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Vascular

Ejercicios durante el embarazo mejoran salud cardíaca de los hijos

Actividad física regular logró modelar corazón de los niños in útero, volviéndolo más fuerte y sano. Beneficio se mantuvo después del parto.

Muchas mujeres reducen o prácticamente eliminan la actividad física cuando están embazadas, por temor a que se produzcan problemas durante la gestación. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que es un gran error: en 2010, un estudio de la U. de Auckland demostró que los hijos de madres que hicieron ejercicio aeróbico hasta las 36 semanas de gestación tenían menos posibilidades de tener obesidad en el futuro. Y ahora, una nueva investigación, realizada por científicos de la U. de Arkansas, comprobó que hacer ejercicios como caminar, trotar, hacer yoga o levantar pesas livianas, tres veces a la semana, tiene un impacto directo en la salud cardíaca de los fetos. Un beneficio que se prolonga después del nacimiento.

Así lo comprobó la fisióloga de la Facultad de Medicina y Biociencias de la U. de Arkansas, Linda E. May, quien ha estudiado por más de cuatro años la relación entre actividad física en el embarazo y salud cardíaca fetal. En este estudio, dado a conocer recientemente en un congreso en Washinton, analizó a un grupo de 61 mujeres en estado de gestación, de entre 20 y 35 años. Cerca de la mitad de ellas había hecho ejercicio regularmente durante su embarazo, la mayoría de tipo aeróbico, como trotar o caminar, aunque otras practicaban yoga o levantaban pesas livianas. La otra mitad de las madres era normalmente activa, pero no practicaba ningún ejercicio de manera formal.

En las semanas 28, 32 y 36 de gestación, la doctora May sometió a ambos grupos a exámenes no invasivos, para evaluar la salud cardíaca de los fetos. Lo que encontró es que el ejercicio de la madre logra modelar el corazón del feto y transformarlo en un órgano más sano y resistente. Su ritmo cardíaco era más lento, pero con mayor variabilidad (variaciones entre latidos), lo que es reconocido como un indicador de buena respuesta de entrenamiento y considerada una evidencia de que el corazón de una persona es más fuerte y más eficiente.

Los test se replicaron un mes después de nacidos los niños y los beneficios permanecían. “Básicamente, tanto el feto y (luego) el niño logran los mismos beneficios que reporta a su madre el entrenamiento, aunque ha-ya sido sólo ella la que hizo el ejercicio”, explica a La Tercera Linda E. May.

Aunque los expertos no midieron qué tipo de ejercicio era el que lograba mejores resultados, sí establecieron que a mayor actividad física semanal, mayor es el fortalecimiento del corazón del feto.

Tampoco saben qué mecanismo opera en este proceso, aunque creen que algunas hormonas que liberan las personas cuando hacen ejercicios cruzan la placenta, logrando potenciar la salud cardíaca del feto.

Programación prenatal

Para la experta, este hallazgo avala la importancia que tiene la programación prenatal, pues comprueba que el ambiente en el que crece el feto puede influir en la forma en que se desarrollarán sus órganos, algo que puede impactar en la salud del individuo en la adultez. “Nuestros resultados muestran que los comportamientos maternos saludables pueden conducir a un crecimiento beneficioso del feto, que dura después del nacimiento y, probablemente, más allá. Esto sugiere que el embarazo es el primer período de tiempo para influir positivamente en la promoción de la salud y prevención de enfermedades”, explica.

El próximo paso de la investigación, dice la experta de la U. de Arkansas, es volver a examinar a los bebés involucrados en el estudio más adelante, para ver si los efectos cardíacos continuarán en la niñez temprana e incluso, más allá.

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El chocolate negro mejora la capacidad de caminar en personas con enfermedad arterial

La enfermedad arterial periférica (EAP) afecta a un 15-20% de las personas mayores de 70 años y, por ello, éstos tienen problemas para desplazarse debido a la mala circulación de la sangre hacia sus piernas que les provoca calambres y dolores. Ahora, gracias a un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American Heart Association, es posible aplicar un remedio delicioso y sencillo contra este obstáculo: el chocolate negro.

El estudio, llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Roma “La Sapienza” (Italia), se basó en un experimento con dos grupos de pacientes con EAP: al primer grupo se les ofreció una porción de chocolate negro antes de realizar un recorrido en una andadora, y al segundo grupo, una porción de chocolate con leche. Los voluntarios fueron 14 hombres y 6 mujeres de poco más de 70 años. Los científicos descubrieron que los sujetos que ingirieron chocolate negro pudieron aumentar levemente el tiempo y la distancia al caminar, a diferencia de los que comieron chocolate con leche.

Concretamente, los participantes del grupo que iban a comer chocolate negro, tuvieron que caminar sobre una máquina andadora, primero sin haber ingerido chocolate, y dos horas más tarde, tras haberlo comido. El resultado de la segunda prueba dio como resultado que pudieron caminar 17 segundos más y 11,8 metros más que en la primera prueba.

“Ante la presencia de ateroesclerosis, seguir una dieta adecuada es fundamental para reducir la carga de la enfermedad vascular. Este estudio ha demostrado que el consumo de nutrientes ricos en polifenoles, como el chocolate negro, mejoró la circulación sanguínea de las piernas”, afirma Lorenzo Loffredo, líder del estudio.

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La aspirina sirve para la prevención de coágulos igual que los anticoagulantes más costosos, según un estudio

Después de un reemplazo de cadera, no se observó que hubiera ninguna desventaja por el tratamiento de bajo costo

healthfinder.gov.-Por Serena Gordon

La aspirina parece ser tan buena como los anticoagulantes más caros y potentes en la prevención de la formación de coágulos sanguíneos después de una operación quirúrgica de reemplazo de cadera, según una nueva investigación.

Las personas a las que se les implanta una cadera artificial tienen un gran riesgo de formación de coágulos sanguíneos, de modo que tras la cirugía podrían sufrir, por ejemplo, una trombosis venosa profunda y un embolismo pulmonar. Para evitar esto, los médicos normalmente recetan medicamentos anticoagulantes, como, por ejemplo, heparina de bajo peso molecular, que se suministra con inyecciones, o rivaroxaban (de la marca Xarelto), un medicamento más reciente, que se toma con una pastilla.

Pero ese antiguo medicamento de botiquín, la aspirina, también tiene propiedades anticoagulantes. Y los investigadores canadienses se preguntaron si este medicamento sencillo y barato también podría evitar los coágulos después de una cirugía importante.

Compararon los medicamentos durante cuatro semanas, tras 10 días de tratamiento con heparina inmediatamente después de la cirugía.

Los investigadores hallaron que los dos medicamentos eran igual de efectivos y seguros. En lo que se diferencian mucho es en el costo.

“La heparina de bajo peso molecular y el nuevo anticoagulante, el Xarelto, tienen un precio parecido; los dos son varios cientos de veces más caros que la aspirina”, afirmó el autor principal del estudio, el Dr. David Anderson, profesor y jefe del departamento de medicina en la Universidad de Dalhousie, en Halifax, Nueva Escocia.

“Dado el bajo costo de la aspirina y sus ventajas, es una alternativa razonable a la heparina de bajo peso molecular cuando se usa de la manera en que se diseñó este ensayo”, comentó Anderson.

Otro experto afirmó que los resultados del estudio, publicado en la edición del 4 de junio de la revista Annals of Internal Medicine, están en línea con algunas observaciones anteriores. “Después de iniciar el tratamiento con un anticoagulante, dar entonces aspirina a estos pacientes para prevenir [coágulos sanguíneos graves] es igual de bueno”, afirmó Jawed Fareed, profesor de farmacología y patología y director de la unidad de investigación sobre hemostasia y trombosis del Centro Médico de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois.

Para llevar a cabo el estudio, Anderson y colegas reclutaron a 778 pacientes que se sometieron a una operación quirúrgica de reemplazo de cadera entre 2007 y 2010. Todos se inyectaron heparina (dalteparina) durante 10 días tras la operación. Después, fueron repartidos en dos grupos de forma aleatoria durante cuatro semanas más de terapia anticoagulante. La mitad de ellos siguieron con las inyecciones de heparina, y la otra mitad tomó una dosis baja (81 miligramos) de aspirina al día.

Cinco personas que tomaban dalteparina y una que tomaba aspirina sufrieron un coágulo sanguíneo. La diferencia absoluta entre ambas terapias fue del uno por ciento. Cinco personas que tomaban dalteparina padecieron eventos de sangrado lo suficientemente graves como para necesitar tratamiento, frente a dos de las que tomaban aspirinas.

Anderson indicó que la diferencia en los eventos de sangrado no era significativa desde el punto de vista estadístico, pero la aspirina tenía una tendencia a ser la alternativa más segura. No obstante, es demasiado temprano como para afirmar de forma definitiva que la aspirina podría causar menos eventos de sangrado, aclaró.

Anderson afirmó que los investigadores tuvieron que detener el estudio antes de lo previsto porque no pudieron reclutar la cantidad de pacientes que deseaban. Mientras el estudio estaba en marcha se aprobó el Xarelto, y como es una pastilla en lugar de una inyección como la dalteparina (de la marca Fragmin), fue difícil encontrar voluntarios para la parte del ensayo de las inyecciones múltiples.

Los investigadores ahora están duplicando el estudio, pero esta vez comparan el Xarelto con la aspirina. También están incluyendo a personas con cirugía de reemplazo de rodilla, y solo están usando cinco días de tratamiento inicial con el anticoagulante más potente.

“Si la aspirina resulta ser tan buena como el Xarelto, dada la cantidad de operaciones quirúrgicas de [reemplazos] de articulaciones que se realizan en Norteamérica, podría ahorrar al sistema de atención de salud millones de dólares si se demuestra que al menos es igual de efectiva”, planteó Anderson.

Fareed comentó que no usaría la aspirina inmediatamente después de la cirugía. “Pero una vez pasada la fase inicial, creo que la aspirina es una buena opción. Y confío en que habrá menos eventos de sangrado con la aspirina”, opinó Fareed.

Afirmó que los médicos quizá no pasen a usar la aspirina de inmediato, y probablemente esperarán a que los grupos médicos escriban nuevas directrices que sugieran que la aspirina como el tratamiento estándar. Pero ciertamente es un tema que los pacientes podrían comentar con su médico antes de la cirugía, sugirió.

“Pienso que hemos demostrado que una terapia muy sencilla, barata y oral parece ser tan buena como un agente coagulante más caro, más potente y menos conveniente para la prevención de los coágulos sanguíneos tras un reemplazo de cadera”, concluyó Anderson.

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La enfermedad cardiovascular eleva el riesgo de apnea del sueño

La enfermedad cardiovascular incidental está asociada con el agravamiento de un trastorno respiratorio del sueño, publica la revista Circulation.

“Estudios previos habían demostrado que la apnea del sueño es una de las causas de la enfermedad coronaria”, dijo el doctor Daniel J. Gottlieb a Reuters Health.

“El estudio demuestra que la relación es bidireccional: mientras que la apnea del sueño aumenta el riesgo de sufrir un infarto, tener un infarto aumenta la gravedad de la apnea del sueño”, añadió.

El equipo de Gottlieb, de la Escuela de Medicina de la Boston University, llegó a esa conclusión tras analizar datos de 2.721 participantes del ensayo Sleep Heart Health Study.

El grupo tenía unos 62 años y provenían de varios estudios de cohorte sobre dolencia cardiovascular y enfermedad pulmonar obstructiva. Ninguno tenía enfermedad cardiovascular inicial.

Se les realizaron dos polisomnografías con un intervalo de cinco años. En ese período, 95 participantes desarrollaron enfermedad cardiovascular incidental.

Tras controlar factores como la edad, el sexo, la etnia y el índice de masa corporal (IMC), aquellos con esa enfermedad registraron más aumentos en el índice de apnea-hipoapnea entre las dos polisomnografías que aquellos sin la enfermedad.

Gottlieb concluyó que “se desconoce la explicación, pero reflejaría una alteración del control respiratorio debido a la disminución de la función cardíaca”.

En un editorial sobre el estudio, los doctores S. F. Paul Man y Don D. Sin escriben: “No existen pruebas para respaldar el uso generalizado de los estudios del sueño para diagnosticar la alteración respiratoria al dormir en toda persona con insuficiencia cardíaca o infarto recientes; este enfoque no es práctico”.

De todos modos, investigadores de la University of British Columbia en Vancouver destacan “la capacidad diagnóstica de la apnea del sueño en los pacientes que no responden al tratamiento óptimo de la enfermedad cardíaca subyacente”.

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Las horas de ocio sedentario incrementan el riesgo cardiovascular, independientemente de la actividad física realizada

Las horas de ocio sedentario incrementan el riesgo cardiovascular, independientemente de la actividad física realizada

Según el estudio AFINOS, los adolescentes que emplean más tiempo en conductas sedentarias tienen mayores niveles de presión arterial, triglicéridos y glucosa

El tiempo consumido en conductas sedentarias (número de horas con bajo consumo energético) a lo largo del día tiene un efecto negativo sobre el riesgo cardiovascular, de forma independiente de la actividad física realizada, según afirman las conclusiones del estudio AFINOS, realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con la Universidades Autónoma y Complutense de Madrid.

La investigación, publicada en el último número de la ‘Revista Española de Cardiología’, analizó una muestra de 201 adolescentes españoles de entre 13 y 17 años en los que se valoró mediante una técnica objetiva (acelerometría) el nivel de sedentarismo de la muestra, en lugar de su nivel de actividad física, para relacionarlo con el nivel de adiposidad y los factores de riesgo cardiovascular.

Así, los resultados detectaron que los adolescentes que emplearon más tiempo en conductas sedentarias tuvieron cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa y presentaron mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que los adolescentes que con mayor nivel de adiposidad general y abdominal. Además, se demostró que los adolescentes con sobrepeso que también son sedentarios, presentan un riesgo cardiovascular todavía mayor.

En este sentido, las adolescentes del estudio tenían niveles mayores de adiposidad general, mientras que los varones presentaban mayor nivel de obesidad abdominal. En el caso de los factores de riesgo cardiovascular, los varones mostraron mayor presión arterial y concentración de glucosa que las chicas, mientras que éstas mostraron cifras más altas de colesterol “malo” (cLDL).

“Resulta imprescindible realizar recomendaciones con el fin de reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen inactivos”, comentó uno de los responsables del estudio, el doctor Óscar Veiga. A este respecto, los resultados de AFINOS “reflejan la importancia de tener en cuenta las conductas sedentarias como parte de la estrategia en la prevención del desarrollo prematuro de riesgo cardiovascular en la infancia y la adolescencia, como un factor independiente de la actividad física realizada”, añadió.

AMBIENTE OBESOGÉNICO

En Europa, se estima que, cada año, 400.000 nuevos niños se convierten en obesos. En España, el 40 por ciento de los escolares de 6 a 10 años tienen sobrepeso, mientras que, entre los adolescentes, uno de cada tres tiene sobrepeso y uno de cada 20 es obeso.

Según informó la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en un comunicado, el origen de la actual epidemia de obesidad parece encontrarse en que una gran parte de la población vive en un “ambiente obesogénico”, caracterizado por posibilitar un “acceso fácil” a alimentos de gran palatabilidad y energía y por restringir y desincentivar la realización de grandes cantidades de actividad física.

A este respecto, la reducción de la actividad física habitual se ha visto reforzada como consecuencia de la cantidad de horas que los niños pasan sentados en la escuela, el uso del transporte motorizado para desplazarse y la proliferación de actividades de ocio tecnológico que incitan al sedentarismo, entre otros.

60 MINUTOS DE EJERCICIO AL DÍA

De hecho, sólo el 28 por ciento de los chicos y el 16 por ciento de las chicas españolas entre 12 y 17 años realizan la cantidad de actividad física recomendada para su edad, es decir, 60 minutos de ejercicio al día al menos cinco días a la semana.

En cambio, este grupo poblacional invierte mucho tiempo en conductas de ocio sedentario. Concretamente, y según datos en población española del ‘Health Behaviour School Children Study’, en torno al 44 por ciento de los adolescentes ve la televisión más de tres horas al día y un 32,8 por ciento dedica entre una y dos horas al día a jugar con el ordenador.

La obesidad se asocia con patologías graves que, en su mayoría, se desarrollarán en la edad adulta, advirtieron desde la SEC. Entre las principales patologías asociadas a la obesidad, destacan la diabetes, la enfermedad coronaria, la hipertensión, la disnea (sensación de falta de aire), la apnea de sueño, el cáncer de mama o el cáncer de colon.

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La gravedad de un ataque cardiaco podría depender de la hora del día

En un estudio, las primeras horas de la mañana eran el peor momento

La gravedad de un ataque cardiaco puede verse afectada por la hora del día en que ocurre, sugiere un estudio reciente.

El análisis de datos de más de mil pacientes de ataque cardiaco reveló que el mayor nivel de lesión cardiaca ocurre cuando las personas sufren de un ataque al corazón entre la 1 a.m. y las 5 a.m. La cantidad máxima de daño que ocurre en esas horas es 82 por ciento más elevada que la que ocurre a la hora del día en que la lesión es más baja.

Los hallazgos podrían ayudar a encontrar nuevas formas de prevenir los ataques cardiacos, según investigadores del Instituto Cardiaco de Minneapolis del Hospital Abbott Northwestern.

La investigación amplía estudios anteriores con roedores.

“Intentábamos determinar si la hora del día en que ocurre un ataque cardiaco influye sobre el nivel de daño que sufre el corazón, o si era un fenómeno que solo los roedores exhibían”, apuntó el autor principal del estudio, el Dr. Jay Traverse, cardiólogo del Instituto Cardiaco de Minneapolis.

“Es importante comprender que la capacidad del corazón de protegerse a sí mismo contra un daño más grave varía en el ciclo de 24 horas. Identificar esos cambios protectores podría resultar particularmente relevante para los fabricantes farmacéuticos que buscan desarrollar medicamentos cardioprotectores”, añadió Traverse en un comunicado de prensa de la Fundación del Instituto Cardiaco de Minneapolis (Minneapolis Heart Institute Foundation).

El estudio aparece en una edición en línea de la revista Circulation Research.

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La dieta mediterránea no sólo protege al corazón, sino que también al cerebro

Un estudio examinó su relación con los cambios en el volumen de materia blanca, un marcador de daños cerebrales crónicos.

El consumo de una dieta mediterránea puede contribuir a evitar daños cerebrales, según un estudio publicado en “Archives of Neurology”.

La dieta mediterránea, que incluye pescado, legumbres, vegetales, frutas, cereales, carne, productos lácteos y vino en cantidades moderadas, ya ha mostrado anteriormente los beneficios para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

No obstante, los autores señalan que ningún estudio hasta ahora había examinado la relación entre el consumo alimenticio y los cambios en el volumen de materia blanca, un marcador de daños cerebrales crónicos.

Las lesiones de la materia blanca cerebral se suelen dar en personas mayores de 60 años, particularmente en aquellas que son hipertensas o han sufrido un ictus.

El daño en las paredes de los vasos que nutren el cerebro puede provocar que se obstruyan, con lo que llega menos flujo y se daña la materia blanca.

Este fenómeno, que es un indicador de los daños que pueden acabar en enfermedades neurodegenerativas como demencia senil, se ve en una resonancia magnética como unas manchas muy blancas, de ahí que se refieran a la sustancia blanca hiperintensa.

La doctora Hannah Gardener, de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, y su equipo evaluaron durante un año los datos de los hábitos alimenticios de 966 personas adultas, con una media de edad de 72 años, y posteriormente midieron el nivel de sustancia blanca hiperintensa a través de resonancia magnética.

“Aunque la dieta puede ser un importante indicador para predecir la enfermedad vascular, se sabe poco sobre la posible asociación entre los hábitos dietéticos y la materia blanca hiperintensa”, indican los autores.

Las imágenes revelaron que había menos sustancia blanca hiperintensa entre los participantes con un mayor consumo de productos mediterráneos.

Los investigadores puntuaron del 0 al 9 a los pacientes según los productos consumidos relacionados con la dieta mediterránea. Un 11,6 por ciento tuvo una puntuación de 0 a 2; un 15,8 por ciento de 3; un 23 por ciento 4; un 23,5 por ciento 5 y el 26,1 por ciento de 6 a 9.

Las mujeres tuvieron puntuaciones más bajas que los hombres y los investigadores observaron que los participantes que indicaron que hacían alguna actividad física, también eran más propensos a comer según la dieta mediterránea.

Por otra parte, los participantes con las puntuaciones a partir de 6 también fueron los que tenían un índice de masa corporal más bajo.

“En resumen, el estudio sugiere una posible asociación protectora entre el aumento del consumo de una dieta mediterránea y los daños en los vasos”, concluyen los autores.

Los expertos apuntaron que la disminución de los daños cerebrales detectada pudo ser impulsada por la relación favorable de consumo de grasas monoinsaturadas -grasas que ayudan a bajar el colesterol en la sangre- sobre las grasas saturadas.

No obstante, señalan que sería necesario hacer más estudios con otros grupos de población.

 

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Cualquier nivel de ejercicio beneficia a la salud cardiaca de los niños, según un estudio

La actividad mejora la presión arterial, el colesterol y el peso, independientemente del tiempo de sedentarismo

Aunque los niños pasen el resto del tiempo sentados, una hora de actividad física al día beneficia a su salud cardiaca, informan investigadores ingleses.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con [la mejora de] muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

Por ejemplo, los niños que estaban en el grupo más activo tenían una cintura más pequeña que los del grupo menos activo, apuntó.

“En los adultos, esta diferencia se asocia con un aumento de alrededor de 15 por ciento en el riesgo relativo de muerte prematura”, comentó Ekelund.

El tipo de actividad no es importante siempre y cuando la intensidad equivalga al menos a una caminata a paso vivo, dijo Ekelund. Entre las posibilidades se encuentran jugar al aire libre, montar bicicleta, bailar, hacer aeróbicos, caminar y jugar deportes en equipo.

Sin embargo, los beneficios positivos del ejercicio no necesariamente contrarrestan los efectos nocivos de un estilo de vida sedentario, advirtió. “Podrían haber ciertas conductas sedentarias, como ver la tele, que planteen riesgos de salud, ya que ver televisión se relaciona con otras conductas malsanas [como comer entre comidas]. Por tanto, limitar el tiempo frente a la televisión sigue siendo importante para la salud y bienestar de los niños”, aseguró Ekelund.

El informe aparece en la edición del 15 de febrero de la revista Journal of the American Medical Association.

Para el estudio, los investigadores reunieron información de 14 estudios en que participaron más de 20,000 niños entre los 4 y los 18 años de edad, obtenidos de una base de datos internacional sobre niños. Un sensor de movimientos midió la actividad total y el tiempo que pasaban en sedentarismo, y en actividad de intensidad moderada y vigorosa. No se registraron las actividades específicas en que participaban.

En general, tres cuartas partes de los niños tenían peso normal, 18 por ciento tenían sobrepeso y 7 por ciento eran obesos. Pasaban en promedio 30 minutos al día en alguna forma de ejercicio de moderado a vigoroso, y 354 minutos al día (o sea, casi seis horas) sedentarios.

Los niños de ambos sexos que hacían ejercicio por más de 35 minutos al día tenían una presión arterial, un colesterol, una glucemia y unos triglicéridos más bajos, y eran más delgados que los niños que hacían menos de 18 minutos de ejercicio al día, señaló el grupo de Ekelund.

El tamaño promedio de la cintura difirió en más de dos pulgadas entre los niños adolescentes más activos y los menos activos. Y los que tenían las cinturas más grandes al inicio del estudio eran los menos activos a los dos años de seguimiento.

Samantha Heller, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, dijo que “no hay absolutamente ningún motivo para que nuestros niños sean gordos y sedentarios, y estén en riesgo de enfermedad cardiovascular”.

“El ejercicio, en cualquier forma, es fantástico para niños, adolescentes, y adultos”, comentó.

Incluso los niños que no son aptos para los deportes competitivos tienen la necesidad innata de ser físicamente activos, aseguró Heller.

“Los padres y cuidadores deben limitar el tiempo que pasan con la tecnología (como computadoras, iPads y la tele) y dejar que los niños sean niños, que corran y jueguen”, aconsejó.

Los adultos también deben involucrarse, aseguró Heller. “Pueden saltar a la cuerda, jugar al escondite y tirar el frisbee con los niños. A los niños les irá mejor en la escuela, desarrollarán habilidades sociales, mejorarán la coordinación, [y] estarán más felices y sanos”.

 

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