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Vascular

Alimento contra la diabetes y el ACV

Para prevenir enfermedades cardiovasculares y diabetes, por fin pistas sólidas sobre la identidad de los nutrientes que lo hacen posible.

Después de tomar una pequeña dosis de nitrato inorgánico durante tres días, las personas sanas examinadas en un estudio han consumido menos oxígeno al pedalear en una bicicleta estática.

En dicho estudio se ha examinado la mejora del rendimiento físico, provocada por un aumento de la eficiencia de las mitocondrias que energizan a nuestras células.

Conviene dejar claro que los autores del estudio no recomiendan a nadie que comience a tomar suplementos de nitratos inorgánicos guiándose por los resultados de esta investigación.

Lo que ellos han pretendido con este estudio es encontrar una explicación para los conocidos beneficios en nuestra salud de las frutas y las verduras.

La cantidad de nitrato usada en la investigación es equivalente a la que se encuentra en un plato de espinacas.

Ya se sabía que las dietas ricas en frutas y verduras pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares y la diabetes, pero hasta ahora no se tenían pistas sólidas sobre la identidad de los nutrientes específicos que lo hacen posible.

Los resultados del nuevo estudio, a cargo del equipo de Eddie Weitzberg del Instituto Karolinska en Suecia, presentan al nitrato inorgánico como candidato para explicar esos beneficios.

De hecho, hasta hace poco se consideraba que el nitrato no tenía ningún valor nutritivo.

Los nuevos resultados demuestran que el aumento del nitrato en la dieta puede tener un efecto positivo a corto plazo.

Sin embargo, aún no está claro lo que podría ocurrirles a las personas que consuman altos niveles de nitrato inorgánico durante largos períodos de tiempo.

El siguiente paso en esta línea de investigación podría ser la repetición del experimento en sujetos con enfermedades vinculadas a la disfunción mitocondrial, incluyendo la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, para ver si ellos también se benefician de los efectos del nitrato.

 

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El Tai Chi podría ayudar a los pacientes de insuficiencia cardiaca

Investigadores informan que el antiguo ejercicio chino parece mejorar la calidad de vida

El antiguo ejercicio chino llamado Tai Chi podría mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de insuficiencia cardiaca, según informan investigadores de la Harvard.

El Tai Chi combina movimientos circulares fluidos, equilibrio y cambios en la distribución del peso, técnicas de respiración y una conciencia interna enfocada. Ya se ha demostrado que resulta útil en una variedad de afecciones médicas, entre ellas la hipertensión, las enfermedades del equilibrio y musculoesqueléticas, y la fibromialgia, anotaron los investigadores.

“El entrenamiento en Tai Chi mejoró importantes parámetros de la calidad de vida, el estado de ánimo y la confianza de hacer ejercicio en pacientes de insuficiencia cardiaca”, apuntó la Dra. Gloria Yeh, investigadora líder, de la división de medicina general y atención primaria del Centro Médico Beth Israel Deaconess, y profesora asistente de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard.

“Mantener un régimen de ejercicio es importante en la insuficiencia cardiaca. El Tai Chi podría ser una alternativa adecuada o un ejercicio adjunto para estos pacientes”, señaló.

El Tai Chi incorpora aeróbicos de intensidad baja y moderada con entrenamiento de fuerza, técnicas de respiración, relajación y gestión del estrés, explicó Yeh.

El informe aparece en la edición del 25 de abril de Archives of Internal Medicine.

Para el estudio, el equipo de Yeh asignó al azar a cien pacientes de insuficiencia cardiaca a un programa de Tai Chi de doce semanas o a sesiones educativas sobre la insuficiencia cardiaca.

Los investigadores encontraron que aunque ambos grupos tenían un uso similar de oxígeno durante caminatas de seis minutos, los que practicaban Tai Chi mostraron mayores mejoras en la calidad de vida, que se midió con el Cuestionario de vida con insuficiencia cardiaca de Minnesota.

Además, los que practicaron Tai Chi también mostraron una mejora en el estado de ánimo y en el número de calorías que quemaban semanalmente, frente a los que estaban en el programa educativo, añadieron los investigadores.

Las personas que tienen insuficiencia cardiaca sufren por la incapacidad del corazón de bombear la sangre con eficacia para satisfacer las necesidades del organismo. La afección provoca falta de aire, tos, congestión venosa crónica, inflamación de los tobillos y dificultad para hacer ejercicio.

El Dr. Gregg Fonarow, jefe asociado de cardiología de la facultad de medicina Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles, anotó que “la insuficiencia cardiaca resulta en una discapacidad funcional en la capacidad funcional, la calidad de vida y el estado de ánimo”.

“Aunque el ejercicio aeróbico tradicional puede ofrecer algunos beneficios a los pacientes de insuficiencia cardiaca, muchos de ellos tienen dificultades para realizar y continuar con ejercicio aeróbico regular”, agregó.

Ha habido un interés creciente en utilizar ejercicios de cuerpo y mente como el Tai Chi en pacientes de insuficiencia cardiaca, dijo Fonarow. “Tal vez sea más fácil de implementar y agradable, y conllevar el beneficio añadido de la meditación”, apuntó.

“Como complemento de la atención médica estándar, este estudio ha demostrad que el Tai Chi mejoró la calidad de vida, el estado de ánimo y la auto eficacia del ejercicio”, aseguró Fonarow. “El Tai Chi parece ser una alternativa segura al entrenamiento con ejercicio convencional de intensidad de baja a moderada en pacientes de insuficiencia cardiaca. Se necesitan más estudios para comparar el Tai Chi con el entrenamiento en ejercicio aeróbico y para determinar si practicar Tai Chi tendrá un impacto favorable sobre el riesgo de hospitalización o la supervivencia en pacientes de insuficiencia cardiaca”.

Otro estudio que apareció en la misma revista encontró que los pacientes de VIH podrían estar en mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca.

En el estudio, el Dr. Adeel A. Butt, de la Facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh, y colegas recolectaron datos sobre 8,486 veteranos, 2,391 de los cuales eran VIH positivos. Durante el seguimiento de 7.3 años, los investigadores encontraron que los que eran VIH positivos tenían un riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca 81 por ciento más elevado que los que no lo eran.

Podría haber varios motivos para la conexión entre el VIH y la insuficiencia cardiaca, entre ellos la infección misma, el uso empedernido de alcohol, los efectos secundarios de la terapia antirretroviral, deficiencias nutricionales y daño al músculo cardiaco, especuló el grupo de Butt.

“La infección con VIH se asocia con un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca tras ajustar por los factores de riesgo tradicionales de esa enfermedad”, escribieron los investigadores. “Esta asociación persiste incluso tras excluir a los pacientes con antecedentes de línea de base de enfermedad cardiaca coronaria, insuficiencia cardiaca y angina, además de un evento de enfermedad cardiaca coronaria en el periodo de seguimiento tras el diagnóstico de insuficiencia cardiaca, y antecedentes de abuso de alcohol o un diagnóstico de dependencia. La infección viral continua se asocia con un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca”.

 

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Los huevos, los zumos y el aceite de palma parecen dañar nuestra salud cardiovascular

Los mayores beneficios para nuestra salud cardiovascular se obtienen de las dietas en las que predominan las verduras, los cereales integrales, las legumbres y la fruta

abc.es

Las enfermedades cardiovasculares constituyen, con cerca de 17,5 millones de decesos anuales, la primera causa de mortalidad en todo el planeta. Todo ello a pesar de que la carga asociada con estas enfermedades se puede prevenir en gran medida con la adopción de hábitos de vida saludables. Es el caso, fundamentalmente, de no fumar y hacer ejercicio. Y asimismo, de seguir una alimentación adecuada. Pero cuidado: quizás no todos los hábitos dietéticos que creemos cardiosaludables sean buenos para nuestro corazón. Por ejemplo, más allá del aceite de oliva, ¿los aceites vegetales ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares? O asimismo, ¿qué pasa con los suplementos nutricionales o las dietas libres de gluten? Pues para responder a estas preguntas, investigadores del Centro Nacional Judío de Medicina e Investigación en Denver (Reino Unido) han evaluado el efecto de los distintos tipos de alimentos sobre nuestra salud cardiovascular.

Como explica Andrew Freeman, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American College of Cardiology», «hay una gran desinformación sobre las ‘modas’ alimenticias, caso de las píldoras antioxidantes, los zumos o las dietas libres de gluten. Sin embargo, también existen algunos patrones dietéticos que han demostrado disminuir el riesgo de muchas patologías crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares».

Más allá de las frutas y verduras

Para llevar a cabo su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados de multitud de estudios llevados a cabo con diferentes tipos de dieta, así como las ‘expectativas exageradas’ y ‘controversias’ surgidas en torno a los diferentes patrones de alimentación. Y como confirma Andrew Freeman, «hay un consenso cada vez mayor de que una dieta en la que predominen los vegetales de hoja verde, los cereales integrales, las legumbres y la fruta es la que presenta los mayores beneficios para nuestra salud cardiovascular».

Sin embargo, y contrariamente a como sucede con las frutas y verduras, hay otros alimentos cuyas presentas bondades cardiovasculares no resultan tan claras. Todo ello a pesar de que también han sido objeto de numerosos estudios. Es el caso, por ejemplo, de los aceites vegetales. ¿Y qué concluye la nueva revisión al respecto? Pues, en primer lugar, que el consumo de aceite de coco y de palma debe ser ‘desalentado’ porque el número de evidencias que apoyan su uso habitual son mínimas. Y en segundo lugar, como destacan los autores, «que el aceite más cardiosaludable es el aceite de oliva, si bien debe recomendarse su uso con moderación dado que es alto en calorías».

Es más; si bien las frutas y verduras son muy cardiosaludables, no lo son tanto cuando son consumidos en forma líquida. Es decir, en zumo. Y es que lo que hace el proceso de licuado de estas frutas y verduras es concentrar las calorías, por lo que al tomar un zumo es muy fácil que acabemos tomando demasiadas calorías. Así, refiere Andrew Freeman, «es preferible tomar las frutas y verduras, dejando los zumos como primera opción para aquellas situaciones en las que la ingesta diaria de frutas y verduras sea inadecuada. Y si se va a hacer un zumo, evite añadirle azúcar».

Por su parte, y en relación con los suplementos con antioxidantes, el estudio recuerda que tanto las frutas como los vegetales constituyen la fuente más saludable y beneficiosa de antioxidantes para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Y asimismo, como apuntan sus autores, «que no hay ninguna evidencia concluyente de que la adición de suplementos ricos en antioxidantes a la dieta suponga ningún beneficio para la salud del corazón»

En el caso de las dietas libres de gluten, los resultados son concluyentes: las personas con celiaquía u otros tipos de sensibilidad al gluten deben evitar la ingesta de esta proteína. O lo que es lo mismo, el trigo, la cebada y el centeno. Pero, ¿qué sucede con las personas que, aun no siendo celiacas, optan por este tipo de dieta? Y es que los alimentos libres de gluten son cada vez más populares. Pues de una forma igual de contundente, los autores indican que «muchos de los supuestos beneficios atribuidos a las dietas libres de gluten no tienen ninguna base científica».

Finalmente, y entre otros alimentos, el estudio resalta las bondades de las nueces como parte de una dieta cardiosaludable. Pero también advierte que el consumo de nueces, dado que contienen una gran cantidad de calorías, debe llevarse a cabo con moderación. Una recomendación que resulta mucho más categórica en el caso de los huevos y el colesterol, pues «debe aconsejarse a los pacientes que limiten tanto como sea posible la ingesta diaria de colesterol en forma de huevos o de otros alimentos ricos en colesterol».

Publicidad, no ciencia

En definitiva, es posible que nuestros conocimientos sobre el efecto cardiovascular de los distintos alimentos no sean tan buenos como creíamos. Pero, ¿por qué algunos estudios muestran, cuando no exageran, los beneficios de algunos alimentos que, en realidad, distan mucho de ser cardiosaludables? Pues básicamente porque, como denuncian los autores, muchos de estos estudios están financiado y/o influenciados por la industria alimentaria, por lo que sus resultados están sesgados.

Como concluye Andrew Freeman, «Hipócrates, fundador de la medicina moderna, dijo ‘Deja que tu alimento sea tu medicina’. Pero la gran mayoría de los médicos tienen muy poca formación en materia de nutrición. Si logramos que los médicos, y muy especialmente los cardiólogos, comprendan el valor de la nutrición en la práctica clínica, entonces se podrá conseguir un mayor impacto a la hora de reducir las enfermedades del corazón. Y además, se trata de una medida coste-efectiva».

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Estos son los tres mejores deportes para el corazón (y ninguno es el ‘running’)

Que cualquier tipo de deporte es bueno para prevenir cardiopatías ya nos lo han dicho. Ahora, un nuevo estudio establece el escalafón

buenavida

Sabemos que el deporte es bueno para la salud en general y para el sistema cardiovascular en particular. Pero ¿cuál es el que más cuida de nuestro corazón? Investigadores europeos y australianos unieron fuerzas para averiguarlo, y los resultados de su estudio se publicaron el pasado noviembre en el British Journal of Sports Medicine. El ejercicio que mejor previene las cardiopatías, concluyeron, es el relacionado con los deportes de raqueta, la natación y el aeróbic. Disciplinas que reducen en un mayor porcentaje las posibilidades de morir por alguna enfermedad cardiovascular o infarto.

Para poder llegar a esta teoría, los investigadores analizaron los hábitos de ejercicio físico de más de 80.000 británicos con una mediana de edad de 52 años a los que se hizo un seguimiento durante unos nueve años. A lo largo de ese periodo, más de 8.700 participantes murieron por diferentes causas y más de 1.900 lo hicieron como consecuencia de una enfermedad cardiovascular o infarto. Con estos datos, los científicos estudiaron qué influencia podría tener el tipo de deporte o ejercicio físico que realizaban los voluntarios con sus posibilidades de morir en los siguientes años.

Para el doctor Emilio Luengo, cardiólogo responsable de Actividad Física del Programa de Empresas Cardiosaludables de la Fundación Española del Corazón, no hay una aparente razón clínica o deportiva específica que explique por qué los deportes de raqueta, la natación y el aeróbic reducirían en mayor medida el riesgo de muerte cardiovascular respecto a los demás. Sin embargo, es cierto que todos ellos tienen elementos en común que los convierten en el tipo de ejercicio físico saludable que los cardiólogos recomiendan. “Se trata de actividades deportivas de tiempo libre y con un carácter lúdico, sin un especial componente competitivo en la población general que los practica; implican un ejercicio aeróbico con movimiento de amplios grupos musculares, pero sin una solicitación extrema de los mismos; y son satisfactorios desde el punto de vista de la inteligencia emocional y social”, detalla el cardiólogo.

Por su parte, el doctor Carlos de Teresa, miembro de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, sugiere que los resultados positivos a favor de los deportes de raqueta, la natación y el aeróbic también podrían explicarse por ser “deportes en los que el patrón de ejercicio es interválico. Y son precisamente este tipo de actividades físicas las que han demostrado efectos más positivos para la salud”. Asimismo, señala, “todos los deportes referidos en este artículo estimulan la resistencia cardiorrespiratoria y la fuerza muscular, dos cualidades físicas que, al mejorar, reducen el riesgo relativo de muerte cardiovascular”.

Respecto a los beneficios para el corazón que se consiguen específicamente gracias a los mencionados deportes y su impacto positivo en los factores de riesgo cardiovascular, se trata de los siguientes:

El bádminton, el tenis y el squash son deportes que se caracterizan por enlazar “componentes interválicos de alta intensidad con descansos entre los puntos de juego, lo que provoca un gasto energético elevado que contribuye a controlar el peso graso y a aumentar el peso y la funcionalidad musculares. Esto, a su vez, tiene un efecto beneficioso frente a la obesidad y la diabetes”, indica el doctor Carlos de Teresa.

El experto en medicina del deporte revela que la natación estimula, por una parte, el desarrollo muscular y, por la otra, la coordinación neuromuscular. A nivel cardiovascular, este último efecto es clave, ya que “implica una actividad neurológica que facilita el control de la presión arterial. Asimismo, el aumento de la masa muscular que se consigue con la natación incrementa también el gasto energético, lo que mejora el perfil lipídico (el nivel de grasas en sangre tales como el colesterol y los triglicéridos) y el peso graso”.

En la gimnasia tipo aeróbic o la danza, al igual que en la natación, también interviene una coordinación neuromuscular positiva para nuestro sistema cardiovascular. Además, este tipo de actividades “tienen un componente lúdico, que sin duda aporta todos los efectos beneficiosos que se contraponen a los producidos por el estrés”, señala el doctor de Teresa.

Por el contario, el ciclismo, el running, el fútbol o el rugby no mostraron en el estudio una reducción significativa de las posibilidades de morir por esta causa.  Aun así, “los deportes de equipo han demostrado beneficios cardiovasculares en otros grupos poblacionales diferentes a los de este estudio”, apunta el cardiólogo Emilio Luengo.

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12 síntomas que experimentas un mes antes de un infarto

Este artículo es meramente informativo; no está de más advertir que si has experimentado muchos o todos estos síntomas en conjunto, lo mejor es que acudas a tu médico de cabecera y descartes un infarto.

vanguardia.com.mx

Solo al año en Estados Unidos mueren un 25 por ciento de personas de ataques cardíacos, superando incluso los que son víctimas de cualquier tipo de cáncer. Hay tres principales causas de ataques cardíacos, entre ellos presión arterial alta, colesterol alto y tabaquismo.

Además de lo anterior, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hay 5 condiciones que se añaden al riesgo de ataque al corazón, esas son la diabetes, sobrepeso, mala alimentación, la inactividad física y el consumo excesivo de alcohol.

Ahora bien, puede llegar a suceder que un mes antes de que se presente un ataque cardíaco, la persona en cuestión padezca los siguientes 12 síntomas, que se deben tomar como una señal preventiva y acudir al médico tan pronto como sea posible.

1. Molestia en el pecho

Es el que resulta más frecuente; sin embargo, se presenta en diferentes formas. Algunas personas sienten una presión en el pecho, otras en cambio sienten como si les ardiera o les dieran pellizcos.

La sensación de molestia se presenta ya sea que la persona se encuentre en estado de reposo o haya ejecutado algún tipo de actividad física.

Pese a todo lo antes dicho, en las mujeres es muy frecuente que un ataque cardíaco se haga presente sin que haya molestias en el pecho.

2. Sensación de cansancio

Se hace presente sin que exista una razón para el agotamiento, esto es debido a que el corazón tiene que trabajar más duro cuando las arterias comienzan a cerrarse, y puede hacer que tareas simples se sientan agotadoras. Puede provocar sueño llevando a la persona a dormir de manera constante.

3. Síntomas de resfríos durante mucho tiempo

Aunque parezca inocuo, no lo es tanto ya que es una evidente manifestación de insuficiencia cardíaca, esto a causa de que el corazón debe luchar más para hacer llegar la sangre a todo el cuerpo. En esto, es posible que la sangre se filtre de nuevo en los pulmones.

Si además de los síntomas persistentes de resfriado hay mucosidad de color blanco o rosa cuando se tose pues tómalo como subproducto de la fuga de sangre.

4. Hinchazón

Cuando el corazón se encuentra luchando por bombear sangre al cuerpo, las venas pueden comenzar a inflamarse, causando así un efecto de distensión.

De esta manera se empiezan a hinchar los pies, tobillos y las piernas, pues están más distantes del corazón.

También es posible que se presente cianosis periférica, que es un tinte azul visto en los labios o extremidades.

5.Mareo y sudor frío

Estando el corazón tan débil, lo más lógico es que su fuerza no sea la necesaria para que llegue al cerebro el suministro adecuado de oxígeno, por lo tanto se presentan mareos, pérdida de conocimiento e incluso sudoración fría, todos asociados a un paro cardíaco.

6. Falta de aliento

Al trabajar el corazón y los pulmones de manera unificada, el corazón comienza a funcionar mal y afecta a los pulmones pues estos no reciben la cantidad de oxígeno que necesitan; lo que provoca dificultad para respirar y necesita.

7. Dolor de pecho, espalda, hombro, brazo y cuello

Quizás sea uno de los síntomas más evidentes de un inminente ataque cardíaco. Cuando el dolor se hace presente, lo más importante es que la persona conserve la calma, si el dolor desaparece tan rápido como se manifestó, lo más apropiado es que se acuda al médico de inmediato.

8. Debilidad inexplicable

Semanas antes de un ataque al corazón, así como durante este, algunas personas advierten debilidad severa e inexplicable.

Al punto de no poder sostener un trozo de papel o un lápiz entre sus dedos, si, como si no tuviera fuerza alguna en su cuerpo.

9. Pulso rápido o irregular

Aunque algunos médicos no le dan mucha importancia, tú deberías dársela si además de las pulsaciones tienes mareos, debilidad, hinchazón y todos los otras señales presentes en tu organismo, ya que puede ser evidencia de un ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o de arritmia.

10. Problemas digestivos

No es de extrañar que las personas se sientan enfermas del estómago; además puede haber hinchazón abdominal, que está asociada a la insuficiencia cardíaca, y esto puede llevar a mala digestión y pérdida del apetito y ardor intenso en el estómago.

11. Alteración en el estado de ánimo

Esto es quizás algo que pase desapercibido, aun así, si la persona está por sufrir un infarto, su estado de ánimo se puede ver afectado, haciendo que el enfermo tenga ansiedad intensa o miedo de la muerte.

Quienes han logrado sobrevivir a un ataque cardíaco hablan de haber experimentado una sensación de muerte inminente.

Por supuesto, el estado de ánimo puede cambiar siempre, pero si la persona está presentando otros de los síntomas nombrados arriba, es necesario estar alerta.

12. Tos

La tos persistente puede llegar a ser un síntoma de insuficiencia cardíaca, consecuencia de la acumulación de líquido en los pulmones. En algunos casos, las personas con problemas cardíacos tosen flema sanguinolenta.

La intensión de este artículo es meramente informativa, aun así, no está de más advertir que si has experimentado muchos o todos estos síntomas en conjunto, lo mejor es que acudas a tu médico de cabecera y descartes un infarto, mejor prevenir que lamentar.

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Tomar analgésicos a diario aumenta el riesgo de un infarto

Una investigación afirma que medicinas como el ibuprofeno tomadas a diario aumentan los riesgos de un infarto de miocardio y de derrame cerebral

Tomar analgésicos a diario durante varios años lleva aparejado un ligero aumento de la posibilidad de padecer un ataque al corazón o un derrame cerebral, según una investigación suiza publicada en el British Medical Journal.

El hallazgo se refiere a medicamentos antiinflamatorios no esteroideo como el ibuprofeno que es recetado para tratar a largo plazo enfermedades como la artritis.

Los expertos precisaron que las personas que toman estas medicinas con poca frecuencia no corren riesgo.

El estudio examinó a más de 115.000 pacientes en 31 ensayos clínicos.

Los investigadores analizaron datos de estudios existentes de gran escala que comparaban el uso de antiinflamatorios no esteroidales -como naproxen, ibuprofen, diclofenac, celecoxib, etoricoxib, rofecoxib y lumiracoxib- con otros medicamentos o con placebos.

Dolores óseos o musculares

Uno de los medicamentos, el rofecoxib, también conocido por su nombre comercial, Vioxx, fue retirado del mercado en 2004 después de comprobarse que aumentaba el riesgo de un infarto al miocardio.

La mayoría de los pacientes eran personas mayores, con enfermedades como la osteoartritis, y que habían tomado una gran cantidad de estas medicinas a diario durante al menos un año.

Según la investigación, su riesgo de sufrir un derrame cerebral o un infarto al corazón se incrementó entre un 2% y un 4%, comparado con aquellos que tomaron placebos.

Peter Juni, uno de los autores de la investigación, le dijo a la BBC que era necesario extremar las precauciones a la hora de recetar estas medicinas a los pacientes mayores que tengan dolores óseos o musculares.

Pero Juni, que es profesor de epidemiología clínica en la Universidad de Berna, en Suiza, subrayó que este descubrimiento no afecta a las personas que tomen antiinflamatorios de vez en cuando para tratar síntomas como el dolor menstrual o lesiones deportivas.

 

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La labor manual y los desplazamientos en bicicleta o a pie ayudan al corazón

Un estudio confirma que la actividad física en cualquier forma podría reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca

Para tener un corazón sano, no hay que sudar durante horas cada semana en el gimnasio. Si su trabajo lo mantiene relativamente activo, está obteniendo beneficios cardiacos, sugiere una investigación reciente.

De hecho, el estudio encontró que los hombres que eran moderadamente activos en el trabajo tenían diez por ciento menos probabilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca, mientras que las mujeres que eran moderadamente activas eran veinte por ciento menos propensas a desarrollar insuficiencia cardiaca.

No resultó sorprendente que el estudio encontrara que lo mejor de ambos mundos, o sea combinar la actividad física durante el tiempo libre y la actividad laboral, llevaba a incluso a una mejor salud cardiaca.

“Mostramos que la actividad de ocio y la actividad ocupacional, además de caminar a diario hasta y desde el lugar de trabajo, pueden reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca”, aseguró el autor principal del estudio, el Dr. Gang Hu, profesor asistente y director del Laboratorio de Epidemiología de las Enfermedades Crónicas del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge, Luisiana.

Hu y sus colegas señalan que su estudio podría ser el primero en mostrar que la actividad física en el trabajo, y desplazarse hacia el trabajo, protege contra la insuficiencia cardiaca del mismo modo que el ejercicio durante el tiempo de ocio.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 28 de septiembre de la revista Journal of the American College of Cardiology.

Hu, junto al autor líder del estudio Yujie Wang y el resto del equipo, revisaron datos de dos grandes grupos de hombres y mujeres finlandeses. Poco más de 28,000 hombres y 29,874 mujeres fueron incluidos en el estudio.

Según el estudio, los voluntarios tenían entre 25 y 74 años de edad. Todos cumplimentaron encuestas sobre sus niveles de actividad física. Para la actividad laboral, una actividad “baja” se definió como trabajo de oficina o cualquier trabajo en que se pase la mayor parte del día sentado. La actividad “moderada” en el trabajo incluía trabajos que requieren estar de pie y caminar con frecuencia, como de mesero o empleado de tienda. Los niveles “altos” de actividad en el trabajo se consideraban como labor manual intensa, que incluía caminar y levantar objetos en trabajos industriales o agrícolas.

La actividad de desplazamiento al trabajo también se dividió en tres categorías: “baja” significaba ni caminar ni montar bicicleta, “moderada” se consideraba como 29 minutos de caminata o bicicleta para ir al trabajo, y “alta” como caminar o montar bicicleta durante más de treinta minutos al día para desplazarse al trabajo.

Para la actividad de ocio, el estudio definió actividad “baja” como estar completamente inactivo, por ejemplo leer o ver televisión. La actividad “moderada” incluía alguna forma de actividad física durante más de cuatro horas a la semana, como caminar, montar bicicleta o atender el jardín, pero no incluyó la actividad de desplazamiento. La actividad de ocio “alta” incluía actividad física vigorosa, como correr, trotar, nadar, trabajar intensamente en el jardín o participar en deportes competitivos, durante más de tres horas a la semana.

Tras un promedio de 18.4 años de seguimiento, los investigadores encontraron que 1,868 hombres y 1,640 mujeres desarrollaron insuficiencia cardiaca.

Tras ajustar los factores de riesgo conocidos como la edad, fumar, el índice de masa corporal, la presión arterial, el colesterol y otros, los investigadores encontraron que la actividad física protegía contra la enfermedad cardiaca.

La actividad física durante el tiempo libre tendía a proveer el mayor beneficio. En los hombres, la actividad física durante el tiempo de ocio reducía el riesgo de insuficiencia cardiaca en 17 por ciento, y los niveles altos de actividad en el tiempo libre reducían el riesgo en 35 por ciento. En las mujeres, las reducciones en el riesgo fueron de 16 y 25 por ciento, respectivamente.

La actividad física durante el trabajo también resultó protectora. En los hombres, la actividad moderada reducía el riesgo de insuficiencia cardiaca en diez por ciento, mientras que la actividad física alta durante el trabajo reducía el riesgo en 17 por ciento. En las mujeres, la actividad moderada reducía el riesgo de insuficiencia cardiaca en 20 por ciento.

Los investigadores encontraron una asociación entre la actividad de desplazamiento alta y una reducción de la insuficiencia cardiaca en las mujeres, pero no en los hombres (tras ajustar por los demás factores de riesgo).

También encontraron que la combinación de dos tipos de actividad cualquiera reducía el riesgo de insuficiencia cardiaca aún más.

Hu apuntó que era probable que la actividad en el ocio protegiera más simplemente porque las personas que participaban en actividades en su tiempo libre hacían más ejercicio.

“Este estudio confirma el mensaje de que mientras más actividad, mejor. No importa qué tipo de actividad sea”, aseguró el Dr. Michael Davidson, director de cardiología preventiva del Hospital de la Universidad de Chicago, en Illinois.

“Cuando piensan sobre aumentar la actividad física, la gente no siempre se plantea aumentar su actividad en el trabajo, pero cualquier actividad (de desplazamiento, en el trabajo o en el tiempo libre) puede reducir el riesgo de enfermedad cardiaca”, enfatizó Davidson.

Hu sugirió que las personas intenten aumentar la actividad física en el trabajo, sobre todo porque muchas personas se pasan ahora el día sentadas frente a las computadoras.

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Enfermedades que no presentan síntomas

globovision.com

La mayoría de las enfermedades presentan alguna molestia o malestar, por eso es más fácil identificarlas, pero también existen enfermedades que no presentan síntomas y podrían traer complicaciones serias de salud.

De acuerdo con un estudio realizado por University of Edinburgh, la mayoría de las enfermedades que no presentan síntomas son las de arterias. Cuando algo no anda bien en las arterias y es posible que ésta se tape y no permita que la sangre circule es complicado de detectar a tiempo ya que no existen síntomas de alarma.

Algunas de las enfermedades que no presentan síntomas son:

Aneurisma

La aneurisma es una enfermedad de las arterias. Sucede cuando se presenta un ensanchamiento en una parte de la arteria por la debilidad de un vaso sanguíneo.

Las causas del aneurisma no están claras, sin embargo, recientes investigaciones aseguran que es por causas congénitas, algunas mal formación en la pared arterial.

Los lugares más comunes en donde se presentan las aneurismas son:

·Cerebro
·Corazón
·Intestino
·Pierna
·El baso

No presentan síntomas de alarma previos a sufrir el aneurisma

Glaucoma

Es una enfermedad que no presenta síntomas. Es causada por el aumento de presión en el ojo y es degenerativa. Eso daña principalmente el nervio óptico del ojo que es el que se conecta directamente con la retina.

La retina es la que envía señales directamente al cerebro, que son las imágenes que vemos. El glaucoma es una de las enfermedades que no presentan síntomas y puede causar ceguera, sin embargo; cuando es tratada a tiempo puede haber mejoría.

Los síntomas del glaucoma son:

·Enrojecimiento de ojos
·Dolor ocular o cefalea
·Visión borrosa
·Mareos

Estos son síntomas que pueden pasar desapercibidos, por eso es considerada una de las enfermedades que no presentan síntomas.

Hepatitis C

Siendo una enfermedad del hígado podría pensarse que presenta síntomas, pero no es así.

Es una infección en el hígado que puede ser mortal, en algunas ocasiones se presentan síntomas como amarillamiento en la piel que desaparece, por lo que puede pasar desapercibido.

Otros de los síntomas que puede presentar son cansancio, fatiga y problemas en la piel que pueden confundirse con enfermedades nerviosas. Por esa razón la hepatitis C es una de las enfermedades que no presentan síntomas.

Cáncer

Cualquier tipo de cáncer puede confundirse con una enfermedad que no es delicada. Ese es el problema del cáncer, que cuando se detecta ya puede ser muy tarde.

Al no detectarse a tiempo el tumor crece y puede invadir otros órganos; es en ese momento en el que la recuperación se complica más.

Uno de los tipos de cáncer que se considera una de las enfermedades que no presentan síntomas es el cáncer de pulmón. En la mayoría de los casos se manifiesta por medio de la tos, pero muchas personas no le dan importancia.

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