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Fobias

 

Agorafobia ¿Causas? ¿Soluciones?

Hoy quiero hablar acerca de posibles causas de la agorafobia. La agorafobia es el miedo a experimentar ataques de pánico en un lugar donde nadie pueda ayudarte. Por eso se terminan evitando los lugares abiertos y uno se siente cómodo en su propia casa.

Problemas de orientación.

Si uno pasa muchos años encerrado y jugando a la computadora, va a terminar debilitando su orientación espacial. Hay mucha diferencia entre estar sentado en un cubículo y salir al mundo real. Nuevos estudios rebelan que los agorafóbicos sufren un problema de orientación en el oído y los ojos. Parece ser que cuando una persona que tiene la orientación espacial débil sale al mundo puede tener un ataque de pánico por que sus ojos y su cerebro no son capaces de procesar la información del espacio en tres dimensiones. Por ende el cerebro envía señales de miedo y la persona tiene su primer ataque de pánico.

La solución sería que el agorafobico fortalezca su orientación espacial. A lo mejor tomando clases de baile o haciendo deporte. Es algo complicado, por que hasta el día de hoy no existe un servicio integro de rehabilitación para agorafóbicos. Es un trastorno del cual se sabe muy poco y tampoco nadie toma demasiado en serio. Según mi investigación hay muchos libros de arquitectura y urbanismo que sin ser literatura medica reconocen a la agorafobia como “ansiedad urbana”. Por lo general es un trastorno que se da mayormente en ciudades grandes.

Si la persona se siente comoda con su cuerpo y segura de su cuerpo estoy seguro que va a poder salir a la calle sin problemas. Los agorafobicos en la mayoría de los casos tienen un enorme miedo a caerse. No se sienten cómodos con sus cuerpos. Sienten que no tienen control sobre el mismo. Estoy seguro que ningún bailarín experimentado sufriría jamás de agorafobia, por que son personas que se sienten seguras de su cuerpo y de su caminar.

Dos personajes historicos sufrieron agorafobia en el pasado. Freud y Darwin. No quiero atar cabos sin pruebas, pero probablemente al pensar tanto han dejado de lado el desarrollo de su inteligencia kinestesica y por ende han desarrollado agorafobía. La ansiedad no es una enfermedad, es un sintoma. La enfermedad probablemente sea algo que tiene que ver con el equilibrio.

 

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Como las mascotas pueden curar la fobia socialfpbias

Perros, gatos, conejos y tantos otros animales son capaces de aportar bienestar a los individuos que tienen que lidiar con un trastorno mental.

regiondigital.com

Psicólogos y psiquiatras de alrededor del mundo muestran su preocupación por las recientes estadísticas que indican la tendencia creciente de las temidas dolencias mentales, las cuales afectan a un considerable porcentaje de los habitantes de todos los países, quienes pueden verse beneficiados por la presencia de una mascota en casa. Perros, gatos, conejos y tantos otros animales son capaces de aportar bienestar a los individuos que tienen que lidiar con un trastorno mental, existiendo la posibilidad de que el mismo incluso llegue a ser curado.

Un claro ejemplo es el de la fobia social, un problema de timidez extrema y miedo permanente que actúa como impedimento para aquel que lo padece evitando que se relacione con normalidad con el resto de personas. Año tras año varios pacientes consiguen reducir considerablemente la ansiedad que les provoca la socialización en general gracias al simple hecho de que cuentan con la compañía de un perro tanto adquirido en una Tienda de Animales como adoptado en una asociación protectora. La obligatoriedad de tener que sacarlo a la calle con tal de que pasee y haga sus necesidades acarrea un aumento de la frecuencia con la que la persona fóbica social abandona su lugar de mayor tranquilidad que acostumbra a ser la vivienda, lo cual sería imposible sin el aumento de seguridad propia que le otorga el perro dándole cariño. Tener algo más de confianza en uno mismo lleva a aquel que lidia con la fobia social a dar el difícil paso de salir más a la calle, aspecto que se traduce en relacionarse con otras personas que también pasean a sus respectivos perros y que tienden a realizar preguntas a los otros dueños relacionadas con los canes, desde la edad hasta el tipo de raza.

La timidez extrema y el temor a acudir a lugares públicos también son factores que paulatinamente son dejados atrás debido a que es necesario acudir de vez en cuando al veterinario con la mascota con el objetivo de que reciba los pertinentes cuidados y su salud sea óptima. Otros emplazamientos que serán visitados con frecuencia son los supermercados y las tiendas especializadas en busca de alimentos, juguetes y otros productos para el animal, invitando a la persona a interactuar socialmente con los dependientes y los veterinarios. Solamente dando este tipo de pasos un tímido puede pasar a ser incluso alguien extrovertido, proceso que es simplificado sustancialmente con la presencia de un animal que provoca los estímulos adecuados para dar pie a dichas situaciones.

Tanto los perros como otras mascotas pueden ayudar a aquellos individuos que sufren una de las enfermedades más graves, la cual se conoce bajo el nombre de depresión. Vencerla por completo es una ardua tarea que exige muchísimo sacrificio, aunque el mismo no sirve prácticamente de nada si el sujeto no cuenta con cariño a diario. De ello se encarga precisamente el animal que le dará todo su amor a dicha persona compensándole así los cuidados brindados. Aunque salir del estado depresivo depende de muchos más factores lo cierto es que supone una gran ayuda vivir periódicamente este comportamiento de ternura animal, desde los lamidos de un perro que tanta alegría desprende al ver a su compañero humano hasta las caricias con su cuerpo por parte de un gato. Así pues, tarde o temprano los mimos de la mascota acaban afectando positivamente a cualquier depresivo mejorando notablemente su estado de ánimo y haciendo que cada día su vida cobre sentido.

Un estado por el que todo ser humano pasa varias veces a lo largo de su vida es el del estrés. Existen varias maneras aptas para combatirlo, pero ninguna de ellas es tan eficaz como la de tener una mascota. Y es que no hay nada mejor para desestresarse después de una dura jornada laboral que llegar a casa y que tu fiel compañero te reciba alegremente e incluso te invite a jugar con él dándote antes y después un cariño impagable. El hecho de ver que el mismo es tan feliz contando simplemente con tu compañía y pasándoselo bien de vez en cuando provoca un irremediable pensamiento de que verdaderamente el ser humano no necesita todo lo que anhela, ya que con mucho menos cualquier persona puede alcanzar el nivel máximo de felicidad. Es por ello que algunos psicólogos realizan la afirmación de que los animales también ayudan filosóficamente provocando un cambio en la manera de pensar.

Son tantas las dolencias que un animal puede llegar a curar y los incontables beneficios aportados que algunos expertos catalogan como el inicio de una terapia la acción de hacerse con una mascota independientemente del tipo de ser vivo que se escoja. Y no es para menos, puesto que desde el primer minuto en que te acompaña un animal tu vida empieza a cambiar de manera positiva prácticamente sin darte cuenta.

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Trastornos de Ansiedad: La Agorafobia

psybilbo.com

Introducción

Desde su mera definición, la agorafobia es entendida como el miedo o temor excesivo a estar en espacios abiertos. En muchas ocasiones, se cree que es la antítesis de la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados). Visto así, efectivamente, parecen dos trastornos opuestos y diferentes, pero la realidad es que guardan muchas características comunes y en la agorafobia concretamente, la problemática es más amplia que sólo el simple hecho de estar en un espacio abierto.

Dicho esto, vamos a indagar en este trastorno, ya que muchas veces su entendimiento es bastante limitado e incluso erróneo.

Antes de nada, habría que empezar diciendo que como una gran cantidad de trastornos psicológicos, la agorafobia guarda una fuerte comorbilidad con las denominadas crisis de angustia. Explicado de manera resumida, el trastorno de angustia, es caracterizado por episodios de elevada ansiedad que se acompañan de respuestas somáticas intensas (taquicardias, mareos, sudoración, sequedad de boca, hormigueos en extremidades, etc.).  Estas respuestas fisiológicas se suelen experimentar como señales de peligro inminente para la integridad física o mental de la persona.

En cuanto a una definición más psiquiátrica de la agorafobia, se explica como el miedo a encontrarse en algún lugar donde escapar o recibir ayuda sea difícil.

Mencionadas ambas, la relación existente entre las dos es que cuando una persona padece de agorafobia,  experimenta un temor exacerbado ante diversas situaciones en las que como bien he comentado antes, es difícil escapar o recibir ayuda, y por lo tanto, sufrirá de elevada ansiedad la cual, le puede llegar a tornar en crisis de angustia o pánico.

Características clínicas de la agorafobia

Las personas agorafóbicas, intentan evitar situaciones en las que según su historia de aprendizaje, pueden ser potencialmente peligrosas porque se desencadena ansiedad intensa o pánico y tienen miedo de perder el control. Otra descripción de peligro se referiría a un temor más difuso, sin objeto concreto más que el hecho de que algo pueda ocurrir y el sujeto no pueda escapar de dicha situación.

Sobre los contextos más comunes de la agorafobia, se suelen dar los siguientes: estar alejado de casa, estar solo en casa, uso de algún transporte público, estar en lugares muy concurridos, teatros, museos, ascensores, cines, restaurantes, etc.

La agorafobia es un trastorno que a medida que pasa el tiempo se asocia a un incremento de la dificultad de la persona para llevar a cabo su actividad diaria con normalidad. El temor a que algo pueda suceder se acompaña de conductas de seguridad las cuales se caracterizan básicamente por la evitación de lugares donde, según la teoría cognitiva del paciente, no debería estar dado que si ocurre algo estará en peligro y no podrá ponerse a resguardo.

El paciente agorafóbico desarrolla una sensibilidad elevada al estrés, a las reacciones físicas y al entorno, de tal modo que situaciones/contextos en los que en una primera ocasión la persona ha respondido con malestar, ansiedad o temor ya van a quedar sensibilizados por condicionamiento, y en futuras exposiciones al mismo contexto, la persona reaccionará con ansiedad. Esta respuesta se va a reforzar y a generalizar a otros contextos semejantes tanto física como semánticamente. Además de las conductas de escape y evitación, estos pacientes desarrollan un repertorio amplio de conductas de seguridad.

Las conductas de seguridad son aquellas acciones que ayudan a la persona a enfrentarse a las situaciones que les producen ansiedad. Ejemplos comunes de ellas son: amuletos, presencia de personas o animales, estar cerca de lugares seguros, ansiolíticos, alcohol, etc.

Dichas conductas hacen que persista la agorafobia, ya que refuerzan el sistema de creencias erróneas y catastrofistas del sujeto en dos sentidos.

El primero es que si al realizar la conducta de seguridad no ocurre nada, ello es debido a que había un peligro que gracias a la conducta de seguridad se ha evitado.
El segundo es que si tras realizar la conducta de seguridad no ocurre nada, la conducta de seguridad tiene el poder de que esto no ocurra.

Modelo explicativo de la agorafobia-angustia

Todo el mecanismo tanto cognitivo como fisiológico que produce el malestar emocional en la persona, podemos apreciarlo de forma más visual en el siguiente diagrama:

Agorafobia

Tratamiento del trastorno mediante terapia cognitivo-conductual

Entendiendo las características, la comorbilidad con la angustia, y el proceso que llevan los sujetos aquejados de este trastorno, vamos a ver que estrategias se utilizan en la terapia cognitivo-conductual para abordar la problemática:

Psicoeducación para la comprensión del trastorno. En esta fase inicial, se explicará al paciente de forma detallada qué es la ansiedad, los procesos que intervienen en la activación fisiológica, la naturaleza y función de los síntomas, las consecuencias de las crisis de angustia y pánico, así como los procedimientos terapéuticos que se utilizaran. Sobre todo es importante hacer hincapié en cuatro elementos básicos que son: respuesta fisiológica, respuesta cognitiva, respuesta emocional y respuesta conductual.

Técnicas de regulación fisiológica y reestructuración cognitiva. Aquí hay que dotar al sujeto de diversas técnicas de respiración y relajación. Las más comunes que se suelen usar serían: la respiración diafragmática, la relajación progresiva de Jacobson y la inervación vagal. A nivel cognitivo, habrá que sacar todo el conjunto de creencias y pensamientos que tiene el individuo acerca de las situaciones que le provocan ansiedad, e intentar trasladarlas a otras más reales y sanas mediante por ejemplo la discusión socrática.

Exposición interoceptiva. Este sería el último paso a dar después de todo el trabajo anterior. Es el método que conseguirá que superemos totalmente las situaciones temidas, ya que mediante la exposición al contexto ansiógeno, lograremos derribar todas aquellas creencias disfuncionales que tengamos y fortalecer las adaptativas.

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Las fobias más raras

La fobia es un temor irracional desproporcionado y persistente, que se manifiesta como respuesta a la exposición de ciertos objetos o situaciones. Lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación. Hay muchos tipos de fobias pero, ¿cuáles son las más raras?

madridiario.es.-Patricia Velasco

Madridiario ha hecho una selección de las fobias más raras con la ayuda de Enrique García Huete, psicólogo clínico perteneciente al Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y director de Quality Psicólogos.

Según García Huete, los síntomas de la fobia son parecidos a los de la ansiedad pero más acentuados: aumento del ritmo cardiaco, respiración anormal, tensión muscular, sudoración, temblores o escalofríos.

Hay muchos tipos de fobias pero, ¿Cuáles son las más raras? García Huete nos hace una selección de las más singulares.

Lafabofobia

Se define como el pánico a comer y a tragar por el miedo a atragantarse. Llegado a un caso extremo, los fóbicos sólo quieren tomar líquidos o comida fácil de tragar masticando excesivamente. Se describen los síntomas como una sensación a que la garganta se estrecha, dificultándose de este modo el inicio de la deglución, y produciéndose el temor a que la comida quede atravesada en la garganta o bien se desvíe a la tráquea y produzca ahogo.

Genofobia

La genofobia es el miedo irracional al sexo o a las relaciones sexuales. Es evidente que algunas de las principales causas de genofobia pueden ser originadas por algún asalto sexual o antecedente de abuso sexual. En algunos casos, sin embargo, la causa es médica en vez de postraumática: hombres que sufren impotencia o personas que tienen miedo a contagiarse de alguna enfermedad como el VIH. En ocasiones no existe una causa conocida, pues el desarrollo de la fobia podría haberse originado durante la infancia, a veces debido a material visual sexual gráfico en la televisión, en los libros o en las películas. Algunas fobias relacionadas son la especmatofobia que es el miedo al semen o la merlotofobia que es el miedo a tener erecciones o de ver un pene erecto.

Omfalofobia

Se trata del miedo hacia los ombligos. Los miedos no se manifiestan sólo ante la presencia del ombligo de la persona que padece la fobia, sino también ante la presencia de los ombligos de los demás. También puede producirse al ver a otra persona el tocar su propio ombligo.

Triscaidecafobia

Es el miedo irracional al número 13. Se considera normalmente una superstición. Hay otras fobias relacionadas como la fobia especifica al viernes 13 que se llama parascevedecatriafobia o el miedo al martes 13 que se la conoce como trezidavomartiofobia.

Hexakosioihexekontahexafobia

Se trata del miedo irracional al número del diablo que es el 666. Esta fobia se origina en el Apocalipsis (versículo 13:18), donde se indica que ese número está ligado a Satanás o al Anticristo.

Coulrofobia

Es el miedo irracional a los payasos. Afecta especialmente a los niños, aunque puede aparecer en adolescentes y adultos. Los pacientes coinciden en que lo que más les aterroriza de los payasos es el maquillaje excesivo, la nariz roja y el cabello que llegan a ocultar su verdadera identidad.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

Es el miedo a las palabras largas. Precisamente, es el “miedo irracional a la pronunciación de palabras largas, científicas o poco comunes en el lenguaje coloquial”.

Logicomecanofobia

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a los ordenadores. El temor a los ordenadores puede tener varios orígenes: el miedo al equivocarse cuando se lo adquiere, debido a la multitud de marcas y modelos disponibles en el mercado; el miedo a verse o sentirse tonto, inútil frente a un artefacto que no se sabe manejar bien; el miedo a perder el control, ya que el ordenador hace la mayor parte del trabajo por sí solo. Principalmente la ansiedad se experimenta antes de aprender a utilizar el ordenador, y afecta principalmente a los adultos que se sientan por primera vez delante de una pantalla. A medida de que el usuario va cobrando confianza en sí mismo, la fobia puede ser superada.

Tecnofobia

No necesariamente se trata de un miedo irracional, la tecnofobia también se refiere principalmente al rechazo a las nuevas tecnologías. Generalmente está justificado y no necesita ser curado como otras fobias. La existencia de la tecnofobia es un factor para que existan analfabetos tecnológicos (personas incapaces de manejar un ordenador o un cajero automático).

Ergofobia

Es el miedo al trabajo. Las personas que la padecen tienen miedo injustificado a encontrar empleo por temor a mostrar un mal rendimiento o a no saber desenvolverse adecuadamente en el entorno laboral. La ergofobia es, pues, una fobia compleja, ya que puede ser parte de muchas fobias diferentes o problemas mentales. En general, el mayor temor de los fóbicos al trabajo es a relacionarse con los demás.

Papafobia

Miedo irracional al Sumo Pontífice. Este miedo es poco común, está relacionado con el temor a lo sagrado y objetos religiosos.

Uranofobia

Miedo irracional y enfermizo al cielo o el paraíso. Las personas que sufren esta fobia temen el cielo, el más allá, el paraíso y el juicio final de todo ser que muere en el planeta tierra. Pero también, la sufren las personas que tienen miedo a la inmensidad del universo, con todas sus estrellas, galaxias y agujeros negros sin determinar.

Pogonofobia

Es la aversión irracional a las barbas. El término pononofobia se utiliza desde 1851, por lo menos, a la hora de describir el pavor que sufren muchas personas al ver una barba.

Tripofobia

Es la repulsión generada por mirar o estar cerca de figuras geométricas muy juntas, especialmente hoyos pequeños y rectángulos muy pequeños. Los agujeros pueden ser pequeños, grandes como los de un panal o los agujeros de un ladrillo.

Crometofobia

Es el miedo al dinero. Las personas que la sufren ven como el dinero o la palabra dinero está asociada con experiencias, sentimientos o vivencias negativas y dolorosas por lo cual la mejor forma de cuidarse o de evitarlas es no tenerlo.

Aurofobia

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo al oro, a los objetos hechos de este metal precioso.

Enofobia

Este término se refiere cuando una persona tiene pánico, horror o fobia al vino y también a cualquier licor o bebida alcohólica.

Sofofobia

Es el temor a saber y adquirir nuevos conocimientos. Esta fobia puede ser específica, no tiene por qué ser general, se puede tener miedo a aprender determinadas cosas en concreto, por ejemplo, a aprender cosas relacionadas con el sanatismo o la magia negra, sin que esto impida poder aprender otras cosas nuevas en otras áreas diferentes.

Antropofobia

La antropofobia puede ser definida como el temor hacia las personas en situaciones de hacinamiento, pero también puede sentir ansiedad al estar cerca de una sola persona. Las condiciones varían dependiendo del individuo afectado. Algunos casos son leves y se pueden manejar, mientras que los casos más graves puede conducir a la marginación y a la exclusión social.

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Agorafobia, ¿cómo superar el miedo a los lugares llenos de gente?

hacerfamilia.com

Todos hemos oído alguna vez la palabra agorafobia. Seguramente si preguntáramos qué es la agorafobia, mucha gente nos respondería que es el miedo a los espacios abiertos, a salir de casa, etc. Pero… ¿sabemos realmente que significa? ¿Sabemos que implica sufrir agorafobia?

La agorafobia es un problema más común de lo que nos imaginamos, es un trastorno psicológico donde la persona tiene miedo al miedo, tiene miedo a poder sufrir un ataque de ansiedad en cualquier momento y no recibir ayuda.

¿Qué es la agorafobia?

Una persona que sufre de agorafobia, es una persona que tiene miedo a estar en lugares públicos llenos de gente como tiendas, transporte público o en situaciones donde es difícil escapar o pedir ayuda. Lo que realmente les da miedo es perder el control y sufrir un ataque de pánico o algo peor, para poder ponerse a salvo de ese temor, como es lógico, evitan ir a esos lugares, coger el transporte público o necesitan ir acompañados de amigos o familiares que les den seguridad.

Todos nosotros tenemos un sistema de alarma que nos avisa cuando nos enfrentamos a un peligro y nos permite hacerle frente bien sea luchando o huyendo, si vamos a cruzar una calle mientras estamos mirando el móvil y de pronto escuchamos el claxon de un coche, inmediatamente mi cuerpo reaccionará y empezaré a sentir que el corazón late fuerte, que tiemblo, empiezo a sudar… esto significa que este sistema de alarma se puesto en marcha permitiendo que me detenga y no cruce la calle, es decir, poniéndome a salvo.

La agorafobia aparece cuando nuestro cuerpo reacciona a situaciones que no son peligrosas como si lo fueran, empezamos a sentir sensaciones físicas como calor, palpitaciones, sudores, etc que hacen que me preocupe y que piense que algo terrible va a suceder con lo que aparece la necesidad de ponerme a salvo. Para no repetir esa experiencia empiezo a evitar situaciones que me provocan esas sensaciones, perpetuando de esta manera el problema.

En la situación anterior, el hecho de casi ser atropellados puede provocarnos un pequeño shock y aunque cada persona reaccionamos de una manera diferente, lo más seguro es que todo quede en un susto, sin embargo, en las personas que sufren agorafobia desarrollan una sobresensibilización que provoca que sientas esas sensaciones aunque no exista peligro real.

¿Cómo se mantiene la agorafobia?

Cuando estamos ante una situación peligrosa, la mente se centra en intentar solucionar esa situación, pero cuando el peligro no es real como en el caso de la agorafobia, la mente se centra en las sensaciones que percibe, latir fuerte y rápido del corazón, mareo, sudor*lo que hace que esas sensaciones sean más fuertes y se perpetúen convirtiéndose en un habito.

La agorafobia es aprendida a través del condicionamiento, este tipo de aprendizaje nos lleva a asociar las sensaciones de miedo a las situaciones de peligro. Sin embargo, el problema aparece cuando asociamos esas sensaciones de miedo a situaciones que no son peligrosas realmente y como consecuencia evitamos todos los sitios o situaciones que nos provocan sentirnos de esa manera.

Cada vez que evitamos una situación el condicionamiento crece, es decir, cada vez que dejamos de enfrentarnos a la situación, el miedo que sentimos se hace más fuerte. Además cada vez serán más las situaciones temidas, pues tendemos a generalizar lo aprendido.

¿Cómo podemos superar la agorafobia?

Puesto que la agorafobia es una forma de comportarnos que hemos aprendido, también podemos desaprenderla y volver a aprender una forma más útil de comportarnos que nos permita seguir con nuestra vida.

Para ello, debemos hacer justo lo contrario de lo que estamos haciendo. Debemos dejar de evitar y enfrentarnos a todas esas situaciones que tememos y comprobar que todo aquello que tememos que ocurra probablemente no pase. Para conseguirlo hace falta tiempo, debes enfrentarte progresivamente, de esta forma poco a poco la confianza en ti mismo volverá.

No obstante, podemos empezar a enfrentarnos ya a la agorafobia siguiendo estos pasos;

1. Haz un listado te todas las cosas que te gustaría hacer si estuvieras bien, (ir a comprar, coger el autobús solo*) no importa lo difícil que te resulten, apuntalas todas y ordénalas de la más fácil a la más difícil.

2. Practica. Establece un momento para practicar cada día. Empieza por la situación más fácil y enfréntate a ella, lo importante ahora mismo no es si lo consigues o no, lo importante es crear el hábito de cada día hacerlo. Anota tus progresos.

3. Repite cada situación unas cuantas veces hasta que lo consigas, una vez lo hayas superado es hora de pasar a la siguiente situación temida.

4. Si en algún momento te ves incapaz de enfrentarte quizás sea porque has puesto la meta muy alta, para y revisa la situación, divide la meta en submetas que te permitan alcanzar el objetivo.

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Detecta los síntomas de la agorafobia: 6 Claves que te ayudarán a identificarla

Detecta los síntomas de la agorafobia. La agorafobia puede definirse como un miedo y evitación a lugares públicos y a estar fuera de casa. Aunque no lo creas existen muchas personas que conviven día a día con este trastorno, pero… ¿Sabes por qué se produce?¿Serías capaz de saber si tú amigo o pareja es agorafóbico? Sigue leyendo, te damos 6 claves que te ayudarán a identificarla.

cognifit.com

¿Qué causa la agorafobia?

La agorafobia se produce cuando las personas anticipan la experiencia de padecer niveles elevados de ansiedad o en la aparición de ataques de pánico.

Comúnmente la agorafobia se puede definir como el miedo a estar en lugares o situaciones donde puede resultar difícil o embarazoso escapar o donde pueda resultar complicado disponer de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares como: mareo, caída, alteración cardíaca, sudoración, desrealización o vómito.

Hay que diferenciar la Agorafobia de la Fobia a los espacios abiertos. Éste último se caracteriza porque la persona tiene miedo a caerse y hacerse daño en los espacios abiertos y caminan cerca de la pared para tener un apoyo físico.

1. La evitación a situaciones temidas

Un indicio, es que las personas con agorafobia evitan a toda costa situaciones temidas debido al miedo que les provocan, y a las reacciones que desencadena ese temor.

Ejemplos comunes son que evitan ir al cines y teatros, supermercados, grandes almacenes, ascensores, viajar en autobús, tren, andar por la calle, quedarse solo en casa, estar lejos de casa, hasta conducir o viajar en coche.

Otro tipo de situaciones que también evitan las personas con agorafobia, y que para nosotros pueden resultar rutinarias son: hacer ejercicio, tener relaciones sexuales, participar en discusiones, acudir a espectáculos deportivos emocionantes, beber café cargado o alcohol.

Todas estas situaciones son evitadas debido a las sensaciones que desencadenan en su cuerpo, o porque las asocian a una experiencia negativa pasada.

Por supuesto, esto no significa que si tu amiga prefiere quedarse un día en casa y no ir al gimnasio, o de compras sea agorafóbica. ¡Siempre hay que tener en cuenta el contexto y si esta conducta se generaliza a más actividades!

2. Las conductas defensivas

A veces para afrontar situaciones inevitables como ir al médico, las personas con agorafobia adoptan “conductas defensivas” para prevenir o manejar la amenaza asociada a la ansiedad/pánico que les produce.

Ejemplos de “conductas defensivas” serían: Ir acompañado de una persona de confianza o un animal doméstico, tomar medicación, beber alcohol o agua, comer algo, fumar, llevar objetos tranquilizadores, etc..

Estas conductas producen un alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema a la larga. ¡Mucho cuidado con esto!

3. La ansiedad anticipatoria

Las personas agorafóbicas anticipan constantemente la idea de sufrir un ataque o una fuerte ansiedad junto con la tendencia a temer las sensaciones corporales relacionadas con la ansiedad (sudoración, hiperventilación, temblores…).

Imagínate cómo es vivir constantemente con pensamientos de miedos intensos mientras estas en la oficina trabajando. ¡Un milagro si te concentras!

4. El miedo al miedo

Las personas con agorafobia tienen miedo a todas aquellas situaciones que creen que les pueden provocar sensaciones de ansiedad o ataques de pánico.

Cuando salen de casa se exponen a pasar calor, fatiga, estrés, hambre, etc… Cada uno de esos pequeños cambios en el organismo son percibidos con gran miedo, porque pueden ser anticipatorios a un ataque de pánico.

El miedo a que pueda producirse un ataque de pánico, es el que genera una activación del cuerpo y ciertas reacciones físicas: Debilidad en las extremidades, tensión muscular, visión borrosa, nudo en el estómago o en la garganta, suduración, etc…

5. Ataques de pánico o síntomas similares

La gran mayoría de las personas que sufren agorafobia, ya han experimentado anteriormente algún ataque de pánico.

Un ataque de pánico se caracteriza por la experimentación de un intenso miedo y/o malestar frecuentemente con una sensación de peligro y de la necesidad de escapar.

Los síntomas más frecuentes son: palpitaciones, mareo, hiperventilacion, sudoración, temblores, el miedo a volverse loco o a perder el control. También puede interesarte ¿Cómo controlar los nervios ?

Los ataques de pánico varían considerablemente de una persona a otra. Difieren en frecuencia,  intensidad, duración, en las reacciones somáticas, pensamientos asociados y circunstancias.

6. Interferencia o deterioro producido por el trastorno

En los casos graves las personas con agorafobia pueden pasar la mayor parte del tiempo en casa en compañía de familiares o llegar incluso al aislamiento total. Estas personas se ven incapacitadas para realizar actividades diarias, por lo que su vida se ve reducida a cuatro paredes.

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Descubre el porqué de las fobias y cómo lidiar con ellas

Y, además, las pesadillas más comunes y raras de algunos personajes famosos

blastingnews.com

Para algunos seres humanos, su vida puede verse complicada en gran medida cuando entran en el terreno de las fobias, un gran miedo paralizante, exagerado e irracional a algo que a la gran mayoría de los seres humanos no les provoca ningún tipo de problema. Hay fobias para todos los gustos: a las arañas, al mar, a los aviones, al paso del tiempo, pero todas ellas tienen dos elementos en común, que son capaces de condicionar la existencia de quienes las sufren hasta límites extremos y que pueden solucionarse siguiendo unas pautas.

A pesar de que puedan demostrar lo contrario, las fobias no entienden de géneros. Se podría decir que atacan por igual a hombres y mujeres. Lo que sí es verdadero es que en el pasado muchas mujeres sufrían trastornos tales como un miedo irracional a mostrar ciertas partes de su cuerpo, debido a la rigidez de la moralidad imperante o a los cánones de belleza impuestos en una época determinada.

En lo que se refiere a la edad, el miedo tampoco distingue entre jóvenes o ancianos. En la infancia es bastante común que surjan fobias básicas como a determinados animales o a la oscuridad, mientras que el resto puede ir apareciendo a lo largo de tu vida. Si eres una persona que padece estrés, tienes bastantes posibilidades de acabar desarrollando una fobia. Cuando existe una abundancia de información sobre un tema determinado ( un cáncer, una enfermedad, etc) es fácil que las personas más susceptibles acaben desarrollando un miedo. Para acabar con ellos, lo mejor es mantener la cabeza fría y alejarse de ciertas fuentes de información poco fiables como internet.

La mayoría de las fobias se curan y, además, muchas de ellas de una forma rápida. Aproximadamente un 50% de los casos pueden solucionarse con entre 5 y 10 sesiones, lo que equivale a dos o tres meses de tratamiento. Lo primero que debe hacer el paciente es reconocer que padece una fobia para, a continuación, descubrir cuándo, cómo y por qué aparece. mediante exposiciones controladas a aquello que le provoca miedo, combinadas con técnicas de relajación, se consigue que el paciente deje de sufrir ansiedad anticipatoria. Una vez controlada la técnica, el paciente será capaz de poner en marcha los mecanismos que le permiten no perder el mundo de vista ni anticipar respuestas de pánico, lo que viene siendo aprender a estar tranquilo y controlar la anticipación.

Lo que produce más miedo a los españoles son las serpientes, el quedarse encerrado en algún sitio, las arañas e insectos, la altura, los ratones o volar en avión.

Además, las fobias afectan tanto a personas desconocidas como a personajes famosos. Así, Fernando Alonso tiene un miedo atroz a las arañas, Brad Pitt tiene pánico de cualquier especie de tiburón (selacofobia), a Tom Cruise no le gusta que la gente le mire o se acerque a él (sociofobia), la actriz Naomi Campbell no soporta el polvo o la suciedad (acatartofobia), mientras que Kim Basinger siente pavor a los lugares abiertos (agorafobia).

 

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Claustrofobia en ascensores: cuando el miedo es real

terra.com.ar

La claustrofobia es una fobia específica por la cual la persona reacciona con desesperación por miedo a ahogarse o sofocarse al quedar en el interior de un lugar cerrado, como puede ser un ascensor.

Además esta fobia puede desatarse frente a cualquier espacio reducido como puede ser el subte, el tren, los aviones, los túneles o sótanos, los dispositivos diagnósticos como TAC o la Resonancia Magnética, las habitaciones pequeñas (baños), teatros, cines, auditorios, entre otros.

El miedo al encierro afecta en todas las culturas, razas y niveles socioeconómicos, y su evolución y complicaciones son muy variables pero tiende a ser un cuadro fluctuante y crónico, según los expertos.

El licenciado Santiago Gómez, director de “Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva”, afirmó que “según el Manual de Diagnostico de Salud Mental (DSM-IV) la claustrofobia pertenece a los Trastornos de Ansiedad y se trata de la fobia al encierro”.

“Esto significa que el sujeto evita los lugares que tienen que ver con el encierro -ascensores; viajar en avión; aglomeramiento de gente; entre otros- por la ansiedad excesiva que le generan los lugares cerrados”, detalló Gómez.

La claustrofobia es un problema que puede traer severas consecuencias en la vida normal de una persona porque quien la padece no tiene miedo al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas de estar en ese lugar, como quedarse encerrado para siempre o la asfixia por creer que no hay suficiente aire en ese lugar.

Los síntomas más comunes:

  • Falta de aire
  • Temor a morir asfixiado
  • Taquicardia
  • Sudoración
  • Mareos
  • Desesperación
  • Palpitaciones
  • Ahogos
  • Opresión en el pecho

Gómez sostuvo que “cuando la persona tiene que subir al ascensor comienzan a aparecer los pensamientos anticipatorios como “me voy a quedar encerrado”; “me va a faltar el aire”; etc.

Dichas imágenes activan el Sistema Autónomo Simpático, como señal de peligro generando síntomas físicos como sensación de ahogo; palpitaciones; taquicardias; sudoración; inquietud, con lo que la ansiedad aumenta tanto, que la persona decide evitar subir al ascensor y de esta manera, el estado de malestar y ansiedad disminuye”.

Consecuencias sociales para quienes padecen claustrofobia

El especialista destacó que además de alterar la vida normal de una persona, “en general los sujetos que sufren este trastorno sienten vergüenza, por tener que confesar que no pueden entrar al ascensor por miedo”.

“Sienten temor hacer el ridículo y que los otros se burlen”, porque para nadie es agradable tener que evitar los ascensores o sufrir cada vez que debe usarlos, añadió el experto.

También, las personas que sufren esta fobia, tratan de no exteriorizar el temor, y el malestar que se les genera, cuando no tienen más remedio que tomarlos.

Otras, prefieren ir por la escalera, pero si son muchos pisos, directamente no los suben, por lo cual pueden poner en riesgo sus funciones laboral, por ejemplo, o dejar alguna actividad social.

Gómez explicó que “las personas que padecen de claustrofobia tendrían que pedir ayuda para poder solucionar dicha problemática.”

En la actualidad, las investigaciones demuestran que la Terapia Cognitiva Conductual, resulta muy efectiva en el tratamiento de la claustrofobia y se la puede vencer en muy poco tiempo”.

“El ascensor de por sí es un equipo intrínsecamente seguro, cuando se lo fabrica, instala y mantiene de acuerdo con la normativa”, aseguró Fernando Suarez, presidente de la Federación de Asociaciones y Cámaras de Ascensores de la República Argentina (FACARA).

Desde la FACARA señaló que “la desesperación de los usuarios, con problemas de claustrofobia o no, los lleva a intentar salir por sus medios ante una situación de encierro, o que pidan a las personas que están afuera que intenten socorrerlos abriendo las puertas por sus medios”.

La claustrofobia como toda manifestación de este tipo- está expresando un temor desplazado, que tiene su origen en una situación diversa.

“Las personas con fobia al ascensor, han adquirido dicha problemática por haber quedado en alguna oportunidad encerrados en el ascensor, luego de sufrir una crisis de pánico, por escuchar experiencias de otros que se quedaron encerrados en el ascensor, o por lo que la persona se imagina” , manifestó Gómez.

Las principales técnicas que se utilizan para tratar la fobia al ascensor:

  • Psicoeducación: consiste en brindarle información al paciente sobre cómo funciona la fobia al ascensor. Dicho conocimiento ayuda a disminuir la ansiedad.
  • Relajación.
  • Exposición en imaginaria.
  • Exposición en vivo y gradual al ascensor: al principio la persona tendría que subir acompañada de un piso por vez, hasta que la ansiedad baje, para poder subir a un nuevo piso. Hasta llegar el momento de subir y bajar solo.”

 

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