronunciación de palabras largas, científicas o poco comunes en el lenguaje coloquial”.

Logicomecanofobia

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a los ordenadores. El temor a los ordenadores puede tener varios orígenes: el miedo al equivocarse cuando se lo adquiere, debido a la multitud de marcas y modelos disponibles en el mercado; el miedo a verse o sentirse tonto, inútil frente a un artefacto que no se sabe manejar bien; el miedo a perder el control, ya que el ordenador hace la mayor parte del trabajo por sí solo. Principalmente la ansiedad se experimenta antes de aprender a utilizar el ordenador, y afecta principalmente a los adultos que se sientan por primera vez delante de una pantalla. A medida de que el usuario va cobrando confianza en sí mismo, la fobia puede ser superada.

Tecnofobia

No necesariamente se trata de un miedo irracional, la tecnofobia también se refiere principalmente al rechazo a las nuevas tecnologías. Generalmente está justificado y no necesita ser curado como otras fobias. La existencia de la tecnofobia es un factor para que existan analfabetos tecnológicos (personas incapaces de manejar un ordenador o un cajero automático).

Ergofobia

Es el miedo al trabajo. Las personas que la padecen tienen miedo injustificado a encontrar empleo por temor a mostrar un mal rendimiento o a no saber desenvolverse adecuadamente en el entorno laboral. La ergofobia es, pues, una fobia compleja, ya que puede ser parte de muchas fobias diferentes o problemas mentales. En general, el mayor temor de los fóbicos al trabajo es a relacionarse con los demás.

Papafobia

Miedo irracional al Sumo Pontífice. Este miedo es poco común, está relacionado con el temor a lo sagrado y objetos religiosos.

Uranofobia

Miedo irracional y enfermizo al cielo o el paraíso. Las personas que sufren esta fobia temen el cielo, el más allá, el paraíso y el juicio final de todo ser que muere en el planeta tierra. Pero también, la sufren las personas que tienen miedo a la inmensidad del universo, con todas sus estrellas, galaxias y agujeros negros sin determinar.

Pogonofobia

Es la aversión irracional a las barbas. El término pononofobia se utiliza desde 1851, por lo menos, a la hora de describir el pavor que sufren muchas personas al ver una barba.

Tripofobia

Es la repulsión generada por mirar o estar cerca de figuras geométricas muy juntas, especialmente hoyos pequeños y rectángulos muy pequeños. Los agujeros pueden ser pequeños, grandes como los de un panal o los agujeros de un ladrillo.

Crometofobia

Es el miedo al dinero. Las personas que la sufren ven como el dinero o la palabra dinero está asociada con experiencias, sentimientos o vivencias negativas y dolorosas por lo cual la mejor forma de cuidarse o de evitarlas es no tenerlo.

Aurofobia

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo al oro, a los objetos hechos de este metal precioso.

Enofobia

Este término se refiere cuando una persona tiene pánico, horror o fobia al vino y también a cualquier licor o bebida alcohólica.

Sofofobia

Es el temor a saber y adquirir nuevos conocimientos. Esta fobia puede ser específica, no tiene por qué ser general, se puede tener miedo a aprender determinadas cosas en concreto, por ejemplo, a aprender cosas relacionadas con el sanatismo o la magia negra, sin que esto impida poder aprender otras cosas nuevas en otras áreas diferentes.

Antropofobia

La antropofobia puede ser definida como el temor hacia las personas en situaciones de hacinamiento, pero también puede sentir ansiedad al estar cerca de una sola persona. Las condiciones varían dependiendo del individuo afectado. Algunos casos son leves y se pueden manejar, mientras que los casos más graves puede conducir a la marginación y a la exclusión social.

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