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Sueño

El sonambulismo se asocia a la epilepsia

En un 40 por ciento de los casos, el sonambulismo se asocia a la epilepsia.

Guadalajara, Jalisco.- La neuróloga María Ingrid Alanís Guevara, señaló que hasta en un 40 por ciento de los casos, el sonambulismo se asocia a la epilepsia.

Dijo que “resulta fundamental que, quien padece dicha parasomnia, se estudie a profundidad, no sólo con la polisomnografía, sino también con electroencefalogramas que permitan un diagnóstico preciso”.

La experta indicó que el sonambulismo es una parasomnia caracterizada por una alteración en la conducta durante el ciclo superficial del sueño.

Explicó que es expresada a través de conductas automáticas que pueden ser tan breves como sentarse y hablar o dar unos pasos, hasta casos extremos como salir del domicilio e incluso conducir un vehículo.

“Por mucho tiempo se le veía como algo chistoso y no se le daba mayor importancia”; sin embargo, recientemente se han establecido aspectos muy interesantes sobre el sonambulismo, como el que ya se señaló, que hasta en un 40 por ciento tiene una asociación con la epilepsia, reiteró.

Detalló que cuando la persona es sonámbula, se ha observado que presenta alteraciones en la conducción eléctrica cerebral, lo cual se concluyó cuando este trastorno dejó de tratarse solamente como una parasomnia y se realizaron estudios aparte de la polisomnografía que incluyeron el ya referido electroencefalograma.

Además, destacó, dentro del sinfín de formas de epilepsia, existen las llamadas nocturnas, dentro de las cuales están las frontales y las temporales caracterizadas no tanto por convulsiones, sino por trastornos conductuales como los que se expresan en el sonambulismo.

Destacó que cuando se establece el diagnóstico de sonambulismo, el tratamiento es farmacológico y se administra como mínimo durante seis meses y tanto al administrarlo como al retirarlo, se hace de manera progresiva “nunca de un día para otro” para evitar se produzca dependencia.

Detalló que el sonambulismo suele ser más común en la infancia y también en la adolescencia, en el primer caso debido al proceso de conocimiento y capacidad de asombro propio de los niños, mientras que en los adolescentes, puede deberse a la ‘explosión hormonal’ característica de esta etapa.

Luego, dijo, suele haber otro pico de aparición en individuos entre los 40 y los 50 años, pero lo común es que, si hubo sonambulismo durante la niñez, es prácticamente un hecho que éste reaparecerá.

Asimismo indicó que al margen del tratamiento, las personas con este tipo de parasomnia, idóneamente deben evitar el consumo de café, té, refrescos oscuros, así como bebidas alcohólicas y tabaquismo.

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La apnea del sueño, un enemigo al volante

Es un trastorno frecuente en personas que hacen pausas al respirar, las cuales tinene además un elevado riesgo de cabecear al manejar.

Las personas con apnea del sueño tienen un riesgo elevado de cabecear al manejar y obtener malos resultados en las pruebas de simulación de manejo.

A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por el Hospital Universitario de Leeds (Reino Unido), que incluyó dos experimentos diferentes.

La apnea del sueño es un trastorno bastante frecuente en el que una persona hace pausas al respirar o inspira muy superficialmente cuando duerme. Estas pausas pueden durar pocos segundos o varios minutos, y generan un sueño de muy mala calidad. Por ese motivo, quienes sufren esta patología experimentan un fuerte cansancio durante el día.

Peligro al volante

Los investigadores trabajaron con equipos que simulan diversas situaciones de conducción en ciudades o rutas.

En un primer experimento, trabajaron con 133 personas que sufrían apnea del sueño pero no recibían ningún tratamiento y 89 voluntarios que estaban sanos.

Todos completaron un circuito de 90 kilómetros en autopista, mientras los expertos medían diversos factores como la capacidad de completar la prueba, permanecer en el carril adecuado o provocar un accidente.

Los voluntarios con apnea del sueño tenían un peligro más elevado de fallar la prueba ya que el 24% obtuvo malos resultados. Tan solo el 12% de los participantes sanos no logró aprobar. Muchas de las personas con apnea no pudieron completar la prueba, provocaron accidentes o no lograron cumplir con las instrucciones.

En el segundo experimento, 118 personas sufrían apnea del sueño y 69 no tenían esta patología. Cada uno completó un cuestionario sobre su conducta al volante y realizó una prueba de 90 kilómetros con el simulador.

El 35% de los voluntarios admitió que había cabeceado al volante en más de una ocasión y, a continuación, el 38% de estos participantes falló la prueba. Por el contrario, solo el 11% de las personas sanas cabeceó y ninguno desaprobó el examen.

Los especialistas recalcan que no tratar la apnea del sueño y manejar puede ser muy peligroso. Por ese motivo resaltan la importancia de un diagnóstico y tratamiento temprano de esta patología.

 

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Apnea del sueño: ¿qué se esconde tras este problema?

Este trastorno interfiere con el descanso y genera una serie de síntomas como la hipersomnolencia, el cansancio generalizado e, incluso, en algunos casos, la depresión

Te sientes adormilado durante el día, notas que o has descansado lo suficiente e incluso te duele la cabeza. Achacas estos síntomas a una mala noche, pero ¿se repiten demasiado a menudo? Tal vez no lo has barajado, pero puede ser que estés sufriendo un episodio de Apnea Obstructiva del Sueño (AOS). Y es que el insomnio, la hipersomnolencia diurna, la dificultad para concentrarse, los dolores de cabeza matutinos o el bruxismo (rechinar nocturno de dientes) son algunos de los síntomas que nos alertan de un posible caso.

Los expertos alertan de que cada vez son más los casos de personas roncadoras que, sin saberlo, sufren apnea del sueño, una relajación en los músculos encargados de mantener permeable la vía respiratoria, que dificulta el paso del aire y provoca una vibración en los tejidos blandos que favorecen el ronquido. Esta deficiencia interfiere con el descanso y genera una serie de síntomas como la hipersomnolencia, el cansancio generalizado e, incluso, en algunos casos, la depresión.

Un problema que puede ir a más

No obstante, a juicio de la doctora Benalal, cirujano dentista y directora general de la Clínica Benalal, “lo más importante es comprender que dicho trastorno puede tener consecuencias a nivel orgánico, al afectar la actividad respiratoria y el flujo de oxígeno, y aumenta notablemente el riesgo de padecer determinadas enfermedades vasculares y metabólicas como la hipertensión, el infarto, el tromboembolismo y la diabetes de tipo 2”. Sin olvidar, además, varios estudios que vinculan la AOS con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer y otras enfermedades neurológicas degenerativas que podrían tener su origen en la falta de oxigenación de las neuronas.

Qué se puede hacer

“El cambio de conducta y de hábitos, como reducir el consumo de alcohol, evitar cenas abundantes o dormir en posición supina son otras fórmulas que pueden ayudar a controlar los síntomas”, comenta la doctora. Además, Benalal destaca los beneficios para este tipo de pacientes del uso de dispositivos bucales por la noche que, al estar hechos a la medida de cada paciente, ayudan a adelantar la posición de la mandíbula durante el sueño: “Producen una liberación de las vías aéreas superiores y un mayor paso de aire”.

En este sentido, incide, “los odontólogos adquirimos no sólo la importante función de fabricar estos dispositivos y adaptarlos a la cavidad bucal del paciente, sino que, teniendo en cuenta que en una consulta media se atiende a un centenar de pacientes por semana y que el acceso visual a las vías aéreas es fácil y sistemático, nuestra capacidad de diagnosticar precozmente a los potencialmente candidatos a sufrir AOS es elevadísima”.

 

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Dormir 9 horas al día aumenta el riesgo de alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer afecta a millones de personas en todo el mundo.

muyinteresante.es

Las cifras asociadas a la enfermedad de Alzheimer no paran de crecer en todo el planeta y el futuro no parece muy halagüeño. Ahora, un estudio sugiere que puede haber un vínculo entre dormir mucho y el riesgo de desarrollar demencia.

La investigación, dirigida por Sudha Seshadri, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE. UU.) examinó los datos del Framingham Heart Study, un gran estudio de cohortes que comenzó en 1948 con 5.209 hombres y mujeres de entre 30 y 62 años que vivían en la ciudad de Framingham, Massachusetts. El propósito original del estudio era identificar los factores de riesgo para la  enfermedad cardiovascular.

Para este experimento, los investigadores preguntaron a los participantes cuánto tiempo dormían cada noche, realizando un seguimiento clínico durante 10 años para ver quién desarrollaba finalmente la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Con los datos sobre la duración del sueño, los expertos calcularon el riesgo de demencia.

Los datos son tajantes: dormir 9 horas al día o más aporta el doble de probabilidades de desarrollar alzhéimer en 10 años, en comparación con los que duermen habitualmente menos de 9 horas.

 
La educación también cuenta

“Los participantes sin un título de escuela secundaria que dormían más de 9 horas cada noche tenían seis veces el riesgo de desarrollar demencia en 10 años en comparación con los participantes que dormían menos. Estos resultados sugieren que tener una educación superior puede proteger contra la demencia en relación a una larga duración del sueño”, afirma Seshadri.

Los investigadores también descubrieron que las personas que dormían más horas cada noche parecían tener volúmenes cerebrales más pequeños, por lo que sospechan que el sueño excesivo es probablemente un síntoma más bien que una causa de los cambios neuronales que acontecen con la demencia. Como consecuencia, especulan que la reducción de la duración del sueño no tiene por qué reducir el riesgo de demencia.

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Las personas que roncan tienen peor aspecto

Si lo que dice el último estudio publicado por los científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) es cierto, más de uno (y de una) empezará a tomar cartas sobre el asunto para solucionar el problema de los ronquidos. Los investigadores han llegado a la conclusión de que quienes sufren apnea del sueño o dificultades para respirar tienen peor aspecto y son menos atractivos.

El estudio y las conclusiones

Al parecer, las interrupciones en la respiración pueden provocar hinchazón y rojeces en la cara. Esto sucede por culpa de una mala oxigenación. Para demostrarlo escogieron una muestra de individuos con problemas de apnea. Unos fueron sometidos a un tratamiento contra el trastorno y otros continuaron sin recibir ayuda alguna.

Los resultados demostraron que las personas que habían solucionado sus trastornos de sueño lucían más joviales y atractivas. Entre otros detalles, se apreció una reducción considerable de las arrugas.

La apnea del sueño afecta a millones de personas en todo el mundo. Lo peor de todo no es perder atractivo físico, sino sus efectos adversos. Los especialistas coinciden en que se multiplica el riesgo de sufrir accidentes laborales y problemas cardiovasculares.

 

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Consejos para evitar problemas de insomnio

Un 30% de la población tiene problemas de insomnio, de los cuales un 10% lo sufren de forma crónica.

heraldo.es

Se estima que un 30% de la población tiene problemas de insomnio, y al menos el 10% de estas personas padecen estos episodios de manera crónica. ¿Qué hay que hacer para no padecerlos?

Los expertos apuntan a una “buena higiene del sueño” para evitar este trastorno que hace mella en la calidad de vida de quienes lo sufren a diario, pudiendo derivar en los casos más graves en una incapacidad.

“Hay que darle al sueño la importancia que tiene y no se le está dando. Se considera que una persona que duerme poco o que tiene insomnio a nivel social no es trascendental, pero lo cierto es que el problema concierne a diferentes esferas de su vida personal y laboral”, advierte María Ángeles Abad, trabajadora social de Asenarco, la única asociación de pacientes que de forma gratuita atiende a enfermos de todas las patologías y trastornos del sueño.

Estos son algunos consejos prácticos que brindan desde la asociación para prevenir este trastorno cuidando los hábitos de sueño, fundamentalmente, por las noches:

  • Reducir el uso del teléfono móvil y otros dispositivos luminosos. “Estamos viendo que el tema de las nuevas tecnologías está afectando mucho a los niños. “El regalo estrella es la tablet y muchos padres ignoran todo lo que estas están suponiendo para ellos”, advierte esta experta, quien recomienda dejar de usar estos dispositivos antes de acostarse.
  • Apagar los móviles y el WhatsApp. Cualquier interrupción vinculada al uso de estos aparatos rompe el ciclo del sueño, que suele durar de 90 a 100 minutos. “A lo largo de este proceso, pasamos por cinco fases : 1 y 2 –ligero-, 3 y 4 (profundo) y la fase 5 (REM). Cada una de esas fases tiene su importancia y hay que cuidar ese descanso”, reivindican los expertos.
  • Trabajar el factor psicológico. Detrás del insomnio, los expertos advierten que suele haber un factor psicológico. “Cuando se va al médico de Atención Primaria, lo primero que se les da es una pastilla y debemos vigilar esto. El insomnio es un síntoma de otra cosa, y hay que buscar el por qué. Si no incido en eso, llegará el momento en que esa pastilla no surta efecto”, explica Abad.
  • Controlar el estrés diario. Muchas veces, el insomnio viene derivado de la vida que llevamos, del estrés, las prisas y de esas vueltas que le damos a cabeza cuando es el momento de acostarse y descansar. “La noche no es para solucionar problemas. Hay personas que simplemente son muy nerviosas y se angustian si ese sueño no llega, entrando en un círculo vicioso. Hacer ejercicios de relajación o practicar yoga puede ser beneficioso para estos pacientes que han probado de todo y no consiguen dormir”, concluyen los expertos.

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Cuando dormir se convierte en pesadilla

  • Médicos del Santa Lucía avisan de que no tratar trastornos del sueño deriva en graves enfermedades
  • Los especialistas advierten de que el 5% de la población, unas 10.000 personas en Cartagena, padece apnea nocturna y lo desconoce

laverdad.es

Dormir puede convertirse en ocasiones en una auténtica pesadilla, sobre todo, para aquellas personas obesas, fumadoras, que beben con regularidad, con altos niveles de colesterol, que padecen vegetaciones y que tienen las vías respiratorias estrechas. Ellas son las más propensa a padecer el trastorno del sueño más común: la apnea del sueño, una enfermedad muy poco conocida, pero cuya trascendencia es fatídica. Si no se trata pude derivar en otras patologías cardiovasculares y cerebrovasculares e incluso en diabetes. Eso en los mejores casos, ya que en otros más extremos puede derivar en un cáncer o, directamente, en muerte.

Para evitarlo, en el Hospital Santa Lucía está la Unidad del Sueño más grande de la Región y una de las mejores dotadas de España. El jefe del servicio, Antonio Santa Cruz, advierte de que al ser una enfermedad «relativamente nueva», se detectan al año en Cartagena alrededor de 500 nuevos casos, un número que está muy por encima de la media de otros centros hospitalarios. Pero lo peor es que la padece entre un 4% y un 6% de la población -en el Área de Salud II unas 10.000 personas, aproximadamente-, que lo desconoce.

Es por ello por lo que, desde este servicio, compuesto por una docena de trabajadores entre facultativos, enfermeros, auxiliares y supervisores, avisan de la importancia de conocer los síntomas y de hacerse pruebas en caso de poder padecerla.

«Los ronquidos son la manifestación más visible que puede alertar al paciente sobre la posibilidad de sufrir apnea del sueño, que se da cuando una persona deja de respirar durante unos segundos, mientras duerme», cuenta uno de los médicos de la Unidad, Pedro Menchón. Las personas que padecen esta patología empiezan a roncar muy fuerte después de quedarse dormidos. Además, estos se interrumpen durante un periodo de tiempo, que es cuando el paciente sufre una apnea. «Ese periodo de silencio va seguido de un resoplido con jadeo mientras la persona intenta volver a respirar», añade este médico.

Síntomas

Como consecuencia de los episodios, el sueño del enfermo no es reparador y aparece somnolencia diurna, presencia de fatiga crónica e incluso alteraciones respiratorias y cardiovasculares. La persona con apnea suele levantarse con frecuencia para ir al baño; se despierta frecuentemente con la boca seca y, al día siguiente, nota cansancio y dolor de cabeza; y se queja de la alta probabilidad de dormirse en situaciones inapropiadas, mientras conduce, lee o asiste a reuniones de trabajo.

El índice de apnea, es decir, el número de veces que una persona tiene paradas respiratorias de un tiempo superior a 10 segundos cada hora a lo largo de la noche, marca los tipos de esta patología. Es leve cuando tiene entre 5 y 15 por hora; moderado, entre 15 y 30; y grave o severo, más de 30.

«La principal medida que puede ayudar a prevenir la apnea es perder peso, así como aplicar determinadas medidas higiénico-dietéticas, como hacer más ejercicio físico. Por otro lado, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol también ayudan a prevenir la aparición de la enfermedad», explica otro de los médicos, Juan Daniel Albaladejo. Cuando ya hay síntomas (ronquidos y apneas referidas por la pareja) el paciente debe acudir al médico de cabecera.

El diagnóstico se hace realizando una prueba de sueño que puede ser completa. Esta incluye variables neurológicas y respiratorias, denominada polisomnografía. También puede diagnosticarse con pruebas más abreviadas, como la poligrafía respiratoria, que incluye solo variables respiratorias y puede realizarse en el hospital y en el domicilio. Para ello, el Santa Lucía tiene cuatro habitaciones preparadas para hacer pruebas a adultos y una para niños.

Terapia no curativa

La terapia para la apnea del sueño no es curativa. Está dirigida a aliviar los síntomas. Existen varios tipos de tratamientos que se aplican en función de la gravedad. En la mayoría de los casos, el médico recomienda la pérdida de peso, la abstención del tabaco, realizar deporte y una buena alimentación.

El tratamiento habitual es usar por las noches una máquina. Esta consiste en un generador que transmite, a través de una mascarilla nasal, una presión continua a la vía aérea superior impidiendo que ésta se cierre. Según los especialistas, esta mascarilla suele tener un efecto rápido, ya que hace desaparecer los ronquidos nocturnos y la somnolencia durante el día. También existe un tratamiento quirúrgico, pero éste solo está recomendado cuando existen algunas lesiones como pólipos o hipertrofia de las amígdalas, «o bien cuando la mascarilla no es bien tolerada por la existencia de algún daño en la vía aérea superior», señala Albaladejo.

En los adultos, la frecuencia se encuentra en torno al 25% en edades avanzadas (60 a 80 años). En edades medias, la franja más frecuente en varones es alrededor de un 10%. En el caso de los niños, un 3%. A lo largo de un año, por la Unidad del Santa Lucía pasan alrededor de 1.100 pacientes, de los que el 70% terminan tratándose con el aparato de presión positiva. Solo el 5% consiguen dejarlo, por haber adoptado hábitos de vida que favorecen la correcta respiración por la noche.

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Los noctámbulos tienen mayores riesgos de problemas de salud, según un estudio

Aún con las mismas horas de sueño que los madrugadores, tuvieron más propensión a la diabetes y la pérdida muscular.

Los noctámbulos tienen mayores probabilidades de sufrir diabetes y otros padecimiento de salud que los madrugadores, incluso si duermen la misma cantidad de horas.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio que incluyó a más de 1,600 personas de Corea del Sur, de entre 47 y 59 años de edad, que proporcionaron información sobre sus hábitos de sueño y se sometieron a exámenes para evaluar su salud.

“Sin importar el estilo de vida, la gente que se mantuvo despierta hasta tarde enfrentó un mayor riesgo de desarrollar padecimientos de salud, como la diabetes o una reducción en la masa muscular, que quienes eran madrugadores”, dijo el Dr. Nan Hee Kim, del Colegio de Medicina de la Universidad Korea en Ansan, Corea del Sur, en un comunicado de prensa de la Sociedad Endócrina (Endocrine Society).

“Esto podría deberse a la tendencia de los noctámbulos de tener peor calidad del sueño y participar en comportamientos poco saludables como fumar, comer tarde en la noche y llevar un estilo de vida sedentario”, añadió Kim.

De las 1,600 personas que participaron en el estudio, 95 eran noctámbulos, 480 eran madrugadores y el resto cayó en algún punto intermedio.

A pesar de tener una tendencia a ser más jóvenes, los noctámbulos tenían mayores niveles de grasa corporal y lípidos en la sangre que los madrugadores. Los noctámbulos tenían también mayores probabilidades de presentar sarcopenia, una afección en la que el cuerpo pierde masa muscular, de acuerdo a los hallazgos.

El estudio encontró que los hombres noctámbulos tenían más probabilidades de presentar diabetes o sarcopenia que los madrugadores. En comparación con las mujeres madrugadoras, las mujeres noctámbulas tuvieron una tendencia a tener más grasa abdominal y un mayor riesgo de síndrome metabólico — un conjunto de problemas de salud que incrementa el riesgo de diabetes, enfermedad del corazón y ataques cerebrales.

El estudio se publicó en línea el 1 de abril en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Considerando que muchas personas jóvenes son noctámbulas, el riesgo asociado a este tipo de hábito de sueño es “un asunto importante de salud que debe abordarse”, dijo Kim.

El estudio encontró una asociación entre ser noctámbulo y mayores riesgos de salud; pero no demostró un vínculo de causa y efecto.

 

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