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Psicologia – Psiquiatria

El síndrome de Asperger ¡aprende a identificarlo!

medicinatv.com

El síndrome de Asperger es, posiblemente, uno de los síndromes menos conocidos por los pacientes, pero su detección es muy importante y debe de ser temprana. Según la psicóloga Isabel Menéndez Benavente, “está englobado dentro de los trastornos del espectro autista, siendo mucho más leve”.

¿Cómo podemos identificarlo?

Se advierte que los niños que muestran esta señal, tienen dificultades en cuatro grandes áreas:

  • Habilidades sociales: no se comunican con otros niños de la misma forma, no interactúan. Por ello, no les es fácil relacionarse socialmente.
  • Comunicación: interpretan literalmente lo que otros les dicen, además de tener un lenguaje alterado que se manifiesta en cambios del tono de voz y en el uso de un lenguaje pedante y superficial.
  • Rutina: tienen una rutina de la cual nunca quieren salir porque no les gustan los cambios.
  • Intereses restringidos: gozan de buenos conocimientos sobre un tema concreto, buscan información sobre él de una manera íntegra y tienen mucha memoria, pero se restringen únicamente a ese área en particular.

Debido a estas características, los niños con el síndrome de Asperger necesitan una ayuda especial. Si su diagnóstico es precoz y se trata, pueden llegar a disfrutar de una vida, más o menos, encauzada. De hecho, podemos estar rodeados de personas con este síndrome y ni siquiera saberlo.

Por ello, es fundamental que los padres identifiquen con rapidez si su hijo tiene alguna de estas señales para que, cuanto antes, puedan tratarle y, así, el niño goce de una vida feliz.

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Los cambios de tiempo nos deprimen

Los continuos cambios climatológicos que se están produciendo esta primavera, con bruscas subidas y bajadas de temperaturas, pueden hacer que aquellas personas aquejadas por algún tipo de trastorno mental como depresión o ansiedad sufran recaídas o acentúen sus episodios de crisis.

Así lo ha destacado el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), José Antonio López Rodríguez, en declaraciones a Europa Press. “En primavera, nuestro cerebro se expone a una mayor cantidad de luz. Pasamos del invierno oscuro, lluvioso y lúgubre a una explosión de luz y de color, de olores que, como norma general, provocan trastornos en todo el organismo”, explica el experto. Esto hace que sea la estación en la que también se den más casos de problemas digestivos, gastritis o alergias, “por lo que no es de extrañar que el órgano más fundamental de nuestro cuerpo, el cerebro, también se vea trastocado”, añade.

Síntomas de esta desestabilización son las alteraciones en el sueño, un cansancio físico mayor de lo habitual y la irritabilidad. Sin embargo, no a todos nos afectan por igual estos cambios. Existe un grupo de riesgo más propenso a ser afectado por las variaciones de temperatura. “Aquellos que ya en otras estaciones y fundamentalmente en otras primaveras han tenido o han sufrido baches e incluso en desencadenamiento de otros trastornos ya existentes”. La tristeza, la ansiedad o el cansancio propios de estos cambios de temperaturas son normales, siempre y cuando no excedan de los 10 días.

Este experto ha apuntado que la razón fundamental por la cual en primavera y en verano estamos más alterados es la luz, que es “una gran estimulante cerebral”. “Al recibir más luz, estamos más alterados y, por tanto, más despiertos y revolucionados”, según ha expuesto.

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Soltera, y ¿a mucha honra?

Existen muchas razones por las cuales una mujer podría seguir soltera sobre todo si es autónoma y guapa. Pero será hasta que se tome el tiempo de analizar qué es exactamente lo que busca en una pareja que podrá trascender en el departamento del amor.

Tu repisa está repleta de libros de autoayuda. Eres una experta en temas del amor. Mantienes con firmeza tus teorías sobre la soltería, porque piensas que es mejor estar sola que mal acompañada. Tu idea perfecta de un viernes por la noche es pedir una pizza y ver por décima vez “Orgullo y Prejuicio”. En el fondo, sigues con la esperanza que aparezca tu señor Darcy, que confesará el amor profundo que siente por ti, como pasa en esa novela que Jane Austen escribió hace ya 97 años. Pero, cuando dejas de fantasear despierta, te das cuenta de que los únicos hombres en tu vida son tus mejores amigos. Esos que te tratan como si fueras uno de ellos, eructan enfrente de ti después de beber cerveza y te tratan como la hermana menor.

Entonces, ¿quieres o no quieres ser soltera? Depende de lo que se defina como soltería y lo que una mujer espere de ella o cuánto esté dispuesta a perder o a ganar por sostenerla.

La socióloga y directora del Programa de Equidad y Género de Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), Claudia Dides, lo plantea así: “Los roles han cambiado. La mujer ya no busca un sostenedor, sino una pareja o un compañero para pasarlo bien, incluso para sólo tener sexo”. Entonces: ser soltera no significa estar retirada de la vida de pareja. Como Dides añade: “No es necesario casarse”. Según ella mucho depende del proyecto de familia que una mujer tenga.

Según la psicóloga argentina Irene Meler, experta en temas de género de las generaciones posteriores a la liberación femenina en Latinoamérica –esas que heredaron lo que quedó de los años 60- tienen terror de repetir el modelo de sus madres y de sus abuelas que estaban sometidas a los hombres. Según ella, a comienzos del siglo XX los varones debían formarse e insertarse en el mundo social y productivo, antes de decidir que estaba en condiciones de casarse y de tener descendencia. Lo novedoso, añade Meler en un artículo titulado “¡Uy me olvidé de casarme!” es que hoy “muchas mujeres elaboran, de modo implícito, un proyecto de vida semejante”.

No todas están de acuerdo con la especialista trasandina. Isabel Morales, afirma: “Mi papá fue un buen ejemplo de marido y por eso creo que soy exigente. Además, creo que ya no los hacen como antes”. Ella se define como desconfiada: no se compra al pretendiente ideal, ni cree en el príncipe azul; asegura que no existen y por eso, está a la espera del hombre que se muestre tal cual es y que no venda otra imagen para llamar la atención.

La otra cara de la moneda son las expectativas: un hombre, para ser elegido, debe cumplir con una serie de requisitos, y muy pocos pueden cumplirlos. Entre ellos está el que sean un modelo de equilibrio: “Las mujeres se quejan de que ahora los hombres son tan sensibles, que no se pueden apoyar en ellos, pero si son muy machos tampoco sirven, porque son insensibles”, explica Claudia Araya.

Otra de las causas que llevan a una mujer a permanecer soltera es el miedo. Miedo al compromiso, miedo a ser herida, miedo al riesgo. A fin de cuentas, miedo. Claudia Araya cuenta que conoció a mujeres políticamente e intelectualmente potentes, casadas o emparejadas con idiotas. “Estas mujeres prefieren estar con hombres que dependan de ellas, porque no se sienten amenazadas. No son hombres, hombres. Los cuidan como a un niño”, afirma. Pero, cuando los roles se invierten y hay más compromiso y entrega por parte de los hombres “ellas terminan despeinadas”, agrega.

Hay mujeres que evitan a estos tipos de hombres. De hecho, evitan a los bajos, altos, delgados, gordos, ingenieros, filósofos -y la lista continúa- por miedo a tomar riesgos amorosos y salir lastimadas. “Hay gente que se pregunta  y tiene dudas sobre si la relación va a funcionar o no, ¡nadie dijo que iba a resultar!, no hay relación de pareja que no incluya un riesgo”, enfatiza Araya.

Tú eres de las que lograste superar la etapa de noviazgo. Sabes que le gusta el café con dos cucharadas de azúcar morena, pero, ¿conoces cuáles son sus proyectos de vida?  Claudia Araya cuenta que en una investigación que está realizando ha notado que cada día las personas no toman el tiempo para autoconocerse lo cual complica las relaciones de pareja. “Es muy difícil saber lo que el otro quiere, y a veces qué quiere uno mismo”, añade. En vez de apresurarte, aprovecha la soltería para conocerte y averiguar qué es lo que quieres. De todas maneras, no te está dejando el tren.

Ya no estamos viviendo en los años 50, donde la importancia del matrimonio en Estados Unidos llegó a su punto más alto. El 96% de los adultos estaban o habían estado casados. Hace 30 años en Chile, 77.499 matrimonios fueron registrados. En el 2008, esta cifra disminuyó a 56.112 personas según datos del INE.

“En los últimos años, ha habido una transformación en la intimidad de la mujer y el hombre”, dice Claudia Dides. Añade: “Ahora, son menos las parejas que se están casando, vincularse mediante un contrato va en retroceso porque hay nuevos tipos de familia. Claramente ha aumentado la convivencia y ese es un factor importante para entender la soltería”.

Otra razón ligada a la soltería es que las mujeres “tienen más posibilidades y por eso toman la decisión de postergar el matrimonio y tener hijos”, dice Dides. “Antes, las mujeres tenían la idea de que el único proyecto de vida era el de la reproducción”, concluye.

 

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 El Síndrome de la Co-dependencia.

Son muchos los casos que existen de mujeres que tienen como pareja a un alcohólico, drogadicto u holgazán y que a pesar de sus destructivos defectos siguen viviendo con ellos…. Es entonces que nos preguntamos: ¿Por qué los aguantan? ¿por qué no los abandonan? ¿por qué aguantan tanta vegación y malos tratos? Aunque parezca difícil de creer muchas personas (mayormente mujeres) que se enamoran a propósito de este tipo de personas, pero no para amarlas sino para sentirse útiles y queridas, además de que tiene un terrible miedo a la soledad. Por lo general estas relaciones tarde o temprano se convierten en destructivas: cuando es así esta-tamos frente el Síndrome de la Co-dependencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, en una relación, la dependencia siempre existe.

TIPOS DE CO-DEPENDENCIA

Existen varios tipos de codependencia, y uno de ellos es el de una pareja que uno de sus miembros sufre una enfermedad o una adicción, y el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle pero sin dejar que se cure completamente, ya que, lo que da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado. Son personas que sienten la satisfacción y necesidad de resolver la vida a otros (y de su pareja en muchos casos), esto les hace sentirse muy bien e importantes. Aunque en este aspecto, también hay quienes, si bien cuidan a su pareja, también son egoístas y dominantes, de esas que no dejan crecer nada a su alrededor, celosas que no toleran la presencia de nadie e incluso pueden infringir malos tratos físicos a la persona que aman.

Es un juego de poder, una lucha en que cada no uno ejerce su forma de control del otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien está inmerso en una relación de co-dependencia, nunca se da cuenta de ello por sí mismo, corresponde a un tercero desde fuera la responsabilidad de hacerlo evidente. Lógicamente, si la relación es gratificante para ambas partes, si no hay dolor, si se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay porque intervenir, sólo hay que hacerlo si nos percatamos que esta relación hace daño a terceros, hijos, personas del entorno o uno de los miembros de la pareja.

Las Consecuencias de la Co-dependencia

En ocasiones la codependencia puede provocar una serie de síntomas psicosomáticos no específicos; dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia, etc…Ante una co-dependencia de pareja, los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo de intimar con su pareja. Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo: ¿qué me pasa?

Lo Que Ocasiona este Síndrome

El miedo a la intimidad, al compromiso, a la dependencia amorosa que hoy día se da con mucha frecuencia es también un tipo de relación dependiente. Hay muchas personas que cuando les surge el deseo, la atracción por alguien o se enamoran les aparece automáticamente el miedo a la dependencia, al compromiso. Suelen darse estas situaciones en personas con experiencias anteriores dolorosas y frustradas o en personas con padres separados.

Brenda Schaeffer asegura que la gran paradoja del amor co-dependiente es esta precisamente, desear imperiosamente amar y ser amado: “Miedo al rechazo, miedo al dolor, miedo de perder el control, miedo a la personalidad del otro y, muy especialmente, miedo a conseguir la felicidad”.Quien le teme al compromiso y la dependencia cuando inicia una relación, aunque la desee realmente, la corta a medida que el deseo toma forma.

Así va iniciando relaciones que nunca se consolidan y entra en un ciclo que se va repitiendo. Sino es sincero consigo mismo y no afronta cuales son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo que tanto desea y busca: ser feliz. Y lo que es peor, que termina por verse atrapado en el Síndrome de Co-dependencia que con el tiempo resulta ser autodestructivo y muy peligroso tanto para usted como para los que le rodean…

 

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5 formas de evitar la depresión y poder vivir mejor

okdiario.com

¿Tienes depresión pero no sabes por qué? Tranquilo, mucha gente hoy en día sufre momentos de depresión, achacados a múltiples factores. La depresión provoca en el ser humano una profunda tristeza y la inhibición de algunas funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos. Encontrar la raíz del problema puede ser complicado, por ello hoy voy a contaros formas para evitar la depresión.

Evita la soledad

Es cierto que existen personas a las que les gusta la soledad, y eso no es malo. Pero el aislamiento del resto sumado al retraimiento son de las causas principales de la depresión. Por naturaleza somos seres sociales, y el no relacionarse hace que no podamos expresar los pensamientos y sentimientos.

Sonríe siempre que puedas

Aunque parezca obvio, está bien remarcar que los pensamientos negativos llevan a las personas a caer en una depresión. Es mejor tratar de encontrar siempre el lado bueno de las cosas y sonreír ante los peligros y las dificultades. Normalmente, el enfado y la frustración no consiguen solucionar los problemas, solo empeorarlos.

Vigila lo que comes

Oirás a mucha gente que dice que cuando está deprimido lo tiene que solucionar con una comida. Hamburguesa, pizza, helado… típicos alimentos que no suelen estar incorporados en una dieta saludable. Pero que tampoco es malo comerlos. Lo que sí es necesario es mantener una dieta equilibrada y variada, ya que afecta en gran medida a nuestra salud mental.

Practica deporte

Antes de tomar cualquier medicación, prueba a hacer deporte, el que sea. Mucho mejor si puedes practicarlo con más gente, así ya tachas la parte sociable de la lista. El deporte proporciona al cuerpo dopamina y serotonina, dos hormonas que son conocidas por aportar la felicidad a las personas.

Respeta las horas de sueño

Todos sabemos que hay que dormir ocho horas para que el cuerpo descanse. ¿Tú lo cumples? Tanto si duermes mucho como si duermes poco, hay que tratar de cuidar a nuestro cuerpo en este aspecto. Dormir mal y no tener una rutina genera mucho estrés al cuerpo. Además, el cuerpo puede llegar a sobrecargarse, no pudiendo rendir al máximo y generando sensaciones de angustia que llevan a la frustración y a la depresión.

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La ‘resaca emocional’ es real y afecta a las experiencias futuras, según un estudio

Los eventos que provocan emociones preparan al cerebro para que recuerde las cosas de forma más efectiva, según unos investigadores

healthfinder.gov

Las experiencias que tiran de nuestros sentimientos crean “resacas” emocionales que afectan a los eventos futuros y hacen que sean más fáciles de recordar.

“El modo en que recordamos los acontecimientos no es solo consecuencia del mundo externo que experimentamos, sino que también está fuertemente influido por nuestros estados internos. Y estos estados internos pueden persistir y colorear las experiencias futuras”, dijo la autora principal del estudio, Lila Davachi, profesora asociada en el Departamento de Psicología y el Centro de Ciencias Neurales de la Universidad de Nueva York.

Para realizar el estudio, los investigadores asignaron a los participantes a mirar una serie de imágenes.

A los de un grupo se le mostraron primero imágenes que evocaran emociones, y luego unas neutrales. Los del otro grupo miraron primero imágenes neutrales y luego las que despertaban emociones. Seis horas después, se realizaron pruebas a los participantes para ver qué tan bien recordaban lo que habían visto.

Las personas que se expusieron primero a las imágenes que provocaron las emociones tenían un recuerdo más agudo de las imágenes neutrales que las que vieron las imágenes neutrales primero, encontró el estudio. Los escáneres cerebrales sugieren que esto es así porque las imágenes que provocan emociones preparaban a su cerebro a recordar las cosas de forma más eficiente.

“Vemos que la memoria de las experiencias no emocionales es mejor si se han vivido después de un acontecimiento emocional”, dijo Davachi en un comunicado de prensa de la universidad.

“Estos hallazgos aclaran que nuestra cognición [pensamiento] está muy influido por las experiencias precedentes y, concretamente, que los estados cerebrales emocionales pueden persistir durante periodos largos de tiempo”, concluyó.

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El autismo y el TDAH a menudo se dan juntos, muestra una investigación

Un estudio halla que casi un tercio de los niños con autismo también tienen problemas con la atención y la hiperactividad

Casi el 30 por ciento de los niños pequeños con autismo también muestran señales del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), una tasa que es tres veces mayor que la de la población en general, muestra un nuevo estudio.

“No sabemos la causa del TDAH en la mayoría de los casos. Ni sabemos la causa del autismo en la mayoría de los casos. No es ninguna sorpresa que algo que afecta al cerebro y causa algún cambio en el desarrollo podría también causar otro cambio en el desarrollo”, afirmó el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven y Alexandra Cohen, en Lake Success, Nueva York, que no participó en el estudio.

Los niños del estudio que sufrían de ambas afecciones también tendían a tener más dificultades con el aprendizaje y la socialización que los niños que solo tenían autismo.

Los investigadores comentaron que el tratamiento del TDAH podría beneficiar a los niños con autismo en el caso de que no progresen con los programas de tratamiento del autismo, que a menudo requieren que se mantenga la atención en unas habilidades específicas.

“En un niño [con autismo] que tiene grandes dificultades con la atención, la hiperactividad o ambas cosas, realmente habrá que llegar a otro nivel en las estrategias de intervención”, comentó la autora del estudio, Rebeca Landa, directora del Centro del Autismo y Trastornos Relacionados del Instituto Kennedy Krieger, en Baltimore.

Para realizar el estudio, publicado el 5 de junio en la edición en línea de la revista Autism, los investigadores preguntaron a los padres de los niños que participaban en un estudio comunitario del desarrollo infantil sobre los síntomas de atención e hiperactividad: si los niños podían esperar a que les llegara su turno o no, si interrumpían a los demás cuando hablaban, si jugueteaban con cosas durante las comidas o si no podían hacer las cosas con más lentitud, por ejemplo. Todos los niños del estudio tenían de 4 a 8 años de edad.

De los 62 niños a los que se había diagnosticado autismo, 18 (el 29 por ciento) también mostraban señales de TDAH.

Un estudio anterior de niños un poco mayores halló que el 31 por ciento de los niños tenían los dos trastornos a la vez.

“No es sorprendente”, comentó la Dra. Patty Manning-Courtney, directora del Centro Kelly O’Leary de Trastornos del Espectro Autista, del Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati.

“Lo bueno de este estudio es que se tomaron la molestia de ver quién cumplía los criterios del diagnóstico y qué era lo que diferenciaba a esos niños”, señaló Manning-Courtney, que no participó en la investigación.

Todos los niños que sufrían de ambos problemas eran chicos. Los chicos tienen tasas más altas de autismo y de TDAH que las chicas, según la investigación realizada.

Una limitación del estudio fue que los investigadores tuvieron que confiar en los formularios destinados a detectar el TDAH en los niños típicos. Realmente no hay buenas pruebas de atención e hiperactividad para los niños con autismo, y sus problemas podrían parecer distintos de los de los niños típicos en edad escolar.

Los niños que funcionan en mayor medida dentro del espectro autista pueden tener problemas bastante obvios con la atención.

“No se trata de que tengan un déficit de atención. Se trata de que no pueden repartir su atención o cambiarla a allí donde necesita estar”, explicó Manning-Courtney. “Hablo con los padres de los niños con autismo sobre la regulación de la atención más que del déficit de atención”.

En los niños que tienen un autismo más grave, el TDAH puede ser más complicado de detectar.

“Es difícil de decir si su nivel de actividad es diferente porque se retrasan o porque tienen un autismo más grave o si se trata de un TDAH”, indicó Manning-Courtney.

Pero si los padres y los profesores se percatan de que los problemas de atención o de la actividad afectan la habilidad del niño de progresar, entonces ha llegado el momento de pedir ayuda, afirmó.

Los primeros tratamientos de los problemas de atención en los niños autistas tienen que ver con intervenciones en la conducta con la intención de enseñarles a controlar mejor la concentración de la atención.

Si las conductas no mejoran con la ayuda, Landa afirmó que los médicos entonces pasarán a la medicación.

“Si su hijo tiene ese tipo de problemas, vale la pena mencionarlo a su pediatra y también ponerse en contacto con los profesores”, añadió Landa.

 

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Depresión en la vejez… “Inventariando” la vida

El reloj biológico no entiende de cirugías ni de hormonas inyectables. Y aunque se puede simular e incluso retardar el proceso, la vejez llega con la misma naturalidad con la que se da la vida. Muchas imágenes han sido asociadas a esa etapa de la vida a través de la historia; desde los propios cuentos de hadas vemos a personajes que no quieren envejecer y esa idea es reforzada con herramientas tan cotidianas como la publicidad.

Pero en contravía a esa situación hay otra no menos importante: la población se reproduce menos y vive más, generando un desequilibrio nuevo para nuestra especie. Seamos sinceros: aunque técnicamente usted está envejeciendo mientras lee este artículo, lo más probable es que sienta aún lejana esa situación. Y si bien es muy positivo vivir el presente y proponerse metas a corto plazo, no es menos sabio fabricar un proyecto de vida que le permita proyectarse al final del camino.

Si, por el contrario, en este momento se pasea por los pasillos del ‘sexto piso’ para arriba, es probable que comprenda mejor lo que planteamos. Sin embargo, en cualquiera de los dos casos, el tema es de toda incumbencia; las estadísticas confirman el envejecimiento de la población mundial y las políticas estatales buscan prepararse para afrontar los alcances de esta situación.

Según las proyecciones de Naciones Unidas, en 2050 más de 2.000 millones de personas serán mayores de 60 años. Y por supuesto, en  nuestro país ese panorama tiene connotaciones importantes. El DANE afirma que para 2020, unos 6’500.000 personas serán mayores, 34 por ciento más que en el 2012.

En arenas movedizas

Erróneamente se tiende a asociar la tercera edad con un terreno oscuro, rondado por la muerte y la desprotección. Pero el replanteamiento de esa falsa premisa es indispensable para direccionar el reto real y dejar de asociarla, de una buena vez, a la depresión.

Sin embargo, mientras inventamos “ficciones” alrededor de la edad, los años pasan y cumplen su cometido. La productividad se reduce, el cansancio aumenta y las posibilidades de ser autosuficientes se ven amenazadas. Nunca es fácil tacharle nombres a la lista de amigos y parientes vivos y cuando la muerte se hace real en alguien tan directo como la pareja, los retos se vuelven de otra dimensión.

No obstante hay que ser muy cuidadosos en ese redireccionamiento mental. Mucha gente piensa que la vejez es necesariamente sinónimo de depresión y esto no puede estar más lejos de la verdad. Son muchos los que terminan sus días entregados al trabajo, sin impedimentos físicos incapacitantes y con una vida social envidiable. Pero hay un punto muy cierto: bajo condiciones de vulnerabilidad, todas esas expectativas pueden convertirse en arenas movedizas.

“Hay un estereotipo muy amplio sobre la vejez, asociado con detrimento y empobrecimiento; la vemos como ‘el acabose’ y eso genera unas condiciones muy prolíficas para la depresión. Además, muchos se dedican a realizar este estereotipo social. Generar unas imágenes posibilitadoras para la vejez es una necesidad. De hecho, todos deben prepararse desde antes, construyendo acompañamiento y participación en los sistemas de salud, la familia, y otras asociaciones”, asegura el doctor René Solano, sicólogo con amplia experiencia en terapia familiar.

Una cuestión muy femenina

Al contemplar el panorama general, y contrastándolo con el planteado por la propia depresión (que describiremos más adelante), es claro que la problemática nos atañe a todos. Y para sintonizarnos con ella, lo mínimo por hacer es ampliar nuestra visión sobre el cuidado y atención que le prestamos.

Para ello es necesario entender que los hombres y mujeres envejecen de maneras diferentes,  y a su vez están influenciados por factores sociales que los llevan por otras rutas. La mayoría de personas que ahora están en la tercera edad, hicieron parte del modelo familiar tradicional que permitía, entre otras cosas, más probabilidades a los hombres de educarse, dándoles mejores herramientas para gozar, a su vez, de una vejez con mayor calidad de vida.

Pero las mujeres son más longevas (viven en promedio siete u ocho años más) y esto se debe a factores como la participación masculina en las guerras y al hecho de que anualmente nacen más niñas que niños. También a que ellas beben menos y son más constantes con el cuidado de su salud.

Lo anterior es un factor determinante, pues esto convierte a las mujeres en las mayores afectadas por transiciones como la viudez. Aun así, según nuestro especialista, también están más capacitadas para superar este duelo, pues sobre todo en esas jerarquías familiares pasadas, la madre era la encargada de tejer relaciones más cercanas con los hijos y formar unas redes de apoyo realmente sólidas.

Pero los factores que rodean la situación de viudez abundan, así que en ese proceso también será determinante el momento de la vida que ella atraviese, cuántos años estuvo casada, cuántos hijos tiene, con qué recursos financieros cuenta, y no menos importante, la memoria afectiva que posea. Si todos estos la favorecen, cualquier cuadro depresivo podría sortearse con éxito.

¿Es o no es?

Aunque es lugar común relacionar las enfermedades mentales con la locura, lo cierto es que existe una gama asociada que nada tiene que ver con ella, como la depresión. Esta enfermedad puede atacar en cualquier momento de la vida, pero como lo decíamos antes, las condiciones en que generalmente se encara la vejez, la hacen muy popular en esa época.

Es muy fácil para algunas personas sentir que la padecen, pues existen diferentes cuadros de tristeza y ausencia de energía que podrían simularla. Pero cuando es diagnosticada por un profesional, probablemente exista una causa orgánica, como un desequilibrio en la producción de neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina.

Claro que también puede desencadenarse a partir de cualquier cambio o transición traumática. Y sobre todo, cuando se asocia a la vejez, es capaz de revivir duelos mal hechos. Además, características como la pérdida de interés por la vida y la tendencia a aislarse, se amalgaman con especial fuerza en esta etapa, haciendo el tema más difícil de manejar para los familiares.

“Cuando una persona decide apartarse de los demás y pasar la mayor parte de su tiempo triste o depresiva; cuando se siente vacía, pierde los objetivos de la vida o no duerme bien; o por el contrario, escapa de la realidad durmiendo constantemente, puede estar deprimida”, afirma el doctor Jorge Forero Vargas, médico psiquiatra.

Según nuestro especialista, también es normal experimentar ansiedad, insomnio (algunas veces lo contrario), alteraciones del pensamiento (como fuertes culpas), distraerse y perder vitalidad e interés por lo placentero.

En cualquier caso se debe consultar, y al confirmar el diagnóstico es indispensable seguir al pie de la letra las indicaciones médicas. Una de las terapéuticas más usadas en esos casos son los medicamentos; cuya mayoría suple la producción de los neurotransmisores comprometidos por la enfermedad. Suspenderlos al sentirse mejor, solo dañará el tratamiento.

De hecho, el doctor Forero afirma que entre el 67 y el 75 por ciento de los pacientes recaen por abandono del tratamiento en el primer año. Y casualmente este es el tiempo mínimo requerido para recuperarse de la pérdida neural inducida por la enfermedad.

Depresión y vejez

Como lo planteábamos desde el principio, la vejez necesita de un acompañamiento social y familiar, que le brinde a la persona los medios necesarios para adaptarse mejor a las transiciones que llegan con la edad.

Perder cierta capacidad –si no toda- para ver por sí mismo, promueve un cambio en el rol familiar, y es preciso que ese proceso se dé en un marco de aceptación, respeto por las decisiones de la persona mayor y mucho amor.

“También es un factor crítico la sociabilidad, porque es importante que la vida tenga sentido. De hecho, no se envejece de la noche a la mañana, y dependiendo de cómo se haya manejado la  vida, así se dará esta etapa”, comenta el doctor Solano.

Algo que genera mucha angustia es el balance tan propio de esta época. Es muy fácil echarse encima más culpas de las ganadas, y la capacidad que tengamos de aceptar los aciertos y errores acumulados será determinante en el proceso. Pero de nuevo el entorno familiar es importante, pues a partir de éste se pueden –o no- generar dinámicas de perdón y aceptación.

“Una recomendación muy importante incluye revisar las condiciones de cuidado que proporcionan los familiares. Po ejemplo, al anciano hay que respetarle la opinión, prestarle ayuda pero haciendo que se sienta reconocido, no restarle autodeterminación. Si bien él o ella tiene que aceptar ciertas restricciones, ese cuidado no debe constituir un abuso, y eso pasa cuando no se respeta la opinión y se pierde el derecho a la intimidad”.

Para nadie es un secreto que la muerte es un concepto conocido y evitado, así que enfrentarlo directamente deja ver la poca preparación que se tiene para asumir un duelo. Sin embargo, sobre todo a los hombres que ahora son adultos, se les prohibió la expresión, no se les preparó para estar tristes y el resultado es que en su mente están más desamparados que las propias mujeres.

Aun así, la invitación es a superar las adversidades. Si se trata de una pérdida tan importante como el compañero de vida,  vale la pena darse la oportunidad de agradecer por toda la compañía y el amor compartidos. Entregarse al lamento por lo que no se hizo, rara vez lleva a alguna parte, y en cambio es más productivo significar los aportes hechos.

“Algunas veces hay una muerte inesperada y el otro se queda con sensaciones de culpa por pensar que no amó bien al otro. Entonces vale la pena ayudarle a que se perdone, porque todos fallamos. Es mejor reconocer que el otro ya no está y dedicarse a fortalecer los lazos con la familia”.

 

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