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Tabaquismo

 Los pacientes de cáncer que fuman refieren dolor más intenso

Los que dejaron de fumar experimentaron menos incomodidad con el tiempo, según un estudio

Los pacientes de cáncer que fuman sufren de peor dolor que los no fumadores, han encontrado investigadores.

En el estudio reciente participaron 224 pacientes con una amplia variedad de diagnósticos de cáncer, a quienes se pidió que suministraran información sobre la intensidad del dolor, las molestias relacionadas con el dolor y la interferencia relacionada con el dolor.

Los pacientes que fumaban en la actualidad refirieron dolor más intenso que los que nunca habían fumado, así como más interferencia del dolor que los que nunca habían fumado o habían dejado de hacerlo. Entre los ex fumadores, mientras más tiempo hacía que habían abandonado el hábito, menos dolor tenían, según el investigador líder Joseph W. Ditre, del departamento de psicología de la Universidad de Texas A&M, y colegas.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de enero de 2011 de la revista Pain.

“Los médicos deben hacer más por ayudar a los pacientes de cáncer a dejar de fumar tras su diagnóstico”, escribió en un comentario que acompaña al informe la Dra. Lori Bastian, del departamento de medicina interna de la Universidad de Duke en Durham en Carolina del Norte y del Centro Médico de la VA de Durham.

“Aunque se necesita más investigación para comprender los mecanismos que relacionan a la nicotina y el dolor, los médicos deben promover agresivamente la cesación del tabaquismo entre los pacientes de cáncer”, anotó en el comunicado de prensa de la revista. “Los hallazgos preliminares sugieren que dejar de fumar mejorará la respuesta general al tratamiento y la calidad de vida”.

 

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El humo de segunda mano provoca una hospitalización más larga en niños con infecciones respiratorias

Los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica con infecciones de las vías respiratorias inferiores que están expuestos al humo de segunda mano tienen riesgo de estancias hospitalarias más largas, según concluye un estudio publicado este martes en la edición de junio de la revista ‘Annals of Allergy, Asthma & Immunology’, la revista científica de la Universidad Americana de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI, en sus siglas en inglés).

Se estima que entre el 20 y el 30 por ciento de los niños por lo demás sanos desarrollan anualmente infecciones respiratorias en las vías bajas, como la bronquiolitis, de los cuales, el 3 por ciento es hospitalizado. “Las infecciones respiratorias en los niños son comunes, pero si el niño tiene antecedentes familiares de problemas respiratorios como el asma, están en mayor riesgo de infección y hospitalización”, dijo el especialista en alergias Meghan Lemke, miembro de ACAAI y autor principal del estudio.

“Nuestra investigación encontró que los niños con un historial familiar de enfermedad alérgica que también están expuestos al humo de segunda mano tenían una estancia en el hospital un 23 por ciento más prolongada que aquellos sin exposición al humo de segunda mano”, resalta este experto.

Los investigadores examinaron a 451 madres y niños matriculados en un estudio centrado en el asma infantil y el desarrollo de enfermedades atópicas asociadas a infecciones respiratorias virales. En este grupo, el 57 por ciento de los menores estaban expuestos al humo de segunda mano, mientras que el 36 por ciento tenía una madre con enfermedad atópica y alergia y el 68 por ciento, una relación inmediata con una enfermedad alérgica.

“Los niños que son hospitalizados por bronquiolitis tienen hasta un 30 por ciento de posibilidad de desarrollar sibilancias persistentes o asma en la primera década de vida”, dijo el especialista en alergias James Sublett, presidente de la Comisión de Medio Ambiente Interior ACAAI. “El humo de segunda mano es muy perjudicial para los niños con asma y otras enfermedades respiratorias, y se ha demostrado que contribuye al asma no controlada”, agrega.

7.000 SUSTANCIAS QUÍMICAS

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) norteamericanos, el humo de segunda mano contiene más de 7.000 sustancias químicas, cientos de las cuales son tóxicas y 70 que pueden causar cáncer. “El humo de segunda mano puede provocar ataques de asma en los niños pequeños, que pueden ser potencialmente mortales”, dijo Sublett, quien aconsejó a los adultos no fumar cerca de los niños, jóvenes o viejos, sobre todo en el interior de la casa y el coche.

 

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Muchos adolescentes fuman para perder peso, sugiere un estudio

Los investigadores ofrecen nuevos modos para disuadir a los adolescentes de que fumen

healthfinder.gov

Muchos adolescentes estadounidenses podrían fumar para controlar el peso o para perderlo, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los datos de casi 10,500 jóvenes de entre 11 y 15 años de edad. Entre los que fumaban con frecuencia, el 46 por ciento de las chicas y el 30 por ciento de los chicos dijeron que una de las razones por las que fumaban era el control del peso.

El estudio también reveló que fumar para perder peso era mucho más habitual entre los adolescentes que sentían que necesitaban perder peso. Las chicas que creían que estaban “demasiado gordas” tenían casi un 225 por ciento más de probabilidades de fumar para perder peso que las chicas que sentían que su peso era el adecuado.

Los chicos que creían que estaban “demasiado gordos” tenían casi un 145 por ciento más de probabilidades de fumar para perder peso que los chicos que estaban felices con su peso, según el estudio.

Los investigadores también encontraron que los adolescentes blancos tenían más del doble de probabilidades de fumar para perder peso que los adolescentes negros.

Los hallazgos nos ayudan a “comprender mejor por qué las personas deciden realizar conductas riesgosas para la salud. No siempre se trata del placer o el disfrute inmediato; a veces es un medio para otro fin”, dijo el autor del estudio, John Cawley, profesor de análisis y administración de políticas en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, en un comunicado de prensa de la universidad.

También se podrían cambiar las políticas antitabaco para que fueran más efectivas, añadieron los investigadores.

Por ejemplo, sugirió Cawley, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. podría prohibir a los fabricantes de cigarrillos que fomenten la idea de que fumar puede ayudar a las personas a controlar el peso o a perderlo. Hacerlo podría hacer que menos adolescentes fueran propensos a comprar cigarrillos, si se aumentan los impuestos, comentó.

“Hay razones económicas de peso para poner impuestos a los cigarrillos. Quizá los impuestos no reduzcan el consumo entre las chicas tanto como esperamos o pensamos”, dijo. “Pero si se acaba con la conexión percibida entre fumar y la pérdida de peso, quizá se aumente su respuesta ante la subida de impuestos”.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Health Economics.

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¿Sigue siendo cool fumar en 2016?

revistagq.com

¿Sigue siendo cool fumar en 2016? Que el inglés es un idioma más cool que el español lo demuestra que nosotros no tenemos una palabra tan cool como cool para el concepto de lo cool. Y no me hagan explicar por qué términos carpetovetónicos como “molón”, “guay”, “total”, “genial”, “la bomba” o “lo más” no sirven como traducción porque si necesitan esa aclaración es que A) tienen 90 años (mentales) y B) no son lo suficientemente cool y entonces no deberían estar leyendo este artículo sino buscando un señuelo de mechón rojo para lucios en alguna tienda de artículos de pesca.

Dice el historiador del arte Robert Farris Thompson en un libro de 1973 titulado ‘Aesthetic of the Cool’ que el concepto de lo cool deriva de la palabra yoruba itutu. El itutu es un rasgo de carácter que poseen las personas capaces de conservar la calma en situaciones de peligro y que, secundariamente, demuestran ser alegres, generosas y conciliadoras. Todas ellas características profundamente uncool en el Occidente de 2016 pero que en el este de África resultan ser el no va más de lo cool.

Desde ahí, de los yorubas africanos, el concepto itutu habría llegado a los EE. UU. de manos de los esclavos y evolucionado hasta convertirse, mediados los años 40 del siglo pasado, en lo que hoy en día conocemos como cool. El nacimiento del concepto moderno de lo cool se atribuye al saxofonista Lester Young aunque fue en los años 50 y 60 cuando llegó a todos los rincones de la cultura popular gracias al disco ‘Birth of the Cool’ de Miles Davis, al uso repetido de la palabra en la película West Side Story, y a su adopción por parte de los escritores beatnik más conocidos. Es decir Kerouac, Ginsberg, Burroughs y el actor secundario Bob (Dylan).

Y de ahí, por supuesto, al cine de Hollywood. Ese que convirtió en máxima expresión de lo cool el hecho de aspirar y despedir humo de tabaco (la definición es de la Real Academia Española). Al menos durante un tiempo. El que tardamos los occidentales en empezar a morir de cáncer de pulmón a un ritmo muy superior al que había sido habitual hasta ese momento. El resto de la historia ya la conocen. Demonización del tabaco y de los fumadores, prohibición de fumar en espacios cerrados y cajetillas con fotos que resultarían improcedentes hasta en películas gore serbias.

Lo que no se suele decir es que casi ninguno de los actores que aparecieron en anuncios de Lucky Strike, Marlboro o Chesterfield (Spencer Tracy, Clark Gable, Loretta Young, Bob Hope o Rita Hayworth entre muchos otros) fumaba en la vida real. De los pocos que lo hacían, la mayoría dejaron de hacerlo al primer achaque de salud serio.

Pero, ¿por qué fumar era cool? ¿Lo sigue siendo en 2016?

La primera obviedad es que fumar sólo es cool en dos dimensiones. Ahí, en fotografía o en la pantalla de un cine, las volutas de humo llenan todo el encuadre y evolucionan de forma hipnótica despedidas por la boca de tipos que resultarían atractivos hasta haciendo deporte. En la vida real la cosa ya es diferente. El tabaco apesta, mata lentamente y revela un rasgo de carácter del fumador profundamente uncool: la falta de autocontrol. Pero el ser humano es un animal estético para el que una imagen icónica vale más que mil enfisemas pulmonares y ahí radica buena parte del racionalmente inexplicable atractivo del tabaco.

A favor del poderío cool del tabaco cuenta un estudio de las universidades de Southern California (USC) y Texas realizado a partir de 1950 encuestas a estudiantes de entre 14 y 16 años y que demuestra que hay una relación directamente proporcional entre el hábito de fumar y la popularidad. En realidad, lo que el estudio demuestra no es que el hecho de fumar te convierta en popular sino que la popularidad se asocia a una mayor probabilidad de que acabes fumando. Pero el estudio tiene otra trampa: mide la popularidad por el número de amigos del estudiante en cuestión (a más amigos más popularidad) y no por su coolness, que es una característica mucho más vaporosa y abstracta y que no tiene por qué tener relación proporcional directa con el número de amigos. Como dice el titular del artículo enlazado, la popularidad puede causar cáncer de pulmón, enfermedades del corazón y enfisemas.

Por supuesto, la caída en desgracia del tabaco no se debe tanto a las iniciativas en su contra emprendidas por gobiernos y asociaciones de afectados como al cambio de percepción social respecto a lo que se considera cool. En pleno siglo XXI, los caminos de la rebeldía juvenil van por caminos muy diferentes a los del tabaco (aunque no tanto los de la provocación: hoy en día pocas cosas resultan tan provocadoras como un famoso fumando en una sesión de fotos).

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Los cigarrillos electrónicos emiten vapores tóxicos, según un estudio

Los niveles dependen del tipo y la antigüedad del dispositivo, y aumentan a medida que se calienta

healthfinder.gov

Todos los cigarrillos electrónicos emiten sustancias químicas nocivas, y los niveles de esos compuestos tóxicos se ven afectados por factores como la temperatura, el tipo y la antigüedad del dispositivo, encuentra un nuevo estudio.

Los hallazgos podrían ser importantes tanto para los fabricantes de cigarrillos electrónicos como para los reguladores que desean reducir el peligro de salud planteado por los dispositivos, según investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California.

“Los defensores de los cigarrillos electrónicos afirman que las emisiones son mucho más bajas que las de los cigarrillos convencionales, así que es mejor usar cigarrillos electrónicos”, comentó en un comunicado de prensa el autor para correspondencia del estudio, Hugo Destaillats.

“Diría que eso podría ser verdad para ciertos usuarios, como los que fuman desde hace mucho y no pueden dejar de hacerlo, pero el problema es que eso no significa que sean saludables. Los cigarrillos regulares son súper malsanos. Los cigarrillos electrónicos son solo malsanos”, explicó.

En pruebas de laboratorio, los científicos encontraron que la descomposición relacionada con el calor del propilenglicol y la glicerina, dos solventes que se encuentran en la mayoría de los líquidos para los cigarrillos electrónicos, provocan emisiones de sustancias tóxicas como la acroleína, el acetaldehído y el formaldehído. Los tres son irritantes respiratorios o carcinógenos, dijeron los investigadores.

“Comprender cómo se forman esos compuestos es muy importante. Un motivo es para propósitos de regulación, y el segundo es que si se quiere fabricar un cigarrillo electrónico menos nocivo, hay que comprender cuáles son las principales fuentes de esos carcinógenos”, planteó Destaillats.

Los investigadores también encontraron que los niveles de sustancias nocivas en el vapor de los cigarrillos electrónicos aumentan entre las primeras caladas y caladas posteriores a medida que el dispositivo se calienta, y con cada uso del dispositivo.

A partir del 8 de agosto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. comenzará a regular los cigarrillos electrónicos, además de todos los cigarros, narguiles (pipas de agua), el tabaco para pipas y los geles de nicotina, entre otros productos.

El nuevo estudio aparece en la edición del 27 de julio de la revista Environmental Science & Technology.

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Dejar de fumar podría provocar alteraciones en la memoria

Según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra, dejar de fumar podría provocar serias alteraciones en la memoria y déficit de atención.

colombia.com

El cigarrillo es una de las causas de mortalidad prematura en todo el mundo, lo que se ha vuelto un problema a nivel global. S e estima que en la actulidad el 22,5 % de los adultos fuman entre ellos se encuentra que un 32 % son hombres y el 7 % son mujeres.

A pesar de conocerse los daños que provoca el cigarrillo solo el 5 % de las personas que lo dejan por si mismo mantienen abstemios durante los primeros seis meses y alrededor de un 75 % vuelven a recaer.

Pero, un estudio demostró que dejar de fumar también provoca numerosos efectos no deseados, entre ellos las alteraciones cognitivas más comunes se encuentra las alteraciones de la memoria y el déficit en la atención.

Estos efectos secundarios son vinculados a la recaída en el hábito. Hasta el momento no se sabía cuál era la causa, pero un estudio liderado por Fernando Berrendero, ha descubierto el vínculo entre un receptor neuronal concreto, CB1R y los déficits cognitivos asociados a dejar de fumar.

El sistema endocannabinoide está compuesto por ligandos endógenos capaces de activar una red de receptores neuronales que regulan procesos de aprendizaje y memoria. Además, se ha observado que este sistema desempeña un papel importante en la adicción a la nicotina.

El receptor neuronal CB1R pertenece al sistema endocannabinoide y según los resultados del estudio, es el responsable principal de los fallos en la memoria y en la atención debidos al cese de consumo de nicotina.

Según indica Berrendero “los fallos en la atención y la memoria típicos de los primeros días sin fumar parecen estar involucrados en la recaída al hábito”.

Para evitar una posible recaída al cigarrillo se debería hacer un aumento del la función cognitiva durante los primeros días de la abstinencia.

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Relacionan el humo de segunda mano durante el embarazo con los problemas conductuales en los niños

Las mujeres del estudio no eran fumadoras

Los niños cuyas madres fueron expuestas al humo de segunda mano en el embarazo podrían estar en mayor riesgo de problemas conductuales, según un estudio reciente.

Investigadores de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Pensilvania hallaron que la exposición prenatal al humo de segunda mano, o humo ambiental de tabaco, se relacionaba con problemas de atención y agresividad. Añadieron que a los niños expuestos al humo de segunda mano en el útero también les iba peor en las pruebas de lenguaje, habla e inteligencia.

“Estos hallazgos podrían informar a los esfuerzos de salud pública por reducir el tabaquismo en público, y subrayan la necesidad de incluir la evitación [del humo ambiental de tabaco] como un componente potencial de la atención prenatal entre las mujeres embarazadas”, aseguró Jianghong-Liu, profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Pensilvania, en un comunicado de prensa de la facultad.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron información sobre 646 niños y sus madres que vivían en China, un país donde el 70 por ciento de los hombres fuman.

Usando una lista de comprobación común de problemas conductuales y emocionales en los niños, los investigadores hallaron que el 25 por ciento de los niños cuyas madres fueron expuestas al humo de segunda mano tenían problemas conductuales. En cambio, los problemas conductuales afectaban el 16 por ciento de los niños cuyas madres no fueron expuestas al humo pasivo. Los investigadores anotaron que a los niños cuyas madres inhalaron humo de segunda mano también les iba peor en pruebas de trastornos de la conducta.

“Dada la alta prevalencia de la exposición [al humo ambiental de tabaco] entre las mujeres embarazadas en China, y los abarcadores efectos de los trastornos conductuales infantiles sobre los resultados de salud pública, reducir [esa] exposición es esencial para mejorar la salud no solo de las madres y sus hijos, sino de la sociedad en general”, concluyó Liu. “El mensaje clave para las mujeres embarazadas es que protejan a sus fetos en desarrollo de la exposición al humo de segunda mano”.

El estudio tomó en cuenta la educación, el empleo, el estado civil y los problemas psicológicos de los padres. Sin embargo, los investigadores anotaron que se necesita más investigación para confirmar sus hallazgos.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista NeuroToxicology.

Aunque el estudio halló una asociación entre las mujeres embarazadas expuestas al humo de segunda mano y los problemas conductuales en sus hijos, no probó causalidad.

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El humo de segunda mano durante el embarazo también parece afectar al feto

El desarrollo cerebral de los recién nacidos muestra los efectos de la exposición de la madre al humo pasivo, advierten investigadores

Con frecuencia se dice a las mujeres embarazadas que no deben fumar, pero un estudio reciente informa que incluso el humo de segunda mano tiene un efecto negativo sobre el desarrollo cerebral de los recién nacidos.

Las mujeres embarazadas que fuman o inhalan humo de segunda mano ponen a sus hijos en riesgo de dificultades del aprendizaje, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y obesidad, advirtieron investigadores de España. Los investigadores también hallaron que los bebés que se han expuesto a la nicotina tienen respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y de atención afectadas en los dos a tres primeros días de vida.

Para el estudio, científicos del Centro de Investigación en Evaluación y Medida de la Conducta de la Universidad de Rovira i Virgili examinaron a 282 bebés sanos 48 a 72 horas tras su nacimiento para evaluar su conducta y respuestas.

De las madres que participaron en el estudio, 22 por ciento fumaban en el embarazo y casi 6 por ciento fueron expuestas al humo de segunda mano. Entre las que fumaban, 12.4 por ciento no fumaban más de cinco cigarrillos al día, 6.7 por ciento fumaban entre seis y diez cigarrillos al día, y 2.8 por ciento fumaban de 10 a 15 cigarrillos al día, hallaron los investigadores.

Los hallazgos del estudio indicaron que los bebés nacidos de mujeres que fumaban o que fueron expuestas al humo de segunda mano eran menos capaces de bloquear estímulos que podían alterar su sistema nervioso central.

La investigación también reveló que los bebés de las mujeres que inhalaron humo de segunda mano tenían un mal desarrollo motor. Además, los recién nacidos de madres que fumaron durante el embarazo eran menos capaces de regular sus respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y de atención.

“Los recién nacidos que tuvieron una exposición intrauterina a la nicotina, ya fuera de forma activa o pasiva, muestran señales de estar más afectados en términos de su desarrollo neuroconductual”, afirmó la autora líder del estudio Josefa Canals Sans en un comunicado de prensa de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Los autores del estudio aconsejaron específicamente que se debe advertir a las mujeres sobre los efectos del humo de segunda mano sobre el desarrollo fetal e infantil.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Early Human Development.

Aunque el estudio encontró una relación entre la exposición materna al humo y el desarrollo cerebral infantil, no demostró que exista una relación causal.

 

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