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Psicologia – Psiquiatria

El perro, un animal de confianza para niños autistas

No todos los perros son adecuados para trabajar con niños autistas, son recomendados las razas más dóciles y tranquilas.

telesurtv.net

Tener un perro como mascosta sirve como terapia para la crianza de los niños autistas, estos animales pueden ayudar a los niños con esta condición en sus relaciones de comunicación social, señala el portal web Experto Animal.

Al igual que sucede con la equinoterapia, los niños descubren en el perro un animal de confianza con el que tienen relaciones sociales sencillas que les permiten estar cómodos en su interacción social.

¿Por qué esta indicada la terapia con perros para niños autistas?    

Tener a un niño con autismo es una situación que viven muchos padres, es por ello que es fundamental ayudarlos con terapias que le ayuden y mejoren su relación con un mundo que les puede resultar extraño.

Los niños autistas entienden las relaciones sociales de una forma distinta a la que lo hacen otras personas. Con este tipo de terapias se puede notar una mejoría trabajándolas de forma adecuada.

“Los niños autistas tienen dificultad para relacionarse y poca flexibilidad cognitiva lo que hace que no reaccionen de la misma forma ante un acontecimiento. En los animales encuentran una figura más simple y positiva que les ayuda a trabajar la autoestima, la ansiedad social y la autonomía. Estos factores de la sintomatología secundaria se trabajan en la terapia con perros”, señaló la psicóloga, Elizabeth Reviriego.

En contexto

El autismo es un trastorno neurológico complejo. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por su sigla en inglés).

Actualmente se diagnostica con algún trastorno autista a 1 de cada 68 personas y a 1 de cada 42 niños varones. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.

El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros.

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La belleza y la confianza, su relación con el autoestima
elpilon.com.co
Un estudio realizado a nivel global por la Dra. Susan Paxton, profesora de la escuela de psicología y ciencia de “La Trobe University” en Melbourne, y la Dra. Nancy Etcoff, profesora clínica en Harvard Medical School, sobre la belleza y la confianza de las mujeres, evidenció la ansiedad que tienen las niñas y las mujeres alrededor de la apariencia física y sus cuerpos.
A pesar de que las consecuencias negativas que tienen las mujeres a nivel mundial, por no sentirse satisfechas con su físico, es de conocimiento público que falta una acción positiva y contundente que permita combatir la baja autoestima. Hoy por hoy, 6 de cada 10 mujeres están relacionadas con comportamientos de salud potencialmente comprometedores debido a que “no se sentían bien como se veían”.
Las cifras que revela el estudio, llegan a ser alarmantes, ya que están relacionadas con problemas de salud, dificultades personales, no pedir consejos a tiempo o no tomar la medicación que previene el aumento de peso, lo cual agranda la situación hasta verse reflejada en el autoestima de la persona.
Según los datos presentados en el estudio de La Verdad sobre la Belleza del 2010, con relación al de este año,la confianza de las mujeres frente a su propia belleza a disminuido 35 puntos en todo el mundo, excepto en la India.
Los hallazgos transculturales ponen en evidencia la importancia de la disminución de estos pensamientos , son 6 de cada 10 mujeres las que han evitado importantes eventos sociales debido a las preocupaciones sobre su apariencia.
Además, 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 niñas presentan baja autoestima y han evitado importantes actividades cotidianas, como compartir sus opiniones con otros ya que no se sentían conformes con su aspecto.
Sin embargo no todas las cifras son negativas, 8 de cada 10 mujeres y niñas dicen que creen que todas las mujeres tienen algo hermoso y 9 de cada 10 dicen que una mujer puede ser bella a cualquier edad.
Los resultados del informe invitan a la población a tener en cuenta las presiones que tienen las mujeres y las niñas a nivel global en cuestiones de belleza, de cuidado personal, y cómo influye esto en todos los aspectos de su vida.
Estos descubrimientos, enfatizan la necesidad de crear estrategias para prevenir la baja autoestima corporal que muchas veces los medios de comunicación y las redes sociales se encargan de crear, gracias a los estereotipos que proponen. Según el estudio los medios de comunicación siguen ejerciendo una fuerte presión negativa en las mujeres, el (69%) y en niñas (65%). Es importante destacar que las imágenes femeninas en los medios de comunicación son en gran parte creaciones artificiales ya que establecen un estándar irreal de belleza.
El Proyecto Dove Self-Esteem (DSEP) ha creado herramientas educativas para ayudar a construir la autoestima en los jóvenes, convirtiéndose en el proveedor número uno de educación en autoestima a nivel global. Este proyecto de autoestima, ya se está empezando a implementar en Colombia, en donde la marca ha venido teniendo ejecuciones en algunos colegios tanto públicos como privados del país.
La apuesta es proporcionar apoyo y oportunidades de liderazgo para las niñas y mujeres jóvenes que presentan una baja autoestima corporal y seguir fomentando la confianza de manera eficaz. Esto busca que las mujeres lo vean como un camino para su realización personal.

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Autismo en niños: los peligros de un mal diagnóstico
Especialistas alertaron a Infobae de que cada vez más menores reciben esta valoración por dificultades que son propias del desarrollo. Los riesgos de medicar sin tener evidencia conclusiva
infobae.com
 Las alteraciones en el habla o dificultades para caminar no siempre responden al trastorno del espectro autista (Shutterstock)
No se conocen las causas del trastorno del espectro autista (TEA). Hoy se sabe que tanto los genes como los factores ambientales juegan un rol importante en el desarrollo de esta alteración.
Lo cierto es que el diagnóstico de las diferentes patologías requiere un proceso interdisciplinario. En el caso puntual del autismo y otras patologías no se suele estudiar al paciente, en general se lo incluye dentro de un “espectro”, dentro del cual se acumulan múltiples trastornos que se tratan del mismo modo, desechando así la posibilidad de una posible cura.
“Existen indicadores que no son patognomónicos (síntomas) de una enfermedad, y que llevan a muchos profesionales a mal diagnosticar o estigmatizar a un paciente sin arribar en forma correcta a un diagnóstico”. Así de contundente fue el médico especialista en Psiquiatría Gabriel González (MN 119.038) consultado por Infobae sobre cuáles son los parámetros para diagnosticar autismo a un niño.
Y ahondó: “Muchas veces, las alteraciones en el habla, dificultades para caminar, fallas en la comunicación pueden derivarse de infinitas etiologías y no específicamente del llamado trastorno del espectro autista (TEA), dado que es un ‘espectro’ y se confunden y mal diagnostican miles de niños. Desde alteraciones metabólicas, hormonales, neurológicas, entre otras”.
En la misma línea opinó el licenciado en Psicología Miguel Tollo (MN 5416), presidente de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados, para quien “en primer lugar es necesario aclarar que no es lo mismo autismo que TEA, denominación muy discutida, que es mucho más abarcativa y a la vez imprecisa”. “En todos los casos el diagnóstico debe hacerse a partir de un equipo interdisciplinario porque hay aspectos psiquiátricos, psicológicos, psicopedagógicos, neurológicos, genéticos, psicomotrices, familiares y sociales que merecen ser evaluados para una aproximación diagnóstica –profundizó–. El autismo no tiene una sola causa y tanto el diagnóstico como el abordaje deben realizarse en el marco de un abordaje interdisciplinario”.
Luego –según el especialista– “es preciso tener en cuenta que un diagnóstico en la primera infancia está sujeto a lo que suceda en el curso del desarrollo y por lo tanto no puede establecerse de manera fija para siempre”.
En un niño de un año, características como que no hable o no camine, ¿son suficientes para el diagnóstico?, preguntó Infobae a Tollo, quien respondió: “No son suficientes porque pueden corresponder a otras patologías, características singulares de cada niño/a, circunstancias de la vida familiar o situaciones traumáticas. Por ejemplo, la violencia o el abuso, la pérdida de uno de los padres, pueden generar cuadros de retracción o regresión en la conducta sin que constituyan indicadores de autismo. En ese sentido la evaluación diagnóstica no sólo se debería dirigir al niño/a sino también al vínculo con sus padres y el contexto”.
En ese sentido, el desarrollo propio de cada niño y los tiempos personales parecen clave en la confusión de los síntomas. “Es decisivo. Cada niño y cada familia deberían ser considerados en su singularidad y en sus modalidades del desarrollo. Hay por ejemplo rasgos propios de cada cultura que tienen que ser considerados”, insistió Tollo, para quien “es importante la detección oportuna en la infancia de signos que pueden corresponderse con posibles patologías graves –no sólo de autismo–, que luego podrán ser evaluadas para su diagnóstico por especialistas”.

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Agorafobia, ¿cómo superar el miedo a los lugares llenos de gente?

hacerfamilia.com

Todos hemos oído alguna vez la palabra agorafobia. Seguramente si preguntáramos qué es la agorafobia, mucha gente nos respondería que es el miedo a los espacios abiertos, a salir de casa, etc. Pero… ¿sabemos realmente que significa? ¿Sabemos que implica sufrir agorafobia?

La agorafobia es un problema más común de lo que nos imaginamos, es un trastorno psicológico donde la persona tiene miedo al miedo, tiene miedo a poder sufrir un ataque de ansiedad en cualquier momento y no recibir ayuda.

¿Qué es la agorafobia?

Una persona que sufre de agorafobia, es una persona que tiene miedo a estar en lugares públicos llenos de gente como tiendas, transporte público o en situaciones donde es difícil escapar o pedir ayuda. Lo que realmente les da miedo es perder el control y sufrir un ataque de pánico o algo peor, para poder ponerse a salvo de ese temor, como es lógico, evitan ir a esos lugares, coger el transporte público o necesitan ir acompañados de amigos o familiares que les den seguridad.

Todos nosotros tenemos un sistema de alarma que nos avisa cuando nos enfrentamos a un peligro y nos permite hacerle frente bien sea luchando o huyendo, si vamos a cruzar una calle mientras estamos mirando el móvil y de pronto escuchamos el claxon de un coche, inmediatamente mi cuerpo reaccionará y empezaré a sentir que el corazón late fuerte, que tiemblo, empiezo a sudar… esto significa que este sistema de alarma se puesto en marcha permitiendo que me detenga y no cruce la calle, es decir, poniéndome a salvo.

La agorafobia aparece cuando nuestro cuerpo reacciona a situaciones que no son peligrosas como si lo fueran, empezamos a sentir sensaciones físicas como calor, palpitaciones, sudores, etc que hacen que me preocupe y que piense que algo terrible va a suceder con lo que aparece la necesidad de ponerme a salvo. Para no repetir esa experiencia empiezo a evitar situaciones que me provocan esas sensaciones, perpetuando de esta manera el problema.

En la situación anterior, el hecho de casi ser atropellados puede provocarnos un pequeño shock y aunque cada persona reaccionamos de una manera diferente, lo más seguro es que todo quede en un susto, sin embargo, en las personas que sufren agorafobia desarrollan una sobresensibilización que provoca que sientas esas sensaciones aunque no exista peligro real.

¿Cómo se mantiene la agorafobia?

Cuando estamos ante una situación peligrosa, la mente se centra en intentar solucionar esa situación, pero cuando el peligro no es real como en el caso de la agorafobia, la mente se centra en las sensaciones que percibe, latir fuerte y rápido del corazón, mareo, sudor*lo que hace que esas sensaciones sean más fuertes y se perpetúen convirtiéndose en un habito.

La agorafobia es aprendida a través del condicionamiento, este tipo de aprendizaje nos lleva a asociar las sensaciones de miedo a las situaciones de peligro. Sin embargo, el problema aparece cuando asociamos esas sensaciones de miedo a situaciones que no son peligrosas realmente y como consecuencia evitamos todos los sitios o situaciones que nos provocan sentirnos de esa manera.

Cada vez que evitamos una situación el condicionamiento crece, es decir, cada vez que dejamos de enfrentarnos a la situación, el miedo que sentimos se hace más fuerte. Además cada vez serán más las situaciones temidas, pues tendemos a generalizar lo aprendido.

¿Cómo podemos superar la agorafobia?

Puesto que la agorafobia es una forma de comportarnos que hemos aprendido, también podemos desaprenderla y volver a aprender una forma más útil de comportarnos que nos permita seguir con nuestra vida.

Para ello, debemos hacer justo lo contrario de lo que estamos haciendo. Debemos dejar de evitar y enfrentarnos a todas esas situaciones que tememos y comprobar que todo aquello que tememos que ocurra probablemente no pase. Para conseguirlo hace falta tiempo, debes enfrentarte progresivamente, de esta forma poco a poco la confianza en ti mismo volverá.

No obstante, podemos empezar a enfrentarnos ya a la agorafobia siguiendo estos pasos;

1. Haz un listado te todas las cosas que te gustaría hacer si estuvieras bien, (ir a comprar, coger el autobús solo*) no importa lo difícil que te resulten, apuntalas todas y ordénalas de la más fácil a la más difícil.

2. Practica. Establece un momento para practicar cada día. Empieza por la situación más fácil y enfréntate a ella, lo importante ahora mismo no es si lo consigues o no, lo importante es crear el hábito de cada día hacerlo. Anota tus progresos.

3. Repite cada situación unas cuantas veces hasta que lo consigas, una vez lo hayas superado es hora de pasar a la siguiente situación temida.

4. Si en algún momento te ves incapaz de enfrentarte quizás sea porque has puesto la meta muy alta, para y revisa la situación, divide la meta en submetas que te permitan alcanzar el objetivo.

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Detecta los síntomas de la agorafobia: 6 Claves que te ayudarán a identificarla

Detecta los síntomas de la agorafobia. La agorafobia puede definirse como un miedo y evitación a lugares públicos y a estar fuera de casa. Aunque no lo creas existen muchas personas que conviven día a día con este trastorno, pero… ¿Sabes por qué se produce?¿Serías capaz de saber si tú amigo o pareja es agorafóbico? Sigue leyendo, te damos 6 claves que te ayudarán a identificarla.

cognifit.com

¿Qué causa la agorafobia?

La agorafobia se produce cuando las personas anticipan la experiencia de padecer niveles elevados de ansiedad o en la aparición de ataques de pánico.

Comúnmente la agorafobia se puede definir como el miedo a estar en lugares o situaciones donde puede resultar difícil o embarazoso escapar o donde pueda resultar complicado disponer de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares como: mareo, caída, alteración cardíaca, sudoración, desrealización o vómito.

Hay que diferenciar la Agorafobia de la Fobia a los espacios abiertos. Éste último se caracteriza porque la persona tiene miedo a caerse y hacerse daño en los espacios abiertos y caminan cerca de la pared para tener un apoyo físico.

1. La evitación a situaciones temidas

Un indicio, es que las personas con agorafobia evitan a toda costa situaciones temidas debido al miedo que les provocan, y a las reacciones que desencadena ese temor.

Ejemplos comunes son que evitan ir al cines y teatros, supermercados, grandes almacenes, ascensores, viajar en autobús, tren, andar por la calle, quedarse solo en casa, estar lejos de casa, hasta conducir o viajar en coche.

Otro tipo de situaciones que también evitan las personas con agorafobia, y que para nosotros pueden resultar rutinarias son: hacer ejercicio, tener relaciones sexuales, participar en discusiones, acudir a espectáculos deportivos emocionantes, beber café cargado o alcohol.

Todas estas situaciones son evitadas debido a las sensaciones que desencadenan en su cuerpo, o porque las asocian a una experiencia negativa pasada.

Por supuesto, esto no significa que si tu amiga prefiere quedarse un día en casa y no ir al gimnasio, o de compras sea agorafóbica. ¡Siempre hay que tener en cuenta el contexto y si esta conducta se generaliza a más actividades!

2. Las conductas defensivas

A veces para afrontar situaciones inevitables como ir al médico, las personas con agorafobia adoptan “conductas defensivas” para prevenir o manejar la amenaza asociada a la ansiedad/pánico que les produce.

Ejemplos de “conductas defensivas” serían: Ir acompañado de una persona de confianza o un animal doméstico, tomar medicación, beber alcohol o agua, comer algo, fumar, llevar objetos tranquilizadores, etc..

Estas conductas producen un alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema a la larga. ¡Mucho cuidado con esto!

3. La ansiedad anticipatoria

Las personas agorafóbicas anticipan constantemente la idea de sufrir un ataque o una fuerte ansiedad junto con la tendencia a temer las sensaciones corporales relacionadas con la ansiedad (sudoración, hiperventilación, temblores…).

Imagínate cómo es vivir constantemente con pensamientos de miedos intensos mientras estas en la oficina trabajando. ¡Un milagro si te concentras!

4. El miedo al miedo

Las personas con agorafobia tienen miedo a todas aquellas situaciones que creen que les pueden provocar sensaciones de ansiedad o ataques de pánico.

Cuando salen de casa se exponen a pasar calor, fatiga, estrés, hambre, etc… Cada uno de esos pequeños cambios en el organismo son percibidos con gran miedo, porque pueden ser anticipatorios a un ataque de pánico.

El miedo a que pueda producirse un ataque de pánico, es el que genera una activación del cuerpo y ciertas reacciones físicas: Debilidad en las extremidades, tensión muscular, visión borrosa, nudo en el estómago o en la garganta, suduración, etc…

5. Ataques de pánico o síntomas similares

La gran mayoría de las personas que sufren agorafobia, ya han experimentado anteriormente algún ataque de pánico.

Un ataque de pánico se caracteriza por la experimentación de un intenso miedo y/o malestar frecuentemente con una sensación de peligro y de la necesidad de escapar.

Los síntomas más frecuentes son: palpitaciones, mareo, hiperventilacion, sudoración, temblores, el miedo a volverse loco o a perder el control. También puede interesarte ¿Cómo controlar los nervios ?

Los ataques de pánico varían considerablemente de una persona a otra. Difieren en frecuencia,  intensidad, duración, en las reacciones somáticas, pensamientos asociados y circunstancias.

6. Interferencia o deterioro producido por el trastorno

En los casos graves las personas con agorafobia pueden pasar la mayor parte del tiempo en casa en compañía de familiares o llegar incluso al aislamiento total. Estas personas se ven incapacitadas para realizar actividades diarias, por lo que su vida se ve reducida a cuatro paredes.

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Caminar erguido mejora el estado de ánimo y la autoestima

Esto se debe a que las posturas que adoptamos generan respuestas fisiológicas en el cerebro que modifican nuestras emociones.

rpp.pe

Se sabe que cuando nos abruma la tristeza caminamos encogidos y cuando estamos contentos o confiados caminamos más derechos, pero ¿será posible lo inverso? Un estudio publicado en la revista Psycological Science, sugiere que sí: la postura que adoptamos puede mejorar nuestro ánimo y hacernos sentir más confiados. Esto se debe a que las posturas que adoptamos generan respuestas fisiológicas en el cerebro que modifican nuestras emociones. Cabe recordar que un estudio publicado en Health Psychology determino que una mala postura puede perjudicar el deseo sexual.

Durante la etapa de investigación, los participantes del grupo de muestra fueron divididos en dos subgrupos y tuvieron que adoptar una postura determinada durante dos minutos. A unos se les pidió que adoptaran una posición de “poder alto”, es decir más erguida y abierta, a los otros se les pidió que adoptaran una posición de “poder bajo”, o sea más encogidos y cerrados. Tras ello, los investigadores les preguntaron si se sentían poderosos y los hicieron participar en juegos de apuestas, mientras tomaban muestras de su saliva.

Los resultados revelaron que quienes adoptaron posturas de “poder alto”, se sentían más poderosas al final del experimento y más predispuestas a arriesgarse en las apuestas. Esto se debía a reacciones fisiológicas como una mayor secreción de testosterona (producida por la posición de dominancia) y niveles más altos de cortisol (hormona del estrés). Así pues, los autores explican que para sentirnos mejor, más confiados en nosotros mismos y tolerar el estrés, basta con cambiar nuestra postura.

Amy Cuddy, una de las autoras del estudio y experta en comunicación no verbal, explicó durante una de las reconocidas charlas TED que las personas invidentes de nacimiento que quedan ganan competiciones deportivas adquieren la postura corporal típica de los ganadores: cuerpo expandido y brazos alzados en forma de “V”). Cabe recordar que aunque la ciencia recién explora la posturas y su influencia en el estado de ánimo, el yoga, una disciplina oriental, trabaja en las posturas corporales para generar cambios en la mente desde hace siglos.

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El autismo: Desorden neurológico del aprendizaje que puede detectarse

Un desorden del aprendizaje poco conocido y del que se tiene una visión errónea: el autismo. La identificación temprana es el primer paso hacia el tratamiento para que su niño pueda integrarse a la sociedad.

El autismo es un desorden neurológico del apredizaje que afecta el desarrollo futuro del niño, por ello detectarlo tempranamente favorece un tratamiento que le da al menor la posibilidad de integrarse a la sociedad.

Myriam Velarde neuróloga del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas explicó que las primeras semana de vida son fundamentales para poder detectar algún trastorno o desorden neurológico que impida el dasarrollo del niño.

En diálogo con RPP Noticias la especialista señaló al respecto que en los dos primeros meses “los niños sanos sonrien como respuesta mientras los niños con autismo no”, indicando con ello que no se produce el contacto del menor con el mundo que lo rodea.

Dependiendo del grado de autismo éste puede detectarse tiempo después del nacimiento, igual existen algunos signos que deben tomarse en cuenta.

“Desde el primero o segundo año de vida, cuando el niño se estaba desarrollando de manera normal comienza a no fijar los ojos en la otra persona, no sociabiliza, o puede hacer actividades repititivas”, sostiene Velarde.

Es importante que una vez identificado el desorden se inicie una terapia que se adapte a cada niño. Los padres deben ser orientados para saber cuál es el pronóstico de su hijo y hasta dónde puede llegar a la hora de desarrollar actividades de lenguaje y habilidades sociales.

 

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Las dificultades del sueño son comunes entre los niños pequeños con problemas, afirma un estudio

Los investigadores vinculan los problemas psiquiátricos con ‘el insomnio conductual en la niñez’

Las dificultades con el sueño, en particular los problemas para quedarse dormidos, son comunes entre los niños pequeños y en edad preescolar que sufren de problemas de salud mental, según un estudio reciente.

“Los problemas para dormir en los niños pequeños con frecuencia ocurren junto con otros problemas conductuales, y la evidencia de un sueño inadecuado se asocia con somnolencia diurna, un ajuste al preescolar menos óptimo, y problemas de irritabilidad, hiperactividad y atención”, comentó el autor líder del estudio, John Boekamp, director clínico del programa pediátrico de hospital parcial del Hospital Bradley en Providence, Rhode Island.

Pero dijo que los trastornos del sueño quizá no se reconozcan ni diagnostiquen lo suficiente en los niños pequeños, sobre todo cuando hay problemas conductuales o emocionales.

En el estudio, publicado en línea en la revista Child Psychiatry & Human Development, participaron 183 niños de seis años o menos de edad que recibían tratamiento ambulatorio por problemas psiquiátricos. Los investigadores examinaron la prevalencia de los trastornos del sueño en esos niños, y la naturaleza de dichos problemas.

“Las dificultades del sueño más comunes reportadas nacionalmente entre los niños pequeños y en edad preescolar son los problemas para irse a la cama, para quedarse dormidos y despertar con frecuencia por la noche. De forma colectiva, esos problemas se conocen como insomnios conductuales de la niñez”, dijo Boekamp en un comunicado de prensa del hospital.

Los trastornos del sueño reconocidos, en particular el insomnio en el inicio del sueño, fueron más comunes de lo que se anticipaba, hallaron los investigadores. En general, el 41 por ciento de los niños del estudio cumplían con los criterios de diagnóstico de un trastorno del sueño.

Los problemas del sueño fueron más comunes en los niños con una conducta perturbadora y problemas de atención, ansiedad y del estado de ánimo, encontraron los investigadores.

Los problemas tempranos del sueño podrían no solo ser el resultado de los problemas conductuales y emocionales, sino también contribuir a los mismos, anotaron los investigadores.

“En esencia, esos niños pequeños podrían estar atrapados en un círculo en que las perturbaciones del sueño afectan a sus síntomas psiquiátricos y sus síntomas psiquiátricos afectan a la organización de su sueño y su vigilia”, planteó Boekamp. “Es importante que las familias estén conscientes de la importancia del sueño para el ajuste conductual y el bienestar de los niños pequeños”.

Los problemas del sueño pueden complicar el tratamiento para las conductas difíciles, como la agresividad y las dificultades conductuales y del estado de ánimo. La somnolencia y la fatiga diurnas empeoran esos problemas aún más, anotaron los autores del estudio.

“Este estudio es un magnífico recordatorio de que es esencial que los proveedores de salud mental que trabajan con niños pequeños y sus familias pregunten sobre el sueño de los niños”, planteó Boekamp.

“Unas preguntas sencillas sobre los patrones de sueño de los niños, por ejemplo cuánto tarda un niño en dormirse de noche y con qué frecuencia se despierta tras quedarse dormido, podrían proveer una información importante que es relevante para la atención clínica, incluso cuando los problemas del sueño no sean el enfoque principal del tratamiento”, explicó.

 

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